- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ½", (a excepción de algunos que son de mi invención, y que se irán incorporando durante el transcurso del relato, algo así como "extras"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.

"Corazones en conflicto"

Capitulo X

Tres días después de haber salido del coma, la chica de cortos cabellos se encontraba con sus ojos cerrados aunque no dormía. Los dos días anteriores los había pasado en la más absoluta soledad, en el cuarto de la UCI al cual había llegado el día del incendio, pero en la mañana de ese día la habían trasladado a otra parte del Hospital, a una nueva habitación, informándole que ya podía recibir visitas, lo cual fue una grata sorpresa para ella.

Recibió a muchas personas a lo largo del día, empezando por su familia quienes se comportaban de forma extraña.

Por ejemplo, su padre quien siempre se caracterizaba por ser extremadamente exagerado en demostrar sus emociones se había comportado de forma tranquila y apacible; ella había esperado verlo explotar en un llanto incontenible, pero las lágrimas que había derramado no eran para nada comparables con sus anteriores inundaciones características, la había abrazado, besado y no se había cansado de decirle palabras cariñosas y alentadoras.

Su tío Genma era otro que le intrigaba, había estado distante, le demostró cuánto se alegraba de su recuperación pero su comportamiento parecía no ser del todo espontáneo y sincero, tal vez eso se debía a la influencia de su tía Nodoka, quien sí se había mostrado sincera en sus muestras de cariño, pero no por ello le pasaron desapercibidas las miradas amenazantes que de vez en cuando le regalaba a su marido.

Kasumi se había puesto tan feliz, que su comportamiento había rayado en el descontrol de sus emociones, jamás la había visto tan extrovertida, sonrió al recordar como su hermana mayor parecía una abejita revoloteando por su cuarto como si éste estuviese lleno de las mejores flores y luego, cuando el doctor Tofu se hizo presente, ella literalmente se lanzó a sus brazos para agradecerle, lo que provocó que el buen doctor cayera inconsciente a una de las sillas que se encontraban a un costado y si no hubiese sido por la intervención oportuna de su padre, Kasumi hubiese caído al suelo a los pies del doctor; sí, esa situación había sido muy divertida.

La que sí la sorprendió gratamente fue su hermana Nabiki, ella había esperado a que todo el mundo saliera de la habitación de Akane para ingresar. Bueno, todos excepto Ranma, quien desde primera hora de la mañana, apenas la habían trasladado a su nueva habitación, se había instalado allí y nadie lo había podido convencer para que se retirara.

Nabiki se había acercado con cautela a la cama, casi como si temiera dañarla con su presencia, ella le había sonreído para tranquilizarla, para hacerle saber que todo estaba bien, su hermana pareció entenderlo y se abalanzó para darle un tierno abrazo y un beso tan lleno de sentimientos que la emocionaron por largos minutos. Su hermana mayor, la siempre fría y astuta Nabiki estaba conteniendo las lágrimas para impedir que escaparan, sólo porque ella había despertado, jamás pensó que tendría la oportunidad de observar algo semejante.

Nabiki pareció darse cuenta de lo que sucedía y trato de controlar su voz al hablar.

-Ranma, ¿te puedo pedir que me dejes un momento a solas con Akane? –su prometido había mirado a su hermana molesto e iba a contestar pero Nabiki lo había interrumpido-, por favor, sólo serán cinco minutos, puedes aprovechar para comer algo. En serio, no le pasará nada si la dejas cinco minutos conmigo.

-Bien –había contestado él saliendo de la habitación.

-Akane, le pedí a tu cancerbero que se retirara porque no quiero que se aproveche de mí cuando todo esto pase.

-¿Aprovecharse?

-Sí, tú me conoces mejor que nadie, no soy para nada sentimental, no me gusta, pienso que es señal de debilidad, pero durante estas horas en las que no sabíamos que sucedería contigo, me he dado cuenta de cuán importante eres para todos nosotros y en especial para mí. Me sentí muy mal cuando me enteré sobre la explosión, porque por mi culpa tú te encontrabas allí...

-Nabiki...

-Déjame terminar. Es cierto, me sentí culpable, pero luego me di cuanta que no ayudaría en nada buscar culpables de algo que nadie podía haber previsto –hizo una pausa para continuar hablando-. Eres una de las personas más importante para mí, sino la más importante, es por eso que quiero decírtelo en este momento, porque conociéndome, es probable que no tengas muchas ocasiones más para escucharlo, te quiero mucho hermanita y si en el pasado te hice daño con mis tonterías, comentarios o extorsiones quiero que me perdones...

-Nabiki yo...

-Aún no he terminado. Akane, no sabes la angustia que todos sentimos, pero por lo que a mi respecta, sólo una vez en mi vida había sentido tanto miedo y tristeza, ¿sabes de qué hablo no es así? –ella asintió-. Cuando mamá enfermo, todas éramos muy pequeñas, no podíamos entender la gravedad de lo que estaba pasando, luego, cuando ella después de mucho batallar finalmente falleció, yo no sabía que hacer, ¿recuerdas lo difícil que fue para todos el reponernos a eso? Yo si lo recuerdo, por eso sentí que la historia se estaba repitiendo nuevamente. Me desesperé y traté de controlar la situación como de costumbre, pero hay algo que no pude controlar y esos son mis sentimientos, yo necesito que entiendas que el cariño que siento por ti es muy grande, a pesar de mis bromas, a pesar de mis chantajes, a pesar de todo lo que te pueda parecer frívolo de mi parte, te quiero mucho, yo no sabría como reponerme para levantar a toda esa tropa de locos que tenemos por familia. Tú eres tan importante para todos nosotros Akane, eres la pieza fundamental que mantiene la unión y armonía en esa casa de orates.

Las dos hermanas se encontraban llorando abiertamente cuando Nabiki terminó de hablar, luego de un prolongado abrazo, se separaron y Akane pudo hablar.

-Yo también te quiero mucho hermana, y sobre perdonar, no tengo nada que perdonarte, si me hiciste enfadar alguna vez fue porque yo me lo busque o te di los medios para hacer algo. Así es que yo soy tan culpable como tú.

-Gracias.

-No, gracias a ti por abrirme así tu corazón, es lo más hermoso y delicado que me han dicho desde que desperté, bueno, después de la propuesta de matrimonio –dijo sonrojándose y mirando hacia donde descansaban sus manos.

-¿Propuesta de... –dijo secando sus lágrimas- ¡De modo que ya lo hizo!, ¡vaya que las cosas suceden rápido en el Hospital!, ¡y yo sin enterarme de nada!, ¡bueno, bueno, esperamos tres años para que él se declarase y en un par de días, todo se arregla como por arte de magia!

-Entonces, ¿tú...lo sabias?

-Akane, ¡todo el mundo lo sabe! Bueno, no saben lo de la propuesta de matrimonio, pero si saben que él te ama.

-¿Qué quieres decir con "todo el mundo"? –dijo ruborizada hasta las orejas.

-Él se lo gritó a sus padres, a Kasumi, al doctor Tofu y a nuestro padre en el vestíbulo de entrada al Hospital. Antes me lo había confesado a mí, a la salida de la UCI y la misma tarde de la explosión, se lo gritó a todas sus "prometidas" y a parte de tus "pretendientes", de aquello no puedo dar muchos detalles porque yo no me encontraba allí, pero estoy reuniendo la información, así es que en cuanto pueda...

La chica se quedó callada y ambas miraron hacia la puerta que acababa de abrirse, Akane se sonrojó aún más al ver entrar a su prometido y Nabiki se puso de pie.

-Bueno, ahora tengo que decirte la parte tediosa de mi visita y ya los dejaré en paz –dijo guiñándoles un ojo-. Primero tengo que informarte que el Centro Comercial cometió una serie de irregularidades, pero son detalles técnicos y aburridos que no es importante que sepas por ahora. Lo que sí es importante, es que me firmes estos documentos, en ellos le confieres amplios poderes al mejor abogado de Tokio, y me atrevería a decir que de Japón y no estaría exagerando, para que te represente en todo lo que se refiera al juicio que seguiremos en contra del Centro Comercial y de todos quienes resulten responsables por el incendio que casi te cuesta la vida.

-¿Juicio?, ¿un abogado? Nabiki, eso debe costar mucho dinero y ni siquiera hemos pagado los gastos de este Hospital, ¿de donde...

-Calma, Nabiki Tendo jamás da puntadas sin hilo. Tú sólo debes firmar, del resto me encargo yo y nuestro abogado, quien por lo demás, es bastante joven y tiene muchas ganas de conocerte, aunque se decepcionó un poco cuando le dije que eras una mujer comprometida.

-¡Nabiki, no habrás utilizado a tu hermana para que el famoso abogaducho te ayude!

-Tranquilo cuñadito, él hará todas las gestiones gratis y tú no tendrás que preocuparte por marcar tu territorio. Además, creo que deberías tener bastante claro que mi hermanita esta completa y absolutamente enamorada de su prometido... –ambos chicos se sonrojaron nuevamente y apartaron sus miradas- o debo decir, ¿su novio?

Diciendo esta última frase salió de la habitación, demostrando que Nabiki Tendo nunca cambiaría.

Akane suspiró recordando la conversación que había sostenido con su hermana, pero no abrió los ojos. Ranma no quería molestarla, por lo que, aunque notó que ella no dormía, siguió sin dirigirle la palabra, sólo contemplándola se sentía el hombre más feliz del mundo. Ella se acomodo en la cama y luego llamó la atención del chico.

-Ranma.

-Dime, ¿necesitas algo?

-No, sólo quería escucharte, has estado muy callado, eso no es común en ti.

-¿Cómo que no es común? –ella sonrió abriendo sus ojos para mirarlo a la cara.

-¿Qué hora es?

-Las 18:00 hrs. Oye, no cambies de tema.

-No estoy cambiando de tema, sólo quería saber la hora.

-¿Para qué?, no puedes ir a ningún lado.

-Yo no, pero tú tendrás que irte pronto a casa.

-¿Quieres que me vaya?

-Por supuesto que no –dijo tomando su mano y haciendo que se acercara un poco más a ella-, claro que no quiero que te vayas, es más, me gustaría que permanecieras aquí conmigo, pero creo que eso no seria bien visto. ¡Imagina lo que dirían si una inocente chica como yo se quedara toda la noche con su prometido en una habitación de Hospital!, ¡seria un escándalo! –él la observó sonrojado y sonriendo, ella también sonrió-. Te ves lindo.

-¡Lindo!, eso sí es algo fuera de lo común, el que tú me digas alguna palabra tierna, eso sí que es extraño. ¿Desde cuándo cambias los insultos por palabras dulces?

-Desde que mi apuesto prometido me dijo que me quería. Ahora ya me siento con la suficiente confianza de decirle las cosas que realmente pienso.

-Entonces, ¿qué es lo que realmente piensa mi bella prometida?

-¡Bella prometida!, eso escapa a toda lógica.

-Pero si eres bella.

-Entonces, ¿por qué nunca lo dijiste antes?

-Porque era un tonto.

-¿Eras?

-¿Sigo siéndolo?

-Un poquito, pero eres mi tonto y te adoro.

-Y este tonto... ¿puede darte un beso?

-Puede.

Se besaron tiernamente en los labios, era algo nuevo todavía para ambos, las sensaciones compartidas los hacían sonrojarse y tensarse un poco, en una reacción un tanto infantil, pero que a ambos les parecía muy natural. Se separaron sólo un poco, mirándose intensamente y sonriendo en forma nerviosa.

Ranma se preguntaba qué tenía ella que la hacia indispensable para él, casi adictiva, se había metido en su sangre como una droga y ahora era totalmente dependiente de ella.

Akane por su parte se cuestionaba seriamente si realmente todo eso estaba sucediendo, si no seria un absurdo sueño de los que frecuentemente había tenido, o si no había muerto en ese incendio y ese era su cielo particular, de cualquier forma, fuese lo que fuese no podía ser más feliz que en esos momentos compartidos junto a él, el hombre que había robado su corazón.

Saliendo de su ensoñación, Ranma quiso darle un nuevo beso, pero fue interrumpido por unos golpes en la puerta, por lo que se alejó rápidamente de la chica, dejándola algo confundida pero divertida por la forma de reaccionar que había tenido.

-Adelante –dijo ella con voz risueña aún. La puerta se abrió dejando ver tras ella a dos jovencitos que miraban con curiosidad y algo turbados el interior de la habitación-. Ukyo, Ryoga, ¡qué gusto me da verlos!


Ella se había puesto muy feliz al ver que los que consideraba sus amigos habían ido a visitarla.

Cuando ambos chicos ingresaron, la tensión se sentía en el ambiente. Akane no sabía a qué atribuirlo, así es que decidió investigar sutilmente la razón.

-Me alegra mucho que hayan podido venir a verme.

-Es lo menos que podíamos hacer Akane -dijo Ukyo un tanto incomoda.

-¿Por qué?, si son mis amigos, es natural que quieran saber de mí.

-Es que tú no te das cuenta de que nosotros pudimos haber causado lo que te sucedió.

-¿Por qué dices eso Ukyo?, fue una explosión. A menos que ustedes la hayan provocado, cosa que no creo posible, nadie tiene la culpa.

-Es que Ranma no pudo llegar a tu lado por culpa nuestra, yo lo encontré cuando trataba de perder a Shampoo y después se incorporaron los demás y luego...

-Y luego llegue yo –continuó Ryoga-, entre todos evitamos que Ranma llegara al Centro Comercial.

-¿Y qué tiene que ver eso?

-¡Qué no te das cuenta! Si Ranma hubiese estado contigo, tal vez hubieran podido escapar a tiempo.

Akane los miró sorprendida, ellos se sentían culpables, de ahí su comportamiento. Observó a su prometido, quien se encontraba de pie apoyado en la pared y no había dicho ninguna palabra, luego volvió a enfocar su mirada en sus amigos.

-Escúchenme bien, nadie debe sentirse culpable por lo que pasó y eso te incluye a ti Ranma –el aludido la miró, ella le sonrió y siguió hablando-. Tú lo acabas de decir Ukyo, tal vez si él hubiese llegado habríamos salido antes, pero tal vez no. Lo más probable es que en el momento de la explosión nos encontráramos dentro de la sala de cine y hubiéramos quedado aplastados bajo los escombros o el fuego nos habría alcanzado -Akane hizo una pausa-. No Ukyo, ninguno de ustedes tiene por qué sentirse culpable. Gracias a que yo estaba sola pude salvar a Kaede y eso es algo que voy a recordar por el resto de mi vida, además... –ella hizo una nueva pausa, sabía que lo que estaba a punto de decir le causaría un gran dolor a la chica que estaba de pie frente a ella, pero debía hacerlo. Recordó lo que le había dicho su hermana, de como todos ellos ya sabían de los sentimientos de Ranma, pero era importante dejarles saber los de ella también, así es que se armó de valor y continuó-, además, les voy a estar por siempre agradecida de que detuvieran a Ranma –los tres chicos la miraron con asombro-, gracias a eso él se encuentra aquí conmigo y no sufrió ningún daño. Ukyo, Ryoga, ustedes de alguna manera impidieron que él arriesgara su vida, por lo cual les estaré por siempre agradecida. Ustedes salvaron sin saberlo la vida del hombre a quien amo con todo mi corazón –dijo con un bello tono carmín tiñendo sus mejillas-. Si yo hubiese despertado y me hubiese enterado de que él ya no se encontraba entre nosotros, en estos momentos no estarían hablando conmigo, eso se los aseguro, porque Akane Tendo habría dejado de existir en ese mismo instante. Así es que, quien tiene que dar las gracias por cuidar de mi prometido soy yo.

Ranma se acercó a su prometida con una tierna sonrisa en el rostro y tomó su mano, ella le devolvió la sonrisa, para luego enfocar su mirada en sus amigos, en sus rostros se reflejaba una mezcla de dolor e incomodidad por las palabras y la situación que se les presentaba; ella consideró que era bueno aclarar las cosas entre ellos.

-Sé que es difícil aceptar la situación Ukyo, conozco tus sentimientos y no te miento, estaba bastante celosa de ti, pero créeme que no quiero que sufras por mi culpa. Sé que lo amas, y que te cuesta y te duele aceptar ahora y después de muchos problemas, malos entendidos y luchas absurdas, que Ranma y yo hallamos descubierto la verdad respecto a lo que sentíamos el uno por el otro, pero el que estemos juntos y que nos queramos como lo hacemos no significa que dejemos de ser tus amigos. Sé lo importante que eres para Ranma y aunque no lo creas, para mi también eres importante y me pondría muy feliz que tú no te alejaras de nosotros, al contrario, siento que sería un gran logro el que todos nosotros saliéramos fortalecidos de esta situación y que pudiéramos estrechar aún más nuestra amistad para que perdurara en el tiempo. También lo digo por ti Ryoga, sé que sentías, digamos, un cariño especial por mi persona –continuó algo sonrojada, su prometido y el chico de la pañoleta la miraban sorprendidos-, no me miren así, no soy tan idiota como para no darme cuenta cuando un chico...bueno, cuando de cierta forma...le agrado a un chico –dijo encogiéndose de hombros y logrando que el rostro de Ryoga luciera un tono rojo que competía en intensidad con la camisa china que llevaba Ranma-, pero bueno, tampoco me gustaría que te alejaras de mi Ryoga, eres un excelente amigo y creo que lo eres también de Ranma, aunque se obstinen en negarlo. Así que, eso es lo que yo les puedo ofrecer a ambos, mi más sincera amistad y de verdad, me entristecería mucho que ustedes no quisieran aceptarla.

Las cuatro personas que se encontraban allí habían caído en un silencio que se prolongó por varios minutos, Ranma sostenía firmemente la mano de su prometida en las suyas, acariciándola con una de ellas. Ryoga miraba por la ventana con una expresión indescifrable en su rostro, parecía estar sopesando las palabras que acababa de escuchar.

Ukyo tenia su vista fija en el suelo de la habitación, se había obligado a no llorar delante de ellos, soportando estoicamente el dolor que le causaban las palabras de Akane, pero muy en el fondo de su corazón, sabía que la chica tenia mucha razón, Ranma, le gustase o no, siempre había sido sólo un amigo para ella, y lo seguiría siendo, lo había decidido en ese instante. Levantó su rostro y se obligó a sonreír.

-Tienes mucha razón Akane, tarde o temprano teníamos que madurar ¿no? Me alegra mucho que a pesar de todas las cosas malas que hemos pasado quieras ser mi amiga.

-No te guardo rencor por nada, yo también hice cosas estúpidas muchas veces. Entonces, ¿amigas?

-Amigas –dijo convencida.

-Y tu Ryoga, ¿qué dices?

El aludido no despegaba la vista del ventanal que daba al jardín interno del Hospital.

-Creo que es lo más sano que podemos hacer, yo te quiero mucho Akane y no soportaría el que tú me apartaras de tu lado, así es que sería un estúpido si no aceptara seguir siendo tu amigo –el joven volteó su cabeza para mirarla de frente y sonrió, la chica le devolvió la sonrisa, aliviada por el comportamiento de ambos chicos-. Pero les voy a dejar en claro una cosa –dijo levantando su dedo índice, como para remarcar lo que iba a decir-, el que acepte ser tu amigo Saotome no significa que deje de tratar de vencerte en combate, ¡mi honor esta en juego!

-Eso no lo puse en duda en ningún momento –contestó Ranma sonriendo burlonamente, mientras ambas chicas reían divertidas. Los eternos rivales no dejarían de pelear tan fácilmente.

Después de eso el ambiente se distendió notoriamente, pero ya era tarde, por lo que ambos chicos se despidieron de Akane, y Ranma dijo que los acompañaría al primer piso y que luego volvería "para darle su beso de buenas noches", le dijo dulcemente al oído, Akane se sonrojó y asintió con la cabeza.

Akane se quedó observando la puerta por la cual habían salido los tres jóvenes. Las cosas cambiarían, ya lo estaban haciendo y ella se sentía feliz de que todo estuviese saliendo bien. Cerró sus ojos por otro momento, quería aprovechar de descansar, las visitas del día la habían agotado, pero no habían pasado dos minutos cuando la puerta volvió a abrirse, ella se sorprendió por la rapidez con la que había vuelto Ranma.

-¡Vaya que volviste rápido!

-Akane Tendo, ¿cómo te encuentras? –la chica abrió los ojos de golpe al escuchar aquella voz.

-¿Qué hacen aquí? –dijo sorprendida.


Ranma había decidido acompañar a sus amigos para agradecerles por el apoyo que le habían brindado la mañana después del incendio. Se sentía en deuda con ellos, ya que gracias a que escucharon sus descargos, logró mitigar en parte la tristeza y desesperanza que había sentido en esos momentos.

Cuando regresaba a la habitación de Akane y al recordar todo lo vivido en esos pocos días, sentía que se había liberado de una enorme carga, primero el hecho de reconocer sus sentimientos por su prometida, luego el saber que ella se recuperaba cada día y que pronto podría salir de allí, pero lo que más lo ilusionaba era el hecho de que su prometida lo amaba, se lo había dicho y lo había ratificado frente a sus amigos, eso lo hacia inmensamente feliz, ya casi no podía esperar para decirle que su intención era casarse lo antes posible con ella, al salir de la preparatoria quizá, eso si lograba aguantar los meses que aún faltaban para graduarse.

Pensando de esa forma, llegó a la puerta de la habitación de su prometida, abrió despacio y todas sus alarmas se encendieron cuando vio una masa púrpura recostada sobre la chica de cortos cabellos, fue sólo una fracción de segundos la que tardó en asociar todas sus ideas en su mente y correr hacia la cama de Akane, mientras gritaba pidiendo una explicación.

-¡Shampoo!, ¿qué haces?, ¡suéltala de inmediato o te juro que...- toda palabra que iba a salir de su boca murió al momento en que la joven china se separó de Akane para mirarlo con los ojos anegados en lágrimas, las que escurrían libremente por sus mejillas -¿Qué demonios sucede aquí?

-Shampoo y Mousse quisieron venir a ver como estaba Ranma.

-Pero...

-Nos encontramos con Ryoga esta mañana y él nos dijo que ya se podía visitar a Akane, no tuvimos tiempo de venir hasta esta tarde –dijo Mousse calmadamente.

-Yo tener muchas cosas que decir a Akane antes de partir.

-¿Partir, dónde?, Akane, ¿me puedes explicar qué es lo que sucede?, no entiendo nada –dijo el chico de la trenza acercándose a la cama de su prometida y mirando sospechosamente a la joven china-, ¿segura que estas bien?, ¿no te hicieron nada?, ¿ningún hechizo o algo?

-Esos fueron otros tiempos Ranma –dijo Shampoo secando sus ojos-, antes yo no tener miramientos con nadie, yo sacar partido de cualquier circunstancia, ahora ser distinto.

-¿Por qué?

-Porque Shampoo entender que ya nada ni nadie poder separar a ustedes y ser feliz por eso, de verdad.

-¿No sufres uno de tus propios hechizos?

-Ranma, Shampoo vino a disculparse conmigo y a decirme que regresará a su aldea en China.

-¡Qué! –el grito fue tan exagerado que los dos jóvenes chinos y Akane terminaron riéndose de aquel espectáculo-. No entiendo nada, ¿de qué me perdí?

-Shampoo quiere que seamos felices Ranma, ha decidido anular el famoso compromiso impuesto por sus leyes amazonas y dejarte libre para que...bueno, para que tú...

-Para que ustedes dos puedan casarse, tener hijos, formar una familia y todas esas cosas –dijo Mousse haciendo un gesto con su mano, la pareja se sonrojó hasta las orejas, luego Akane siguió hablando.

-Ella va ha hacer un sacrificio tremendo, Cologne no está de acuerdo y la entiendo –dijo mirando a la otra chica, Ranma se sorprendió, ¿cómo que la entendía?, ¿es que acaso ella no quería que la más obstinada y peligrosa de sus "prometidas" renunciara libremente a él?, Akane pareció comprender sus dudas-, yo la entiendo, porque al renunciar al compromiso e incumplir con sus leyes, ella se arriesga a que la expulsen de su aldea o incluso a algo peor. Para alguien como Cologne eso debe ser una vergüenza, pero Shampoo tiene que pensar que no sólo expone su orgullo amazona, sino también su vida al hacer algo así –continuó mirándola fijamente, Shampoo sonrió tímidamente-, es por eso que le pedí que pensara en quedarse a vivir en Nerima para siempre, no estaría del todo mal, su restaurante tiene mucha clientela y podría sobrevivir muy bien, después, según como sigan las cosas en su aldea podría volver, ¿no es así Shampoo?

-Yo pensar, pero no querer quedarme si yo molestar a ustedes.

-No nos molestaras en la medida que entiendas, como tu misma lo dijiste, que nada ni nadie nos va a separar.

-Yo saber eso desde hace tiempo, pero comprobarlo el día en que Ranma estar como loco y gritar que te amaba con todas sus fuerzas.

-Entiendo, entonces, ¿te quedarás?

-No lo sé, yo...

-¿Qué puedes perder Shampoo? Las cosas en tu aldea no pueden ser mejores o peores que acá, además ese absurdo lío de estar obligada a casarte con quien te venza en combate, ¿no es mucho mejor casarse por amor?

-Sí –dijo Shampoo sonrojándose un poco-, escucharse muy lindo eso de casarse por amor.

Akane estaba segura de haber visto un destello en los ojos de la amazona al decir esa frase y enfocar su mirada por tan sólo unos segundos en la de Mousse, pero ese instante fue tan rápido que sólo ella pareció darse cuenta.

-Si te quedas, sólo te pediré tu palabra de que no interferirás nunca más en lo referente a nuestra relación –dijo tomando la mano de un estupefacto Ranma.

-De eso estar completamente segura Akane, yo nunca más interponerme entre tú y Ranma, lo juro.

-Gracias.

-Shampoo, creo que es hora de que nos vamos.

-Sí, la vieja bruja debe estar histérica.

Los jóvenes se despidieron y salieron por la puerta. Dentro de la habitación, Ranma se encontraba absorto en sus pensamientos, había acercado una silla a la cama y descansaba su cabeza en la orilla de ésta, con sus ojos cerrados, mientras su prometida le acariciaba suavemente los cabellos.

-¿En qué piensas?

-Pienso, en que en cinco días nuestras vidas han cambiado más de lo que hubiera creído posible que cambiaran en años.

-Sí, es verdad.

-Nunca imaginé las cosas que han pasado, es decir, Ukyo y Ryoga reaccionando tan bien a nuestra relación y por otro lado Shampoo ¡renunciando a todas sus tontas tradiciones!, dime la verdad Akane, ¿estoy soñando?.

-No, no lo estás, pero reconoce que estos nuevos cambios son perfectos para nosotros.

-Perfectos, tienes razón, ya no tendré que preocuparme por ellos y de ahora en adelante tendré todo el tiempo del mundo para dedicarle única y exclusivamente a mi prometida.

-Oh no, no, no, tienes otras responsabilidades como terminar la preparatoria, entrenar, ayudar en casa, encargarte del Dojo, así es que no tendrás todo el tiempo del mundo para dedicármelo amor.

El chico levantó su rostro como si hubiese accionado un resorte y abrió enormemente los ojos.

-¿Cómo dijiste?

-Dije, que tienes responsabilidades que cumplir Ranma y yo no quiero ser tu excusa para eludir tus...

-No, no, eso no, me llamaste...

-Amor.

-Se escucha bien.

-Que bueno, porque tendrás que acostumbrarte a escuchar ese apodo ¿te gusta?

-Me gusta.

-Ranma, después de tanto tiempo de haber estado escondiendo lo que siento por ti, de estar negándomelo, de haber sido tan altiva al no reconocer este amor que siento por ti y ahora que estoy segura de que tú sientes lo mismo, quiero hacer las cosas bien, porque por alguna razón que aún no logro entender, este episodio que fue doloroso para todos, irónicamente se convirtió en el más importante de mi vida y de cierta forma, es como si hubiese despertado de un mal sueño y me hubiese encontrado con una realidad maravillosa, la cual no estoy dispuesta a dejar escapar por niñerías como insultos tontos, palabrotas y peleas sin sentido.

-Tienes toda la razón. Yo también quiero hacer las cosas bien. Akane, no sabes lo mal que me sentí todos estos días, la rabia, la impotencia, pero por sobre todo el miedo a perderte, el miedo a enfrentar una vida sin ti... hace cinco días, a esta misma hora, creí que moriría cuando me dijeron que estabas grave y que podrías no resistir. Mi mundo, que parecía tan seguro, en ese momento se vino abajo, me sentí devastado, desamparado, perdido y me di cuenta que ya no podría vivir nunca más lejos de ti. Te necesito tanto Akane, no te imaginas cuanto.

-Hace cinco días, yo me estaba muriendo, me lo dijeron y aunque no recuerdo nada de lo que sucedió después de ver que los rescatistas se acercaron a mi y a Kaede, puedo asegurarte que en mi inconsciente sabía que si no luchaba no volvería a despertar, ¿y sabes qué?, al despertar me di cuenta de que una sola razón me hizo luchar con todas mis fuerzas para conseguir salir del coma, y tú eres esa razón. El volver a verte, el percibir tu presencia a mi alrededor aunque no estés cerca mío, el volver a sentir tu mirada sobre mi, en fin, el volver a formar parte de tu vida hizo que pudiera volver y la primera palabra que escapó de mis labios en ese momento fue tu nombre. Yo no sabía lo que había sucedido y creí que tú podías estar herido o incluso muerto y me desesperé, por eso tuvieron que ingresar todos los médicos y enfermeras, los hubieses visto, sólo cuando Tofu entendió el motivo de mi exaltación y me dijo que tú estabas bien los deje que hicieran su trabajo, porque tú estabas bien y yo pondría todo de mi parte para estar nuevamente contigo.

-Tuvimos que pasar por una situación extrema para recapacitar; por lo que a mi respecta, no pienso dejar que eso pase de nuevo, no me arriesgare a que tú no sepas lo que yo siento, quiero que sepas desde hoy y para siempre que estoy loco por ti desde el primer día en que nos conocimos.

-¡Ranma, eso es exagerado!

-¿No era qué te dabas cuenta cuando un chico sentía algo especial por ti? –dijo el joven con ironía en su voz.

-Sí, pero cuando ese chico lo demuestra. ¿Cómo podría yo llegar a intuir que tú sentías algo por mí si te la pasabas descalificándome, insultándome, haciéndome enojar?... incluso llegue a pensar que me odiabas.

-Yo pensaba lo mismo, pero cuando te ponías celosa de las demás, tenía la secreta esperanza de que al menos no me odiabas tanto.

-Ah claro, entonces las preferías a ellas para elevar aún más tu ego ¿no?, "la marimacho se pone celosa de ellas, eso me demuestra que hay una más que se muere por mi"...

-¡Eso si que es exagerado!, ¡cómo puedes pensar que yo podría hacer algo así!

-¡Porque es lo que hacías!, Shampoo siempre abrazándote y acosándote, Ukyo preparando comida que tu devorabas y que decir de Kodashi.

-Pero yo no hacia nada para provocar sus comportamientos.

-Tampoco hacias nada por evitarlos. No te imaginas lo que yo sentía cada vez que te veía con una de ellas, primero la rabia de ver que tú disfrutabas de sus demostraciones de afecto cuando se suponía que eras "mi" prometido, luego venía la tristeza al sentir que en realidad ellas eran mejores que yo y después...el temor de que te cansaras de la situación y eligieras a cualquiera de ellas para irte de mi lado...

-Te equivocas, yo sí me imagino como te sentías, yo me sentía igual al ver como Kuno te abrazaba, al darme cuenta de que te comportabas tan amorosa con Ryoga y que a mi me tratabas a las patadas, el ver como eres el sueño de todos los chicos de la preparatoria y de muchos otros de afuera, es horrible pensar que alguno de ellos te pueda alejar de mi.

-Pero sabes que eso no va a pasar.

-Ahora puedo estar un poco más tranquilo, pero hasta que no seas mi esposa no podré sentirme muy seguro.

-Eso quiere decir...

-Eso quiere decir que quiero que nos casemos lo antes posible.

-Pero, la escuela y...

-Ah no, hace tres días aceptaste ser mi esposa, ¿no estarás arrepentida ahora?

-Claro que no bobo. Seré tu esposa y nos casaremos en cuanto pueda ponerme un vestido. ¿No pretenderás que tu novia camine con un vendaje en la cabeza, muletas y una muy sensual escayola en su pierna derecha?

-Tienes razón, aunque a mi no me importaría. Por mi me casaría contigo en esta misma cama de Hospital.

-¿Y dónde quedó el gran guerrero?, aquel que se jacta de tener un excelente autocontrol

-Eso es en lo referente a combates, respecto a ti, debo confesar que tengo que esforzarme al máximo para controlar mis acciones.

-Eso es algo nuevo e inesperado.

-Pero es la verdad.

-¿Tanto así?

-Sí. En este mismo instante estoy haciendo un enorme esfuerzo para seguir conversando y no hacer lo que realmente quisiera hacer.

-¿Y qué quieres hacer?

-Algo como esto –dijo acercando su rostro al de ella y fundiéndose en un romántico y apasionado beso, el que fue interrumpido cuando una de las enfermeras les informó que el chico debía retirarse, hacía rato que debía haberlo hecho, pero ellas no querían interrumpir tan anhelado y especial encuentro. Todo el Hospital sabía de la historia de amor de esa pareja de jovencitos, así es que habían decidido ayudarles en la medida de lo posible a terminar de buena forma ese episodio dramático en sus vidas.

La enfermera sonrió al ver la cara de decepción del joven al escucharla decirle que tenía que retirarse, podía hacerse una idea de lo que ambos jóvenes sentían, sus colegas de la UCI le habían contado de la devoción demostrada por el chico hacia su prometida y ahora que ella se encontraba bien, era lógico que no quisiese separarse de ella, pero reglas eran reglas y tenían que ser cumplidas, además estaba segura de que no pasaría mucho tiempo para que él se las ingeniara para no separarse nunca más de ella, circulaban rumores de que él estaba tan enamorado y desesperado por hacerla su esposa que no dudaba que antes de que terminase el año, se enterarían de que la joven pareja de Nerima se había casado, o tal vez antes del mes, eso sólo el destino lo sabía, pero lo que nadie podía negar era que el lazo que unía a esos dos era tan fuerte que ya nada los podría separar, sólo la muerte y quedaba claro que hasta ella tendría que hacer un enorme esfuerzo si se quería llevar a uno de esos dos corazones que en verdad parecían latir como uno solo.

La puerta se cerró después de que el muchacho saliera de la habitación, pero aunque pasarían la noche separados, ambos sabían que entre ellos había nacido un pacto ese día, un acuerdo que ambos estaban dispuestos a llevar a cabo hasta el fin de sus días, porque ese día se habían vuelto a enamorar y ahora estaban dispuestos a luchar para seguir juntos pasara lo que pasara... desde ese día y para siempre.


Notas Finales:

1.- Bastante azucarado ¿verdad?, pero ya lo he dicho, me gusta el azúcar y los finales felices (aunque puedan quedar un tanto cursis), espero que les haya gustado. Ya falta sólo el epílogo de esta historia, así es que no me queda más que agradecerles a todos los que me han acompañado durante este proyecto que se ha convertido en lo más querido que he llegado a escribir hasta el momento. Muchas gracias a todos los que han dedicado parte de su tiempo a leerlo e infinitas gracias a todos los que amablemente han dejado sus comentarios escritos por los capítulos que he publicado semana a semana, de verdad, cada palabra que se toman la molestia de escribir es muy importante para mí y no me cansaré de agradecerles.

Será hasta el próximo y último capítulo, el epílogo de esta historia.

Cuídense mucho y buena suerte a todos!

Madame de La Fère – Du Vallon.