Capitulo 9

"¿No va a leer el contrato antes de firmarlo?" Preguntó el hombre de traje impecable sentado frente a mí tras su inmenso escritorio, si algo había aprendido sobre personas como él era que no eran de fiar y que solo un abogado podría detectar las trampas en letra pequeña pero, no solo no tenía el dinero para disponer de un buen abogado sino que necesitaba firmar cuanto antes.

"Confiaré en su palabra" Sonreí mientras firmaba y levantaba la vista para señalarlo con la lapicera "Me prometió que pagaría por adelantado y que la suma sería la especificada aquí"

"Lo hice, por supuesto, pero de todas formas siempre es bueno leer los contratos aunque este sea de tan solo un año de duración" Aconsejó pero ya había escrito mi nombre en todos los espacios en blanco y entregado los documentos, acababa de hacerme miembro de aquella empresa para proveer la música que usarían en sus próximos comerciales de aquí a un año.

"Bien, mientras mande urgentemente el dinero a la cuenta que le indiqué no me importará ser su esclavo por un año, estoy bien con cualquier cosa" Había acabado robando a gente inocente, no creía que nada del contrato pudiera ser peor que eso. No había querido decirle a nadie sobre mi visita a la empresa así que aquella mañana, cuando Kurt me despertó con un vaso de jugo natural recién exprimido –naranjas que el supermercado donde trabajaba Sam le mandó de regalo- y galletas de chocolate –cortesía de la anciana a la que Tina cuidaba ahora- le mentí diciendo que me habían llamado del taller y volvería en cuanto resolviera algunos asuntos.

"Un placer hacer negocios con usted, Blaine Anderson, nos vemos mañana a las ocho" Exclamó el hombre tomando mi mano y sacudiéndola formalmente, una sonrisa escapando de mi rostro mientras atravesaba las puertas del edificio. El adelanto era, aproximadamente, el dinero que le había robado a Kurt y ahora estaba devuelto en su cuenta correspondiente. No lamentaba que no me sobrara nada en absoluto más que para un par de entradas al teatro y una humilde cena, de hecho, necesitaba celebrar por lo acontecido así que gastaría hasta la última moneda para divertirme con mi nuevo mejor amigo, el chico por quien empezaba a sentir algo que nunca había sentido por nadie antes.

"Si sigues desprendiendo todo ese brillo, no tendremos que pagar más la cuenta de la luz" Bromeó Tina cuando llegué a casa aquella noche, intentó contenerse pero le contagié mi buen humor de inmediato y Sam soltó la risa desde la cocina con el sartén en la mano y el viejo delantal blanco cayendo graciosamente a los lados de su cadera. "¿Por qué la radiante sonrisa, Blainey days?"

"¿Dónde esta Kurt?" Pregunté sin poder contenerme, mirando de un lado a otro y esperando a que, como las últimas cuatro noches, el castaño apareciera corriendo para recibirme con un abrazo y comida recién hecha mientras nos sentábamos en el sillón a charlar sobre lo ocurrido en el día. Luego veríamos películas hasta que se hiciera tarde y prepararíamos las mantas en el suelo para dejar el sillón a Sam, nuestros cuerpos tan juntos como fuera posible para conservar el calor y su cabello despeinado reposando bajo mi barbilla permitiéndome disfrutar de su dulce aroma durante toda la noche.

"Blaine" La voz de Sam era mucho más apagada de lo habitual y sus ojos se encontraron con los de Tina mientras dejaba caer el contenido del sartén en mi plato y lo colocaba sobre la mesita, sus manos apretando una de las mías para dejar la otra a ella. "Kurt se fue"

El silencio se hizo presente en el apartamento, mi respiración se detuvo hasta volver a normalizarse lentamente "¿Es una especie de broma cruel, cierto? Vamos, déjenme en paz y díganme de una vez por todas donde esta Kurt, tengo que hablar con él" Mis amigos bajaron la vista, noté de inmediato que no estaban bromeando "¡¿Kurt?! Kurt, vamos. Voy a enojarme contigo si no sales ahora mismo de donde estés" Recorrí la casa de un lugar a otro pero no era tan grande como para permitir que una persona se escondiera en ella sin ser encontrada, el pánico invadía la razón, las lágrimas se aglomeraban y esperaban para escapar y deslizarse por mis mejillas.

"Dejo una nota diciendo que era una emergencia per no especificó si volvería, pensamos que quizás se marchó sin despedirse porque tú no lo hubieras dejado ir de no ser así y porque no estaba preparado para decirte adiós. No sabes cuanto lo siento, Blaine" Susurró mi amigo, tirando de mi mano para darme un fuerte abrazo, mis puños adueñándose de su camisa y estrujándola entre mis dedos mientras el llanto se hacía presente y mi cuerpo temblaba desprotegido. "Oh, Blaine" Tina se unió al abrazo, era inútil morder mis labios para que los gritos de dolor no escaparan, los gemidos rompiendo el nudo de mi garganta.

"Lo amo. Amo a Kurt Hummel, tienen que traerlo de vuelta. Dios, no pude decirle. Estoy enamorado de Kurt, no quiero dejarlo ir, él no pudo haberse ido. ¡Lo quiero de vuelta!" Mis piernas no aguantaban el peso de mi cuerpo así que caí de rodillas mirando hacia la ventana, esperando que él apareciera de un momento a otro, mis puños golpeando el suelo y mi cabeza gacha derramando lágrimas que siempre había contenido. Había explotado, necesitaba mi pilar, necesitaba al amor de mi vida de vuelta.