Los personajes de esta historia son de S. Meyer (esa gran mujer que en sueños creó a nuestro Edward para hacer nuestra existencia más llevadera u.u), la historia es mía.
10
Bella POV
Edward me ayudó a sostener a Carlisle dentro del ascensor. Parecía que el trayecto en el maletero le había sentado mal de verdad.
-Rosalie es algo distraída a la hora de conducir.-susurró Carlisle con voz ahogada mientras subíamos.
Fruncí el ceño.
-¿Estás diciéndome que condujo temerariamente aún a sabiendas de que ibas en el maletero?-pregunté cabreada.
Algo parecido a una risa salió del cabizbajo Cullen.
-No...pero parecía coger cada uno de los baches de la carretera...o tal vez ya no estoy para estos trotes.
Edward palmeó su espalda.
-Todavía te queda mucho por delante papá.-dijo riendo.
Las puertas del ascensor se abrieron y Esme se apresuró a sostener a Carlisle.
El corredor estaba desierto y con sigilo entramos en su habitación.
-Creo que bajaré a ver si Jasper ha vuelto a llamar. Pediré que preparen un té y Alice lo subirá.-dije desde la puerta viendo como Edward y Esme ayudaban a Carlisle a sentarse en la cama. - Preparaos porque es posible que la policía se presente en cualquier momento.
-Estaremos preparados, descuida.-dijo Edward sin mirarme.
-¿Qué explicación daremos a los policías para justificar vuestra presencia en la casa?-dijo Esme de pronto.-Querrán saber vuestra relación con nosotros...
Suspiré y cerré la puerta a mis espaldas, dando una mirada rápida a ambos lados del corredor.
-Rosalie y yo permaneceremos fuera de la vista. En cuanto a Jasper, el ahora forma parte del personal de seguridad de Carlisle como habíamos acordado, asique no hay problema.
-Pero tú dijiste que tendrías que inmiscuirte en la Organización...-dijo Edward.
Lo miré confusa.
Sacudió la cabeza y se acercó a mí.
-Estarás en el centro de su atención. Un nuevo miembro tras la muerte de Carlisle...¿no te pone eso en peligro?
Bien, su mente estaba sacándome de quicio. Pero de todas formas tendría que decirlo tarde o temprano...
-Jasper tiene una idea, aunque a mi no me convence mucho.-dije mirando mis manos.
Estaba nerviosa, sí.
-¿Qué es, Bella?-preguntó Carlisle recostado en la cama.
-Bueno...él cree que yo podría hacerme pasar...que podría...-suspiré. Estaba siendo más difícil de lo que creía.
-¿Sí?
Los tres hablaron al mismo tiempo.
Alcé la vista tomando aliento.
-Jasper cree que sería buena idea que yo me hiciese pasar por la prometida de Edward. Si los atentados no cesan o se vuelven más peligrosos, tendríamos que quitar a Edward de en medio y yo sería el próximo objetivo.-solté todo de un tirón y cerré fuertemente los ojos esperando la explosión.
Una que nunca llegó. Abrí los ojos de nuevo.
Carlisle sonreía divertido negando con la cabeza y Esme parecía compartir el mismo humor que su marido. Edward era harina de otro costal.
-¿Qué?-murmuró.-¿¡Qué! -ahora gritó.
-¡Oye, cálmate! No me emociona más que a ti...
-¡No! Me refiero...¿serías tú la siguiente carnada? ¡Ni hablar! ¡Ni siquiera eres de la familia!-volvió a gritar pasándose repetidas veces la mano entre los cabellos.
-¡Cálmate, Edward! No creo que tuviésemos que llegar a ese extremo, ¿cierto, Bella?-dijo Esme.
Asentí, insegura de como sonaría mi voz.
"¡Ni siquiera eres de la familia!"
-Voy a por ese té.-dije dándome la vuelta.-Hablaremos más tarde sobre esto.
Salí rápidamente de la habitación y me dirigí a la cocina en la planta baja. Una mujer mayor lloraba desconsoladamente sobre la isleta de mármol en el centro de la habitación mientras una joven le acariciaba el cabello con los ojos cristalinos.
-Pobre señor Cullen...-sollozaba la cocinera.-Era bueno...él...¡nadie merece morir así!
-Shh, tranquila Sue. La familia nos necesitará frescos ahora más que nunca. Tienes que calmarte.-intentaba apaciguarla la chica.
Ninguna de las dos pareció notar mi presencia.
-Lo sé, Angy...pero es tan triste.-volvió a sollozar.
Carraspeé suavemente y las dos se dieron la vuelta nerviosas.
-Lo siento mucho, señorita...
-Anderson.-dije a la muchacha dándole una sonrisa amable.-Y no se disculpen, es normal. Esto nos supera a todos.
Puse mi mejor cara de pena y suspiré tristemente. Las dos asintieron.
-¿Podemos ayudarla en algo?-preguntó la chica.
-Sí...
-Ángela.
-De hecho sí, Ángela. Me preguntaba si podrían preparar un té para la señora Cullen. Alice vendrá en unos minutos para llevárselo a su madre.
-Por supuesto.-respondió Sue enérgicamente. -Y nos pondremos enseguida con el almuerzo, los chicos tienen que comer algo. También sería bueno subirle algo a la señora Cullen, aunque no creo que vaya a probar bocado.-susurró con pesadez.
-Tal vez sea buena idea.-concordé.-Prepárenle algo ligero con el té, unos sándwich o unos bollos. Seguro que Alice puede conseguir persuadirla.
Sue me dió una mirada brillante y se puso manos a la obra. Iba a salir de la cocina cuando Ángela me detuvo.
-Disculpe, señorita Anderson.
Volví la vista a ella.
-¿Sí?
-Yo...me preguntaba...¿conoce a la familia Cullen desde hace mucho tiempo? Es que parecen tenerle mucho aprecio y sólo hace unos días que...
-¡Ángela! -bramó horrorizada Sue.
-Lo siento.-se disculpó la chica cabizbaja.
Negué con una sonrisa llana.
-No te disculpes, por favor. Sí, los conozco desde hace bastante tiempo.-dije la verdad a medias. De todas formas tendríamos que ir dando forma al plan.-Conocí primero a Marcus...
-Otra tragedia, la del señor Marcus. Ambos hermanos y murieron tan jóvenes...-se lamentó Sue.
-Sí.
Ahora no tuve que fingir la tristeza.
-¿Usted no es de aquí, verdad?-dijo Ángela recibiendo otra reprobatoria mirada de parte de la cocinera.
-No, soy de Londres.
-Pero...¿va a quedarse?
Sonreí.
-Sí, eso espero.
Le regalé otra sonrisa y salí rumbo al salón dando por terminada la conversación.
Alice salió a mi encuentro nada más atravesar el umbral. Rosalie miraba por la ventana mientras Emmett se concentraba en vaciar su vaso de licor.
-Emmett, creo que deberías darte un baño...-le sugerí.
-Sí, eso mismo pensaba hacer.-dijo dejando el vaso y saliendo disparado como una bala.
-Alice, ve a la cocina. Le encargué a Sue que preparase algo para tu madre. Es conveniente que se lo lleves tú.-le dije guiñándole el ojo.
Alice sonrió e hizo un gracioso saludo militar antes de dirigirse a la cocina.
-¿Ha vuelto a llamar Jasper?-le pregunté a Rosalie acercándome a ella.
-Sí. Está de camino. La policía ya ha acordonado la zona y están recogiendo las pruebas. Creo que estarán aquí al medio día.
Asentí ausente.
-¿Qué harás? ¿Dejarás que te vean?-preguntó Rosalie.
Fruncí el ceño.
-Quiero decir...¿te presentarás como parte de la familia ya? Piénsalo, sería bastante conveniente. Tendrías coartada al estar junto a Edward en casa y no sería tan sospechoso verte de ahora en adelante por la Torre de Plata...
-Rose, todavía no hemos hablado de ello. Creo que por hoy han tenido suficiente...
-Si crees que podría funcionar, lo haremos.
La voz de Edward a mis espaldas me sobresaltó y giré rápidamente para verle acercarse a nosotras.
No contesté nada. Le miré fijamente y luego volví mi vista a Rosalie. Puso una mueca extraña y salió de vuelta al pasillo.
-Voy con Alice.-murmuró al pasar junto a mí.
Edward se sentó en el sofá y palmeó el lugar junto a él. Obedecí su petición.
-Estaré de acuerdo en eso siempre y cuando prometas que no habrá ocasión para sacarme de en medio.
-¡Pero Edward!
-No hay peros.-me interrumpió.-Quiero tu palabra. Por muy difícil que se ponga la situación, yo seguiré siendo el objetivo. Promételo.
Suspiré cansada cubriendo mi rostro con las manos.
-Esta bien.
Mis susurros se vieron amortiguados por mis manos pero supe que me había escuchado.
Permanecimos así unos instantes hasta que él se puso de pie.
-Creo que tendremos que conseguir un anillo. Aprovecharemos el funeral para que la gente te vaya conociendo. No será ninguna sorpresa que hayamos mantenido la relación en secreto...creo que todos saben lo reservado que soy.-dijo haciendo una graciosa mueca.
-Wow...para. No necesito ningún anillo, Edward.
-¡Claro que sí! No podemos dejar que haya cabos sueltos, ¿no?
Su sonrisa torcida me aturdió por unos segundos. Sacudí estúpidamente la cabeza para liberarme de la repentina pampera y me puse también de pie.
-Bien, actuaremos lo más normal posible. Nada de demasiadas muestras de afecto, las justas para que...
Iba a seguir poniendo mis condiciones pero de pronto los ojos de Edward parecieron salvajes y dio un paso al frente quedando pegado a mí. Nuestros cuerpos casi se rozaban y terminaron chocando cuando rodeó mi espalda con uno de sus brazos. Su otra mano acarició mi mejilla y un jadeo se escapó de mi boca.
-Edward...¿qué...?
No pude continuar. Sus labios acariciaron los míos con una caricia lenta y suave. Atrapó mi labio superior entre los suyos y lo chupó tiernamente. Millones de descargas atravesaron mi columna y mi mano derecha voló a su cintura mientras la izquierda se enredaba en su cabello. Mi boca se unió a la suya y el beso se volvió intenso de pronto. Nuestros labios se acariciaban lento pero no parecía haber forma de separarlos.
Con su humedad perfiló mi boca y entonces la atmósfera cambió. Cuando nuestras lenguas chocaron me apegó más a su cuerpo y no pude evitar gemir levemente y tirar de su cabello para acercarlo más a mí.
La mano que tenía en mi espalda se movió bajo la cazadora acariciando la piel que la camiseta no cubría.
Mi piel se puso de gallina y me estremecí entre sus brazos.
Se separó lentamente, dejando un último beso casto en mi boca.
-¿Estás segura de que las muestras de afecto tienen que ser escasas?-dijo juntando su frente con la mía y con la respiración entrecortada.
-Edward...
No sabía qué decir.
Escuchamos pasos en el pasillo y nos miramos alarmados mientras nos separábamos.
Jasper entró masageándose el cuello en el salón y nos miró con sospecha. Luego negó y suspiró.
-Por fin he podido escaquearme. Tantas preguntas y tanto fingir han terminado por agotarme.-se quejó derrumbándose en el sofá. - Y...¿cómo ha ido todo por aquí?
N/A: Hasta aquí el nuevo cap.
¿Cómo ha estado? ¿Bueno? ¿Malo?
Jejeje
Review?
