La canción Siempre de Rapsusklei inundaba mi habitación con sus letras. Mis ojos rojos ya no aguantaban más el humo. Mi garganta ya no aguantaba el ardor de la maría cuando aspiraba. Yo no podía más.
Salía de la ducha con la toalla puesta cuando escuché la voz. Su voz…No estaría delirando… ¿verdad?
Me dirigí al comedor, de dónde venían dos voces, Emmet y…
Edward…
Mi sol estaba bajo el mismo techo que yo. Imposible.
-¡Eh! –Exclamó Emmet-. Porfin te veo chica. Pensé que estabas invernando en tu cuarto. ¿Qué tal?
Pero no contesté. Me quedé atónita mirando a Edward. Por su mirada pude deducir que no estaba contento de volver a verme.
-¡Qué tonto que he sido! No os he presentado. Chica, este es Edward, Edward, ésta es chica. Sí bueno…ni siquiera sé su nombre-vaciló dirigiéndose a Edward.
-Bella. Me llamo Bella –dije con la garganta raspada. Me dolía al hablar.
Los tres nos quedamos en silencio. Edward miraba más allá de mi mirada. Es como si estuviera intentando descifrar algo…
-¿La conoces Edward? –preguntó Emmet.
Mi corazón latió muy rápido. Al principio me asusté, la única razón por la que solía tener esta adrenalina en el cuerpo era por la sobredosis de cocaína que esnifaba.
-No.
Y simplemente morí por dentro. Yo fui la única culpable de todo lo que pasó. No debí dejar que Edward entrara en mi vida. Era peor que la droga.
Emmet rompió el silencio.
-¿Te pasa algo en los ojos? –Me llevé instintivamente mi mano temblorosa a los ojos-, los tienes muy rojos… -dijo confuso.
-Es…-carraspeé. Error, mi garganta ardió. Hice un gesto de dolor-, me ha entrado champú en los ojos. Será mejor que vuelva a mi cuarto, os dejaré tranquilos.
Cerré la puerta tras de mí, desplomándome en el suelo. Lágrimas se deslizaron por mis mejillas y sentía como se hundía mi pecho para después soltar un sonoro gemido lastimero. Rápidamente llevé mi mano a la boca para acallar mis ruidos.
Me pensaba que este sentimiento estaba muerto para mí. Otra vez estaba equivocada.
Me puse la ropa interior y me dirigí a la mesita de noche, donde había una raya de coca. La esnifé.
Mareada, me encerré en el baño echando el pestillo y me miré en el espejo.
Estaba rota.
Nadie me podía ayudar.
Una chica, con el cabello ondulado y húmedo que reposaba en sus hombros y tapaba sus pechos, con el estómago hundido donde sobresalía el hueso de la cadera, se encontraba enfrente de mí. Tenía los ojos enrojecidos y los pómulos pronunciados. Hacía los mismos gestos que yo.
Me llevé una mano a mi mejilla. Ella también lo hizo. ¿Por qué? ¿Qué tengo yo de especial?
Sus labios se movieron.
-No eres nadie…
Su sonrisa era maquiavélica.
Si no fuera porque sus dientes estaban perfectos, su sonrisa me daría mucho miedo.
-Tus padres no te quieren. –continuó.
-Sí me quieren… -le contesté con los ojos humedecidos.
-¿Eso crees…? –su risa malvada inundó el cuarto de baño.
-Vete…déjame en paz… -sollocé con la cabeza agachada. Pero ella seguía.
-Nadie te quiere, y a los que están a tu alrededor les estorbas, solo quieren que mueras…
-Eso es mentira. –Dije más alto. Mentira, todo lo que decía era mentira, mentira… ¿...o no?
-No sé por qué sigues luchando, has fracasado y no podrás conseguirlo. No puedes porque ya estás muerta por dentro, ¿qué más da que te mueras? Nadie te echará de menos…
-¡Todo es mentira! –me desgarré la garganta. -¡Déjame en paz! ¡Sal de mi vida!
Y con todas mis fuerzas le di un puñetazo al espejo, rompiéndolo en mil pedazos, de los cuales unos cuantos se clavaron en mi piel.
Pronto escuché golpes en la puerta.
-¡Bella! ¡Abre la puerta! –gruñó la voz preocupada de Emmet.
-¡Solo quiero que se vaya! ¡Dile que se vaya por favor! –chillaba a la vez que mis lágrimas salían a borbotones.
-¿Quién? ¿Edward? –noté por el tono de su voz que estaba confundido.
De mi mano no paraba de salir sangre y estaba poniendo el suelo de ella.
-Por favor…-sollocé- solo haz que desaparezca…
Me estaba mareando. Con cuidado me deslicé en el suelo hasta quedar apoyada en la pared.
-¡Bella, abre la puerta joder! –contestó esta vez enfadado.
Pero no tenía fuerzas. Solo quería dormir y descansar.
Los colores fueron desapareciendo para dar paso a la oscuridad. Lo último que escuché fue un gran portazo y dos brazos sosteniendo mi peso, pero ya caí en un profundo sueño del que no quería despertar nunca…
Hola! Bueno, pues espero que os guste esta nueva trama. Intentaré no pasarme con los capitulos porque sé que no los acabaré xddd Si a alguien no le gusta el nuevo camino por el que gira el fic, que les fuckeen:D
Saludooos y hasta la proxima!3
