Capítulo 9: Enfermedad.

"De noventa enfermedades, cincuenta las produce la culpa y cuarenta la ignorancia."

Paolo Mantegazza.

Sora

Ya no lo soportaba más, creí que me daría un colapso y caería de bruces al suelo. Todo daba vueltas a mi alrededor y sentía una terrible punzada en la cabeza, como si un taladro estuviera perforándome el cerebro.

Pude detenerme de una pared antes de caer, las piernas me fallaban de tanto temblar y un espantoso escalofrío recorría mi espalda haciéndome tiritar. Me tiré de rodillas junto a un contenedor de basura en algún callejón del centro e inclinando un poco mi cabeza vomité. Todo lo que había almorzado y más.

Sentía muchas nauseas y una acidez quemándome la garganta. Débilmente jalé mi bolsa y saqué un pañuelo para limpiarme la boca. No sé cuánto tiempo estuve así pero me parecieron horas en las que sólo inhalé y exhalé hasta que el malestar se fue. Hacía varios días que me sentía así y eso me pasaba, yo supuse que habían sido unas langostas que comí en casa de Kari, ¿qué más si no eso?

Una vez que mi cuerpo se estabilizó pude ponerme de pie. Rebusqué el celular entre el montón de cosas que llevaba y le marqué a mi prima.

Timbró tres veces antes de escucharla.

-¿Hola?

-Kari.- me aclaré la garganta, cosa que fue un error porque volví a sentir la acidez.

-Sora ¿cómo estás?

-Mal.

-¿Y eso?

-Acabo de vomitar.- una fina carcajada fue todo lo que escuché, en otro momento la hubiera acompañado pero no me sentía bien para bromear.- Kari no estoy jugando, en serio me siento muy mal.

Silencio del otro lado.

-Desde hace varios días traigo un malestar estomacal y prácticamente todo lo que como lo devuelvo.

-¿Ya fuiste con un doctor?

-No.

-¿Y qué esperas?

La pregunta fue precisa y concisa. Dios, ésta chica se volvía cada vez más sincera.

-Sabes que no me gustan los hospitales.

Empecé a caminar a paso lento sin dirección alguna.

-Ve a un consultorio privado.

-No tengo dinero.

-¡Sora, basta! ¿Para qué me llamaste?

-¡Tranquila! Perdóname si te molesté.- ¡pero qué insoportable estaba! Escuché que suspiró fuertemente antes de hablar más calmada.

-Lo siento, prima. Pero es que es lógico que si te sientes mal vayas a consultar, no te preocupes por el dinero yo te doy.

-Gracias, Kari, ¿estás en tu casa?

-Así es.

-Entonces voy para allá.

-Anda, te espero.- tras colgar el celular y volverlo a guardar en la bolsa paré el primer taxi que encontré.

Me parece raro enfermarme por comer langostas, digo, llevo toda la vida haciéndolo y nunca me han hecho daño. Quizás era una advertencia del universo para cuidar lo que ingiero, últimamente me había mal pasado en eso.

¡Y todo por culpa de Matt! Bueno, vale, es por mí. Pero no puedo dejar de pensar en él, el último mensaje que recibí fue de hace tres semanas, no respondía cuando le marcaba ni me devolvía las llamadas, ¿qué hice mal para que me evitara? Justo cuando todo parecía ir evolucionando se detenía y retrocedía.

Estaba harta y, sin embargo, sabía que con una sola mirada de esos ojos azules me derretiría y el pasado sería olvidado. Decidí dejar de darle vueltas al asunto y esperar a que me hablara, digo, algún día tendría que hacerlo.

Llegué a casa de los Yagami más pronto de lo previsto. Le pagué al chofer del taxi y caminé hasta la entrada.

-Buenas tardes, señorita.- me recibió Dolores, con su encantadora sonrisa como siempre.

-Buenas tardes, Dolores, ¿está Kari?

-En su habitación.

Abriendo más la puerta para dejarme entrar me indicó las escaleras. Por supuesto conocía el lugar como si fuera la palma de mi mano. Entré al cuarto de mi prima, ella estaba recostaba boca abajo tecleando algo en su mini laptop.

-¡Sora!- efusivamente se levantó a abrazarme.- ¿Cómo te sientes?

-Ya mejor.- sonreí.

-Ven, siéntate.- jaló de mi muñeca hasta hacerme sentar a su lado en la cama.- ¿Qué fue exactamente lo que te pasó?

-Yo pienso que fueron las langostas que comimos hace, ¿qué será? ¿una o dos semanas? Desde entonces empecé con el malestar.

-Ya veo.- se quedó mirándome con seriedad.- Deberías ir a chequearte cuanto antes.

-Iré mañana, la verdad lo único que quiero hoy es dormir.

Voltee hacia el closet, que estaba abierto, y vi una maleta acostada en el piso con ropa dentro.

-¿Vas a viajar?- pregunté, indicando con mi vista el objeto.

-Ah sí...- se mordió el labio inferior y torció la sonrisa.- Papá me pidió que fuera a una conferencia sobre Administración en España.

-¿De verdad?- ¡pero qué suerte tenía la chiquilla!- ¿Y por qué tú?

-Él está muy ocupado atendiendo un negocio que me aseguró no puede dejar por nada del mundo y Tai lo está ayudando pero la conferencia es importante también, creo que le darán un reconocimiento e iré en su lugar a recibirlo.

-¿Dolores va contigo?

-Nop.

-¿Irás sola?

-Nop.

Fruncí el ceño esperando una explicación. Ella sonrió, bajó la mirada y sus mejillas se pusieron totalmente coloradas.


Aún más corto que el anterior, lo escribí en veinte minutos aproximadamente :D estoy dispuesta a terminar la historia ésta semana, ando más que inspirada, más que feliz, más que bendecida y dichosa, ¿se imaginan? Todo cuando anhelo he visto cumplirse y aún me faltan más cosas, pero con tiempo, perseverancia y paciencia sé que llegarán! :D

Los quiero, chicos, en serio! Gracias por su motivación, sus comentarios y su ansiedad por querer saber qué pasa, entre más reviews leo más inspiración recibo! :D