FELICIDAD

Moría porque estuviera con él, adoraba tenerla cerca. No deseaba separarse, ella era su existencia y su sentir. Se había vuelto su acogedora luna en noches oscuras, su noche de amor. Su Hina, su lugar soleado.

Sus ratos junto a ella eran los más felices y ahora que era suya para siempre, no la iba a dejar.

Adoraba que ya no serían dos, ella le había dado el mayor regalo que un hombre podía desear, lo había hecho el hombre más feliz.

Un futuro padre.

Estaba aterrado, pero adoraba que ahora y siempre estaría con la mujer que amaba.