Laurent y Bella


Laurent llegó un día como cualquier otro a sus vidas donde Kate lo levantaba para mostrarle la ropa que había adquirido en un poblado cercano, Tanya e Irina se encerraban en el cuarto de música para tocar una pieza digna de estar en un disco de música clásica y Carmen y Eleazar se iban al bosque a hacer lo que siempre hacían ahí.

Y traía malas noticias.

Eran las cuatro de la tarde y el sol ya se había ocultado debido a que los días eran tan cortos y las montañas que rodeaban la casa tan alta, hizo todo el ruido posible sin llegar a ser excesivo y tocó el timbre de la puerta a pesar de saber que ya lo habían escuchado. Por un segundo, Mike pensó que era Humano y ya estaba listo para esconderse en alcoba, pero se percató que no había escuchado el sonido de un corazón o una respiración agitada, y que hubiera llegado ahí sin vehículo también era una señal mayor.

Era alto, musculoso y su piel ligeramente morena que junto a su cabello negro brillante, le recordaba mucho a Demetri. Además, sus ojos eran rojos. Pero se presentó con un ligero tono Frances y explicó con una sonrisa que en verdad parecía sincera como que había enterado de la existencia del clan por medio de Carlisle y tenía curiosidad de ver como habían conseguido un grupo de vampiros una residencia permanente.

Le desagradó casi enseguida. Aunque no tuvo tiempo de estudiar la sensación cuando informó que hasta hacía hace poco había estado viajando con una pareja de vampiros nómadas que en esos momentos debían estar ocasionando problemas a los Cullen.

-Tendrás que explicar mejor eso –advirtió Eleazar con una mirada dura al tiempo que perdía toda su amabilidad.

Laurent también se puso serio mientras explicaba como había conocido a la pareja de vampiros, James, un cazador mortal e inteligente y su compañera Victoria, una mujer que tenía un don especial para escapar de situaciones peligrosas, en el oeste de Europa, hacía apenas una decena de años, por como dijo esto último, era obvio que el vampiro era antiguo, tal vez tanto o más que Carlisle. Luego, por las miradas apremiantes de todos, dio una explicación rápida de cómo el jefe de su Aquelarre, como él le llamaba, había decidido dar cacería a una chica humana que estaba con los Cullen cuando los encontró.

-¡Me largó! –anunció Mike secamente mientras se paraba de su asiento en la sala donde estaban teniendo la conversación.

El recién llegado lo miró incrédulo al tiempo que Tanya se ponía frente a la puerta y Eleazar colocaba una mano en su hombro.

-Tanya, me voy de aquí –advirtió mientras se zafaba suavemente del vampiro porque sabía que no podía ganarle en una lucha de esa posición, y prácticamente desde ningún otra.

-Te estás precipitando Mike –la pelirroja intentó razonar con él.

-¿No lo oíste? –señaló a Laurent sin mostrar ningún respeto- Es un vampiro cazador con sentidos agudizados y una maestra del escape que no se detendrán hasta lograr lo que quieren.

-Y son siete vampiros perfectamente capaces de cuidar de si mismos –razonó la voz de Eleazar desde su hombro.

Mike simplemente comenzó a realizar un plan en su mente. Necesitaba las llaves de su auto y dinero, todo lo cual tenía encima en ese momento.

-Mike, cálmate –Laurent se dirigió a él con una sonrisa cautelosa en el rostro- James solo quiere conseguir a la humana y después de eso se irá. Además ya han pasado cinco días, todo debe haber terminado.

Le gruñó conteniendo apenas sus ganas de saltarle encima.

-Tú no conoces a mis hermanos, harán de todo para proteger a Bella

Se regañó fuertemente a si mismo cuando una pequeña vocecita en el fondo de su cabeza le dijo que si alguien se deshacía de Bella él se podía quedar con Edward. Se preparó para escapar de ahí.

-Por lo menos llámalos antes.

Carmen, tan frágil e inteligente, le tendió su celular. Y apenas iba a tomarlo cuando el suyo, que tenía metido en una bolsa de sus jeans, comenzó a sonar. Obviamente, era Alice.

-Mike, -advirtió la voz de la vampira en cuanto contestó- estás muy estresado, no rompas el teléfono.

Aflojó el agarre del aparato.

-Alice, ¿donde están?

-Escúchame bien Mike, estamos todos bien, Bella también está bien, en el hospital y con varias fracturas pero se recuperará y James ha sido destruido.

El rubio suspiró mientras todo su cuerpo se relajaba.

-¿Edward está bien?

-Si

-¿Está ahí contigo? –preguntó esperanzado, pero todo lo que recibió fue un ruido enojado.

-Está con Bella en el hospital.

Oh, eso había dolido más de lo que pensó, o de lo que debería.

-¿Por qué no me hablaron antes?

-…todo sucedió muy de prisa, Mike, y no queríamos preocuparte porque nos escondimos en una ciudad y no sabíamos cuanto tiempo tardaríamos en resolver el problema.

Y eso dolió aún más. No poder ayudar a tu familia porque todavía no era suficientemente bueno ni tenía autocontrol. Y todas las lecciones de combate que le había dado Eleazar con más ahínco desde su visita a los Vulturi no estaban dando los resultados suficientes como para siquiera ser considerado de utilidad en batalla. Solo hubiera sido una carga.

-Alice… -dijo lentamente- ¿hay algo en lo que pueda ayudar?

Se escuchó un suspiro del otro extremo de la línea y luego la voz falsamente alegre de la chica.

-Mike, se que es difícil para ti, pero el problema está solucionado y por el momento no hay nada que hacer, te hubiera llamado antes pero tuvimos que inventar un par de historias y fabricar varias pistas falsas para cubrir el desastre que dejó a su paso el cazador. Su pareja escapó con vida, pero James era la cabeza y sin ella Victoria no piensa atacar a un grupo de sie… ocho vampiros. Todo está bien… de veras.

¡Pero que coraje! Se prometió a si mismo que practicaría con Eleazar todo el tiempo posible de ahora en adelante hasta que dejara de ser una carga por lo menos.

-De acuerdo –dijo sin transmitir sus verdaderos pensamientos- pero si vuelve a pasar algo… lo que sea, quiero que me hables inmediatamente, -recibió silencio del otro lado de la línea y supo lo que pensaba la castaña, así que agregó rápidamente- y yo prometo tratar de no perder la cabeza y salir corriendo hacía un acantilado, pero quiero que me tomen en cuenta si hay algo que pueda hacer o si están en problemas, no importa si me ponen también en peligro, son mi familia.

Por un momento pensó que se había cortado la llamada.

-…de acuerdo… -se escuchó al fin.

-¿Lo prometes?… ¿Nada de intentar protegerme aunque sea peligroso?

-Solo si tú prometes hacer lo que te diga… soy mayor y puedo ver el futuro.

Sonrió suavemente.

-Me parece justo. Lo prometo.

-Y yo también lo prometo.

Colgó la llamada y volteó a ver al resto de los habitantes que lo miraban expectativamente.

-Atraparon a James –dijo simplemente y Eleazar volteó a ver la reacción del recién llegado que se tensó en su asiento, pero no dio muchas señales de congoja- Bella está en el hospital recuperándose y el resto de la familia está bien… voy a salir con Sam un rato.

Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta donde Tanya lo pensó un segundo antes de quitarse de en medio y dejarlo pasar.

-Se que tal vez no sea un buen momento –Laurent dijo con suavidad- pero quisiera saber si también lograron atrapar a Victoria.

Mike lo miró fijamente un segundo antes de negar con la cabeza e irse.


Tal vez fuera porque ya había perdido a su familia una vez o porque en realidad estaba más enamorado de Edward de lo que quería admitir, pero pensar en perderlos le aterrorizaba tan terriblemente, que la mayoría de su tiempo libre lo pasaba con Eleazar entrenando.

Laurent, que había pedido quedarse con ellos y probar su estilo de vida, parecía divertido con su presencia y se la pasaba fastidiándolo de diversas maneras, pero sabía cuando había límites y procuraba respetarlos y a veces hasta ayudaba a entrenarlo cuando se requería.

Era un cínico, le llevó poco tiempo descubrirlo. No era sarcástico, pero la manera en la que se refería a la dieta que llevaban y como se refería a los humanos como "comida" no dejaba lugar a dudas. En ocasiones podía ser bastante agradable y hasta llegabas a tenerle cariño, pero la mayoría del tiempo solo pensaba en él mismo y rara vez parecía hacer algo desinteresadamente. Podría decirse que su habilidad especial era el carisma, pero era tan egocéntrico que lo arruinaba. Y luego de que Mike logró vencerlo un par de veces en los entrenamientos, debido a una mezcla de su velocidad y suerte, comenzó a dejar de participar tan constantemente, aunque todavía lo hacía si lo pedían con amabilidad. Era como un niño de cuatrocientos sesenta años.

El primer problema serio que tuvieron con él fue a los dos meses de tenerlo en casa cuando Carmen señaló que sus ojos no habían cambiado ni una pizca desde que estaba con ellos. El problema escaló bastante rápido y al final Laurent aceptó haber perdido el control en una visita al pueblo donde una señora pasó con corte en la mano. No era una excusa creíble.

Mike estaba totalmente asqueado, y apoyaba seriamente la idea de correrlo del territorio, pero al final fue Eleazar, Irina y Tanya quienes tuvieron la última palabra cuando razonaron diciendo que era muy difícil las primeras veces y que a todos ahí les había pasado por lo menos en alguna ocasión (el rubio pasó un trago amargo aunque fuera él el que tuviera el mejor record de ellos), y que además, no harían ningún bien al echar al vampiro de la casa porque seguramente volvería a tomar su viejo estilo de vida y acabaría matando a muchas otras personas.

Tomar esa decisión fue un golpe más fuerte a su inocencia que el haber perdido la virginidad y mucho menos placido. Pero fue un alivio comprobar al mes de la pelea que los ojos de Laurent comenzaron a bajar de tono al tiempo que su carácter mejoraba un poco y comenzó a perdonar su falta.

Fue él el que lo ayudó con su problema de autocontrol al sugerir el uso de colonias fuertes cuando estuviera cerca de humanos y le dio varios consejos antes de proponer su primera visita a un pueblo. Fue pura tortura y aún así quedó maravillado al descubrir que no necesitó de Kate en una sola ocasión. El resto de ellos estuvieron igual de sorprendidos porque no creían obtener esa reacción de su parte, pero Laurent aseguró que era de esperarse con tantos vampiros y tantos consejos recibidos de todas partes. Fue bueno poder ver humanos sin habérseles lanzado al cuello y eso aumentó su confianza un poco.

Pero de entre todos ellos, fue Irina la que quedó más deslumbrada con la llegada del moreno. Tal vez de hecho, la única en verdad impresionada con él. Y no es que hubiera tenido nada de malo, pero al rubio nunca había terminado de agradarle la nueva e inesperada compañía. Al final, no dijo nada, principalmente porque no era su sopa para meter la cuchara y en parte también porque la rubia tenía una actitud tímida y algo explosiva, todo lo contrarió a Laurent que al final de cuentas, si todo salía bien, la complementaría un poco.


-Mike –anunció autoritaria una tarde la voz de Edward por el teléfono- Bella quiere conocerte y le prometí que como regalo de cumpleaños arreglaría una cita para que se conocieran.

-… y supongo que su cumpleaños es en unos cuarenta o cincuenta meses?

-Bueno… casi. Es en una semana.

-¡Edward ¿estás loco? Lo más cerca que puedo estar de un ser humano son unos veinte metros, y todos dicen que Bella huele el doble de bien, no puedo saludarla desde el otro lado de una pista de carreras. Tendrías que poner un telescopio para que pueda distinguir mi hermoso rostro.

Edward rió desde el otro lado del teléfono y un escalofrío recorrió su columna. Rayos… que bueno que no estaba a su lado en esos momentos.

-Bueno, Miky, no sé si te hayas enterado –comentó casualmente la voz profunda de cabeza de nabo- pero hay un nuevo invento llamado Internet que puede ser utilizado para muchas cosas, entre ellas las video llamadas.

Tardó un momento en pensar algo con lo que defenderse.

-Si, bueno… me parece una excelente idea. Pero pienso que es un poco extraño que tu novia cumpla años y lo que le regales sea una video-llamada con el tipo con el que prácticamente le pusiste el cuerno. ¿Se habían acabado los ositos de peluche en el Walmart, o solamente te quieres ver muy original?

Volvió a escucharse la risa del castaño y esta vez no sintió nada fuera de lo común.

-Bella dice que no desea nada para su cumpleaños… creo que le teme a hacerse vieja, lo cual es una tontería porque todavía no llega a los treinta y cinco.

Mike giró los ojos y resopló.

-Hay Edward, que mal estas. Tienes suerte de tenerme como tu incestuoso hermano. –se escuchó una risa- Mira, en primer lugar, aunque la esperanza de vida haya aumentado, las mujeres de ahora piensan que hacerse viejo equivale a sobrepasar la veintena de años, algunas inclusive se consideran viejas a los diecinueve, por lo que tener un novio que está atrapado en un cuerpo de diecisiete años no ayuda en nada. En segundo lugar –hizo una pausa dramática antes de continuar con un tono avaricioso- las mujeres quieren que les regales cosas. Muchas cosas materiales. Te dirán de mil formas diferentes que solo quieren un abrazo y un beso pero por dentro se mueren por algún perfume fino o los nuevos zapatos de catálogo de versashe…

-Versace –corrigió automáticamente el castaño.

-Lo que sea. El punto es que solo un iluso estimulado se traga ese cuento de que a su novia no le importa lo que le regalen en su cumpleaños, cometerías un error fatal si no le regalas un collar de diamantes o un paseo en crucero al caribe… y me debes una isla.

Se escuchó silencio en la línea pero Mike estaba seguro que todavía no había colgado.

-Hay… gracias Mike –dijo al fin Edward- aunque hubiera preferido no saberlo.

-No hay de que, pero estoy seguro de que no está contigo solo por tu dinero, también tenemos que pensar en ese maravilloso cuerpo de Dios griego que cargas. Es solo que las mujeres tienen esa debilidad natural por las cosas caras y finas que no pueden evitar.

Se escuchó un suspiro forzado y Mike ya podía imaginar la expresión de derrota en el rostro de Edward mineras ocultaba su rostro entre sus manos. Se escuchó una voz distorsionada.

-Bien… entonces, antes de que me vaya a encerrar a mi cuarto durante las próximas tres horas para olvidar todas las cosas horribles que me has dicho, ¿Crees que debería comprarle el carro que ella dice que no desea?

-Dios, No. Debe haber algo realmente retorcido en esa cabecita tuya. Para todo hay límites. No quieres que el padre de la chica te odie por algo como eso o ¿si? Lo que debes hacer es comprarle algo que parezca barato pero que sea realmente caro, obscenamente caro si es posible y en este caso lo es. Tampoco algo que sea ostentoso hasta el punto de no poderse llevar en público. Además, a las chicas normales de ahora no les interesan los carros, algunas con mal gusto hasta se conforman con la primera cosa que se mueva en cuatro llantas y no se descomponga en medio de la carretera.

Al final, lo único que recibió como respuesta fue un grito ahogado.

-Aja… -Edward parecía dudar al hablar- entonces ¿qué le regalo? Lo único que se me ocurre es un oso de felpa relleno de diamantes.

-Actualmente, esa no es una mala idea, pero creo que sería mejor si le regalas una pulsera con alguna piedra preciosa y alguna frase romántica grabada en el dorso como "Prometo no volverme a tirar a Mike por ti" o algo que se le parezca.

-¡Esa es una magnifica idea!

-¿Vas a ponerle eso? Estaba siendo sarcástico.

-Claro que no, pero creo que una pulsera sería un buen detalle.

-Si, eso no necesita una confirmación, es mi idea después de todo, y la frase le ayudará a creer que recibe el regalo por amor y no por lo que cuesta. Algunas de estas chicas viven en negación permanente durante toda su vida.

Se volvió a escuchar un quejido y un ruido sordo de dos objetos chocando, probablemente la frente de cabeza de nabo al chocar contra la mesa o la primera superficie plana que encontrara, seguida de una pausa acusadora.

-¿De verdad crees que sale conmigo por mi físico? –preguntó al fin.

-Mmmnnnhhh –fingió pensarlo un segundo, pero al final soltó un suspiro y dijo seriamente- seguramente fue la primera cosa que le llamó la atención de ti, luego fue tu aura de misterio y superioridad y al final tu odiosa personalidad irresistible.

-Crees que tengo una personalidad irresistible –su voz se escuchó esperanzado.

-Una ODIOSA personalidad irresistible. Es imposible no amarte.

Su corazón se volvió a contraer a pesar de que ya no latía.

-Te quiero Miky.

-Te quiero Eddy.


El paisaje enorme de las montañas vibraba con la energía de la vida, los árboles, la nieve, los animales, todo era una magnifica exhibición de colores. Repentinamente y sin ningún aviso, el paisaje se alejó como si hubiera subido arriba de un helicóptero y escuchó un susurro pasivo en su oído.

'Encuéntrame'

Giró la vista hacía una de las montañas de donde presentía que venía la voz y al momento estaba viendo hacía abajo en otro paisaje, solo que sabía que esa era la vista que tenía el lugar a donde había dirigido la mirada apenas hacía unos instantes, como si hubiera recorrido miles de kilómetros en un parpadeo.

'Encuéntrame'

Volvió a dirigir la vista hacía el punto de donde su instinto le prevenía que llegaba la idea o lo que fuera y volvió a aparecer en otro lugar, el cambio de la localización había sido tan rápido y brusco que ahora ya no era un bosque nevado sino la tundra casi total. La vegetación ahora era casi inexistente y no se alcanzaban a ver animales por ningún lugar.

De golpe, despertó en su cama.

Su cuerpo estaba tensó, pero esa era la única señal de lo confundida que estaba su mente en esos momentos. Comenzó a respirar por costumbre y luego de observar el reloj que marcaba apenas las cuatro de la mañana, soltó en un cuchicheo.

-Que sueño tan pesado

Claro que había olvidado que estaba en una casa de vampiros que podían escuchar el más mínimo ruido y no necesitaban dormir, por lo que fue una sorpresa cuando Tanya apareció en la puerta de su cuarto repentinamente.

-¿Tuviste un sueño? –no esperó una confirmación y avanzó hasta colocarse al lado de su cama antes de decir con un tono misterioso- Tus poderes crecen.

Mike solamente pudo levantar una ceja por la elección de palabras, ni que estuviera en una caricatura infantil.

-¿Poderes…?

Si hubiera podido, la pelirroja se hubiera sonrosado tiernamente, pero como no era posible, se conformó con mirar disimuladamente a la ventana.

-Poderes, habilidades, dones o como quieras llamarlos –le restó importancia al tiempo que hacía un gesto ambiguo con la mano- como sea ¿De qué fue tu sueño?

El rubio se incorporó de la cama con lentitud y comenzó a buscar un cambio de ropa en su closet que ya estaba llenísimo, tenía que revisar si no había una tienda de caridad por ahí cerca.

-Pues… había un pony.

En realidad no estaba pensando en lo que estaba diciendo y cuando encontró una playera naranja con un loro verde que tenía las cejas alzadas en forma sugestiva con la frase "I want U´r coockie" y unos pantalones de mezclilla normales, Kate entró volando por la puerta.

-¿Tuviste un sueño con un pony? –preguntó extasiada, a saber porque.

-Si, y también había nieve de colores cubriendo el suelo.

-¿Nieve de colores? –preguntó incrédula Tanya.

-Si, -por alguna razón no quería hablar del tema así que dijo lo primero que se le ocurrió para alejarlas- y luego aparecía Edward montado en un corcel negro y comenzaba a besarme lentamente el cuello mientras re…

-No, no. No quiero saber, –la jefa del clan salió de la habitación sin darle tiempo a decir nada más- creo que no es nada importante.

Se rió un poco mientras se dirigía a la ducha y cerraba la puerta para evitar que Kate le siguiera al baño. Tanya ya no quería saber nada de Edward, pero se notaba que le costaba trabajo llevar a cabo su decisión.

Tiempo después, mientras se secaba el cabello con una toalla y miraba por la ventana, se preguntó a sí mismo por qué había mentido. No encontró ninguna razón a su comportamiento.


Cuando la fecha estipulada por Edward llegó y recibió la llamada de el mismo diciéndole que ya se podía conectar para que pudiera conocer a Bella, Mike encendió la computadora portátil, la cámara de video digital que parecía más apta para la filmación de una película y abrió la conexión de Internet de alta velocidad antes de ver el rostro de la chica por primera vez y notar con una pulsada en su corazón imaginario, que la novia de cabeza de nabo era más hermosa de lo que pensaba.

Tenía las mejillas tersas y la piel blanca. Su cabello castaño era largo y ligeramente ondulado, apenas un poco y sus facciones eran perfectas. Se obligó a sonreír a pesar de la oleada de celos que le asaltó de pronto.

-Hola Bella.

Le dedicó una sonrisa aún más amplia cuando la chica se sonrojó un poco haciendo gala de su ternura antes de contestar débilmente.

-Hola Mike, es bueno poder conocerte al fin -Era muy, muy bonita.

-Uf –hizo un gesto- ni que lo digas, pensé que cabeza de nabo te mantendría oculta como un niño de cinco años que no quiere compartir. Estaba pensando que nunca vería tu rostro.

La castaña mostró sorpresa y duda antes de que otra voz se escuchara por las bocinas de la computadora.

-Hey, hey, hey. Dijiste que no mencionarías ese apodo –la cámara se oscureció de repente y al parecer fue alejada porque el panorama se abrió y pudo ver el rostro de Edward al lado de su novia.

-Mentí –contestó viéndolo cínico y luego sonrió otra vez más hacía la imagen de la chica- Bella ¿no te había contado Edward que creemos que en su vida pasada fue un nabo? Es la única explicación posible a su cabeza tan extraña.

Bella sonrió al tiempo que se sonrojaba.

-Mikey-pohh ¡Deja de llamarme cabeza de nabo!

El rubio lo ignoró completamente.

-Bella –se obligó a decir- eres muy bonita. ¿No quieres dejar a Eddy y ser mi novia?

La novia de Edward parecía ser extremadamente tímida, y tardó unos segundos valiosos en poder decir algo.

-Bueno… -desviaba la mirada y eso que ni siquiera estaba ahí en persona- esto es muy difícil Mike, pero creo que tendré que rechazar tú oferta por el momento.

Al parecer tendría que dejar las bromas con ella. Así que sonrió de una manera más relajada aún y bajó su tono de voz.

-Siempre puedes cambiar de opinión. –y como la otra no parecía querer decir nada, agregó- Es bueno conocerte.

-También a ti Mike –y con un movimiento rápido de ella, la comunicación se cortó.

No le guardó rencor. Él quería hacer lo mismo desde que vio su rostro perfecto en la pantalla, sólo que no tuvo el valor de hacerlo, así que se encogió de hombros y apagó todo el equipo sin esperar una explicación. Después de todo, ¿Quién rayos quiere ver al ex de su novio?

Aunque ni siquiera era el ex. Él solamente era el chico con el que se había acostado Edward en un momento de desesperación y/o confusión.


Anunció que se iría de cacería tres o cuatro días con Sam, que de manera sorprendente había sido oficialmente nombrado como su niñera, no su mascota. Irina fue la que propuso darle el título al animal, argumentando que ya hasta tenía nombre y todo, y sus hermanas aceptaron la propuesta con risas porque era muy raro que la tímida rubia dijera ese tipo de comentarios, valía la pena alentarla.

En realidad todo lo que hizo fue salir a cazar una presa pequeña, desangrarla, dejarla a los lobos e irse a pensar mientras veía la aurora en el mismo lugar donde había perdido la virginidad. Era una vista muy hermosa en verdad, las cumbres nevadas, los árboles verdes a pesar del frío, las luces lejanas y apenas visibles a pesar de su vista superior y de vez en cuando se podían ver esos hermosos colores en el cielo, aunque no ahora. Pero se conformaba con ver las estrellas.

Perdió la noción del tiempo, algo que muy rara vez le pasaba a un vampiro, aunque podía hacer de todas formas una buena estimación, pero lo importante es que solo reaccionó al sentir otra presencia a su lado, mientras una sombra extrañamente cálida se sentaba cerca de él.

-…lamentó mucho lo de el otro día. –dijo Edward al fin, sin dignarse a verlo, y Mike se preguntó si lo lamentaba él o lo lamentaba Bella- Ambos, supongo. Bella se puso a llorar en cuanto cortó la llamada y confesó sentirse celosa de ti, dijo que no entendía cómo era posible que siguiera queriendo estar con ella cuando tú te habías ofrecido a ser mi pareja.

'Eso es muy raro', no quiso molestarse en hablar, por lo menos en ese momento, 'yo me sentía igual, terriblemente celoso… es bonita'

-Ja, ja –la risa sonó hueca, Mike observó con más atención a su visitante inesperado y se dio cuenta que estaba llorando, como podía llorar un vampiro, claro- Ella dice que tú eres perfecto, que no solamente eres lindo sino que también eres inteligente y tienes una personalidad afable e increíble.

-Y tú y yo sabemos que eso no es cierto.

El castaño se encogió de hombros.

-Terminé con ella.

Mike quiso haberse imaginado, aunque hubiera sido por un segundo, que lo había echo para poder quedarse con él.

-¿Por qué? –preguntó al fin y rogó internamente por la verdad y no una mentira disfrazada.

-Luego de la llamada, todos logramos animarla durante un segundo suficiente como para que abriera sus regalos, pero se cortó con el papel de una envoltura de regalo y Jasper perdió el control, aunque el resto lo detuvimos y no pasó a mayores, Bella perdió el equilibrio y rompió una mesita de vidrió que le cortó varias veces los brazos. Todos estuvimos a nada de atacarla.

Mike no veía el problema, sin contar el hecho de que la tipa bien podría sufrir un accidente en una fábrica de almohadas.

-¿Y…?

-No quiero lastimarla Mike, no quiero perder el control y descubrir que le hice daño, no lo soportaría.

Y ahí estaba Edward, ahogándose en un baso con agua.

-Eres todo un drama Queen, Ed. Si te preocupa tanto lastimarla, habla con ella y pídele que adelante su fecha de transformación, segu…

-¡Es que no la pienso transformar! –de repente el castaño estaba agazapado y mirándolo ofendido- ¿Tú crees que le haría esto a alguien más?

'Pero me lo hiciste a mi…' pensó confundido, ¿Qué rayos estaba pensando Edward al tener una relación con una humana si no pensaba transformarla? Había reglas… y estaban ahí por algo.

-¡Al diablo las reglas! Carlisle me transformó porque estaba muriendo y lo mismo pasó contigo y todos nosotros, y no sé que estaba pensando al acercarme a Bella de esa forma.

-Pues entonces la condenaste a muerte –sentenció simplemente y ya sin humor de ser amable con Edward.

El castaño no merecía amabilidad si creía que podía jugar con ellos.

-Te quier… -comenzó.

-¡Y una mierda Edward! –le interrumpió a media oración y sin remordimiento- ¡Condenaste a Bella a muerte!

Se escuchó el silencio total durante unos segundos antes de que se escuchara una réplica.

-No le pasará nada –aseguró- no tiene pruebas de nuestra existencia, nada.

-¿Y entonces está bien que hayas jugado con ella?


Edward PoV


Miky lo observó, esperando a que contestara mientras una ola de desprecio se apoderaba de él.

-¿Me odias? –preguntó al final, sin importarle lo demás- ¿Me odias al fin, Miky?

Y se dio cuenta de que eso era lo que necesitaba. Había viajado hasta ahí, a esa montaña, no porque quisiera un hombro sobre el cual llorar o un consejo o un "Te quiero". Necesitaba que Miky lo odiara con tanta fuerza como necesitaba que lo amara.

El rubio lo vio y el castaño se observó a sí mismo a través de él, su piel, su pelo, sus manos y su ropa, pero cuando los ojos de Mike se posaron sobre los suyos, tuvo que apartar la mirada porque se dio cuenta de lo roto que estaba. Un montón de pensamientos que no eran suyos lo invadieron mientras el vampiro frente a él se debatía consigo mismo. 'Lo odiaba', se preguntaba Mike a sí mismo y todas las cosas horribles que había hecho surgieron en sus recuerdos y llego a la conclusión de que 'Lo había lastimado lo suficiente como para odiarlo', y una voz pequeña en el fondo de su mente comenzó a decir que no, que nunca podría odiarlo mientras más recuerdos se repetían de él.

Su sonrisa tentadora mientras se burlaba de él por tomar tanto refresco, su sonrisa inocente mientras jugaba con su tortuga y la utilizaba para distraerlo en los peores momentos de su vida, su voz que lo acariciaba suavemente al despertarlo cuando dormían juntos.

-No Edward, –le contestó rindiéndose a sí mismo- no te odio.

¿Pero es que este tipo era un imbécil? Sin pensarlo siquiera, se abalanzó sobre de él y lo tiró al suelo con toda la fuerza que era capaz al tiempo que se sentaba sobre su abdomen e inmovilizaba sus brazos. Pudo escuchar la confusión de sus pensamientos una vez más, mientras el rubio lo miraba al rostro, intentando leer sus pensamientos como él hacía con los suyos.

-Ódiame, –ordenó- ódiame Miky, antes de que tenga que lastimarte para conseguirlo.

'Ah, ya', pensó con cierto alivio el rubio mientras se relajaba en su agarre, no que se hubiera resistido mucho en primer lugar, 'Está en una de esas fases depresivas'. El castaño le apretó las muñecas con toda su fuerza en señal de advertencia y se tragó las ganas de gritar porque sí lastimó al rubio, que ya no era ni la mitad de fuerte que en un principio.

-Sabes que no puedo –contestó el otro con naturalidad, como si eso fuera una ley del universo.

Edward soltó una de las muñecas del rubio y le propinó una bofetada con tanta fuerza que casi se rompe un nudillo. Y lo primero que pasó por la cabeza de Miky fue un '¿Qué hice mal?', que obligó al hijo mayor de los Cullen a pasar suavemente los dedos sobre la mejilla ofendida a modo de disculpa, intentando que no lo pareciera.

-Te odio, Miky –dijo suavemente sin dejar de acariciar su mejilla cuando todo lo que quería era decirle cuanto lo quería.

'Tú no me odias', acusó el otro en su mente, sabiendo que tenía razón.

Volvió a abofetearlo, pero esta vez solo le llegó un dolor sordo y un '¡Ya basta Edward!', que rebotó en su cabeza mientras el rubio luchaba por incorporarse sin conseguirlo.

-Te utilicé. –acusó sin saber que más hacer- Te utilicé Miky, y luego me fui como si nada hubiera pasado.

Recibió pensamientos rotos y el recuerdo del rubio cuando despertó para no encontrarlo, desnudo y frió del corazón y del alma. Y el recuerdo dolía más, porque Miky intentaba odiarlo, sabiendo que eso era lo que él deseaba en esos momentos y no por otra cosa, sin conseguirlo ni un poco. 'Te quiero Ed' pensó esperando que el castaño terminara con esta farsa y le contestara con un "Te quiero, Miky".

-Te quité la ropa –con toda la habilidad que tenía, atrapó las dos muñecas de el rubio con una mano y con la otra le destrozó la playera- te abrí las piernas –se desplazó para poner una rodilla entre sus muslos- y te jodí hasta que te dormiste Miky –una sensación de lujuria se apoderó de la cabeza del rubio mientras éste recordaba esa noche- …y luego me paré, me puse la ropa con toda calma y me largué sin que me importara un comino.

'Que divertido es éste idiota cuando está deprimido', pensó Mike mientras sonreía de oreja a oreja sin dejarse llevar y sólo con un ligero dolor al recordar el día siguiente.

-¿Y lo piensas repetir? –preguntó cínico- Tú sabes que me gustaría

Edward perdió todas las fuerzas en un segundo y se desplomó sobre el rubio como un títere al que le cortan los hilos. Era imposible que Mike lo odiara aunque fuera un poco. Por más que lo lastimara o lo golpeara, primero se odiaría a si mismo. Con suavidad, lo abrazó y escondió el rostro en su cuello antes de aspirar el aroma dulce.

-¿Puedes decirlo aunque sea mentira? –su voz se escuchó amortiguada y suave.

Mike también lo abrazó sin hacer esfuerzo por levantarse.

-Te odio Edward.

Pero todo lo que escuchó fue un 'Te quiero'.

'Ah…' pensó para si mientras se dejaba afectar por la habilidad de Mike y comenzaba a dormir, 'ya que'.


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