Al pasar a recoger a Mikaru en el instituto, Aoi le encontró pensativo.
- ¿Hay algo que te moleste?-
- ¿Ah? No… no hay nada que me moleste.- Aoi se contentó con la respuesta y no preguntó más. Al recoger a Scarlett notó que estaba aún más pálida que en la mañana, y se apresuró a conducir a casa. Una vez se aseguró de dejarla en cama para que descansara, se dirigió a la habitación de Mikaru, pero el timbre le detuvo.
- ¿Qué quisiste decir esta mañana?- preguntó su compañero.
- ¿Sobre qué?-
- Eso que dijiste en casa de Ruki.- Aoi no pudo evitar que Uruha entrara. El ruido de la puerta del sanitario y unas arcadas captaron la atención de los guitarristas. El fluir del agua del grifo fue todo cuanto se oyó en el piso durante dos minutos. Al abrirse la puerta, la figura fantasmagórica de Scarlett apareció. – Así que ahora estás con Aoi… Por eso estaba en tu piso antes, por eso te defendió en el bar, por eso no contestas mis llamadas y mensajes… Vaya, sí que te has puesto fea.- Scarlett se apresuró a entrar en su habitación. - ¿Te avergüenza?- Uruha caminó hacia ella.
- Uruha, detente. Estás siendo demasiado…-
- Demasiado, ¿Qué?- Scarlett se había cubierto con el edredón, y enterraba su rostro en la almohada. – Mírame.- La mano de Uruha se disponía a retirar el edredón cuando Aoi se interpuso.
- Déjala.-
- Ya la dejé.-
- ¿A qué has venido? ¿Por qué estás comportándote de este modo? ¡Éste no eres tú!-
- La gente cambia, no seas ingenuo.-
- Bueno, el Uruha que conocí no le habría hablado así a la mujer que llevó a su hijo en su vientre.- El desconcierto se reflejó en el rostro de Uruha por un momento.
- ¿Hijo? Eso es imposible. Siempre usé protección.-
- … No siempre.- declaró Scarlett.
- ¡Sabes que sí!-
- No, no en una ocasión. Y sabes que tuviste dos accidentes. ¿Creíste que no lo notaría?- dijo ella incorporándose tras Aoi.
- Estás mintiendo. Tú no estabas embarazada. Aún si lo hubieses estado, podría ser de ese tipo en el bar, o de cualquier otro amante.-
- ¿Qué ganaría con mentir? Dices que está fea, ¿Por qué crees que es? ¿Tienes idea de qué sucedió el fin de semana?- exclamó Mikaru con los brazos cruzados.
- Por lo que veo, Aoi, te quedaste con ella. Lo entiendo. Te enamoraste, y por eso la proteges.- Scarlett había comenzado a sentirse mal de nuevo, y el dueño del piso pudo sentirlo, sacando a Uruha del piso. La conversación continuó en las escaleras.
- Te pido que no la alteres más. ¿Qué no ves lo frágil que está?-
- Si según tú, esto es culpa mía, ¿Por qué estás haciéndote cargo del desastre que provoco?-
- Porque eso es lo que un amigo haría. Es lo que el Uruha que conocí haría por mí. Y me reprendería, por mi mal comportamiento. Pero, a este Uruha eso no le interesa.- dijo Aoi regresando a su piso. – Una cosa más.-
- ¿Qué?-
- Nada de lo dicho hoy es mentira. Puedes creerlo o no, pero deja de hacerle daño a la gente que te quiere.-
- …Calma, ya se fue…- dijo Mikaru junto al lecho de Scarlett.
- No… no se irá. Estará en mi memoria, y desearía… que no hubiese sucedido. Tiene razón, estoy horrible.-
- …No. No lo estás. Sólo lo dijo por celos, para herirte. Eres… Una mujer hermosa.-
- Gracias. Pero… Por dentro… Soy horrible.-
- Si lo fueras, no podrías reconocerlo.- Scarlett observó al hermoso hombre que apoyaba su espalda en la pared. ¿Cómo era posible? Él salió de la habitación.
Después de revisar que Scarlett estuviese calmada, Aoi se dirigió a su alcoba encontrando a Mikaru allí, mirando por la ventana.
- Lamento que estas cosas sucedan.-
- …¿Es verdad?-
- ¿Qué cosa?-
- ¿Te has enamorado de esa mujer?-
- Claro que no…- El chico se giró con la mirada cristalina.
- Entonces… ¿por qué nunca tomas la iniciativa para acercarte a mí?-
- … Porque no quiero obligarte a nada.- dijo el mayor rodeando la cintura del chico atrayéndolo a su cuerpo. Él por su parte entrelazó sus manos tras su cuello.
- ¡Oblígame a quererte! ¡Sedúceme! ¡No me dejes dudar de tu interés!- Aoi tomó la mano del joven y la besó con adoración.
- As you wish.- Mikaru besó intensa, casi desesperadamente al mayor. Tiró de él en dirección al lecho, atrapando su cintura con sus piernas. – Espera…- pidió el guitarrista alejándose un poco.
- ¿No me deseas?-
- … Sí, pero… No quiero obligarte a nada.-
- ¡¿Qué no ves que quiero hacer esto?!-
- Pero apenas me conoces, y no quiero que te sientas obligado sólo para agradecerme. Además…-
- ¿Qué?-
- ¿Sabes lo que implica iniciar una vida sexual? ¡Hay miles de enfermedades e infecciones asquerosas que pueden contagiarse, algunas aún con protección!-
- ¿Tienes alguna de esas?-
- No… No lo sé…-
- ¿Cómo que no sabes?-
- … ¡He tenido una vida un poco desordenada! … No he dormido con pocas personas… Y no todas han sido mujeres…-
- ¡Entonces hazte un examen!-
- No creo que baste con uno para descartar todo…- Mikaru suspiró exasperado y salió de la habitación. Lo dicho por Aoi no era del todo para evitar aprovecharse del chico, tenía una gran porción de verdad. Nada le garantizaba, hasta el momento, no haber contraído una enfermedad de transmisión sexual. Y, en el peor caso, prefería no contagiar a su adorado.
