Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer.
Gracias por leer.
Bella
Por muchos días me quede encerada en la habitación sin comer a pesar de que sabía que Lucille ponía una bandeja de comida en mi puerta, me dio lastima por ella pero sentía que tenia tapada la garganta y que solo me servía para respirar, cada día escuchaba los pasos de la gente también cerca de mi puerta pero nadie se atrevía tocar o a hablar, sentía que estaba siendo injusta, pero Edward no era justo conmigo, de todas maneras ellos no tenían la culpa y yo era una estúpida...siempre lo había sido, Aunque no tenía hambre, y no sabía aun como había podido sobrevivir, a la semana y media de estar en mi cuarto haciendo lo mío decidí salir una mañana, no sabía ni tenía idea de cuál había sido la excusa que usaron para justificar mi tardanza en el instituto ni me importo, me valía comino.
Me vestí y salí de mi alcoba, me asombro respirar el aire diferente, no se escuchaba a nadie por lo que supuse que todos ya se habían ido, baje las escaleras, y entre a la cocina pasando por el comedor, lo primero que vi fue a Lucille, estaba batiendo una sopa para el almuerzo, se me oprimió el corazón por la vergüenza que me daba.
Cuando ella me vio supe que se asusto un poco, yo debía estar más delgada lógicamente, si es que eso era posible, dejo de remover la sopa y me miro con ojos de preocupación.
- - buenos días señorita
- - Buenos días Lucille – la salude intentado que en esas dos palabras saliera la tonta disculpa que tenía preparada para ella.
- - ¿le puedo ofrecer algo de comer?- me dijo ella inmediatamente antes de que yo pudiera pronunciar mas palabra.
- - más adelante... ¿donde están...?- se dio cuenta de que intentaba preguntarle por los otros así que me dijo:
- - la señora Esme está en el anticuario de la plaza, el doctor esta en el hospital y los jóvenes están en la escuela...-
Yo no dije nada más me parecía que todas las palabras se habían agotado de mi alfabeto, di media vuelta y salí solo para el jardín, esperando no haber sido demasiado grosera.
Cuando llegue allí mire las flores que había plantado, las cuales se encontraban muy crecidas y hermosas, las acaricie y ellas parecieron respondiera a mis caricias, sonreí por lo bajo y sentí que toda la piel de la cara se me contraía, por un segundo me permití imaginar una boda entre Edward y yo, pero la imagen no llegaba a mi mente, a pesar de que debería, si había tenido visiones mi pasado, tener de una boda entre mi pasado y él, su pasado, pero por más que forcé mi imaginación no conseguí nada.
Tal vez era hora de vivirlo todo, pero a pesar de eso me sentía herida y decepcionada, por que quisiera que el punto de vista de Edward sobre mi cambiara a algo mas...algo que no sería nunca por más que lo deseara, mi mente cambio en ese momento y supe que aceptaría todo con tal de estar a su lado, así el no me quisiera de verdad, era tonto, masoquista, pero esa era yo y no lo podía cambiar, aceptaría casarme con él, debía ayudarlos, solo estaban contando conmigo.
Edward
Otro día paso y Bella seguía encerrada en su habitación, en muchas ocasiones tuve el loco impulso de ir a sacarla de allá así fuera por la fuerza pero Carlisle me previno, y no lo hice a pesar de que ardía en deseos, estaba preocupado por su salud ya que supimos por Lucille que no estaba comiendo, pensé que se dejaría morir , y tuve que hacer un gran esfuerzo para no devolverme en ese momento a la casa desde donde estaba, cerré los ojos un momento y me dedique a pensar en todo, yo iba a casarme con ella y la había lastimado por que no podía amarla, eso quería decir que ella me quería y me sentí mal por eso, porque no podía quererla de la misma manera, no a menos que siguiera siendo Bella y no Amelia, respire pesadamente, me sentí aun mas mal, precisamente en ese momento recordé lo que dijo Alice acerca de la boda al tercer día que Bella estaba en su cuarto.
- - será la boda más maravillosa del siglo- comento con ojos soñadores.
- -¿a qué te refieres?- le pregunte yo exasperado, porque sabía exactamente a que se referiría, tenía un extraño fetiche con organizar eventos como fiestas y esas cosas.
A partir de ese momento tuvimos una acalorada discusión acerca de eso, yo no quería fanfarrias, y ella lo sabía, pero quería hacer de esto una ocasión especial cuando no lo era, no podía celebrar que no amaba a Bella, y si a alguien que no existía, pero Alice era imparable, estaba completamente segura de que Bella accedería, yo no lo creía así, en ese momento algo raro paso...
Repentinamente sentí un extraño calor en todo mi cuerpo, me estremecí involuntariamente, no sabía de qué se trataba, era como si estuviera conectado a algo y a la vez a nada. Abrí los ojos y la clase se daba normalmente pero no yo estaba escuchando la voz del maestro, tenía los oídos sordos, un grito devastador perforo mi cabeza, pero no produje ningún sonido porque todos seguían concentrados en la clase, era el grito de una mujer, una mujer que sabía demasiado bien quién era, me estaba pidiendo ayuda y no a sabia como reaccionar, como actuar.
- - ¿señor Banner...? - pregunte haciendo un gran esfuerzo
- - ¿si Cullen?- el desvió su atención del tablero y me miro.
- - ¿puedo ir al baño?- la excusa perfecta pero necesitaba salir de ahí inmediatamente.
Asintió levemente y concentro su atención en el tablero otra vez, yo salí apresuradamente ante la mirada sorprendida de Alice, corrí hasta el parqueadero y me metí en el auto, algo no andaba bien, intente encenderlo, pero mi ágil y nunca parable Volvo se negó.
El grito perforo mi cabeza otra vez como si tuviera la boca que gritaba pegada a mi oreja.
- ¡Basta!- grite y la voz se detuvo en cuanto lo ordene, no entendí nada, encendí la radio y escuche la música, cerré los ojos dispuesto a quedarme ahí un buen rato, no me importo lo que pensara en señor Banner, ya inventaría una excusa, intente encender el Volvo otra vez con la sorpresa de que en ese momento si prendió, pero yo ya no tenía necesidad de regresar a casa, así que lo apague, esto era desconcertante.
A pesar de todo no había podido dejar de pensar en Bella desde el día en que le confesamos la verdad, no había hablado ni con Alice y eso me preocupo bastante.
Me salí del Volvo y camine hacia la escuela decidido a hacer un buen novillo en la cafetería. Mire hacia la derecha, el parqueadero estaba solo y yo caminaba mirando a una figura que estaba parada a pocos metros de mi y de espaldas.
Camine rápidamente ya que había reconocido esa espalda y el castaño rojizo cabello que la cubría.
- - ¡Bella!- grite y cuando llegue a su lado la tome de los hombros y le di la vuelta, si era ella pero me miraba impasible como si alguien se hubiera sorbido el alma, cuando la toque sentí un quemonazo en la mano y mi vista se cegó, por un instante me pregunté si esto era lo que Bella sentía cuando tenía las visiones, pero no pensé que yo fuera testigo de una y no sabía porque Bella estaba corpórea parada frente a mí en medio del parqueadero cuando se suponía que estaba en casa enfurruñada en su habitación, lo que había frente a mis ojos cambio.
No sabía de mi pero no importaba, porque estaba al lado de ella, ella estaba usando el vestido de novia, era el día de la boda en el pasado, su vestido la hacía parecer casi irreal hasta el punto en que me dio dolor solo mirarla, mi pasión se encendió en ese momento y no podía controlarla, estaba de espaldas a mí, esperándome.
- - Amelia...- la llame cuando ella se dio la vuelta al pronunciar su nombre me vio, sonrió y se acerco a darme un abrazo...
- - mi Edward...- sus brazos me apretaron fuertemente, casi tanto como yo a ella, aspire el olor de su cabello, del cual habían empezado a brotar libres los otros, le quite el velo porque estaba afectando mi acceso total a su cabello, era suave y olía al cielo...percibí el leve temblor de su cuerpo contra el mío, eso me estremeció, me hizo sentir posesión sobre ella...sobre su cuerpo que ahora era mío, como toda ella.
Ella dejo que le quitara en velo y después me tomo la cara en sus pequeñas manos y mirándome fijamente me beso con fuerza, con la fuerza de la pasión contenida, y yo no me pude contener, me parecía que yo era una especie de animal y ella era mi presa, cuando la apreté con fuerza ella no pareció molestarse, e intento apretarse más fuertemente contra mí, podía sentir cada centímetro de su frágil figura contra mí, no me importaba si estaba usando su magia pero era una sensación demasiado agradable.
Caímos en la mullida cama, ella reía como si se tratara de la travesura de una niña, y eso me enterneció y a la vez me enardecí mas, estaba profundamente enamorado de ella y no podía hacer nada más que seguirla, porque así me mandaba su amor.
La bese por todas partes posibles, el sabor de su piel saciaba la sed que tenia de ella, era refrescante, clave mis labios en su cuello y succione con fuerza la suavidad de su piel, me embriago, sople contra lo rojo que apareció en su cuello, sus uñas se clavaron en mi espalda.
Escuche en mis oídos un rugido de rabia, algo que solo podía ser producido por una voz masculina...
Y repentinamente todo término, cuando desperté estaba otra vez en el auto aunque no sabía cómo había llegado allí, desde la ventana mire hacia el aparcadero pero no había nadie allí salvo yo y los coches, sentía mi corazón y pecho arder, tenía que ver a Bella en ese mismo momento.
No sabía porque, pero esa ansia me consumía, era como si no se tratara de mi, había sucedido en el avión, había perdido el control sobre todos mi sentimiento y emociones, ahora solo quería a Bella, o a Amelia, quien demonios fuera, y la iba encontrar, no sabía porque ni para qué pero lo iba a hacer, encendí el Volvo y enfile hacia la salida de la escuela, a toda velocidad, iba en dirección a la casa, pase varias luces en rojo pero o había policía de tránsito cerca así que me pareció de lo más conveniente, la fuerza de los frenos resonó contra el piso y me pare frente al empedrado de la entrada de la casa, no me importo lo que Lucille pensara ya que ella conocía demasiado bien nuestra historia, me baje del auto y casi corrí, abrí la puerta y subí las escaleras.
Me importaba un bledo que Bella estuviera en su habitación, la iba a sacar de ahí como fuera e iba a hacer con ella lo que yo quisiera, la voz de mi conciencia se había apagado completamente dejando solo al animal que vivía en mi al lado de la presencia del otro Edward.
Abrí con violencia la puerta de la habitación pero me percate inmediatamente que ella no estaba allí, entre al baño pensando en encontrarla….pero ella tampoco estaba allí, un gruñido escapó de mi garganta, justo cuando yo la buscaba ella no estaba allí, la necesitaba, o la necesitaba el otro Edward, ya no sabía muy bien cual, pero debía encontrarla.
Baje rápidamente las escaleras, luego enfile hacia la cocina y vi que no había nadie ahí tampoco, me entraron ganas de gritar su nombre para que acudiera a mi llamado pero dado su estado de ánimo, que suponía, no debía ser bueno, dude mucho que hubiera respondido, corrí hacia el jardín, con las sienes palpitándome, con todo el cuerpo encendido por ella.
Camine entre los matorrales, no muy seguro de si estaba ahí, pero el afán de mi búsqueda me impedía pensar con claridad.
Me pare en seco, el perfume de ella se clavo en mis narices en ese momento, nunca supe como lo reconocí pero supe dolorosamente que se trataba de ella, en esa ocasión no hubo confusión se trataba de Bella, era Bella….y ella era mía, o por lo menos lo iba a ser pronto….de todas las formas.
Seguí el rastro de su olor y de las huellas en la grava, estaba en el pequeño lago al cual la había llevado alguna vez, cuando llegue al claro vi que había llevado una manta y estaba acostada sobre ella.
Su súbita belleza me deslumbro, estaba en el borde del lago, con los ojos cerrados, y tocaba la superficie del agua que se deslizaba por entre sus dedos, delicadamente, los rayos de sol que se filtraban daban a su aspecto algo irreal, como si se tratara de un ángel, me acerque en silencio con cuidado como un chacal, esperando que si estaba dormida no despertara, y esperando a la vez que mi cuerpo, y su necesidad de ella se calmara, ella no merecía lo que estaba pasando, yo sabía que había tenido una vida difícil, pero mis instintos la llamaban, la aclamaban, no importaba si se tratara de Amelia, o de Bella, yo necesitaba de su contacto.
Cuando estuve a pocos centímetros de ella respire su aroma, el que desprendía su piel. Con cuidado descendí mi nariz hasta su garganta.
Ella aun no era consciente de mi presencia. Aspire una vez mas y fue cuando sentí que había abierto los ojos, nos miramos fijamente por unos segundos, luego ella intento apararse, pero no se lo permití, la tome de las muñecas y le impedí que escapara, aun la miraba y ella a mí como si no pudiera entender por qué estaba tan cerca de ella cuando le había dicho que no la amaba y que solo iba a usar su cuerpo para salvar mi vida.
- - sal de encima, Edward- me dijo en voz demasiado fría para el tono que solía emplear cuando estábamos así de cerca, por un instante me permití pensar, pero la parte animal volvió en seguida, sin dejarla pronunciar palabra la bese, porque tenía hambre de sus labios, los cuales estaban fríos como el hielo, ella no se movió, pero no me importo, la seguí besando porque lo necesitaba, tenía sus muñecas sujetas sobre su cabeza y mi cuerpo casi sobre el suyo, ella trato de apartarse, pero su cuerpo me transmitió que deseaba lo contrario, yo había aprendido las reacciones de su cuerpo a mí, en ese momento aparto su boca de la mía.
- - no….no lo hagas Edward…por favor- no entendía lo que me pedía, pero no le hice caso, abrí los ojos y vi las lagrimas en sus ojos... entendí porque era doloroso para ella, vi en sus ojos que me amaba….
Y este pensamiento me perforo las entrañas, con más fuerza de la necesaria la bese otra vez, quería forzarla a responder, yo quería que respondiera. Quería amarla como se merecía y no a ese rastro de ella que estaba en nuestro pasado.
Mis deseos fueron satisfechos, escuche su suspiro de dolor y sus manos resignadamente dejaron de hacer fuerza, las solté y ella las entierro en mi cabeza, profundizando aun más el beso, se desinhibió completamente pasándome las manos por los hombros y el pecho mientras yo hacía lo mismo.
Bese su cuello, enterré mi nariz en el hueco de su garganta, ella era perfecta, sabía que la estaba lastimando, pero yo también estaba confundido, mis manos bajaron por sus caderas y levante la falda que llevaba puesta para acariciarla, recordando muy bien la suave fragilidad de su piel.
Estuve a punto de hablar, de pedirle que me detuviera, pero no lo hice, no quería llamarla por el nombre que sabía que ella no quería oír, pero, yo, mi mente, mi cuerpo sabían muy bien que quien se encontraba debajo de mi en esos momentos, recibiendo mis caricias, anhelando mis besos, era Isabella Swan, Cullen en ese momento, ya sabía apreciar las diferencias, aunque yo amara a otra….
Me moví mas hasta que quede completamente encima de ella, era una sensación agradable, sentirla retorcerse bajo mi peso, nuestras bocas continuaron unidas en un beso, nunca la había besado así, la pasión flotaba sobre nosotros, me llego la convicción de que estábamos hechos el uno para el otro, ella y yo estábamos destinados a estar juntos, porque cada uno tenía lo que deseaba el otro, nunca fue tan claro para mí en ese momento….
Sentí un calor en el pecho en ese momento, era quemante pero no me detuve, sentí que las manos de Bella estaban desabotonándome la camisa, cuando termino las puso sobre mi pecho, yo hundí mis manos en sus pantorrillas apretándola, como si se tratara de mi ancla a este mundo, el calor en el pecho aumento, mis manos abandonaron sus piernas para situarse en su cintura y subir poco a poco el gran sweater que llevaba, la bese en el cuello, y vi que allí había una marca morada aparte de su cicatriz, una que yo solo había hecho en mi visión de horas atrás…la pasión de mi visión la había alcanzado y ella no se había dado cuenta, pase la lengua por su cuello y ella gimió entrecortadamente, encontré la piel de su cintura y lo subí el sweater lentamente….
En ese momento fui aun mas consiente de la quemazón en mi pecho, por un instante no supe de que se trataba…pero de repente fue claro para mí cuando abrí los ojos y mire a los de Bella, que estaban encendidos de deseo, como estaban los míos, la verdad era clara incluso para mi, saque el sweater de ella por su cabeza y vi su frágil y delgada figura, acune mis manos en su cara y la bese otra vez, la acaricie por todas partes y ella a mi también, sentía sus manos por todo mi cuerpo y eso me agradaba…cual era la verdad….?
Yo no estaba enamorado de Amelia…
No, si lo estaba pero tenía que estar enamorado de Bella, porque era nuestro destino.
¿Amaba a Bella?
Si, lo hacía. No por se tratara de la reencarnación de Amelia, la amaba porque quería protegerla, porque quería hacerla mía en ese momento, porque estaba enamorado de su fragilidad, de la forma de sus ojos, de sus gestos…era Amelia y a la vez no lo era, pero Amelia no necesitaba de mi…porque yo era otro Edward, Amelia tenía a su propio Edward, y yo era el Edward que debía estar con Bella, incline mi rostro hacia su oreja, donde mordí su lóbulo y le susurre.
- - te amo…- ella se quedo de piedra y por un momento pensé que me iba a apartar, pero no lo hizo, dejo de besarme y me abrazo….pero después de un tiempo escuche que se convulsionaba y cuando me aparte para verle la cara me di cuenta de que lloraba…no me creía.
Eso hizo que todo el momento desapareciera, me aparte y me senté al lado de ella que aun lloraba en el suelo
- - Edward….- me llamo con voz débil
- - perdóname- le dije solamente yo, sentí que alguien tiraba de mi en todas direcciones.
- - Edward….- escuche que me llamaba otra vez, con la voz más débil y fue cuando me di cuenta de que algo no estaba normal….la mire y vi que sobre su hombro derecho había aparecido una profunda cortada y la sangre se expandía por doquier, ella me miraba horrorizada – estas herido….
Ella no se había dado cuenta de que también lo estaba, toque mi espalda, en la cual un segundo antes no había sentido nada de dolor y mire la mano ahora cubierta de sangre, me quite la camisa y la rompí en dos, Bella intento sentarse y yo le dije que no lo hiciera.
Le hice una improvisada curación en el hombro, ella seguía llorando pero no supe si se trataba de lo que yo le había dicho o si simplemente le dolía, no pude evitar mirar la piel desnuda de sus hombros y espalda, que hacía casi contraste don la tela blanca del sujetador.
- - va a terminar pronto….te lo aseguro- me puse de pie cuando termine y el tome en mis brazos, le puse el sweater por encima, para cubrirla, iba hacia la casa a curarla como debía ella solo me dijo:
- - lo sé….- y se desmayo….
Cuando termine de lavar la herida con la ayuda de Lucille pusimos una venda alrededor de su brazo.
- - no hace falta que llames a Carlisle, ella estará bien- dije mirándola compasivamente.
- -¿necesita algo mas, joven?- me indago ella con voz preocupada
- - no Lucille, te llamare en caso de lo haga- dije negando con la cabeza.
- - estaré abajo entonces
Salió y bajo las escaleras, yo mire a Bella quien ya había reaccionado y solo miraba hacia arriba, tuve el loco impulso de explicarle mis sentimientos, pero ella me interrumpió
- no quiero saber nada mas….no quiero que te disculpes…., evidentemente a estas alturas del partido sabes que es lo que siento por ti- esto lo digo como si estuviera resignada, pero las palabras que ella debía oír no salieron de mi boca- no sé qué sucederá después, pero estoy dispuesta a salvar a todos, incluso a mi misma aunque no valga nada…si de casarnos se trata, está bien…
Eso me dejo frió, pensé que iba a necesitar algo más de tiempo, y tiempo era lo que no teníamos, ella había aceptado, contrario a lo desconfiado que estaba Carlisle, ella había aceptado, me obligue a transmitir el mensaje de Alice antes de que le diera alguna sorpresa.
- - Alice quiere hacer una fiesta a lo grande.
Ella me miro y una sonrisa débil trepo por sus labios, labios que en esos momentos sentí el loco impulso de magullar a besos.
- - si…ya sabemos cómo es Alice…
Me obligue a sonreír también, sentí que algo había cambiado entre nosotros, ella quería ser amistosa, intuí que quería darme confianza para que todo este proceso no fuera tan difícil, y la ame aun mas por eso
Seguimos riendo un poco hasta que ella se puso seria
- - espero que funcione, si somos la última oportunidad para las generaciones que están perdidas, espero que podamos hacerlo bien.
Impulsivamente le tome la mano de donde la tenia descansando y la bese.
- - estoy seguro de que lo lograremos,
Ella me miro sorprendida por qué tal vez deje translucir alguna emoción con mis palabras pero asintió y aparto la mano de la mía
- - ¿Amigos…?
La palabra me perforo, bajo ninguna circunstancia quería ser solo su " amigo", pero ella aun no sabía de mis sentimientos, así que como amistad clasificaría todo lo que estaba pendiente por pasar entre nosotros hasta que yo tuviera el valor suficiente , de solo pensarlo se me alboroto todo, me puse de pie y la bese en la frente.
- -amigos….- más adelante tendría oportunidad de decírselo y de hacerle entender que nunca podría verla nada mas como mi amiga.
Salí de la habitación y baje las escaleras, Lucille me esperaba al pie con un vaso de jugo, se lo recibí y me lo tome en dos sorbos, algo debía servir para enfriar mis emociones, le agradecí, y agradecí a quien quiera que hubiera sido el que me hizo darme cuenta de la verdad. Emplearía todas mis artes para hacerle ver a Bella que me había percatado de todo y que era a ella a quien debía amar.
Escuche el coche de Alice y vi que venía a toda velocidad por la carretera, en cuanto llego freno ruidosamente y se salió para posarse frente a mí, vi que en una de sus manos tenía una venda la herida claro
- - ¿Edward, que sucedió?...saliste con una cara….
- - no pasa nada… ¿que te paso a ti…?- dije sin ofrecerle importancia a mi abrupto comportamiento
- - venia conduciendo y…ah ya sabes lo que pasa…. ¿Bella está bien?
- - si, está arriba, también tiene una….- iba a contarle de su herida pero me interrumpió
- - seguro que a los otros también…bueno….espero que pase pronto, a estas alturas tomar antibióticos para que no se infecten ya me tiene de los nervios.
Sonreí ante la buena noticia que le tenía y previendo su reacción me prepare para una larga perorata y para un doloroso abrazo, pensé que debía prevenir a Bella pero me abstuve, quería ver la cara de Alice.
- - Bella acepto que le hagas una fiesta de matrimonio.
Tal como lo previne Alice soltó un alarido de encanto….iba a ser una larga charla
Bella
Cuando escuche el alarido de Alice salí de mis ensoñaciones, Edward seguramente le estaba diciendo lo de la fiesta….Edward….Dios cuanto lo amaba…así el no me amara, estar de buenas pulgas era importante para mi…tenia en mi mente las imágenes que acontecieron en el lago, aun sentía sus manos sobre mi cuerpo y aun cataba con mis dedos la forma y textura de sus músculos….y aun recordaba cómo me había susurrado en el oído aquellas palabras…aun martilleaban en mi cabeza como si se tratara de un disco rayado, recordaba como inútilmente había intentado evitarlo, y como mi debilidad por el me había ganado, y la charla que tuvimos después...el la quería a ella y sabia que pensaba en ella cuando estaba conmigo, sus palabras...
Aunque sabía que no estaban dirigidas hacia mí, las acune en mi cabeza para recordarlas cuando no tuviera nada mejor que hacer, lo cual pasaba a menudo, sonreí por lo bajo, tal vez en medio de esta amistad Edward descubriera que me quería….pero preferí no hacerme ilusiones, me conformaría con lo que tenia y Dios predispondría.
El ventarrón Alice entro en ese momento por la puerta y me grito palabras que no entendí, supe que su acento era de felicidad, seguramente estaba planeando para mí una serie de dolorosas, posturas re modificaciones y más de una boda que vendría pronto.
- - creo que en una semana estará listo entre menos tiempo corra mejor para todos y nuestros cuerpos
Vaya, una semana.
Era muy pronto pero no la refute, ella estaba pensando en lo cerca que estábamos de morir si no descubríamos el secreto de nuestra vida y quería estar preparada.
Cuando ella salió decidí que era mejor dormir, ahora más tranquila sería más fácil, ahora que había aceptado lo que el destino había preparado para mí
Soñé que estaba en un paraje extraño, era pasillo sin salida durante el cual camine por horas, cuando me detuve repentinamente estaba rodeada de espectros que se movían sin forma, me perseguían…
"eres mía…- " dijo uno de ellos –"nunca serás de nadie más" – ese no era Edward, no se parecía a ninguna voz que hubiera escuchado jamás…sentí que los vellos del cuerpo se me erizaban y entonces desperté, cubierta en sudor y con la cabeza doliéndome….casi sin fuerzas me fui al baño y trasboque sobre la taza, nuca supe de que era su contenido ya que no había comido nada, pero entre ves de todo eso había sangre en mi boca, tosí y bebí un poco de agua de la llave intentando calmarme, era pasajero y no quería despertar a alguien…me lave la cara
Cuando mire al espejo había alguien tras de mí, no era ninguno de los Cullen….era un desconocido, sus ojos rojos me miraron a través del espejo…era él….sabía que mi subconsciente lo asociaba a alguien que conocía pero yo no sabía quién era
"el poder es mío- pronuncio su voz cancina- mío y de nadie más"
Aun a través del espejo negué con la cabeza y le dije
"jamás….- era mi inconsciente quien respondía, bueno más bien la persona allí – prefiero morir"
"y es lo que pasara….cásate con Cullen y haré de sus vidas un infierno…"
"jamás voy a dártelo…jamás"
Esa figura se vino sobre mí, no tuve más remedio que gritar, porque en cuanto lo hizo sentí que alguien me tiraba de un lado de la cabeza, caí al suelo y quede sin conciencia de mi misma….ahora supe de quien se trataba porque Edward lo menciono cuando me contó….era el Conde de Vlad… y había querido a Amelia para el...lo que ella tenia, su poder, lo quería para él.
La boca me supo a sangre, sangre de todos nosotros...
