DEDICADO A TODAS LAS QUE ME PIDIERON VER A UN JACOB CELOSO. .}


Capítulo 10: Mi par de celosos.

Hoy hacían ya una semana que había comenzado a trabajar en la tienda de la madre de Embry. Eran las 4:45 pm del día Lunes, y yo estaba sentada tranquilamente en el área de pago, leyendo una revista que mi jefa (Osea, la madre de Embry) había dejado. Miré el reloj en la pared, y solo habían pasado unos cinco minutos más. Estaba esperando a que se hicieran las 5:15 pm para recoger mis cosas y estar lista para cuando Jake y mi hija llegaran por mi y así esperar a que se hicieran las 5:30pm y poder cerrar e irnos a la playa a pasar el rato.

El día había pasado algo flojo, solo unos pocos turistas entraron a comprar una que otra cosa, del resto nadie más. Estaba comenzando a sentirme ansiosa. Quería estar con Jacob y mi hija ya. Los extrañaba como nunca.

5:09pm.

—Tlín, Tlín. — El sonido de la campana de la puerta me hizo alzar la mirada sorprendida. Tan solo faltaban unos minutos para que los ahora dos amores de mi vida vinieran, y justo llega un cliente. Sonreí amable.

—Buenas tardes. —Dijo una voz algo ronca. Algo en mi cerebro hizo "Clic" al reconocer esa voz. Era el turista rubio que había venido el en mi primer día de trabajo. El rubio de piel bronceada y sonrisa coqueta que me había dejado 1 dólar de propina. —Veo que no me esperabas. —Rió él coqueto, lo que me hizo alzar una ceja y morder mi labio para no reír.

Si tan sólo supiera que estaba…locamente enamorada de mi media naranja.

—Debo admitir que no. ¿Va a comprar algo?. —Dije amablemente, enderezándome en la silla y colocando tras mi oreja, un mechón de mi cabello. El cual ya tenía algo mas largo, un poco mas abajo del hombro. Debido a la condición como licántropo, mi cabello crecía mas rápido de lo normal.

—Me gusta es que hiciste con tu cabello. —Señaló él ignorando mi pregunta. Resople y rodé los ojos.

—Ya, gracias. ¿Va a comprar algo? Estamos prontos a cerrar por el día de hoy. —Le lancé esa indirecta muy directa. Si iba a comprar algo, pues mas le valía hacerlo de una buena vez. Miré el reloj en la pared.

5:13pm.

Agudizando mi oído, escuché a la distancia el grito de Lucy, y sus pasos torpes al correr. Sí. Correr. Ya había agarrado mucha mas agilidad al caminar, supuse entonces que era gracias a que se transformaba. Una inmensa sonrisa se formó en mi rostro.

—Así si luces mas preciosa. No con el ceño fruncido. —Insistió el turista que su sonrisa coqueta.

—No sabes con quien te metes, cariño. Podría hacerte pedazos. —Le dije mirándolo con lastima. — Ademas, tengo novio. —Señalé contenta.

—Rawr. Toda una fiera, la nena. —Dijo él. Alcé mi ceja mirándolo con molestia. —No temo por tu novio. Él ni siquiera se enterará. Mira tu misma lo has dicho, estas por cerrar…¿Qué tal si salimos?

—¿Por qué no mejor te largas? —Le dije mordaz ya perdiendo la paciencia.

—Sí, ¿por qué no mejor te largas? —Dijo una voz que me hizo estremecer por completo, sonreí ampliamente sin poder evitarlo. Mi hombre estaba justo detrás de él con sus brazos cruzados y su ceño fruncido.

—¿Y a ti que te importa, idiota? ¿No ves? Estoy ocupado charlando con la dama, aquí presente. —Dijo el rubio haciéndome muecas como de fastidio y burla hacía mi Jake. Negué con la cabeza. Pobre, si tan solo se volteara y viera que Jake le saca casi dos cabezas de alto.

—Hola, amor. —Dije ignorando al chico. Y sonriéndole feliz a mi lobo. Se veía tan…sexy celoso. Mordí la labio.

—Ah, así que tu eres quien me quita a mi chi…—Dijo el rubio con el ceño fruncido, dignándose entonces a girarse. Su corazón se aceleró y el dio un paso hacia atrás sorprendido o asustado cuando se encontró con el pecho de Jacob justo de frente.

—¿Cómo dices? Creo…no haber escuchado bien… dijiste….¿Que te la quito? ¿A TÚ CHICA? —Exclamó Jake gruñendo, sus manos temblaron. Se veía realmente amenazante.

—N-no…¿qué? P-para nada.. —Le rubio tragó con fuerza y vi que temblaba y estaba pálido. Iba a detener a Jake, puesto que no quería que matará de un ataque al corazón a un cliente de la tienda. Pero no pude, pues algo llamó mi atención tras la piernas de mi lobo. Y era nada más y nada menos que mi lobita, de brazos cruzados mirando con el ceño fruncido al rubio, ella parecía muy molesta también, y de reojo veía a Jake como asegurándose de querer lucir amenazante también.

—¡Mi mami! Papi, niño malo. —Dijo mi hija gruñéndole al rubio quien se le salieron de orbita los ojos cuando capto que ella era mi hija. Y obviamente que Jake…era su padre.

—Si, mi amor. Este señor es malo, quiere llevarse a mami. —Dijo mi lobo y yo no podía hacer mas que mirarlos enamorada. —Pero el señor malo debe aprender a no volver a acercarse a mami…—Dijo mi lobo tomando al rubio por la camisa, quien tembló y lloriqueó.

Eso no me lo esperaba. —¡Por favor! ¡Por favor! No me haga nada, no volveré a coquetearle…ni…ni siquiera me gusta…solo bromeaba, se lo juro.. no me haga nada. —Dijo el llorica del rubio.

—Mas te vale...Mira que te has salvado, solo porque mi hija está presente…

—¡Pégale, papi! —exclamó mi niña molesta y con sus puñitos golpeó las piernas del rubio y luego corrió hasta mi y me abrazó posesivamente cuando la cargué.

Solté a reír con suavidad, llenando de besos a mi hija. Escuché un golpee, algunas cosas caer y los pasos apurados del hombre salir de la tienda. Ahora, solté a reír con mas fuerzas que nunca. Y corrí dejando a mi pequeña en la silla en la que antes estaba y me lancé a los brazos de mi lobo.

—Que show has hecho, Jake. —dije riendo y luego besando con pasión al hombre de mi vida. Reí cuando me hizo girar y llenó de besos mi rostro.

—Eres mía. —gruñó el mirándome algo posesivamente y sólo se relajó y aclaró cuando escuchó a el tierno gruñido que soltó mi hijita. —Y de Lucy, claro. —rectificó y dejó un beso en mis labios.

—Te amo, lobo celoso. —Le dije acariciando su mejilla con ternura. Me dejó en el suelo y luego y dejar otro beso en sus labios. Me separé. —Tan solo mira el desastre que hiciste. —suspiré poniendo los ojos en blanco. —Vamos, ayúdenme los dos, par de celosos. —Dije riendo mirándolos acusatoriamente. Sin culpa alguna, Jacob bajó a nuestra hija de la silla y me ayudaron a colocar las cosas que se habían caído en el estante. Terminamos justo al momento en que se hacían las 5:30pm.

Cerré la tienda. El sábado la señora Call me había mandado una copia de la llave de la tienda con Embry, para que así yo pudiera cerrar.

Estuvimos en la playa, corriendo y jugando con nuestra hija. Y cuando se hizo la hora de la cena, nos acercamos a la casita roja de Jake, allí donde vivía junto con mi suegro Billy y mi cuñada Rachel.

Jake me había dicho en la playa que Rachel quería que fuéramos a comer, esa la razón por la que estamos aquí ahora.

—Llegamos, familia. —Dijo Jacob dejando a mi hija en el suelo para corriera a los brazos de su tía Rachel.

—Pensé que no llegarían nunca. Hola, Leah, ¿Cómo estás? —Preguntó ella con una amplia sonrisa, tenía a mi pequeña en brazos que jugaba con su cabello.

—Excelente, Rachel. ¿Y Billy?

—Aquí estoy. ¿Dónde está mi preciosa nieta? —Respondió él y mi hija se tapó su carita con sus manos fingiendo estar escondida. Reí con suavidad. Jake tenía su mano en mi cintura y me mantenía cerca de él. Me encantaba eso, su calor corporal contrastaba con el mío. Y juntos éramos como una perfecta unión del fuego.

La cena pasó tranquilamente, cuando llegó la hora de irnos, nos fuimos los tres en una carrera lobuna. Obviamente íbamos a un ritmo lento, para dejar que mi pequeña corriera adelante. Yo llevaba en mi hocico una mochila con nuestra ropa.

Nunca esperé que iba a obtener tanto, ¿Sabes? — Comenté sin quitar la mirada de mi lobita blanca como la nieve que correteaba delante de nosotros.

—¿Qué cosa, Lee? —Me miró con curiosidad.

Todo esto que está sucediendo. Siempre pensé que…estaba destinada a morir sola, siendo la rara y única mujer lobo. —Lo miré y le mostré como me sentía respecto a todo. A tener a mi lobita. A tenerlo a él como mi pareja ideal…Mi media naranja. A tener dos personas en las que basar mi vida. —Te amo, Jacob Black.

Y habrá mas para ti, Leah. Sufriste mucho…pero ahora llegó tu momento de ser feliz. —Dijo mi lobo color marrón. Acaricié con mi cabeza su cuello. —Te amo mas, Lee.

Mi lobita se sentó sobre sus cuartos traseros y aulló contenta. Segundo después le seguí yo y luego Jacob. Aullamos a la preciosa luna que nos miraba esta noche. Aullamos demostrando la felicidad que sentíamos.


Espero les haya gustado mucho este cap. Varias chicas me lo pidieron mediante review. Si quieren comunicarse conmigo pues mi twitter es : OfficialRebe este es mi correo: rebecaagraant

ACEPTO IDEAS, SUGERENCIAS, CRITICAS CONSTRUCTIVAS. Recuerden. REVIEW PARA ESTE CAP Y SUBO EL SIGUIENTE.