Nuevamente mil disculpas. ¿Cómo andan? Espero que mejor que yo. Lamento no haber actualizado ayer, cuando se suponía debía hacerlo, estuve muy ocuapada. En Argentina viene el invierno y tuve que ir a comprarle ropa de abrigo a mi hija y bueno, fue un laaargo trámite. No quise abandonarlos pero no pude evitarlo, ¡perdón!

Bueno, nuevo capítulo de Querido diario, espero que les guste y nada, vamos a las formalidades:

Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con esto. El fic, sin embargo, es de mi autoría.

Summary (Del décimo capítulo): Términus parecía un lugar tranquilo, parecía un lugar donde poder superar todo el infierno que habían pasado. Parecía...

Dedicación: A mis hermosos lectores (Que no son muchos pero los quiero a todos :3 ) que me leen a pesar de no ser demasiado responsable con las actualizaciones. Pido mil disculpas por eso e intentaré que no vuelva a pasar, si Dios quiere no volverá a pasar. ¡Los quiero mucho, chicuelos!

& también dedicado a mi hija que hoy se compró un hermosísimo buzo (pagado por mamá, obvio) no le gustó mucho probarlo pero bueno, le quedó hermoso. Te amo bebota de mamá.

Sin más que decir, espero que lo disfruten & mil millones de disculpas, no fue mi culpa, fue de mi bebé, ¡todos a ella! ajajajaja


Querido diario.

By: Belencitah.

Capítulo diez: Apariencias.~

Venían bien de tiempo. Habían recorrido varios kilómetros aquél día, o al menos eso le parecía a Daryl, quien sentía sus pies latir como nunca.

El camino fue silencioso, nadie hablaba demasiado, salvo cosas triviales y con referencia al viaje. Aún así, el menor de los Dixon notó las miradas de Michonne y Carl sobre su líder, Rick. Y era normal, la noche anterior no había sido la mejor del mundo para ninguno, mucho menos para el pequeño. Aquél enfermo intentó abusar de él y para Rick había sido demasiado, su locura había emergido y las cosas se habían salido de control. Para Carl e incluso para Michonne era difícil superar aquella imagen. Ver a su líder cubierto de sangre de otra persona, verlo apuñalar los restos de alguien alrededor de una hora, con sus ojos totalmente enloquecidos. Había sido fuerte para cualquier niño, aunque Carl parecía estar bien.

Se habían detenido un par de veces para tomar agua y buscar algo de comer. El niño parecía estar pegado a la mujer, quizá la viera como figura materna, pero lo cierto es que no se había separado de ella en todo el viaje, siquiera para buscar recursos vitales. Daryl podía jurar haberlos visto abrazados en lo profundo del bosque pero no dijo nada, él tenía sus propios problemas. Él no se había separado de su hermano en ningún momento, aún temía por su salud mental. Tampoco habló con él de nada referido a la noche anterior, era pasado y el pasado pisado.

Y, como si no fuera suficiente cuidar la salud de Rick, debía cuidar la suya propia. Sus esperanzas de encontrar a Beth viva se hacía escasa. Cada día que pasaba sin ella era un paso más cerca a la locura. En verdad la extrañaba, echaba de menos su optimismo, aquél que les habría venido bien en ese momento. Se daba fuerza mental diciéndose a sí mismo que ya habían perdido muchas personas, Beth era solo un número en aquellos tiempos pero, por más que intentara creérselo, no podía. Ella tenía algo, algo que él no podía explicar. Ella era especial en todos sus sentidos.

Dixon agitó la cabeza y dejó de pensar. Estaba harto de tener esa maldita voz en su cerebro molestándole a cada jodido momento. Pasado pisado, se repetía una y otra vez en vano. Volvió la vista al frente, seguían caminando por las vías buscando aquél paraíso artificial llamado Términus. Le parecía irreal pero, si allí iban todos, él los seguiría.

Pronto, Daryl notó como Rick paraba de golpe. Todos hicieron lo mismo y lo miraron interrogantes a la espera de una respuesta.

—¿Ven eso? —preguntó el líder a los demás. Todos miraron hacia delante.

—¿Es una reja? —contestó Michonne dudando. Se veía una especie de alambrado a varios metros por delante—, tenemos que tener cuidado, no sabemos qué clase de lugar es éste.

—¿Al fin llegamos a Términus? —preguntó Carl y era la primera vez, o al menos eso creía Daryl, que se refería a su padre; había evitado hablar con él, incluso estar con él, desde la noche anterior.

—Pues eso parece… —le contestó el menor de los Dixon analizando lo que podía de la reja a esa distancia. No vió movimientos dentro, y si lo había, eran sigilosos.

Rick se dio la vuelta y los miró fijo a todos. Paró su mirada en Carl, quien bajó la mirada al piso al sentir la fuerte presencia de su padre. El mayor de los Grimes intentó ignorar la actitud de su hijo.

—Muy bien, debemos ir sigilosamente y, por nada del mundo, entrar por la puerta principal. Seguramente es lo que esperan y no conocemos a esa gente. No podemos arriesgarnos.

—Podríamos subir la reja, no parece tan alta —propuso Daryl.

—Puedo cortar una parte con mi katana de ser así —ofreció Michonne.

Rick solo los miró y sonrió. En verdad se alegraba de contar con ellos en ese momento. Michonne era como una madre, o no, quizá como una hermana mayor para Carl y Daryl era su hermano, era su colega y confidente. En verdad tenía suerte de tenerlos.

Se dio media vuelta y siguió liderando al grupo hacia el alambre que, notaban ahora, ya más cerca, era de púas. Costaría subir, siquiera cortarlo.

Al llegar a él, estando a solo centímetros, Daryl lo tocó.

—Parece demasiado duro para cortarlo, Michonne —le dijo mirándola, ella por su parte guardó su katana. Sí, era demasiado grueso.

—Tendremos que subirlo —Dijo Rick mirando hacia arriba. No era muy alto—, si tenemos cuidado con las púas de arriba no deberíamos tener mayor problema.

Todos asintieron y el primero en subir, como no podía ser de otra forma, fue el líder. Lo escucharon caer del otro lado y esperaron alguna señal.

—Todo está bien, no hay gente a la vista en este sector —susurró para evitar que, de haber alguien, los escuche—, Daryl, ayuda a Carl a subir.

Luego de intentar ayudar a Carl –quien no se dejó alegando que podía solo-, subió Daryl y, por último, Michonne.

Todos con arma en mano caminaron sigilosamente por lo que parecía ser el famoso santuario. Había gente, de eso estaban seguros. Pese a no verla, podían notarlo en la pulcritud del piso y en los autos estacionados y en buen estado que había dispersos por aquél playón grisáceo.

—Aquí hay una puerta —susurró Carl al grupo. Todos pararon y lo miraron, siguiendo el dedo del chico que apuntaba a una gran puerta gris. El chico abrió despacio la puerta y echó una mirada antes de abrirla por completo, asegurándose de que no hubiera nadie—, parece ser una especie de Garaje o algo así.

Rick sonrió orgulloso y todos entraron a aquél lugar.

Parecía un garaje bastante grande, demasiado para ser uno ordinario. Probablemente era un hangar pero, en lugar de aviones, había alrededor de veinte autos, quizá más. La mayoría de los autos estaban en buen estado, notó Daryl, pero no tenían combustible.

Observaron un poco el lugar. El piso era de cemento y no había mucho más que ver. Caminaron hacia la pared contraria a la puerta por la que ingresaron:

—Allí —dijo Michonne señalando una puerta que no habían visto antes. Todos caminaron lentamente, arma en mano, y giraron el picaporte. ¡Estaba abierta!

Rick miró a través de ella y pudo ver gente dentro. Parecía ser una habitación de costura o algo así, puesto que la gente paría estar utilizando máquinas de cocer de tamaño industrial.

—¿Qué sucede, Rick? —preguntó Michonne.

—Parece ser su lugar de trabajo… —dicho aquello, se movió y dejó que la mujer observara por sí misma cada detalle por la rendija.

—Eso parece, y no parece que estuvieran armados —concluyó la morena.

Daryl decidió echar un vistazo por sí mismo también y no le pareció nada extraño. En una comunidad tan grande la ropa y los cobertores seguramente escaseaban y ese grupo era el encargado de arreglarlo, nada de otro mundo.

—¿Deberíamos anunciarnos? —preguntó en voz baja el menor del grupo. Daryl y Michonne miraron a Rick, esperando alguna respuesta. Él era su líder y siempre lo sería. Él tomaba las decisiones.

—Creo que sí, parece que en verdad esto es un santuario —susurró y, volviendo a observar por la rendija de la puerta, concluyó—, de todas formas, no les quiten los ojos de encima.

El grupo asintió conforme. Todos pensaban lo mismo, aquellas personas parecían amigables y no tenían armas visibles. No habían encontrado nada raro en el lugar, tampoco. Nada de que alarmarse. Quizá en verdad existía salvación aún.

Caminaron sigilosos, comandados por Rick, quien iba adelante. El último en entrar fue Carl, quien aún dudaba un poco de las intenciones de aquellas personas. Después de su experiencia unas noches atrás, había aprendido que las personas eran mucho más peligrosas que los caminantes. No quería repetir incidentes similares.

Un hombre los vio y sonrió con entusiasmo. Dejó de cocer y se acercó lentamente al grupo dirigido por Rick.

—¡Bienvenidos a Términus! —gritó con fervor el hombre.


¿Y? ¿Gustó? Espero que sí, me esforzé, llegué a casa, puse a lavar la ropa y mientras tanto escribí esto. Juro que cuando empecé con este fic no conté con que empezaba el colegio en abril; es un quilombo porque tengo que ir a la secundaria y prepararle la noche anterior comida y todas esas cosas a mi hija para que se quede con el abuelo, y como si fuera poco, me estoy mudando a un departamento para vivir sola con mi hija... Osea, imaginarán lo que es mi vida, un despelote total. Perdonen, chicos, de verdad, prometo cumplir.

¡Los quiero mucho chicos!

Bel~