LE AMARE TODA LA VIDA
CAPITULO 10
REENCUENTROS
La llamada angustiosa de Terry pidiéndole ayuda hizo reaccionar a Albert, que tan rápido como pudo abandonó el restaurante y se dirigió a la cubierta del barco. Al llegar al lugar se encontró una escena grotesca: Susana Marlow reptaba por el resbaladizo suelo de madera del barco, intentaba alcanzar su silla de ruedas, la incesante lluvia y la braveza de las olas la había empapado completamente. Terry tenía medio cuerpo dentro del barco y la otra mitad se doblaba sobre la baranda de proa. A pesar del clamor de los truenos y la lluvia golpeando violentamente sobre la cubierta del barco, Albert pudo escuchar las desgarradoras súplicas provenientes de la otra parte de la baranda.
-Terry!!, por favor...... no me suelte... ayúdeme... se lo suplico no.. no.. no me deje caer...
La sra. Marlow estaba agarrada a la barandilla del barco, suspendida sobre el inmenso mar, sus dedos se iban resbalando poco a poco, mientras Terry intentaba sujetarla por las muñecas.
Una fuerte ola rompió donde ella y su hija se encontraban, Susana había salido despedida unos metros de su silla de ruedas, pero la sra. Marlow fue arrastrada en el retroceso de la ola, pudiendo aferrarse en el último instante al pasamanos para no caer directamente a las profundidades del mar. Pero sus manos ya no aguantaban más su peso, y poco a poco iba resbalando, Terry intentaba tirar de ella para subirla abordo, pero la ropa empapada, la fuerza gravitatoria y el agua resbalando por sus manos estaban minando sus fuerzas que casi estaban al límite.
-Albert !! tira de ella conmigo !! yo solo no puedo.... rápido se está resbalando entre mis manos!!!
Con la ayuda de Albert consiguieron alzarla y pasarla de nuevo al barco. La sra. Marlow lloraba y temblaba, parecía que estuviera a punto de desmayarse,Terry hizo un intento de abrazo hacia la sra. Marlow pero se contuvo ya que dudaba de cual sería la reacción de ésta. La madre de Susana ajena a ello cayó de rodillas al suelo, sus manos cubrían su cara y no cesaba en su llanto. Terry no dudó más, se arrodilló a su lado y la arropó con un cálido abrazo, ella también se abrazó al joven, musitando entrecortadamente ininteligibles palabras
-Sss... Susi.. hija... Susana..ella cayó de su silla...Susi... ayúdenla.. Susana.. mi hija...!!!
Albert, espectador pasivo de la dramática escena traía a Susana en esos momentos en sus brazos
-No se preocupe por su hija sra. Marlow, está sana y salva- Albert levantó la silla de Susana y la sentó en ella con cuidado. Creo que ahora deberían ir a tomar un buen baño caliente y cambiarse esas ropas mojadas antes de que cojan un resfriado. Pero, ¿cómo se les ocurrió andar por cubierta con la tormenta que teníamos encima? Acaso no comprendían cuan peligroso era?
-Mi madre y yo nos dirigíamos al camarote cuando empezó a llover, pero una gran ola rompió justo donde nosotras estábamos, y en la resaca nos arrastró a ambas. Gracias a Dios que Terry escucho mi llamada de socorro si no...-Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas pensando en el trágico final que su madre podría haber tenido
-Afortunadamente no sucedió nada, todo quedó en un susto- Intervino Terry ayudando a la srz. Marlow a incorporarse
-Todo gracias a usted- Dijo la madre de Susana ahora que estaba más tranquila- Terry, quiero darle mi agradecimiento por su acción altruista, usted salvó mi vida...
-No tiene por que...
-Déjeme continuar por favor- Le interrumpió la sra. Marlow- Pero sobre todo quiero pedirle disculpas por haberlo juzgado injustamente. Me cegué con el accidente de Susana, sólo quería la felicidad de mi hija...pero....
-Olvidémonos de eso ¿quiere? Dejemos el pasado atrás
La sra. Marlow hizo un leve gesto de asentimiento y le mostró una tímida sonrisa, pero armándose de valor depositó un casto beso sobre la mejilla del joven
-Gracias nunca olvidaré esto. Sr. Andley gracias a usted también
-Señora....-Contestó Albert a modo de despido
Susana tomó las tibias manos de Terry entre las suyas que permanecían gélidas, esbozó una franca sonrisa y se despidió de él
-Gracias Terry, que seas muy feliz.
Por fin se encontraban sobre tierra firme. La constante llovizna que caía sobre Irlanda era una bendición en comparación con la tormenta que habían dejado atrás. Un carruaje les llevó hasta la dirección que le había facilitado el sr. Meyers, el investigador. No tardaron mucho en llegar desde el puerto hasta el condado de Sligo; lugar donde residía la sra. Warner. El verde esmeralda y el fresco olor a brezo eran las notas predominantes del entorno en el que estaba enclavada la residencia de los Warner. No les fue difícil dar con ella, ya que casi todo los habitantes de la zona conocían a la familia más rica del condado.
La casa señorial estaba compuesta por tres plantas, era una construcción del siglo XVIII. La blanca fachada con amplios ventanales estaba rodeada por un pórtico de columnas que sostenían un pequeño tejadillo de pizarra sobre el porche. La entrada estaba cubierta por un sin fin de rosales de todas las variedades en aromas y colores. Las puertas dobles de madera de caoba hacían un bonito contraste con la inmaculada fachada.
-Qué desean?- Les atendió la doncella. Terry y Albert se miraron al darse cuenta del extraordinario parecido de la muchacha de servicio que les había abierto la puerta con Eliza
-Buscamos a la sra. Warner-Explicó Albert
-Un momento por favor-La doncella volvió a cerrar la puerta. Alrededor de cinco minutos habían transcurrido cuando ésta volvió a abrirse. Una mujer joven, debía tener un par de años más que Candy, les recibió esta vez. Brad tenía muy buen gusto en cuanto a mujeres se refería, eso era innegable. La mujer, dueña de una larga y rizada cabellera rojiza que contrastaba notablemente con el azul media noche de sus ojos, y de una piel blanca y sin ninguna imperfección a la vista, debía ser la esposa de Brad. La franca sonrisa con que los recibió la hacía parecer aún más hermosa.
-En qué puedo ayudarles?
-Queremos hablarla sobre su esposo, Brad
-Y esta vez qué es lo que ha hecho? Si es otra cuestión de deudas deben solucionarlo con él, mi padre ya se cansó de sacarle de apuros.
-No, no se trata de eso- Le aclaró Terry- Usted tiene que ver mucho en este asunto
-Yo?? No sé por qué, pero creo que lo tengan que decirme de él no creo que me extrañe. Pasen por favor
La sra. Warner, como buena anfitriona, ordenó al servicio que preparara el té. Después de los formalismos oportunos, entre los dos hombres le contaron todo lo relacionado con Brad.
-No sé por qué, pero no me sorprende nada lo que me han contado de mi esposo-Dijo Shopie dejando la taza de té sobre el platillo-Creo que a usted también lo engañó por lo que veo sr Andley
-Sí, debo reconocerlo. Cuando lo conocí, me pareció un gran tipo, llegué a pensar que era el marido perfecto para mi hija- Terry lo miró frunciendo el ceño y añadió : - Pero te equivocaste totalmente, Albert
-En mi caso ocurrió algo similar. Fue mi hermano Matt quien nos lo presentó, se ganó la confianza y el cariño de papá, mamá y el resto de mis hermanos rápidamente. Transcurrido un tiempo empezó a cortejarme, mi padre le concedió mi mano y nos casamos en un año. Mi caso es igual al de su hija, con la peculiaridad de que yo sí estaba enamorada de Brad, y deseaba convertirme en su esposa. Una vez casados, mi padre le otorgó poderes dentro de la empresa, consiguió mi tanto por ciento de acciones y hace y deshace a su modo. Cuando logró su objetivo la situación entre nosotros cambió radicalmente, han pasado ya seis meses desde la última vez que apareció por aquí- Por el tono de Shopie podría decirse que aún continuaba enamorada de ese canalla que tenía por esposo
-Creo que el dinero es lo único que mueve a ese tipo- Opinó Terry
-Sí, de su primer matrimonio también salió muy favorecido económicamente tras la muerte de su esposa. Lo que no entiendo es ¿qué esperan ustedes de mí, para venir hasta aquí a contarme todo esto?
-Sra. Warner..
-Llámenme Shopie, por favor-Le interrumpió la joven dama
-Esta bien Shopie, vinimos desde América para pedirla que nos acompañe hasta allí. No queremos que Brad pueda utilizar ninguna sucia treta para conseguir sus objetivos
-Pero si le dicen que ya descubrieron que está casado....
-Si nadie tiene noticias de su existencia por allí, estoy seguro que Brad conseguirá de alguna manera seguir ocultando su matrimonio- Le dijo Terry con tono muy suave- En cambio si usted se deja ver por allí y se corre el rumor de que su esposa está en América ya no podrá hacer nada, comprende Shopie?
.Quizás tenga razón Terry, estoy deseando ver la cara de Brad cuando me vea allí....Cuando nos vamos?-Preguntó Shopie emocionada
-Dentro de dos día partiremos hacia América. Terry, no olvidarías sacar el pasaje para Shopie?- Le preguntó Albert que hasta ahora no había caído en ese pequeño detalle
-Por quién me tomas Albert? Yo cuando hago las cosas las hago bien, claro que reserve pasaje para Shopie!!- Le contestó Terry jactándose de ello
-Entonces nos vemos en dos días Shopie, nos podrías decir dónde queda el hotel más próximo?
-Nada de hotel-Negó Shopie tocando la campanilla para avisar al servicio-Aquí tenemos habitaciones de sobra, ordenaré que les preparen dos ahora mismo
-Pero...
-No admito negativas.... se hospedarán aquí.
-Bueno, gracias Shopie por su amabilidad, creo que por fin podré descansar una noche sin escuchar el nombre de Candy a cada instante ja ja ja-Dijo Albert mirando a Terry que se sintió un poco avergonzado por el comentario de su amigo.
La travesía por mar hasta el puerto de New York fue más tranquila de lo que esperaban, el buen clima durante todo el viaje fue la nota predominante. También les dio la oportunidad a ambos hombres de conocer mejor a la sra. Warner. Era una mujer encantadora, dotada de un peculiar sentido del humor, caritativa y con una charla amena que les hizo el viaje mucho más agradable. Desde New York tomaron un tren con destino a Chicago,
Albert estaba impaciente por dirigirse a Manhattan y dar al traste con los planes de Brad, pero Terry tenía otra idea en mente.
-Creo que lo primero es ir a por Candy, tenemos que sacarla de ese convento cuanto antes!!- Dijo Terry, su deseo se volver a verla era tan grande que a ninguno de sus dos acompañantes les pasó desapercibido- Ya nada puede retenerla allí. Pero si lo preferís id vosotros a aclarar la situación con ese tipo y yo iré por ella.
-Está bien Terry, iremos primero por Candy.
-Ya tengo ganas de conocer a esa muchacha que le hace recorrer medio mundo por conseguir tenerla a su lado, Terry-Comentó Shopie cariñosamente- Candy tiene suerte de tener un hombre que la ama de esa manera...-Dijo esto último con una nota de tristeza en su voz.
-Buenos días hermana Rose, avise a Candy por favor-Pidió Albert educadamente cuando la religiosa abrió la puerta principal del convento-Dígala que vaya recogiendo sus cosas, si tiene la bondad
-Cómo dice sr. Andley? La srta, Whyte no tiene permiso para abandonar este lugar, y como ya sabe, usted es el único que puede visitarla, sus acompañantes deberán aguardarlo fuera. Son órdenes del sr. Warner
-Apártese hermana!!, - Dijo Terry empujando la puerta y entrando al patio exterior del convento-Estoy demasiado cansado para andar trepando por los muros del convento, y no me voy a ir de aquí sin la srta. Whyte !!
-Terry, compórtate como es debido- Lo regañó Albert
-Albert, cuando deje de comportarme como es debido te darás cuenta de ello- Le contestó, pero sus palabras se perdieron tras él en la distancia, Terry ya había irrumpido al interior de sacro lugar y se dirigía a grandes zancadas al cuarto d Candy.
-Hermana, pierda cuidado y déjenos pasar quiere?-Volvió a pedirle Albert
-Pero yo no puedo hacer eso... El sr. Warner...
-Olvídese de él, tenga por seguro que el sr Warner jamás volverá a pisar este lugar. Y en cuanto a la generosidad que tuvo el citado con el convento, déjelo de mi cuenta, yo puedo ser aún más generoso.
La hermana Rose se santiguó y dio gracias al cielo por este nuevo benefactor que les había enviado. Abrió la puerta de par en par y les invitó a entrar cordialmente.
Candy miraba por la estrecha ventana de su cuarto, apenas si tenía una visión del exterior, ya que se trataba de un ventanuco estrecho, terminado en un arco de media punta. Pero para la muchacha era suficiente para no ahogarse en el interior de su cuarto, desde ella contemplaba las gotas del rocío al despuntar el día, el viento fresco de la mañana le sonrosaban las mejillas, y los tímidos rayos de sol iluminaban poco a poco la oscuridad de la estancia. Mientras el amanecer se iba adueñando de la fría noche la muchacha recordaba las etapas de su vida. Desde su infancia en el hogar de Pony, su paso por la residencia de los Leagan, la felicidad de conocer a Albert, Stear y Archie, el dolor por la prematura muerte de Anthony hasta el momento en que conoció a Terry en el barco. Como trató de negarse a sí misma los sentimientos que le inspiraba, hasta que no tuvo mas remedio que reconocerlo cuando vio que Terry partió en barco de Londres. Sus labios se curvaron sonrientes cuando recordó el primer beso que Terry le dio en Escocia, aún sentía mariposas en el estómago al evocarlo. Que tonta había sido al golpearlo pensado que sólo la besaba porque la consideraba un pasatiempos más.. La felicidad que sintió la reencontrarse con él en New York, la desolación de saberlo perdido para siempre tras su separación, las noches en vela llorando por una amor imposible, las numerosas cartas que le escribió y que jamás se atrevió a enviarle. Pero ahora.... Unos suaves golpes a la puerta la sacaron de su ensoñación, con paso firme pero lento se dirigió a abrirla,seguramente alguna de las hermanas vendrá a preguntarme como estoy pensaba..... Cuan equivocada estaba... Allí plantado en umbral de la puerta estaba él, tan apuesto,... no, más apuesto que cuando se despidieron en este mismo lugar. Siguiendo sus impulsos se arrojó a los brazos del hombre que amaba que la recibió estrechándola fuertemente contra sí
-Terry, estás aquí...-Abrazada a su cintura se dejó arropar por los brazos del joven, la emoción la embargaba, y no pude contener el llanto
-Candy...estás temblando...-Le susurro al oído mientras intentaba serenarla acariciando suavemente su cabello y su espalda- Qué tienes? Acaso no te hace feliz verme?
-Pensaba en ti y todo lo que hemos vivido juntos cuando tocaste a la puerta....estoy feliz, tan feliz de que estés de nuevo conmigo...
-Entonces no quiero ver más lágrimas, mi amor-Con su mano secaba las gotitas que aún brotaban de sus ojos.-Ahora ya eres libre... ese malnacido saldrá de tu vida para siempre...ya nada puede interponerse entre nosotros pecosa. Tomaba su carita entre las manos mientras su ojos se perdían en los de ella. Su ansia por besarla de nuevo era tan grande.... -te necesito tan to, te amo- le musitó cuando su boca ya estaba sobre la de la muchacha. Ella enredó sus dedos en el cabello del hombre e inclinó más la cabeza hacia atrás para recibir los besos que el joven le prodigaba. El beso se tornaba cada vez más apasionado, suaves gemidos brotaban de ella, la respiración de él se volvía más agitada....
-Ejem, ejem... Chicos, siento tener que recordaros que no estáis solos- La voz de Albert que en ese momento llegó junto a Shopie al cuarto de Candy interrumpió el apasionado momento.
-A.. al ..Albert !!!- Candy abrazó a su padre adoptivo,pero sus ojos estaban clavados en la hermosa mujer que lo acompañaba- Buenos días- La saludó Candy con su sonrisa habitual
-Hola, me imagino que tú debes ser Candy-La sonrisa se Shopie era igual de franca y abierta que la de Candy- Tenía muchas ganas de conocerte, ahora entiendo porque lo tienes tan enamorado- Dijo mirando a Terry- Yo soy Shopie Warner, la esposa de Brad
-Quéeeeee !!!!!????- Los ojos de Candy se abrieron como platos- Esposa dijiste ?? Pero cómo es posible?? Hasta ahora mismo yo era su prometida....
-Ese compromiso va a quedar cancelado en breve pequeña- Le corroboró Albert- Iremos a Manhattan donde reside Brad....
-Eehh, Albert, creo que no va a hacer falta ir a Manhattan, Brad tiene unas oficinas muy cerca de aquí, desde las cuales dirige toda la parte financiara del negocio familiar.- Les informó Shopie
-Mejor aún- Dijo Terry- Entonces no perdamos más tiempo, estoy deseando hacerle una visita a ese hij.. a tu esposo Shopie..
-Un momento... alguien me va a explicar que está sucediendo aquí?- Preguntó Candy
-Bueno pequeña, verás, cuando fuimos por ti al apartamento de Terry, y te trajimos de regreso a Chicago, éste contrató a un investigador...... -Albert intentó resumirle todo lo acontecido de forma clara sencilla y concisa.
Candy no daba crédito a lo que albert y Terry le contaban, ¿qué hubiera pasado si ese matrimonio se hubiera celebrado? se preguntaba Candy. Tras digerir toda la información, ella misma propuso ir en ese preciso instante a las oficinas de Brad.
Shopie tocó a la puera del despacho de Brad mientras Terry, Albert y Candy aguardaban unos metros más retirados.
-Shopie !!!! !!!- Sus ojos se abrieron desmesuradamente, sus puños se apretaron con fuerza y su corazón aceleró los latidos- Qué rayos estás haciendo aquí ??!! No te dije que en un par de meses iría a Irlanda !!
Una bofetada con toda la fuerza que pudo y llena de rencor y odio fue toda la respuesta que su esposa le dio. Él la tomó por un brazo mientras alzaba la mano hacia atrás para devolverla el golpe. Un fuerte puñetazo lo envió de bruces al suelo y evitó que golpeara a Shopie
-Atrévete a golpearla !! Yo te ensañaré a respetar a las mujeres... !!-Terry descargó toda su ira contra Brad. Era la segunda vez que conseguía tumbarlo de un solo golpe, pero esta vez Brad se levantó rápidamente del suelo y respondió a los golpes
-Maldito muchacho, ahora me las vas a pagar..-Dijo mientras intentaba asestarle un puñetazo en el estómago. Terry eludió el golpe, y a la vez volvió a golpearlo en la mandíbula, al verse humillado Brad atacó cegado por la rabia, pero volvió a errar el golpe, lo que le sirvió a Terry para volver a darle un certero puñetazo en la nariz.
-Vamos levántate, pelea...- Brad lo miraba desde el suelo con los ojos cargados de rabia, pero no no osó levantarse
-Terry por favor...déjalo ya.._Le pidió Candy
Albert al ver la mirada angustiosa de Candy pensando que Terry podría salir lastimado, tomó cartas en el asunto
-Creo que ya es suficiente Terry- Le aconsejó Albert-Candy lo está pasando mal- No le hizo falta decirle más para que Terry volara al lado de ella. Albert levantó a Brad por las solapas de la chaqueta y con un tono que no admitía lugar a dudas le advirtió
-No quiero volver a verte cerca de ninguno de nosotros, y mucho menos de Candy. Lo que Terry te hizo no es nada comparado con lo que te pasará si te atreves a rondar a Candy.
Shopie, te aconsejo que busques un buen abogado y te divorcies de este cretino. Muchas gracias por tu ayuda, las puertas de mi casa estarán siempre abiertas para ti
-Gracias Albert, tengo que aclarar muchas cosas con él antes
-Shopie, gracias por tu ayuda -Le dijo Terry, ella le contestó con una sonrisa
-Me alegro de haberte conocido Shopie, eres una gran mujer, te deseo lo mejor- Le dijo sinceramente Candy
-Gracias Candy, yo a ti también.
Todos se habían reunido en la residencia de Albert y Paty cuando se enteraron que Candy había sido liberada de ese tipo. En un principio Archie mantenía una actitud distante y fría con Terry, pero como Albert señaló, si Terry no se la hubiera llevado aquella noche, lo más probable es que Candy estuviera en estos momentos casada con un mal hombre, que sólo estaba interesado en adquirir poder y fortuna, y para colmo de males ya tenía esposa en otro continente. Candy se encontraba feliz y dichosa por poder estar de nuevo en su hogar, Terry parecía que estuviera ausente, como si tuviera algo que le inquietara, aunque toda su atención se centraba en ella, en cada palabra que decía en cada movimiento que ejecutaba, en cada sonrisa que prodigaba.
-Candy- Terry sorprendió a todos cuando por fin decidió abrir la boca-Vamos fuera, quiero hablarte
Ella le obsequió con una de sus devastadoras sonrisas, tomó su mano y se dejó guiar hasta ek jardín de la residencia Andley.
El día había transcurrido a gran velocidad, los últimos rayos de sol de la tarde había dejado paso a una noche estrellada pero intensamnente fría. Candy contemplado el resplandor de la luna desde la baranda de la escalinata, mientras se frotaba los brazos para hacerlos entrar en calor, Terry la abrazó por la cintura, situado a su espalda,aspiró la fragancia a lavanda fresca que emanaba de su cabello y cerró los ojos durante unos momentos.
-Candy, quiero casarme contigo, Candy, te quiero mucho....
-Terry.....musitó ella tiernamente
-Candy, necesito estar contigo...
-Terry, te quiero, Terry
-Sólo.... Déjame pensarlo.......
CONTINUARÁ
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS QUE DEJAIS Y POR SEGUIR ESTE FIC, PARECE QUE LA FELICIDAD ESTÁ DEL LADO DE NUESTROS PROTAGONISTAS, PERO.....
