Capítulo 10. La pesadilla se volvió realidad, las últimas palabras de amor.
Kikyo estaba despertando, su reacción aún era de inconciencia, se sentía mareada trató de sentarse pero fue inútil ya que no lo consiguió, su cuerpo no parecía responder. Llamaba a Naraku entre sollozos apenas audibles. tardó un poco en volver en sí, pero cuando por fin logró hacerlo pudo darse cuenta que las palabras que había escuchado no eran por causa de una pesadilla, sin duda era la realidad, ya que frente a ella se encontraba aquel joven guerrero que hirió su corazón con aquellas palabras que hubiera preferido no escuchar nunca.
- Hermana, ya despertaste estaba preocupada por ti y por él bebe - dijo Kaede con tono de tristeza y preocupación.
- Ya estoy mejor Kaede, gracias por preocuparte; pero estaré bien porque... porque mi bebé me necesita - respondió con tristeza y con lágrimas que no pudo evitar que rodaran en sus mejillas, mientras tocaba su vientre.
- Yo estaré siempre a tu lado hermana, estaremos juntas cuidando a tu bebe, y... - Kaede hizo una pausa.
- y... ¿Qué Kaede? ¿Que ibas a decir? - cuestionó Kikyo.
- Iba a decir que... Shippo también estará aquí con nosotras, para cuidarnos y protegernos.
- ¿Por qué él tendría que hacer eso? Kaede, respóndeme.
- Mi líder el Señor Naraku, me pidió que yo permaneciera junto a ustedes para protegerlas, me dijo que tomara su espada para que yo se la entregara a usted señora Kikyo, él quería que usted la tuviera consigo - Shippo dijo esto mientras se inclinaba haciendo una leve reverencia y extendiendo la espada hacia los brazos de ella.
Kikyo no podía evitar que las lágrimas cayeran sin control, ella lo único que deseaba era volver a verlo, abrazarlo y estar con él, en su mente pasaron todos y cada uno de los momentos que vivió con él, el recuerdo que más agolpaba sus pensamientos y estrujaba su corazón era el de aquella noche de entrega total, con el eclipse lunar como su único testigo, y producto de ese mágico momento de amor, era la nueva vida que crecía en su vientre. Recordándole que por ese ser tan pequeño y frágil ella tenía que luchar con todas sus fuerzas y continuar.
- Muchas gracias Shippo - musito Kikyo.
- No me agradezca señora Kikyo, soy yo quien tiene que agradecerle, por permitirme permanecer junto a ustedes, pudiendo cumplir así con la promesa que le hice a mi general Naraku - respondió Shippo.
- Shippo, mi señor Naraku te dijo algo más antes de... - Kikyo calló, pues para ella no era fácil decir esa palabra.
- Señora Kikyo el me pidió que le dijera que lo perdonara por no poder cumplir la promesa que le hizo de volver, que aquella noche del eclipse lunar siempre la llevaba en su corazón y que por siempre y para siempre él la amaría.
Lágrimas de felicidad y tristeza cubrían su rostro, pues ese recuerdo del eclipse lunar la hacía revivir cada minuto cada segundo de ese instante, no podía seguir llorando de ese modo, pensaba en no causarle daño a su bebé.
- Gracias Shippo por decirme esto, desde donde él este sabe que el día del eclipse lunar, siempre lo llevo en mi corazón, ese día fue muy especial para ambos. Este pequeño que llevo en mi vientre no me permitirá olvidarlo - dijo Kikyo, mientras acariciaba su vientre.
CONTINUARÁ...
