AVISO IMPORTANTE

HE HECHO UNOS PEQUEÑOS CAMBIOS AL CAPITULO ANTERIOR Y SI ESTAS VIENDO ESTO POR PRIMERA VEZ, QUIERE DECIR QUE NO LOS HAS LEIDO, X ESO TE INVITO A QUE ANTES DE LEER ESTE CAP, PUEDAS VER ESAS COSAS (poquitas)QUE HE CAMBIADO DEL CAP ANTERIOR (es de la conversacion de Caspian y Susan hacia abajo, el resto sigue igual)

FIN DE AVISO (y gracia por leerlo)


HOLAAAA! por favor no me odien! de verdad intente tenerlo listo...pero no lo logre. Con la edicion del cap anterior me atrase mas en este y para el viernes pasado..noooo...me fue imposible tenerlo. De verdad lamento mucho la demora.

Y se q estan ansiosos x leer, asi q no les distraigo mas y los respectivos saludos y todo eso..al final.

A LEER!


Capítulo IX –Isla del Terror

Poco a poco sintió como los parpados comenzaron a cerrársele. Trató de resistirse, pero cada vez le costaba más mantenerse en pie. Con sus ojos semi abierto logró ver como una densa neblina verdosa comenzo a envolverla hasta el punto de asfixiarla. Ya al borde de la inconciencia, Susan creyó ver una imponente figura acercándosele , sin embargo antes de sentir cualquier otra cosa más, perdió el conocimiento, quedando inconciente.

Susan no supo cuento tiempo estuvo dormida. Al abrir sus ojos, tenues rayos de sol se filtraron por sus parpados. Con extrema lentitud miro a su alrededor dándose cuenta que estaba en la habitación del castillo de Ramandu, que le habían asignado junto a su hermana. Abruptamente fragmentos de imágenes comenzaron a llegar a su cabeza. Nube negra, niebla verdosa, gritos, gemidos, truenos y rayos…¿Qué significaba todo eso? ¿Habría sido una pesadilla?...

- ¡SUSAN! – scucho que la llamaban - ¡Ya despertaste! ¡Creí que jamás lo harías!

- ¿Lucy? – Susan giro su cabeza con algo de dificultad y vio a su hermana menor entrando a la habitación. – Lucy, ¿Qué sucedió?...estoy algo confundida…y me duele todo el cuerpo – se quejó la joven.

- Te desmayaste camino a la playa en el momento en que la oscuridad de la isla negra se logró extender hasta cubrir la mitad de la isla de Ramandu - contó Lucy precipitadamente causando no solo la sorpresa en su hermana, sino otro profundo dolor en el pecho.

Entonces todas esas imágenes en su cabeza… ¡eran reales!...la oscuridad, la bruma, los gritos…¿Dónde estaban sus hermanos ahora? ¿Caspian? ¿El Viajero del Alba y todos sus tripulantes?... otra fuerte punzada ataco el pecho se Susan al recordar la conversación con Caspian… más las palabras de Lucy la obligaron a volver a la realidad.

- ¡Susan! - exclamo la pequeña - ¿Estas bien? ¿Te duele algo? ¿Llamo a Ramandu? ¿Lilliandil? – e iba a seguir preguntando, pero una mano alzada de Susan la detuvo.

- Estoy bien, Lu... – dijo a modo tranquilizador – lo que quiero saber es ¿Qué fue lo que sucedió anoche?

- Majestad, siento decir que sus hermanos, el Rey Caspian y todos sus amigos son ahora parte de la isla negra – dijo una voz atrás de Lucy. Era Ramandu.

- Es imposible… - murmuro Susan casi sin aliento.

- Pongo a su disposición mis servicios, Majestades – dijo una voz del otro costado de la cama. Susan dirigio su mirada a ese punto para encontrarse con el valiente Ripichip con su espada alzada – porque los buscaremos…¿no es así?

Lucy le miro con determinación y asintió de inmediato, para luego volver su mirada hacia su hermana esperando su confirmación.

Susan aun estaba algo aturdida por todo lo sucedido, sin embargo, poco a poco los acontecimientos de la noche anterior comenzaron a llegarle a su cabeza completando los fragmentos de imágenes con los que había soñado. Con algo de dificultad, Susan se levantó hasta quedar sentada en la cama.

- Iremos a la isla – dijo finalmente - los traeremos de vuelta y terminaremos con toda la maldición – sentenció.

- Pero para eso necesitaremos las espadas – dijo Lucy recordando que la última vez que vio las espadas mágicas había sido en el Viajero del Alba.

- En cuanto a eso– hablo Ramandu – Majestades, hay algo que deben saber - dijo - Mande a mi gente a revisar la isla y encontraron algo - Ambas chicas se le quedaron viendo – Las espadas de legendarias de Aslan… la oscuridad no pudo llevárselas y se quedaron en la playa. Creo que el poder de luz de Aslan, puesto en las espadas, impidió que la oscuridad de la isla se las llevara – explico Ramandu a las hermanas Pevensie – He pedido a Lilliandil que las lleve personalmente a la mesa de piedra.

- Eso quiere decir que solo nos falta una sola espada para sellar la magia oscura de la isla – dijo Lucy con entusiasmo.

Susan sonrió, pero por dentro tenía grandes dudas. Ella por supuesto que quería salvar a sus hermanos y a Caspian, pero ciertamente la realidad era mucho más complicada. Dicha espada faltante se encontraba con el Lord desaparecido en la isla negra… isla que también se tragó a sus hermanos, pensó la joven pesimista. Sin embargo el deseo de encontrar a sus seres queridos era mucho más fuerte. Si ellos estuvieses en su posición no dudarían ni un solo segundo en ir por ella.

- Debemos encontrar esa espada entonces – dijo finalmente Susan – solo trayéndola a la mesa de piedra acabaremos con todo esto. Pero necesitaremos un medio de transporte – agrego con algo de duda. Ni ella, ni Lucy sabían navegar un barco y no podía pedirle a Ramandu que le prestara marineros para embarcarse a tan peligrosa misión…

- Majestad… si me lo permite – intervino Ripichip educadamente – puedo sugerirles una idea…

Estaba extremadamente helado, había mucho viento y el cielo estaba completamente gris. Un joven de oscuros cabello se hallaba en medio de ese extraño panorama tendido en el suelo sumido en lo que parecía ser una fea pesadilla.

- ¡Caspian! – llamó alguien – ¡Caspian, despierta! – exclamó nuevamente.

Luego de unos instantes el joven rey despertó finalmente, para encontrarse con unos azules ojos que le miraban con algo de preocupación.

- Peter….¿que…que sucedió? – pregunto confundido.

- No lo sabemos…– contesto otra voz.

Al mirar a su alrededor, Caspian vio a Edmund arrodillado junto a él y a su lado estaba Dridian quien dio un gran suspiro de alivio al verlo despierto, para enseguida ayudarlo a levantarse. El joven estaba sumamente confundido y también algo asustado ¿Cómo había llegado al barco si la última vez que estuvo despierto estaba tendido en la playa?... ¡¿y que tupo de mar estaban navegando?! Era todo negro y denso…seguramente ni vida existía en un mar asi.

- ¿Cómo…como rayos llegamos hasta aquí? – preguntó Caspian sin comprender nada a su alrededor.

- Nadie lo sabe Majestad – contestó Dridian – todos fuimos despertando poco a poco… y nos encontramos aquí…

- Pero… creemos que la isla negra tiene algo que ver – dijo Edmund finalmente.

Caspian al comprender un poco mas de la situación, mando a cambiar el rumbo del barco, lo que todos intentaron de inmediato, pero algo no se los impidió.

- ¡Es como si una fuerza no nos dejara virar! – exclamo Caspian

- Nos dirigimos a una isla, señor – dijo Dridian luego de constatar el rumbo. Y asi era, como comprobó Caspian, se dirigían rápidamente a una tenebrosa isla…

Mientras más se acercaban, el ambiente más denso se volvía y poco a poco el aire comenzó a llenarse de susurros. Eran de terror y desesperanza. Cada tripulante del barco lo podía sentir en su corazón. Los estaba dominando el miedo.

De un momento a otro, una fuerte tormenta los golpeó con fuerza al Viajero del Alba. Rayos, truenos, grandes olas y mucho viento… como toda una tormenta perfecta. Muy parecida a la que les atrapó antes de llegar a la isla de Ramandu. Pero a diferencia de esa vez, ahora no habría ninguna Estrella Azul que les salvara.

- Recuerdan lo que nos dijo Coriakin.. la oscuridad puede tomar cualquier forma – recordó Peter – puede hacer realidad hasta nuestras peores pesadillas.

Los hombres asintieron y trataron de mantener la calma aferrándose de lo que podían para no caerse producto de todo el movimiento del barco.

- ¡No piensen en nada que les de temor! – exclamó Caspian – ¡La oscuridad lo usara contra nosotros!

- ¡Rayos! – exclamo Edmund por lo bajo. Peter y Caspian intercambiaron una rápida mirada y le observaron con preocupación.

- Edmund, ¿Qué hiciste? – pregunto Peter con recelo.

- De verdad lo lamento chicos – se disculpó Edmund causando la confusión de sus interlocutores.

- ¡¿Qué hiciste?! – pregunto Peter nuevamente, pero esta vez con algo mas de alarma en su voz. Pero la repuesta llego sin que su hermano respondiera.

Un fuerte rugido llego a sus oídos erizándoles la piel. Al mirar hacia popa se encontraron con una figura gigantesca que emergía del agua y se levantaba por sobre ellos a metros de distancia. Una bestia de cuerpo negro verdoso y alargado, con grandes colmillos en su boca y unos penetrantes ojos amarillos que fijaron su vista llena de ira en el Viajero del Alba.

Era… una serpiente marina…

Las hermanas Pevensie estaban listas para partir hacia la isla negra. Gracias a la gran idea de Ripichip, ahora tenían un veloz medio de transporte.

- Y bien Eustace… - llamó Lucy – ¿estas listo para llevarnos? – pregunto la menor.

El chico apenas bufó. No había estado de acuerdo con la idea. Le tenía un terror inmenso a la oscuridad y embarcarse a la isla negra…oscura, siniestra, del terror o como sea que se llamase, no le hacia ninguna gracia.

- No tengas miedo – le tranquilizo Lucy pasando una mano por su escamoso hocico – Susan, Ripichip y yo estaremos en todo momento contigo – dijo. Ripichip que estaba sobre su cabeza asintió con entusiasmo.

Mientras tanto, Susan aun no salía de la habitación. Estaba poniéndose su armadura y preparando sus flechas. Con un hilo de cuero se ató el cabello en una coleta alta dejando ver su hermoso y esbelto cuello y quedando ya estaba casi lista, unos suaves golpecitos a la puerta la hicieron girarse, para encontrarse con la última persona a la que hubiese querido ver en esos momentos-.

- Susan – era Lilliandil – quería hablar contigo antes que…bueno, antes que volaras a la isla negra – pidió Lilliandil.

Susan la miro con el ceño fruncido. ¿Hablar? La última vez que ellas dos habían hablado, las cosas no habían salido muy bien, pensó Susan con enfado. Realmente no tenía ningún interés en hablar con ella… sin embargo, al ver que la joven estrella no se movía de la entrada, termino dando un largo suspiro y aceptando. ¿Qué podía ser peor de lo ya hablado con ella antes? Se dijo así misma para finalmente aceptar.

- Yo… – comenzó Lilliandil – sucede que yo… quería pedirte disculpas – dijo finalmente, mientras Susan no cabía en sorpresa – yo no quería dañarte de ninguna forma… solo estaba celosa de ti. De lo que el Rey Caspian siente por ti – dijo.

- ¿Qué? – pregunto Susan sin poderse creer lo que estaba escuchando.

- Eso… sé que Caspian siente algo muy fuerte y sincero por ti – explico la joven estrella – lo supe el día del banquete de recibimiento… y supe que tu correspondías cada uno de esos sentimientos ese mismo día también. Yo… bueno… escuche la conversación que tuviste con tu hermana. Estaba atrás de la puerta y cuando sentí pasos, me escondí tras un pilar. – contó avergonzada.

Susan parpadeo un par de veces tratando de digerir todo lo que Lilliandil le estaba contando.

- Luego te encontré en uno de los patios interiores y bueno… ya sabes que sucedió – dijo tapándose el rostro con sus manos – estaba muy celosa y quería hacerte desistir de luchar por él.

- Pero… ¿por qué? – logró preguntar Susan finalmente.

- Hace muchos años atrás… una maga viajera paso por esta isla, de camino al país de Aslan – comenzó a contar Lilliandil – ella al mirarme me dijo que yo estaba destinada a convertirme en reina de una nación… dijo que mi esposo sería un gran y bondadoso Rey, al que conocería aquí mismo…

- ¿Estas… diciendo… que ese rey es Caspian? – pregunto Susan con algo de temor y recelo.

- Eso creí al principio – contesto la joven estrella – pero en cuanto me di cuenta del amor que te tenía a ti… ¡Oh Susan! no quise aceptarlo y bueno… yo te dije todas esas esperando que te rindieras con él… - dijo soltando algunas lágrimas de vergüenza y tristeza mescladas – …de verdad lo lamento.

Susan estaba muy molesta, pero ver a la joven llorar le partió el corazón.

- Lilliandil… - la llamó acercándose a ella – está bien. Estabas confundida – dijo Susan suavemente – lo entiendo y acepto tus disculpas. Pero por favor, no llores. – pidió finalmente Susan.

Lilliandil sonrió débilmente. Susan, La Benevola, pensó… ahora sabía porque le decían así. Colocando una gran sonrisa en su rostro le dio un fuerte abrazo Susan.

- Muchas gracias…Susan, La Benevola – dijo. La joven castaña sonrió la mención de su apodo - … hay otra cosa más que quiero decirle – hablo Lilliandil nuevamente. Susan la miro expectante – allá, en la isla oscura, será necesario que lleven luz con ustedes.

Susan asintió, pero no entendió muy bien sus palabras. Pensó en la linterna de Edmund, pero seguramente él la llevaba consigo en esos momentos.

- Quiero darle esto – dijo la estrella y le tendió una joya que cabía en la palma de su mano, en forma de lagrima en cuyo centro se hallaba una preciosa piedra azul – Cuando vean que la oscuridad los rodea y sientan que sus fuerzas ya no dan más… piensen en la Luz de la Estrella Azul y la oscuridad se irá.

Susan asintió y estrecho en entre sus manos el obsequio de Lilliandil agradeciendo grandemente el gesto. En medio de esa isla era más que seguro que aquella joya les serviría.

Mientras tanto en los alrededores de la isla negra los navegantes de Viajero del Alba con flechas y cañones, intentaron ahuyentar a la bestia, pero cada vez la enfurecían más. El viento y las olas tampoco daban tregua, y los rayos y truenos no hacían que el panorama estuviera mejor.

- ¡Rey Caspian! – exclamo Dridian. Iba a alertarle sobre las rocas, pero ya era demasiado tarde. Con gran estruendo, el Viajero del Alba choco con unas rocas salientes, generando un gran agujero en el barco, desestabilizándolo inmediatamente.

Para fortuna de los narnianos, la gran serpiente marina azoto su cola generando una gran ola que los saco de los roquerios y en cambio los acerco a la isla. Desde esa distancia, era posible que nadando pudiesen llegar a tierra, sin embargo, no tuvieron mucho tiempo de meditarlo, porque otro azote de la cola de la bestia partió el barco por la mitad lanzándolos a todos al agua en medio de la cruel tormenta.

Sin perder más tiempo, Susan, Lucy y Ripichip montaron sobre el lomo de Eustace, el que batiendo sus alas se elevó por los cielos frente a las maravilladas miradas de Ramandu y su hija los cuales en un intento por ayudarles, extendieron al máximo su brillo para crearles un sendero de luz.

- Así llegaran más rápido – oyeron que Ramandu les decía mientras se alejaban.

Ambas chicas se sintieron algo más confiadas al sentir ese sutil resplandor sobre ellas. E incluso Eustace pareció respirar con algo más tranquilidad por unos momentos. Tristemente para el chico esta situación no duro mucho tiempo. Más rápido de lo que esperaban, se toparon con una densa nube negra y algo verdosa.

Susan, llevando su mano a un bolsillo, saco de este la joya que minutos antes le había regalado Lilliandil y la levanto en lo alto… realmente la chica no estaba segura de que debía suceder. En los primeros segundos, no sucedió nada fuera de lo común y Susan pensó seriamente que algo andaba mal, más para su sorpresa y la de sus acompañantes como por arte de magia la joya comenzó a brillar de un intenso azul.

- ¿Cómo hiciste eso? – pregunto Lucy asombrada.

- Lilliandil me lo dio – contesto su hermana guiñándole un ojo. Dicho esto, Eustace finalmente entro en la bruma.

De inmediato sintieron como el ambiente se les hacía algo más pesado. No les costó darse cuenta que del otro lado de la nube se extendía una fuerte tormenta, con rayos y truenos incluidos. Pero gracias a la luz que Lilliandil les facilito, les fue posible tomar rumbo hacia la isla que muy a lo lejos se distinguía en medio de ese mar negro.

Con dificultad, los tripulantes del Viajero del Alba lograron llegar hasta la orilla de la playa, la que por cierto tenía una fea arena negra como el carbón.

- ¿Están todos bien? – pregunto Caspian al grupo. Todos le miraron, asustados, pero vivos. Habían tenido suerte. La serpiente gigante no los persiguió, por estar destruyendo el barco.

- ¿Y ahora? – pregunto Peter – sería genial tener luz – murmuro. Ante esas palabras, Edmund recordó que en su cinturón llevaba su vieja linterna. Internamente rogó al cielo para que aun funcionase y para grata sorpresa de todos ¡Así fue! La linterna prendió sin ningún problema.

- Entonces, ¿Hacia dónde iremos? – preguntó Edmund sonriendo.

- ¡Eso es un castillo! – exclamó uno de los marineros apuntando hacía una colina no muy lejana. Todos los presentes dirigieron su vista hacia ese punto para ver asombrados como un castillo de altas torres sobresalía por sobre la bruma.

- ¿Ha estado ahí siempre? – se cuestionó Peter. Nadie contesto.

- Iremos hacia allá – ordenó Caspian.

- Pero…Majestad, puede ser una trampa – sugirió Dridian.

- Está lloviendo y no hay más donde ir y también es peligroso quedarse en la playa – contesto Peter. Para sorpresa de Caspian, éste le estaba apoyando. – En cuanto esa cosa… – dijo apuntando hacia la serpiente que se mantenía destrozando lo que quedaba del barco narniano – …termine de destruir el barco, puede venir por nosotros. No nos conviene quedarnos – explico.

- Así es – apoyo Caspian – tomen lo que pueda servirnos, sobre todo como arma, y todos juntos marcharemos hasta ese castillo. Manténganse callados y atentos a cualquier signo de peligro.

Todos asintieron. Luego de un par de minutos todos estaban listos para partir. Edmund iba a la cabeza con su linterna alumbrando el camino. A los pocos minutos de internarse en la isla, la lluvia se detuvo dando paso a un frío de muerte. Era algo casi insoportable que les estaba comenzando a congelar las ropas mojadas. Aun así, tuvieron que seguir caminando.

No tardaron mucho en llegar al lúgubre castillo, que de cerca se veía aun más siniestro que de lejos. Era de torres altas y afiladas, con muros fortificados en piedra solida que el tiempo no había logrado corroer en ninguna parte. Las puertas eran grandes y de gruesa madera, con barras de metal y misteriosamente estaban a medio abrir.

- Puede ser una trampa – susurro nuevamente Dridian.

- ¿Que opción tenemos? – pregunto Caspian. – Además, en esta isla hay un lord perdido. Podríamos encontrarlo allá dentro.

Era un opción, pero la verdad era que nadie esperaba encontrar a ese hombre con vida después de tantos años viviendo justamente en ese peligroso lugar.

- Debemos encontrar un lugar seco y menos expuesto que acá, por lo que considero… – comenzó a explicar Caspian, pero sus palabras quedaron a medias cuando un rugido infernal llego hasta sus oídos. Con sorpresa y horror vieron que ¡Era la serpiente! Aunque no solo seguía siendo gigante, sino que además ahora tenía patas para caminar… las que justamente estaba usando para correr y alcanzarlos.

- ¡TODOS…- exclamo Caspian - … AL CASTILLO!

No hizo falta una segunda orden. Velozmente todos comenzaron a correr en dirección al castillo. No les importo si era peligroso o no, tan solo entraron rápidamente y cerraron las puertas a sus espaldas. Los marineros creyeron estar a salvo cuando se vieron libres de la bestia, pero de inmediato sus rostros de alivio fueron reemplazados por unos llenos de terror al sentir repentinamente fuertes gritos y alaridos resonando por todo el castillo.

- ¡Era una trampa! – exclamo Dridian por sobre los gritos de los moradores del castillo, lo que comenzarona aparecer por cada rincón de este. Para horror de los narnianos, espectros les rodearon por completo, con sus horribles rostros deformados y con sus manos ataviadas en armas, las cuales no dudaron en usaer en atacarles en cuanto les vieron.

- ¡Como rayos se mata algo que ya está muerto! – preguntó entre gritos Edmund mientras se defendía de un espectro especialmente grande, dotado de un gran maso.

Cada narniano comenzó a librar su propia batalla. Al atravesar un espectro, estos desaparecían, pero más en su lugar volvían a aparecer. Y además de aquellas sombras infernales, estaba la bruma verdosa que de un momento a otro comenzó a rodearles, trayendo con ella susurros de inseguridad, develando los miedos más profundos de cada hombre y criatura narniana.

Peter casi se cayó de la impresión cuando sintió el gélido aliento de Jadis en su hombro susurrándole al oído. La busco por todas partes, pero no la encontró, más escucho claramente su voz llamándole… tentándole… invitándole a unirse a ella…

- ¡No la escuches! – escucho de repente - ¡Cierra tu mente!

Era Edmund que no se encontraba muy lejos. Él también había escuchado a la Bruja, pero no estaba dispuesto a volver a caer en sus juegos siniestros.

- ¿También la escuchaste? – preguntó Peter. Edmund asintió. Juntos continuaron la batalla. Habían perdido de vista a Caspian, pero confiaban en que estaría bien.

Por su parte, Caspian, mientras peleaba con un par de espectros con sables, escucho claramente la voz de su Tío Miraz riéndose de él… mofándose de su trabajo como Rey. Sin embargo, Caspian le ignoro. Había sido testigo antes de los engaños de la bruma verde y no iba a dejarse vencer. Lo que el joven no esperaba era que repentinamente esa voz cambiara de timbre y se agudizara, volviéndose femenina, suave y muy familiar.

- ¿Susan? – murmuro en apenas un susurro, el que fue suficiente para que la oscuridad entrara en su mente envolviéndole por completo.

La mente de Caspian rápidamente fue llenada de pensamientos desalentadores. Era como si toda la luz y la esperanza que tenía hubiese sido robada y reemplazada por miedo y tristeza. El joven Rey trató de evocar la imagen de Susan en su mente, para infundirse a si mismo algo de seguridad, pero aquel echo fue aprovechado por la bruma, la que se tomó de la figura mental de Caspian sobre Susan y la trajo frente a él.

- Susan – volvió a susurrar Caspian. Él sabía que no era ella… pero se veía … tan real. Sin darse cuenta, Caspian comenzó a ser hechizado. La Susan falsa expendió sus brazos hacia él, invitándolo a acercarse. El joven rey, sin dudarlo comenzó a caminar hacia a ella, sin saber que esa imagen solo era un engaño de la bruma y lo que le estaba esperando realmente era un espectro con una espada en sus las manos lista para atravesarle.

- ¡Veo la isla! – exclamo Ripichip indicando hacia un punto específico hacia el frente. Gracias a la luz proporcionada por la joya fueron capaces de sortear la tormenta.

-¿Ese es el Viajero del Alba? – pregunto Lucy. Su voz reflejaba miedo y preocupación, lo que no era para menos, ya que el barco estaba completamente destrozado y partes de este se encontraban entre unos roqueríos cercanos a la isla. - ¿Qué sucedió con los chicos? – pregunto Lucy nuevamente muy afligida. Susan no contestó, pero desde lo profundo de su corazón esperaba que estuvieran bien.

Eustace hizo un pequeño sobrevuelo sobre el borde de la isla. No les fue difícil, desde su posición divisar el castillo. El primer impulso les dijo a las chicas que debían acercarse a ese lugar, pero un rápido destello azul en otro lado, les hizo dudar.

- ¿Vieron eso? – pregunto Susan.

- Majestad, creo que puede ser una trampa – dijo cauteloso Ripichip.

- Como también puede ser una pista – contesto Susan. Tenía un presentimiento sobre aquel resplandor… algo le decía que debía ir a ese lugar.

- ¿Pero de qué?- pregunto Lucy.

- Lucy, tengo un presentimiento – dijo Susan luego de unos minutos pensando – tengo la sensación de que encontraremos algo importante en ese lugar.

Lucy y Ripichip se miraron entre ellos, pero no discutieron. Eustace fue el único que protesto, ya que realmente no quería estar en esa siniestra isla, pero por su prima, tuvo que hacerlo.

Encontraron que en el lugar indicado por ese resplandor, no muy alejado del castillo, había una cueva, algo pequeña, pero lo suficientemente grande como para que Susan y Lucy transitaran por ella. El único que no cabía de ninguna forma era Eustace.

El chico de inmediato opuso a quedarse solo. De por si, él no había querido ir a esa fea isla y ahora tener que quedarse solo…¡No era justo!

- Eustace…prometemos regresar en cuanto encontremos lo que buscamos – prometió Susan.

- No te preocupes amiguito, no será por mucho tiempo – dijo Ripichip tratando de tranquilizar al pequeño.

Susan, Lucy y Ripichip se disponían a entrar a la cueva, cuando un grito de lucha emanó de esta misma, asustándolos a todos. Ninguno sabía lo que estaba pasando, solo vieron a un hombre salir disparado de la cueva con algo brillante en sus manos, que reconocieron como una espada. Estaba dispuesto a atacarlos, eso era seguro, pero las chicas que estaban mas cerca lograron esquivarlo. En cuanto a Eustace, remontó vuelo antes de que el filo de la espada le atravesara. El hombre intentó alcanzarle, pero le fue imposible hacerlo.

- ¿Quién eres? – pregunto Susan manteniendo la distancia.

El aludido la observo con curiosidad. Quiso acercarse, pero de inmediato Susan levanto su arco, apuntándole directo a la cabeza.

- ¿Eres un Lord de Telmar? – preguntó la chica.

- ¿Crees que lo sea? – susurro Lucy al oído de su hermana.

- No lo se – contesto Susan en el mismo tono – pero esa espada que lleva – indico – Mírala. Es muy parecida, por no decir igual, a las que ya hemos encontrado.

Lucy dirigio su vista hacia las manos del hombre y justamente como su hermana le había comentado, la espada que traía era parecida a la que estaban buscando.

- ¿Qué hacen aquí? – pregunto el hombre con voz temblorosa – Esta isla… es siniestra – dijo con miedo reflejado en sus ojos.

- Hemos venido a terminar con todo… - comenzó a decir Susan bajando lentamente su arco – sabemos de la maldición y también como romperla… Lord.

Al escuchar esa última palabra al viejo hombre se le llenaron los ojos de lágrimas. Hace tantos años que nadie le llamaba así… tantos años de soledad con sus propios temores y realmente llego a creer que moriría sin volver a ver a más gente.

- Mi… mi nombre… es Icarus – dijo lentamente – Icarus Octesian, más conocido como Lord Octesian, de la corte de los Nobles de Telmar.

Susan, sonrió. Habían encontrado lo que se habían propuesto y había resultado más facil de lo que esperaban, no obstante eso también la hacía sentir algo extraña. Siendo esa una isla maldita era de esperarse que pusiera más resistencia ante la posibilidad de desaparecer. ¿Habría una trampa de por medio? Pero antes de seguir cuestionándose, tenues sonidos de batalla llegaron hasta sus oídos. Provenían del castillo y se mesclaban con gritos de ira, de terror y dolor.

- ¡Algo está sucediendo allá! – exclamó Susan – ¿lo escuchan?

Ripichip, Eustace y Lucy asintieron. Posiblemente eran los tripulantes del Viajero del Alba. Peter, Edmund y Caspian podían estar allí.

- NO! – gritó el hombre desesperado en cuanto vio que las jóvenes se dirigían la castillo – ¡NO! ¡Las sombras de los atrapados están ahí! ¡Destrozan a todo aquel que entre a ese castillo!...allí está la fuente de la maldad.

- ¡En ese lugar esta Caspian X! – exclamó Susan – Hijo del Rey al cual una vez serviste – le dijo. El hombre quedo paralizado ante esas palabra. – y también están mis hermanos… - dijo algo más calmada al ver al hombre meditando en lo que ella le había dicho.

- Mi Rey… esta ahí… - dijo más para si mismo – es mi deber… - susurro – yo… debo ayudarle – dijo finalmente, para subir, junto a las hermanas Pevensie y Rip, al lomo de Eustace, para volar rápidamente hacía el castillo.

No cabían en el asombro, cuando al acercarse al castillo vieron a toda una horda de espectros infernales atacando y reduciendo a los narnianos. Desde el cielo y con la mirada, Lucy y Susan buscaron a sus hermanos, encontrándolos en el centro del patio central, rodeados por oscuros fantasmas.

Susan iba a indicarle a Eustace que bajara en ese lugar, pero el grito de alarma de Lord Octesian la detuvo.

- ¡Es el Rey Caspian! – exclamó – Lo veo…ahí – dijo indicando hacia una esquina del patio central – Es idéntico a su padre – reafirmo el hombre.

Susan fue capaz de ver al joven rey a merced de un espectro que estaba listo para arrancarle la cabeza. De inmediato, elevo su arco y disparó hacia la sombra, haciéndola desaparecer justo en momento en el que iba a atacar a Caspian.

El joven rey pareció algo contrariado al principio, pero rápidamente comenzó a recobrar el sentido. Mirando en todas direcciones busco a la persona que le había salvado la vida, encontrándose con la imponente figura de Eustace bajando justo cerca de él. Con alegría y alivio vio a Susan bajándose del lomo del chico y acercarse a él. Esta vez Caspian supo que si era la verdadera Susan, a la cual estrecho fuertemente en sus brazos.

- ¿Estas bien? – pregunto Susan preocupada en cuanto se separó un poco de él.

- Estoy en perfectas condiciones gracias a ti – contesto Caspian abrazando nuevamente a Susan con una sonrisa en su rostro. La joven acepto gustosa el gesto.

- ¡HEY! Y a nosotros no nos abrazas – escucho Susan a sus espaldas. Era la inconfundible voz de Edmund, que junto a Peter se habían acercado a ellos. Susan estuvo feliz también de verlos a salvo. Pero todas las sonrisas duraron poco, luego de escuchar el terrible chillido que casi los dejó sordos.

A mirar hacia el campo de batalla notaron como todos los espectros habían dejado de pelear, y en cambio comenzaban a fundirse con la bruma verdosa que apareció en medio de ellos, la que poco a poco comenzó a cambiar hasta formarse una bestia, aun más grande que la serpiente marina que ya había atacado a los narnianos. Además, esta poseía dos cabezas, de las cuales una salía fuego y de la otra hielo, mientras su cuerpo era emplumado como el de un pájaro gigante que terminaba con una larga cola llena de espinas y patas con filosas garras.

- ¡REAGRUPENSE! –ordenó Caspian de inmediato a sus hombres, pero antes siquiera de moverse, la monstruosa bestia mandó un su gélido aliento y congelo a casi la totalidad de los narnianos. Gracias a Eustace, los Pevensie, Caspian, Lord Octecian y Ripichip, lograron salvarse siendo tapados por las alas del chico.

El monstruo, notando la intervención de Eustace, furioso se abalanzó sobre él, logrando herirlo profundamente en su pecho.

- ¡EUSTACE! – gritaron sus primos al ver al chico-dragón caer al suelo pesadamente. Quisieron acercarse, pero el fuego, hielo y golpes del mostruo los obligo a buscar otro refugio. Con celeridad corrieron por el castillo, hasta una especie de salón gigante, el cual se encontraba en el ala oeste de la construcción.

- ¡Debemos volver por Eustace! – exclamó Lucy sumamente afligida por su primo.

- ¡Si esa cosa nos encuentra, nos comerá vivos! – exclamo Edmund.

- Entonces ¿qué haremos? – preguntó Lucy nuevamente.

- ¡Si tan solo tuviéramos la espada podríamos buscar la forma de volver y terminar con todo esto! – dijo Peter golpeando un muro cercano - ¡Maldición!

- ¿Hablan de la espada mágica de Aslan? – habló un hombre, que para Peter y Edmund era completamente desconocido, pero en cuanto Caspian reparó en él, vio algo familiar en su persona.

- ¿Lord… Octesian? – preguntó sorprendido - ¿Cómo…?

- Llegue aquí hace muchos años y realmente creí que moriría antes de volver a ver a alguien nuevamente, hasta que estas señoritas, junto a su amigo, el ratón parlante,- dijo indicando a Rip, el que no se mostró muy contento al escuchar como le llamaban - me sacaron de mi refugio y me hicieron venir – dijo el hombre observando detenidamente a Caspian – pero lamento decir …que la espada…la que llevo cuidando por años…la he perdido.

- ¡QUE! – exclamaron todos a la vez.

- Cuando el monstruo nos atacó, la solté de mis manos – explico el hombre sumamente apenado por lo sucedido. Lord Octesian quería decirles donde la había dejado, no obstante el potente sonido de una pared cayéndose lo detuvo.

Entre el polvo y los escombros, tan solo el estruendoso rugido que escucharon, les hizo saber a todos que ya no había más escapatoria.


Gracias x leer! ^^ bueno, ya sabemos que Caspian, Edmund y Peter estan bien...y hemos visto q Lilliandil no era tan mala XD...miren q a mi si me cae mal, pero la naturaleza bondadosa de Susan fue mas fuerte que yo XD. Por cierto, esa joya que menciono q Lilliandil le dio a Susan es similar al obsequio la Galabriel (se llama asi?) del Señor de los aNillos le dio a Frodo en la primera pelicula (fue la primera no?) y bueno... hemos visto que Eustace esta madurando y se preocupa ahora x sus primos e incluso a arriesgado su vida! q pasara con el? ya lo veremos en el siguiente cap. Y q pasara con los chicos frente a esa cosa extraña q describi q aparecio...tmb lo veremos en el sip cap.

X cierto...esa linterna de Edmund XD es magica! funciona con agua de mar, bajo la lluvia..jajaja una todo terreno XD

Ahora, tiempo de saludos!

LegendaryQueen: Hola, q bueno q te gusto el cap. Y x cierto a mi me encanta poner celosa a Susan jajajaja (soy malvada lo se XD)

mariposa88: si, compartimos un odio por Lilliandil, pero mira q ahora se ha reivindicado.. XD y bueno, siento mucho haberme demorado. Espero q eso no afecte tu gusto el fanfic ^^

crepusculera124: q bueno q te gusto el cap! espero q este tmb te guste

Alejandra: gracias linda, estare esperando tus comentarios y gracias.

silvia123: espero q este tmb te emocione como el anterior

AmarilisL: hola! q bueno q te guste mi historia, y si, la actitud de Lilliandil fue horrible, pero mira q ahora se ha arrepentido ^^ espero q este cap tmb te guste.

Sarita Masen Wayland: bueno, ahora sabemos q paso con Caspian y el resto ^^ gracias x leer mi historia

Y a todos ustedes mis queridisimos lectores ninjas q pasan sin dejar rastro (solo los veo x el contador de visitas) gracias tmb x darle una oportunidad a esta loca historia producto de mi imaginacion. Cariños tmb a ustedes ^^

Bueno, lo ultimo, pienso q este es el ante-penultimo cap, lo q qre decir q quedan dos cap mas para acabar con esto...asi es, falta poquito, pero prometo no demorarme tanto (se que siempre lo prometo, PERO CUMPLIRE! EN SERIO u.u) y espero todos sus comentarios, criticas, dudas, sugerencias, etc, etc en reviews.

Muchos cariños a todos y nos leemos en el cap siguiente ^^

ATTE

VEDDARTHA