Capítulo diez
Y tú eres un idiota
Dio un suspiro lleno de deseo. Amaba ese escalofrío que le daba al sentir aquella mano fría recorriendo con delicadeza su espalda. A pesar de que él es una persona fría -literal- lograba derretirlo.
"Te amo" le susurró a su oído.
Era increíble que una frase tuviera tanto poder.
"Hasta la eternidad" le contestó mientras apartaba un mechón blanco de su cara para después besarlo "Jack..."
"Hiccup, ya es hora de levantarse"
Hiccup se quejó con pesadez y se cubrió todo su cuerpo con la colcha que estaba usando.
Su madre, Valka Haddock, puso sus manos sobre sus caderas y rió ante la insistencia de su hijo en continuar en su cama. Ella le quitó la colcha de su cuerpo y el chico gruñó
"Vamos, hijo. Ya te dejé dormir lo suficiente"
Hiccup abrió sus ojos con flojera y dio un bostezo cuando se medio incorporó en su cama.
"Buenos días, mamá"
"Buenos días" Valka abrió las cortinas de la ventana y lo único que podía verse era la blanca nieve cubriendo todo a su alrededor. De alguna forma el cielo gris le daba un aspecto triste a tan hermoso paisaje "¿Quién es Jack, cariño?"
"¿Quién?" dijo Hiccup confundido y somnoliento aún.
"Jack" repitió ella tranquilamente "Dijiste ese nombre antes de despertar"
Hiccup se quedó mirando hacia la pared y luego se encogió de hombros.
"No lo sé"
Cuando se levantó de su cama, fragmentos del sueño que tuvo inundaron su mente. Él estaba con otra persona en un momento íntimo, besándose con pasión que incluso podía sentir su propio corazón acelerarse como si lo estuviera viviendo en este momento. Su rostro se sonrojó notablemente y cubrió su boca con su mano.
"¿Estás bien, cariño?" su mamá lo miró con preocupación. Valka se acercó a él y puso su mano sobre su frente "No parece que tu fiebre regresara"
"Estoy bien, mamá" dijo Hiccup apartando su mano de su boca
Valka le sonrió.
"Tienes que comer algo y tomar tu medicina. Tu papá me dijo que me asegurara de que esta vez no le dieras tu comida a Toothless"
Hiccup asintió. Valka salió de su habitación y él se quedó mirando hacia la ventana.
El día de ayer no fue su día.
Primero que nada estaba enfermo, odiaba que siempre que haya un cambio de clima es de ley que él se enferme. Luego estaba el tipo de cabello blanco acosándolo con la mirada durante su estancia en la cafetería, y sus amigos diciéndoles que no lo ven y que básicamente estaba tan drogado con sus medicinas que estaba alucinando. Después, la tormenta de nieve lo tomó por sorpresa antes de llegar a su casa y justo cuando entró, su gripa se había complicado a tal punto de casi desmayarse en la sala, suerte que su padre logró atraparlo antes de que se hubiera estampado contra el suelo.
Esperaba que hoy fuera un día mejor.
Una vez ya estando cambiado, traía puesta su sudadera verde favorita y un pantalón de mezclilla con botas color café, Hiccup fue hasta el comedor y un plato de avena ya lo estaba esperando junto con dos panes tostados.
Honestamente no tenía hambre, así que se la pasó moviendo la cuchara dentro del plato de avena de un lado para el otro.
Por alguna razón comenzó a pensar en el chico de cabello blanco. Hiccup había aparentado indiferencia, pero logró ver esos ojos llenos de tristeza luego de haberle dicho que no lo conocía. Pero por más que pensara no tenía ningún recuerdo de él, estaba seguro que nunca lo había visto antes. ¿Sería uno de los niños que lo molestaban en la primaria?
Aún así Hiccup no entendía por qué le estaba dando vueltas al asunto. ¿Por qué pensar en ese chico lo hacía sentir tan extraño?
"Hiccup" Valka lo llamó con delicadeza al ver que no ha comido nada "Al menos intenta comer un pan tostado"
Cuando se enferma, lo último que quiere es comer algo. Odiaba con todo su ser que fuera tan débil cuando se venía un frío, era como si el frío lo odiara.
Forzadamente, Hiccup terminó comiéndose un pan.
"Mamá, ¿en dónde están los anuarios escolares?" le preguntó luego de haberse tomado su pastilla.
"Creo que están en el sótano" Valka estaba lavando los platos sucios del desayuno cuando le contestó "¿Crees que ese tal Jack con el que soñaste fue un compañero tuyo?"
"No lo sé. No estoy ni siquiera seguro si soñé con él" Hiccup no recuerda a la persona con la que soñó, no estaba seguro si se trataba de hombre o mujer "Pero voy a ver a quién encuentro"
Hiccup fue hacia el sótano de su casa y comenzó a buscar entre todas las cajas sus anuarios escolares, que era lo último que quería ver luego de haber sido víctima del acoso escolar en la niñez no era muy grato tener que recordarlos.
"Esto será divertido" dijo sarcásticamente.
Valka bajó al sótano dos horas después para llevarle un té a su hijo. Encontró a Hiccup acostado en el frío piso con un anuario abierto sobre su cara.
"Levántate de ahí, te vas a enfermar más"
Hiccup tomó el anuario de su cara y se incorporó.
"Encontré veinte personas llamas Jack en todos los anuarios" le dijo a su madre con un tono fastidiado "De los cuales dieciocho ni siquiera estaban en mi generación, otro era un maestro y el último era un chico de otro grupo que entró tarde al quinto año y ni siquiera lo terminó, lo que me hace preguntar ¿por qué decidieron incluirlo como quiera?"
Valka dio una suave risa y le extendió la taza de té a su hijo.
"¿Y alguno de ellos es quien buscabas?"
"No" respondió antes de dar un sorbo.
Algo en su interior le decía que todos estos 'Jack' no eran los indicados.
"¿Te molesta si voy con los chicos a la cafetería?"
"Siempre y cuando prometas regresar antes de las ocho, no queremos que te vuelvas a encontrar con otra sorpresiva tormenta"
Hiccup asintió.
Más tarde ya se encontraba caminando en dirección a la cafetería donde Astrid trabaja. Traía puesto un gorro de tela color verde con una bufanda del mismo y una chaqueta de color café. Antes de que llegara a la cafetería, notó que el chico de ayer estaba en la entrada. Inconscientemente tragó saliva.
"Tal vez sino le pongo atención no me diga nada"
Hiccup pasó a un lado de él y tuvo que usar todas sus fuerzas para no mirarlo, pues él pudo sentir su mirada. Una vez adentro en la cafetería, se acercó con sus amigos.
"¿Dónde está Fishlegs?" preguntó Hiccup cuando se sentó.
"Dijo que tenía que ir con el tal Jamie a darle tutorías otra vez" le respondió Ruffnut
"¿No has visto a ningún amigo imaginario hoy, Hiccup?" le preguntó Snotlout con cierta burla "Porque Tuffnut dice que creyó ver a un duende"
"¡Se los juro!" gritó el gemelo "Estaba en mi cuarto merodeando por ahí y luego atravesó la pared"
"Estoy segura que se trataba de una rata. Tienes tu habitación hecha un asco que lo más probable es que tengas una plaga" dijo su gemela con disgusto
"Apoyo a Ruffnut" comentó Hiccup "Es más lógico que se trate de una rata a un duende"
"Pero ayer insistías en que había un tipo albino que te miraba"
"Deja ya el tema, Snotlout"
De reojo, Hiccup notó que el joven albino estaba recargado en la pared de brazos cruzados.
"¿Eso que trae ahí es un palo?"
"¿Hola? ¿Tierra llamando a Hiccup?"
Hiccup parpadeó varias veces al ver una mano frente a él.
"Lo siento, no presté atención a lo que decías Tuffnut"
El joven rubio suspiró.
"Te estás comportando igual que cuando éramos niños" dijo Snotlout mientras se cruzaba de brazos "Ausente del mundo salvo el tuyo"
"Que frase tan filosófica dijiste" comentó Hiccup en tono de burla "Hasta pusiste a Tuffnut a pensar"
Entre tanto, el gemelo continuaba repitiendo la última frase de Snotlout
"¿Cómo alguien puede estar ausente del mundo pero no del suyo? ¿Qué no se supone que todos vivimos en el mismo mundo?" siguió Tuffnut
Snotlout chocó su mano contra su cara.
"¿Cómo pasaste primer año de primaria?
"Es un gran misterio" dijo Ruffnut mientras comía un trozo de pastel "Pero volviendo al tema, ¿quieres decir entonces que Hiccup ha estado loco desde niño?"
Snotlout sonrió satisfecho y Hiccup solamente gruñó.
"Era más raro que ahora. Siempre que caía nieve -aparte de enfermarse-, Hiccup corría hacia la ventana más cercana y se la pasaba horas mirando hacia afuera, diciendo 'ya viene, ya viene' una y otra vez como si se tratara de Santa. "
Los gemelos comenzaron a reírse mientras Hiccup se mostró sonrojado de la vergüenza. Justo entonces Astrid se acercó a ellos.
"Dejen de fastidiarlo" dijo ella al verlos a todos "¿Quieres algo, Hiccup?"
"Quiero que la tierra me trague"
"Lo siento, este lugar solo sirve comida y café, no hace milagros" Astrid le sonrió y luego le dio un rápido beso en los labios.
Está demás decir que en ese momento Jack abrió sus ojos azules lo más que pudo llenos de sorpresa.
Poco a poco las ventanas comenzaron a congelarse hasta el punto en que tronaron debido al frío. Todas las personas en el lugar dieron un leve grito de sorpresa ante este suceso. Afortunadamente nadie salió herido debido a esto.
La temperatura comenzó a bajar cada vez más y nuevamente comenzó a nevar. Hiccup estornudó y cubrió más su cuello con su bufanda. Entre el alboroto por las ventanas, Hiccup vio al chico albino. Él tenía ojos llorosos y una expresión llena de tristeza, peor que la del día de ayer.
"¿Por qué...?"
"¡Ay!"
Hiccup apartó su vista del chico al oír la queja de Astrid. Ella, junto con otros meseros, fueron a recoger los trozos de vidrio y parecía que ella se acababa de cortar con uno. Hiccup se acercó a Astrid y tomó su mano con delicadeza.
"No es grave, Hiccup" sonrió Astrid "Esto me pasa por querer tomar los trozos grandes con las manos"
Hiccup le dio un suave golpe en la cabeza.
"Hay que ponerte algo en la mano"
Al final, la cafetería tuvo que cerrar debido a este incidente. El clima cada vez estaba más frío, era normal que la ciudad tuviera climas fríos pero esto era exagerado. Aún cuando los chicos querían seguir afuera, todos decidieron mejor regresar a sus casas.
Hiccup acompañó a Astrid a la suya. Iban tomados de las manos y platicando, pero Hiccup sabía que el chico albino los estaba siguiendo. Y como aparentemente nadie más que él podía verlo, no quiso hacer ningún comentario.
"Hasta mañana entonces" sonrió Hiccup cuando llegaron a la casa de ella.
"Hasta mañana"
Ambos se besaron. Escarcha comenzó a cubrir la reja y el buzón de la casa de Astrid.
"Mira" exclamó Astrid señalando su buzón "Está tan frío que se está congelando rápidamente. Mejor vete de una vez, no quiero que te enfermes más"
Hiccup asintió y se despidieron. La casa de Astrid estaba a dos calles de la suya.
Cuando llegó a su casa, su madre ya le tenía preparado un té de manzanilla y el chico rápidamente lo tomó para entrar en calor. Saludó a su padre y luego se comer un poco, se fue a su habitación. Se cambió por sus pijamas de invierno, tomó un comic y se sentó en su cama para leerlo.
"¡No lo puedo creer!"
"¡Dioses!" Hiccup soltó la historieta y dio un brinco lleno de sorpresa al oír una voz ajena. El castaño vio con la boca abierta al albino en su habitación. ¡¿Estaba volando?! "¡¿Cómo entraste a mi cuarto?!" fue lo primero que le preguntó
"¿Cómo pudiste hacerme esto?" continuaba Jack diciendo desesperado.
"¿De qué me estás hablando?" insistía Hiccup. Por alguna razón no se sentía tan alterado como se supone que debería estar por tener a un extraño en su cuarto. Estaba sorprendido de verlo, sí, pero algo le decía que no iba a hacerle daño.
Jack entonces aterrizó cerca de la cama y acercó su rostro al de Hiccup, quedando a centímetros. Hiccup entonces vio sus brillantes ojos azules y no pudo evitar pensar que eran preciosos.
"Tú me dijiste que me amarías hasta la eternidad" acusó Jack mientras y el castaño abrió sus ojos con sorpresa "Y déjame decirte que la eternidad es... ¡eterna! Eso incluye en esta vida o en otra"
Jack apartó su rostro del de él y Henry se giró en dirección a la mesita que estaba a un lado de su cama y comenzó a darse de golpes en la cabeza contra dicho mueble.
"Me he vuelto lo al fin" decía entre golpe y golpe "Mis amigos tenían razón, tanta medicina me hizo daño"
"Te vas a lastimar"
Cuando iba a volver a golpearse, unas heladas manos tomaron su cabeza y la alzaron. Hiccup volvió a ver esos hermosos ojos color azul, definitivamente eran los ojos más bonitos que hubiera visto, incluso más que los de Astrid...
No.
Quitó las manos de su cara y se sonrojó de la vergüenza.
"¡No te me acerques!" le dijo mientras se levantaba rápidamente de su cama y tomaba un espada de la Guerra de las Galaxias que estaba recargada en la pared "No sé quién demonios eres, ni como entraste aquí o por qué demonios estabas volando. Si no me he vuelto loco aún, te pido de la manera más amable que te vayas de aquí"
Jack pensó que Hiccup se veía ridículamente tierno intentando amenazarlo con esa espada falsa de juguete, y se hubiera reído, de verdad que sí, pero sus palabras lo hirieron.
Aún cuando Norte le dijo que lo más probable es que su alma lo recuerde, dolía oírlo decir que no sabía quién era.
Henry notó el triste rostro herido del joven volador. No entendía por qué su corazón se oprimía al verlo de ese modo.
"Tu nombre" dijo el muchacho mortal mientras baja su espada y la recargaba en la pared "Al menos... dime tu nombre"
"Jack" comentó en un susurro triste
Hiccup aguantó la respiración.
"Lo siento, no te oí" dijo como modo de confirmación.
Jack frunció un poco su cara y volvió a elevarse, yendo a quedar a nuevamente frente a Hiccup.
"¡Me llamo Jack Frost!" gritó "¡Y tú eres un idiota!"
Sin más, el espíritu del invierno se terminó marchando de ahí, atravesando la ventana del cuarto de Henry.
"Sí, me he vuelto loco"
