Capítulo 10
Raf
Esos últimos dos días Sulfus había estado extraño, y tanto sus amigos como yo lo habíamos notado, hasta Urié, Dulce y Miki. Se negaba a hablar con nadie, pero me armé de valor para aparecer por el ala de los demonios sin ser vista y hacerle una visita.
Estaba tirado en su cama, boca abajo.
-Sulfus-susurré, sabiendo que podía oírme desde la puerta.
Su cuerpo se tensó un momento.
-¿Qué haces aquí?-inquirió.
-Estaba preocupada-musité.
-No deberías haber venido.
-Pero… Sulfus, te está pasando algo muy raro, no quieres hablar ni acercarte a nadie, ni siquiera a tus amigos, y yo…necesito saber qué te pasa.
Sulfus gruñó y yo retrocedí un paso.
-Pero… Sulfus, ¿qué te pasa?
-Vete-contestó-No quiero que me veas así.
-¿Así?-estaba confusa-¿Qué quieres decir? Puedes confiar en mí, cuéntame lo que te pasa. Por favor.
Sulfus se incorporó de manera que acabó sentado en el borde de la cama, pero estaba aferrado a la almohada, que seguía ocultando su rostro.
-No puedo contártelo-susurró.
-¿Por qué?-repliqué acercándome un poco, quedándome a dos metros de él.
-No quiero hacerte daño.
Confusa y sorprendida miré a Sulfus.
-Sulfus, mírame.
Él negó con la cabeza pegada a la almohada. Furiosa, reduje el espacio que quedaba entre nosotros y le arranqué el cojín de las manos, descubriendo lo que él intentaba ocultar: sus ojos.
Me llevé ambas manos a la boca, conteniendo un grito, dejando caer el cojín al suelo. Los ojos de Sulfus habían cambiado, antes eran amarillos y se habían vuelto negros, como los de… Xavier.
-Pero qué… Sulfus, ¿qué te ha pasado?
-¿No te das cuenta?-exclamó, sonó furioso-No soy Sulfus, soy Xavier.
-No…¿qué tonterías dices? Vamos a hablar con Tentel, ella sabrá lo que ha pasado…
Me volví para ir hacia la puerta pero Sulfus me agarró las muñecas con fuerza.
-¡El Veto!-exclamé.
-¡No hay tal Veto, Raf! ¿No te das cuenta? Bree estaba en lo cierto, lo del Veto es falso.
-No… no puede ser… si Bree estaba en lo cierto… tú…
Me deshice de las manos de Sulfus (o Xavier) con los ojos llenos de lágrimas y salí de su dormitorio.
-¡Raf, espera!-gritó el muchacho, pero yo le ignoré.
¿Era verdaderamente Xavier? ¿El novio perdido de Bree? Si así era no tenía nada que hacer. Si recuperaba la memoria le iba a perder. ¿Podía luchar? No, era inútil, pero valía la pena comprobar la verdad. Debía hablar con Bree.
