Por lo visto los colegas de Aioros también están preocupados por él: es que Lily les genera mucha curiosidad y tienen ganas de conocerla mejor, pero cierto centauro la acapara. Ahora, en el Inframundo, Lily e Ingrid se encuentran cara a cara y por lo visto… se conocían de antes.


¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon. O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniseries "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D


DISCLAIMER: Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. Debido a la naturaleza de algunas escenas gráficas, se pide extra cuidado. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.

¡No intenten nada de esto en casa!


XXIII. ANIMA CAPTI
(Alma Atrapada)

Capítulo 9: Dilemas Complejos.

Santuario de Athena. Casa de Sagitario. Salita de Estar.

14 de julio. 7:07 horas

"Tengo que reconocer," comenzó a decir a Aioria, "que nunca creí ver a los de contabilidad tan revolucionados. Creí que no se movían."

Aioros miró de reojo a su hermano y sonrió complacido, aunque no le duró mucho rato. Si bien el divertido efecto que estaba causando Liliana en el Templo Principal era todo un suceso, sabía que tenía que tomarse estos comentarios con bastante calma. Los últimos días sus amigos habían estado muy pendientes de él: la aparición de Liliana en su vida había significado que de nuevo entrara en modo coqueto y lo veían ilusionarse cada vez más, sin embargo, para nadie eran un misterio las circunstancias en la que Lily había llegado a la vida de Aioros y que, seguramente, Lily se iría de la vida del santo dorado ni bien recuperase su alma.

"¡Es que cualquiera se mueve!" Exclamó Shura con alegría. "Esos tipos con suerte ven la luz del sol todos los días y vas y les instalas una tremenda mujer en la oficina. ¡Hasta el más insensible reacciona!" El santo de capricornio le dio una palmada a Aioros en la espalda. "Nada personal, compadre, pero esa media naranja tuya está guapísima. ¡Reconócelo!"

"Aunque le falte delantera." Añadió Aioria entre risas. "¡Con lo que te gustan, bro!"

Aioria y Shura se largaron a reír de buena gana, por lo que no alcanzaron a ver la súbita molestia del guardián de la novena casa. Liliana era una mujer preciosa, no necesitaba nada más. Cierto, como que podría necesitar un plato extra de comida algunas veces, pero era perfecta así tal cual. Quizás podría convencerla de comer algo más calórico más adelante, ¡pero así le gustaban las chicas! Además, no era que no tuviera airbag; él mismo la había sujetado de…

¡Momento! Tuvo un repentino tic nervioso en el ojo. ¿Estos dos se estaban burlando de la falta de atributos de Lily?

ZAPE. ZAPE.

"¡Ya Basta Los Dos! No se burlen ni hablen así de una mujer. ¡Se Supone Que Son Mejor Que Eso!"

"Ooooouchie. Jejejejeje, ¡Sí Estás Sensible!" Se rió Aioria mientras se sobaba con las dos manos.

"¡Y Territorial!"

"Estoy hablando en serio. ¡Sigan así y les diré a Marín y a Gaby a ver si les parece gracioso estos comentarios que acaban de hacer los dos!"

Esto pareció calmar a los dos dorados menores, quienes en seguida recuperaron la compostura. Aioria en todo caso lo hizo más por aparentar: su relación con Marín no podía estar en mejor momento y ya antes ambos se habían hecho bromas sobre qué tan guapas eran otras personas. Eran humoradas, ambos sabían bien quién era su cónyuge, así que seguro a su amazona ni se mosquearía (y hasta bromearía con él). Shura en cambio sintió un poco de acidez en el estómago. No es que estuviera saliendo con Gaby, ni nada, todavía eran amigos, pero mejor le hacía caso a Aioros y dejaba de hacer esos comentarios tan malos.

Además, Gaby estaba más guapa que Lily.

Bueno.

Quizás más baja que Liliana, pero así tantito. Bueno… así tanto, mejor dicho. Lily era alta (aunque no tanto como Anneke) y aunque tenía un buen estado físico, estaba muy delgada para su gusto.

"No te pongas así, Aioros, pasa que nos tienes preocupados." Lo calmó Shura.

"Sí claro, ¡cómo no!"

"Pues lo estamos." Apoyó Aioria. "Para variar te estás ilusionando un montón y… tenemos motivos de peso para pensar que esto no va a llegar a ningún lado."

Aioros frunció el ceño. Saga le había comentado lo mismo la noche anterior durante las rondas. Es que al menos él estaba muy ilusionado con Lily. ¡Era la persona al final de su hilo rojo! Cada vez que la veía sentía como le subían mariposas por la garganta. Haberla conocido, y saber que las medidas de protección que había tomado hacía tantos años habían dado resultado, era lo mejor que le podía haber pasado en la vida. ¡Es que lo ilusionaba tanto verla!

Saga le había dado un buen golpe por eso, incluso arriesgando que se mareara (el Patriarca había prohibido que le pegaran en la cabeza). Más que nunca tenía que tener Aioros los pies pegados en la tierra, más aún porque su posición con Lily no era segura. Ella tenía intenciones de regresar a su vida y olvidarlo ni bien recuperase su alma, nada la ataba al dorado, nada la haría quedarse.

"Estoy bien consciente de aquello, gracias." Aioros se cruzó de brazos. "Lily no es mala." El dorado se puso una mano en el pecho, percibiendo con notoria claridad como el alma de la chica se refugiaba en su corazón. "Ella no quiere estar conmigo. Nada más que hacer. Tengo que funcionar en virtud de ello."

"Nadie ha dicho que Lily sea mala." Se apresuró a decir Aioria. "De hecho es bien simpática."

"Y curiosa, aunque muy directa. A Matilda le cae bien." Añadió Shura, antes de fijar sus ojos en el santo de Sagitario. "Gaby me dijo que te dijera, que por alguna razón a las chicas no les cae mal Lily, así que por ese lado debes estar tranquilo."

"Lo que sí, tienen mucha curiosidad por conocerla mejor." Dijo Aioria como quien no quiere la cosa. "La acaparas mucho, Bro, no la dejas en paz ni un momento. ¡Dale espacio!"

Aioros parpadeó perplejo, pero su sorpresa pasó pronto. Sabía que Lily había generado bastante expectación entre las chicas, pero no todas habían tenido la oportunidad de conversar con ella en esos días. O quizás él tampoco había generado el espacio para que se conocieran. Había estado preocupado de que les cayera mal, y puede que así lo hubiera reflejado en días anteriores mientras acompañaba a Liliana por las escaleras. Estaba algo a la defensiva: sus noviecitas anteriores no habían caído muy bien, excepto un par por ahí, y el lado femenino de las doce casas no supo disimular su animadversión hacia esas muchachas (Alisa sobre todo).

La verdad tiene que ser dicha. Las chicas estaban preocupadas por Aioros y con justa razón. Desde que había terminado con Serra, había comenzado relaciones muy rápidas, intensas y variadas que hasta sustos le habían hecho pasar, con chicas… algo… bueno. Malas no eran, pero sí se les notaba que no usaban su materia gris muy a menudo. ¡Habiendo universitarias tan inteligentes se tenía que juntar con las fáciles! Con todas, Aioros se había ilusionado y decepcionado un montón, lo que por ende había terminado con su corazón maltratado.

Lily había roto todos los moldes posibles.

Era curiosa, inteligente y aunque sus habilidades sociales no eran muchas, se manejaba bastante bien (y mucho mejor que Shaka). Veían que Aioros se entusiasmaba cada vez más con ella, pero era evidente que Lily tenía el freno puesto. Hacían una pareja linda, cada vez que los veían estaban enfrascados en una nueva conversación, pero se notaba que la chica no le iba a dar el pase a Aioros ni por equivocación. Al menos no de momento. Si había algo que la ponía de muy mal humor, al punto de retirarse indignada de un lugar, era precisamente cualquier mención a que podría darle una oportunidad al santo de sagitario.

De ponerse de lado de alguien, las chicas escogían el de Aioros, pero tenían que ser justas. Lily tenía sus propios dilemas y ya arrastraba sus propias experiencias de vida. Por mucho que ella estuviera atada a Aioros por el hilo rojo, no era obligación ser una pareja. Eso solo lo decidiría el tiempo, por sí o por no. ¡Por supuesto que les gustaría que todo se decidiera a favor del dorado!, pero tampoco podían forzar la situación bajo ningún respecto. Y si Lily seguía su camino, pues ni modo.

Obviamente no todas eran de opinión homogénea, pero al menos ese era el consenso.

"No estaba preocupado." Rezongó Aioros resoplando a la defensiva.

"Lo que tú digas." Le dijo Shura. "Te vemos entusiasmándote mucho y ha pasado muy poco tiempo. ¡Sabes que estas cosas no se dan de la noche a la mañana!"

"¡No estoy ilusionado!" Se defendió Aioros. "Quizás no tanto. Puede que un poco. ¡Bah! ¿Qué acaso no puedo encontrar linda a la chica?"

"Liliana es guapa, nadie lo niega. Pero estas ilusiones tuyas se te pueden escapar de las manos. ¡Bro! ¿Estás consciente que Liliana no…?"

"¿No quiere nada conmigo? Sí. Eso me duele, pero no la voy a estar obligando a nada." Gruñó Aioros, dándose algunos golpes en el pecho. "Cuando todo esto del alma acabe y logre regresársela, cada cual sigue con su vida y ya. Hasta entonces, este tiempo es el único que tengo para conocerla y quererla, aunque no quiera corresponderme, y pretendo aprovecharlo."

Aioria apretó los puños y frunció el ceño. Como que no le gustaba que Lily produjera ese efecto en su hermano y de alguna manera le tenía rencor. Ya, vale que todo esto de tener pareja le causara ansiedad, pero sin duda que exageraba y en el proceso lastimaba a su hermano. ¡Y se veían lindos juntos! Conversaban a mil por hora y ni cuenta se daba el par de idiotas del tiempo que dedicaban a eso. ¡Hasta le daban ganas de vomitar arco iris cuando los veía!

Aioria le caería a palos al maldito que le había dado el trauma a Lily. Porque uno no tenía ansiedad no más porque sí, al menos en lo que a él concernía.

"Hasta entonces, cuidas de su alma." Le dijo Shura. "Sabes que no puedes tenerla por siempre. Lily se va a enfermar cada vez más."

"Claro que la voy a cuidar. ¡No quiero que le pase nada!"

"Pero se la tienes que devolver." Insistió Shura.

"¡Claro que sí!"

"¿Y cómo piensas hacerlo?" Preguntó Aioria. "Porque seguramente no querrás que muera."

Aioros empuñó las manos y bajó la cabeza, gruñendo entre dientes. No, no quería que Lily se muriera, si eso pasaba, él se iba a morir en vida, pero… pero… pero… la idea de dejar ir su alma… eso… eso… lo mataba. Además, que no tenía idea cómo hacerlo.

"No, no quiero que se muera. Sí, tengo que devolverle su alma." Gruñó Aioros, mirando por la ventana más cercana. "No, no tengo idea como regresársela." Concluyó tomando aire. Shura y Aioria intercambiaron miradas. "Ahora, si me disculpan, tengo que ir por Lily: seguramente está por llegar al Santuario. No quiero que tenga problemas."

"¿Todavía no le das el salvoconducto?" Preguntó Shura. "Eso no se demora tanto."

"El salvoconducto lo tiene. Pasa que todavía no se lo entrega." Añadió Aioria con una sonrisa sabelotodo. Aioros les dio la espalda, aunque sonriendo de costado.

"Se lo entregaré algún día. Hasta entonces aprovecho para conversar con ella." Afirmó mientras salía de la salita. "Cierren la puerta cuando salgan."

El santo de sagitario dejó solos a su hermano y compadre y pronto desapareció de su templo. Aioria y Shura suspiraron.

"Bueno, ya hicimos nuestra parte. Toca apoyarlo a partir de ahora." Comentó Aioria. "Al menos Lily me cae bien. Más o menos."

"Que sea lo que Athena quiera." Intervino Shura.

Ambos asintieron con la cabeza y se dispusieron a salir de Sagitario. Solo restaba esperar como se desarrollaban las cosas.


Inframundo. Esfera de Ptolomea.

Esa tarde. 14 de Julio. 18:03 horas.

Lily tenía que admitir que, una vez que controlaba la ansiedad, estar con Aioros era bastante divertido. El sujeto le seguía el ritmo, y aunque no sabía nada de matemáticas (y que ella supiera no era ningún prodigio), tenía una agudeza mental destacable que la atraía un montón. Bueno, Aioros sin duda era especial, no cualquiera llegaba a ser un santo dorado de renombre, así que definitivamente no era un tipo más del montón.

Era guapo, lo admitía. Tenía un bonito color de ojos. Era bueno escuchando, no la interrumpía y hasta le hacía preguntas, ya fuese porque no había entendido algo o porque quisiera profundizar. Además… ¡Tenía historias muy entretenidas! Era un estupendo narrador y hasta casi daba la sensación que uno había estado presente en las aventuras y desventuras que narraba.

¿Quién sería Serra? Ya la había oído mencionar un par de veces. Comenzaba a darle curiosidad.

Y ahora que lo pensaba, nunca había visto esa tonalidad de color ojos en otra persona. ¿Era azul verde, verde azul, verde inglés con azul puro, o verde puro con azul de Prusia? Quizás podría haber algo de celeste ahí. Hmm. Le preguntaría a un conocido suyo que era genetista si eso era posible.

Como fuese, antes que siguiera divagando, Lily recordó donde estaba. Esa tarde había salido temprano del trabajo, pero en vez de irse derecho a tomar un café decente al Black Canvas, se vino al Inframundo. Minos le quería presentar a su prometida… si es que lo seguía siendo. Algo le había comentado el día anterior que por lo visto iban a aplazar la boda. Como que Aioros le dio pena: se vio un poco desilusionado que ella no fuera a tomar café a su lugar de siempre cuando le dijo que visitaría a su hermano, porque… ¡OOOOOOOOH! ¿Esa era un hada de Myu? Había visto al espectro ese el otro día y le causó mucha curiosidad de ver al hombre polilla. Tuvo la misma impresión de cuando había visto a Shiori, y le costó detenerse…

Oh vaya. Ya había divagado de nuevo.

¡Pero eran aristas interesantes!

"Con razón dicen que me parezco a Dory."

Como fuese, y ahora que lo pensaba, no le habría molestado ir con Aioros a tomar un café. Le gustaba conversar con el tipo, sin mencionar que la cercanía de su propia alma la hacía sentir mejor. Cuando se alejaba, como que las defensas le bajaban. Ya no tenía las reacciones tan violentas de los primeros días, pero ahora cuando estaba lejos del dorado, sentía como si estuviera a punto de resfriarse.

Debería comentárselo a unos amigos antropólogos: era como material para un buen artículo.

En fin. El asunto es que tuvo que decirle a Aioros que, por compromisos previos, no iría a tomar café. ¿Por qué? Porque se iba a juntar con su storebror. Eso la hizo sonreír: en el poco tiempo que conocía a Minos, los dos se habían hecho muy amigos, como si se hubieran conocido de toda la vida. ¡Debieron haber crecido juntos! Pero ya habría tiempo para compensarlo y recuperar el tiempo perdido. Lentamente comenzaban a involucrarse más con los círculos de amistades del otro. Minos ya le había presentado a los jueces, a Pandora y a su mejor amiga, una espectro llamada Violate, y ella ya lo había presentado a algunos suyos. Hoy conocía a su prometida y a la panza. Esto la tenía un poco nerviosa, por razones obvias.

"Pago por sus pensamientos." Dijo de pronto una voz a su lado. Lily dio un brinco, sin ver a nadie. Hades procedió a quitarse el casco. "Mis disculpas, olvidé que lo tenía puesto."

"¿Casco de invisibilidad?" Lily se apresuró a hacer una reverencia al reconocer en el acto a la deidad que tenía delante suyo. "Hades Aidoneo, es un gusto."

"El placer es mío. No esperaba que me reconociera." Admitió Hades con cortesía. "Así que tú eres la hermana de Minos. ¡Tienen los mismos ojos!" Exclamó bastante sorprendido. En honor a la verdad ambos hermanos, pese a que solo compartían el mismo padre, eran muy parecidos. Le sorprendía que Lily no fuese albina, pero el colorcito era bienvenido. "Te pareces mucho a tu farmor Mista."

"Min bror me lo dice seguido, supongo que debe ser verdad, señor." Lily le miraba con los ojos llenos de inocente curiosidad, como si estuviera apenas conteniendo las ganas de llenarlo a preguntas de todo tipo. Hades se sintió complacido, y quizás divertido: era la misma mirada que sus hijas le dedicaban al mundo y que llevaba un tiempo sin ver en un adulto.

"Lo eres, así que debes creerle. Conocí a la señora Mista. Descendiente de vikingos, de carácter muy fuerte, a ratos algo bruta, pero con el corazón bien puesto." Hades se inclinó hacia Lily con la intención de contarle un secreto. "Aquí entre nos, esa mujer estaba loca."

"Supongo que la locura corre en la familia."

"Supones bien. Tu hermano me ha sido leal en todas sus encarnaciones. Es inquieto, pero un buen juez." Dijo Hades con orgullo. Carraspeó divertido. "Ahora, si querías saber por qué estaba invisible, es porque tenía ganas de caminar a solas"

"¿Cómo supo?" Lily se atajó antes de continuar con su pregunta. Se enrojeció un poco. "Mis disculpas, señor. ¡Usted es una deidad! Por supuesto que lo sabe todo."

"Y lo que no, lo invento." Bromeó Hades. Entonces ambos escucharon pasos venir por el pasillo. Hades entrecerró los ojos y se puso el casco. "También necesito comprobar algo sobre esa mujer. Confío en que serás discreta sobre mi presencia."

"Lindo. ¡Ahora estoy escuchando voces! ¿Será el viento?" Comentó Lily guiñando el ojo en dirección de Hades, dejándole entender que contaba con su discreción. La chica sintió unos topecitos sobre su cabeza.

"Buena chica."

No mucho rato después, Lily giró sobre sus talones cuando sintió que se abría la puerta. Minos entró muy orgulloso junto con Ingrid. El juez estaba muy contento, aunque se le veía cansado, quizás se había peleado de nuevo con la mujer. Vestía su sapuri, el que no parecía incomodarle los movimientos. Ingrid era otro cuento: era evidente que estaba aterrada de estar ahí. Para empezar, nunca había estado en el Inframundo; segundo, quería irse lo antes posible, tercero… ¡¿Ingrid?! ¡¿Ingrid Hagebak?! ¡Conocía a esta mujer de antes!

"¿En serio nunca sale el sol aquí? ¡Este lugar es heladísimo! ¿Cómo calefaccionan?"

"Nunca me he ocupado de eso. Simplemente se entibia todo. Lune debe saber. ¡Lily!"

"¡Bror!"

"¡Søster!"

Ingrid reconoció en seguida a Lily, pero no se le notó nada. A ninguna de las dos se les movió un solo cabello. Ingrid apretó las mandíbulas y forzó una sonrisa. Lily ni siquiera se molestó.

"¿Ella es tu hermana?" Preguntó Ingrid en un tono condescendiente.

"¡Ella es mi hermanita! Dije que la iba a encontrar y lo logré."

Minos caminó con Ingrid de la mano hasta los sillones, que Lily ya había rodeado. Ella sonreía, quizás con más naturalidad que Ingrid, pues no se sentía tan amenazada. ¿Por qué se sentiría así? Su cuñada como que irradiaba una tensión que no le gustaba, además de la mala vibra que arrastraba. Minos no parecía darse cuenta, sino que se veía bastante ilusionado. Cuando se acercaron a ella, rodeó la cintura de la chica con una mano, acariciando su panza con la otra.

Lily era la persona menos adecuada para interpretar lenguaje corporal, pero se dio cuenta de algunas cosas. Minos estaba ilusionado con Ingrid, estaba entusiasmadísimo con su bebé e Ingrid solo quería largarse de ahí lo antes posible.

"Ingrid, ella es Liliana Castaldelli, mi hermana menor. Lily, ella es…"

"Ingrid Hagebak. Ya la conocía." Lily ladeó un poco la cabeza. "¡No había hecho la relación con el nombre! Hacía años que no te veía."

"¿En serio? ¿Y de donde se conocen?"

"De la universidad." Respondió Liliana. "De mi época del doctorado y del técnico en contabilidad. Estabas sacando finanzas en Atenas, ¿no, Ingrid?"

"Creí que habías estudiado en Oslo…"

"Hice un intercambio de unos meses en Grecia." Aclaró Ingrid. Se volvió hacia su cuñada. "¡Ah sí! Lily Castaldelli, la huerfanita. Como olvidarte. Sí, estaba sacando la carrera de finanzas. ¡Nunca me acostumbré a verte tan niñita entre tanta eminencia matemática! ¿Tenías como dieciocho o algo así?" Ingrid la miró de arriba abajo con algo de desdén. "Sigues igual."

"Rondaba los veinte. ¿En serio me veo igual? Pudo ser peor. Yo te veo menos rubia."

Algo anduvo detectando Minos en la comunicación entre ambas, pero optó por no meterse, por carecer de información esencial y por temor a malinterpretar. No era muy bueno dilucidando actitudes femeninas de pelea: los hombres quedaban en evidencia en seguida. Si un tipo estaba enojado con otro, se notaba en seguida, pero con las mujeres era más difícil.

"Al menos nos ahorramos bastantes presentaciones." Minos las invitó a tomar asiento, al tiempo que ayudaba a Ingrid a sentarse. "Con cuidado, amor."

"Consientes demasiado al bebé, Minos. No deberías." Le dijo Ingrid, aceptando la ayuda. No es que le fuera difícil, conste, pero bueno.

"Tendrá toda la vida para sufrir, así que lo consentiré todo lo que pueda."

"Aaaaaw." Exclamó Lily. "¿Para cuándo tienen fecha?" Preguntó en seguida, logrando que Ingrid tensara la espalda.

Todavía seguía con ganas de abortar al bebé y Minos lo sabía. A la pelea del otro día se habían sumado dos más que no habían llegado a nada, y que Ingrid había finalizado chillando que era su cuerpo y hacía lo que quería con él y era cierto. Minos estaba entusiasmado con su pequeño, más aún porque sentía su presencia bastante fuerte y lo reconocía, pero estaba de manos atadas. Y si no le discutía a Ingrid con más firmeza, no lo hacía por falta de argumentos, sino porque no quería que se alterara más de la cuenta y su salud se viera afectada, dañando así al pequeño.

La última pelea que habían tenido fue justo después del dictamen de la junta médica que debía autorizar el término del embarazo, pues falló en contra en la petición de aborto. Ingrid tuvo un berrinche de proporciones, pero que al menos llegó a un consenso. Iba a dejar que naciera, o eso le había dicho, solo si Minos pagaba todo.

"Si todo sale bien en diciembre." Respondió Minos.

"Eso si puedes pagarlo. ¡Te vas a endeudar!"

"No lo creo, es cosa de programarse bien." Respondió Lily con eficiencia. "¿No estabas en finanzas, Ingrid?"

Ingrid la fulminó con la mirada, pero aun así no perdió la sonrisa. Cierto, trabajaba en ventas, pero nunca había terminado la carrera. Lily lo sabía, por eso le sonrió aún más. Minos parpadeó curioso.

"Sí, supongo que tienes razón." Se obligó a decir Ingrid. "¿Y tú sigues sola a tu edad?"

"¡Soltera y sin Compromiso!" Exclamó Lily triunfante. Minos soltó una carcajada.

"Y con un santo dorado a la siga de mi søster." El juez le guiñó un ojo. "Y se da el lujo de mantenerlo en la friendzone."

"¿Un santo dorado?" Ingrid reprimió una mueca de asco. Lily se encogió de hombros.

"Él sabe perfectamente que entre nosotros no va a pasar nada." Gruñó Lily, cruzándose de brazos. "Que después no diga que no se le advirtió."

Minos iba a hacer un comentario cuando en ese momento Lune asomó la cabeza y llamó la atención del juez. Por lo visto tenía que atender sí o sí un asunto, por lo que Minos se disculpó y salió unos instantes al pasillo, dejando a sus chicas sola. El bebé en la panza de Ingrid dio un vuelco desolado: no le gustaba cuando su papá se alejaba, se sentía más a salvo con él cerca que lejos. Por cierto, la madre de la criatura y Lily se miraron tan feo que casi saltaron chispas.

"¡No puedo creer que tengas la cara de acercarte a tu hermano, Liliana!"

"Es mi hermano y él me buscó. ¡Soy yo quien no puede creer lo desvergonzada que eres!" Lily reclamó con ganas. Señaló la panza. "¿Y cómo es eso que no te casas con él? ¿No te das cuenta de lo enamorado que está?"

"Lástima por él, pero no me voy a casar, no estoy segura."

"¿Así como tampoco estás segura del embarazo?"

"Daño colateral." Ingrid apretó los puños y la mandíbula. "¡Si vuelves a arruinar mis planes, te juro que…!"

"¿Me vas a destruir? Ya lo intentaste una vez y harto mal que te fue, ¡así que no empieces de nuevo!" Lily entrecerró los ojos. "Te lo advierto: si le haces daño a esa criatura o a mi Storebror, destruiré tu vida."

Hades, quien permanecía oculto bajo su casco de invisibilidad, prestó curiosa atención y no dudo en retransmitirle lo que estaba presenciando a Perséfone y a los dioses gemelos. El dios se mordió el pulgar. ¿Cómo se habrían conocido estas dos? Obviamente habían terminado en mal pie, pues una animadversión como la que se demostraban no surgía por generación espontánea.

Ante la advertencia de Lily, Ingrid solo apretó los dientes y tomó aire. La advertencia de Lily parecía tener mucho asidero, por lo visto. Suspiró con dignidad y se arregló el cabello, para proceder a verse la manicura.

"Perra que ladra no muerde, querida." Le dijo burlona. "Por cierto, para tu información, Minos es un muerto de hambre, no tiene dinero, así que LARGO de su vida."

"¿Quién te dijo que lo busco por eso?" Lily arrugó el rostro. "¿Y a quién le dices perra?"

"¿No todas buscamos eso? ¿Qué nos mantengan?" Preguntó Ingrid casi casual.

"A diferencia tuya, no busco dinero. El que tengo me lo gano limpiamente." Lily irguió la espalda. "¡Y no me pienso alejar de mi hermano mayor! ¡Ya sabes!"

"Aish. ¡Métete en tus asuntos! Ni conoces al sujeto y ya lo quieres." Ingrid apretó los puños. "¡Vas a arruinarlo todo! ¡Cómo hiciste con Thomas!"

"¡Thomas estaba plagiando mi tesis doctoral!" Siseó Lily, tratando de mantener la compostura. "Se quiso aprovechar que me vio chiquilla y creyó que no protestaría. ¡Se buscó esa denuncia!"

"Thomas tenía un futuro promisorio, ¡Se lo arruinaste!" Lo defendió Ingrid. "Tú eras solo una niña, y lo sigues siendo. ¡Ese trabajo le hubiera significado por lo menos un Premio Abel!"

"No Es Mi Problema Que Thomas Wakefield, A Sus 46 Años, Fuera Incapaz De Tener Ideas Propias. ¡Menos si decidió plagiarlas de una chiquilla de veinte años! No me arrepiento de haberlo denunciado y lo haría mil veces de nuevo." Bufó Lily muy a la defensiva. "Por cierto, ¿Dónde se supone que está? ¿No eras su prometida?"

"¿Acaso tengo cara de quedarme con un don nadie arruinado? Pues no." Afirmó Ingrid, fijándose de nuevo en su manicura. "Además era veinte años mayor que yo."

"Eso no calza. Cuando te conocí tenías 25. Eso te hace veintiún años menor que él. ¿Te estás quitando de nuevo la edad, Ingridcita?"

"¡Detalles!"

"Detalles importantes en todo caso. Como por ejemplo el detalle que nunca has terminado la carrera. ¡Con lo simple que es Finanzas!"

Hades estuvo a punto de sacar un encendedor en apoyo a Liliana y a duras penas se contuvo. En ese momento Minos entró de nuevo, causando un camaleónico cambio al menos en una de las mujeres. Ingrid sonrió de oreja a oreja, como si no se hubiera estado peleando con nadie, pero Lily conservó una expresión de moai.

"¡Ya volvió por quien lloraban!" Exclamó contento. "¿Llevándose bien?"

"¡Por supuesto, Minos! Tu hermana es un encanto." Dijo Ingrid con luminosa sonrisa.

"En verdad no." Dijo Liliana poniéndose de pie. "Ingrid me cae mal de antes y me sigue cayendo mal. Si me disculpas, Bror, me voy, así evitamos problemas." Lily abrazó a su hermano. "Espero que comprendas."

"Errr… Este…"

"¡Sabía que comprenderías, Storebror!" Lily se empinó y le dio un beso en la mejilla antes de salir caminando. "Ingrid." Dijo a manera de despedida.

Minos hubiera querido detenerla, pero Lily no le dio tiempo. ¿Qué monos había pasado? Se sentía muy incómodo. Le hubiera gustado que esa reunión hubiera sido más entretenida, que Ingrid y Lily se llevaran bien, pero nuevamente no le resultaba nada. Esta situación sin duda lo dejó con mal sabor de boca. Miró a Ingrid, quien lo miraba con una expresión neutral. ¿Es que esa mujer no hacía ningún esfuerzo por caerle bien a la gente importante en su vida? Ya hablaría con Lily luego, pero Ingrid…

"¿De dónde sacaste a esa arrabalera, Minos?" Preguntó la mujer de evidente mal humor.

Min kjærlighet!" Exclamó Minos muy triste. "¡No le digas así a mi lillesoster! Está bajo bastante estrés, quizás…"

"¡Amenazó con Golpearme! Es peligrosa y no me siento segura."

"¡¿Qué Lily Hizo Qué Cosa?!"

"¡Quiso Golpearme y…!"

"Eso no es cierto." Hades se quitó su casco de invisibilidad en ese momento. Minos dobló en seguida la rodilla e Ingrid se enrojeció hasta las orejas. "Lo que hizo la señorita Castaldelli fue simplemente advertirle que si usted, señorita Hagebak, le hacía daño a su pequeño o a Minos de Griffin, se iba a arrepentir. Nada más."

"¡¿Pero qué…?! ¡¿Cómo hizo eso?!" Ingrid se levantó de golpe, presa del susto.

"¡Mi señor Hades!"

"Quédate tranquilo Minos, Lily no amenazó la integridad de Ingrid. Solo hizo lo que toda hermana menor haría en su lugar." Aclaró el dios, sin siquiera disculparse por haber estado de incógnito. Comenzó a caminar hacia la puerta. "Los dejo: creo que esto amerita que conversen un poco."

"Pero… pero… pero…"

"Minos, te veo a la cena." Le dijo el dios muy tranquilo. "Señorita Hagebak… le daré sus saludos al señor Thomas Wakefield de su parte."

Hades hizo abandono de la salita con toda la tranquilidad del mundo, dejando a la pareja a sus anchas. Minos tardó en ponerse de pie, tratando de dilucidar qué había pasado. Ingrid por su parte se devanaba los sesos buscando excusas que la ayudaran a justificar sus dichos. Tendría mucho que explicar y muy pocas opciones.

"¿Quién es Thomas Wakefield?" Le preguntó Minos de curioso.

Oh, oh… eso sí que no tenía una explicación fácil. Ingrid le había dicho que, si bien había tenido alguna pareja por aquí y por allá, nunca había estado en relaciones estables. ¿Cómo le explicaba sobre su ex? ¿Sobre la mentira que quiso inventar sobre Lily? ¿Cómo le explicaba todo? ¡¿Cómo?!

Ingrid hizo un puchero. No tenía otra opción.

"¡Tú no me entiendes!" Exclamó con voz llorona, segundos antes de largarse a llorar.

Minos, sorprendido, incluso retrocedió un paso.

Continuará

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: Diferencias de Opinión

… Sí era lindo Aioros. Si el dorado quisiera, podría tener a cualquier chica. A veces lo veía conversando con amazonas, con chicas o turistas en un plan que la desconcertaba, pero que siempre le daba mucho éxito. Susy le había dicho que estaba intentando sacarle celos, lo que Lily no llegaba a entender. ¿Celos por qué? No eran nada, solo…


Nota Mental: Sep. Lily e Ingrid se conocían de antes y como vieron, es grande el recelo que se guardan. ¡Y logro desbloqueado para Lily! Solo está haciendo lo que toda hermana menor que se precie de tal haría por su Storebror. A Aioros por su parte, no puede quejarse, en el Santuario lo quieren mucho y están muy pendientes de lo que hace y deja de hacer. Es un lindo, sin duda. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER!


Me dejaron algunos reviews "anónimos", así que los respondo:

No pude resistir hacerle eso a Aioros, BloodyP. Estaba ahí y era tan fácil y Minos se había ofrecido voluntario: habría sido un crimen no hacerle eso. Al menos los del transporte público tuvieron un momento de alegría y ¡ME PONE CONTENTA! saber que amenicé tu viaje.

Oh sí, siempre me llegan los reviews y siempre trato de responderlos, ya sea por este medio o por el que sea. No molestas, me gusta saber qué tienen que decir sobre estas locuras. Y sí, me comentaste sobre ese triángulo y puede que me lo piense: Zeus necesita, después de todo, pasar algunos sustos con su esposa. ¡Se los merece con ganas!

Ingrid es una mujer muy mala y no quiere a Pandora, aunque no digamos que ella ha sido muy amable. Y no, Pandora está friendzoneada por Ikki, no Minos, pero ya encontrará a alguien que la haga sentir especial. Minos… ¡Ay Minos! No digamos que el muy bruto fue muy delicado con otras novias y sí, tenía que pagar su cuota de karma, pero lo que están haciendo con él no tiene padre ni madre… pero así como el karma le fue a cobrar cuentas, le irá a pasar factura a Ingrid. Esa mujer no la va a sacar barata.

A la bruja le faltan neuronas. Es peligrosa, pero como viste, no es el foco más brillante de la caja.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda. Las traducciones del noruego son de Google Traductor.

Sí, el idioma noruego identifica a los parientes paternos y maternos de una persona. ¿No es eso genial?

Farmor: Abuela Paterna en noruego.

Min kjærlighet: Amor mío… O eso dice Google Traductor, conste.

Premio Abel: Es un galardón concedido por el Rey de Noruega a un matemático destacado. Se entrega anualmente. Fue creado por el gobierno noruego en 2002, en el bicentenario del nacimiento del matemático noruego, Niels Henrik Abel, muerto en la incuria.

La Academia Noruega de Ciencias y Letras proclama cada año al merecedor del premio Abel, tras una selección hecha por un comité de cinco matemáticos de varios países. La recompensa económica para el premiado es de 770 000 €, semejante a la del Premio Nobel, que no otorga ningún galardón a los matemáticos. El premio pretende dar publicidad a las matemáticas y aumentar su prestigio, especialmente entre los jóvenes.

Sophus Lie fue el primero en proponer la creación del Premio Abel cuando en 1897 se enteró de que Alfred Nobel no tenía intención de crear un premio de matemáticas. El rey Oscar II accedió a financiar un premio de matemáticas en honor de Abel y los matemáticos Ludwig Sylow y Carl Størmer diseñaron los estatutos y las normas del premio. Sin embargo, la disolución de la Unión entre Suecia y Noruega en 1905 desbarató el primer intento de crear el Premio Abel.

En abril de 2003 se anunció que Jean Pierre Serre era el primer candidato a ganar el Premio Abel; finalmente, se le otorgó dicho lauro en junio de ese año.

Hades Aidoneo: (en griego antiguo ᾍδης, originalmente Ἅιδης o Ἀΐδης, —dórico Ἀΐδας—, el invisible) alude tanto al antiguo inframundo griego como al dios de éste. La palabra hacía referencia en Homero solo al dios; siendo el genitivo ᾍιδού una elisión para designar ubicación: la casa/dominio de Hades. Finalmente también el nominativo llegó a designar la morada de los muertos.

Hades es el mayor hijo varón de Cronos y Rea. Según el mito, él y sus hermanos Zeus y Poseidón derrotaron a los Titanes y reclamaron el gobierno del cosmos, adjudicándose el inframundo, el cielo y el mar, respectivamente; la tierra sólida, desde mucho antes provincia de Gea, estaba disponible para los tres al mismo tiempo.

Hades también era llamado Plouton (en griego antiguo Πλούτων, el rico), nombre que los romanos latinizaron como Plutón. Los antiguos romanos asociaron a Hades/Plutón con sus propias deidades ctónicas, Dis Pater y Orco; el dios etrusco equivalente era Aita.

Aidoneo es uno de sus epítetos, junto con el ya mencionado Plouton, Clímeno (Κλυμενος, célebre), Polidegmon (Ρολυδεγμων, que recibe a muchos) y quizá Eubuleo (Ευβουλεος, buen consejero o bienintencionado). Si bien no es un dios favorito y se le teme, es mejor no referirse a él en malos términos, por si acaso.

Casco de Hades: Según la mitología griega, era un casco que tenía el poder de hacer invisible a todo aquel que lo llevara puesto.

Obtuvo el casco en la Titanomaquia: el enfrentamiento duraba diez años, pero por fin Gea (la Madre Tierra), profetizó la victoria para Zeus si este tomaba por aliados a los que Crono había confinado al Tártaro. Así pues, Zeus mató a Campe, la carcelera del Tártaro, y después de haber liberado a los Cíclopes y a los Hecatonquiros, los fortaleció con comida y bebida divinas. Como consecuencia de este acto, y en agradecimiento, los Cíclopes le entregaron a Zeus el Keraunos (su rayo); a Hades le dieron el casco que le hacía invisible; y a Poseidón su tridente. Con estas armas, lograron vencer a los titanes.