La Habitación del Licántropo
Cap.X- Los dos Harrys
Harry se despertó y le costó un poco hacerse a la idea de lo que había ocurrido la noche anterior. Ahora emprendia una nueva aventura, la más importante de su vida; porque en esta ocasión era más cierto que nunca que el futuro del mundo mágico estaba en sus manos.
No tenía fuerzas para levantarse, así que cerró los ojos y estiró cada músculo de su cuerpo, se sentía casi pegado al colchón.
A pesar de estar nervioso, tenía una extraña sensación de paz que invadía todo su ser y dificultaba su intento de despejarse y comenzar el día. Ya lo había sentido alguna vez; como la primera noche que pasó en aquella casa despues de tanto tiempo. Dumbledore tenía razón, a pesar de la guerra, su hogar respiraba paz y tranquilidad, como si todo lo horrible que ocurría en el mundo, quedara en el felpudo de bienvenida de la casa de los Potter y el viento se lo llevara a incordiar a otro lugar.
Estaba debatiendose entre seguir durmiendo o hacer otro intento por levantarse, cuando su madre tocó a la puerta y pidió paso. Casi dió un salto de la cama y quedó sentado en ella dicendo "pasa".
Lily pasó, llevaba el pelo recogido en una cola alta y una túnica negra, con finos bordados color plata en cuello y puños. Sobre su pecho en el lado izquierdo estaba bordado su nombre del mismo color. Era la túnica de los inefables; jamás pensó que su madre trabajara en aquel oscuro y siniestro departamento, hasta que vió su título colgado en la biblioteca de la casa.
-Buenos días-dijo ella con una sonrisa- ¿te he despertado?
-No-respondió él- acababa de despertarme, buenos días.
Lily sonrió y le dijo:
-Escucha, yo tengo que irme al ministerio, volveré sobre la 1, voy a buscar a Remus para que se quede con vosotros- Harry abrió la boca para decirle que no necesitaba niñera; no estaba entre sus planes quedarse a solas con su tío; almenos no aún. Pero Lily se adelantó- ya se que tu no necesitas nada, pero tu yo de 8 meses si. Y por cierto echale un ojo; la última vez que tu padre salió al jardín casi se tira de la cuna para ir a buscarlo.
Harry asintió y se levantó de la cama mientras su madre salía de la habitación. Se puso una tunica azul cobalto que ella había dejado allí para él. Era de su padre, al pasarla por su cabeza pudo sentir aquel olor que impregnaba su ropa, incluso cuando esta pasaba 16 años encerrada en un armario. Harry sonrió y cerró los ojos, como otras tantas veces que se había puesto algo de él, era como sentir su abrazo, que todo estaría bien.
Salió de la habitación y Lily ya se había ido, se dirigió a la habitación del bebé para "echarse" un vistazo. El pequeño jugueteaba en su cuna con un perro negro de peluche, que hechizado, le pasaba el hocico por las mejillas como si lo lamiera. Harry lo había reconocido al instante; por alguna extraña razón aquel muñeco había sobrevivido a la explosión de su cuarto aquella fatidica noche; quizá algo más polvoriento que ahora, pero allí estaba, entre los escombros de lo que había sido su vida. Cuando Luna se había enterado de aquel extraño suceso dijo: -" Estaba esperando a que volvieras"- de una forma tan sencilla y natural que nisiquiera Hermione se atrevió a replicarle.
Nada más entrar el bebé se giró y alzó sus manitas, para que en teoría, "su padre" lo cogiera; pero cuando Harry se le aceró un poco, este entrecerró los ojos, como si lo examinara y se abrazó asustado a su muñeco. ¡Aquel no era su padre!
Harry se quedó un instante parado ante la reacción del niño, despues se le acercó con paso firme y le dijo mientras le acariciaba la cabeza con ternura:
-Tranquilo, no voy a hacerte daño
El bebé se relajó y sonrió
-No te gusta estar solo ¿eh?-preguntó el adulto y el niño lo miró tranquilo- no te preocupes, yo me encargo de que eso no pase.
Le apartó el flequillo por donde él tenía la cicatriz y pudo ver su piel lisa y suave. Los dos se miraban de forma tranquila y comprensiva, como si aquellas miradas lo dijeran todo entre ellos. Oyeron el ruido de la puerta abrirse y la conexión se rompió.
Lily entró a la habitación de su hijito y lo saludó, mientrs Remus se quedaba mirando a Harry desde la jamba de la puerta con una expresión casi enfadada. Lily besó en la frente a su bebé y al muchacho en la mejilla como despedida.
-Teneis el desayuno en la cocina-dijo a los adultos- pasadlo bien.
-¡Uny... Uny!- gritó el niño alzando sus manitas y rompiendo el silencio incomodo que había entre Remus y Harry. El licántropo se acercó a su sobrino y lo cogió en brazos con una sonrisa.
-Buenos días peque- le dijo acariciandole el flequillo de forma tierna. Se giró hacia el visitante y la dijo de forma seria -vamos a desayunar.
Sirius se entretenía haciendo que su cucharilla se balancease sostenida por sus dedos indice y pulgar. Miraba hipnotizado el efecto óptico que esto provocaba.
-Tienes razón Lily-dijo a su acompañante en la mesa de la cafetería del ministerio- parace que se dobla
James que estaba sentado frente a él lo miró extrañado y pregunto:
-¿Desde cuando pierdes el tiempo con viejos trucos muggles?
-Remus sigue enfadado- dijo Lily sin levantar su vista de la taza de café, como si esa frase lo explicara todo.
-¿ Te has disculpado ya?- volvió a preguntar James; Sirius asintió y apoyó la cabeza en la mesa para despues esconderla bajo sus brazos.
-Ese chico me odia- dijo el moreno, su voz sonaba casi de ultratumba desde aquella posición
-Que tu desconfiaras de Remus no es culpa de Harry- dijo Lily en un regaño.
-Entonces, ¿por qué dijo aquello?- preguntó Sirius alzando un poco la cabeza-me odia, por eso lo dijo, solo para que todos os pusierais en mi contra. No imagino que pude hacerle.
-Ese no es el punto Sir- dijo James-que le heches la culpa a él no va ha cambiar lo que hiciste, no te hara sentir mejor.
-Ya...- respondió Black en un suspiro, como un niño regañado.
-Además- se aventuró Lily- Harry no te odia, se arriesgó a ser descubierto solo por protegerte de esos mortifagos, yo diría que incluso te admira mucho...lo que pasa es que puedes llegar a ser realmente desesperante.-terminó de decir mientras se tomaba de un trago el final de su café y se marchaba despidiendose de su esposo con un beso y saliendo de la cafetería.
Los dos desayunaban en absoluto silencio, solo interrumppidos por los balbuceos del pequeño Harry, que seguía jugando con su muñeco. Remus prestaba a su sobrinito atención de vez en cuando, para que no se sintiera ignorado y comenzara a chillar; siempre lo miraba lleno de ternura y sonreía de una forma que Harry había visto muy pocas veces en su tío, sin embargo a él le lanzaba una miradas frías y calculadas que el muchacho hasta entonces consideraba reservadas a mortífagos. Decidió romper el hielo y preguntó casi divertido:
-¿Por qué te llama Uny?
Remus se giró y lo miró de forma seca
-¿Acaso tu no lo sabes?- preguntó de forma sarcastica, en parte estaba dolido, porque de no ser por él no se habría peleado con Sirius y no tendría esa desagradable sensación de la traición en el estomago. Dos segundo despues se dió cuenta de que el chico solo había dicho en voz alta lo que él se había estado negando a reconocer; de un tiempo a esa parte Sirius estaba extraño con él así que decidió disculparse, pero antes de que pudiera hacerlo el chico lo sorprendió nuevamente.
-Lo siento-dijo sin apartar la vista de sus cereales- no quería que te sintieras mal por lo que dije; nisiquiera tenía intención de decirlo, pero Sirius me sacó de mis casillas; no quería haceros daño ni a ti, ni a él.
Remus no supo que contestar ante tal disculpa y solo atino a decir:
-Solo sabe cuatro palabras-dijo anumerando con sus dedos- papá, mamá, uto y uny. James intentó enseñarlo a decir "tito Canuto" y se quedó en Uto, y como a mi me parecía muy gracioso, él intento enseñarle a decir "tito Luny" y se quedó en Uny. Para tener 8 meses esta bastante bien ¿no crees?- terminó de decir con una sonrisa
Minerva McGonagall desayunaba traquila en la mesa de profesores, apenas había tenido tiempo de dormir un par de horas, pues ya eran las 4 de la adrugada cuando Albus terminó de explicarle lo ocurrido en casa de los Potter, y entonces la información que le había sido concedida era tan fuerte que le costó conciliar el sueño. Cuando su despertador la llamó a las 6:30 le daba la impresió de no haber dormido en días. Todo lo que le había contado la noche anterior aún daba vueltas por su cabeza y tenía la impresió de que esa sensación de incredulidad que experimentaba, no desaparecería hasta que lo viera esa misma tarde, cuando el director se lo presentara y pudiera constarar la existencia del chico. No es que no creyera a Dumbledore, de hecho aquella historia era tan subrealista, que era imposible que fuera una mentira; nisiquiera Sirius Black en sus años de colegio habría sido capaz de inventar algo así. El grito asustado de uno de sus alumnos la despertó y dejó sus tostadas para ver que pasaba.
Rincón de Zélany: ¿Como estan ustedes, Y ya van 10! no me lo creo, y lo mejor es que hay gente que los lee. Bien, siento que este capitulo sea tan cortito pero creedme mi mente no da para más, son las 3:14 de la mañana y tengo sueño. Cada vez acabo de escribirlos más tarde, esto es un alucine. Hoy seré escueta, en el proximo intentare extenderme algo más, sobre todo porque tendré más de que hablar. Gracias a todos por esperar mis actualizaciones.
Este capitulo va para una de vosotras que quería un encuentro Harry vs Harry, creo que fue Hada pero no estoy segura; si no es así lo siento es que soy un caso para los nombres, jejejejejeje.
Besos desde Almería: Zélany
