Sé que en estos momentos todo me deben querer matar, y no los culpo, descuide demasiado esta historia, pero ustedes saben, uno crece y las responsabilidades también, pero por fin estoy de vacaciones yay, muchas gracias por todos sus reviews, sus buenos deseos y también las amenazas, bueno, esas quizás no jaja, pero en fin, espero les guste este capítulo, si tienen quejas, sugerencias, etc. pueden dejarlo aquí mismo en los reviews.
Espero todos estén teniendo unos bonitos días =) Gracias por su apoyo, y de nuevo disculpas por no subir capitulo en tanto tiempo (-también se me olvido mi contraseña de la página por lo que no podía subir archivos hasta que descubrí con que MSN me había suscrito).
Una canción que me inspiro mucho a escribir este capítulo fue la canción de Yanni, "Nostalgia" es muy buena por si desean escucharla. Sin más que decir, a la historia.
-.-.-
El no le dijo nada, solo atino a llevársela, no sin antes esta mencionar
-tuviste mucho tiempo para enmendar tu error, y no lo hiciste… - así, se retiro con Gerald, que solo hizo un gesto de desaprobación para Arnold, y ambos desaparecieron allí, dejando al chico solo. Golpeo la pared con sus nudillos unas cuantas veces, y miro al suelo, mientras el viento se llevaba el olor del perfume de Helga, haciéndolo bajar en sus pensamientos, y sentándose en el frio piso.
Su celular comenzó a sonar, y al revisar, lo arrojo lejos de él, y alejándose del presente, hundiéndose en sus recuerdos y en su amargura, ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué simplemente no hizo algo después de haberla dejado? El no la amaba… o eso quería creer.
Alejado de él, su celular prendía y apagaba, señalando "tiene una llamada perdida de: Lila".
-.-.-
-¿Dónde puede estar metido Arnold? Ya se está haciendo muy tarde…- se encontraba Lila deambulando por su cuarto, esperando una señal, cualquiera, de que Arnold se encontraba bien, ya eran las 2 a.m. y nunca pensó que su salida demoraría a tal grado. Intento dormir un poco, pero no podía, simplemente al cerrar sus ojos, la imagen de Arnold surgía, y despertaba, pensando que no tardaría en llegar.
De pronto, la puerta se abrió de par, y vio como Gerald entraba a la casa. El venia sólo, cosa que alerto aun más a Lila. El moreno no supo que decir, el sólo ver su rostro de preocupación supuso que el chico de los cabellos rubio no le dijo a donde iría, o si regresaría, por lo que, decidió tranquilizarla, ya era muy tarde y era más que obvio que Arnold no regresaría esa noche.
-Hey Lila, Arnold me dijo que a su celular se le había agotado la batería, que se quedo en casa de unos viejos conocidos, y que regresara mañana, ya es muy tarde para que estés despierta- al mencionar esto, trataba de ser lo mas convincente y que ella no notara su mentira.
Lila, estaba más agotada que cuerda, por lo que esas palabras la tranquilizaron, y sin decir más decidió ir a dormir, pero, algo dentro de ella suponía que Gerald no estaba diciendo la verdad. Necesitaba hacerle algunas preguntas acerca de Arnold, pero supuso que lo mejor en ese momento era descansar, mañana interrogaría seriamente al chico Moreno.
A la mañana siguiente, Arnold regresó a casa. Tenía en su rostro marcas de cansancio, de no haber dormido nada en la noche, se veía sumamente agotado, por lo que, en la mente de la pelirroja empezaron un sinfín de ideas de donde pudo haber estado él, pero, no se atrevía a decirle nada, prefería esperar que el mismo se lo dijera, aunque tuviese que esperar mucho tiempo…
Mientras tanto en la casa Pataki, Helga salió a dar un paseo por la playa, pensó que eso la tranquilizaría y pondría en orden sus ideas.
Se sentó un momento en la arena, mirando como las personas se divertían haciendo castillos de arena, otros más jugaban en el agua, y alguien más sujetaba una botella con agua, moviéndola de un lado a otro cerca de su rostro
-El mundo llamando a Helga, ¿se encuentra ella?-
-No seas chistoso Gerald – dijo la rubia moviendo la botella de su rostro, y volteando a verlo con una mueca un poco seria, por lo que el chico solo atino a sonreírle y a sentarse a un lado de ella, sabía que ella no era como las demás chicas que ríen y platican de todo, sabía que para acercarse a ella tendría que ser muy cuidadoso. No quería lastimarla, ella le inspiraba fortaleza, y en esos momentos, también un poco de… ¿ternura?
-¿Ya estas mejor? – preguntó el chico de ojos cafés, con un poco de miedo por parte de ella, no sabía si era lo mejor ser directo, o quizás debió de haberle sacado conversación antes de ir al grano
-Sí, aunque me duele la cabeza- Helga no notó el pequeño miedo que brotaba de los ojos de Gerald mientras él le preguntaba lo anterior, ni tampoco noto el gesto de alivio que se mostraba en su rostro, solo pudo notar como una mano se posaba junto a la suya, se sentía cálida, y al voltear al ver al chico, con una expresión serena, y murmurándole "Todo saldrá bien" hizo que sus huesos se estremecieran. Deseaba quitar su mano, deseaba darle un puñetazo, deseaba irse corriendo, pero no pudo, tenía mucho tiempo queriendo sentir ese tipo de calor, de cariño de parte de alguien más, no podía reaccionar de otro modo, por lo que solo murmuro un "Lo sé" en voz baja, recargando su cabeza en el hombro del, y dejándose llevar por el sonido de las personas a su alrededor.
-¿interrumpimos?- esa voz la hizo volver a la realidad, allí estaba su estúpido cabeza de balón con Lila, venían con una sombrilla y con una canasta llena de comida. No sabía cómo reaccionar ante él, pero en vez de soltar a Gerald apretó su mano más fuerte, mientras forzaba una sonrisa ante ellos
-Que sorpresa, hola- se esforzaba demasiado por embozar una sonrisa para ellos, pero pronto dejo de sonreír, cuando vio como Arnold y Lila se sentaron junto a ellos, y se instalaron para poder estar todos juntos.
Y lo que pensó como algo pasajero, se torno a toda la tarde escuchando a Lila hablar y hablar sobre asuntos de niñas, a Arnold riéndose tontamente de todo lo que ella decía, se estaba volviendo loca. Se hubiese retirado en el momento en el que ellos se sentaron pero, la compañía de Gerald hacia más ameno el momento, cosa que Arnold no soportaba. El chico moreno era su mejor amigo de toda la vida, pero no soportaba verlo al lado de Helga. Ese sentimiento egoísta que lo embriaga parecía no irse, Arnold quería a la rubia a su lado, y no junto a nadie más.
-Voy por unas bebidas. Helga ¿Me acompañas?- Lila tomo la mano de la rubia, la cual se encontraba tan distraída de la plática de todos que accedió sin saber a dónde iba, y se paro junto a ella. Mientras las dos chicas partían, Arnold y Gerald se quedaron solos, y un silencio abrumador los invadió. No sabían que decir, pero, cierto aire de molestia los impregnaba.
Arnold solo miraba hacia sus lados, esperando que las dos chicas no demoraran, mientras que su amigo solo atinaba a mirar a las personas que estaban en el agua, deseaba irse en ese momento y tener que charlar con su mejor amigo.
-Anoche- por fin atino a decir el chico del cabello rizado –estaba muy preocupada Lila por ti, tuve que mentirle para que se fuera a dormir-
-ella no me dijo nada – mencionó el joven de los cabellos rubios, mientras miraba a Gerald a los ojos.
-¿Esperabas acaso que ella te pidiera una explicación?
-Pues si ella no me dijo nada supongo que no le tomo mucha importancia a mi ausencia
-Viejo, se quedo hasta las 2 a.m. despierta por ti
-Bueno, ¿Por qué te importa tanto Lila? Pensé que estabas interesado en Helga
Después de lo que dijo Arnold hubo un momento incomodo entre ellos, ahora ninguno sabia que decir, pero Gerald no se quedaría sin nada que decirle a su amigo, tenía que ser ahora o nunca.
-Viejo, estoy interesado en ella, y me voy a ganar su amor
Arnold, cuando escucho eso, solo atino a soltar una carcajada – ¿De verdad crees que ella se fijaría en ti? Aun siente amor por mi – dijo muy confiado de sí mismo, haciéndose el pelo hacia atrás.
Justo en esos momentos llegaron las chicas, y Helga se acomodo de nueva cuenta al lado de Gerald, tomando una de sus manos y con un semblante un poco más alegre. En esos momentos el chico rubio miro a su amigo, con un semblante desafiante, por lo que Arnold solo se mostro serio e indiferente a Gerald por todo el tiempo que estuvieron allí.
La noche se hizo presente, y cada quien tomo rumbo a su casa, Lila prefirió irse primero, y le pidió a Gerald su ayuda para llevar algunas cosas a la casa, este le ayudo con gusto.
Mientras Helga se dirigía a su casa, Arnold la intercepto, asustándola un poco pero sosteniéndola de los brazos para detenerla.
-¿Qué quieres Arnoldo?-respondió sin tanto ánimo, apurada por irse de allí
-Solo quiero que hablemos, como antes, ¿podemos?
Ella solo atino a suspirar, y se detuvo enfrente de él, cruzando los brazos y poniéndole atención –te escucho- mencionó ella.
Estuvieron hablando por mucho tiempo, sobre lo que les había pasado, la escuela, el trabajo, los amigos, todo parecía ir como en los viejos tiempos, y hasta parecía que ambos se sentían… cómodos.
-Helga, quiero disculparme contigo, y sé que esto no remediara todo el dolor que te hice sentir, pero sé que por lo menos nuestra amistad podemos rescatar, si quieres iniciar algo con Gerald, no me opondré, y los apoyare- al termino de esto, Helga se quedo paralizada, ella no esperaba eso. Ella quería que él se mostrara interesado, quería volver a los viejos tiempos en donde todo era más fácil, en donde no tenía que decidirse por nadie. Era más que obvio que aun estaba loca por él, pero, ¿Por qué ahora le estaba proponiendo eso? Se le hizo un nudo en la garganta, ¿Por qué? ¿Porque justo ahora? Aun tenía mucho rencor por el rubio, pero muy dentro de sí misma, su corazón seguía perteneciendo a él.
-Gracias Arnold- fue lo único que pudo decir ante el asombro, y siguió su camino sin siquiera despedirse de él, pero Arnold no se quedaría así, en un intento por perseguirla, a escasos pasos de ella tropezó con una roca, y lo único que pudo tomar fueron las piernas de ellas, por lo que, como si fuese un efecto cadena ambos cayeron al piso, muy juntos uno del otro. Estaban un poco adoloridos, pero no se percataron de lo que sucedió.
Arnold, en un intento por sujetarse de algo, jalo su falda un poco fuerte, por lo que atino a bajarlo un poco, quedando a la vista la ropa que la chica tenía debajo del vestido.
Helga se puso roja, no sabía en donde esconder su cara, pensaba irse rápido pero escucho un – ¿Fresas?-de parte Arnold, y solo atino a golpear su cara
-¡Estúpido cabeza de balón!- dijo gritándole, y yéndose corriendo hasta su casa.
Al llegar Arnold hasta su casa con Lila y Gerald, ambos se quedaron asombrados al ver en su rostro la marca de un golpe, y no le dijeron nada. El chico moreno solo atino a pensar que la causante de eso había sido Helga por lo que sonreía internamente, pero, el chico rubio también estaba sonriendo, imaginando lo que sus ojos habían visto unos minutos atrás, pensando en que quizás, solo quizás, podría tener una oportunidad para regresar a Helga a su lado.
