¡Hola!

Estoy de vuelta, siento por haber tardado. Bueno, aquí os traigo la nueva viñeta. Post war. Espero que os guste. ;)

Disclaimer: Todo pertenece a JK Rowling. Obviamente.


Vicio 5, dolor.

La gravilla del camino crujió bajo sus pies. Ron Weasley avanzaba a paso decidido, pero cuanto más cerca estuvo, más su seguridad disminuyó. Por fin llegó a su destino. Se paró.

—Hola. No sé cómo empezar... —Su voz tímida e indecisa inundó el silencioso espacio—. No sabía que decirte cuándo viniera, y, no quería caer en banalidades.

El papel —que envolvía el ramo de rosas que sujetaba en su brazo— crujió de forma indiscreta, el pelirrojo lo dejó en el suelo.

—Bueno, no vine en tanto tiempo por que me sentía incapaz de cruzar este paso, estaba seguro que me derrumbaría y que no sabría cómo soportarlo —Volvió a callarse, reflexionando en cómo seguir—. ¿Sabes? A pesar de no venir aquí pienso en ti todos los días. Me gusta recordar los tiempos pasados en Hogwarts y fuera de él, aunque odio recordar ese día, me hace muchísimo daño.

Ron cogió aire y miró el desolado lugar para volver a ella.

—Siento un dolor inhumano cada vez que pienso en la bestialidad de tu agonía, en la brutalidad de tu muerte. En cómo mataron a esa pequeña vida que crecía en ti a pesar de la guerra. Mi pequeña Jane a la que nunca vi nacer.

Rápidamente secó la tímida lágrima que recorría su mejilla.

—No sé si dónde estés te habrás enterado de la muerte de Charlie, fue unos meses después que tú… fallecieras. Fue en una batalla que hubo en las montañas, Charlie con todo un ejército de dragones… Mamá lo llevó y lo lleva fatal. Se pasó dos semanas enteras sin decir apenas una palabra…

Su voz se quebró.

—Te echo tanto de menos. Lo único que me queda de ti son los recuerdos de los momentos que pasamos cómo pareja, o, los años pasados en Hogwarts peleándonos por cualquier banalidad. Daría cualquier cosa por volver a pelearme contigo aunque solo fuera sobre si los elfos domésticos tienen los mismos derechos que un mago a la hora de tomar un café —Una sonrisa de añoranza aligeró la tensión que sentía hacía unos segundos.

Desvió sus ojos hacia la entrada del cementerio, dónde una fina silueta esperaba apoyada al muro.

—Después de cinco años, he rehecho mi vida. No fue fácil. Se llama Jane, es castaña y es estudiosa. Te prometo que no lo hice adrede —Ron rió, una risa amarga y sin alegría—. Es muggle y, todavía no sabe nada de la magia, pero creo que me dará toda la paz que necesito. Además ya sabe que tú existes y que siempre te voy a querer.

El joven volvió a mirar a sus espaldas, con la mano indicó a la chica que pacientemente esperaba de que le quedaba poco y se volvió a la fría piedra con la que llevaba hablando todo el rato.

—Hermione, pase lo que pase, siempre voy a pensar en ti y en nuestra hija. Y esta vez te prometo que vendré a visitarte más a menudo. Quizás un día con Harry, Ginny y la pequeña Lily.

Colocó mejor el ramo de flores y tras una última mirada a dónde marcaba "Hermione J. y Jane Weasley" dio media vuelta y volvió caminando a la entrada del lúgubre lugar, los ojos llenos de tristeza y nostalgia.

Una suave brisa azotó las rosas, cómo si las acariciara.


N/A: He leido que la escritora "Nagini86" (por cierto, escribe de miedo) dice que cada vez que un escritor no recibe reviews le sale una verruga en la frente. xD.

¡Besos!