Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, no me pertenecen.
Muchas escenas, detalles o diálogos están tomados o inspirados en la serie, puesto que sigo el hilo argumental a grandes rasgos desde la segunda temporada.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora.
Capítulo 10
Alex había aparcado su coche hacía ya un cuarto de hora, y no dejaba de observar a su alrededor con discreción mientras continuaba sentado en uno de los bancos, fingiendo ojear el periódico, hasta que vio a un hombre caminar hacia un edificio cercano que había estado haciendo cosas extrañas, siguiendo las órdenes que le daban por un teléfono.
Mahone se levantó, siguiéndole discretamente hasta el lugar, mientras Yelina, a una distancia prudente observaba la escena pegada al teléfono.
-Linc, va para allá, voy a llamar a la policía, tardaran unos quince minutos en llegar.
-¿Crees que detendrán a Mahone por lo de Franklin? -Preguntó el hombre tras conocer por su amiga que asuntos internos ya había descubierto que Mahone intentó matarle haciendo que se ahorcara.
-No creo, aún no han dado la orden. Aunque la verdad, creo que no se merece eso a pesar de todo.
-Me tomas el pelo...
-No, piénsalo enserio ¿Acaso tú o yo no hubiéramos hecho lo mismo?
-Yelina, creo que estás confundiendo la actuación con la realidad ¿Ahora eres su amiga?
-No, Linc pero... Tiene un hijo, sabes que con eso yo no puedo...
-Lo sé, lo sé. Lo siento. No pienses en eso ahora. Han entrado.
-Bien, voy para allá. ¿Michael estará listo?
-Sí, no puede salir nada mal.
La mujer entonces colgó, llamando rápidamente a los refuerzos desde su coche, para después correr hacia el edificio rezando interiormente porque todo saliera bien, o si no, los hermanos acabarían presos de nuevo.
Cuando Yelina entró en la zona trasera de aquel museo, anduvo por los pasillos de los almacenes con sigilo, dirigiéndose a la salida especifica donde Michael había quedado con aquel enviado de la compañía, que creía que era el contacto del amigo de Sara hasta que la agente se lo contó tras escuchar la conversación de Mahone.
Pronto escuchó el sonido de los golpes, y de pisadas correr por los pasillos silenciosos, visualizando a Michael pasar por el paralelo, seguido de Mahone, quien se paró al escuchar las sirenas de policía, no comprendiendo nada.
Michael siguió corriendo, consiguiendo salir fuera del recinto, cuando tuvo que parar en seco al observar a varios policías dirigirse hacia él. Lincoln, que lo veía todo desde una distancia prudencial, corrió hacia el lugar para distraerlos, haciendo que le siguieran hacia el interior del edificio.
-¿Dónde está Linc? –Preguntó Michael exhausto de correr cuando se encontró con Yelina en un lugar seguro.
-Creía que estaba aquí ya ¿Ha vuelto dentro?
-Creo que sí, para distraer a la policía que me empezó a seguir nada más salir.
-Voy a volver, vete, Michael. Le diré que se encuentre contigo en la habitación del hotel. ¡Corre!
El chico obedeció tras dudarlo mucho, haciendo que la mujer volviera tras sus pasos, adentrándose en el lugar, donde se encontró de bruces con Mahone, apuntándola.
-¿Qué haces aquí?
-Lo mismo que tú, coger a los hermanos. Dieron el aviso por radio y vine al estar cerca. ¿Por dónde ha ido?
-Por allí, cubre esa salida y yo iré por la otra. –Le ordenó, mandándola por la que sabía que no había ido, para tener la oportunidad de matarlo. Pero Yelina ya contaba con eso.
Al salir de su vista la federal, llamó a Linc.
-La policía esta en el vestíbulo y las dos primeras plantas. Mahone va por la izquierda y yo por la derecha, ¿dónde estás?
-¡Me sigue de cerca! Voy a distraerle e iré hacia ti. He encontrado cómo hacerlo.
La mujer sacó su arma de nuevo, tragando saliva, corriendo hacia el lugar indicado por Lincoln, sorprendiéndose al escuchar un disparo, haciendo que perdiera el control, y corriera hacia la zona del estruendo. Minutos después volvió a encontrar a Alex.
-¿Estás bien, Alex? –Le preguntó apartando el arma, encontrando al hombre apoyado contra la pared, tocando su hombro herido.
-Sí, corre tras él, enseguida os alcanzo. –Dijo rápidamente, haciendo que ella no lo pensara dos veces y huyera.
Poco tiempo después, dio con Burrows, quien la esperaba escondido cerca de la salida, en el pasillo.
-No hay mucho tiempo antes de que venga. Mike te espera en la habitación del hotel, daré un aviso falso diciendo que has huido en dirección contraria para que puedas escapar fácilmente. ¿Listo? –Preguntó mirándole a los ojos para después de verle asentir algo confuso, pegar un par de tiros hacia la pared de la salida.
-¿Qué coño haces? –Dijo anonadado, mirándola fijamente.
-Hacer que parezca real que te me has escapado. Pégame Linc, esa será mi coartada, vamos, ¡hazlo!
Burrows apretó la mandíbula sintiéndose horrible, para después, al escuchar que se acercaba alguien deprisa, pegar a la chica un puñetazo en el pómulo, haciendo que esta se tambaleara, apoyándose en la pared, mirando una última vez a su amigo, que la observó con cara de culpabilidad susurrando un lo siento, huyendo después.
Transcurridos unos segundos, Alex apareció en escena, acercándose rápido hacia la chica, que se incorporaba con la mano en el lugar del impacto.
-¿Qué ha pasado? ¿Necesitas un médico? –Preguntó atropelladamente, mirándola fijamente.
-Estoy bien, sólo me ha golpeado y ha huido después, intenté darle en una pierna pero fallé. Lo siento mucho. –Habló en un susurro sintiendo aquel fuerte dolor, haciéndole recordar amargos momentos del pasado. –Se ha ido hacia el sur, lo he visto.
-Vale, tranquila. Has hecho lo que has podido. –Dijo con aparente clama, maldiciendo por dentro.
Todo se estaba yendo de las manos de Mahone, quien angustiado e irritable por ir un paso detrás de los hermanos, en vez de ser el cazador que persigue a la presa, daba vueltas en su despacho una noche más a altas horas, sin concederse un respiro. Tampoco tenía elección, si no, la próxima vez no le concederían un aviso y acabarían con Pam o Cameron.
Para colmo, sabía que asuntos internos iba detrás de él después de que Franklin sobreviviera y declarara. Si la compañía no solucionaba aquello, pronto tendría que huir o enfrentarse a la cárcel durante muchos años.
Alex se detuvo al distraerse del caso Scofield tras aquel cúmulo de pensamientos nefastos, llevándose las manos al rostro, cansado y perdido, cuando escuchó los suaves golpes de alguien llamando contra el cristal de su puerta.
Al ver que era Yelina, el hombre cambió rápidamente de actitud, haciéndola pasar tras un movimiento de cabeza. Ella cerró la puerta tras de sí, manteniéndose a sólo un paso de esta, mirando a Mahone.
-Te dispararon hace un par de días, tendrías que estar en tu casa descansando, es muy tarde.
-Ya... Una lástima que los malos nunca descansen. -Comentó irónico con una falsa sonrisa, para después continuar examinando un documento, dejándolo segundos después. –¿Qué tal lo llevas? –Preguntó mirándola, refiriéndose a su moratón.
-Bueno, mientras no lo toque va bien, casi es posible ocultarlo con maquillaje.
-Bien. –Comentó mientras volvía al documento, a sabiendo que no podría concentrarse.
-¿Has hablado con asuntos internos? Te están buscando.
-Sí, lo sé. Richard habló conmigo ayer. Me alegro de que no te hayan descubierto y te dejen en paz, gracias por lo que hiciste.
-No importa. ¿Pueden hacerte algo en serio? –Preguntó la mujer, observando como Alex se detenía, observando por la ventana, escondiendo su temor interno.
-Tengo algunos asuntos pendientes, sí. La cosa no pinta bien.
-¿Es por eso por lo que estás tan ausente?
-Estoy bien, gracias.
-No lo estás. Tienes miedo y es normal, estás sólo y no te refugias en nada ni nadie, sólo en esas pastillas. Eso va a acabar contigo, Alex.
-Ese no es tu problema. ¿Por qué haces esto? ¿Qué pretendes, Paige?
-No puedo ver a alguien solo y angustiado destruyéndose y no hacer nada, deformación profesional, que sé yo... –Bromeó, aunque sin cambiar la seriedad de su rostro. –Si puedo evitarlo o ayudar lo haré, aunque no quieras. Yo he pasado por eso y sé lo qué es.
-¿Has matado a alguien alguna vez? –Preguntó el hombre girándose, mirándola a los ojos seriamente, haciendo que esta sorprendida, se quedase mirándole. ¿iría a confesarle sus más oscuros secretos por fin?
