Nota del autor:

En esta ocasion solo queria avisar, el capitulo salio extremadamente largo, el mas largo hasta ahora... tenia pensado dividirlo en 2 capitulos pero a final de cuentas decidi sacarlo como uno solo.

Muchas gracias por seguir la historia, espero que les guste n.n


Capitulo 10: Ese Fue Mi Deseo...

El frio de la noche se podía sentir en cada parte de su cuerpo, sacado a la fuerza de su cómoda cama a la mitad de su sueño. Todo había sucedido demasiado rápido como para poder asimilarlo, sin embargo a cada paso que la niña de cabellos negros y ojos verdes daba por las desoladas calles, recordaba que detrás de ellas un grupo de hombres armados la buscaban, intentando acabar con el último de los cabos sueltos… La familia real de Marruecos había sido asesinada… algo que las personas del pueblo nunca sabrían, ahora un tirano estaba asesinando al heredero al trono, a su propio hermano, con tal de quedarse con el poder.

La muerte del rey le acarreo desgracia a esta niña que ahora corre con las manos arropando su pecho, intentando quitar aunque sea un poco la sensación de frio de su cuerpo. El desierto es gélido como las lagrimas amargas que la niña derrama, empañando su vista a cada paso que da sin sentido entre las desiertas calles del mercado de Rabat.

Cualquier lugar seria un refugio seguro para ella, cualquier lugar que le permita salvar su vida al menos un poco mas… una cloaca que alimenta un pequeño canal cercano, lleno de lodo y agua turbia es mejor que nada… esa noche fue fría y oscura… la cloaca cumplió su objetivo, los hombres que la buscaban pasaron de largo mientras ella intentaba tragarse su llanto lo más posible, de lo contrario sería escuchada y asesinada al igual que sus padres y sus tres hermanos… su único pecado es ser la legítima princesa, heredera al trono de Marruecos. Su nombre era Zafia Gahona…

Tal y como lo había anticipado el tiempo paso y la sucesión real ocurrió sin ninguna complicación… el desconocimiento del pueblo los hizo aclamar a un asesino que había eliminado a la familia de su propio hermano con tal de hacerse con el poder. Zafia desde las sombras observaba como la situación se desarrollaba sin que pudiera hacer nada para remediarlo… de un día al otro cambio de ser una educada niña de 8 años, heredera de un gran imperio a una huérfana que vivía sola en las calles, robando para sobrevivir, intentando no ser descubierta o caer en manos de las autoridades… de lo contrario sería asesinada.

Su vida fue muy dura mientras crecía, cada día que pasaba aprendía más acerca de la crueldad del mundo, aprendió que robar era la única forma de mantenerse con vida… aunque no siempre escapar era posible… en más de una ocasión fue golpeada por aquellos a quienes robaba, dejándola severamente herida, causando marcas en su bello rostro y desfigurando esa mirada inocente que poseía con resentimiento y odio.

Vivir en las calles era vivir en movimiento, no tener un lugar fijo… Zafia visito cada una de las ciudades de Marruecos y en todas experimento la misma suerte que cualquier persona callejera, abandonada de la gracia de un hogar podía sufrir. Estaba sola, solo podía depender de ella misma y nadie podía hacer nada por ella, solo darle la espalda y mirarla con repudio pues nadie sabía quién era en realidad y nadie creería su historia…

Fue en Marraquech el lugar donde su destino cambio…

Con 14 años de vida Zafia observaba el mercado local como todos los días, fijamente hacia los puestos de frutas, seleccionando su objetivo, lo que intentaría robar hoy, así como el momento preciso para no quedar atrapada por otros mercaderes que le cerraran el paso o las mismas personas del mercado… sin embargo antes de que pudiera actuar fue golpeada súbitamente por la espalda.

-Te dije que era la ladrona más hermosa que jamás hayas visto- menciono un hombre que se dirigía a otro bastante grande y fuerte… seguramente aquel quien la había golpeado en primer lugar. la conciencia le comenzaba a fallar, el golpe había sido demasiado para soportarlo… ahora todo estaba oscuro y la conciencia también fallaba.

El frio regreso a ella, tal como esa noche en la que huyo del palacio real para salvar su vida, solo que en esta ocasión todo era diferente. Sus manos y piernas estaban atadas, no podía emitir sonido alguno de su boca y sus ojos estaban vendados… era una oscuridad como nunca había sentido en su vida y la aterraba como nada que jamás haya experimentado. No podía hacer nada para liberarse de sus ataduras y lo único que podía escuchar era el sonido de un motor que se movía rápidamente por un camino maltratado, tal y como su cuerpo que se movía de un lado a otro lo delataba. Estaba en la parte de atrás de un camión, atada y vendada junto con otras chicas aparentemente que estaban en la misma situación… Tres días paso en esa oscuridad en la que no podía hacer nada… solo pensando y sintiendo ese frio implacable de las noches y el calor abrasante de los días en África.

Cuando al fin la venda cayo de sus ojos la situación no había mejorado… la princesa de Marruecos ahora era esclava de un burdel en un lugar completamente diferente al que pertenecía… con el tiempo se dio cuenta que había sido llevada a Camerún… ni siquiera se encontraba ya en el mismo país en el que había nacido.

Se le alimentaba como a un animal y se le trataba como tal… los golpes y el maltrato físico eran algo a lo que se había acostumbrado en las calles… sin embargo en este lugar había otra cosa peor… algo que ella valoraba y que le seria arrebatado súbitamente: Su inocencia.

Zafia lloro es noche, como no había llorado desde que sus padres y hermanos murieron… no permitiría que nadie más la tocara de nuevo…

Con el tiempo varias chicas del lugar desde sus celdas construyeron un pequeño y estrecho túnel, algo que las sacaría a todas del lugar y serian libres al fin, sin embargo para conseguirlo necesitaban una distracción… A Zafia no le quedo más remedio que sacrificarse de nueva cuenta… su cuerpo nuevamente sería utilizado por los hombres del lugar mientras que las demás chicas escapaban.

La distracción parecía funcionar, sin embargo la marroquí no estaba dispuesta a entregar de nueva cuenta lo que ella valoraba más que nada en todo el mundo, lo único que aun le pertenecía. Violentamente escapo por su cuenta, dejando un incendio a su paso, causado por las velas del lugar. Mientras los hombres del lugar intentaban contener el incendio Zafia aprovecho el momento para regresar hasta la zona de las celdas y entrar en el túnel… sin embargo los guardias se percataron de lo que estaba ocurriendo.

Zafia derrumbo el túnel detrás de ella y se arrastro por lo largo del estrecho lugar lo más rápido que pudo… el calor del fuego detrás de ella podía sentirse y al frente el sonido del agua y de la libertad se podía palpar.

La chica cayó al rio que era más caudaloso de lo que esperaba. La corriente la arrastro como si de un trapo viejo se tratase… su cuerpo fue golpeado contra las rocas del caudal en varias ocasiones y mientras era arrastrada podía observar los cuerpos desangrados y ahogados de varias de sus compañeras aprisionadas... no habían sido tan afortunadas y murieron buscando la libertad…

Al final cuando el aliento estaba por agotarse de sus pulmones el rio la escupió a la orilla donde respiro aliviada tanto como sus agotados pulmones le permitieron…

A la distancia se podía apreciar que el fuego que había provocado estaba por completo fuera de control y arrasaba el lugar donde había pasado meses aprisionada… ahora ella estaba a salvo… o eso es lo que pensaba.

De la nada sintió un fuerte tirón en sus cabellos negros desde la base de su cola de caballo. Uno de los hombres que la habían aprisionado estaba ahí, con un arma en su mano y detrás de él los cuerpos de cinco compañeras más que habían intentado escapar y después de sobrevivir las embestidas del feroz rio habían alcanzado la orilla solo para caer asesinadas por ese gorila que ahora la amenazaba con una pistola.

Su vida pasaba frente a sus ojos rápidamente y se derramaba por ellos en formas de lagrimas de desesperación, a pesar de su corta edad su vida estaba a punto de terminar… sin embargo un golpe de suerte, el destino quiso que la niña siquiera viviendo en ese momento. Las balas se habían terminado y ahora ambos estaban en las mismas condiciones.

Zafia peleo desesperadamente por conservar su vida. Toda la experiencia que había conseguido en las calles ahora estaba en práctica. Patadas y golpes, fuertes debido al trato rudo que la vida en la calles le moldeo, ahora estaba enfrentando a un hombre y estaba ganando su libertad… a costa de la vida de alguien más. Presa de la desesperación y el calor de la batalla Zafia sujeto con toda la fuerza de sus brazos el cuello de su oponente a quien estrangulo sin piedad, observando como la luz de sus ojos parecía extinguirse con lentitud y el color de su piel palidecía… esa parecía ser la naturaleza del mundo, un mundo podrido en el que la muerte significaba libertad…

Sin embargo su mala suerte del día aun no terminaba, pues unos metros adelante un fuerte culatazo en el estomago proveniente de un rifle de asalto la dejo completamente inmovilizada. La chica cayó nuevamente prisionera de esos hombres que habían estado aprovechándose de su cuerpo por los pasados meses…

Ahí estaba de nueva cuenta atada, vendada y amordazada, sin ropa y con el frio del desierto besando su descubierta piel. Esta vez no lloraba, pero su temor era que ahora al ser la única en el lugar todo recaería sobre ella… sus compañeras estaban muertas y ya no había manera de salvarse que no haya intentado con anterioridad… solo un milagro la salvaría…

El precio de un milagro, Zafia escucho una pequeña voz en el interior de su celda, sin embargo ella no podía ver nada… a pesar de no poder hablar la criatura parecía comunicarse con ella directamente a su mente y lo que le ofrecía parecía inmejorable. ¿Qué es lo que deseas?... tantas cosas… pero solo una era necesaria para conseguir su objetivo…

Las cuerdas fueron quemadas, su cuerpo desnudo se cubrió con un traje claramente marroquí y sus ojos que estaban llenos de odio ahora irradiaban muerte. El fuego se propago por el lugar de nueva cuenta, solo que ahora provenía de sus manos y los adobes del lugar parecían obedecer sus órdenes. Incluso el aire se arremolinaba tal y como ella lo ordenaba, hasta el rio que había intentado ahogarla ahora estaba de su lado… los hombres aterrados y confundidos a su paso le disparaban, pero su cuerpo no resentía el dolor… ahora tenía lo que había deseado, ahora era por completo un demonio y estaba lista para retomar lo que por derecho le pertenecía…

…Ese fue mi deseo…

*Frontera Marruecos-Argelia

El campo de batalla se pinta de rojo, el avance de las tropas marroquíes sobre suelo Argelino es implacable, incontenible. Como fieras de la oscuridad los soldados marroquíes avanzan apoyados de su artillería, sin embargo tantas balas y misiles resultan inútiles ante el poderío de aquellas quienes encabezan el ataque. Un par de chicas mágicas con devastadores poderes aplastan la oposición y reciben todas las descargas de fuego sobre sus cuerpos inmunes a las balas. Una mole de cristal arroja vidrio sobre los soldados argelinos que intentan contener la invasión a sus hogares sin conseguir resultados, solo sacrificando sus vidas inútilmente ante una fuerza ante la cual no tienen ninguna posibilidad.

La muerte ronda en el campo de batalla y muestra lo distintas que serian las guerras si las chicas mágicas participaran en ellas. Tanques, aviones, bombas, todo resulta inútil ante una chica experimentada que avanza impunemente mientras que las tropas armadas las cubren desde la distancia… Zafia ha cumplido su amenaza.

-Siempre creí que eras de Camerún- menciona Miriam, la chica mágica mexicana a su líder, la africana Zafia mientras observa desde la distancia el avance de la división armada de Marruecos.

-Naci en Marruecos, mi familia era de Marruecos, mi destino está en Marruecos… pero fue en Camerún donde mi vida realmente acabo y me convertí en esto…- responde la chica mágica de cabellos negros en un tono serio y casi afligido de recordar su pasado.

-Una princesa de Marruecos que retoma lo que por derecho es suyo- responde la chica mágica de atuendos blancos sonriendo cínicamente mientras la destrucción se esparce al frente de su posición.

-Una princesa es lo último que soy… Regresare a Marraquech a esperar noticias del otro frente en el sur, a ti te encomiendo el avance aquí… si tienes problemas regresa a la ciudad de inmediato- menciona la líder africana seriamente mientras se aleja con lentitud al ver que las cosas marchan a la perfección. Con tranquilidad se acerca a una chica mágica más que se encontraba detrás de ellas, una teletransportadora que hace que de inmediato ambas se desvanezcan en el aire.

Solo un instante antes el calor del campo de batalla la sofocaba, ahora la fría sombra del palacio real de Marraquech cubría las cabezas de ambas chicas mágicas. Sin embargo a pesar del cambio de escenario el ambiente seguía tenso igual que en el campo de batalla… los sonidos de la confusión y el caos eran fácilmente reconocibles rompiendo la tranquilidad y haciendo que todas las chicas mágicas que se encontraban en el lugar corrieran en distintas direcciones, alteradas por lo que estaba pasando…

-¡Abran paso!- gritaba Zafia entre sus súbditas que se abrían al paso de la poderosa líder de la región africana… el lugar de donde provenía todo el caos era la enfermería… la cocina imperial, el lugar que ellas designaron como enfermería momentánea. En una mesa estaba una chica mágica… su cuerpo estaba tremendamente desgarrado, como si hubiera pasado por una trituradora, mutilada con partes faltantes y llorando por su vida mientras su gema del alma se desquebrajaba lentamente con cada instante que transcurría, haciendo que el dolor de sus heridas se viera reflejado en su rostro pues la magia la abandonaba.

-¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Quién te hizo esto?- interrogo Zafia a la que de inmediato reconoció… era la chica a la que había encomendado la exitosa campaña del sur… y ahora aparecía así frente a ella…

-Todo mi ejercito… fue eliminado… mis compañeras… muertas…- respondió la chica herida tan rápido como su desgarrada garganta se lo permitió.

Zafia volteo giro su cabeza hacia su costado, observando otro cuerpo deshecho e irreconocible completamente… era la teletransportadora y una sabana la cubría por completo, indicando que había muerto antes de que ella llegara al lugar…

-¿Quien?- insistió zafia observando fijamente a la moribunda chica mágica frente a ella.

-No lo sé… Apareció de la nada… Tenía armas… demasiadas… a corto alcance… a largo alcance… no pudimos hacerle nada… destruyo todo a su paso…- respondió la chica con la voz completamente herida y desgarrada.

-¿Armas humanas?- pregunto nuevamente Zafia con una marcada molestia e incertidumbre en su rostro.

-No… Armas mágicas…- menciono la chica al instante en que al fin su gema se quebró. Su cuerpo cubierto por elegantes telas en colores claros, manchados de sangre, desapareció al instante. La chica mágica perdió el color de sus ojos y exhalo por última vez… la muerte la había alcanzado al fin.

Zafia de inmediato sin decir una sola palabra salió del lugar moviéndose rápidamente ante la mirada de todas las chicas mágicas que se habían reunido en el lugar ante el alboroto.

-¡Minerva!- grito Zafia, haciendo que la teletransportadora de atuendos amarillos, famosa por haber estado presente en diversos sitios, entre ellos la terminal del aeropuerto en Moscú, se hizo presente, era la chica mágica de confianza de la líder africana y le seria encomendada una misión nuevamente.

-¿Que es lo que ocurrió?- pregunto la teletransportadora mientras caminaba a un lado de la líder africana.

-Ve a Rabat, ordena a todas nuestras fuerzas concentrarse en la ciudad. Nos van a golpear con toda su fuerza y no solo los humanos, tenemos otro problema- respondió Zafia notablemente alterada.

-Supongo que nos enfrentaremos a la legendaria Homura…- menciono la transportadora antes de ser súbitamente interrumpida.

-No, Homura utiliza armas fabricadas por humanos, nunca armas mágicas… así que es alguien mucho peor… Después de eso iras a la frontera con Argelia y traerás de vuelta a Miriam. En su lugar lleva a esa chica mágica japonesa de cabellos rubios Tomoe Mami, que ella continúe con el avance en ese frente-

-¿Tan grave es lo que crees que ocurrirá?- pregunto nuevamente Minerva.

-Nuestro ejército fue aniquilado en Camerún por lo que parece que fue una sola chica mágica… Por si no lo sabías yo fui elegida como líder de región después de que mi predecesora muriera en la batalla del desierto de los demonios- Explico Zafia.

-Todos lo saben, esa batalla de donde salieron vivas Akemi Homura y Gretchen Schvaufenberg-

-Lo que no sabes es que mi predecesora desapareció y nunca se encontró rastro alguno de ella. Yo la conocí en Camerún… No tenia nombre, ni familia… Era la persona más imparcial que te pudieras imaginar, por completo desinteresada por la vida o por cualquier cosa… Le decíamos pandora, nadie conoce su deseo, pero si sabíamos lo que es capaz de hacer… Heridas como las que vi hoy en mis compañeras… Si ella nos ataca y los norteamericanos hacen lo mismo no duraremos mucho...- menciono Zafia alarmada completamente dejando el ambiente en silencio mientras su compañera se ponía en marcha hacia la misión que le había encomendado su líder.

*Venecia / Italia

La noche en las afueras de la serenísima republica era fría, la luz de la luna era lo único que iluminaba un gran árbol en medio de una pequeña colina. Esa colina en poco tiempo se lleno de destellos, purpura, azul, blanco, violeta… eran los resplandores de varias chicas mágicas que se encontraban en el lugar celebrando una pequeña reunión.

-Homura, líder de la región asiática, te presento a Filippa, ella se encarga de un pequeño albergue aquí en Venecia donde resguarda a varias chicas mágicas de la inquisición- Menciono la castaña líder de la región de Oceanía, Melissa, dirigiéndose a la chica de cabellos oscuros y anteojos, así como a la chica de cabellos azules oscuros que participo en la operación de Nueva York junto con Airi y Noa hace algún tiempo.

-Ellas dos son Estela y Lucia, son de Barcelona y también están ayudando a las chicas de la región a ocultarse de la inquisición- menciono de nueva cuenta la líder neozelandesa mientras señalaba a dos chicas idénticas, gemelas aparentemente que se encontraban en el lugar. Ambas de cabelleras castañas, una de cabellera corta y la otra con la melena un poco más larga que su hermana. Los ojos de ambas eran claros, a excepción del cabello ambas eran idénticas en todos los aspectos y fácilmente podrían ser confundidas una con la otra.

-¿Y Gretchen?- Pregunto Homura al ver que la alemana brillaba por su ausencia.

-Seguramente perdida en alcohol- Respondió de mala gana Filippa. –La alemana nos abandono, desde lo que ocurrió en Londres nadie la ha visto, ella nos dio la espalda y ni siquiera intento arreglar lo que Catherine nos hizo- Añadió la chica mágica italiana.

-Catherine Colt fue una gran líder y lamento mucho que su vida haya terminado de esa forma- menciono Homura desafiante.

-Arruinando como ninguna la reputación de las chicas mágicas, asesinando masivamente soldados y destruyendo parte de la capital de Inglaterra, sin dudas todo un ejemplo a seguir- replico Filippa nuevamente con un tono sarcástico. –Escuchen yo estoy ocultando a tantas como puedo… sin embargo muchas han caído, las españolas saben bien que la inquisición ha golpeado con fuerza toda Europa… solo he podido salvar a 10 chicas que están ocultas en mi hogar junto con mi familia. Ellas también tienen voz y voto… lo consulte con ellas y todas quieren unirse a la causa de Zafia en Marruecos, partiremos mañana- menciono la italiana mientras le daba la espalda a todas y observaba fijamente como la oscuridad abrazaba su ciudad natal.

Homura volteo a ver fijamente a Melisa quien se veía igual de sorprendida al ver la decisión de la italiana.

-No me mires así, eso no lo esperaba…- dijo un poco ingenuamente la líder neozelandesa.

-Ustedes deberían hacer lo mismo, unirnos todas y no estar divididas… es por eso que vine aquí hoy, para hacer que entren en razón- respondió nuevamente la italiana peli azul.

-¿Y cómo es que piensas salvar el mundo entonces? ¿Destruyéndolo? ¿En verdad crees que esa es la solución?- dijo Estela claramente molesta ante la decisión de Filippa.

-Creí que lo entenderían… La decisión está tomada y la tomamos como grupo, así que no se interpongan en nuestro camino- dijo por última vez la italiana antes de dar la espalda al grupo una vez más y partir de vuelta a su ciudad.

Las chicas mágicas reunidas se observaron en silencio un instante, ninguna sabia que decir ante lo que había ocurrido pues se supone que estaban en ese lugar para decidir qué es lo que harían respecto a Zafia y unirse a ella no era una opción…

-¿Tu eres la legendaria Akemi Homura verdad?- rompió el silencio Estela dirigiéndose a la japonesa de cabellos oscuros. –Nosotras estamos en un castillo abandonado, por el momento nos hemos mantenido al margen de todo, somos 14 y estamos todas de acuerdo en que asesinar a las personas no es la solución a este problema… aunque tampoco quisiéramos tener que matar a otras chicas mágicas…- añadió.

-Intentare hacer entrar en razón Filippa- dijo Melisa mientras comenzó a moverse por el mismo sendero que la italiana había tomado instantes atrás.

Homura se quedo conversando con las dos chicas españolas, una de ellas claramente más abierta que la otra, mucho más segura de sus palabras, mucho más firme y sin lugar a dudas mucho más preocupada por la situación actual del mundo.

Melisa comenzó a moverse con rapidez a través del camino. Grupos de soldados vigilaban el lugar como era de esperarse de un lugar bajo las órdenes de la inquisición. La líder neozelandesa en completo sigilo consiguió pasar a través de las oscuras calles de la ciudad. Los canales eran hermosos, sin embargo también estaban llenas de soldados… hecho que comenzaba a preocupar a la chica castaña… ¿Cómo fue que Filippa atravesó tantos puestos de vigilancia? Sin lugar a dudas habría usado sus contactos familiares para estar exenta de revisiones de cualquier tipo.

Filippa entraba a su casa a la distancia, algo que no pudo evitar la neozelandesa, sin embargo la decisión que había tomado cada vez parecía más la correcta, pues detrás de la italiana un contingente de soldados entro en el mismo edificio…

Melisa decidió trepar por un costado de la edificación hacia el techo. La casa de la italiana era la de una familia influyente italiana, antigua y cerca del mar con ventanas altas y un patio central. En el techo de la casa dos francotiradores observaban desprevenidos lo que ocurría en el patio central.

El sonido de los disparos hizo que se quedara sin opciones… los dos hombres apuntaban hacia abajo con sus grandes rifles de francotirador. En un parpadeo la neozelandesa ya tenía su traje de chica mágica cubriendo su cuerpo, sus atuendos asemejaban más una larga y elegante armadura, perfecta para que pudiera utilizar sus habilidades mágicas completamente sin lastimarse.

Rápidamente Melisa subió al tejado y toco los hombros de ambos soldados. Ambos reaccionaron como la chica esperaba, desviando su atención hacia ella al mismo instante. A pesar de su pequeño tamaño la chica mágica sujeto las cabezas de ambos para estrellarlas de lleno una con la otra. Los cascos de ambos soldados quedaron destrozados y cayeron inconscientes sin darle problemas a la líder de la región de Oceanía cuya habilidad especial era su devastadora fuerza sobrehumana.

-Lo lamento- menciono la chica mágica revisando que ambos hombres siguieran con vida, pues su intención no era asesinar a nadie.

Una vez eliminados los obstáculos del tejado Melisa observo la escena que se desarrollaba en el patio central de la construcción. Era Filippa, dos hombres la sujetaban mientras que las 10 chicas mágicas que había mencionado momentos atrás estaban siendo ejecutadas una por una. Ahora solo cuerpos sin vida estaban en el suelo y la única que aun se resistía era la italiana que intentaba escapar tanto como podía, sin embargo sus habilidades de clonación no le estaban ayudando en lo más mínimo.

-¿Por qué estás haciendo esto André?- gritaba una y otra vez la chica mágica peli azul a uno de los soldados que masacraban a las chicas.

-Ya deberías saberlo hermana… El gobierno ofreció una recompensa a aquel que de información que ayude a la eliminación de una chica mágica… hoy gracias a tus acciones nuestra familia vivirá como realeza, nunca más nos volverá a faltar dinero- respondió el soldado mientras apuntaba a la gema del alma de su propia hermana.

-¡Yo confié en ti, siempre supiste mi secreto y ahora me pagas así!- respondió gritando Filippa.

-Lo lamento hermana… No es nada personal, solo negocios… y tu ahora eres un muy buen negocio- respondió el soldado peli azul, indudablemente el hermano mayor de la chica mágica. El sonido del disparo hizo eco en toda la edificación y los atuendos mágicos de la italiana se desvanecieron dejando solo un cuerpo inerte en el suelo.

-Cuando se enfrenten a una chica mágica apunten a las gemas que portan y caerán tal y como lo acaban de ver- menciono una vez más el soldado mientras los demás recogían y apilaban los cuerpos muertos de las chicas del lugar.

Melisa estaba horrorizada ante lo que acababa de ver, sus opciones se agotaban y lo mejor era salir de ese lugar cuanto antes. –Adiós Filippa- susurro la líder de Oceanía antes de retirarse y comenzar a correr a través de los puentes y canales de la ciudad italiana. La chica de cabellos castaños no podía negarlo, estaba nerviosa ante lo que había pasado, parecía que ya sabían cómo acabar con ellas, las balas que antes eran disparadas al azar ahora tendrían blancos fijos, sus gemas del alma ya no estaban a salvo…

Melisa estaba alterada, no podía creer lo que había pasado y ahora entendía el poder completo de la inquisición. Su mente estaba tan perturbada que caminaba sin cuidado y el sigilo que había usado para llegar al lugar era lo último que recordaba utilizar. Al dar vuelta en una esquina una patrulla de soldados apareció de la nada, de inmediato un reflector ilumino a la chica de cabellos castaños. De inmediato se le ordeno que se detuviera y todos los soldados apuntaron en su contra… Melisa no sabía qué hacer… sin embargo una bala que se incrusto su hombro le hizo recordar que aun tenía sus atuendos mágicos puestos… estaba en la peor situación posible y en un lugar desconocido para ella.

Las balas comenzaron a dispararse en su contra y Melisa estaba a punto de correr… cuando de repente su hombro fue sujetado fuertemente. Homura apareció de la nada y todo a su alrededor se había detenido, incluidas las balas que apenas estaban siendo disparadas de los rifles del contingente de soldados que estaba al frente.

-¿Control sobre el tiempo, así que esa era tu habilidad?- Menciono la chica mágica neozelandesa al ver a la japonesa usando sus habilidades plenamente.

-Es mejor que nos vayamos ahora mismo de aquí- respondió la chica de anteojos y cabellos negros.

Homura sujeto la mano de Melisa y comenzó a correr por las calles de la ciudad congelada en el tiempo. Un instante después el tiempo comenzó a correr nuevamente y el sonido de las balas que estaban siendo disparadas en contra de la neozelandesa se escucho a la distancia. La castaña sabia que ahora la estarían buscando y sus sospechas estaban en lo correcto. En poco tiempo una alarma general sonó en la ciudad y las calles se comenzaron a llenar de soldados.

Los pelotones de soldados y helicópteros comenzaron a llenar las calles y el cielo, sin embargo Homura continuaba con ese gesto de seriedad en el rostro. Cada determinado tiempo la chica mágica japonesa detenía el flujo del tiempo y ambas avanzaban por las calles sin ser notadas por ninguno de los hombres que las buscaban. Homura detenía el tiempo lo suficiente para que ambas pasaran corriendo entre los soldados con el tiempo detenido, sin embargo esa poderosa habilidad parecía estar consumiendo demasiado a magia de la líder japonesa.

Sin mayores complicaciones ambas chicas salieron de la ciudad en alerta y volvieron al lugar donde originalmente la reunión se llevaba a cabo. Homura estaba notablemente agotada y su gema del alma, ubicada en su mano izquierda estaba bastante sucia… su edad hacia que consumiera mucha más magia de la que normalmente usaría…

-Hicieron todo un alboroto en la ciudad- menciono Estela sonriéndole a ambas. -¿Entonces qué paso?- añadió.

-Filippa está muerta… Y puede que ahora sepan como matarnos a nosotras- respondió Melisa con un tono de preocupación bastante marcado… -Tenía razón en una cosa, es mejor que estemos unidas a partir de ahora- añadió la neozelandesa observando a las gemelas españolas y a la agotada japonesa que luchaba por recuperar el aliento… sin embargo al observar lo oscuro de su gema todas sabían que su agotamiento no era cansancio ordinario…

Frontera Marruecos- Argelia *

Los cabellos rubios y rizados de una chica mágica japonesa parecían fuera de lugar en el desierto cálido por el día y gélido por la noche. La frontera de Marruecos continuaba moviéndose hacia el este y el avance abrumador de las fuerzas de las chicas mágicas parecía incontenible. Los tanques Argelinos eran destruidos con facilidad por los poderosos rifles mágicos de la japonesa, un arsenal que parecía no tener fin. La oscuridad se rompía con las explosiones y el calor de una guerra desigual entre humanos y aquellas que habían jurado protegerlos.

Tomoe Mami estaba al frente del contingente de soldados hipnotizados por una chica mágica psíquica que combatía cerca de la línea de fuego para mantener control sobre sus marionetas. La rubia japonesa se veía fría y calculadora en sus ataques y estrategias, había sido puesta ahí en lugar de una de las más poderosas en el ejército mágico de Zafia por algún motivo y por el momento estaba cumpliendo cabalmente su deber de mover las fronteras al este.

Los soldados Argelinos comenzaban a huir del campo de batalla, la retirada de la zona había sido ordenada… a pesar de eso los marroquíes continuaban atacando sin piedad a las tropas en retirada, sin piedad, sin remordimiento, eran una fuerza aniquiladora y no una de conquista…

Los hombres al ver la ineficacia de sus armas en contra de ese demonio de cabellos rubios y semblante angelical comenzaban a correr, abandonando por completo el frente y con la única intención de salvar sus vidas a toda costa. Entre el caos de la batalla una figura apareció moviéndose lentamente en la dirección contraria a la de todos los hombres que huían. Una delicada chica de melena corta y oscura se coloco al frente de todos los soldados, observando al ejército marroquí de frente. La chica dirigió una mirada hacia los atónitos hombres que observaban su valor y determinación…

-Huyan- fue lo que escucharon en el dialecto nativo de la región… después un torbellino la rodeo y se dieron cuenta que un nuevo demonio había aparecido, solo que este parecía querer que se salvaran.

Los atuendos negros con violeta eran tristes igual que el rostro de la chica que a pesar de verse tan delicada, con facilidad se poda apreciar que sabia a la perfección lo que hacía.

-No buscamos asesinar a mas chicas mágicas, retírate o únete a nosotras- menciono Mami telepáticamente, sabedora de que la que tenía enfrente era una chica mágica. –¿Cuál es tu respuesta?- pregunto la rubia esperando que la africana se hiciera a un lado… sin embargo la respuesta no fue ni remotamente lo esperado.

Un parpadeo y una rueda de números romanos apareció sobre la cabeza de la chica. V y X fueron los números que la chica mostro y de la nada un poderoso cañón de enormes proporciones apareció frente a ella. Antes de que Mami pudiera reaccionar la chica mágica africana abrió fuego…

El impacto del arma mágica del oponente que la rubia tenía enfrente fue devastador. Tanques, trincheras, soldados, helicópteros, municiones… todo lo que estaba detrás de una pequeña colina fue destruido al igual que el mismo paisaje del lugar… La onda de choque del impacto hizo que todos los hombres cayeran al igual que la chica mágica japonesa… el flanco izquierdo del frente marroquí había sido destruido de un solo golpe.

Mami se levanto con dificultad solo para observar como los soldados que la habían seguido tan ciegamente hasta ese momento comenzaban a correr de vuelta a marruecos… sin lugar a dudas el impacto había matado también a su compañera quien se encargaba de mantener hipnotizados a los hombres. Ahora toda la ventaja se esfumaba por completo.

Varios rifles mágicos cayeron de debajo de la falda de Mami y el enfrentamiento entre ambas era inminente. La japonesa comenzó a disparar con furia sobre su oponente, sin embargo la chica africana se movía ágilmente evitando cada uno de los impactos de su oponente. Un VII se plasmo en su frente y de la nada una cadena con una punta afilada apareció. La africana comenzó a atacar sin piedad a la rubia quien ahora se defendía tanto como sus habilidades se lo permitían, sin embargo los cortes en su traje mágico delataban su inferioridad.

La sangre de Mami comenzaba a derramarse por todo el campo de batalla, demostrando claramente que ella no era una peleadora cuerpo a cuerpo… su única ventaja para salir adelante era su tiro final, su arma definitiva y a la que le apostaría todo.

Mami tomo la iniciativa del ataque tanto como pudo, usando su lazo fue capaz de distraer a su oponente tiempo suficiente como para convocar su arma más poderosa. El imponente cañón final de Mami apuntaba directamente a su oponente quien se quedo sin oportunidad de reaccionar.

-¡Tiro Finale!- Grito Mami como solía hacerlo con su último y más poderoso ataque… sin embargo un III se plasmo en la frente de la africana. El poderoso tiro final de Mami parecía impactaría de lleno a la africana, sin embargo un escudo apareció de la nada protegiendo a su portadora y reflejando todo el impacto de la técnica final en su propia usuaria. La rubia japonesa fue impactada por su propio ataque y lanzada varios metros en el aire para estrellarse duramente contra el arenoso suelo del desierto, cerca de donde los restos del destruido ejercito que comandaba se encontraban.

… ¿Cuántas armas posee?... pensó Mami en el suelo mientras du destrozado y agotado cuerpo intentaba levantarse de nueva cuenta… Antes de poder conseguirlo la rubia sintió un fuerte tirón en la cabeza, un impacto la arrastro por todo el desierto de regreso hasta donde estaba la africana quien la sujeto del cuello… la cadena con la que estaba siendo atacada ahora estaba incrustada en su cabeza, en la cuenca de su ojo derecho que estaba destrozado. La sangre escurría por el rostro de la rubia mientras que un par de ojos sin piedad la observaban.

-No quisiera hacer esto… pero eres una amenaza- fue lo que esa chica africana menciono antes de arrancar la gema del alma de Mami de su pinza para el cabello. Ahora el alma de la destrozada japonesa estaba en las manos de la africana quien la destrozo cerrando su puño sobre ella.

Los atuendos mágicos de Mami desaparecieron y el cuerpo sin vida cayó al suelo lleno de sangre ante la cruel batalla que enfrento… Zafia había perdido su ejército y tenía una poderosa adversaria a la cual enfrentarse…

Mitakihara- Japón *

El viaje a Italia había parecido una pérdida completa de tiempo, sin embargo Homura contaba con el apoyo de las gemelas españolas en su cruzada… ahora solo tendría que ver la manera de detener a Zafia sin que se hiciera una masacre innecesaria.

Melisa apareció de nuevo en la ciudad donde Homura vivía, solo para despedirse...

-Entonces estaremos en contacto- menciono la castaña mientras sujetaba el hombro de su teletransportadora… sin embargo algo llamo poderosamente la atención del trió de chicas mágicas que recién regresaban a Japón… el amanecer estaba cerca… pero el horizonte estaba completamente iluminado… el rojo del fuego se esparcía por la ciudad sin control, sonidos de batalla hacían eco a la distancia y el gemido furioso de los demonios rompía el silencio de la mañana.

-Ya era hora de que aparecieras- Escucho Homura en su mente la inconfundible voz de Sayaka. La peli azul sonaba agotada y parecía que la batalla llevaba bastante tiempo ya.

-¿Que es lo que está pasando?- Pregunto la aun algo agotada chica de cabellos negros.

-¡Nos atacan!, ¿Que no es obvio?- replico de mala gana la peli azul.

-La Banshee- Menciono Melisa.

-Aun no estamos seguras- escucharon las chicas mágicas una vos distinta en esta ocasión. Lindsay Halland estaba tomando parte en la batalla y usaba sus devastadoras habilidades para ayudar a proteger la ciudad donde estaba refugiada.

-¿Cómo que no están seguras?- preguntaron al unisonó Melisa y Homura.

-Parecen demonios… Actúan como tales, pero tienen una armadura encima, parecen más como arañas y además explotan cuando se les elimina violentamente- respondió Kyouko quien al igual que Sayaka sonaba agotada.

Las explosiones se escuchaban en varias zonas distantes de la gran ciudad y las dos recién llegadas a pesar de ser chicas mágicas de gran veteranía y experiencia no sabían cómo reaccionar ante lo que estaba pasando.

Una distante explosión atrapo la atención de Homura, era el sonido de tanques y misiles humanos sin lugar a dudas, mientras que el fuego se alzaba desde una zona que era fácilmente reconocida para ella.

-¿Donde están ustedes?- pregunto alarmada la chica mágica de anteojos y el listón rojo sujetando su cabello.

-Kyouko, Yuma y yo estamos cerca de la plaza comercial al norte de la ciudad- respondió Sayaka.

-Airi y Noa están conmigo, estamos en el parque al oeste- respondió Lindsay.

El rostro de Homura cambio drásticamente al escuchar la información que sus compañeras le estaban otorgando… el sonido que ella escucho provenía del este de la ciudad, más allá del puente… en el sector residencial donde vivían los Kaname.

Sin pensarlo dos veces Homura partió a correr en dirección al este, hacia donde esa familia que la apreciaba tanto vivía, a quienes había llegado a apreciar más que a sus propios padres y que ahora estaban en peligro.

-No conoces el este, así que no podremos ir ahí con tus poderes… ve a la zona comercial del norte, ayuda a evacuar a tantos como puedas- menciono Melisa a su teletransportadora quien la obedeció al instante. Una vez que su compañera desapareció la líder neozelandesa comenzó a correr detrás de la japonesa quien a pesar de tener la gema del alma bastante sucia por su escape de Venecia corría con determinación y algo de pánico al mismo tiempo. Una de las cosas que más amaba estaba en peligro.

-¿Y tu novio Homura?- menciono Melisa mientras corría detrás de la japonesa quien le llevaba bastante ventaja.

-Tatsumi vive en este sector y aquí aun no ha pasado nada, quédate aquí y vigila esta zona- respondió Homura, sin embargo la neozelandesa continuaba corriendo detrás de ella.

-¡Te dije que te quedaras!- respondió Homura al ver que la castaña comenzaba a seguirle el paso más de cerca.

-Yo no recibo ordenes tuyas, además con la gema así no llegaras lejos, necesitaras una distracción allá adelante- respondió Melisa cambiando a su forma transformada al instante y señalando un contingente de soldados y tanques que cruzaban el puente que conectaba con el sector residencial al que Homura se dirigía. –Usa tu talento y yo me encargo del resto- añadió Melisa adelantándose un poco a los pasos de la japonesa.

La castaña usando su súper fuerza levanto un auto vacio que encontró en la calle y lo arrojo contra uno de los tanques, haciendo que ambos vehículos cayeran al agua debido a la fuerza con que habían sido impactados.

-¡Aquí estoy, vengan por mi!- grito desafiante Melisa llamando la atención de todos los soldados que avanzaban por el puente. De inmediato tanques, soldados y helicópteros se lanzaron a la cacería de la chica mágica que los había desafiado mientras que Homura congelaba el tiempo y se movía tan rápido como podía entre las tropas.

La gema de Homura comenzaba a resentir la oscuridad que la abrumaba… ya no era una joven chica mágica, capaz de desperdiciar magia a voluntad, ahora solo mantenerse con vida consumía una gran cantidad de magia al igual que sus devastadoras habilidades. La chica mágica opto por algo completamente inusual, en esta ocasión no detuvo por completo el flujo del tiempo, simplemente lo alentó lo suficiente como para avanzar sin resultar herida.

Su invisibilidad se había perdido pues el tiempo avanzaba, sin embargo su velocidad parecía haberse aumentado drásticamente para aquellos afectados por sus habilidades. Las balas comenzaron a intentar impactar a la chica de cabellos negros, sin embargo ninguna consiguió impactarla, ni siquiera las explosiones causadas por los pesados cañones de los tanques podían impactarla pues la chica observaba las balas venir lentamente hacia ella.

El contingente de soldados que aun quedaba en el puente no pudo contener a la chica mágica que para sus ojos se movía a una velocidad endemoniada, no les quedo otra opción que desistir a la cacería. La estrategia de Homura había funcionado, ahora se movía entre el trafico de forma eficiente, el alentar el tiempo solo consumía una fracción de toda la magia que normalmente gastaría en detenerlo.

El pánico se apoderaba de los residentes de la zona, algunos intentaban huir despavoridos, incluso intentando atropellar a quien se pusiera en su camino, incluida la chica mágica de cabellos negros que se vio obligada a seguir consumiendo su magia solo para llegar al lugar de donde las explosiones parecían hacerse cada vez mas fuertes… y a donde se encontraba la casa de los Kaname…

Lo que estaba al frente era una masacre… solo unos cuantos soldados quedaban en pie y usando torpemente sus armas hicieron explotar a uno de los enemigos a los que se enfrentaban, perdiendo así inútilmente la vida. Demonios… pero no eran ordinarios, sus cuerpos estaban cubiertos de metal y sus formas arácnidas inspiraban terror entre los civiles que eran devorados por las bestias oscuras… entre el caos, el fuego y la muerte Homura encontró lo que buscaba…

La familia Kaname corría intentando escapar a la masacre que estaba justo detrás de ellos. Tomoshisa y Junko protegían a Tatsuya… sin embargo no podían hacer nada contra los demonios que los acechaban. Temerosos los tres miembros de la familia se abrazaban en el suelo, rodeados de las bestias oscuras que veían con ojos metálicos a sus futuras presas.

-No miren…- menciono Junko sacando un arma de entre sus ropas… la madre de la familia parecía decidida a intentar lo que sea con tal de defender a los que amaba… pero ella no era la única que estaba dispuesto a eso.

-No miren- escucharon los miembros de la familia para después escuchar un poderoso estruendo, una granada exploto detrás de los demonios y un arma de fuego bastante pesada comenzó a disparar provocando que los demonios que estaban desprevenidos comenzaran a explotar uno tras otro. Los cabellos negros de la chica mágica de inmediato fueron reconocidos por la aterrada familia, los atuendos violetas con holanes blancos resaltaban su figura y el listón rojo en su cabello les brindaba un sentimiento de nostalgia… Homura estaba frente a la familia Kaname, salvando sus vidas, esta vez mostrando lo que en realidad era… una chica mágica.

-Corran- menciono Homura mientras arrojaba al suelo varios de los seguros de las granadas que utilizo para la emboscada, así como una ametralladora de alto calibre sin balas. Los casquillos del arma cayeron todos al suelo al mismo instante, indicando que sin que se pudieran percatar de lo ocurrido la chica había disparado toda la munición.

Tatsuya y Tomoshisa parecían impresionados por lo que estaba pasando, pero no Junko, ella conocía el secreto de Homura y a pesar de ver de lo que era capaz, no parecía estar asustada por las habilidades de la niña con la que convivieron tantos años.

-Ah, si… a ti te esperaba- escucharon todos esa voz delicada pero fría.

De la nada, incontables demonios metálicos comenzaron a aparecer dispuestos a devorar a la chica mágica que protegía a los Kaname. Homura usando las armas que tenia guardadas en su escudo comenzó a contraatacar, sin embargo la armadura de los demonios era mucho más gruesa esta vez, resultaba imposible para las balas, incluso las de calibres más altos, penetrar ese grueso blindaje.

-Misiles entonces- menciono Homura mientras comenzaba a utilizar los poderosos lanzamisiles que también mantenía en su escudo, sin embargo rápidamente se dio cuenta que estos demonios tenían muchos más explosivos en su interior… un solo ataque hizo que ella saliera volando a causa de la explosión y termino azotada contra el suelo, a los pies de la familia que observaba horrorizada como la chica se estaba esforzando mas allá de sus límites para conseguir salvarles la vida.

-Corran…- menciono la malherida chica mágica… su traje mostraba quemaduras por la explosión en diversas partes, su frente sangraba y su gema estaba casi negra… no podía controlar el tiempo una vez más, seria letal… no podía usar su arco y flechas mágicas pues no tenia magia para gastar… las armas humanas eran inefectivas y su muerte estaba bastante cerca…

De entre en fuego una figura delicada apareció, vestía un atuendo ligero cubierto por un elegante abrigo y por debajo una armadura completamente de metal. Sus cabellos negros como la noche y sus ojos azules como el océano irradiaban una maldad tan contrastante a su apariencia que nadie jamás podría imaginar que ella era la villana. Ese listón rojo atado a cada lado de su cabeza le daba un toque de inocencia, roto por la mascara metálica que cubría su boca… Hikari levanto su mano y los demonios metálicos se lanzaron sobre la derrotada Homura como langostas, hiriendo a la chica mágica con sus afiladas garras.

La débil chica mágica no pudo hacer nada para defenderse más que soportar el castigo que los demonios le daban a su cuerpo, solo cuidando que su gema del alma no se rompiera… esto ante la mirada aterrada de los Kaname que no podían hacer nada por su salvadora y amiga.

-Ya es suficiente- dijo Hikari con un tono serio y metálico debido a la máscara que portaba para cubrir parte de su rostro. Los demonios dejaron de atacar a Homura en ese instante y se comenzaron a desvanecer en el aire, regresando todo el metal a las manos de la chica mágica demente que se acercaba lentamente al maltrecho cuerpo de la líder asiática.

-¡No te le acerques!- menciono Junko apuntando a Hikari con el arma que aun sostenía en sus manos.

-Piensas detenerme con eso- respondió desafiante Hikari a la mujer de cabellos violetas quien lucía desesperada por proteger a la maltrecha Homura.

-No…- susurro Homura desde su moribundo cuerpo al ver como Junko intentaba defenderla… pero el oponente que tenía enfrente era demasiado para detenerla solo con una pistola.

Hikari avanzo desafiante hacia Homura sin importarle lo que la mujer de cabellos violetas hiciera. –¡Te lo advertí!- grito junto en ese instante y jalo del gatillo. La bala hirió la cabeza de Hikari y detuvo su avance. Por un instante, después del disparo, el silencio se apodero de todo y Hikari había detenido su firme avance. La cabeza de la chica demente estaba herida y estaba inclinada hacia el costado en donde había sido herida… sin embargo un instante después, con la sangre de la herida escurriendo de su frente Hikari devolvió una mirada furiosa en contra de la madre substituta de Homura.

-Eso me dolió- respondió Hikari ante la mirada aterrada de Junko quien arrojo el arma al suelo en el pánico y ahora estaba petrificada en su lugar.

Usando su recién robada habilidad para controlar metal Hikari saco la bala de su frente y la mostro entre sus dedos, haciendo que Junko se aterrara aun más de lo que ya estaba.

-Te devuelvo tu bala- dijo Hikari y al instante soltó una poderosa y rápida descarga sobre la madre de familia… la bala atravesó su pecho Junko cayó al suelo ante la mirada horrorizada y herida de Homura.

Antes de poder reaccionar de alguna forma, bandas metálicas sujetaron los brazos y piernas de Homura… ahora no podía escapar. Un fuerte tirón en los cabellos la levanto del suelo… ahora no tenía fuerza para contraatacar de ninguna manera a la banshee… estaba indefensa, moribunda y derrotada.

-Tú y yo tenemos que hablar- dijo Hikari en el rostro de Homura para después desaparecer como lo hacían las teletransportadoras, dejando a Junko desangrándose en la calle y a los dos hombres de la familia intentando ayudarla de alguna manera…

En un instante sus cabellos eran sujetados con fuerza por la banshee… al siguiente Homura estaba en el suelo, con la cara en un charco de agua estancada y con la oscuridad rodeándola por completo… poco paso para que se percatara de que eran las cloacas de la ciudad y que Hikari la había traído a propósito a ese lugar. de nueva cuenta Hikari arrastro por los cabellos a la líder asiática hasta un lugar un poco más seco y ahí la chica mágica demente se quito la máscara de metal que cubría su boca, sin siquiera hacer un movimiento.

-Debilitarte fue mucho más fácil de lo que esperaba… supongo que debo agradecerle a esa tonta Italiana… pero será cuando la vea en el otro mundo- menciono cínicamente Hikari.

El traje de Homura estaba rasgado en varios lugares donde se podía apreciar su piel, también cubierta de heridas y sangre. Estaba firmemente sujeta y su gema estaba agonizando, así que de cualquier manera no podría hacer nada en contra de semejante demonio que la mantenía prisionera por ahora. Una lagrima de desesperación comenzó a asomarse en los ojos de Homura quien fue brutalmente golpeada en el rostro por Hikari.

-Esperaba mucho mas de ti, la legendaria Akemi Homura, eres una farsa, aunque al menos servirás para mi diversión- menciono la banshee riendo de la maltrecha japonesa.

-Solo mátame y termina con esto- respondió Homura casi al borde del llanto.

-¿Y por qué arruinar la diversión?, quiero que entiendas Homura, si hubiera querido matarte ya lo habría hecho con facilidad… pero no, no, hoy no morirás… hoy quiero algo de ti, un favor- dijo soberbiamente Hikari.

-¿Asesinas a mi madre y quieres que te haga un favor?- replico Homura gritando.

-Junko Kaname no es tu madre… tu madre está en Tokio, pelearon hace tiempo, tú te quedaste aquí y ella volvió junto con tu padre a la ciudad donde naciste… no me interesa porque tienes tanto aprecio por esa familia que ni siquiera es tuya, pero te diré que no la mate… una herida en el hombro es lo que tiene, ahora dependerá de su fuerza…- menciono Hikari, tranquilizando un poco a la maltrecha japonesa.

-Yo no cooperare contigo- dijo una vez más desafiante Homura.

-Claro que lo harás- respondió Hikari sacando de entre sus atuendos una libreta de notas y fotografías que ella había tomado. –Zafia, sabes bien que ella es un problema. Quiere armar un ejército de Mahou Shoujos, tomar el control por la fuerza y rehacer el mundo a su manera usando a los humanos como esclavos… eso es algo que no puedo permitir, en especial cuando hay tantos civiles muriendo- añadió a sus palabras.

-Tu acabas de matar a media ciudad y quieres evitar muertes- replico de nueva cuenta Homura.

-Tú sabes bien que los Estados Unidos de Norteamérica tienen más poder de fuego que yo con todos mis demonios… Zafia destruyo la flota 11 de la OTAN hace unos días, los estados unidos están furiosos y lanzaran una contraofensiva mayor en contra de Marruecos, lanzaran todo lo que tienen, incluso armas nucleares han sido aprobadas para ese ataque… Zafia no caerá ante eso… pero no puedo decir lo mismo de la gente de las ciudades- dijo Hikari mostrando imágenes del último bombardeo a la ciudad marroquí.

-La OTAN barrio marruecos mientras que las personas estaban en sus hogares y Zafia no tiene un solo rasguño… las personas inocentes morirán por miles si no me ayudas- dijo Hikari mientras se acercaba al lastimado rostro de Homura.

-¿Qué pasara si me rehusó? A final de cuentas lo que quieres es matarnos a todas- menciono la chica mágica moribunda.

-¿Y por qué tendría que ser la única que se divierte? Claro que las quiero muertas, sin embargo Zafia es un problema mayor, uno que debe ser atendido lo más pronto posible… es un trabajo para las mejores. Haremos esto Homura, tu tomas toda la información que te estoy brindando y te deshaces de Zafia por mí. A cambio yo te concederé una tregua y hasta que ese momento llegue no te atacare ni hare más masacres en ninguna ciudad del mundo… eso o puedes dejar que las personas de Marruecos mueran mientras tú te decides…- dijo Hikari nuevamente antes de tirar de los cabellos a Homura de nueva cuenta.

Un instante mas y ahora el aire fresco golpeaba el rostro de la herida Homura… la brisa de los muelles de la ciudad en la zona al sur donde nada había ocurrido la refrescaba. Las bandas que la sujetaban desaparecieron y la chica cayó al suelo, débil y agotada.

-Te dejare esto como garantía de lo que digo- menciono Hikari y súbitamente de su gema del alma comenzaron a brotar cientos de Grief Seeds que rebotaban en el suelo… Hikari mostraba su poderío y el control sobre los demonios, sacrificándolos sin remordimientos.

Ahora Homura estaba en el suelo y Hikari sujetaba la mano con su gema del alma…

-Considera esto un regalo de despedida- dijo la demente chica antes de comenzar a absorber súbitamente toda la oscuridad de la gema de Homura. La brillante gema purpura brillo con una intensidad que no se le había visto en años… sin embargo la debilitada chica mágica no lo pudo soportar… Homura perdió el conocimiento y fue dejada en ese lugar por Hikari. –Tienes dos días…- susurro la banshee al oído de la desmayada chica antes de desaparecer nuevamente…

Mitakihara – Japón *

Parque público de la zona residencial Oeste… unos minutos antes…

El ataque de los demonios había sido devastador, cientos de personas estaban siendo evacuadas al parque donde los militares habían establecido un perímetro de defensa… sin embargo poco podían hacer las armas humanas contra tan devastadoras criaturas. El blindaje que poseían hacia que las armas fueran inefectivas… por primera vez los mismos soldados estaban haciendo caso omiso de sus propias reglas y alentaban a un trió de chicas mágicas que peleaba ferozmente para defender a las personas que eran evacuadas de la ciudad en helicópteros de rescate.

Una devastadora chica de atuendos negros y cabellos rubios aplastaba a los demonios que se acercaban al lugar, mientras que a su lado la peli rosa del tridente la defendía y la chica de atuendos blancos y cabellos oscuros conjuraba sombras para distraer a los atacantes.

Lindsay, la líder de la región americana peleaba en esa ciudad de Japón, dándole ordenes a los soldados que poco hacían para cuestionar su autoridad, en especial cuando la chica mágica demostraba sus devastadoras habilidades psíquicas.

Oleada tras oleada Lindsay se encargaba de eliminar a cuanto demonio se acercara al lugar, haciendo que estos explotaran uno contra otro, Airi y Noa se encargaban de cualquiera que se acercara demasiado a la norteamericana, quien hasta ese momento parecía no tener problemas… sin embargo lentamente se comenzaba a agotar… sin mencionar que Noa tenía la tarea de no descuidar a los soldados que evacuaban a las personas de la ciudad, no por que fueran valiosos, sino porque podrían traicionarlas en cualquier momento…

Las órdenes de Lindsay eran claras y efectivas, Airi por primera vez observaba a su amiga actuar de esa forma tan segura de sus acciones… en verdad había nacido para liderar una región completa y ahora al fin lo demostraba.

El orgullo la llenaba… estaba feliz por su amiga… sin embargo súbitamente la peli rosa Airi cayó al suelo…

Lindsay y Noa de inmediato corrieron a ayudarla creyendo que algún demonio la habría herido de gravedad, en medio de la difícil batalla… sin embargo a pesar de las heridas que mostraba Airi se notaba mucho mas desgastada de lo que la batalla podría haberle causado…

Los soldados levantaron sus armas y agradecieron a las chicas mágicas que los habían protegido, ahora se les ordenaba salvar a su amiga… una línea de hombres comenzó a disparar en contra de los demonios permitiendo que las tres chicas mágicas escaparan… aun sin respuesta sobre lo que le había ocurrido a Airi…

Frontera Marruecos – Argelia *

Los fragmentos de una pequeña gema amarilla comenzaban a moverse entre las arenas del desierto… lentamente como pequeñas hormigas que avanzaban con sus preciosas cargas en direcciona su colmena. Cada pequeño fragmento estaba cubierto de sangre debido a la batalla cruel que habían atestiguado y de arena del desierto en el cual habían caído… uno tras otro comenzaron a unirse y recuperar ese brillo dorado que solían tener antes de romperse en pedazos y perder el alma que contenían… un alma que no tendría permitido descansar tan fácilmente.

La gema del alma dorada se unió y brillo nuevamente como si fuera la primera vez y ese cuerpo herido de muerte que había perdido el ojo derecho despertó nuevamente. Tomoe Mami respiraba súbitamente, sintiendo como el aire lleno de tierra del desierto llenaba sus pulmones de nueva cuenta…

-Así que un no puedo morir…- menciono la chica doliéndose del ojo derecho, el cual había perdido en la batalla contra esa chica mágica africana desconocida…

Mami estaba de nuevo con vida… ella sabía muy bien la razón por la cual Zafia la había asignado al frente, era la misma razón por la cual ahora nuevamente se estaba poniendo de pie después de que su gema del alma hubiera sido destruida.

Un golpe súbito hizo que la débil y herida rubia cayera nuevamente al suelo… era el golpe de un rifle sin lugar a dudas… Mami estaba rodeada de soldados Argelinos que le apuntaban con sus rifles… los mismos soldados a los que estaba aterrorizando unas horas atrás…

La rubia cayó prisionera de los soldados quienes rápidamente la encadenaron y la llevaron hacia su territorio fuertemente custodiada…

-De todo lo que pude haber deseado… ¿Por que desee eso…?- menciono Mami antes de ser vendada para evitar que viera el lugar a donde era llevada...

*Mitakihara – Japón

-Aquí hay muchas… Rápido ayúdenme…- escucho Homura una voz en un idioma que normalmente ella no comprendería.

La líder de la región asiática abrió lentamente los ojos y lo primero que observo fueron los verdes cabellos de Yuma, quien curaba las heridas de su cuerpo.

-¿Qué paso? ¿Dónde está Yunko?- menciono alterada Homura al grupo de sus compañeras que estaban frente a ellas. Kyouko, Sayaka y Melisa junto con su teletransportadora estaban en el lugar, a lo lejos Lindsay recogía Grief Seeds del suelo ante la mirada de la peli azul Sayaka.

-No hay más que hacer, llego su momento- mencionaba la peli azul a la rubia que continuaba recogiendo insistentemente las gemas de los demonios que Hikari había dejado en el lugar a propósito.

-¿Estas mejor? ¿Ahora podrías decirnos que paso y que es esto?- menciono Melisa tranquilamente a Homura señalando la libreta con las imágenes que la banshee había dejado sobre el maltratado cuerpo de la japonesa.

-Hikari… quería una tregua a cambio de que…matemos a Zafia- respondió la chica mágica de cabellos negros poniéndose de pie con dificultad.

-Es interesante la forma en que esa demente propone las cosas- respondió Sayaka de mala gana observando a la distancia como los edificios de la zona que ella defendía junto con Kyouko seguían ardiendo.

-¡Homura tienes que ayudarme, Airi está muy mal!- grito Lindsay al ver que la japonesa estaba nuevamente de pie.

-¿Airi… ella?-

-Parece que le llego el momento…- interrumpió Kyouko la pregunta de Homura.

-Entonces no podemos hacer nada… Lo lamento, pero primero tengo que ir al hospital y ver cómo están mis amigos, después iré a dar mis condolencias- respondió la chica de cabellos oscuros y el listón rojo en su cabeza.

-¡Solo necesita recuperar su magia, por favor ayúdenme!- menciono Lindsay obteniendo solo silencio del grupo de chicas mágicas que estaba reunido.

-Yo te llevare a donde tengas que ir- menciono Melisa observando cómo su teletransportadora aceptaba la misión que le encomendaba.

-Gracias… respondió Lindsay mientras usaba sus manos como recipientes para tantas Grief Seeds como podía.

-Nos veremos después- dijo por última vez la neozelandesa antes de desaparecer junto con la norteamericana. La teletransportadora llevo a las dos líderes rápidamente a través de la ciudad que ardía bajo el caos provocado por Hikari… Lindsay con un puñado de Grief Seeds en sus manos entro rápidamente a la casa que tenía frente a ella. La desesperación se notaba en sus ojos y en la prisa por la que se movía, subiendo las escaleras de la casa tropezando con todo y dejando abiertas todas las puertas a su paso.

Melisa junto con su transportadora de confianza entraron en el lugar lentamente, mostrándose completamente extrañas e incomodas al entrar a un lugar desconocido mientras los padres de la chica de cabellos rosas las observaban desde el segundo piso.

Con la mirada los padres de la chica les mostraron el camino hasta donde se escuchaban los susurros de la débil chica que había colapsado en batalla.

-Te traje Grief Seeds, suficientes como para revivirte tres veces- menciono Lindsay desesperada mientras se arrodillaba a un lado de la cama donde Airi la peli rosa estaba postrada. Las Grief Seeds de inmediato cayeron sobre una repisa a un lado de la espaciosa cama de princesa, donde la Soul Gem de la chica mágica, completamente teñida de negro, reposaba.

A pesar de que las semillas de los demonios estaban absorbiendo demasiada oscuridad la gema no se limpiaba, su brillo parecía no regresar sin importar lo que hicieran… así fue como las esperanzas que Lindsay aun poseía de salvar a su amiga lentamente se desvanecieron hasta perderse en el olvido.

Las lagrimas comenzaron a asomarse en los ojos azules de la rubia, incluso la gema del alma de la americana comenzó a teñirse de negro debido a la desesperación que ahora la chica sentía…

-Te traje lo que me pediste- escucharon todas una voz conocida. Noa entro en la habitación sosteniendo un plato con queso, mientras que Melisa junto con su transportadora y los padres de la chica esperaban afuera del lugar.

Airi quien abrazaba sus cobijas y un osito de peluche se movió hacia su costado para que su amiga de cabellos oscuros la alimentara con lo que le había pedido. Tiernamente usando un tenedor Noa alimento a la moribunda Airi mientras que Lindsay aun se aferraba a la cómoda donde las Grief Seeds parecían no poder hacer nada por la gema del alma de su amiga.

Airi notablemente cansada, aun con sus atuendos rasgados por la batalla y con un poco de sangre en ellos sonreía pálidamente mientras comía el queso que Noa le daba.

-Aun tiene muy buen sabor- menciono débilmente Airi, sin embargo la sonrisa y el tono alegre con el que lo menciono contrastaba completamente con lo que estaba pasando en ese momento. –Muchas gracias por todo Noa- añadió con la misma sonrisa la chica de cabellos rosados.

-No te preocupes- Respondió la chica de cabellos oscuros… Noa mantenía su semblante tranquilo, cualquiera diría que no le interesaba en lo mas mínimo ver como la hora de su mejor amiga había llegado… sin embargo Lindsay lo sabía, las conocía a ambas, las apreciaba a ambas y podía notar que Noa estaba igual de alterada… el hecho de que pudiera hablar con frases tan cortas y como cualquier otra persona lo haría normalmente indicaba claramente que estaba igual de alterada que la americana…

-Lindsay- menciono la peli rosa mientras una de sus manos débilmente intento alcanzar a la rubia que de inmediato la sujeto tan fuerte como pudo con sus dos manos juntas.

-Mira…- dijo la chica mágica moribunda mientras levantaba las cobijas que la arropaban en ese momento. Airi dejo al descubierto una de las heridas que había recibido su cuerpo durante la batalla… un corte en su costado que parecía ya no volvería a sanar. La herida estaba bastante abierta y se podía notar claramente como cada uno de los órganos internos de la chica mágica estaban completamente podridos…

-La magia me ha mantenido viva mucho tiempo… pero no puede darme un cuerpo nuevo- menciono Airi aun con la sonrisa en su rostro. En ese momento resulto claro para Lindsay que si Airi no se hubiera esforzado tanto en la batalla usando toda su magia, aunque el ataque a la ciudad que ahora ardía nunca hubiese ocurrido, de cualquier manera su amiga moriría en el transcurso de semanas o incluso días… y nada podría detener eso, ni siquiera la magia.

La rubia ayudo de inmediato a la peli rosa a arroparse de nueva cuenta, colocando ese osito de peluche a un lado de la chica que se veía sumamente feliz a pesar de lo que estaba pasando.

-¿Por qué tiene que pasar esto?- menciono frustrada Lindsay mientras unas lagrimas comienzan a escapar de sus ojos.

-Porque ese fue mi deseo…- respondió una vez más la moribunda chica observando fijamente a su amiga norteamericana. –No me arrepiento de nada, ni siquiera de haber pedido un deseo completamente equivocado… Si hubiera deseado mi salud nunca hubiera podido comer dulces o queso como lo hago ahora… Viviría mucho, pero sin haber probado eso que tanto quería probar… por eso fue mi deseo, además de que fui capaz de ayudar a muchos como chica mágica...- añadió Airi a sus palabras mientras que Lindsay no paraba de llorar.

-Solo hay una cosa de la que me arrepiento… de no haber sido de mas utilidad… soy débil… el mundo necesita chicas mágicas como tu Lindsay, poderosas y seguras de sí mismas para liderar a las demás…- Menciono una vez más la moribunda.

Lindsay al escuchar eso cayó de rodillas junto a la cama de su amiga y se despojo de parte de sus ropas descubriendo el hombro izquierdo completamente. Una prominente cicatriz que atravesaba todo su pecho hacia el interior se podía apreciar claramente a través de su blanca piel.

-Esta cicatriz me la hiciste tú… cuando nos conocimos en Nueva York… cuando maltrate tu cuerpo sin saber que te estaba quitando meses de vida… cuando no me imaginaba que serias mi mejor amiga… Esta cicatriz que me hiciste con tu tridente me arranco el corazón y así he vivido sin uno desde la fecha. A pesar de no tener corazón puedo sentir dolor como lo estoy sintiendo ahora… Te juro que me transformare en eso que no pudiste ser, ¡en eso que quieres que sea!- menciono Lindsay sin dejar de llorar un solo instante mientras que la peli rosa simplemente sonreía y asentaba con la cabeza.

-Tengo mucha fe en ti Lindsay- susurro sonriendo Airi mientras su gema del alma comenzaba a presentar cuarteaduras en su superficie. –Quisiera hablar con mis padres una última vez…- añadió la peli rosa.

Tanto Noa como Lindsay besaron la frente de su amiga en señal de despedida antes de salir de la habitación y dejar que los padres de la chica entraran y cerraran la puerta… todos sabían que el momento había llegado…

Los minutos transcurrieron lentamente y el silencio en ese pasillo era abismal. Noa observaba la ventana más distante del corredor sin dejar que nadie observara su rostro, Lindsay se cubría el rostro con las manos intentando disimular sus lagrimas, mientras que la líder neozelandesa a pesar de ser completamente ajena a la situación no podía evitar sentirse mal por la chica que estaba muriendo en el interior de la habitación.

Casi una hora había pasado cuando la puerta se abrió nuevamente. La repisa junto a la cama, seguía llena de Grief Seeds que rodeaban lo que quedaba de la gema negra que contenía el alma de la peli rosa. La gema había estallado en pedazos y estaba regada por el piso y la repisa por igual. En la cama las cobijas cubrían por completo el rostro de la peli rosa quien no se movía más... El oso de peluche es todo lo que quedaba sobre la cama de la que fue una chica mágica que había pedido un deseo equivocado y jamás se lamento por ello…

Noa tomo el oso de peluche y lo abrazo con todas sus fuerzas mientras se alejaba lentamente después de despedirse de los padres de Airi.

-¿A dónde vas?- pregunto Lindsay al ver que su amiga de cabellos negros comenzaba a caminar hacia la ciudad que aun se mantenía en estado de alerta después de la catástrofe ocurrida.

-Joven princesa, mi lugar en la guerra termino. Yo no puedo competir con semejantes adversarios, sin embargo un gran peligro temo para aquellos que me rodean si mis habilidades llegan a ser devoradas por los demonios de la oscuridad…- respondió como siempre solía hacerlo la escritora.

-¿Te irás?- respondió dudando la rubia.

-Es mejor que desaparezca de este mundo… sin embargo soy demasiado cobarde para quitarme la vida… supongo que algún día mi decisión terminara costando muchas vidas… así que debo desaparecer tanto como me sea posible- menciono por última vez la escritora mientras continuaba caminando en dirección a la ciudad cuyo horizonte aun era rojo por los incendios en el sur y este de la zona...

Esa fue la última vez que vieron a Noa…

Homura llego a la casa de Airi, sin embargo ya era demasiado tarde. Lindsay observaba como otra de sus amigas se alejaba lentamente por la calle y Melisa a pesar de mantenerse al margen lo más posible había derramado algunas lágrimas por la chica que había perecido hace poco.

-¿Como esta tu madre substituta?- pregunto limpiándose las lagrimas Melisa a Homura.

-Está estable, Hikari en realidad solo la hirió en el hombro derecho… está furiosa pero vivirá- Respondió Homura seriamente.

-Entonces iremos a la guerra…- respondió Melisa.

-¿Contamos con Lindsay?- pregunto Homura aun sin saber exactamente qué es lo que había ocurrido.

-¡Claro que sí!- Interrumpió la rubia… -Ese fue el deseo de mi mejor amiga y yo se lo concederé…-