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Beso

Twilight tuvo que aprender a la mala que con Sunset no podía hacer apuestas.

Ambas estaban apostando a que padres le dirían primero de su relación. Sunset no quería volver a Equestria y hablar con Celestia, a quien consideraba su figura materna, luego de tanto, y a Twilight la matarían, por lo que habían decidido apostar para no pelear.

Duraría un mes su apuesta. Durante ese tiempo, Twilight no podía besar a Sunset, en ningún lado, pero la pelirroja tendría que hacer todo en su mano para provocarla. Si Twilight la besaba, iban primero adonde sus padres.

Lo triste es que no llevaban ni diez días, y ella ya quería matarse.

Twilight no sabía que Sunset podía ser tan cruel. La pelirroja la besaba en la mejilla o cerca del labio, le coqueteaba más de lo usual, no la dejaba en paz nunca. Incluso había días en que no se apartaba de su lado en la escuela, soltando indirectas que hacían a Twilight sonrojarse…, y querer asesinarla.

—Twili.

Twilight se entregó al destino ante el tono de Sunset. Pronto sintió sus brazos rodeándola por la cintura, y el cálido aliento de la pelirroja le golpeó el cuello cuando apoyó su mentón en su hombro.

—Déjame cocinar, Sunset. Tenemos que comer algo, ¿o no quieres? —Twilight nunca había estado tan desesperada de apartarse de la pelirroja.

—Quiero comer otra cosa —susurró abrazándose más a su cuerpo.

"Desgraciada que se aprovecha de su cuerpo" pensó Twilight. Se movió para echar lo que acababa de cortar en la olla, pero apenas lo hizo Sunset tomó lo que tenía en las manos, lo dejo en la mesa y la hizo girarse, apoyándola contra la mesa de cocina. Intentó liberarse, pero Sunset era más fuerte.

—¿Tu no quieres probar otra cosa? —susurró Sunset mirándola fijamente: sus ojos cyan destellaban con amor, pero Twilight percibió en ellos un brillo malicioso que le dieron ganas de pegarla.

—No, Sunset, no quiero. —La empujó de los hombros, pero Sunset se lo esperaba e impuso más fuerza para mantenerla contra la mesa.

—¿Ah, no? —cuestionó Sunset, besando la mejilla de Twilight. Sus labios eran tan cálidos que Twilight sintió que sus piernas empezaban a temblar—. Eso es mentirme…

—¿De dónde sacas que es mentira?

—Estas mirando mis labios.

Twilight percibió que Sunset tenía razón, haciendo que un sonrojo le llegara a las mejillas. De nuevo intentó apartarla, pero la pelirroja se resistió y volvió a acercarse.

Sus labios besaron la comisura de los labios de Twilight, quien soltó un suspiro contenido.

—No tienes que aguantarte —se burló Sunset, mirando a su novia con una sonrisa.

Entonces Twilight entendió que había perdido cuando tomó el cuello de la polera de Sunset y la acercó a ella, besando sus labios con desesperación. Percibió que la pelirroja rio entre el beso, pero ella decidió que quería venganza.

Así que mordió los labios de Sunset, arrancándole un suspiro.

—Creo que tienes que llamar a tus padres.

—Creo que necesitaba besarte.