Bueno, para no dejárselas más largas aquí esta…. Aaa y antes de que se me olvide, las excusas, los agradecimientos y respuestas a sus comentarios al final del capítulo ok. =)
P.D.: "Los personajes de Naruto no me pertenecen, son todos obra de Masashi Kishimoto"
París
"La ciudad del amor, la ciudad de las luces... la ciudad de los sueños rotos"
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Bajé temblando y con las nauseas en la boca, mi maleta en cuestiones de segundos sirvió de apoyo para mi torpe y mareado andar. Vaya, así que esto era París.
-Bien, veamos 2F...donde esta.- Alcé la mirada ¡Bingo! Caminé lo más rápido que podía hasta la sala 2F y me encontré con gente que me miraban burlones. Cielos eso era un mal comienzo. Tragué saliva y después de un rato entendí la causa de sus miradas, mi bufanda roja estaba arrastrándose en el piso un metro atrás y el pequeño hilo causante de todo colgaba coqueto en el botón de mi blusa.
El Aeropuerto de París - Charles de Gaulle me - según decía el panfleto me recibía con el olor a café, turistas, frio y pasos apresurados, era jodidamente grande y limpio, si hubiese tenido un poco más de seso antes de llegar allí habría por lo menos llevado un cámara fotográfica.
Mis pequeños botines negros hacían "pu-puc" al caminar por el piso blanco de la sala, las personas prendían y apagaban sus portátiles, miraban y hablaban con sus conocidos palabras que poco entendía, París no solo era oh~lala.
-Bien.- Dije parándome frente a la gran puerta de vidrio. Eran las 12 del medio día, al parecer había perdido dos días completos.
Después de haber subido al avión, el miedo se había apoderado de mi como el resfriado la primera semana de invierno, había comenzado con una pequeña vacilación que en poco tiempo había dado fruto a un enorme cosquilleo en la barriga, después de unos segundos de espera se había transformado en un nudo en la garganta convirtiéndose en nauseas y mareo, para cuando el avión había aterrizado había ocurrido todo un proceso de transformación para terminar en aquella pregunta que surgía sin cesar... ¿Cómo le encontraría en París?
Idiota, mil veces idiota, ¿Cómo no lo había pensado antes? Cielos, París era grande, grande... ¡Grandísimo! Y lo peor de todo era que no lo conocía, está bien, algunas fotos y el panfleto "Mi primera experiencia en París, lugares por conocer" ayudaban pero por favor ¡Era absurdo!
Salí empujada por un tumulto de personas y el frio viento golpeo mi cara, estornude y solté la maleta roja que llevaba.
-Cielos, esto no podría estar pasándome...- Necesitaba un teléfono, al menos uno que sirviera, el mío había quedado fuera de línea y no hacía llamadas. Mi trabajo comenzaba aquí, ¿Donde podría estar? Tal vez debería iniciar en alguna agencia de modelaje, algún salón de belleza… también podría buscar en un tienda de comida o…
-Bonjour mademoiselle, besoin d'aide?
- ¿Qué? - Levanté la mirada mientras me ponía de pie.
-Oh... mmm ¿Necesita ayuda señorita?- Le miré, era más alta que yo, blanca como el mármol y delgada, llevaba su cabello rubio recogido en una coleta baja con una boina negra y un saco tipo sastre del mismo tono, llevaba lentes obscuros y una pequeña arracada en la oreja derecha.
-¿M-me dice a mi?- Sonrió encantadoramente y mi cara ardió, dios, ¿Acaso todos los franceses eran hermosos?
-¿Es tu primera vez aquí?- Asentí nerviosa mirando para todos lados, ¿Habría alguna cámara escondida?- hehehe, no te pongas nerviosa, no pienso secuestrarte.
-Yo no estaba pensando eso.- Bufé molesta y avergonzada.
-Por supuesto que no.- Le miré de reojo, ella seguía mirándome curiosa o por lo menos eso parecía hasta que un ruido interrumpió su concentración.- ¿Tienes hambre?
-No...- Caminé alejándome de ella con mi maleta roja y mis botines haciendo puc-puc. Miré hacia arriba, el techo era una telaraña metálica, nunca había visto algo parecido, figuras geométricas de metal color blanco. El aeropuerto era increíblemente enorme pero tenía que encontrar la salida o por lo menos un McDonald porque estaba segura que podría comerme por lo menos 5 cajitas felices.
-¿Segura que no tiene hambre?- Mi estomago volvió a rugir... ¡De donde rayos había salido!
-Por... por supuesto que no.- Mi estomago rugió, no había podido comer nada durante todo el viaje ¡Y como rayos iba a comer algo si me la había pasado teniendo nauseas!.-Bueno... ¿Sabe en donde puedo encontrar algún McDonald?- Me miró perpleja abriendo su boca rosada, luego se carcajeo.
- Maldición eso me pasa por intentar confiar en alguien.- Mascullé molesta mirando hacia otro lado.
- Espera, es decir, espere.- Se acomodo su traje sastre y cogió mi maleta.- Te llevaré a un lugar mejor que McDonald.
...
Los edificios eran hermosos, nunca terminaría de conocer a París en todo su esplendor, la ciudad de los sueños, la ciudad del amor.
-¿Te ha gustado?
-Fue delicioso...- Contesté, ella sonreía, no habíamos platicado mucho, las palabras a veces no eran necesarias cuando podía disfrutar de una comida tan deliciosa y tan cara... nunca entendería esa cosa de los euros.
-Me alegra que te haya gustado.
-¿Siempre son tan solidarios los Parisinos?
-La mayoría del tiempo. ¿Vienes de visita o de negocios?
-Creo que ninguna de las dos cosas- Asintió, no era la típica chica entrometida, la gente Francesa prometía una agradable compañía. Caminamos un rato por entre las calles, los edificios tenían una fachada entre barroca y victoriana, que de alguna forma me hacían recordar a la época de los vestidos de seda y encaje.
Los techillos rojos de los restaurantes por los que pasábamos desprendían un aura melancólica y bohemia, el olor a café se olía por doquier y cuando salimos de esa callejuela hacía la avenida más cercana, respiré el olor a perfume, tierra y flores.
-Es la principal avenida de París. "La plus belle avenue du monde"
-¿Qué?
-La avenida más bella del mundo, Los campos Elíseos, deberías ver este lugar en invierno, se vuelve mágico. Vamos.- Tomó mi mano y sus dedos largos y suaves me provocaron escalofríos. Los arboles susurraban con el viento, había paz y tranquilidad, todo parecía tan lento y tan vivo, estaba caminando en años de historia Francesa.
-¿Cuánto mide?- Susurré, el camino parecía infinito, entre arboles y un aire diferente mi boca hablaba por sí sola.
-1880 metros, podemos ir al arco del triunfo si quieres, es uno de los lugares más visitados por los turistas. Pero tardaríamos horas, podemos coger un taxi, es más fácil y más entretenido.
-La verdad es que...- Miré mi reloj, las 3:30 de la tarde. Suspiré.- no puedo, viene a buscar a una persona y tengo que encontrarla lo antes posible.
-Así que después de todo si viniste por negocios.- Me miró al mismo tiempo que yo y después de unos segundos se quito las gafas. Sus ojos eran tan profundos y tan verdes que por un momento me perdí en ellos, eran afilados como los de un gato, su cara angulosa y hermosa sonrió.
-No.- Dije atontada y temblorosa.- no son negocios, lo que tengo que hacer es bus…
-Negocios de amor.- Me revolvió el cabello, empezaba a hacer frió, sus dedos se acercaron a mi cuello acomodando suavemente mi bufanda roja.- Desde que te vi supe que estabas enamorada, es fácil saberlo con solo mirarte.- Enrojecí ¿Era tan fácil saberlo?-¡Oh pero si estas roja!- Gritó con picardía y su voz sonó más profunda de lo que parecía.
-Por...-Dije mientras me invadían los nervios.- por supuesto que lo estoy, nadie me había dicho eso y sobretodo una persona que apenas conozco.
-Oh pero que mala educación la mía.-Sonrió.- Me llamó Al… Antonette
-Antonette- Asintió.-Bien Antonette yo me llamó Sakura, mucho gusto en conocerte. - Le tendí la mano y ella me dio un abrazo, tal vez los Parisinos no eran tan conservadores y reservados como decía el panfleto.
- Sakura, esta es tu bienvenida oficial a París, la capital del amor.- Se giro admirando su alrededor, inhalando el aire exageradamente; ella parecía modelo, una de las más hermosas... un momento.
-Tu ropa es…- Se giro, me miraba extrañada, yo no podía creer lo afortunada que era.- es de marca, no es de segunda mano.
-¿Segunda mano?, es alguna tienda en especial.
-No, segunda mano es ropa usada y en buen estado que otras personas compran a un precio accesible.
-Oh, yo... siempre creí que las personas tiraban la ropa después de que la temporada terminara, no uso la misma ropa todo el tiempo así que no es muy importante.
-Pues no, existe gente pobre. Como yo por ejemplo. Dime algo Antonette, ¿Eres modelo?- Me miró entusiasmada...
-¿De casualidad conoces a la familia Namikaze?
-¿Namikaze? La familia Namikaze ¿Los conoces?- Asentí tragando saliva.- Son una familia muy influyente.-Dijo pensando para ella misma.
-Sabes...- Respiré lentamente ahogando mi emoción…- ¿Sabes en donde los puedo localizar...?- Me miró fijamente buscando algo en mí, mi corazón podía detenerse dependiendo de su respuesta.
-"Oui"
-Eso es un sí.- Asintió.
-Te llevaré mañana.-No podía esperar tanto.
-Si podrás Sakura -Maldición, odiaba cuando mis pensamientos no se quedaban en mi cabeza.- además ellos nunca se pierden el desfile de modas, mañana podemos ir a tomar un delicioso café en uno de los mejores lugares del mundo, Familia Namikaze y café ¿Existe algo mejor que eso?
-No.- Siempre y cuando él estuviera allí.
-Entonces ¿Que tal un recorrido por el arco del triunfo?- Mordí mis labios ansiosa, no me haría ningún daño verlo antes, tendría un tema del cual hablar con Naruto.
...
Empezaba a tener frio, lo que era muy extraño porque mi bufanda me cubría lo suficiente y porque mi sudadera era lo bastante gruesa como para tenerlo, aun así estornudé.
-Uy, será mejor que te llevemos a un lugar donde pasar la noche.- Asentí recordando lo fatigada que estaba, no había dormido muy bien la noche anterior y es que la había pasado en vela, llorando por lo inútil que podía llegar a ser, llorando por entender que Naruto estaría con Hinata, que ella tenía todas las posibilidades de confesársele y que él, no podría decir esta vez que no. Cerré mis ojos y sacudí mi cabeza, no quería pensar en eso.
-¿No que Sakura?
-¡Nada! Es-estaba pensando en que no le había encontrado mucha gracia al arco.- Me tapé la boca, era un monumento Francés, había insultado a Antonette.- Lo lamento, no quise decirlo.
-No tiene importancia.- Sonrió mientras me acomodaba un mechón de cabello.- Eres linda cuando te preocupas.- Me sonroje, sus dedos fríos rozaban mi mejilla.
-Sobre, sobre lo de buscar un hotel, ¿Me podrías decir de alguno barato?
-Barato no encontraras… -Continuamos caminando, como viejas conocidas, entre el murmullo de la tarde y los susurros de la gente, con ella a mi lado no me sentía tan sola.- París tiene los mejores hoteles pero su calidad roza con su precio, así que espero que no tengas que dormir mucho toda tu estancia aquí.- Rió y metió sus manos en su saco sastre.- Puedes dormir en mi apartamento.
-¡No!...- Grité sorprendiéndola.- es demasiado, gracias pero preferiría pagar un hotel carísimo antes que incomodarte, ya te he quitado mucho tiempo Antonette.
-Como quieras- Se encogió de hombros.- Buscaremos uno bonito.- Sonrió de lado en un gesto bastante masculino. Borré ese pensamiento, estaba alucinando, tomaría nota de eso, jamás volvería a desvelarme.
-¿Segura que no hay ninguno a buen precio?- Ella me miró y después bufó.
-Buscaremos uno barato.- Sonreí y ella devolvió la sonrisa.- Pero dudo mucho que encontremos uno. ¿Sabías que la familia Namikaze tiene una cadena hotelera aquí y en Viena? – Le miré sorprendida, ella no estaría pensando en… ¿O sí?
...
Desperté oliendo a jabón de rosas y entre sabanas de seda me levanté perezosa y dejé escapar un sonoro gruñido despabilándome, abrí la ventana dejando entrar los hermosos rayos de sol.
Había tenido un raro sueño en donde viajaba a París a buscar a Naruto. En fin, ya se me pasaría, ahora tendría que comenzar a vestirme y preparar un enorme taza de café, buscar mi billetera y comprar materiales para el regreso a la Universidad, llamaría a Ino quien estaba enojada conmigo por dejarla colgada en el teléfono al avisarle que viajaría a París para… Volví a abrir los ojos y el olor a pan recién horneado y vino embriago mi nariz. Corrí desesperada al enorme espejo dorado con diseños góticos y me miré, miré mis ojeras y mi piyama negra con vaquitas rosas y detrás de mí vi una enorme cama con sabanas doradas y cortinas suaves con toques plateados, sentí la alfombra fina entre mis dedos del pie, corrí de nuevo a la ventana y miré otra vez. Las calles estaban pavimentadas y ordenadas, todo parecía tan cálido y suave, los arboles eran altos y el aire cantaba aún "Bienvenida a París"
No lo había soñado. ¡No lo había soñado! Temblé.
Ino si que estaba enojada conmigo.
Bajé aturdida y salí del hotel de 5 estrellas. Antonette me había jurado y perjurado que no me había llevado a un hotel Namikaze después de haber sido casi, casi, casi atropellada por una limusina negra que viajaba a toda velocidad. Antonette tendría que pensársela dos veces antes de volver a jugarme la bromita de que la familia Namikaze se encontraba en el Hotel al momento en que yo salía despavorida.
Tallé mis ojos con fuerza. Había pagado una fortuna por la habitación más sencilla del lugar así que esperaba encontrar a Naruto antes de que volviera a quedarme en banca rota y durmiendo en el parque. Con pereza y algo de hambre caminé fuera del hotel hacia un pequeño parque, justo en frente. Perfecto, tal vez debería comenzar a apartar la banca en la que dormiría esa noche.
Me senté junto a un enorme árbol viendo los minutos pasar, volteé a mi derecha para cubrir mi cuello con la misma bufanda roja y fue entonces cuando miré por primera vez, fascinada, el enorme edificio que se alzaba por entre los árboles.
Su estilo era entre lo antiguo y lo moderno, alguna extraña combinación entre pasado, presente y futuro, el pasado clásico y conservador, el presente dinámico y vivo y el futuro tecnológico y vanguardista. Me levanté sin darme cuenta y corrí hasta llegar allí, entré en la enorme puerta giratoria de vidrio grueso, pise el piso de mármol brilloso y mis zapatos sonaron cuando el pequeñísimo tacón azul marino de gamuza chocó con él.
Miraba boquiabierta aquel lugar, era enorme y espacioso, olía a limpió y a los típicos químicos de limpieza que la esterilización solía usar, no podía creérmelo, tal vez si estaba soñando.
- Avons-nous aider?
-¿Eh?, oh no, yo no hablo... es decir mmm- Diablos, debería comprar un diccionario francés.
-Oh, usted no habla francés, disculpe, no parecía un turista.- La enfermera me sonrío de oreja a oreja. Me había quedado tan embobada que no me había dado cuenta de que estorbaba el paso a las personas que si necesitaban pasar.
-Yo solo quería ver por primera vez este hospital... es mi más grande sueño.
-Entiendo, pero, lo lamento no está permitido entrar si no es para tratar asuntos o no tiene una cita previa.-Asentí apenada mientras me giraba en mis talones dispuesta a salir cuando mi cuerpo cayó azotando el piso de mármol a un paso de la salida. La enfermera había dado un gritito.
-De...monios...- Dije intentando levantarme pero algo me impedía moverme.
-Excuses...-Le miré a los ojos y mi corazón se detuvo.
- Naru…- Me miró extrañado y entonces sonrió.
-¿No hablas Francés?- Negué con la cabeza y el hombre se levanto, llevaba una bata blanca de doctor y un cubre bocas medico, sostenía una pequeña libreta negra bastante profesional. Me levante ignorando su ayuda.- ¿Te he lastimado?
-No –Dije firme antes de volverle a mirar a la cara.- yo…- Aquel hombre era alto, rubio y por alguna razón estaba bastante… nervioso. Tal vez no tenía una cita previa como yo, entonces eso explicaría el por qué de sus constantes miradas hacia el pasillo del que había salido.
-¡JODER DONDE TE HAS METIDO IDIOTA!- Asomé mi cabeza hacia la dirección de aquella estridente voz. Parecía estar agitada y enojada, muy enojada.
-Demonios-Susurró nervioso y divertido, le miré de reojo justo en el momento en que se quitaba el cubre bocas médico. Mis mejillas se calentaron, él me había mirado cómplice, con una suave y cálida sonrisa me había cortado la voz.
-¡Donde estas! ¡BUSQUENLO AHORA MISMO!- La misma voz se escuchó pero ahora más cerca, fuera quien fuera, aquel hombre estaba huyendo de ella.- ¡VUELVE AQUÍ MINA…!- Y antes de que aquella fuerte voz terminara la frase, el hombre me había tapado la boca y me había sonreído alarmado, empujándome hacía la puerta me había jalado corriendo.
...
Respiré antes de caer de rodillas al piso, mi boca estaba seca y mis piernas no podían sostenerme más.
-Dios, gracias.- Dijo recargándose a la pared de piedra rojiza.- ¿Estás bien?
-Usted, ¡Por que ha hecho eso!
-¿El qué?
-¿El qué?, usarme como escudo y hacerme correr 4 manzanas.
-Lo siento señorita pero era la única opción para escapar de ella, mi médico de cabecera no quiere dejarme ir, dijo que el resfriado podría convertirse en pulmonía.
-Pues debería hacerle caso, los doctores saben lo que hacen.- Sonrió cálidamente y mi corazón se agitó- de nuevo- , su cabello rubio me recordaba tanto al de Naruto. El hombre aparte de alto tenía una sonrisa encantadora y madura, su voz era profunda y cálida, pero, eso ya lo había dicho.
-Perdóneme, en agradecimiento por no delatarme ¿Qué le parece acompañarme una taza de café?
-Oh, yo, estoy ocupada, ya tengo una cita para un café.- Sonrió mientras yo me disponía a partir.
-Pero qué diablos hago aquí.- Susurré. El humo flotaba en el aire, había una canasta pequeña con panecillos de diferentes sabores, una botellita de vidrio con miel, servilletas, crema y tazas de porcelana con decorados floreados.
-Así que, ¿Qué haces aquí Sakura-chan?
-Negocios.- Conteste no muy segura de parecer convincente.
-¿Negocios? ¿De qué empresa?
-Una... muy conocida.- Él me miró pensativo y después asintió no muy convencido de mi respuesta.
-Y por qué entraste al hospital ¿Tenías un familiar allí?
-No, solo quería, quería conocerlo, mi más grande sueño es trabajar allí, estudiar alguna especialidad aquí y trabajar con Tsunade-sama.
-¿Tsunade? –Abrió sus ojos sorprendido y luego desvió la mirada, sus ojos parecían compadecerse de mi.- Jum.-Carraspeo, volviendo a su postura anterior. - Tus expectativas son altas, si sueñas vas por buen camino, empéñate en ello y lo lograras Sakura-chan.
-Gracias.-Dije mientras revolvía mi café y el bebía el suyo, habíamos estado platicando del clima, los turistas y por supuesto París.
-Oh, bien creó que debo irme, tengo que estar a las 11 para una presentación de alta costura.
-¿Alta costura? ¿Sera...? ¿Usted se refiere al desfile de modas?
-Sí, eso, es solo una apertura, mi hijo participara allí…- Volvió a sentarse, suspiró y me miró.- Dime Sakura-chan, él es mi único hijo, quiero lo mejor para él, pero creó que últimamente se ha enfrascado en eso del diseño y las modelos ¿Raro no?- Cruzó sus brazos en su pecho, ya no tenía esa bata medica, ahora usaba un traje negro con pequeñas rayas blancas.- No sé si eso funcione, no estoy completamente de acuerdo.- Sonreí, si mi padre hubiese tenido un poco de instinto paternal como la de ese hombre, tal vez, solo tal vez mi vida sería diferente.-¿Qué opinas tu?
-Yo creo que debería...- Me callé por un momento.-...dejarlo...- Él reacciono.- yo creo que no debería interponerse.
-¿Enserio?- Sonrió de lado y me miro mientras apoyaba su barbilla en sus manos entrelazadas, recargando sus codos en la mesa, parecía como si estuviera tramando algo. De alguna manera ese hombre me hacía sentir cosquillas… ¡Pero qué idiotez!- ¿Enserio crees que debería dejarlo?- Le miré sorprendida. ¿Qué si debía?... "…su padre es un grandioso accionario, no tiene más hijos que Naruto-kun así que como unigénito de la dinastía Namikaze no le queda más que hacerse cargo de todas la acciones…" Su sonrisa apareció ante mí, parecía tan real que podía jurar haber escuchado su risa. Estaba segura que él sufría por tener que hacerse cargo de toda una dinastía de empresarios, Naruto tenía que seguir un camino impuesto por alguien más, por el bien de la dinastía Namikaze, por eso por tonto que pareciese, el hijo de aquel hombre se parecía a Naruto. Reí mientras levantaba un mechón de mi cabello rosa.
-Él, a él realmente le gusta el diseño verdad…- Susurré por lo bajo llamando su atención.
-¿Qué dijiste?- Me miró ansioso.
-Creó que lo debería dejar cumplir su sueño…- Respondí firme y después recordé que no era de Naruto de quien estábamos hablando.- E-es decir, c-creo que no puede decidir si él se ha enfrascado o no con eso, esa decisión solo le corresponde a su hijo, usted lo ha dicho ¿Verdad? me ha dicho que si tengo sueños voy por buen camino, que si me empeño en ello lo lograré y yo también lo creo así. –Aquel hombre me miraba interesado, sus ojos azules seguían mis movimientos.- Alguien, alguien me dijo una vez que no debíamos obligar a las personas a gustarle algo, que debíamos mostrar nuestros sentimientos tal cual y como eran, ¿No creé que su hijo lo está haciendo ahora mismo?
-Pero él tiene una responsabilidad Sakura-chan, es algo difícil de entender, no podemos evadir nuestras responsabilidades.- Suspiró cansado, podía ver lo afectado que estaba, ese hombre solo se preocupaba por él.- Además es por su bien, ese mundo no le ayudara a ganarse la vida ni tampoco a mantener a una familia.
-Yo estoy segura… que no evadirá ninguna responsabilidad- Apreté la taza de café que tenía en las manos. Se había enfriado.- Seguro que él saca las mejores notas, seguro que él es el mejor en cualquier materia-Como Naruto, él siempre sacaba buenas notas, él siempre se esforzaba…- su hijo está dando el doble de esfuerzo que los demás por que en verdad quiere diseñar, él nunca se rinde y siempre lucha, él está en donde está por su esfuerzo y le aseguro que nunca lo ha defraudado.- Sus ojos azules me observaban sin ninguna expresión, tal vez había hablado de más. Aún así levante mi barbilla. -¿En verdad piensa que su hijo esta evadiendo responsabilidades?- Y después, rió.
-Bien, bien, creó que tendré que reconsiderar algunas cosas. Parecería que conocieras a mi hijo.- Enrojecí, me miraba sonriente con su barbilla aun recargada a sus manos cruzadas. No había sido mi intensión hablar de su hijo, ni siquiera estaba pensando en él, lo único que había estado haciendo, era defender a Naruto, lo único que tenía en la cabeza era la imagen de Namikaze.
-No creo conocerlo señor, pero conozco a una persona que piensa que para cumplir con lo que deseamos no solo basta con esperanzas y trabajo duro, hace falta interés y fuerzas, fuerzas para luchar contra quien quiera oponerse.
-Deberías presentarme algún día a esa persona Sakura-chan, pareces muy enamorada de él.- Reí levantándome de la silla y respirando con fuerzas renovadas.
-Lo estoy señor.-Rió.
-Estoy seguro de que él es un chico muy afortunado al tener a una señorita tan segura y madura.- Abrí mis ojos sorprendida y apenada, negando con la cabeza apreté con fuerza mi bufanda.
-La afortunada soy yo, fue él quien me enseñó mucho de lo que soy ahora, si no fuera por él yo no estaría aquí contándole todo esto.- Antes de que me hubiera dado cuenta él me había acariciado la cabeza con suavidad, me encogí instintivamente y cerré los ojos, cuando los volví a abrir su mirada había logrado que mi corazón se apretara.
-Dale las gracias de mi parte a ese jovencito de la mejor manera, ha sido todo un gusto platicar contigo Sakura, estoy seguro de que serás una gran doctora, tienes una fuerte determinación.
-...-No surgían palabras, mi boca no respondía, nunca me habían hablado así, era la primera vez que me sentía de esa manera con una persona... no, la primera vez había sido con Naruto, pero esto difería mucho, con Naruto era un latir furioso, deseoso, pero este era lento, tranquilo, no había atracción ni amor, había agradecimiento y estima.- No soy tan fuerte como usted creé pero supongo que tengo que serlo.
Mi madre nunca me había dicho lo mucho que me quería, tampoco me había dicho que estaba orgullosa o que tenía alguna fuerza interior, lo único que había recibido de su boca era «Nunca te alteres Sakura» y aún así la amaba, con todas las fuerzas que tenía. Pero ese hombre me había dicho, en unas cuantas horas todo lo que hubiera deseado de mamá... y todo lo que hubiera imaginado de papá.
-Estaría muy agradecido si mi hijo se encontrara a una chica la mitad de buena de lo que tú eres.- Besó mi muñeca como todo un caballero del siglo XVIII y se despidió pagando. «À bientôt» había dicho.
...
Caminé como idiota dándole vueltas al restaurante al que habíamos entrado, me senté en alguna banca que no podía recordar y una lágrima rodó solitaria por mi mejilla. Estar sola nunca me había gustado pero había tenido que aceptarlo después de algunos años. Mi ciudad natal era una peste de sueños rotos y traumas, por eso en París quería encontrar lo que había vuelto a darle luz a mis días obscuros, el único sol por el que estaría dispuesta a pelear, no importaba si tenía que luchar contra mi pasado, si tenía que luchar contra Sai, contra Miwako o contra a Hinata.
Hinata… era esta última la que más se parecía a mí, con tantos sueños, con tantas ilusiones y tantos anhelos. Cuatro años atrás yo había sido así, una chica con ilusiones y anhelos ¿y después?, después todo había ocurrido tan rápido que mareaba.
Aquella ocasión yo me había quedado a esperarlo, esperarlo con ansías de decirle un «Te amo» pero no había resultado así, luego de horas parada como tonta me había cansado y me había dirigido al salón de artes y entonces lo había visto.
Ella estaba sentada en el escritorio y él le estaba besando la boca con furia, ella estaba casi desnuda y él la continuaba besando como nunca me había besado a mí, fue entonces cuando mi inexperto corazón se rompió y se sello al instante. Después de eso lloré una única vez después de un año de no mencionar palabra alguna. Y era absurdo, porque muy dentro de mí sabía que era una estúpida al llorar por él, pero a mis 15 años -Edad más que suficiente para entender- y después de un «Noviazgo» de más de 2 años no podía comprender porque me había traicionado. Por supuesto que para los 15 yo ya había vivido más tiempo sola del que hubiera esperado; a los 8 años la prima de papá había pagado un instituto femenino y me habían votado allí, a los 13 había regresado y me habían anotado en una escuela pública barata, Ino había conseguido que los fines de semana me quedara en su casa pero los demás días tenía que vivir con más niños en la pequeña casa hogar del lugar. Y fue en ese entonces, cuando más deprimida me encontraba, que Sai había aparecido con su sonrisa simple y sin emoción, había aparecido con su «Eres una flor hermosa» y me había flechado.
Pero eso era leche pasada y yo no podía seguir viviendo así.
Me sequé la gota escurridiza con la manga de mi jersey azul marino con hoyitos, aspiré profundo tratando de olvidarme del pasado para concentrarme en el presente, estaba en París, buscando a Naruto y eso era lo que tenía que hacer.
Me levanté y caminé de vuelta al hotel, Antonette debería estar desesperada ya. Doblé una esquina y luego otra, caminé recto, doblé otra vez y maldije mi suerte por haberme perdido. ¡JODER, JODER, JODER!
-Es tu culpa imbécil.- Gemí pateando el piso, si Sai no se hubiera metido en mi cabeza, si no estuviera perdida por culpa de Naruto.
-¿Quién es ese pobre desgraciado?- Giré en mi tobillos dispuesta a golpear a quien respiraba tras mi nuca.
Era un chico alto y delgado, tenía el cabello rubio, tan rubio que parecía blanco y largo hasta tocar sus hombros, usaba zapatos cafés y un chaleco vino que hacía juego con un cinto del mismo tono, usaba pantalones de lana color gris y un saco de una tonalidad más baja, su corbata era gris perla al igual que el cuello de su camisa pero sin los pequeños grabados crema. Era desgraciadamente… deslumbrante para mí.
-Hola.-Dijo feliz.- Soy amigo de Antonette y vine a recogerte.- Su piel era blanca como el mármol y sus ojos afilados como los de un gato, tenía orbe grises y me miraba coqueto.
-Como se que no me estas mintiendo.- Sonrió y tomó mi mano.- Como sabes que soy yo.
-No es difícil reconocer a una chica con ese hermoso tono de cabello y esos preciosos ojos jade, Antonette me dijo que eras hermosa y no se ha equivocado.- Me solté y retrocedí unos pasos.- Alecj Pectij, Bonjour Mademoiselle Sakura.- Sonrió de medio lado y besó mi mano, sus dedos eran largos y fríos, parecía un modelo.
...
Me subí en su BMW Cabrio color vino y me ajuste el cinturón, el viento movía mis cabellos y yo me golpeaba mentalmente por subirme al auto de un extraño que había besado mi mano y me había dicho "buenos días señorita Sakura" en francés. Al parecer me debilitaba ese idioma.
-Y ¿cómo es que conoces a la familia Namikaze?- Me miró de reojo esperando mi respuesta.
-He escuchado hablar de ellos... una amiga esta... ella necesitaba hablar con un integrante de esa familia así que...
-No sabes mentir y dime Al- Le miré enojada.
-En cualquier caso no es tu problema.-Crucé mis brazos, ese chico eran un metido.-No pienso llamarte Al.- Miro de reojo mis ojos ignorando el comentario.
-Por supuesto que lo es, yo te llevaré con ellos después de todo, además siendo una de las familias más influyentes de París debo saber qué tipo de personas les presento.
-No soy una asesina serial si es lo que te preocupa
- Como voy a saberlo, las asesinas siempre son sexys y misteriosas.- Sonrió, ¿Me había dicho sexy y hermosa?
-Dije misteriosa, aunque hermosa también va.- Me sonroje, ¿Ya les había dicho que odiaba cuando mis pensamientos salían de mi cabeza?
Apreté mi jersey azul marino y giré mi cara hacía las calles, debía estar demasiado desesperada o demasiado imbécil como para subirme al auto de un desconocido. Pero había dicho que conocía a Antonette ¿No?, Demonios ¿Dónde había quedado todo mi rasocinio? ¿En dónde estaba mi sentido común? Gemí mientras me golpeaba la cabeza, sería estúpida, tenía que encontrar una excusa para bajar de allí ¿pero dónde?
Las calles de París estaba limpias, en el aire corría un tipo de aroma diferente al de mi hogar, este era una especie de vino, café y... perfume, la ciudad del glamur, la ciudad en la que había iniciado "La alta costura", había sido la cuna de grandes diseñadores, la casa de Chanel y Dior, los museos más exquisitos y el mejor lugar para perderse. En pocas palabras era Francia, París.
La ciudad de los sueños
Doblamos otra esquina y entonces pude ver un enorme hotel crema, parecía brillar, las puertas, los arboles, el personal... todo, todo era como bañado en oro y pedrería fina. Gire mi rostro mirando hacia la calle por la que habíamos llegado y entonces mi corazón se disparo a mil por hora.
-Detén el auto.
-¿Qué? ¿Ahora?-Alecj me miró de reojo.
-¡Detenlo!- Freno en seco justo al llegar a un estacionamiento, la miré por última vez antes de bajar corriendo. Todo era como en cámara lenta, todo se había detenido, el sonido de la música suave, el de las personas que bajaban de autos brillantes con ropas hermosas y el del agua cayendo cerca en alguna fuente.
Corrí atravesando la calle justo por donde lo había visto, corría con todas mis fuerzas buscando su rastro pero ya no estaba. Me detuve en una esquina agitada y con el tobillo tieso de dolor ¡Diablos! Me había olvidado por completo del jodido tobillo.
Parada justo entre la esquina y una calle busqué desesperada alguna pista que me indicara en donde estaba. Cerré mis ojos y los volví a abrir más tranquila, si no me calmaba no lo encontraría nunca. Le había visto al doblar la esquina, había sido solo un segundo pero tan solo eso había bastado para saber que era él, algo en mi me lo decía.
Caminé hasta llegar al parque frente a mí, la calle estaba manchada con pequeñas hojas secas de los enormes arboles que se alzaban, había un farol en cada esquina del parque, caminé hasta detenerme justo frente a uno de ellos. El parque era inmenso, gigante, más que el que se encontraba frente a mi hotel. Me recargue al farol negro con un diseño curvo, tan bonito como el cuello de un cisne mientras miraba sin mirar, el dolor de mi tobillo se había detenido y justo cuando estaba a punto de agacharme a mirar el morete que me había surgido, le oí.
Su risa encantadora y melancólica se colaba por mis oídos más hermosa que nunca...
Su cabello rubio y sedoso se movía suave por la brisa o por lo menos para mí lo hacía, su cuerpo perfecto estaba parado debajo de un enorme árbol de flores con hojas anaranjadas y verdosas, miraba al cielo buscando algo y mis ojos desearon con todas sus fuerzas que me mirara. Verlo allí solo logro que mi cuerpo temblara y se agitara emocionado, Naruto, Naruto, Naruto. Pero mis palabras no salían, nunca me había percatado de lo apuesto que era, era demasiado, debía ser ilegal ser así de perfecto. Usaba un gabán negro y un pantalón que se pegaba sus piernas deliciosamente. Me sonroje, nunca le había visto vestido completamente de negro y eso... eso le sentaba muy bien, para mi desgracia entendí cuanto me encantaba ese chico, había pasado toda una semana anhelando sus labios y después de casi dos días sin saber de él no podía resistir más.
Naruto, todo el tiempo había sido él. Caminé mientras mi corazón amenazaba con salir de mi pecho.
Naruto.
Naruto.
Naruto...
-¡Naruto!- Su cabeza giró lentamente y sus preciosas orbes azules me miraron sorprendidas, su boca se abrió levemente y mi cuerpo no reacciono, estaba a tan solo unos pasos y me había quedado parada como una total idiota.
-Sakura-chan.- Dijo incrédulo y el tiempo se detuvo. Le había encontrado.
Y eso me aterraba ¿Qué cómo podía estarlo? No lo sabía, de lo único que estaba consciente era el que mis piernas temblaban y mi cuerpo no reaccionaba, mi boca estaba sellada y mi corazón latía desenfrenado.
-Sakura-chan- Su suave susurro llegó a mis oídos en medio de aquel desorden de emociones.
Sus ojos azules me miraban escéptico, como si frente a él hubiese algo irreal o algún ser de otro planeta.
Los minutos parecían alargarse, no había ningún movimiento, tal vez estábamos en un estado de shock, tal vez solo él no esperaba encontrarme allí.
Toque mi pecho que ardía como fuego y sonreí como tonta, intentando con todas mis fuerzas de no verme nerviosa. Aguante la respiración, di un paso y entonces una cabellera azul se movió con el viento. Apreté con fuerza mi bufanda roja.
-Naruto…kun…- Sus labios cremosos aventaron las suaves palabras como cuchillos a mi cuerpo mientras los hermosos zafiros de Naruto volteaban a verla.
Vestía un precioso vestido azul pálido con un listón en la cintura, su piel color leche parecía fresca, suave y sus ojos opalinos brillaban al mirarlo, ella parecía un dulce algodón de azúcar. Su mano izquierda lo sujetaba del abrigo negro, suplicando, impidiendo que se marchara. En ese momento algo en mi se hacía añicos, aferré mi mano a mi pecho, parecía que se iba a desprender de mi cuerpo, como si ya no perteneciera allí.
- Hina-chan…- Di media vuelta y antes de que pudiera cruzar la calle, gritó.
- ¡Sakura-chan! - El sonido de un carro frenando impidió que siguiera avanzando, una limusina negra bloqueaba mi paso. ¡Yo conocía esa endemoniada limusina!
-Niña, deberías tener más cuidado, no siempre traemos a Edward como chofer.- El vidrio polarizado bajo suavemente, aquella mujer sonrió.
-¡Sakura-chan! - Estaba sorprendida, enojada y avergonzada ¡Haberme caído frente a ese idiota rubio era imperdonable! ¡Me habían robado mi salida orgullosa!
-¡Sakura-chan!- Tirada en la acera lo vi acercarse, sus zafiros volvían a pertenecerme a mí por completo… cielos, ¿desde cuándo me había vuelto tan egoísta?- Sakura-chan. ¿Estás bien?, ¿Te duele algo?
-Ah…- Mi voz no salía de mi garganta, Naruto ¿Por qué seguía preocupándose por mí?
-Estas herida, ¡Seguro que lo estas!- Acelerado, incorregible, tan atento, ¡Dios mío!, no quería que mi corazón se saliera.
-No, estoy bien.
-¡Tu tobillo! ¡Tenemos que llevarte a un hospital rápido! ¡Una ambulancia, Hinata una ambula…!
-¡Naruto estoy bien!- Estaba tan cerca que no me dejaba respirar, su aliento golpeando mi cara, sus manos aferrándose a mis hombros, ¿Qué si estaba herida? ¿Cómo podía estar herida teniéndolo tan cerca?
-Vaya… bueno entonces, venga Sakura-chan.- Se había levantado ágilmente y ahora me tendía su mano.- ¿eh?, ¿No puedes levantarte?
- NO, es decir… si.- Sonrió de oreja a oreja, mis manos dudaban ansiosas.
-Naruto-kun… ¿Se encuentra b-bien Sakura… san?- Hinata tomo su gabán negro de nuevo, aferrándose como una niña pequeña.
-Sí, estoy bien.- Me levanté de golpe mientras limpiaba mi pantalón sucio, la mano de Naruto seguía extendida. Volteé a verle, sus ojos no se apartaban de mí. Por favor que no me mirara así ¿Acaso quería partir mi corazón?- Naru…
-¡Naruto!-Giré en mis tobillos, había olvidado a la mujer que había intentado acabar con mi vida y mi huida de cine. La dama observaba a Naruto ¡Que acaso nadie sabía que yo estaba allí!
-¡Oiga señora puede manejar con más cuida…!- Levanté un dedo señalándola antes de que me ignorara por completo…
-¡Te he buscado por todo París niño, donde has dejado tu móvil!- Aquella mujer de delicados rasgos y mirada dura me… había ignorado ¡Pero que se creía!
-Coco, que sorpresa verte aquí…yo em, Hina-chan me ha pedido que viniera.- Hinata había hecho una reverencia bastante formal, se había puesto justo al lado izquierdo de Naruto ¿Hinata lo había citado? Él había asistido allí por ella.
-Perdóneme C-Coco-san, y-yo que-quería hablar con N-Naruto-kun antes de la p-presentación.- ¡Maldición! mis ojos me picaban como si les hubiese entrado un puño de polvo, ¿Estaría enferma?
-Supongo que has olvidado nuestra conversación de ayer, creí que te lo había dicho claramente, si no pones de tu parte retirare mi capi…- Naruto carraspeo y aún sentada en la limusina, poso sus pupilas en mi… error.
Mi cuerpo instintivamente se tenso, había algo en aquella fuerte y fría mujer que me ponía nerviosa, me miraba examinando cada detalle, ¡Demonios y el escozor de mis ojos no se quitaba!
-Naruto, no me has presentado a la señorita.- Apreté mis dientes.
-¡Pero si has estado a punto de atropellarla Coco! ¡Por lo menos pídele una disculpa!
-¡Hpm! Estúpido, soy yo quien debería recibir una disculpa, esa señorita rosa ha estado a punto de dañar mi nueva adquisición, ¡¿Sabes cuánto me ha costado importar este cacharro? ¡Y cómo te atreves a alzarle la voz a tu maestra!
-Esto… Coco-sama… mmm, ¿N-no debería estar en el h-hotel ahora m-mismo?
-¿Y tú?, ¿no deberías estar vestida adecuadamente en este momento?- Hinata respingo, apretaba sus manos a su vestido azul.- Bien, nadie está en el lugar en el que debería estar. Abre las puertas Edward…- Tragué saliva, no quería que me mirara, estaba segura de que algo malo ocurriría. Instinto de supervivencia.
Coco, bajo del carro tan elegante como un gato, su ropa era pulcra y de color negro con blanco en líneas paralelas, el pequeño sombrerito y los guantes de seda le terminaba por dar ese toque de formalidad de una señora de antaño. A comparación de Coco, Naruto y Hinata, yo parecía una pordiosera sudorosa y probablemente, maloliente, eso sin contar que mi cara se convertiría en una mueca torcida y mojada en lagrimas en cualquier momento.
-Y bien, ya me he bajado.- Naruto la miraba enfadado, suspiró y me miró sonriente.
-Sakura-chan…- Y deseé desaparecer con todas mis fuerzas.- Sakura… que tienes ¿Dime donde te has lastimado?- ¡No! No quería que me mirara así, maldición ¡Yo nunca lloraba! ¿Por qué habría elegido ese mal momento para hacerlo?
-No, es solo que, m-me, me… estoy bien.
-¿S-Sakura-chan? –Hinata sujetaba mis manos con fuerza, sus dedos blancos como leche se veía hermosos entrelazados con los míos.
-Perdón, creo se me ha entrado una piedra en el zapato y me la he clavo en el pie.- Reí nerviosa.- Perdón por causar una mala impresión.- Naruto sonrió, no me había creído.
-Bien, estoy esperando Naruto-KUN.- Volteó inflando sus cachetes mientras la miraba enfadado.
- Te presento a Coco, una vieja ami…-El fino tacón de Coco se clavo en su pie izquierdo, Hinata se congelo y yo le mire asustada ¡Le había pisoteado!
- Este estúpido- Sonrió encantadora… y amenazante.- Estará bien, así que por favor, levanta la mirada señorita, no muerdo.- Apreté mis manos despegando la vista de aquella masa agonizante y rubia. Contuve la respiración mientras daba mi mejor sonrisa.
-Mucho gusto mi nombre es Sakura Haruno.-…y sus ojos se abrieron de par en par.
Hasta ahora no me había percatado de lo pequeña que era, tal vez 20 cm. más baja que Naruto, unos centímetros más baja que yo. Era delgada como un pequeño alfiler y sus ojos que en un principio me parecieron fríos y calculadores ahora me demostraban cuan blandos e increíblemente sorprendidos podían estar. ¿Tan mal me veía?
-Bien.-Dudó sin despegar su vista de mí.- El gusto es mío. Es lo correcto para mi pedir una disculpa, aunque haya sido usted la causante de todo este enredo… mi pequeña pecadora.- Sonrió autosuficiente, apenas y podía percibir sus cambios de ánimo, parecía imperturbable y… ¿Pecadora?
-¿Eh…?
-¡COCO!
- Oh pero si estás bien, te has levantado como un resorte, al parecer no te ah dolido Naruto.
-¡PUES CLARO QUE ME HA DOLIDO JODER! ¡No soy de roca como tu…ahhh! ¡Mi oreja, mi oreja, mi oreja! ¡Sakura-chan!
-Deja de quejarte mocoso imbécil, hmp, te has tardado más de lo que imaginaba, faltan unas pocas horas ¿Crees lograrlo? Niño.
-P-por supuesto que si.- Sonreí, él se sobaba la oreja roja mientras le apuntaba con el dedo y los ojos hechos una cascada de lagrimas, dramático e idiota, venga que me había enamorado de alguien así ¿Cómo era eso posible?
-S-Sakura-san, ¿Por qué has venido a-aquí?- Su voz me había tomado por sorpresa, Hinata jugaba con sus dedos nerviosa.
-¿Por qué?...yo quería-Dudé.- quería verle Hinata- Sus ojos perla se habían abierto sorprendidos.- Aun no lo entiendo pero creo que quiero repa…
-¡Basta Sa-Sakura-san!- Sus ojos se habían cerrado con fuerza, apretaba su pecho, temblando esquivaba mi mirada. No sabía cuándo pero la ganas de llorar se habían desvanecido, esfumado como si una enorme ráfaga de aire la hubiera espantado, sin embargo, algo me decía que ese llanto solo había cambiado de dueña, porque el mismo escozor que yo había sentido, lo estaba sintiendo ella.- Creí que, creí que ya había quedado muy claro. –El murmullo del viento se llevo los gritos de Naruto y Coco por algún lugar, ahora solo estábamos ella y yo.- Creí que habías entendido cuanto lo amo Sakura-san, así que… por-por favor Sakura-san, por favor.- "¡Por favor-sensei! Por favor deje en paz a Sai-kun y a mi… ¡Por favor!" No podía hablar, Hinata había dicho las mismas palabras que yo.
-Hinata… no me odies.- La miré y por primera vez vi terror en sus ojos… "Desde que te vi supe que estabas enamorada, es fácil saberlo con solo mirarte" Hinata lo había descubierto.
-Niña, podrías venir aquí por favor.- La voz de Coco sonó a mis espaldas.- Creó que necesitamos hablar, un momento.- Sonrió antes de posar su severa mirada a la Hyuga.- Hinata-chan, entra a mi limusina.
-P-pero Coco-sama.
-Ahora Hinata, debemos apresurarnos.
-Coco, no debes ser así con Hina-chan, todavía tenemos tiempo.
-No, no lo tenemos, vamos contra reloj. Ahora debes darte prisa Naruto, tienes cinco minutos, cinco para llegar antes de nosotros y arreglarla…si es que te da tiempo.
-¡QUE!...
-¡Cállate Naruto!, 5 minutos antes de que ponga mis manos en ella.- Un momento… ¡5 minutos para que!
-¡Pero Coco! ¡Sakura-chan es mí…!
-Has perdido medio minuto Naruto.- Sus ojos azules me miraron indecisos, yo le miré asustada.
-Que, ¿Qué ocurre Naruto?- Sonrió más animado que nunca ante el reto, suspiró fuertemente y después apretó mis hombros.
-No dejes que ella te intimide Sakura-chan, tu eres perfecta.- Mi corazón se había detenido, ¿No se cansaba de quebrar mi corazón?…
-Que… que haces… No me dejes sola…-Su sonrisa se ensancho y después se alejo de mi corriendo.- ¡Naruto!
-¡Recuerda lo que te dije Sakura-chan!
-¡No me dejes sola con…!- Giré robóticamente hasta toparme con ella.
-Sube.- Sonreía autosuficiente, mirándome desde arriba, aún y siendo más pequeña que yo.
-No.- Rió colocando una mano en su boca.
-Haruno Sakura ¿A qué has venido aquí?-Abrí mis ojos de par en par, Coco me sonreía, sonreía diciéndome "Se tu secreto"
-Yo…
-La escusa perfecta, mi pecadora, es hacerte la inocente y fingir compasión. Si has venido aquí es por algo más que ser su musa.
-No se dé que… no la conozco.
-¡Oh ya tendrás tiempo para conocerme! Por ahora, sube… a menos que quieras que sea él quien te meta a bañar.- Mi sangre me había traicionado subiendo a mis mejillas, esa mujer… esa mujer lo sabía, lo sabía apenas me había visto y eso, asustaba.- Si no te das prisa Haruno Sakura, Naruto tendrá el gusto de desvestirte.
Corrí al auto que ya tenía el motor encendido, sin saber que dentro nos aguardaba un silencio helado. Coco no tenía al parecer ningún gesto, era, en cierto modo como un hombre poderoso y estoico, por otra parte, el que Hinata estuviese frente a mí, no ayudaba en nada.
-¿A dónde me llevas?- Coco no despegaba su vista de Hinata, ésta, solo agachaba la mirada.
- A darte una ducha con agua fría.- Fruncí mi seño mientras me volvía a la ventana, viajar en limusina brindaba una nueva visión de París.
Era una ciudad elegante y hermosa, toda su arquitectura era la que le atribuía el encanto fantástico de ciudad de glamour. Era increíble que yo estuviese allí. Suspire, no esperaba que pasase eso, ¡Como rayos había terminado así!
-Mmmm, ustedes dos están muy calladas. Creí que eran amigas, como estaban platicando tan íntimamente hace un rato.- Fruncí mi ceño. Ella nos había visto.- Venga ya, sonrían un poco, tengo entendido que van en la misma clase en la universidad, ambas, junto con Naruto.-Sonrió cuando Hinata se apretó los labios.
-Sa-Sakura-san y yo no, no vamos en la misma clase.
-Ehhh… ya, entonces ¿Cuántos años tienes jovencita?
-Diecinueve.-Conteste enojada, era más que obvio que esa mujer conocía los sentimientos de Hinata y aún así…
-Dime ¿Acaso no sueles sonreír?
-Solo cuando la situación lo amerita.- Hinata me miraba sorprendida.
-¿Y no crees que esta es una situación que lo amerite?
-Hasta hace unos pocos minutos lo hacía.- Podía sentir su mirada, estaba segura que sonreía, o por lo menos su boca estaba arrugada en una mueca graciosa.
-¿Cuánto mides preciosa?
-No lo sé.- Le mire de reojo mientras cruzaba mis brazos, ¡Que no se hiciera la inocente conmigo!
-¿Cuánto pesas?- Apreté mis manos a mi bufanda roja. Esa anciana me estaba molestando.
-Como lo primero que encuentro cerca. Tampoco es que le importarse.
-No, a mi no, pero a Naruto, tal vez si le importaría.- Hinata se removió incomoda.
-Por qué habría de interesarle a él.- Mi voz sonaba intranquila, Hinata estaba a punto de llorar o salir del auto en pleno transito.
-¡Venga!, así que no te has dado cuenta…- Coco sonrió, miraba de reojo a la peliazul, parecía que lo hacía a propósito. Cerró los ojos disfrutando el momento, Hinata estaba roja.
-C-coco-san, quiero, quiero bajarme.
-No.- Su voz sonó firme.- No puedes, tienes un contrato Hinata, debes arreglarte, eres la segunda de nuestras modelos, Naruto no lo lograría sin ti.
-¿L-la segunda?, pensé que, tal vez… -Hinata la miraba perpleja e insegura. Coco no dejaba esa fastidiosa sonrisa que empezaba a odiar.
-Ahh, ¿Naruto no te ha dicho quien es su modelo principal? Ese niño, ¿Te lo ha dicho a ti, Sakura Haruno?- Recargando su barbilla en palma de su mano enguantada sonrió como minino a punto de atrapar un ratón.- Por que no le dices a Hinata.- Mordí mi lengua para no gritar.- ¿Pareces sorprendida?- No pensaría que yo era esa modelo… "Quiero que vengas conmigo Sakura-chan, quiero que seas mi modelo en París" No. No era una broma, Naruto quería que fuera yo su…
-Sakura-san, ¿T-tu sabes quién… es?- La miré deseando que ella no hubiese hecho esa pregunta, Coco tenía toda la intensión de ver a Hinata llorar, ¿Por qué?, ¿Acaso la odiaba?- Sa-Sakura-san.- Sus manos aferradas a su vestido azul colmaron el vaso.
-No.- La gran dama elegante me observaba interesada.- Mi estatura no es el de una modelo y estoy exageradamente gorda para entrar en uno de esos vestiditos y caminar como idiota. Por eso no sé quien sea esa modelo, Coco-san.- Ella me devolvió una sonrisa satisfactoria, le había atinado, ella me estaba probando.
-Oh, pero que aburrido, esperaba encontrarme con esa ansiada pecadora.
-¡Podría dejar de llamarme así!
-No, te has ganado el apodo y con meritos. –Abrí la boca para replicar pero su voz sonó adelantándose. - Edward por favor puedes ir más rápido, ahora tenemos poco tiempo. Dime PECADORA.- Lo había enfatizado, maldita sea.- ¿Tus padres saben que estas aquí?
-Mis padres, justo ahora no saben muchas cosas.- Sonreí. Ella no volvió a dirigirme la palabra el resto del camino.
...
El lugar era enorme, alrededor de lo que parecía una mansión estilo barroco, estaba una gran reja negra cubriendo el lugar.
Coco caminaba recta con sus finísimos tacones negros y su finísima ropa pulcra, Hinata le seguía junto conmigo.
-Vamos al atelier de Naruto.
-¡Esto es el atelier de Naruto!...-Dije sorprendida, Hinata rió por debajo… ¡Rió por debajo!
-¿Ah?, ¿Ocurre algo Sakura-san?
-Amm, no, es solo que has…hehehe, nada.
-Gra-gracias Sakura…san, por defenderme de Coco… san.- Sonrió encantadora dejándome paralizada.
-El atelier esta dentro de este lugar lindura- Coco volvió a hablar despejando mis pensamientos.- Naruto decidió establecerse aquí temporalmente.
-Oh…- Busqué con la mirada a Hinata pero esta se había adelantado y se había sentado oliendo un enorme arbusto de flores lilas.
-¿Sabes lo que es un atelier?- Negué acomodando la bufanda en mi cuello nuevamente.-Es un estudio o taller, como quieras llamarle, ahí realiza todas sus obras.-Asentí. Me preguntaba si ese lugar estaría lleno de objetos de Naruto, tal vez un cuadro de su infancia o una foto con sus padres. De pronto un enorme nudo se había formado en mi estomago, caí en cuenta de que era la primera vez que vería algo privado de Naruto, y es que su departamento no contaban, en aquella ocasión yo estaba demasiado ebria y demasiado enojada para conocerlo bien. Extrañamente estaba emocionada.
-¿Por qué te has detenido pecadora?- Levanté la vista sonrojada y con el seño fruncido. Hinata y Coco me miraban en la entrada de aquella mansión elegante, las enormes puertas de vidrio me recordaban a las puertas del hospital de Tsunade-sensei sin embargo aquel hospital no me hacía temblar de nervios, tragué despacio y acomodándome el cabello lo mejor posible entre a aquel lugar… en ese mismo instante mi mundo cambiaría.
...
Mi madre había sido una mujer hermosa, la recordaba alta y con un cabello tan largo como el de Hinata. Su pelo era de un rosa mucho más obscuro que el mío. El odioso color lo había heredado de su madre y yo tenía la firme esperanza de no tener una hija a quien arruinarle la vida de igual manera. Los colores siempre me hacían perder los estribos, estar en un lugar demasiado brillante me hacía sangrar por la nariz, era como una alergia especial a lo colorido, de ahí mi inclinación a todos los matices obscuros y opacos. Sin embargo, al entrar en aquel lugar, mi inclinación y preferencias se vieron desplomadas, conocía al fin, el cuento de las hadas.
-Le nettoyer, elle est notre modèle… - Coco hablaba en francés, pero eso no me importaba, el lugar era mucho más grande de lo que había imaginado, había vidrios y estantes por todas partes, ropa en maniquíes preciosos y muebles de vidrio con perfumes de colores cálidos.
-Sakura-san ¿O-ocurre… algo ma-malo?- Negué mientras 10 personas se acercaban rápidamente a nosotras. Hinata me miraba atenta.
-Lady Coco…- Hicieron una reverencia y después tomaron mi mano.
-Pero que rayos…- Hinata sonrió y despidiéndose, siguió a una mujer de mediana estatura.
-Hina… Hinata ¡No me dejes!- Grité temblorosa y con las lagrimas de miedo a punto de salir, eso no me olía a nada bueno.- ¡Eh! A donde… ¿A dónde me lleva?
-Déjala, te llevara al estudio, en un momento estaré contigo.
-Pero… Pero y Hinata… ¡COCO-SAN! ¡Qué va a hacer conmigo!
-Preocupándote por tu rival, mi pecadora, no deberías dejárselas tan fácil niña. Además, Naruto no tardara en llegar.- La miré entre sorprendida y asustada ¡Esa mujer era escalofriante! Sin más, asentí resignada.
Dejándome guiar dentro de aquel enorme lugar me di cuenta de que no era una mansión cualquiera. Había telas en todas partes –aparte de ropa- y había cuadros como en un museo, también podía ver maquinas de coser color madera y vitrinas con accesorios y relojería.
-Emm… dime ¿puedes entenderme?- La joven mujer sonrió.
-Señorita.
-Oh, yo, que es todo esto, ¿alguna tienda de moda?
-Es la sede de la casa Chanel, creí que ya lo sabía, ¿Es la nueva modelo verdad?
-¿Nueva modelo ?... Oh no, me están confundiendo, solo he venido para ayudarle a un amigo, no soy modelo ni nada por el esti… ¿A dicho Chanel?
-Si, Chanel.- Chanel, el brillante nombre aparecía por todos lados, Chanel, Coco Chanel…Chanel, París y ¡COCO CHANEL!
-¡Coco Chanel! ¡Esa señora es la diseñadora… es COCO!
-Señorita, podría soltarme ¿Por favor?- Aparté impresionada mis brazos de sus hombros y caminé idiotizada entre toda esa maravilla de ropa colgando, había pasillos por doquier, era un lugar increíblemente elegante y caro. La sede Chanel, la famosa y cara marca Chanel, si Ino estuviera aquí… casi podía oírla.
-Señorita, por favor, podría acompañarme, debemos prepararla, la presentación de modelos será en unas cuantas horas…
-Yo no soy modelo.-Dije mirando absorta un cuadro con una enorme foto de una hermosa mujer.
-¿Perdón?- Mis dedos rozaron el vidrio que lo cubría y resbalaron hasta lo senos de aquella modelo, era perfecta, un cuerpo perfecto, cara perfecta y piel perfecta, tenía un porte encantador y una mirada matadora, era sensual.
-Es decir…-Yo no podía ser así, con ese escote tan pronunciado y esa pedrería que apenas cubría sus pecho, la tela de su vestido flotaba alrededor de ella como un halo mágico, esa mujer parecía una especie de ángel y yo solo era Sakura Haruno…- solo soy amiga de Naruto y no modelo.- Apreté mi puño alejándome del cuadro. Debía encontrar a Naruto, no era modelo…no lo era -donde esta Coco, quiero ir con Coco, es un mal entendido-¡Ese idiota! Él en verdad pensaba… ¿¡HABLABA EN SERIO!
-No, no, no, me temo que no se puede, el joven Namikaze nos ha informado de su visita, usted es su modelo señorita.
-¿Eh?- Así que se lo había tomado en serio.
-Sí, el joven Naruto nos ha informado que tuviéramos todo preparado para su llegada, él nos lo ha ordenado desde hace ya un m…- ¡PERO MODELAR! ¡MODELAR DE VERDAD!
-Ese idiota… ese idiota…
-¡Señorita pero tengo ordenes!
-¡Al diablo con las ordenes iré a buscar a Naruto! ¡ESE IDIOTA! ¡Déjame! Necesito encontrarle… ese… ese ¡IDIOTA, IDIOTA, IDIOTA!- Si yo modelaba, lo arruinaría, totalmente y si eso ocurría, yo, terminaría por lastimarlo más. Eso había pensado en aquel momento en la playa y ahora, por las inmensas ganas de verle, podía terminar estropeándolo todo.
-Señorita por favor, hay sesiones fotográficas a nuestro alrededor, las interrumpirá, por favor ¡Cálmese!
-¡Que ocurre aquí!- Giré en redondo.
-¡Jiraiya-sama!- Y caí de sentón con la bufanda enredada en el cuello ¡Demonios, París me odiaba!
-¿Quién es la… señorita?- Levanté la vista enojada, la mujer joven me miraba apenada, como compadeciéndose de mí.- Yo eh preguntado quien es la hermosa dama.-Le miré.
Era alto, un señor de unos cincuenta y tantos años, bastante robusto, como un enorme tronco, si, como un anciano roble, tenía el cabello largo y blanco con unas curiosas marcas rojas en su cara, algo estrafalario, un rico excéntrico y me miraba… me miraba… ¡¿Por qué diablos estaba sonrojado?
-Ella es la modelo del joven Namikaze, Jiraiya-sama.
-No soy su modelo… yo no soy modelo.
-Pero señorita, usted es la modelo principal…
-Ehh, ese idiota lo consiguió ¿Cómo te llamas dulzura?
-Definitivamente no me llamo dulzura.- Me levanté sin mirarle, me había ensuciado el pantalón.
-Tienes carácter.- Levanté la vista, se había acercado a mi más de lo normal. Olía a puro y alcohol.
-Supongo que sí, ahora, si me permite….
-¡NO! –Tomó mi brazo, era fuerte.-Una lindura como tú no pude irse sin decirme su nombre.
-No me llame lindura, ni aunque sea una persona mayor crea que me voy a dejar manipu…
-¿Persona… mayor…?
-¿Erika que pasa? … Jiraiya qué diablos haces con esa niña, porque la tocas y qué demonios haces aquí.
-Gabriela… ella… ¡Me ha llamado mayor!
-Lo que faltaba…- Coco suspiró resignada, aquel señor de cabello blanco la abrazaba llorando de la cintura… Ese sujeto, de alguna forma, me recordaba a Naruto.
-Coco-san tengo que aclarar un mal entendido, yo no soy modelo, solo vine aquí para hacer que Naruto pudiera inspirarse…o algo así, pero no pienso modelar frente a un público, no estoy preparada, no sé cómo hacer eso, yo no soy una profe…
-Cállate niña. Erika, podrías llevártela ya, no tenemos tiempo y Naruto está por llegar. Ahora, Jiraiya, podrías soltarme, no tengo ni la mínima intención de llamar a esa vieja rubia para quitarte de encima.
-¡No lo hagas!... ella, ella volvió a enojarse conmigo.
-¡Por supuesto, si se ha conseguido al socio más pervertido de la historia! ¡Maldición, quedan menos de dos horas! ¡A donde crees que vas Sakura, vuelve aquí!- Maldición, me había descubierto.- Naruto me lo ha explicado todo.
- ¡Pero no me lo ha explicado a mí! ¿Quiere tener una modelo? ¡Tiene a Hinata-chan, estoy segura que París tiene a modelos hermosas! Me acabo de topar con una ayer en cuanto aterricé del avión.- Joder ¿Acaso era tan difícil de entender?
-Dime pecadora, ¿Realmente te gustaría que Naruto le prestara atención a alguien que no fueras tu?- Me congele.- ¿Te gustaría que Hinata fuera la modelo oficial de Naruto?- Yo no había dicho eso, lo único que quería era no arruinarlo todo, si algo malo ocurría por mi culpa, lo lastimaría de nuevo. Lastimar a Naruto, yo ya no podía ni considerarlo.
-Si yo arruino todo, no podría perdonármelo nunca.- Miré mis zapatos, mis pies estaban rojos por correr y había sangre seca en uno de ellos, si continuaba así, me lesionaría el tobillo otra vez.
-Pero si ese estúpido niño te ha elegido a ti, tampoco es que se pueda hacer mucho para que cambie de idea.- La voz de Jiraiya me hizo voltear a verle. Estaba observando el mismo cuadro que yo unos minutos atrás, al parecer había recuperado la compostura.- Naruto, rara vez se equivoca en este tipo de cosas, me pregunto ¿Si lo habría hecho en esta ocasión?- Coco rió encantadora, ¿Por qué me daba tanto coraje?
"Tú en verdad me gustas Sakura-chan"
Le debía tanto, tanto, tanto que no podía ni recordarlo, ¿Desde cuándo? ¿Cuándo había comenzado a preocuparme así por él? Reí.
-Sakura, yo también he pensado en eso. Eh invertido mucho en este concurso y no permitiré que Naruto lo arruine solo por un capricho como tú, no puedo llamarte ni siquiera novata. –Coco me miraba firme, no había burla ni juego, estaba hablado en serio, tratándome como cualquier otra persona.- Pero, esta es una prueba para él, lo ha hecho todo por su cuenta, el diseño, la elección de ropa, el maquillaje, el escenario completo, todo lo ha elegido él y es increíble que haya llegado hasta aquí tan solo con unas cuantas clases al mes.- El lugar se había vuelto silencioso, tan solo se escuchaba una música leve de fondo y el sonido de cámaras fotográficas en algún lugar de la enorme mansión.
-Minato me ha enviado para dar un vistazo pero ha sido suficiente, le informaré a detalle.-Coco abrió los ojos de par en par.
-Eres un maldito espía… ¡Erika!... – Naruto, era un idiota cabeza hueca, preocupándose por mí, llegando siempre en el momento indicado, manejando mis sentimientos a su antojo, ese imbécil sabía cómo hacer que mi corazón latiese y dejase de hacerlo al mismo tiempo, con cada acción o palabra, él…me quebraba. – Erika busca a Hinata, dile que…
-No… no le digas nada a ella.- ¿Qué yo era su musa? Ja, Una musa debía ser hermosa ¿No?, debía ser dulce y generosa ¿Por qué me había elegido a mí? "¿Por qué? ¿Por qué te cuesta creerlo tanto?" No lo sabía, absolutamente no lo sabía. Lo único que sabía era que la idea de que él mirara a alguien más me hacía volver a sentir ese terrible escozor en los ojos y dolía, dolía mucho. -Yo lo aré, por favor conviértame en una novata brillante.- Rió a carcajadas.
- Sakura-chan, eres una persona interesante. Erika, saca a ese maldito de aquí.
-Como usted ordene Coco-sama.
-Coco, un gusto volver a ver tu hermosa cara, espero con ansias la presentación.- Coco tomo mi mano, la entrelazo en sus dedos y la beso suavemente.
-Puedes llevarle el reporte que quieras a Minato y saluda a Tsunade de mi parte.- Mis ojos se habían abierto instintivamente, estaba segura que se podrían salir de mi cara en cualquier momento.
-Te veré luego lindura.- Me guiño un ojo y tomando la mano de la joven asistente, salió del lugar. Yo por mi parte, continuaba sorprendida… ¿Había dicho Tsunade?
-¿ocurre algo lindura?- Tragué lentamente, Coco continuaba tomándome de la mano.
-Co-coco-san, u-usted, ¿m-me podría s-so-soltar?-Sonrió elegante y después le dio unas palmaditas a mi cabeza.
-Vamos, no querrás que Naruto te vea así.
...
La habitación a la que habíamos llegado no era, definitivamente un atelier. Y no lo era porque mi sentido común me decía que una taller de moda no tendría una enorme cama blanda estilo victoriano, ni tendría un enorme closet café, ni tendría un tocador o un diván, ese lugar definitivamente no era un atelier. Pero si que era enorme como una habitación de reyes o príncipes.
-Quítate la ropa.- Descolgó el teléfono beige de una mesilla contigua a la puerta mientras me miraba y apuntaba con sus dedo mis vaqueros y mi jersey.- Dile a Francia que venga inmediatamente.- Dejé mi bufanda en el piso y comencé a quitarme el jersey azul marino… un momento ¡POR QUÉ ME LO QUITABA FRENTE A ELLA!
-¿Eh?... no te lo quieres quitar, somos mujeres después de todo ¿Eres así de pudorosa?
-P-pero, pero así, sin nada más que…
-Venga que no tenemos todo el maldito día.- Me bajo los vaqueros en un abrir y cerrar de ojos y grité, grité tan fuerte como podía al sentir el aire frio del ambiente.- Por favor niña, cállate, no empieces a quejarte.- La miré furiosa apunto de gritarle lo heladas que estaban sus manos, cuando la puerta se abrió, y un rostro vagamente conocido apareció ante mí.
-Coco-sama, permítame por favor…- Era una chica un poco más baja que yo, tenía el cabello largo y negro, y su cara era idéntica a la de…-¡TÚ!
-¡Italia! –Grité… un momento ella no era Italia, ella era…la otra gemela... ¿Cómo se llamaba?
-¡Me llamo Francia pelo de chicle!
-¡¿Pelo de… eh? No me digas que Luigi esta… ¡ese tipo raro esta aquí!- Giré mi vista hacia ambos lados de la habitación mientras buscaba urgentemente un lugar donde esconderme.
-¿Se conocen Francia-chan?
-Esa señorita le ha causado muchos problemas a Namikaze-kun, es una salvaje, una bruta, ha ofendido a Luigi-sama diciéndole afeminado, estilista pasado y…
-Muy bien pecadora, ¡Tienes buen gusto para identificar a los perdedores!- Sonrió mientras daba unas palmaditas a mi hombro intentando tranquilizarme ¿Acaso ella conocía a Luigi? Mi último encuentro con él no había sido del todo cordial que digamos.
-¡Coco-sama! ¡No diga eso de Luigi-sama!
-Ah, lo había olvidado, ese idiota es tu maestro, ya te lo he dicho Francia-chan, aquí puedes aprenderlo todo, tu sabes que mi oferta sigue en pie.
-Lo siento Coco-sama, pero Luigi-sama me…
-¡Ehh, yo sigo aquí desnuda, podrían por favor dejar de hablar! – Las miré temblando, bueno, tal vez no hacia frio pero, dios, no era muy agradable estar semi desnuda frente a ellas.
-Cierto, Francia, prepara la ducha ya, ah y lo demás… ya sabes que hacer. La dejo en tus manos.- Coco sonrió.- Pecadora, más vale que cooperes antes de que ese idiota vuelva, cuando tiene una motivación, no sabes lo increíble que puede llegar a ser.
-P-pero…
-Ese niño tiene unas enormes ganas de verte…- La sonrisa sarcástica de Naruto apareció frente a mí como un vivo recuerdo. La puerta de la habitación se había cerrado con un sonoro portazo.
-Sakura…san.- La voz forzada de Francia me alerto. Me volví robóticamente y con el miedo en mi rostro la miré… ella era un demonio.
...
Frio, frio, frio, frio, ¡Por qué tenía que bañarme frente a ella! Peor aún. ¡¿Por qué tenía que bañarme ella?
-Si no te vas a quitar esa ridícula toalla, lo haré yo misma.- Mis ojos la observaron aterrados, con un pie en la enorme bañera de lujo estaba a punto de comenzar la tortura.
-No lo harías.
-No me retes pelo de chicle.
-Mocosa psicópata no te me acerques… ¡NO! ¡Francia estás loca!- Sus manos tomaron la toalla azul que cubría mi piel temblorosa, me había desenrollado en un parpadeo y había caído girando dentro del agua.
- ¡ESTA HELADA JODER!
-¿Acaso quieres tener una piel flácida? Cielos, no entiendo a Naruto-san, teniendo a jóvenes hermosas a su disposición, haberte elegido a ti.
-O-oye, perdón p-p-p-por no s-se-ser her-hermos… ¡Ashuuu!
-¿Qué tipo de estornudo ridículo es ese?
-¡P-pue-pues es el único que te-tengo!
-¡Bien!- Contesto enojada.- terminemos con esto.- Tragué saliva mientras ella se volteaba de espaldas.
-¿Q-que escondes…?- Se giró en redondo con una canasta enorme que había dejado caer en el piso- ¡Hey, me acaba de entrar en el ojo! ¡Te cuidado!
-¡Cállate y cierra los ojos! -Me estaba aventado –literalmente- lociones de distintos olores, había frascos rosas y azules, unos más cafés y otro tantos amarillos, ¡Qué tipo de experimento estaba haciendo conmigo!
- Deja de temblar que aún no he lavado tu cuerpo.
-¡NI SE TE OCURRA!
-¡CREES QUE PARA MI ES AGRADABLE!- Sus ojos brillaron llenos de maldad y entonces entendí que eso era peor que morir.
-¡SUELTAME!- Sus manos rozaron mi piel desnuda.- ¡NO TOQUES ALLI!- El cielo de París era azul claro, no hacía tanto frio y se pronosticaba un buen día, sin embargo para mi, el cielo estaba manchado de rojo...- ¡Francia no me toques allí! ¡NOOOOOOO!- correría sangre en cualquier momento.
...
Había salido de la bañera –No quería recordar aquella tortura… tendría traumas después de eso.- con la cabeza dando vueltas y la nariz sin sentido del olfato, apenas y podía ver, mis ojos irritados lloraban y mis piernas temblaban. Odiaba a Francia.
-Maldición, nos ha tomado un 15 más de lo que esperaba.
-¡15 minutos! ¡Pero si no han pasado ni diez minutos allí dentro! ¡Es increíble el daño que me has causado en menos de diez minutos!
- Cállate y sécate con esto.- Gemí cuando la toalla blanca cayó en mi rostro.- Y ni se te ocurra tallarte los ojos, te veras más horrible aún.
-Maldita mocosa.- Después de enseñarme su lengua rosa en un gesto grosero dio la vuelta y salió de la habitación. Cogí la tolla que se resbalaba lentamente y seque mi cabello lo más rápido que podía; miré a mí alrededor buscando algo de ropa, no había nada a excepción de una bata de seda. Después de secarme y ponerme la bata, caminé a un enorme espejo con marco dorado.
-¿Qué…que ocurrió conmigo?- Era Sakura, de eso no había duda, aún tenía ese horrible color chicle – Por alguna razón tenía la leve esperanza de que tantos menjunjes podrían cambiar el color de mi odioso cabello.-, pero había algo más, algo… diferente. Mi piel se veía suave y fresca, sin ninguna impureza, casi ¿perfecta?
-Bien, ahora tienes que acompañarme.- Francia había interrumpido mis pensamientos, me gire hacia ella y sonreí.
-¿Qué cosas has usado en mi?- Mi entrecejo se frunció.
-He hecho lo mejor que pude, que tu cara sea el de una bruja horrible no es mi culpa.
-¡Tu mocosa bocona!
-¡A quien le llamas bocona! – Y cuando estaba a punto de lanzarme a ella, la puerta se abrió de par en par… otra vez.
-Pecadora, déjame verte.- Volteé mi vista hacia la pequeña mujer que había entrado y sonrió, como lo había estado haciendo desde que me conocía, ella sabía algo que yo no. - Bien, me agrada.- Ella me observaba…no, no, me EXAMINABA, de pies a cabeza como si hubiera encontrado algo.- Entren chicas. Sakura, ellas son Nicole, Natasha y Domi.
-¿Domi?- Todas vestían igual.
-Dominica, pero no le llames así por favor. Ellas te tomaran las medidas y corroboraran mis dudas.
-¿Dudas sobre qué?
-Dorso, tiro, busto, cintura, cadera… todo, todo. Date vuelta.- Giré.- Alza los brazos.- Los levanté y la tortura inicio de nuevo. Cientos de manos tocaban mi cuerpo con cintas y más cintas, una de ellas anotaba en una libretita y en francés pronunciaban palabras indescriptibles, Coco por su parte fruncía y relajaba su expresión a cada instante, el espejo que tenía frente a mi no mentía, ella daba miedo.
- Sakura.- Me giré de nuevo.- tú has…- Su cara era un signo de interrogación total.- Tú te has acostado con Naruto ¿Verdad?- … … … … … … - Naruto y tu ya han tenido sexo.- Estaba segura que miles de imágenes estaban a punto de asaltarme la cabeza ¡Cielos me estaba convirtiendo en una pervertida! ¡PERO QUE DEMONIOS!
-¡POR-POR SUPUESTO QUE NO!- Naruto sonreía en mi cabeza, esa sonrisa tan provocativa…
-No mientas, no es que sea algo malo.- Negué frenéticamente, estaba consciente de que mi cara competía con una la cabeza de un fósforo.
-¡No me importa si es algo malo! Es decir… ¡Nunca he tenido sexo con Naru…Naru…!- ¡No podía siquiera decir su nombre, tan solo evocarlo con la mente me ponía como gelatina!
-Oh querida, no has dormido con él ¿Ni siquiera solo unos cuantos minutos? Naruto suele ser muy rápido y eficaz en pocos segundos…
-¡Basta!- Francia había gritado con todas sus fuerzas, ¡Le debía la vida! Si no gritaba ella las imágenes volverían a surgir como espuma de champagne.
-¡Cielos! no tienen por qué gritar. Pero, ¿no estás mintiendo pecadora?, Naruto suele salirse con la suya cada vez que le gusta una muje…
-¡No me interesa lo que Naruto suele o no hacer!- Aspiré profundo antes de soltarlo todo de golpe, debía calmarme o sacaría humo de mi cabeza en cualquier momento.- Él y yo no tenemos ese tipo de relación.- Francia me observaba curiosa, ansiosa y Coco, ella solo se había quedado callada, sin un fragmento de emoción en su rostro.
-Pueden empezar a bajar al salón sin mí, las alcanzo después, necesito hablar con ellas a solas- Con su dedo largo y delgado apunto a las chicas que habían tomado medidas. Francia asintió y con su cabeza me dirigió hacia la puerta.
...
Naruto vestía de negro, se había acercado a mí como una especie de zorro provocándome, sus ojos zafiros me absorbían y su sonrisa lasciva me hacía temblar. Podía sentirlo, mi cuerpo lo sentía, me deseaba, me quería para él, yo era de su pertenecía, era mi dueño, era suya y él lo sabía y ahora… ahora lo reclamaba.
-Sakura…- Su voz lleno mis oídos.
-Naruto… -Su cara estaba cada vez más cerca, más y más y más.
-¡Sakura!
-¡Ah!- Respiré hondo mientras me levantaba torpemente de la silla.- ¡Aléjate de mi pervertido! -Te he intentado despertar desde hace 5 minutos, pero lo único que haces es ponerte roja y gemir su nombre… ¡Eres una pervertida después de todo!
-¡Eso no es verdad!- Grité furiosa más para mí misma que para ella. Levanté el cabello rosa pegado a mi cara y me recargué en un enorme tocador blanco. Había luces alrededor de él, como el de los camerinos de actrices en el teatro, o por lo menos así lo pintaban las películas antiguas.- ¿Que este lugar?
-Aquí hacemos magia- Giró emocionada con una crema en su mano.- Es donde volvemos a las princesas en reinas, usamos magia- Se detuvo en seco.- en tu caso Sakura-san, esperamos hacer un milagro.
-O-oye… mocosa.- Era cierto que no era hermosa pero…Bueno, está bien, había que admitirlo, no era ni linda, ni bella ni mucho menos hermosa, no me parecía a aquella modelo del cuadro y vestido blanco, tampoco me parecía a Hinata, ni a Ino o Ten-ten, ni mucho menos a la mujer pelirroja que había roto mi celular- en pocas palabras, la mamá de Naruto.-. En aquel momento no hubiera imaginado estar en París.
A quien quería engañar, esto era más que una farsa, no tenía ni pies ni cabeza intentar ser modelo, ella lo había dicho ¿no? Que no podía llamarme ni siquiera novata.
-¿Eh?, pero si te has quedado callada.- Me había dejado caer de nuevo en la silla de rueditas, giré dos veces antes de darme cuenta de lo bonitas que estaban las uñas de mis pies. Miré de reojo a Francia, ella acomodaba un estuche de peines, maquillaje, perfumes y bueno, miles de cosas que normalmente no usaría. Levanté mis manos frente a mí y las miré, no eran suaves como las de Hinata ¿Dónde estaría ella?
-Si Coco, ha estado así desde hace tiempo, le apliqué el tratamiento hace más medio minuto y lo único que ha hecho después es girar en esa silla mientras mira sus pies y sus manos, creo que le ha dejado un shock emocional el saber que Naruto no ha tenido sexo con ella.
-¡QUE COÑOS DICES FRANCIA!- Me giré furiosa en la silla de rueditas en la que estaba sentada y Coco se carcajeo a más no poder.-Pe-pero cuando has…
-Estabas perdida en tus pensamientos pecadora. Tengo que hacer mi magia.- Asentí. Naruto estaría aquí en cualquier momento.
-Está enojado, me ha marcado por el móvil, lo que me ha sorprendido bastante porque él nunca me marca por el móvil. Le he dicho que tiene que arreglarse también, no puede estar pendiente de todo. Voltea a verme Sakura, debo intentar encontrar un tono para ti.- Acomodando el cabello tras mis orejas le miré y ella comenzó a soñar despierta.
Escuchaba su voz a lo lejos, daba órdenes, pedía cosas con nombres franceses, hablaba rápido y me decía "Mantén los ojos cerrados" En medio de la obscuridad de mis parpados cerrados podía percibir olores, aromas que en mi vida podía haber olido, fragancias suaves, como flores de cerezo y otras fuertes como esencias de frutas.
-No te muevas Sakura.
-Pero me hace cosquillas ¡Y no puedo ver nada!
-Cielos…- Suspiró dejando salir todo el aire de golpe, el aliento de esa mujer olía a chocolate y canela. – Ya, puedes abrirlos, pero no te puedes mirar al espejo.- Giró mi silla con brusquedad mientras era cegada por cientos de luces, ¿Habían estado allí todo el tiempo?- No te sorprendas querida, el mundo que observaras en unos instantes es mucho más luminoso que esto.
-Coco-san, aquí está el colorete. Quiere este labial o aquel color frambuesa.- Francia traía un enorme estuche negro en sus manos, sin siquiera percatarme había otras dos personas más.
-Rebaja el frambuesa, quiero uno acorde a este tono.- Francia salió corriendo.- Estarás lista pronto, solo falta el labial.
-Aquí esta Coco-san.- Coco sonrío, la barra labial estaba fría y Coco me la untaba fuertemente.
-Bien, creo que, está bien así…- Detuvo su mirada en mi y sonrió, pero no era esa sonrisa de satisfacción, era una sonrisa de… de…
-Descubrimiento…- Aquella voz era sensual y delicada, pero no podía voltear a verla, ahora mismo estaba de espaldas a la puerta.- He planeado una manera de ser la modelo principal Coco, lo he descubierto y él no pondrá objeción, así no tendré que irme con… ¿Quién es ella?- Coco rociaba agua en mi cabeza, con un peine intentaba desenredar mi cabello.
-Shion, creí haberte dicho que cuidaras a Hinata.- Aquella fría mujer tiraba mi cabello con fuerza ¡Acaso quería dejarme calva!- Shh, no te muevas niña.- Puse mis ojos en blanco, quería terminar ya, no soportaba estar callada. La habitación estaba llena de espejos, podía verlos pero ninguno alcanzaba a reflejarme a mí, fue entonces cuando la miré…se parecía mucho a la modelo del vestido blanco en el cuadro.
-Ella está muy bien. Actúa como siempre, ya conoces a Hinata, es tan torpe.- Aquella sexy mujer era alta y esbelta, tenía curvas suaves y unas piernas largas y torneadas. Usaba un vestido negro con encajes que le cubría lo suficiente para no quedar expuesta, su zapatos eran altísimos y negros, con tachas en el tacón, un estilo ochentero y revelador. Miraba curiosa el lugar e intentaba inútilmente descubrir mi rostro, Coco me estaba bloqueando.
-No quiero problemas Shion, sabes que no quiero ningún error en esta presentación.
-¿Cómo te llamas lindura?- Su cabello lacio, largo y rubio caía como cascada, cubriendo sus hombros desnudos y formando una delicada curvatura en su cuello de cisne, sus ojos eran de un curioso color lavanda y sus pestañas tan largas que por un momento me considere miserable.- ¿Eh?, ¿Te comió la lengua el ratón?
-No tienes permitido estar en este lugar y ella no tiene permitido moverse.
-Que estricta, solo quiero saber su nombre, ¿De qué agencia viene?- ¿Agencia?, diablos, había viajado en All Nippon Airways ¿eso contaba?
-Ella no viene de ninguna agencia, es nueva- La mirada de Coco se clavo en las pupilas lavanda de Shion.- esta bajo mi cuidado.
-Tú ¿Cuidado?, ¿Desde cuándo? - Los ojos de aquella rubia mujer se abrieron de par en par, como si hubiese escuchado la peor de sus pesadillas.- ¿Quién es? - Coco había vuelto a ocuparse en mi cabello y no le miraba, más bien, la ignoraba.
-Has estado aquí demasiado tiempo ¿No tienes ahorita mismo una presentación con Al?
-Al podrá esperar…
-Pecadora, si continúas moviéndote no terminaremos nunca.- Apreté mis dientes ¡Qué rayos estaba haciendo con mi cabello!
-¿Cómo le has llamado?...- Coco bufó.
-Adiós querida.
-¡Le has llamado pecadora!- Y por un momento no se escucho ni una sola respiración. Coco estaba quieta, como si se hubiera congelado, como si fuera una estatua y Shion… por el espejo solo podía ver su rostro indignado y lleno de rabia, después, se marcho.
-Coco-san, de-debemos terminar.-La voz de Francia salía temblorosa.
-Tienes razón dulzura, tráeme el vestido.- Francia suspiró aliviada y yo solté todo el aire que estaba guardando… un momento, ¿Desde cuándo había contenido la respiración?
-Estas lista, solo falta la ropa y el calzado. Ponte de pie.- Asentí y me levante de la silla con rueditas temblando, temblando como gelatina.
-Me duele el cuerpo, siento que no puedo ni mover la boca ¡¿Qué me has puesto?
-Venga ya, por un momento creí que en verdad estabas enferma, no habías dicho ni una sola palabra durante más de 15 minutos.- Coloque mis brazos en jarras.
-Tú dijiste que no podía hablar…
-No, yo dije que no podías moverte.- Sonrió como un gato y se giró, aquella mujer me hacía ver como una tonta simplona.- Hace mucho que no me emocionaba tanto…
-¿Qué?
-Nada.- Francia entró en ese mismo instante junto con las dos chicas que habían estado intentando complacer junto con Francia la distribución del color de Gabriela Chanel. Llevaban una especie colgador de ropa con ruedas, en el había un solo color predominante, el rosa.
-Aquí está el…- Francia me observaba perpleja, sus pupilas brillaban de una manera que asustaba.-… vestuario.
-Usaras esto Sakura.- Asentí sin despegar la vista de Francia, ella me miraba casi fascinada y cuando me di cuenta de lo que cargaba en sus manos, las mías comenzaron a temblar.
...
"Mi musa" aquella palabra resonaba en mi cabeza una y otra vez, yo deseaba con todas mis fuerzas que parara, deseaba con toda mi alma que su recuerdo se esfumara… pero seguía ahí, apareciendo como un molesto zumbido, su voz seguía en mis oídos esperando el momento oportuno para dejarse oír y allí, mirando a esa extraña frente al espejo, le oí.
-Sai…-Los labios de la persona frente a mí, murmuraron su nombre.
Su musa había aparecido al fin en un vestidor de París.
La musa frente al espejo tenía el cabello esponjado y suave como el algodón, los mechones de un hermoso color rosa delineaban su fino rostro de porcelana y enmarcaban esos bien definidos pómulos sonrosados, no había ninguna imperfección en aquella cara. La joven mujer tenía unos enormes ojos jade y unas pestañas tan pobladas e infinitas que la hacían ver irreal, irreal…. Así era ella, irreal, mágica, como el hada del dibujo que le había llevado a Naruto hacia ya, mucho tiempo, con las mismas ropas y el mismo porte distinguido con la que estaba plasmada en el papel, solo que ahora, la bella ninfa era de carne y hueso.
El vestido era vaporoso, apenas y cubría sus muslos, sus piernas eran largas y torneadas, la tela rosada que las adornaba parecía volar, como el velo de una gitana y la parte del busto, cubierto por piedrecillas brillantes lo realzaban, no era grande ni pequeño, era simplemente ideal, no le desentonaba para nada; el cuerpo en sí era delicado y suave, ella parecía hecha de cristal, parecía frágil y sin embargo, sus ojos verde jade demostraban fuerza.
Cerré mis ojos y me senté temblando en el pequeño banco de madera, levanté mis pies juntos lo suficiente para verme los botines y no caerme. Eran negros con detalles rosados, la puntera estaba abierta dejando ver las uñas jade de mis dedos. Suspiré, si volvía a levantarme me caería como lo había hecho la primera vez que había visto el espejo. Esa mujer no era yo, no podía ser yo. Mordí mis labios.
La musa de Sai había aparecido por primera vez frente a mí, su musa había aparecido y él no podía verlo, no podía verlo…
-Coco ¿Dónde está Sakura-chan?- Una voz agitada retumbo en mis oídos, era tan lejana, tal vez estaba alucinando.
-¡Sakura-chan!- Abrí mis ojos de golpe.- ¡Donde esta ella Coco!- No estaba alucinando, esa voz era de, era de Naruto.
-Aún no termina de vestirse Naruto. Creí que estarías arreglando ese problemilla con el idiota de Luigi.- Coco sonaba indiferente, como enojada o alterada.
-Él ha cancelado su viaje. ¿Qué vestuario eligió?- Mientras aferraba mis manos al vestido, pude notar como mis vellitos comenzaban a erizarse. Estaba nerviosa. La voz de Naruto sin embargo, sonaba fuerte y decidida.
-Ella no estaba en derecho de elegir.- Un silencio similar al que había en la limusina de Gabriela se sintió por un breve instante, me había pegado a la puerta del gran vestidor sin darme cuenta.
-No habíamos quedado en eso Coco.- Su voz estaba tensa, estirada.
-Ella no tiene derecho de elegir, ni siquiera es una modelo, ella no sabe nada de lo que está pidiendo la temporada o lo que exigen los jueces. Elegí lo que consideré que era necesa…
- ¡La única consideración que valía aquí era la de ella!
-N-Naruto-kun…- Mi corazón palpitaba tan fuerte que casi podía oírlo hacer eco en el vestidor, la voz de Hinata no lograba calmarlo, Naruto estaba enojado.
- No voy a decir que lo siento niño, ella está ahora bajo mi cuidado, no he perdido el don Naruto, aun puedo mirar a una estrella, ella crecerá, así que no permitiré que lo arruines con cosas absurdas, ¡Nunca le haría daño!
-¡La dejaste sola!, No hiciste lo que te pedí que hicieras, no la conoces ¡Cómo pudiste dejar sola a Sakura-chan!- Sonreí, mis manos temblaban y algo muy dentro de mi comenzaba a calentarse.- Dime donde esta.
-En el vestidor.
-Voy a entrar.- Mi labios se entreabrieron sorprendidos, él no se atrevería ¿O sí?
-Na-Naruto-kun… no c-creo que Sakura-chan este l-lista t-todavía…
-¡Esta asustada!- Abrí mis ojos de par en par.- Esta temblando y no puede levantarse, no puede ni mirarse al espejo…- Mi sangre se había congelado - ahorita mismo… ella no puede creer que es ella misma…- Su voz estaba tensa, estaba segura que apretaba sus dietes fuertemente y que sus ojos azules se habían vuelto opacos.- Por eso te dije, ¡Te dije que no la dejaras sola Gabriela!- Y mi corazón comenzó a latir furioso. Mis ojos me picaban, los sentía aguados y extrañamente eso no me molestaba, no lo hacía, de alguna manera eso me hacía sentir… feliz. Agache la mirada.
-¡Niño espera!- Lo sabía, él siempre lo sabía, me conocía incluso más que yo misma, siempre observándome cuando no quería ser observada, salvándome cuando no quería ser salvada y sonriendo cuando no quería ser deslumbrada. Mis manos habían dejado de temblar y mis pies instintivamente se había levantado, como siempre él había llamado y mi cuerpo había respondido solo, por instinto, por necesidad mi cuerpo respondía así con él.
-¡Sakura-chan! ¡Sakura-chan…!- Miré el espejo una vez más y la musa me devolvió la sonrisa. Abrí las puertas del vestidor de par en par y entonces lo miré.
Y sus ojos azules se clavaron en los míos.
-Saku…ra- Mi respiración se había detenido, me miraba de una manera que hacía que mis pies se volvieran mantequilla, entre la sorpresa, el miedo y el… el deseo.
-Namikaze…- Gemí débil, mi boca estaba seca.- Naruto…-No podía hablar, verlo allí me hacía sentir aliviada, como si todo fuera más fácil.
-Sakura-chan tú…- Tocó mis mejillas con miedo, como si un simple rose me quebrara. Mi cara ardía y la piel que había sido tocada por sus manos me hacía cosquillas.
-Tú eres… es decir, te vez… - Podía sentir las miradas en nosotros, podía sentir la mirada de Hinata en mi y sin embargo mi cuerpo no respondía a las ordenes de golpearlo o empujarlo, solo estaba allí, quieta, observando lo apuesto que era con esa ropa negra y ajustada, observando sus delineados músculos por sobre la tela de su camisa, mirando con detalle aquel chalequito de vestir que acentuaba lo grande de sus hombros, ya no llevaba el gabán, usaba algo más formal, más provocativo ¡Por Dios si él solo tenía 20 años! ¡¿Cómo podía estar tan… tan… bien?
-¿Ya han salido del encanto?- La voz de Coco me hizo voltear a verla.- Es hora de irnos Sakura.- Mis manos temblaron levemente.
-No, no aún.- Naruto había tomado mi mano sin darme cuenta.- Ella no esta lista.
-Naruto, ¿Acaso estas ciego? Ella es…
-Dije que no Gabriela- Hinata lo miraba con los ojos sorprendidos… bueno, realmente todos miraban a Naruto con los ojos sorprendidos, al parecer nunca les había hablado de esa manera.- Vamos Sakura-chan.- Me disculpe con Coco y Francia quienes aun tenían la cara de sorpresa, le di un último vistazo a Hinata. Su cabello caía en su espalda ondulado y suave, usaba un vestido negro que contrastaba con su piel blanca y unas botas que aun siendo cafés no desentonaban ni un poquito con su atuendo, tal vez nunca entendería el mundo de la moda.
Caminamos por un pasillo estrecho lleno de cuadros de modelos, todas hermosas y con ropas preciosas, todas con algún objeto que indicara Chanel. Él sostenía mi mano y yo embobada tan solo miraba el ancho de su espalda, la perfecta de su cintura y sus elegantes pasos de felino.
La primera vez que lo había visto así había ocurrido una noche en el club. Usando zapatos de tacón y ropa pegada, empujada por la multitud y media sorda, él había permanecido frente a mí, mirándome de vez en vez para corroborar que estaba bien. Suspiré ¿Había pasado tanto tiempo? La primera "cita" o mi primera batalla había resultado un fiasco, mis defensas no habían resultado tan bien como esperaba.
-Coco no te ha llevado al atelier verdad.- Negué con la cabeza consciente de que él no me observaba, daba gracias de que no lo hacía, mis ojos comenzaban a picarme y estaba segura que sudaba como puerco debido a los nervios.
- No volveré a dejarte sola Sakura-chan.- Su voz temblorosa me volvió a la realidad.
-Estoy bien Naruto, no me ha ocurrido nada.- Se detuvo de golpe.- Diablos mi nariz…- Susurré sobado mi cara, me había sorprendido.- Que pasa contigo Naru…oh…- Continuó caminando, tirando de mi mano otra vez, ¡Dios hasta cuando terminaría esa tortura!
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Hola chicos, ¡agg! No sé ni por donde iniciar, ok, está bien, fue mucho tiempo, tengo reclamos de fanfiction y de personas que me dijeron "¡Yo también leo fanfics, sabes lo horrible que es esperar porque una autora no se puso las pilas y subió otro capítulo!, yo te abandonaría"… ¡NO ME ABANDONEN POR FAVOR! sé que soy descuidada y bueno, tal vez tengan todo el derecho de abandonarme y dejar de leer Loneliness. No tengo excusas, lo sé, pero puedo decir a mi favor que los profesores me dejan mucha tarea y me la paso todo el día haciéndola, la noche de 12 a 1 es para fanfiction, pero a veces las ideas no fluyen así. Perdón, no es excusa pero perdón.
Bueno, después de tantos capítulos de "Sakura idiota", "Naruto es tan lindo date cuenta", "Te odio Sakura" y "Naruto es sexy" al fin, ¡Al fin! Iniciara el romance.
Como se pudieron dar cuenta, este es el capitulo más largo que he escrito, creo, jajaja. NO se, diganme, ¿es mejor que ponga capitulos cortos más seguido o capitulos largos aunque me tarde un poquito?
Bueno, haber que opinan =) espero que me tengan paciencia con el tiempo y la ortografía jajaja, espero que no hayan sido muchas esta vez, no me gustaría arruinarles tanto la lectura.
Pero bueno...
ANTE TODO gracias por comentar, por que aunque sea un "hola me gusto", brinco de alegría, y bueno, gracias a ustedes mi inspiración dijo ¡Eres idiota Chiaki-chan13, date prisa! Jejeje
...
Les prometo que contestare a sus comentarios, es algo que desde el capitulo anterior he querido hacer pero pues a falta de tiempo tenía que apurar el paso:
*CrOnIcAs DeL hUrAcAn*: oh soy… tan ¡Feliz de que pienses eso de mi!, cielos, enserio, gracias, no soy profesional ni nada por el estilo pero me da gusto que opines eso de mi, existen mejores que yo, está más que claro pero gracias y bueno, que genial que hayas escrito tu propia historia, por favor, no sigas mis pasos y actualiza XD, ok no, tomate tu tiempo, así las ideas fluyen mejor. *_* gracias por decirme que eres mi admiradora, es lo más bonito que me han dicho .
*Mio AyshelHaiass*: Hola, gracias por comentar, y si, la mejor etapa de mi vida es la universidad –aunque apenas la este iniciando- pero pues es disfrutar lo que haces y esforzarte por ello, ganar y caer por tu propio esfuerzo es algo que no se compara, te impulsa a ir por más. Ah y con respecto a la ortografía… pues…, tengo que mejorar y disculparme, seré boba, pero gracias por decirme ;) y a mi tmb me encanta el tierno de Naruto XD.
*Antotis*:El punto de vista de Naruto fue como un flash, no tenía pensado hacerlo, de hecho quería subirlo como un one-shot, al igual que el tiempito en que Naruto le hizo el desayuno a Sakura, creo que es algo muy importante y debería ser contado pero por ahora, no corramos tanto la voz vale XD.
*Antharez*: El sueñito… bueno XD jajaja la verdad me dio mucha vergüenza, es decir, creo que fue algo aburrido no sé, nunca he hecho un lemon, no es lo mío pero quería ponerle algo de testosterona a la perspectiva de Naruto XD ok, no, no fue un buen comentario eso de la testosterona XD, esperemos también que se le haga realidad jajaja ¿Qué pasara? =O
*AliceTedy-chan*: Que mal lo de tu universidad, es feo perder tantas clases, ahora lo entiendo u_u y si… Sasori e Itachi aparecerán cada vez más, igual que uno que otro personaje extra XD, que bueno que te haya gustado la versión de Naruto, no crees que en ocasiones es un ¿"cursi dramático"?
P.D.: Yo también amo Soul Eater.
*MARITIMA*: Naruto ha dejado de que hablar, me alegro por que por ahora tendrá que callarse para que Sakura relate, está bien no tanto así, Naruto intervendrá en muchas ocasiones más.
*OOANDISAOO*: Siii Sai… grrr lo odio, lo que le hizo a Sakura… u.u pero ya verás cómo le va a ir jajaja ¡Naruto exige venganza!
*Aika Kuso*: Si, no me importa si me has dicho que estuvo increíble cientos de veces, jajaja brinco de solo leerlo, gracias, me seguiré esforzando ¡Yei!
*SINJU*: Ahh, gracias, gracias, gracias, que te haya gustado así, me emociona, es, genial enserio, es muy gratificante para mí también. Tienes razón en lo de la ortografía, se ve muy feo y te interrumpe en la lectura. Sasuke es, a mi me cae bien pero a veces comete errores, como todos, ese es después de todo, la finalidad de Loneliness, cada uno con su forma de ser se aleja, se excluye a sí mismo, por malas acciones o por miedos las personas nos encerramos pero debe de existir alguien que termine con todo eso, desastrosamente no a todos nos sale bien dar el primer paso, Sasuke, Hinata y Luigi –Son los más latosos por ahora jajaja- aprenderán su lección tarde o temprano, habrá que ver si logran dar ese paso para ser felices, Sakura lo dio al fin ¿no? =) gracias, muchas gracias por comentar.
*Sakura sanin*: GRACIAS POR LAS RECOMENDACIONES ¡Me ha encantado the one! Aaaaaa hermoso… Lele es genial y Eros… cielos, ahhh, bueno que puedo decir es…*¬* sexy jajaja demasiado, demasiado, no, no puedo verlo mis ojos se queman waaa! jajaja, si esta genial, me dio muchas ideas nuevas, atención, no plagiare, no, no y nooo! Algunas cosas coincidieron casualmente pero no las plagie = ) Y Paradise kiss esta hermoso, ya lo había visto, de hecho sacaran una película ¡Quiero verla ya! Me baje su tema principal "Hello de Yui" esta genial, anotare esa canción para el playlist de Loneliness XD, si tienes oportunidad escúchala XD y gracias por lo de la uni, le echare ganas para actualizar pronto.
*LittleMonsterStick*: Hola, que bueno que te gusto leer la perspectiva de Naruto, no fue detallada pero quería abarcar los puntos más importantes –aunque estoy segura que se me escaparon algunos.- yo también disfrute de escribir esa parte, fue… refrescante. Y si, dime ¿Cuando deja de ser adictivo Naruto? *¬*
*Belky*: ¡Hola! Gracias por pasar a leer el finc XD, que bueno que te gusto ¡Yuju!, te doy la bienvenida =D y si, cumpliendo tu petición actualizare –Espero ¬_¬- Loneliness
*ikari-narusaku*: ¡Cielos una noche! Creí que era la única que hacia eso jajaja y el sueño, si, u.u lo sé, es feo sobre todo cuando tienes que levantarte para una exposición –como me suele suceder =I En fin… ¡Te doy la bienvenida a ti también! Espero que disfrutes de este fanfic tanto como yo disfruto de escribirlo. Gracias por leer.
...
Y bueno, aquí acabamos con la sección de respuestas –Que cutre suena eso ¬_¬-
Ok, eso es todo, gracias a todos por comentar, por decirme que aunque les guste el Sasusaku se toman la molestia de leer Loneliness, gracias por ver un Narusaku cursi de esta autora.
Está bien, me voy, vemos luego -o nos leemos luego-
"Dejen reviews, amenazas, comentarios buenos o malos, críticas constructivas y no tan destructivas son bien recibidas. =)"
Besos y byebyebye.
