—Degel. —Jugaba con sus dedos. De vez en cuando arrancaba pequeños pedazos de pasto, para después hacerlos volar con el viento.
Habíamos tomado un descanso a nuestro entrenamiento por lo que decidimos sentarnos debajo de un gran árbol dé manzanas, a petición de kardia, quien no tardo demasiado en subirse a por una, regresando con dos una la tenia en la boca y la otra me la lanzó a mi—Alguna vez te has enamorado. —dejo su labor de arrancar pasto y comer su manzana de lado para posar sus ojos color zafiro con los míos.
Medite un momento sus palabras, aunque en realidad no había mucho que pensar, yo ya estaba enamorado.
—Si. — no pasaba nada si no le decía de quien era. — ¿Y tú?
El me miro atónito, lo cual me hiso molestar, el que yo fuese una persona seria no quería decir que no tuviese sentimientos.
—ya veo, imagino que ella debe ser alguien demasiado atractiva e inteligente para haber cautivado al gran Degel de acuario. —comenzó a reírse de su propio chiste el cual me hiso gracia, pero no por las razones que kardia creía y solté una pequeña risa que dejo estupefacto a mi compañero. —¿Y cómo es ella?. —era una pregunta simple, sin embargó no iba a decir nada
—Eso no es importante, además aun no me has dicho si tú te has enamorado alguna vez. —El solo chasqueo la lengua. —parecía tener bastante curiosidad
—Sí, hace poco, descubrí que hay una persona que me gusta. —sus mejillas se tiñeron de un leve carmín, el cual intento ocultar girando su rostro.
Kardia estaba enamorado, el ya gustaba de alguien, un leve pinchazo en el estómago me hiso borrar aquella sonrisa que tenía. Lo cual me hiso preguntarme; ¿De qué clase de mujer estará enamorado kardia?, la curiosidad me invadió y termine por preguntarle
—¿Y cómo es ella?. —la verdad es que no quería saber la respuesta, pero la curiosidad terminaría por matarme si no lo descubría.
El rojo de su rostro de intensifico extendiéndose por todo este pareciendo una de las tantas manzanas que él come, llevo uno de sus dedos su mejilla rascándola, meditando su respuesta.
—No es ella. —apenas lo dijo bajo su mirada rehuyendo de la situación. Por mi parte estaba perplejo, ¿A kardia no le gustaban las mujeres?
—¿Que?. —no pude pensar en una respuesta, ya que mis pensamientos comenzaron a divagar solos.
—Lo que oíste Degel no es una mujer, es un hombre. —al parecer mi respuesta lo alteró un poco ya que lo grito.
—Eso me quedo claro, y entonces ¿Quién es?.
—Es...Un caballero. —Trate de mantener la calma, aunque internamente mi mente quizá gritara, un calor invadió mi pecho y mi estómago.
En mi mente surgieron tantas posibilidades de que yo fuese la persona de la que kardia estaba enamorado, porque si, a estas alturas era Estúpido negar que estaba enamorado de mi mejor amigo.
Mantuve mi rostro sereno y lo mire tan tranquilo como me fue posible. —¿Y quién es él?.
—No es justo, tú no me dijiste de quien era ella. —replicó con molestia
—Bien Kardia, te lo diré si tú me dices. —tal vez mis sospechas fueran ciertas, además era yo el que siempre estaba junto a kardia, y no lo había visto hablar con muchos caballeros.
Una de sus amplias sonrisas se formó en su rostro provocando con ello que ahora el rostro rojo fuese el mío.
—Bien es... — lo medito un poco antes de soltarlo, casi se me hacía imposible esperar a que me dijera, una emoción enorme invadió mi cuerpo, mi corazón palpitaba tan rápido que comenzaba a temer que kardia pudiese oírlo. Suspiro resignado. —Es el caballero de piscis, Albafica.
Toda aquella emoción quedo hecha pedazos con esas simples palabras, Al parecer estaba equivocado, kardia no estaba enamorado de mí, lleve una de mis manos a mi pecho y lo apreté, probablemente mi rostro demostraría mis emociones; Dolor, tristeza y quizá celos. Me di cuenta que estaba flaqueando, estaba siendo demasiado transparente ya que kardia me estaba observando de más.
— ¿Albafica?... Y-yo...yo nunca me lo hubiese imaginado. —Agradecía que kardia fuese tan idiota como para siquiera notarlo.
Tenía que fingir, ya que no me quedaba otra cosa por hacer
—Él es demasiado hermoso ¿No crees?. —A cada palabra mi pecho dolía más, sentía la pronta necesidad de golpear a kardia o llorar sin detenerme, y sin embargo no hice ninguna de las dos, de nuevo me contuve y mostré mis rostro sereno tan característico de mí y le regale la mejor sonrisa forzada que pude hacer en un momento como ese. —Pero suficiente de Albafica... Que hay de ti, ¿Quién es ella?, ¿Cómo es?, ¿Es linda?.
Que diría ahora, las cosas no salieron como yo las esperaba, aunque fue muy Estúpido de mi parte creer que tendría una oportunidad.
Lo pensé detenidamente. Ya no podía decirle la verdad, y yo no conocía a nadie asi que solo me quedo mentir de la peor manera
—no la conoces, es mi vieja amiga de la infancia. —no precia sorprendido, solo lucia feliz.
me asqueaba utilizar a la señorita Seraphina con esos fines.
...
—Egel...Degel. —frente a mi rostro habían una mano agitándose, una voz que se hacía más clara a medida que despertaba y la atenta mirada de uno de mis compañeros, encima mío me altero un poco, ¿porque estaba ahí?... Mirándome. Lo último que recordaba era que estaba... estaba en la habitación del patriarca, todos hablaban acerca de ir al hades ese mismo día y de repente todo se volvió negro, de ahí en adelante no recordaba absolutamente nada.
—¿ya te sientes mejor Degel?. — la voz de Sísifo me saco de mis pensamientos.
—¿Dónde estoy?. —la cabeza me daba vueltas, estaba mareado y unas ligeras nauseas amenazaban con hacerme vomitar.
Comencé a masajear con una mano mi cabeza, intentando que el dolor disminuyera.
—Estas en los aposentos del patriarca. —detuve mi labor y le dirigí una mirada con incredulidad.
Intente levantarme lo más rápido que pude ganando con ello que el dolor se intensificara aún más y que todo se viese borroso
—no te preocupes, fue el mismo patriarca quien pidió que te trajera aquí, así que recuéstate un momento. —con su mano en mi frente me regreso de nuevo a la cama, me regalo una sonrisa de lo más reconfortante, sus acciones parecían de lo más seguras, sin duda ese hombre sería un buen patriarca algún día.
—hace cuanto que me desmaye? —esperaba que no fuese tanto, se suponía que estaba en una reunión, era vergonzoso perder la conciencia frente a todos y mas aun frente al patriarca.
—hace como dos horas, no tienes que preocuparte por la reunión, ya se habló sobre quiénes son los que acompañaran a la señorita atenea y quienes se quedaran cuidando del santuario.
—Entiendo. —se hicieron minutos de silencio hasta que unos toques en la puerta nos hiso reaccionar
—Adelante. — la voz de Sísifo resonó por toda la amplia habitación.
Frente a la puerta él patriarca entraba a paso relajado hasta detenerse frente a la cama en la que estaba recostado.
—Yo me hare cargo de él a partir de ahora Sísifo, puedes retirarte.
Sísifo se levanto de su lugar, se despidió de nosotros, no sin antes desearme que me recuperará pronto y salió por la misma puerta por la que había entrado hace un momento el patriarca.
Enderecé rápido mi espalda dispuesto a levantarme, sin embargo mi acción fue detenida de nuevo por el pontífice.
—¿Como te sientes Degel? . —parecía tan tranquilo, supuse que en realidad no era tan necesaria mi respuesta, sin embargo conteste.
—Ya me siento bien, solo fue un ligero desmayo
—Dime Degel, te han sucedido estos desmayos antes. — Lo mire atento, parecía que había otras intenciones aparte de la curiosidad.
—Solo... Un par de veces.
—¿Desde hace cuanto?
—Cerca de unas semanas. —no entendía a que venían sus preguntas.
—Ya veo. —Sonrió para si mismo. —sabes. —suspiro y me miro tranquilo, sin borrar aquella sonrrisa que tenia en su rostro. — todos los caballeros, aprendices e incluso la señorita Atenea son como hijos para mi, por eso mismo busco que todo ellos estén siempre bien, y me duele cuando ellos sufren. —no entendía a que venían todas sus palabras, ya que no había sido algo tan grave, solo fue un desmayo probablemente provocado por cansancio.
—Discúlpeme patriarca, pero no puedo comprender el por que de sus palabras
—verás... Hace poco visite star hill en busca de respuestas de las estrellas respecto al paradero de Albafica pero no hubo nada. Sin embargo había algo que llamo mi atención. Cerca de la constelación de acuario había una pequeña estrella que brillaba junto a esta, era una estrella joven. Por lo que entendí que apenas comenzaba hacerse notar. —hiso una larga pausa, esperando a que yo opinara algo. Pero para mi las cosas seguían igual, no sabía a que se refería
—Yo no comprendo. —agaché la cabeza en señal de vergüenza
—Degel, ¿Tu mantienes alguna relación con alguien?. —su pregunta hiso colorarme. Pero era el patriarca no podía mentir y menos si se trataba de algo importante.
—Si. —Lo dije, aunque la realidad fuese un poco diferente ya que entre kardia y yo no había nada mas que una amistad y mas allá de eso la intimidad que llegábamos a tener algunas veces.
—¿Tu pareja es un hombre degel?. —Lo mire preocupado, ¿El ya lo había notado?. Si el lo sabía era probable que alguien mas lo supiera.
pensé en contestar con negativa y mentir, pero cuando estuve apunto de hacerlo el volvió a hablar.
—Es importante que seas sincero conmigo degel, ya que hay algo de lo que quiero hablarte.
con total vergüenza en mi persona asentí levemente, rehuyendo de su mirada .
—No debes preocuparte por lo que yo piense, aqui lo único importante es que tu seas feliz. —su tranquilidad me hizo sentir mas confianza, cuando me atrevi a verlo a la cara el me dio una mirada comprensiva y llena de cariño, casi como las que me daba antiguamente mi maestro krest.
—Pero, Degel. —aquella voz había sonado mas sería, comparada a la que hace un momento que era tan cálida. —hay algo que tienes que saber.
Toda la situación comenzaba a preocuparme, la seriedad con la que me hablaba era incomoda.
—Es probable que tu estes embarazado. —Fue directo al punto, sin derme tiempo de prepararme mentalmente para aquella noticia.
No hubo nada, mi mente quedo completamente en blanco tras sus palabras, por un momento todos mis sentimientos perecieron desaparecer y dejarme solo frente a aquel argumento que me fue dicho de una manera tan cruda.
—¿Perdón?. — eso sonaba tan irreal. —Eso es imposible, yo no soy una mujer. —comencé a reír pausadamente de la situación bajo la atenta mirada del patriarca sage, aunque estaba seguro que el seria la ultima persona en hacer una broma de esa magnitud.
—Yo tampoco puedo comprenderlo del todo pero estoy seguro que hay una vida creciendo dentro de ti degel.
como si todos mis sentimientos hubiesen llegado tarde un gran golpe de emociones azotaron mi mente y se convirtieron en un cumulo que me impedia pensar mas alla del; Miedo, incertidumbre y tristeza.
Pero lejos de todo aquello muy en el fondo había felicidad pues al final si en verdad estaba embarazado, era de la persona que mas amaba.
pero pensar en kardia no hiso mas que alterarme. Como le daría esta noticia que a duras penas y yo comprendía. —lleve mis manos a mi frente y la sostuve ahí unos segundos, delante de mi mirada las hebras verdosas caían una a una, resaltando gracias a la sabana que me cubría. Me fundi en mis propios pensamientos.
—No tienes de que preocuparte degel, si aceptas a esa criatura yo te apoyare en todo lo que tu decidas. —me alegraba pensar que almenos hubiese una persona que me ayudara en momentos como esos.
—Pero... Yo no tengo idea de como cuidar a un bebé, y aun mas alla de eso, ¿que pasará con mi puesto como caballero?, ¿que haré?
—Todo eso llegara a su tiempo, por el momento debes tranquilizante, ¿bien?, me iré, cuando te sientas realmente bien puedes marcharte si asi lo deseas. —dicho eso se fue y me dejo pensando en todo lo que se vendría. Suspire pesadamente y me acomode para dormir un poco mas.
...
De mala manera comprendí, que mi padre no dejaría de odiar a Minos.
cuando le hable sobré mi embarazo, el escuchó atentamente, y cuando finalicé él solo respiró y suspiró comenzando a caminar en dirección a mi pareja, pude ver que no estaba nada feliz. Y lo termine de confirmar cuando vi que planeaba golpearlo
—¡No! ¡Espera!. —Me puse frente a el. —no puedes golpearle, quien cuidara de mis niños. —aunque se que sonó ridículo fue lo primero que se me vino a la mente para frenarle, logrando con mucho éxito mi propósito.
—Yo puedo cuidarlos, a ti y a mis nietos. —esta conversación no tenía ningún sentido, pero no podía dejar que mi padre le hiciera daño a Minos y menos estado dita en casa, no quería que se hiciera ideas erróneas sobre su padre y su abuelo.
—No, papá tu ya me cuidaste a mi, es turno de Minos que el cuide de Afrodita y a nuestro bebé. —Avance a paso tranquilo hasta pararme frente a el, su rostro estaba trasformado en una mueca, con el seño terriblemente fruncido, sus puños apretados en una clara señal de rabia e impotencia. Tomé sus manos y las estreché entre las mías. —Ademas, yo lo amo, y e decidido formar mi propia familia a su lado. —Mas que tratar de convencer a mi padre trataba de convencerme a mi, aunque ya no lo veía de la misma forma que antes, yo en verdad quería a Minos y en verdad amaba la familia que están formando con él.
—Esta bien. —Suspiró resignado. —Mas te vale que cuides a mi hijo y a mis nietos, por que si no lo haces ten por seguro que seré el primero en venir a molerte a golpes.
Por si parte Minos no se acobardo y enfrento a mi padre, sin embargo si lucía bastante nervioso ante su presencia.
una vez que mi padre se tranquilizo un poco y fue a jugar con dita al patio fue que solte un enorme suspiro y regrese a Minos quien me miraba atento.
—¿Sucede algo?.
—Tal parece que nunca le agradare a tu padre. —no parecía decepcionado sino mas bien parecía que le hacía gracia la situación.
— No lo creo, seguro en el fondo le agradas. —trate de animarlo un poco palmeando sus hombros.
—si, en el fondo de un agujero, muy bajo tierra. —susurro volteando hacía otro lado. Ganándose con ello un ligero golpe de mi parte.
—No digas eso, el nos quiere a todos, solo que, a su manera. —eso suponía yo.
—Si, si, no te alteres o le hara daño al bebé. —sus palabras como siempre suaves y llenas de afecto
—No creo que le haga daño, aun es pequeño. —Eso pienso, por que la verdad no tenia ni la mas mínima idea de como funcionaba esto.
—Si, pero es mejor no arriesgarse, ¿no cres?. —Tenia razón, era mejor evitarse problemas que trajeran consigo repercusiones hacia el bebé. —Amor. —volte a mirarlo estaba tan cerca mio que casi podia sentir su respiración chocar ligeramente con la comisura de mis labios.
—¿Q-que pasa?.
—Solo queria saber si quieres ir con migo a una cena de trabajo. —Era gracioso ver como minos intentaba seducirme para aceptar.
—Esta bien. —aunque no utilizara trucos, Igual lo haría de todos modos
—Bien, pero eso lo veremos mañana. De momento devemos ir a ver a dita. —se acerco a terminar de besarme para luego tomar mi mano y llevarme detrás de el hacia el patio.
jugué con dita un buen rato, mientras mi padre intentaba intimidar a minos.
A lo lejos el sonido de la puerta principal llego, lo cual fue una perfecta excusa de salir de ahí para minos. Al cavo de un rato entro un hombre alto de cabellera rubia y cejas bastante pobladas, detrás de el un joven mas bajo de cabellos rosados y complexion delgada que el lo acompañaba.
—¡Tio Radamanthys!. —inmediatamente al verlo dita salio corriendo a abrazarlo. El hombre resultaba bastante intimidante, sin embargo cambie de opinion a ver como cargaba a dita y la mimaba justo como lo hacía minos.
Me acerque hasta ellos y me posicione a lado de mi pareja.
—Hola Albafica.
Continuará...
Gracias por leer.
