Buenas noches! Solo aprovecharé este espacio para advertirles dos cosas; uno, es un capítulo especialmente largo, y dos, habrá lemon. Sí, quise darles un capítulo de felicidad a estos dos después del ajetreo. Eso no quiere decir que no tendrán problemas más adelante pero por el momento disfrutemos con ellos de la felicidad, ¿les parece?
Por cierto, estaba escuchando Placebo mientras escribía este capítulo. Lo recomiendo mucho, especialmente el álbum Meds. Pierrot the Clown es una canción bellísima, y la letra tiene mucho que ver con cómo se siente Bunny con respecto a la actitud de Jack. Escúchenla por favor, díganme que no me he vuelto loca D: es una gran canción.
Disc. Rise of the Guardians and The Guardians are not my property, and this story is a fanfiction I'm writing only for entertainment.
Después de mi inglés chafa pasemos al fic:
Before it's too late
Capítulo 10: Zona B-435
Cuando llegó la hora de su segundo descanso, Jack estaba muriéndose por la ansiedad que sentía. En el momento en que llegó al pasillo donde estaba la oficina de Bunnymund, sentía que todo su cuerpo estaba a punto de colapsar; por alguna extraña razón comenzó a preguntarse si se veía bien, si su cabello estaba en orden, si olía bien. Quería ver a Bunny pero al mismo tiempo quería salir corriendo con todas sus fuerzas y no volver ahí. Sabía que no podía hacer eso. Pero era que sencillamente no quería que su corazón siguiera pasando por tanto.
No lo podía evitar más. Quería a Aster y Aster lo quería a él. No había más.
No había más que pensar, qué dudar ni qué temer. Tenía que hacer lo que fuera necesario para mantenerse cerca de él lo más que le fuera posible. Lo necesitaba. Realmente lo necesitaba.
Se acercó a la puerta de la oficina y miró las dos placas de metal. Resistió la respiración por unos segundos y luego tocó el botón que anunciaba su llegada. Esperó unos segundos, y al no haber respuesta, insistió. Pasaron algunos segundos otra vez y sin que pudiera controlarlo el pánico se apoderó de él.
¿Y si Aster había cambiado de opinión? ¿Y si no quería hablar más con él?
No podría soportar algo así, no ahora, ¡no después de haber soportado tanto, esperado tanto y haberse atrevido a tanto…!
Pero…no había necesidad de ponerse así. Tenía que haber algo. Tenía que calmarse.
Tentando a su suerte, Jack introdujo en el teclado de entrada la clave que Bunny le había dado meses atrás, rezando porque aún funcionara.
Recordó que aquella vez en que ambos comandantes se fueron con la división de avanzados a aquella desastrosa misión, él había entrado en varias ocasiones a esa oficina, solo para escapar, para sentirse tranquilo y protegido. Solo con ver esa puerta de metal la sensación de protección subía por su pecho.
Pero ahora no era así. Ahora se sentía acorralado y abandonado…
Hasta que las placas se abrieron y Jack observó que efectivamente, en el interior de la oficina no estaba Bunnymund.
Un poco más tranquilo Jack asumió que se le había hecho tarde, así que respiró profundo para tranquilizarse y entró.
Una vez dentro de la oficina Jack encendió una pequeña lámpara que despedía una luz cálida, y se sentó en el sillón que tan cómodo había encontrado antes. Tomó la manta, que estaba doblada en uno de los extremos del sillón, la desdobló, se cubrió con ella y se relajó.
Era un día bastante frío. Se había quitado la chaqueta en un entrenamiento y después de la desinfección no se la volvió a poner porque el agua caliente le había hecho perder el frío, pero ahora, con el cabello aún húmedo, sentía unos pocos escalofríos que hicieron que el sillón y la manta lucieran especialmente tentadores ese día.
Cuando Aster entró en la oficina lo encontró allí, enredado en la manta con los ojos cerrados, disfrutando el calor.
-¿Jack?
-Aster- Jack abrió los ojos, levantó el rostro y le sonrió-, estaba esperándote.
Aster hizo una media sonrisa, y caminando hacia su escritorio pasó cerca del muchacho y le pasó una mano por el cabello, que todavía estaba un poco húmedo.
-Enfermarás. ¿Dónde está tu chaqueta?
-No fui a ponérmela porque tenía calor- explicó Jack, caminando también hacia el escritorio. Cuando Aster se sentó, Jack se sentó frente a él y esperó por si planeaba decirle otra cosa.
Bunny permaneció en silencio un buen rato, así que Jack se limitó a observarlo. Cuando volvió a verlo, ensanchó su sonrisa dándole un tinte travieso.
-¿No te preguntas cómo es que entré aquí?
-Aún recuerdas la clave que te di aquella vez, ¿no es cierto?
Jack asintió, casi podría decirse que con orgullo. Aster le sonrió.
-¿Cuántas veces has entrado a mi oficina sin permiso, eh?
El rostro de Jack cambió bastante mientras él pensaba en una respuesta. Bunnymund lo observó mientras sus ojos bajaban, la sonrisa se desvanecía poco a poco y el brillo de su expresión se iba apagando.
-¿Jack?
-Sólo cuando pensé que no volvería a verte. O que tú no querrías saber más de mí.
Después de estas palabras por parte de Jack, ambos se quedaron en silencio por varios largos minutos. Luego, Bunny pasó su mano por encima del escritorio y la acercó a Jack. Lo miró a los ojos como si quisiera decirle algo, y Jack entendió el mensaje como que él le estaba pidiendo que le diera su mano también.
Un poco dudoso, Jack levantó su mano y la puso sobre el escritorio, acercándola a la de Aster. Finalmente, el comandante tomó su mano y la acarició suavemente con la suya.
-Jack. Snowflake, realmente no deseo que existan más malentendidos entre ambos. Necesito saber que estás aquí porque deseas estar, y que sepas que yo he decidido hacer esto porque me importas y no quiero estar sin ti, ¿comprendes?- Jack asintió, mirándolo a los ojos como si tratara de convencerlo con esa mirada-, bien. Entonces quiero que las cosas se mantengan claras entre nosotros. Cuando algo no te guste, cuando te sientas incómodo o cuando no estés seguro de lo que estamos haciendo solamente dímelo, porque yo no quiero que te sientas obligado a nada.
Jack devolvió el agarre que la mano de Aster tenía sobre la suya, y pasó unos segundos en silencio antes de responder.
-Yo…yo quiero seguir con esto. No sé a dónde nos va a llevar pero mientras esté contigo…
Aster sonrió al observar el delicioso sonrojo que se expandió por el rostro de Jack. Tuvo unas ganas inmensas de besarlo en esos instantes, de ahogarlo en caricias, pero se dijo que tenía que guardar la compostura un rato más. Por el momento se contentó con no soltar su mano en ningún instante.
-Entonces, a partir de ahora el plan es que trabajarás conmigo, ¿estás de acuerdo?- Jack asintió, pero Bunny sabía que aún no tenía la idea completa de lo que iban a hacer así que siguió explicando-, algunos días me acompañarás a unas salidas que tengo que hacer. Ahí es donde te mostraré todo lo que necesito que sepas.
Jack volvió a asentir, al parecer sin entender del todo lo que Bunny pretendía.
-Hace un rato le dije a North todo lo que tengo planeado para ti y él está de acuerdo, pero seguirás siendo parte de su unidad.
-Bien. ¿Cuándo comenzamos?
Aster sonrió ante la evidente impaciencia de Jack. Siguió acariciando su mano despacio y lo observó ponerse aún más ansioso al no recibir respuesta. No quería que se percatara de que lo estaba haciendo esperar a propósito, pero es que era demasiado tentador tenerlo así.
-¡Aster!
-Mañana Jackie, mañana. Me ayudarás a hacer algunos preparativos en tus ratos libres y pasado mañana saldremos a hacer un pequeño recorrido que tengo pendiente. ¿Está bien?
Jack asintió.
Fue entonces que Bunny soltó su mano y se puso de pie.
-¿Quieres un café?
-Está bien, gracias.
Mientras Bunnymund se aceraba a una mesita que estaba en un rincón, Jack se puso de pie y fue al sillón a sentarse, envolviéndose de nuevo en la cálida manta que tanto le gustaba.
-El frío está bastante agradable- comentó Aster distraídamente mientras el aroma a café llenaba la estancia-¿azúcar?
-Dos cucharas-, Jack se puso cómodo y esperó, y después de dos o tres minutos, Aster se acercó con una taza de café para cada uno. Se sentó a su lado y le ofreció una de las tazas. Jack la tomó entre sus manos y se recargó contra su hombro mientras bebía.
Aster lo sintió acercarse y se sintió curiosamente satisfecho por su cercanía. Cuando se terminó su café puso la taza en una mesita que había a lado del sofá y se acomodó para que Jack descansara sobre su pecho. Tomó la otra taza ya vacía de sus manos y también la apartó, y ya ambos con las manos libres pudieron abrazarse cómodamente.
Hubo varios minutos de tranquilo silencio, en los que Jack solo se concentró en sentir los dedos de Aster deslizándose por su cabello. Ya no estaba tan húmedo, y Jack definitivamente había podido entrar en calor después de todo.
Esto era tan cómodo y delicioso. Solo estar allí recostado sobre el pecho del comandante, mientras él le acariciaba el cabello y la espalda, se sentía extraño pero infinitamente agradable.
Jack había crecido siendo diferente. Había crecido teniendo miedo de muchas cosas y una de ellas era el interminable miedo a ser rechazado, siempre. Precisamente por ser diferente. Había pasado por tantas situaciones desagradables en su infancia que a veces le costaba tener confianza con las personas, sobre todo aquellas que llevaban uniforme. En la unidad GC, extrañamente, se había sentido bastante cómodo desde el principio. Había sido difícil, eso sí, llevarse bien con Bunnymund, pero una vez que lo logró llegó a la conclusión de que no tenía nada de qué arrepentirse.
A su lado se sentía cómodo, tranquilo y seguro, y se sentía fuerte, demonios, se sentía más fuerte de lo que nunca se había sentido en toda su vida, como si nada pudiera con él, como si fuera una máquina, un ser invencible que podía hacerle frente a todo sin que hubiera posibilidad alguna de perder o de morir.
Todo esto que vivía y que sentía, no podría cambiarlo por nada del mundo.
De pronto, Jack se sintió agitado, debajo de él Bunnymund se estaba incorporando de una manera un tanto brusca, haciéndolo retroceder ligeramente hasta sentarse en su regazo.
-¿Ocurre algo?- le preguntó al ver que se sujetaba el hombro y hacía una mueca de dolor. Esto lo alarmó mucho más de lo que hubiera querido admitir- ¿qué pasa?
Bunnymund no contestó. Jack bajó de sus piernas para permitirle moverse y él simplemente bajó las piernas del sillón para asentar bien los pies en el suelo, como si eso de alguna forma pudiera disminuir el dolor. El rostro de espanto y confusión que tenía Jack ahora lo tentó a reír, pero el dolor era tal que no lo consiguió.
-¡Aster!
-Jack….Jackie, escúchame, ve al comedor y tráeme una botella de agua, ¿ok?, estoy bien, sólo necesito una pastilla.
Jack lo observó sin creerle, Bunnymund lo miró con toda la seriedad posible y reafirmó sus palabras.
-No puedo tomarme la pastilla con café. Ve y tráeme el agua, por favor.
Ante este segundo pedido, Jack se puso de pie y salió corriendo a toda prisa, aterrado pero determinado a conseguir esa botella de agua como si fuera la misión más peligrosa que fuera a cumplir en toda su vida.
.
.
.
Cuando volvió a entrar en la oficina de Bunny, éste ya tenía la pastilla en su mano, y estaba sentado en el sillón. Se veía algo más tranquilo pero a juzgar por el sudor que bajaba de su frente, Jack supo que solo fingía para no preocuparlo más. Abrió la botella a toda prisa y se la dio. Bunnymund se tragó la pastilla y bebió casi todo el contenido de la botella de un solo golpe.
Mientras tanto, Jack tomó un pañuelo, se acercó y le limpió la frente con suavidad. Cuando el comandante dejó el agua a un lado ya se veía mucho más tranquilo.
Jack le tomó la cara con ambas manos y se inclinó sobre él hasta besarlo, lo más suavemente que pudo, confundido por la escena que acababa de transcurrir. Bunnymund le sujetó la cintura y lo atrajo para hacer que volviera a sentarse sobre sus piernas, y una vez bien acomodado pudieron besarse con mayor libertad.
Poco a poco el dolor comenzó a disminuir en el cuerpo de Bunnymund, y tenía la sensación de que el beso de su Snowflake tenía algo que ver con la repentina sensación de bienestar que experimentaba.
-Snowflake…- con los ojos cerrados, y aun acariciando sus labios con los de Jack, Bunnymund comenzó a sentir con más claridad el efecto de la pastilla-, amor, la medicina me da mucho sueño.
-Está bien, necesitas descansar-, un poco cohibido porque lo hubiera llamado "amor" una vez más, Jack comenzó a bajar de sus rodillas, pero Bunny lo detuvo, lo sujetó fuerte y le sonrió.
-No, sólo déjame recostarme. Quédate conmigo, ¿está bien?
Jack se sonrojó intensamente y asintió. Esperó a que Bunnymund se acostara bien en el sillón y se acomodó a lado de él en el pequeño espacio que quedaba. Bunny lo retuvo contra su cuerpo en un fuerte abrazo y después de un rato se quedó profundamente dormido.
Jack lo observó dormir. Sintió un cosquilleo en el estómago que no supo de dónde había salido. Guiado por esta misteriosa sensación, le acarició el rostro con el dedo índice de su mano derecha. Se acercó y le dio un beso en la frente. Bunny se removió en su sueño y abrazó aún con más fuerza a Jack, para luego esconder la cara en su cuello, causándole escalofríos. Jack se sintió derretir.
La quietud del lugar, la tranquilidad que sentía y el cálido abrazo de Aster hicieron que Jack comenzara a sentirse somnoliento, sorprendentemente a pesar del café que acababa de tomarse.
.
.
.
Juraría que solo había cerrado los ojos por cinco minutos, pero cuando los abrió y miró en la pared el reloj digital, éste marcaba las seis treinta y cinco de la tarde, o sea, había pasado más de cuatro horas en la oficina de Bunnymund y no solo eso, había descuidado todas sus labores vespertinas estando allí.
-¡No puede ser!- Jack se dio la vuelta y prácticamente cayó del sillón. Su brusco movimiento despertó a Aster, que un poco confundido se incorporó mientras él se levantaba del suelo, mirando el reloj como si no pudiera creerlo.
-¿Qué pasa?
-Me quedé dormido- replicó Jack, evidentemente contrariado por la situación, caminando por la habitación y mesándose el cabello con insistencia-, no fui al entrenamiento de la tarde ni a la clase de enfermería… ¡Tooth va a matarme!
Aster casi quiso reír ante el miedo infantil que Jack sentía hacia la teniente. Se puso de pie, caminó hacia él y lo tomó de los hombros para que dejara de caminar en círculos como lo estaba haciendo.
-Tranquilo Jack, relájate- le dijo, mirándolo fijamente a los ojos y tratando de parecer tranquilizador mientras hablaba-, North sabía que vendrías a hablar conmigo así que no creo que le molestara que no fueras al entrenamiento, y le mandé un mensaje a Tooth hace rato para que supiera que estabas ocupado y que no irías a la clase teórica….
-¿Tú….?
-¿Qué puedo decir? No tuve corazón para despertarte.
Jack se relajó, pero ante la mirada de adoración que Aster tenía en su rostro, solo para él, no pudo más que sonrojarse aún más intensamente. Aster le besó un momento antes de mirar el reloj de reojo y sonreír.
-Tenemos veinte minutos antes de la cena.
-…bien, ¿qué haremos?- preguntó Jack con voz temblorosa. Aster lo sujetó firmemente de la cintura y lo volvió a besar. Jack se olvidó de revisar el reloj.
.
.
.
La cabeza de Jack aún estaba en una nube cuando llegó al comedor, cinco minutos después de que sonara la alarma para la cena. Hubiera querido hacer mucho más con Aster que solo besarse, pero no estaba mal cuando los besos eran tan largos, húmedos, calientes e íntimos, lo suficiente para sentirse drogado, como si hubiera ido a una sala de baile y tomado una pastilla roja, una azul y una verde juntas, pero sin el sentimiento de malestar que normalmente las acompañaba y en cambio con la sensación diez veces aumentada de que su cuerpo flotaba por los aires.
Aster y él habían decidido no verse esa noche, por lo que una vez que terminó la cena fue a pasar el rato con Jamie y los demás, jugando cartas y ajedrez holográfico hasta que fue la hora de dormir.
Cayó en su cama como si no hubiera dormido en años, y para ser justos, durmió esa noche como hacía mucho que no lo hacía.
.
.
.
El día siguiente fue largo y bastante cansado, pero Jack diría que cansado en el sentido de aburrido, no porque hubiera realizado gran actividad física o algo así.
Lo que Aster le mandó a hacer durante el rato que tenía libre fue hacer un inventario de algunas cajas que estaban en un pequeño apartado de la gran bodega donde guardaban los suministros de toda la unidad.
En las cajas había de todo; comida, ropa, agua, medicinas, herramientas y cosas por el estilo. A Jack le tomó un buen rato contabilizarlo todo pero cuando terminó y fue a enseñarle orgullosamente a Aster su trabajo, éste miró el inventario, pareció reflexionar un momento y luego volvió a lo que estaba haciendo.
-Agrega dos cajas más de artículos de higiene personal. Cambia una caja de frutas secas por una de botellas de agua y…espera un segundo, quiero que también pongas unos medicamentos en una caja…
Bunnymund buscó entre sus cosas una hoja de papel. Jack se sorprendió al verlo escribir a mano los nombres de los medicamentos, pero no mencionó nada. Había notado en otras ocasiones que esto parecía ser normal para él.
-Listo. Aquí tienes, ve y cambia lo que te dije.
Jack miró interrogante el papel que había dejado en sus manos, pero duró un buen rato sin decir nada. Cuando el comandante notó que no se retiraba, levantó la mirada hacia él.
-¿Ocurre algo?
-Era justo lo que iba a preguntarte.
Bunny dejó la pantalla con la que estaba trabajando y volteó a ver a Jack. Jack sostenía la hoja de papel como si quemara, con la punta de los dedos, mirando a Bunny con el ceño fruncido.
-No pienses tonterías- replicó Bunny finalmente, sin darle demasiada importancia a su expresión-, mañana entenderás un poco mejor, lo prometo.
-¿Es algo peligroso?
Ahora el rostro de Jack había cambiado del enojo a la preocupación. Bunny extendió su mano hacia él y le acarició la mejilla antes de retirar su mano, como si se retractara de haberlo tocado. Jack se alarmó ante esta reacción, pero no dijo nada.
-Para serte sincero, sí, podría ser peligroso-, explicó mientras miraba de regreso a la pantalla en la que había estado trabajando-no voy a mentirte en eso. Pero por otro lado, te prometo que si todo sale bien aprenderás una cosa o dos.
A Jack no se le pasó por alto la sonrisa retorcida que se posó en sus labios mientras volvía a su trabajo con tranquilidad. Se sintió algo molesto pero decidió ignorarlo y salió del lugar sin darse cuenta, ya que él había hecho lo posible por ocultárselo, que Bunny se había quedado pensativo y preocupado.
.
.
.
Jack durmió poco y mal. Por lo tanto, cuando sintió una mano posándose en su hombro sacudiéndolo con fuerza, se enderezó con rapidez, muy asustado.
-¿Qué pasa?- preguntó casi gritando, y lo sorprendió la oscuridad. Asomado hacia la cama de su litera, Aster lo miraba severamente.
-Es hora de irnos. Vamos, prepara tus cosas, necesitas al menos un cambio de ropa limpia, y también trae algo de ropa de civil. Le avisaré a North.
-Pero…
-Necesitamos apresurarnos, te veré en el hangar.
Bunnymund se dio la vuelta y salió del dormitorio mientras Jack, confundido, miró hacia el reloj y se percató de que eran las 5 de la mañana. Faltaba al menos una hora antes de que los demás despertaran, así que no entendió la urgencia, sin embargo obedeció al comandante. Fue hacia su casillero y buscó entre sus cosas una mochila y la ropa que le había indicado que llevara. Tuvo que ir a despertar a Toothiana para que le dijera donde conseguir ropa de civil y ésta le proporcionó un cambio de ropa limpia y al parecer nueva. Le deseó suerte y Jack asumió que ella sabía mejor que él mismo qué era lo que iba a hacer en esta salida con Bunnymund.
Cuando llegó al hangar, el comandante estaba terminando de subir las cajas que él había inventariado el día anterior en un enorme vehículo de carga.
Le ayudó a terminar y una vez que estuvo listo, subieron al vehículo. Jack se fue a esconder a la parte de atrás, como de costumbre, y Bunny comenzó a conducir.
En este proceso no intercambiaron palabra alguna. Jack se sentó en silencio, esperando a ver si le diría algo, pero Bunny estuvo un buen rato concentrado en el camino y también sin pronunciar palabra alguna.
.
.
.
El día comenzaba a ser un poco más claro cuando Aster miró de reojo hacia atrás, donde estaba él.
-Jack, ven aquí.
Jack se quedó sentado, sorprendido de que Aster lo hubiera llamado cuando se suponía que no debía de ver hacia afuera por ninguna razón.
-¿Ah…?
-No preguntes, sólo ven.
Jack obedeció y se acercó, sentándose en el asiento vacío del copiloto. Bunnymund no desviaba su vista, aparentemente muy concentrado mientras conducía el vehículo.
-Acabamos de salir del área del camino resguardada por el ejército- explicó- nos quedan un par de horas más de viaje. Quiero que pongas atención a la carretera.
-Pero…pero no se debe. No se supone que yo…
-No se supone que pasemos tanto tiempo juntos ni que nos besemos- interrumpió Bunny, sin permitir que Jack siguiera quejándose- así que créeme que romper las reglas una vez más no agrava mucho este asunto. Sólo has lo que te digo y trata de absorber todo lo que puedas, ¿está bien?
Resignado, Jack terminó por asentir mientras miraba hacia afuera. El cielo se aclaraba poco a poco, pero Jack extrañaba los días soleados que había contemplado desde la ventana del faro.
-Un segundo, ve atrás y busca en mi mochila un frasco de protector solar. Lo vas a necesitar.
-¿Protector solar?- preguntó Jack antes de levantarse.
-Tu piel es muy delgada. En el lugar a donde vamos podrías terminar teniendo quemaduras serias si no te pones el protector.
Jack se puso de pie y buscó la mochila. Encontró el frasco que le había dicho y volvió a su asiento.
-Ponte en la cara, en el cuello y en los brazos.
Jack obedeció. La sustancia espesa tenía un olor como a medicina, pero Jack trató de ignorarlo lo más que le fuera posible mientras deslizaba sus manos por su rostro y su cuello.
Se desabotonó la camisa, se la quitó y comenzó a ponerse también el protector en los brazos y los hombros, y la parte superior del pecho, por si acaso.
-¿Tú no usarás?
-Yo estoy más acostumbrado, en realidad no lo necesito.
Jack no dijo nada más. En algún punto del camino, pudo ver algo en el cielo que llamó su atención. Era como si hubiera una línea que lo dividiera, una línea que se perdía hacia los lados del horizonte, y separaba al cielo en dos partes. La parte donde ellos iban en ese momento, era cada vez un poco más clara, pero era gris. Más allá de la línea, el cielo era de un azul tenue, casi blanco, y cada vez un poco más brillante.
-Jack, ¿puedes ver esa línea?- Jack asintió, y aunque su mirada estaba fija en el camino, Bunny se dio cuenta-, cuando yo te lo indique tendrás que ponerte unos lentes que están en esta caja-, explicó, señalando una caja de metal que estaba junto al asiento-, tus ojos tardarán en adaptarse a la luz, no puedo arriesgarme a que te haga daño.
-… ¿no es el mismo cielo que había en el faro?
-Sí, la diferencia era que como estabas allá atrás tus ojos tenían más facilidad para adaptarse debido a que la luz entraba indirectamente- explicó, con una gran sonrisa en su rostro, contento por su curiosidad-, ahora pasarás por el cambio de la manera más directa posible.
Jack buscó en la caja los lentes y esperó. Eran unos lentes de cristales muy oscuros, al verlos, Jack sintió que no podría ver absolutamente nada con ellos.
-Bien, póntelos ahora.
Jack asintió y obedeció. Como esperaba, no podía ver nada con esos lentes, pero poco a poco la oscuridad se fue diluyendo. Pasaron unos cinco minutos antes de que fueran completamente claros.
-Puedes quitártelos.
Bunnymund estaba como si nada. Jack miraba sorprendido a la carretera, donde una luz hermosa iluminaba todo. Había algo bello y tranquilo en esa luz. Era relajante. Se sentía extraño, un poco como si ya hubiera visto algo así antes, y en cierto modo así era pero se sentía muy, muy diferente esta vez. No parecía del todo el mismo cielo que Jack había visto en el faro.
-En una hora más llegaremos- dijo Aster, su expresión era severa así que sacó un poco a Jack de su momento de relajación.
Esperó a ver qué pasaba, y que era lo que iban a hacer a continuación.
.
.
.
Pasada la hora que Aster le había dicho a Jack, salieron de la carretera por un camino de tierra sin pavimentar, lleno de irregularidades y baches. El vehículo saltaba tanto que Jack tenía que sostenerse de los descansabrazos de su asiento. Aster bajó un poco la velocidad y dejaron de saltar. Conforme avanzaban, a los lados del camino iban apareciendo pequeñas construcciones cuadradas y desvencijadas, con la pintura vuelta escamas, las orillas desmoronándose y con plantas y musgo creciendo en las paredes.
-Ponte un poco más de protector. Saldremos en un momento.
-De acuerdo.
Jack obedeció. Mientras avanzaban iban apareciendo más casas a los costados del camino. Pronto, Jack comenzó a ver a la gente, y al hacerlo, tuvo que batallar bastante con la conmoción, pero también con la confusión que las apariencias de esas personas le provocaban.
En cierto modo que jamás sabría cómo explicar, Jack sintió que había mucha tranquilidad en la apariencia de esas personas. Los hombres, que de hecho eran bastante pocos, se veían grandes y fuertes, con su piel oscura y gruesa y los brazos y las piernas de un tamaño considerable gracias al trabajo. Las mujeres eran relativamente esbeltas, pero de cuerpos macizos; caderas anchas, pechos grandes, cabello largo y ondulado. No había uno solo entre esa población de adultos de apariencia dura que se viera delicado y "perfecto" como la gente que Jack acostumbraba a ver. No había uno solo que no estuviera haciendo algo útil; unos cargaban carretas con verduras y frutas frescas, otros construían juntos una casa nueva, lavaban ropa y la extendían en cables en los patios de las casas, alimentaban a los animales, preparaban de comer, algunos se podían ver haciendo muebles de madera. A lo lejos se veían lo que al parecer eran campos de cultivo; Jack podía ver a la gente trabajando incluso allá. Vestían ropas descoloridas y rotas, las mujeres no usaban ni gota de maquillaje, los hombres no estaban bien afeitados, se veían incluso algo sucios, acalorados, sudorosos.
Había niños corriendo de una casa a otra, con sus rostros sucios, con las ropas rasgadas, las rodillas llenas de raspones, tropezando unos con otros pero riendo con todas sus fuerzas.
Pero sobre todo, Jack podía ver que ahí no había comodidades, no había tecnología de punta, no había puertas automáticas ni dispensadores de desinfectante para las manos; no había vehículos, no había un enorme tren ni transporte público. Esa era, de hecho, una zona de las que en la escuela les enseñaban que era de extrema pobreza. Vivían como animales. Pero Jack sintió que su corazón se apretaba con incomodidad al pensar en eso. Mientras veía a esas personas, no podía pensar que fueran animales como se les había dicho siempre. Sabía que había gente que vivía así, pero ahora que los conocía no podía verlos de ese modo. Se negaba a pensar en esto.
-Ya llegamos Jack.
Jack dejó de mirar por la ventana y se concentró en ver al frente. Habían llegado a lo que parecía ser una enorme bodega. Bunny le dio la vuelta al vehículo para que la caja quedara de frente a la puerta. Ambos bajaron, y en la entrada de la bodega un hombre los estaba esperando, y saludó a Aster como si fueran amigos de toda la vida.
-¿Cómo están todos?-preguntó con familiaridad, y un poco distraídamente mientras abría la enorme puerta.
-Están bien, podríamos estar mejor, claro- contestó Bunny sin dejar de sonreír-, ¿qué me dices tú?
-Igual- quitó los candados y abrió-, gracias por venir. Se nos estaban acabando el agua y las medicinas.
-¿La purificadora sigue funcionando?
-Sí, pero está algo lenta. Le eché un vistazo esta mañana, y no estoy seguro de qué es lo que pasa.
-Si quieres lo revisaré más tarde. Jack-, el joven había observado la interacción en silencio, como si no estuviera allí. Al escuchar la voz de Bunny levantó la cabeza de golpe- vamos a bajar las cajas y a meterlas en la bodega. Ayúdame.
Jack lo siguió en silencio. El hombre se retiró de allí, y cuando se encontraron solos fue cuando se atrevió a hablar, mientras subían al vehículo y bajaban y acomodaban cada una de las cajas dentro de la bodega.
-¿Conoces a ese sujeto?- preguntó entre dientes, sin voltearlo a ver.
-Desde hace años, ¿Por qué preguntas?
Jack se quedó en silencio, sin voltearlo a ver. Para Bunny, fue como si muchas alarmas se encendieran de pronto.
-Frostbite, ¿hay algún problema?
-No.
Ante la respuesta de Jack, tan seca, Bunny sonrió complacido, pues al parecer ya sabía qué era lo que estaba sucediendo con su Snowflake.
-No me digas que ahora eres tú quien se ha puesto celoso.
-¡Claro que no!
Siguieron bajando las cajas y acomodándolas dentro de la bodega, pero el rostro de Jack mostraba tal molestia que al comandante le hizo gracia.
-¿Estás seguro de que está todo bien?
-Sí, ya déjame en paz…- se quedó en silencio un momento-, es que no me dan confianza. No quiero estar aquí.
Ante esta respuesta, la expresión de Bunnymund cambió por completo. Jack no se dio cuenta, pero para él fue como si le hubiera lanzado un puñetazo en pleno rostro.
-Bien, entonces vuelve adentro de la camioneta y quédate allí, tengo cosas que hacer.
-Eso no fue lo que quise decir.
Jack dejó la caja que iba cargando junto a las otras, y Aster se paró frente a él con el ceño fruncido.
-Me parece que fuiste muy claro. Acabas de decir que no quieres estar aquí.
-Sí pero no quiero decir que no quiera acompañarte.
-No voy a traerte por ahí forzándote. No quiero verte haciendo pucheros y apurándome porque quieres irte así que…
-¡Estás cambiando todo lo que digo!
-¡No estoy cambiando nada!
-¡Claro que sí! ¡No dije nada con mala intención y tú solo estás…!
-¿Hay algún problema?
El mismo hombre de antes estaba asomado a la puerta. Jack compuso su expresión, trató de relajarse, se dio la vuelta y volvió por otra caja. Bunnymund lo miró con una media sonrisa y luego volteó a ver a su amigo.
-Tu aprendiz es problemático, ¿no?
-Es el amor de mi vida- comentó con un suspiro exagerado y fingido. El otro comenzó a reír, interpretándolo como una broma. Bunny jamás había hablado tan en serio.
.
.
.
Minutos después, luego de haber bajado todas las cajas, Bunny encontró a Jack en el interior del vehículo, sentado en el asiento trasero con expresión pensativa.
-Jack… Snowflake, hay cosas que necesito hacer.
-¡Voy contigo!
Bunny esperó un momento y negó con la cabeza.
-No. Te dije antes que si no estás cómodo con algo no puedo obligarte. Si te sientes tranquilo quedándote aquí, solo espérame unos minutos y volveremos pronto a casa, ¿ok?
-No…no, yo quiero ir contigo. No quiero que creas que no lo estoy intentando. Por favor.
Bunny esperó un momento. Finalmente, accedió, no sin sentir algo de culpa aflorando en su consciencia. Esperó que sus planes del día hicieran que esto valiera la pena.
-Bien, entonces ponte la ropa de civil. No queremos llamar mucho la atención, ¿Ok?
Jack volvió a asentir e hizo lo que Bunnymund le decía mientras éste también se cambiaba la ropa. Jack se puso unos pantalones cafés, la camiseta azul y unos tenis. Bunnymund se puso una camiseta negra y unos pantalones de mezclilla.
Al bajar ambos del vehículo, Aster extendió su mano hacia Jack.
-Dame tu mano- pidió con una sonrisa juguetona-, no quiero que te asustes con estas personas que no te dan confianza.
Jack hizo una expresión de molestia, pero apenas su mano tocó la de Aster la retiró con rapidez.
-¡Espera! ¿Ellos…?
-No les importará en lo más mínimo. Dame tu mano y camina conmigo.
-Pero…
Antes de que Jack pudiera protestar otra vez, Aster lo tomó del rostro con una mano y lo acercó para besarlo, silenciándolo de golpe. Cuando separó sus labios dejó que sus dedos acariciaran el rostro de Jack, mientras éste lo miraba con el rostro lleno de dudas.
-Todo estará bien. Te lo prometo.
Jack asintió luego de unos momentos. Se preparó para lo que no sabía que vendría.
.
.
.
Bajaron del vehículo tomados de la mano y comenzaron a caminar. Aquella zona parecía tener una enorme calle principal. Mientras caminaban, Jack miraba a su alrededor a toda esa gente trabajando y a los niños jugando. Por alguna razón, tenía que apretar la mano de Aster, como deseando que eso le diera un poco más de fuerza.
-Vamos por aquí. No hemos comido nada desde que salimos.
Aster le señalaba una construcción vieja como casi todas las demás, pintada con colores tan estridentes que daba la impresión de que querían compensar con eso un desgaste de años y años.
Jack lo siguió. Dentro del lugar había algunas mesas con sillas de madera vieja. Toda la iluminación consistía en los rayos de sol que entraban por las ventanas abiertas. Había unos pocos comensales que eran atendidos por un par de jóvenes mujeres que iban y venían del fondo del lugar, que Jack adivinó era una cocina. En el lugar se concentraban los olores de distintos alimentos, y todo se sentía bastante cálido, a diferencia del frío casi glacial que Jack recordaba debía estar sintiéndose en ese momento en el cuartel.
Aster eligió una mesa y se sentó. Jack se sentó a lado de él.
-Buenos días, comandante- sonrió una de las chicas, que se acercó y le dio a Aster una vieja hoja que Jack adivinó debía ser un menú-, ¿Qué va a comer?
-Tráeme… la sopa, y un filete en salsa de brócoli con un poco de arroz blanco- sonrió luego de echarle un vistazo a la lista de platillos que dicho sea de paso no era muy amplia, pero sí bastante apetitosa- ¿Jack?
Jack miró a la chica, que había volteado a verlo con una sonrisa. No sabía qué decir.
-¿Quizás una hamburguesa?- sugirió la joven, un poco confundida por la expresión del muchacho. Jack se limitó a asentir.
-Con papas- agregó Aster-, y dos limonadas.
-De acuerdo. Estará en cinco minutos.
La chica se retiró. Aster miró a Jack.
-¿Está todo bien?
Jack, aun nervioso, asintió. Aster se acercó a él y le besó la frente, para luego deslizar la nariz y el resto de su rostro contra la piel del rostro de Jack.
-…Aster…aquí no…
-Ya te dije que a nadie le importa- replicó mientras sujetaba su mano con fuerza-, hoy no tenemos que esconder nada. No tienes de qué preocuparte.
Jack suspiró, pero finalmente cerró los ojos e hizo lo mejor que podía por relajarse.
Le dolía el cuerpo como si estuviera siendo sujetado fuertemente. Se sentían como cadenas, cadenas de verdad amarradas a su espalda sosteniendo sus brazos fuertemente contra el resto de su cuerpo impidiéndole moverse.
No podía sentirse tranquilo. No se sentía bien estar rodeado de otras personas mientras Aster lo besaba o le sujetaba la mano así. Sentía que iba a estallar.
-Snowflake…
-Aster….yo…
-La comida está lista- sonrió la joven acercándose y colocando los platos frente a ellos. Luego acercó los vasos de limonada-, disfrútenla.
Tuvieron que separarse para comenzar a comer. Jack no quiso soltar la mano de Bunny, pero tuvo que hacerlo. El silencio se sentía tranquilo. Las otras personas que estaban ahí no los veían en lo más mínimo, y al darse cuenta de esto y del delicioso sabor de su comida Jack comenzó a sentirse un poco más relajado.
-Jack, prueba esto- sonrió Aster cortando un poco del filete, sumergiéndolo en la salsa y levantándolo con su tenedor-, es delicioso.
Jack miró a Aster sin estar muy seguro, pero abrió la boca ligeramente. Aster llevó el tenedor hasta los labios de Jack.
-E…está delicioso…-concordó Jack mientras se sonrojaba intensamente-…gracias Aster.
-La mayor parte de la comida que se hace aquí proviene de lo que estas personas han cultivado y criado. Todo es natural y procesado a mano.
Jack miró con asombro su hamburguesa, y de ser posible, comió con más ganas. Aster rio mientras su corazón se estremecía de ternura. Una vez que terminaron de comer, pagó la cuenta y ambos salieron del lugar. Comenzaron a caminar, tomados de la mano otra vez.
.
.
.
-Este lugar es conocido como la zona B-435- comenzó a explicar Bunny después de unos minutos de caminar en silencio-, estas personas viven aquí, pero no son ciudadanos de Occident End.
-¿Hemos salido del país?- preguntó Jack algo alarmado.
-En teoría, no. Pero esta es una zona reservada para que vivan estas personas. Nosotros como ciudadanos no podemos pasar aquí más de dos noches o estaríamos cometiendo un grave crimen.
Jack miró a su alrededor y lo pensó un poco. Ahora que podía meditar en ello, esas personas incluso tenían un acento algo llamativo.
-Si no son ciudadanos, ¿entonces qué son?
Bunny suspiró.
-Son descendientes de las personas de Oriental End que estaban aquí cuando estalló la guerra y no pudieron regresar a su país a tiempo. Algunos otros son rehenes de guerra. Llevan siglos refugiados en estas zonas. Hay varias más en el país- hizo una pausa, y al ver que Jack no decía nada, prosiguió-, han tenido que aprender a vivir así. El gobierno se negó a darles la ciudadanía y… llevan años sobreviviendo por sí mismos. A veces les traemos suministros pero no es mucho lo que el gobierno quiere proporcionarles.
-¿Cómo pueden vivir de esta manera?- preguntó Jack en voz baja mientras seguía mirando a su alrededor. Bunny sonrió ampliamente, apretó su mano y la levantó para besarla. Esto provocó que Jack sintiera un enorme torrente de sangre caliente agolparse en su rostro.
-En primer lugar, relájate, no pasará nada- sonrió, mientras Jack lo miraba aparentemente muy molesto-, en segundo lugar, ellos están acostumbrados a vivir así. Y créeme, quizás son más felices que todas las personas que conoces allá afuera.
Jack no pudo replicar a esto.
.
.
.
Mientras caminaban, algo había volado en su dirección. Aster se movió rápido, bajó el balón con el pecho y cuando éste cayó cerca de sus pies lo movió entre ellos con una precisión sorprendente. Un poco más allá, unos muchachos le hicieron una seña con la mano.
-¡¿Quieren jugar?!- preguntó uno de ellos desde la lejanía. Aster volteó a ver a Jack.
-¿Qué dices?
Jack jamás había visto una pelota como esa. Tampoco pensaba que pudiera botarla o lanzarla con las manos.
-¿Fútbol? ¿Nunca has jugado?
Jack negó con la cabeza.
-Ven entonces, no es tan difícil.
Antes de que Jack pudiera decir otra cosa, Aster comenzó a correr a donde estaban aquellos muchachos, empujando el balón con los pies.
-¿Aster? No sé jugar- decía Jack mientras corría, tratando de alcanzarlo-, ¿qué tengo que hacer?
-Sólo patea la pelota así- explicó- y trata de meterla en la red.
Una vez que se unieron a los chicos Aster los convenció que los dejaran estar a ambos en el mismo equipo y le señaló a Jack a dónde tenía que correr.
-Esa es nuestra portería, Frostbite- sonrió-, ahí es donde tenemos que meter el balón, ¿ok?
A pesar de que creía haber entendido el juego, Jack casi no participó. En lugar de eso, vio como de nuevo Aster parecía transformarse mientras hacía algo que al parecer le gustaba. Mientras que en ocasiones era extremadamente severo e inexpresivo, ahora parecía estar sumamente feliz y a gusto, divirtiéndose como un niño mientras jugaba.
Darse cuenta de esta actitud tan contrastante, hizo que Jack comenzara a verlo incluso más atractivo de lo que ya era para él. Cómo se reía mientras luchaba por arrebatarle el balón a dos muchachos, cómo el sudor bajaba por su piel y no le importaba en absoluto, cómo burlaba a todos para salir corriendo rumbo a la portería con el balón a sus pies, como si de eso dependiera toda su vida…
-¡Jack, sígueme! ¡Por aquí!
Al oír su voz, Jack corrió con todas sus fuerzas siguiéndolo. En algún momento, él le pasó el balón y Jack casi entra en pánico cuando se dio cuenta de que habían comenzado a seguirlo a él. Aster se abrió un poco hacia la izquierda y le gritó.
-¡Pásamela!
Jack pateó el balón con algo de torpeza pero logró que llegara a Aster.
En este punto, los jugadores del otro equipo se dividieron para seguir unos a Jack y otros a Bunny, mientras los de su propio equipo trataban de marcarlos.
Aster volvió a lanzarle el balón a Jack y en este punto comenzó a correr para acercarse a él de nuevo. Al verlo correr más rápido, Jack aceleró también hasta quedar a su altura y ahora pateó el balón hacia él con una energía que a él mismo le resultó sorprendente.
Bunny lanzó el balón hacia la portería y fue imposible para el portero detenerlo. Antes de que Jack pudiera reaccionar, todos los muchachos corrían, gritaban, Aster corrió hacia él y lo abrazó y lo levantó del suelo para dar varias vueltas con él así, mientras los chicos seguían celebrando.
Jack no entendía tal emoción. En su sorpresa, no pudo impedir que Aster lo besara mientras el resto de los muchachos les hacían bulla alegremente.
Al principio sintió miedo, un miedo terrible. Pero cuando él lo dejó en el suelo y el partido se reanudó, nadie le dijo nada y todos siguieron jugando en la mayor tranquilidad.
Jack sintió como si hubiera caído en una dimensión totalmente paralela a la suya.
.
.
.
El partido terminó después de media hora, cuando un grupo de mujeres llamó a los jóvenes a comer.
-Deben ser sus madres- le comentó Aster mientras levantaba una mano para despedirse de ellos. Jack hizo lo propio mientras ambos volvían al camino que habían estado recorriendo en un principio-, fue divertido, ¿no crees?
Su equipo había ganado con un aplastante marcador de 6 a 2.
-Sí, lo fue, pero no terminé de entender las reglas.
-Solo mete goles y evita que el otro equipo lo haga, ¿qué tiene de complicado?
-¿Eso es todo?
-Bueno, en el pasado había reglas algo más complejas- explicó Bunny mientras le tomaba la mano. Jack la aceptó distraídamente-, pero en la versión callejera casi todo es válido.
Jack asintió, y se quedó en silencio masajeando su cuello con una mano, pensando en el momento en que todos por quitarle el balón prácticamente le habían caído encima.
Unas risas lo distrajeron. En el patio de una de las casas, unas niñas jugaban con unas viejas muñecas, pero las habían dejado en el suelo y ahora miraban fijamente a Jack y a Bunny, que caminaban juntos tomados de la mano.
Una de ellas se puso de pie cuando ambos detuvieron su caminata. La niña se tapaba la boca con las manos y reía, y volteaba a ver a las otras como si no quisiera hacer lo que estaba haciendo. Las otras niñas se reían y le hacían señas para que caminara.
-Señor…-preguntó con cierta timidez juguetona, acercándose a Aster…- ¿Él es su novia?
Las otras niñas estallaron en carcajadas cuando Jack se sonrojó tanto que pareció que iba a comenzar a salirle humo de las mejillas. Aster soltó una pequeña risa, y cuando sintió que la mano de Jack luchaba por liberarse de la suya, lo sujetó con aún más fuerza.
-Sí, lo es- asintió. Jack agitó aún más su mano-, bueno, más bien es mi novio, ¿qué te parece? Es lindo, ¿no?
Las niñas asintieron al mismo tiempo y Aster dejó salir una risa que Jack jamás le había escuchado antes. Ante esto, Jack sintió recobrar de golpe toda la energía y la altanería que lo distinguían.
-Bueno, sí, somos novios- dijo, sorprendiendo a Aster por escucharlo admitir tal cosa-, pero creo que voy a dejarlo pronto, ¿saben?, deberían de ver lo celoso que es este sujeto- las niñas, de ser posible rieron aún más-, no sé, quizás incluso se moleste porque estoy hablando con ustedes ahora mismo.
Aster miró a Jack con incomodidad, pero éste sonrió y le pellizcó una mejilla mientras le seguía hablando con fingida ternura.
-Aww, no te pongas así, cariño- le dijo haciendo pucheros como si hablara con un niño pequeño, acompañado por el coro de risas de las niñas que disfrutaban del espectáculo demasiado para el gusto del comandante-, yo solo tengo ojos para ti.
Tuvieron que pasar tres segundos antes de que Jack se percatara de lo que acababa de decir. Lo curioso era que no había fingido eso último.
Aster ya ni siquiera se veía molesto, en su rostro había aparecido una sonrisa, y hubiera terminado besándolo ahí mismo de no ser porque las niñas mirándolos insistentemente lo ponían incómodo.
-¿Nos vamos, amor?- preguntó, mirando hacia otro lado y tomando a Jack de nuevo de la mano. Jack aceptó y se despidieron de las niñas, que no habían dejado de esperar ese beso que no llegó.
Mientras caminaban, Aster no dejaba de acariciar con sus dedos el dorso de la mano de Jack. Jack, por su parte, se contentaba en mirar las casas a los lados del camino y las personas que vivían en ellas.
Salieron del camino principal y caminaron por unos minutos más. Finalmente, llegaron a un gran cuerpo de agua, un río que bajaba de una montaña y se perdía con rumbo a la carretera principal.
-Bien, Jackie, vamos a descansar.
A la orilla del río había muchas plantas y árboles. Lo verde del lugar hizo que Jack se sintiera extrañamente incómodo. No estaba acostumbrado a tanta naturaleza, y se sentía abrumado, un poco intimidado por la belleza y la tranquilidad que resultaba para él tan poco familiar, tan desconocida.
-Por aquí.
Aster caminó hasta un lugar donde los árboles generaban una sombra amplia y fresca.
Se recargó contra una gran roca y Jack se sentó a su lado, en silencio.
-¿Qué te ha parecido?-preguntó Aster de un momento a otro. Jack lo miró. Algo lo estaba haciendo sonreír.
-N…no lo sé, es extraño. Es…de algún modo es un lugar muy bello….la gente, todos parecen tan buenos y felices.
Aster sonrió.
-Y a nadie parece molestarle que estemos juntos….me besaste frente a todos esos chicos, y le dijiste a esas niñas que somos novios…caminamos todo el día tomados de la mano y a nadie le importó.
Para Jack, todo aquello parecía tan extraño, tan ajeno que no lo podía comprender.
-Ven aquí-, Aster extendió sus brazos hacia él. Jack se refugió en ellos intentando calmar toda esta confusión y esta sensación inquietante, desfasada- ¿estás asustado?
-No, solo confundido. Este lugar es muy diferente a lo que acostumbro ver. Todas estas personas… pareciera que viven de una forma muy incómoda, pero son felices.
-Son muy felices- confirmó Bunnymund-, y realmente no les importa lo de nosotros. Para serte sincero, cuando vengo aquí me siento muy tranquilo.
Jack soltó un suspiro. Estaba cansado, pero no lo suficiente para permitirse dormir. La manera en que sus piernas se entrelazaban con las de Aster mientras él lo abrazaba, su pecho subiendo y bajando en un compás lento y agradable, y el calor que despedía su cuerpo, hicieron que Jack permaneciera en silencio, sólo disfrutando del momento aunque sin relajarse del todo.
Aster no tardó en quedarse dormido. Jack, por su parte, no pudo dormir.
Se concentró en observarlo mientras dormía, apreciando sus facciones tranquilas y fuertes, sorprendido de lo mucho que cambiaba en relación a cómo se veía normalmente, tan duro y agresivo. Ahí junto a él, parecía la persona más inofensiva sobre la faz de la tierra. Y aun así, Jack sabía que de ser necesario se pondría de pie y acabaría con facilidad con cualquiera que intentara hacerle daño. Así de protegido y seguro se sentía al estar con él.
.
.
.
Jack no había podido dormir como Aster lo había hecho, eso era seguro, pero no estaba demasiado cansado en realidad. Además, la belleza de aquel día era demasiada para perdérsela.
Jack jamás había estado en un lugar así, jamás había respirado un aire fresco y libre como ese, jamás había sabido lo que era sentir que no estaba siendo vigilado, señalado o perseguido por alguna razón que a veces ni siquiera estaba seguro de que fuera correcta o incorrecta.
Nunca llegó a ocurrírsele que hubiera un sitio sobre en donde pudiera estar tomado de la mano con Aster sin ser acusado como el peor criminal de la historia.
Y darse cuenta de esto lo abrumaba de tal manera que no tenía idea de qué podía esperar ahora. Realmente no tenía la menor idea.
-¿Qué es eso?- preguntó Aster de pronto, saliendo del sueño e incorporándose. Jack se puso de pie lentamente, un poco aturdido por haber estado un buen rato a mitad del sueño y la vigilia. Lo que había despertado a Aster era un ruido insistente que provenía del pueblo, que Jack no había procesado del todo hasta ese momento. Intercambiaron una mirada y tomándose de la mano, como guiados por una costumbre de años, caminaron de regreso.
.
.
.
Había una intensa actividad que Jack no esperaba ver una vez que llegaron. Parecía que iba a haber una festividad o algo así, ya que las personas se afanaban por adornar la maltratada calle principal con papeles de colores y lo que parecían lámparas. Había algunas personas con instrumentos musicales, afinándolos, como preparándose. Otros colocaban mesas a los lados de la calle, en donde comenzaron a llevar enormes ollas llenas de comida, y en el centro del lugar comenzaban a apilar troncos de madera.
-Están armando una hoguera- comentó Aster con una sonrisa- creo que no pasaremos frío esta noche.
-¿Esta noche?
-No te preocupes, nos iremos mañana a primera hora.
Jack lanzó un suspiro, pero se dijo a sí mismo que podía hacerlo. Solo era una noche, y estando con Aster no debería pasarle nada malo.
Antes de que otro pensamiento cruzara por su cabeza, Aster le dio un empujoncito, ofreciéndose y también a Jack para ayudar con los preparativos. Jack fue arrastrado a ayudar a mantener ocupados a los niños mientras Aster tenía que cumplir su promesa de revisar la purificadora de agua.
-No te preocupes, Snowflake- se despidió acariciándole el cabello-, te buscaré apenas termine con esto, ¿de acuerdo?
Jack asintió con más resignación que convicción. Una vez que estuvo solo con un grupo de aproximadamente 10 niños, decidió que tendría que recordar todas las habilidades aprendidas en sus empleos anteriores al ejército.
.
.
.
Al final las cosas salieron mucho mejor de lo que Jack se hubiera atrevido a prever. Los niños siguieron sus instrucciones y pudo jugar con ellos por un buen rato, impidiendo así que molestaran a los adultos mientras estos preparaban la fiesta.
Conforme avanzaba la tarde, casi sin darse cuenta, Jack se estaba mezclando más y más con el ambiente, tan lleno de luz, tan cálido, con la gente yendo de un lado a otro mientras la música comenzaba a sonar, primero un montón de sonidos en desorden mientras los instrumentos eran afinados, luego con algo más de armonía hasta que se convirtió en un ruido de fondo que comenzó a darle todavía más vida al ambiente, que comenzaba a llenar el aire del aroma de la comida, de las risas de los niños, de los cantos de la gruesa voz de una mujer madura armonizando con una joven de cuerdas vocales más agudas. Las personas se unían al canto desde lo que estaban haciendo, desde los hombres que encendían las lámparas repartidas por las calles hasta las mujeres que servían y repartían la comida, pasando por los que se afanaban en terminar de armar la hoguera y decidían cómo encenderla, con qué método se tardaban menos.
Jack ni siquiera se dio cuenta en qué momento terminó de atardecer y el cielo se tiñó de un azul oscuro; en un momento estaba corriendo tras unos niños, al siguiente estaba ayudando a repartir la comida, un momento después estaba cargando una pila de leños y unos minutos más tarde estaba bailando con otro grupo de niños que lo rodeaban y lo hacían tropezar mientras él trataba de calmarse, pues no podía dejar de reír a carcajadas.
Había tanta luz, tanto color, tantos aromas y un calor tan sofocante que realmente no había podido hacer otra cosa más que dejarse llevar mientras tarareaba la melancólica y animada melodía de toda aquella miseria que de algún modo se sentía tan bien.
Todo esto desapareció con una especie de estruendo ensordecedor cuando algo hizo click dentro de su mente, y Jack se dio cuenta de que hacía horas que no veía a Aster por ningún lado.
Detuvo todo lo que estaba haciendo y de pronto las luces, los colores, la música, los olores, todo comenzó a dar vueltas formando un remolino que lo tragaba, mientras sentía como si sus piernas se hicieran de agua y él se derritiera en el suelo. Trató de anclarse a la realidad, mirando hacia todos lados, buscando entre esas personas al comandante, buscando a un hombre alto, fuerte, moreno, de profundos ojos verdes, apariencia poco delicada, brusco al hablar y al caminar, resuelto, sin miedo a ensuciarse o a lastimarse con el trabajo.
De pronto, Jack cayó en cuenta de que aquello no tenía caso. De alguna manera….todas esas personas….o más bien Aster, Aster se parecía a todos ellos.
-¿A quién buscas?
Jack se dio la vuelta bruscamente, solo para encontrarse con ese par de ojos verdes que por un momento temió que lo hubieran abandonado para siempre.
-Aster…
-No me digas que te asustaste porque no me veías-. Jack desvió la mirada, molesto, pero entonces el comandante rio alegremente y tomó su mano-. Perdona, no quería que te pusieras así. Llevo un buen rato mirándote desde allá- dijo, señalando un espacio donde varios hombres mayores bebían y conversaban-, la cerveza de aquí es demasiado buena para rechazar un trago.
-Ya veo-, Jack parecía un poco más calmado, pero en realidad tuvo que esforzarse mucho para que su corazón dejara de sentirse como un tambor dentro de su pecho-, no te preocupes por mí, solo fue un susto.
Aster sonrió, contento de que al menos esta vez Jack lo admitiera.
Para ser un chico tan rebelde y tan difícil de dominar, en ocasiones le parecía que se dejaba detener demasiado por sus miedos.
Esta no era la excepción.
-Bien, quédate jugando un rato más, ¿ok? ¿Ya cenaste?
-Sí.
-Perfecto. Disfruta la fiesta, Jackie.
Antes de que Aster terminara de darse la vuelta para irse de allí, Jack lo tomó camiseta, jalándolo de regreso.
-Espera. ¿Por qué no bailas conmigo un rato? Es muy divertido.
-No, amor- sonrió Bunny, tratando de ignorar lo mucho que este apodo incomodaba a Jack-, yo no bailo, créeme, no querrías ver algo así. Anda, tú diviértete. Yo estoy bien observándote.
-Ok- dijo Jack sin sonreír, porque lo que iba a hacer a continuación pudo más con sus nervios.
Aster lo sintió deslizar una mano en su rostro. Jack lo sujetó suavemente, guiándolo hasta hacer que se acercara, obligándolo a inclinarse poco a poco hacia él.
Jack lo besó.
Jack tomó esta vez la iniciativa y lo besó sin importarle que los vieran, que toda esa gente estuviera allí rodeándolos, y aunque fue un beso corto, Bunny sintió tal entrega en él que no pudo hacer menos que cerrar los ojos y desear con toda su alma que el beso durara una eternidad.
.
.
.
Jack bailó tanto, jugó y se divirtió tanto que realmente no se percató de la hora que era cuando el comandante llegó y le puso una mano en el hombro.
-Jack, es tarde- le dijo-, deberíamos dormir.
-Está bien, pero baila un rato conmigo-, sonrió Jack, embriagado de felicidad y libertad.
-Ya te dije que no va a pasar- advirtió Aster sonriendo mientras fingía un poco de fastidio-, así que hazte a la idea.
-Por favor- pidió Jack con fastidio, y fue entonces que percibió un ligero cambio en el ritmo de la música que lo hizo sonreír-, vamos, es una canción lenta, no tienes que moverte mucho.
Bunny levantó los ojos al cielo un momento, mientras sus manos eran atrapadas por las de Jack. Éste sonreía mientras guiaba las manos del otro hacia su cintura, para luego abrazarlo por el cuello y sonreír aún más ampliamente cuando Aster finalmente lo miró a los ojos y correspondió a su insistencia.
Uno no podría decir que estaban bailando realmente. Lo único que hacía Aster era mecerse con el suave ritmo de la melodía mientras Jack no dejaba de mirarlo con un rostro tan enajenado por la felicidad, que bien podría haberse burlado abiertamente de él si no fuera porque en ese momento estaba seguro de que él tenía exactamente la misma mirada en sus ojos. Era lo que Aster definía en sí mismo como la expresión de un pobre idiota perdidamente enamorado.
Quizás Jack se dio cuenta de esto, porque pasó de tener una sonrisa extasiada a tener en su rostro una mirada llena de una serena comprensión. Cerró los ojos y soltó un suspiro que sonó tan descorazonado, que por un instante Aster tuvo miedo, si no fuera porque casi en seguida la sonrisa volvió mientras Jack comenzaba a acariciarle el rostro con los delicados dedos de una de sus manos.
-Jack…-dijo Aster finalmente, deteniendo un poco el "baile"-, nos…prepararon una habitación para pasar la noche, pero si no te sientes cómodo podrías quedarte tú allí, y yo pasaré la noche en la camioneta.
-No, está bien-, contestó él casi en seguida, con la voz convertida en un susurro; la emoción que sentía le impedía hablar de otro modo-, no me importaría dormir contigo.
-De acuerdo, vamos entonces.
.
.
.
La habitación formaba parte de una construcción en ruinas que había sido en su momento una parada de tren. Sorprendentemente, ésta habitación estaba bastante bien conservada y con la ayuda de los habitantes, limpia. Era todo lo que tenían para ofrecer a los huéspedes- que casi nunca tenían- y la ofrecían de muy buena gana.
Jack sentía que no tenía de qué quejarse; dormiría en una cama fresca y limpia a lado de Bunny y no en una litera fría y vacía rodeado de unos cuantos muchachos más.
Entraron a la habitación tomados de la mano y Jack sonrió al darse cuenta de que por la ventana entraba la luz de una bella luna creciente. Una luna que al fin podría compartir con Aster.
El comandante, sin decir nada, se había acercado a sentarse en la cama para quitarse las botas y tratar de ponerse cómodo para dormir. Jack se acercó lentamente y lo imitó.
Aster se tiró en la cama de espaldas, y estiró los brazos exagerando un gruñido de cansancio. Jack, tratando de vencer a los nervios que sentía, se atrevió a reír mientras se montaba sobre su estómago y lo veía un momento desde su posición, deleitándose por la mirada de divertida confusión que habitaba en el rostro de Aster.
Completamente borracho de este sentimiento que Jack sentía que no podría comprender, identificar ni admitir nunca, lo sujetó fuerte del rostro y lo besó con todas sus fuerzas, provocando en él un aumento de confusión un momento, y un despertar de deseo y lujuria reprimidos después.
Jack tomó la iniciativa como nunca antes, jaloneándole la camisa hasta hacer que Aster se incorporara y levantara los brazos, para dejar espacio a que se la terminara de quitar. Jack se lanzó al ataque en seguida, besando y mordiendo toda la superficie de piel que quedaba a su disposición, su cuello, sus hombros, sus brazos, su pecho, su estómago.
Casi con violencia, Aster también luchó por desvestirlo, le arrancó la camisa y lo dominó sobre la cama para dejarlo indefenso y sacarle los pantalones y la ropa interior a base de bruscos y apremiantes jalones que dejaron las prendas medio rotas en el suelo de la habitación.
Jack se quejó, molesto, y desde donde estaba le desabotonó los pantalones y comenzó a empujarlos hacia abajo con sus pies mientras lo abrazaba, no queriendo que se separara de él, pero tampoco queriendo permitir que permaneciera un segundo más con prenda alguna sobre su cuerpo.
Aster terminó el trabajo por él moviendo las piernas con desesperación hasta que tanto el pantalón como la ropa interior terminaron en el suelo junto con las ropas de Jack. Sonrió cuando sintió las manos inexpertas, ansiosas y temblorosas comenzaban a acariciar su erección.
Decidió que Jack se merecía todo lo que pudiera darle en ese momento. Iba a hacerlo llorar de placer si era necesario, pero no iba a permitir que pasara esa noche sin escucharlo gritar su nombre entre gemidos. Comenzó a explorarlo, a recorrerlo con sus manos y con su boca, permitiéndose acariciarlo con sus manos, con sus labios, con todo su cuerpo; enredándose y desenredándose en él, besándolo profundamente, y luego retrocediendo para que pidiera más.
Y Jack no se quedó atrás en esa delirante exploración de sus cuerpos, se dejó llevar por un instinto que no sabía que tenía y correspondió a cada beso y a cada caricia, suspirando, permitiéndose emitir sonidos que hubieran resultado vergonzosos si no fuera porque esta situación se sentía como lo más natural del mundo, solo ellos dos bajo la luz de la luna, sobre una cama, perdidos en la mitad de la nada, lejos de todo y de todos y solo ellos dos perteneciéndose y alimentándose mutuamente con sus cuerpos.
Quizás pasaron horas jugando a aquél juego asesino y extasiante. Jack realmente no se dio cuenta de cuándo había quedado encima de Bunny otra vez, ni en qué momento había comenzado a balancear su cadera de atrás hacia adelante obligando a ambos miembros a rozarse y excitarse aún más mutuamente, llevando al borde a ambos, tan cerca que por un momento tuvo miedo de que todo aquello terminara y no estar satisfecho.
Aster le sujetaba los brazos para ayudarlo a estabilizarse. Jack se sentía poderoso de tenerlo así, con la piel brillante por el sudor, sus ojos fijos en los de él, como rogándole que hiciera algo más, porque no soportaba más seguir con esto. Ambos necesitaban más y Jack lo sabía, así que se dio valor y se inclinó para besarlo de nuevo, juntando su pecho al de él, disfrutando contra su piel cómo el corazón de Aster latía casi tan fuerte como el suyo. Sin incorporarse, casi aún con los labios pegados a los de él, tomó una de sus manos y la atrajo para comenzar a humedecer sus dedos con su saliva, intercalando las lamidas con besos para Aster que pasaban de sus labios a su cuello y a sus orejas.
Lo tenía a su completa merced y darse cuenta de eso sólo lo excitaba más.
-Ya quiero tenerte adentro…- susurró contra su oído y lo sintió tensar los músculos por la sorpresa-, a…ayúdame a prepararme. Ya no puedo esperar….
Y Aster obedeció, porque esta parte de Jack le encantaba, porque lo hacía sentirse seguro de amarlo, de tenerlo, de hacerlo suyo sin temer a lastimarlo.
Buscó la entrada con sus dedos, acariciando suavemente, en círculos pequeños y presionando ligeramente. Jack cerró los ojos, se mordió el labio y echó un poco la cabeza hacia atrás cuando uno de los dedos entró en él. Luego de haber masajeado en círculos, de entrar y salir con suavidad, empujó otro dentro de él, y esta vez Jack ni se ocupó de reprimir algo que estaba a medio camino entre un grito y un suspiro, cuando ese punto tan placentero fue tocado por los dedos de su Aster, que se concentró en tocarlo una y otra vez mientras Jack se desesperaba, con la lujuria de su sangre corriendo por todo su cuerpo quemándolo vivo.
Un dedo más entró y Jack no podía sostenerse más, sus brazos temblaban así que dejó caer su cuerpo sobre el de Aster para besarlo más y más.
Cuando los dedos salieron de él y fueron sustituidos por la punta del miembro de Aster, Jack no comprendió el temblor que se había apoderado de su cuerpo.
-Jackie…- habló Aster contra su oído, acariciándole la espalda-, si no te calmas no podré entrar. No quiero lastimarte.
-No te preocupes por mí-, replicó Jack, sujetándole el rostro para darle un beso ligero en los labios y mirarlo a los ojos, tratando de hacer que confiara en él-, solo hazlo.
-No si no estás seguro.
-Lo estoy…lo estoy, nunca he estado más seguro. Por favor Aster….por favor…
Él suspiró, y de algún modo consiguió forzar poco a poco su entrada. Jack abrió la boca pero nada salió de sus labios mientras se iba deslizando dentro de él. Aster se detuvo un momento y Jack negó con la cabeza ansiosamente. No quería que se detuviera. No quería que lo dejara así nada más. Sentía sus músculos contraerse y se sentía incómodo, pero sabía que se sentiría peor si salía en ese momento de él. Hizo todo lo que pudo por relajarse, aunque sabía que no era mucho lo que cambiaba con eso.
-Shh…tranquilo…ya lo hemos hecho antes, ¿recuerdas?- Jack asintió con fuerza-…quiero que se sienta bien para ti. Tranquilízate.
Jack respiró profundo y se entregó a un nuevo beso, sintió su cuerpo relajarse, y casi en seguida las manos de Aster sujetaron su cadera y la de él empujó firmemente en su interior.
Jack gritó, pero su grito quedó ahogado dentro del beso mientras Aster lo sujetaba firmemente para quedarse así por unos segundos antes de continuar.
-Lo siento, amor….- susurró una vez que dejaron el beso. Jack lo miró con los ojos llorosos y asintió.
-E…estoy bien...- dijo con un hilo de voz-, házmelo ya… no quiero esperar más…
Aster se afirmó en la cama y comenzó a mover su cadera hacia él. Jack lo sintió clavarse profundamente en él para luego salir lentamente, y luego embestirlo de nuevo con lentitud. Siguió con este ritmo por varios minutos en los que Jack fue relajándose un poco más, besándolo con los ojos cerrados, entregado por completo a la sensación. Cuando Aster aumentó la fuerza y la velocidad, Jack se incorporó de golpe y movido por el mismo instinto que antes le había parecido tan extraño comenzó a mover su cadera al compás de la de él, aumentando la intensidad de las embestidas y el volumen de sus gemidos y sus sollozos que pronto quedaron convertidos en gritos de su nombre, justo como Aster deseaba oírlo salir de sus labios. Jack comenzó a mover su cadera en círculos, como no tenía idea que podía hacerse, y la intensidad de lo que sintió fue tal que apenas pudo tener fuerzas para retrasarlo unos minutos más, quería disfrutarlo con Aster, quería que él lo sujetara, lo besara y lo hiciera suyo como debió haber sido desde aquella primera vez tan incompleta y confusa.
-Aster…- los codos de Jack se doblaron, obligándolo a recargarse en su pecho otra vez-, estoy cansado… ya no puedo sostenerme…
-Bien…- detuvo las embestidas un momento, y sin salir de él, le dio la vuelta para que quedara acostado sobre las almohadas, y él encima, acomodado entre sus piernas, con todo su cuerpo a su disposición- ¿así está mejor?
-Sí…sí- sonrió Jack, perdido por completo en el placer una vez que el asalto a su cuerpo continuó-, así… más….más…
-¿Quieres…- Aster gruñó por el esfuerzo que le suponía hablar en esa situación-….quieres que vaya más rápido?
-N…no… así está bien, pero no salgas mucho de mi…- pidió Jack en cambio, atacado por una fiebre extraña que tenía su cabeza en una nube-, quiero que termines dentro….
-Jack…
-Quiero que me llenes….Aster….de ti…- suspiró finalmente, entregado de una manera que no sabía que podía entregarse a alguien, que no se sentía normal pero se sentía tan natural que la dejó ser, dejó que fluyera por su cuerpo y formara las palabras en sus labios-, sé mío, Aster…
El corazón de Aster no podía más. Ahora no importaba más nada que no fuera Jack, lo tenía en sus brazos, alucinando con su nombre, pidiéndole algo que había deseado hacer desde siempre y esta no era una oportunidad que fuera a dejar pasar por nada del mundo.
Continuó con embestidas lentas, suaves y dirigidas exclusivamente a hacer a Jack seguir suspirando mientras pronunciaba su nombre con algo que podría fácilmente ser confundido con amor. Aster lo adoraba en ese instante. En ese momento, si Jack le hubiera pedido que se arrancara el corazón y lo pusiera aun sangrando entre sus blancas manos, él habría obedecido sin dudar.
Lo sujetó de la cadera con una mano y con la otra lo tomó de la nuca y lo acercó a sus labios. Unió sus bocas en un beso más, profundo, invasivo. Lo sintió estremecerse y clavarle las uñas en la espalda, aumentó la profundidad del beso para no gritar. Se ahogó en él mientras su cuerpo se deshacía en un orgasmo intenso y largo, y el de Jack llegó casi al mismo tiempo, lo sintió intentando respirar, agitado y sin fuerzas, sintió la humedad esparciéndose sobre su abdomen, sintió las lágrimas de Jack bajando por sus mejillas y sus músculos contraerse alrededor de él.
La felicidad y el placer causan efectos en el cerebro tan devastadores como los de cualquier droga. Quizás este placer en específico era la droga más fuerte que Jack hubiera probado alguna vez. Juraría que vio luces frente a sus ojos. Todos los sonidos del mundo se concentraron en sus oídos. Quizás se perdió en el éxtasis por varios segundos o minutos, nunca lo sabría con certeza.
Todo lo que sabía es que cuando regresó del viaje, Aster besaba su cuello y acariciaba el resto de su cuerpo con una delicadeza tan inquietante como placentera.
Cuando se acercó a besarlo en los labios otra vez, Jack correspondió a sus besos cerrando los ojos y sonriendo, entregado por completo a la sensación que le regalaba.
-Te quiero, Jack- susurró Aster y Jack sintió su corazón hundirse un poco. Otra vez esa sensación extraña lo asaltaba, pero esta vez era distinta; sintió un hormigueo en sus piernas y algo que lo estaba obligando a sonreír. Su corazón latió con fuerza antes de asentir y abrazarse a su cuello.
-Yo también te quiero, Aster.
Pasaron unos minutos más acariciándose y besándose en silencio antes de que decidieran dormir. El éxtasis post-coital aun hacía de las suyas en sus cerebros. La desnudez y la humedad no los molestó en lo absoluto, Jack se dio la vuelta y su espalda quedó contra el pecho de Aster. Aster lo abrazó y aprovechando la posición lo besó en el cuello y en los hombros una y otra vez, besos largos y ligeros, que se posaban en la piel de Jack como mariposas, haciéndolo sonreír.
Se siguieron diciendo pequeñas tonterías mientras se quedaban dormidos. Que se querían. Que Aster era un amargado que no sabía bailar. Que Jack era un miedoso porque no quería convivir con desconocidos. Que de todas maneras a final de cuentas no se agradaban. Que se querían mucho, pero se caían mal mutuamente. Que Jack era un quejoso que no sabía respetar a la autoridad. Que Aster de todas maneras hacía cosas que parecían ilegales todo el tiempo. Que se odiaban con todas sus fuerzas. Jack odiaba los labios de Aster. Aster odiaba los ojos azules de Jack. Jack odiaba los brazos de Aster y su pecho y sus tatuajes. Aster odiaba el cabello de Jack, su piel perfecta y su cuerpo delicado y a la vez fuerte.
Odiaban los besos, las caricias, el placer perfecto que acababan de experimentar.
Se odiaban con todo el corazón. Hasta el fin.
Jack odiaba a Aster. Aster odiaba a Jack.
Fue su forma de decirle que lo amaba con toda su alma antes de que Jack se quedara dormido finalmente con una sonrisa en su rostro. Aster sabía que no podía decírselo aun. Jack no había aceptado sus sentimientos todavía, no era tonto como para creer lo contrario. Lo vio en sus reacciones, en sus ojos, en su voz. Si se atrevía a decirle que lo amaba, así, con todas sus letras, todo se vendría abajo.
Se sentía un poco más seguro, pero aún había una parte de su corazón donde dolía mucho el rechazo de la primera vez.
Y aunque Jack estuviera dormido entre sus brazos, Aster se sentía un poco solo.
Cerró los ojos y siguió besando su piel con una adoración que en otro siglo podría haber resultado sacrílega, hasta que el cansancio terminó por vencerlo.
Continuará….
Bueno, pues ¿qué puedo decir? Esta fue la primera lección que Bunny quiere darle a Jack antes de decirle lo que sucede en realidad. El en siguiente capítulo sabremos qué más pasa con ésta zona y veremos qué otro plan tiene Bunny para mostrarle a Jack.
Quería agregar más cosas pero el capítulo quedó muy largo y creo que mejor lo dejamos hasta aquí.
Tendré que ser breve contestando a los reviews, la verdad es algo tarde y necesito dormir :c
So:
Samikun15: gracias por dejar tu review :3 Saludos!
akima quiroly: Realmente lamento que lo hayas pasado mal, no puedo culparte por no dejar review, sería egoísta de mi parte pretender darme tanta importancia. Espero que hayas estado mejor en estos días, que te recuperes y que tu bebé esté bien, y que te haya ido muy bien en tus exámenes. Me alegra que lo que escribo sirva para animarte un poco. Desde aquí te mando todo mi amor y mis buenas vibras esperando que esta situación mejore, en realidad me sentí muy triste al saber que lo estuviste pasando mal. Pero ánimo, esas cosas se superan y siempre hay razones para seguir adelante. Estaría genial conocernos, yo no tengo ninguna objeción, si quieres podemos organizarnos para vernos aunque sea un rato, estaría muy bien. Te mando un enorme abrazo y un beso, y una vez más, espero que todo esté bien.
Aster: realmente aprecio que te tomes el tiempo de analizar la historia en sí y no solo la situación sentimental de los protagonistas. De hecho, creo que en general quienes están leyendo este fic están dándole importancia a la trama y eso me anima mucho, pues me pasó en otro fandom que comencé a escribir un fic más o menos con esta temática y lo que todos querían saber era cuándo iba a haber lemon. Eso me pegó mucho, la verdad. En fin, agradezco tus palabras y que te tomes tiempo incluso en deducir tus hipótesis :p en este capítulo dejé algunas pistas, a ver si tienes alguna apuesta *con pose desafiante*. Un besoooote!
Guest: qué bueno que te haya gustado el cap. De hecho esa escena final sí era "graciosa" para quitarle un poco de tensión al asunto, creo yo. Me alegra que te parezca bien la personalidad de Bunny, siempre he creído que enamorado sería así, sobreprotector y extremadamente amoroso *-* aunque sin dejar de ser rudo, eso sí. Muy bien, te mando un gran abrazo :)
Nelson: querido, estoy muy contenta de que te hayas divertido en tu viaje :) me gustaría tener la oportunidad de ver un musical así, suena a que debe ser una gran experiencia. Con respecto a tu pregunta, sí, se supone que Bunny conocía a Jack desde antes de que entrara al ejército, por eso North le dijo eso. Más adelante explicaré cómo ocurrió así que no te impacientes :)…. pasando a otra cosa, me puso un poco triste leer que habías sido acosado en la escuela, creo que muchos pasamos por una situación así pero lo importante es superarlo y seguir con nuestras vidas con la frente en alto. Ese tipo de experiencias nos marcan y pueden volvernos más fuertes si sabemos encaminar el dolor que provocan en su momento. Yo sé que tienes muchas capacidades y cualidades que te servirán para hacer que tu vida siga siendo plena y feliz, lo cual espero con todo mi corazón. Espero que pases bien la semana santa y desde aquí te mando muchos besos, abrazos y todo mi amor :'D
Gabriela Taisho: No hay necesidad de disculparse, la universidad nos come a todos vivos D: en fin, espero que no tengas muchos problemas y que te vaya muy bien con trabajos y exámenes y toda la carga e.e ¿qué puedo decir? Amo hacer a estos dos pelear y desafinar uno con el otro XD le pone más sazón a la historia. Jack ya tuvo su lección, a ver si no le cuesta más cara conforme avanza la historia. Pitch volverá, pero aún no. Le faltan algunos capítulos para llegar allí :3 Bunny ya conocía a Jack, pero más adelante explicaré qué pasa con sus sentimientos y desde cuando se enamoró de él. En fin, te deseo mucha suerte con ese monstruo come-estudiantes y no te preocupes por los reviews, realmente entiendo tu situación mejor de lo que crees :s Besos!
Paloma-san: No me siento tan pro como para pensar que uno de mis fics sea mejor que un libro ya publicado, pero muchas gracias por halagarme tanto *se sonroja y se tapa la cara con las manos* no puedo con la felicidad :'D Pasando al fic, ya no odies a Jack, mira, ya se está redimiendo un poco –w- aunque no sé por cuanto tiempo le durará -3- nuestro Jackie es cambiante y caprichoso y Bunny puede perder la paciencia, mujajajajaja*se frota las manos como villana malvada* Qué bueno que te gustara el capítulo y espero que te vaya bien con tus nuevas profes :3 te mando un fuerte abrazo y un pay –w-
Alley Michaelis: Don't worry be happy la inspiración no siempre llega :3 ¿los cuatro años? simplemente significa que Bunny conocía a Jack desde antes de que entrara al ejército y que lleva bastante tiempo enamorado de él :3 más adelante explicaré cómo se dio esto, lo prometo. Me alegra que te haya parecido lindo :v te mando un abrazote!
dany-dragon: *comiendo galletas* pues ya vez, ñom ñom, les llegó el amor, mucho más del que cualquiera de los dos esperaba XD tu kokoro muy probablemente volverá a sufrir, y es todo lo que puedo adelantar :c lo siento :c pero prometo que valdrá la pena :´'D tú confía en mi *sonríe inocentemente mientras unos cuernos rojos aparecen sobre su cabeza* muchos besos!
Victoria Snow: Mucho sin saber de ti! Qué bueno que te haya gustado :'D te mando un gran abrazo!
MidSD: Madre santa, creí que cuando te descubrieron leyendo mi fic habían terminado por dejarte incomunicada por andar leyendo yaoi e.e a una conocida le pasó así, la verdad al principio son muchas risas pero de pronto es más como "no ahora por favor" XD me alegra que no haya sido el caso, estaba preocupada y me sentía muy muy MUY culpable. En fin, qué bueno que lo que va de la historia te haya gustado :'D Ya verás cómo avanza esto, la verdad no quiero hacer spoiler pero tu teoría es buena XD Arañas fritas? ¿¡Pues a dónde fuiste!? .-. Ok, te mando un confundido y gran abrazo.
: Espero que tu corazón se repare un poco más :'D la verdad, me encanta hacer las historias muy sufridas, pero también me gusta escribir los momentos bonitos y de felicidad. Y al contrario, gracias a ti por tomarte tu tiempo de leer y dejar review, lo valoro como no tienes idea :) Espero que estés bien, te mando besos y abrazos!
DarkCupidFearless: e.e el maltrato no es amor, esposo. Bueno, en todo caso eres un llorón :3 me aprovecharé de eso en algún momento, jojojojo *risa malvada*. Espero que este capítulo también te haya gustado y…sí, me encanta ver el mundo arder, un poco de ayuda siempre se aprecia, jejejeje. ¿Qué puedo decir acerca de Monterrey? Hace un calor de aquellos. Personalmente, creo que el calor de aquí es el más feo que he sentido en mi vida :s la verdad no voy a conciertos y esas cosas porque está muy peligroso, parece que no pero hay que tener el plan muy bien hecho de cómo irte, a donde irte y en casa de quién quedarte (además vivo muy lejos de la Arena como para pensar en irme yo sola), asi que eso no es gran ventaja :c pero ya no pensemos en cosas tristes XD. Pasando al fic, sí, en algún momento sentí que la reconciliación fue apresurada pero eso es en realidad porque más adelante lo van a tener difícil. Quiero darles algo de felicidad antes de que les estalle la bomba e.e ¿te parece lógico? Bien, esposo, me retiro. Te mando muchos besos y abrazos y espero que cumplas y no hagas más berrinches –w-
Y a todos quienes lean esto, muchos besos, abrazos y buenas vibras para estas vacaciones :'D aunque no sean muy largas…
Saludos!
Aoshika October
