N;A: *Pegada al Teclado* Esta semana les dejo otro capítulo nuevo, la culpa la tiene mi musa, que no me había dejado alejarme del teclado ni un segundo. Pero, la espera ha llegado a su fin, porque en este capítulo, nuestro capitán de aguas bravas aparece.

Este capítulo trae descripción de lo que siente la doncella Isabella al volver a verle, ¿Qué sentimientos rodea a la doncella Miller?

Los dejo leer tranquilos ¿Vale?, Me despido con un beso enorme! ;D


CAPITULO IX

"REENCUENTROS, Y UN CAPITÁN"

En la costa, donde los días y las noches pasan sin oír ningún sonido alguno, lamida por mares solitarios, sacudida por centinelas arbóreos, basada por la brisa salada; los días y las noches pasan en la infinita melodía del silencio.

Y cuando los atrapa un silencio más muerto que cualquier sueño, los crepúsculos se arrastran, y los días y noches pasan hacia la nada más profunda. ¿Podría definirse en una sola palabra aquel Pirata?, apasionado por cruzar siempre los siete mares, que para él, era libertad completa. Amante de su barco sin igual, imprescindible como el mismo viento, tan audaz como un huracán. ¿El mar?, el océano era su hogar, libertad, su segundo nombre, al decir verdad no habría persona que no escuchara de él, un mínimo detalle te haría pensar en él.

Defendiendo su queridísimo barco, conocido como el más veloz de los siete mares, Deudas que pagar, un corazón que no tuvo el valor de apuñalar, enfrentándose a unos dominios en donde la soledad, aislamiento, y destierro, podría considerarlos como sus compañeros, aunque, estando ahí, el mismo deliraba continuamente, viéndose a sí mismo, trabajar para su propio barco, había sido capitán de su nave dos años. A los cuales vivió con miedo, a causa de que una bestia, vendría por él en cualquier momento.

El único quien en su mano, tuvo la mancha negra, a la cual, el hambre de ese monstruo lo haría insaciable, expuesto a ser una vez comido en su vida, considerándolo como un Dios, combatiendo a espadas con coraje, por declararse el mismo, un nuevo capitán, de un barco que solamente podría llegar a puerto una vez cada diez años, ¿No sabía lo que realmente quería?

Una brújula que no apuntaba al norte, que solamente apuntaba a aquello que más deseas en este mundo, en una parte de su vida, aquella flecha, giraba, y giraba, sin darle una razón por la cual, perseguir ese tesoro genuino. Amante del Ron, bebiendo, y bebiendo cada sorbo de una botella.

Con sus ademanes de hombre ebrio, astuto, e infantil. ¿Mujeres?, demasiadas para él, recibiendo cada cachetada en su mejilla, cubierta de tierra, con su bigote y barba recogida. Encaminándose a guiar una eterna expedición hacia la fuente de la juventud, viéndose envuelto entre un Pirata al que le temían todos los Piratas, "Barbanegra", con su hija, a la cual, el había corrompido, enamorado, y abandonado. Engañándola para tomar los años de su padre, una vez más, dejándola sola, en una isla desierta, en donde él estaba seguro que no intentaría nada en lo absoluto.

Si bien, las alteraciones que sintió en algún momento por aquella mujer que conoció en un convento, confundiéndolo con un bar, la dejo atrás, buscando una manera de volver a navegar en su única razón, por la cual, amaba el océano, su barco. Aunque consideraba su sombrero como uno de sus artefactos más preciados. Jamás se lo quitaba, con su balanceo de ebrio, acompañándolo de un habla farfullada, aunque su voz poseía un tono hechicero. Diferentes tipos de muecas extravagantes, en conclusión, lo hacían parecer un desequilibrado.

¿Qué se podría hacer?, en realidad nada, simplemente él era así, "El Capitán Jack Sparrow"

La oscuridad era lo único que albergaba ahí, en el fondo, los lúgubres calabozos, en donde, tenían a los Piratas como esclavos, en trabajo continuo sin descanso, otros, los tenían en un espacio muy pequeño, se encontraban atados de las manos, sentados en unas sillas, en donde no podían volver a ver la luz del día, a causa del paño que les colocaban en sus cabezas cruelmente, sin siquiera poder respirar bien.

La Isla Lincoln, pertenecía a "La Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales" encargada de la jurisdicción, sobre el comercio de esclavos, principalmente, en el Caribe. En pocas palabras a "Inglaterra"

Los sonidos lamentosos de los Piratas que se encontraban en los calabozos, era estremecedor, algunos, ya habían muerto en ellos, sin que el verdugo se diera cuenta, las cabezas de los cuervos se retorcían al no poder entrar a los calabozos, y poder alimentarse de los cadáveres.

Un cuervo con el color de la muerte misma, dejo de levantar su vuelo, por picar con su piqueta las rejas de hierro. De pronto, el cuervo voló de un susto, al ver como de repente, un hombre con un pañuelo rojo en su cabeza se levanto del suelo minuciosamente, sacudiendo sus ropas que estaban llenas de tierra, por haber estado en el piso, con sus manos grandes, sucias, y unos anillos que tenia puestos.

El color de su piel era quemado, atezado, con un bigote, y una barba recogida en dos trenzas. Le dio un pequeño soplo a su hombro, terminando de sacudirse. Se giro hacia ambos lados del calabozo en el que se encontraba atrapado, buscando una manera de abrirlo, ¿De nuevo atrapado en un calabozo?, en realidad, para él no era ningún problema, ya que había estado en situaciones peores, y cabria un ligero detalle en él. Era el "Capitán Jack Sparrow" para él la palabra encarcelado era poca cosa, siempre buscaría la manera de escabullirse hacia la libertad.

Miro con detenimiento, cuando abrió sus ojos con completa ironía ¿Por qué será que los huesos de un esqueleto siempre le servían de algo? Estaba justo en la esquina del calabozo, con su boca abierta, con unas ropas rajadas, y el brazo sobre el piso sucio. El camino hacia el con un balanceo leve, lo miro de reojo.

—Lo siento Compañero—musitó haciendo una mueca y curvando sus labios. Le arrancó el brazo al esqueleto de un tirón, mirándolo detenidamente, podría usar sus dedos como llave, ya que estaban tan delgados, que tal vez funcionaria— ¿Te molesta si la uso como Llave?

El Pirata con ademanes de ebrio caminó lejos del cadáver, colocando uno de los dedos del esqueleto justo en el candado grande, pero sin dejar de hablar con su compañero muerto de celda.

—No lo creo—dijo el hombre de ojos oscuros, forjando el candado.

OOO

Isabella estudio con detenimiento la situación en la que ella se encontraba, asomando sus cabeza sigilosamente, cuidando que ningún guardia la viera, al entrar al fuerte en donde tenían a los presos en los calabozos, ¿Cómo podía asegurar que él estuviera ahí?, simplemente no lo sabía, se dejo llevar por su intuición femenina. Además de que, buscaba a un Pirata.

Tenía que entrar ahí de alguna forma, pero ¿Cuál?, entonces, vio como un guardia Ingles se encontraba de pie, con la cabeza hacia enfrente, Isabella esbozó una sonrisa idealista. El guardia giraba su cabeza de un lado hacia otro, mirando como las personas pasaban, y pasaban.

De pronto, el soldado se desplomo hacia el suelo, Isabella le había dado un fuerte golpe en la nuca con su arma de fuego, para que este perdiera totalmente la conciencia, una vez desmayado, comenzó a colocarse encima de su ropa delgada, el traje del guardia, abotonando a la perfección el saco con colores rojos, su pantalón, y por supuesto, su sombrero. Antes de colocárselo, echó hacia atrás su cabellera negra, percatándose que ningún mechón se resbalará, después, se colocó el sombrero, acomodándoselo sobre su cabeza, le quedaba a la perfección.

Una vez puesto su traje, Isabella amarró al guardia fuertemente, cuidando que no se liberara, también, le tapo la boca con un pañuelo. Este abrió sus ojos, y vio como Isabella tenía puesto su traje, se tamaleaba tratando de gritar, pero no pudo a causa de la pañoleta en su boca.

Isabella sonrió brevemente quitándose el sombrero bélico, hablando en un tono irónico

—Gracias por el traje, me servirá de mucho.

Dicho eso último, la mujer de ojos claros se encaminó hacia el fuerte, dejando al guardia amarrado. Ella entró, pero con la mirada siempre hacia abajo, después de todo, sus facciones eran femeninas, caminaba infiltrada, dejándose llevar por la intuición de nuevo.

Vio como uno de los demás soldados bajaban hacia un lugar, ella supuso que eran los calabozos, miro de reojo el lugar, caminando con rapidez, se encontró con unas escaleras, miro hacia abajo, casi los rayos del sol no lo iluminaban, bajaba las escaleras con lentitud, saludando a sus demás compañeros cordialmente, para que estos no sospecharan.

OOO

—Jack—se escuchó el nombre de aquel capitán en susurros leves, un hombre que estaba atrapado igual en los calabozos, de cabello grisáceo, y patillas blancas que le llegaban hasta el mentón, tratando de asomar su mirada, estaba justo al lado de la celda de Jack—Por todo el océano Jack, ¿Ya pudiste abrir?

Este no se molestó a girar su mirada hacia la celda en donde estaba su cordial amigo, y mano derecha, "Joshamme Gibbs"

Simplemente continuo forjando el candado, con la mano del esqueleto que había arrancado del cadáver, se podía ver claramente la mano esquelética sobre el cerrojo.

—En lugar de estar presionándome, deberías hacer lo mismo— dijo Jack curvando sus labios en su tono de voz achispado y embriagado. Gibbs giro su cabeza, frunciendo el ceño ocurrentemente.

—Yo no tengo un compañero de celda, a quien arrancarle el brazo—Contestó Gibbs refiriéndose al esqueleto que tenia Jack en su celda acompañándolo continuamente.

Jack forjaba aún más el cerrojo, provocando ruidos constantes, moviendo su brazo y frunciendo sus labios ante la fuerza que imponía en el candado, probablemente, estaba cerca de abrirlo.

—Ya…casi, ábrete, ábrete. —musitó Jack apretando sus labios, su voz se escuchaba forzada, sus oídos atentos escucharon el ruido de la reja oxidada que se abría, este inmediatamente dejó de forjar el candado, sacando con rapidez el dedo de su queridísimo amigo el cadáver.

La mujer de ojos alba, entró, abriendo la reja con él más mínimo cuidado posible, girando su mirada constantemente hacia los lados, su corazón no latía más de lo normal, estaba acostumbrada a recorrer los caminos de unos calabozos en donde tenían Piratas encerrados sin piedad.

¿Quién más podría saberlo si no ella?, caminaba lentamente, lo único que escuchaba en ese momento, era el rechinido de sus pisadas de las botas de cuero que tenía puestas, le apretaban un poco. El olor desagradable que se podía percibir en el ambiente, era más que evidente, pudo oler el tufarado olor a cadáveres recién muertos, y en descomposición.

Primero se encontró con una reja, en donde, lo único que vio fue un cadáver bastante desagradable para sus ojos cristalinos, que estaba tirado en el suelo, con ambas manos por delante, esta frunció el ceño, por un momento en sus vagos pensamientos, pensó, que ese cadáver se trataba de Jack Sparrow.

Negó con la cabeza, la joven pensó que sería demasiado bueno, y desafortunado a la vez, que ese cadáver se tratase de él, comenzó a pensar que él no estaba en esos calabozos, pero, aun así, decidió caminar más a fondo, cuando se encontró con un hombre que estaba tirado en el suelo, al parecer ella pensó que estaba inconsciente, o tal vez ya muerto.

El hombre era Gibbs, quien fingía estar desmayado, para así, atraer la Atención de los guardias, si pasaba lo peor, siempre tenía que tener presente el código, Isabella se hinco ante la prisión en donde se encontraba el hombre de patillas blancas y gesto duro, susurrando entre palabras leves, pero, con un poco de tono fuerte.

—Jack Sparrow…—Musitó Isabella entre murmullos, Gibbs se negó a abrir los ojos al principio, se impresionó al ver como un guardia le hablaba a un prisionero culpable de crímenes no cometidos, y más, en murmullos.

Isabella al ver que este no reaccionó, no siguió insistiendo, se puso de pie de nuevo, caminando hacia la celda de al lado, encontrándose con un hombre de piel quemada, cabello oscuro a rastas, y un pañuelo en su cabeza.

Isabella preguntó una vez más, pero esta vez, con más firmeza que antes, al parecer ese estaba vivo, y veía hacia arriba, le pareció un poco extraño. Antes de preguntar su nombre de nuevo, sintió como sus labios le temblaban, arrasando las palabras.

— Jack Sparrow—pronunció su nombre en un tono más fuerte, con solidez, y más estabilidad. Estaba segura de lo que había preguntado.

— ¿Si? —contestó el Pirata recostado en el suelo, como si nada hubiese pasado al intentar forjar la reja, levantando su cabeza de un tirón.

Cuando Isabella escuchó ese "¿Si?" supo al instante que era Jack Sparrow. Isabella lo miro detenidamente, no lo había visto desde hace tantos años, que le parecía casi imposible al verlo ahí, recostado en el suelo, puso la debida atención en su físico, ¡Mi dios! Cuanto había cambiado desde que eran jóvenes, era totalmente diferente, solo que ahora, era un hombre en toda la extensión de la palabra. Sus ojos lo visualizaban con atención.

Aquellos ojos cuyo contorno nube visualizando el mar, y color marrón oscuro. Su cabello era de igual manera castaño, noto que lo llevaba con trenzas y rastas. Con su pequeña barba que recogía en dos trenzas, boca pequeña, su rostro tenia diferente cicatrices, en su mejilla, una cruz que tenia justo al lado de su ojo izquierdo, no muy grande en realidad, ese detalle fue lo que más le llamo la atención a la joven.

En el lado derecho de su mandíbula, tenía una herida abierta, llevaba un chaleco azul por delante, y gris por detrás. Sus pantalones bombachos eran más que evidentes, llevándolos dentro de sus botas de cuero, percato en su antebrazo derecho un tatuaje de un gorrión.

Jack Sparrow, ha pasado tanto tiempo, que me parece imposible volver a verte de nuevo, cambio mucho, mas bien, debo decir que demasiado, pero, era evidente, ya que yo lo vi por primera vez cuando éramos jóvenes, no me encontré con un niño, si no con un hombre, un hombre que tenia cicatrices por todas partes.

Debo ser cuidadosa, no deseo en este momento que sepa que soy yo, Isabella, con la que cruzábamos espadas para demostrar nuestras habilidades siempre que podíamos, y la que te dio un fuerte golpe por coquetearme tanto.

¿Me reconocerá?, no, no lo creo, yo supe que era el al instante, pero dudo mucho que él tenga esa inteligencia, espero que haya cambiado.

Isabella esbozo una sonrisa satisfecha al poder verlo al fin, no era exactamente como ella se lo imaginaba, era peor, después de todo, aunque corriera sangre de Piratería en sus venas, no estaba dispuesta a aceptarlo del todo, y tan solo la idea, de tener cerca a uno, le revolvía el estomago.

— ¿Jack Sparrow? —Cuestionó Isabella pestañeando continuamente, con una sonrisa esbozada en sus labios—Jamás pensé que yo fuera a decir esto pero, qué gusto me da encontrarte.

Jack frunció el gesto deliberadamente, Isabella pudo notar su expresión al instante.

Mierda, Mierda, ¿Habrá reconocido mi voz?

Jack no se explicaba el por qué un guardia le hablaba de ese modo, y mucho menos, en los calabozos, recargaba el peso de su tronco con sus brazos hacia atrás, mirando detenidamente aquel guardia que le hablaba con completa libertad. De un segundo a otro, pudo entender que no se trataba de un soldado, era un infiltrado.

— ¿Te conozco muchacho? —Preguntó el hombre de trenzas a rastas completamente extrañado, Isabella suspiro hondo antes de poder contestarle su pregunta, rápidamente, giro su mirada hacia la puerta de la entrada, que al parecer, todavía se encontraba entreabierta, se hinco para poder ver bien al Pirata Jack Sparrow, este se levantó, colocando ambas manos en los barrotes, Isabella comenzó a hablar entre murmullos.

—No realmente—contestó Isabella, Jack la miraba arqueando ambas cejas, solamente tenía una palabra en su mente "Desconfianza" —Te he estado buscando, sabía que estarías aquí, por lo visto no me equivoque. Vine a sacarte de aquí. Aunque jamás pensé que yo te ayudaría en esto, Jack.

Jack bajo su cabeza rápidamente, con una mirada de completa desconfianza hacia ese muchacho que él veía con desagrado.

— ¿Por qué habría de confiar en un mocoso que juega al soldado, a venir a sacarme? —Las palabras del Pirata sonaron despectivas y distantes—Lo siento amigo— Surgió un dilatado silencio— Pero—añadió en sus palabras altivas, Isabella notó de inmediato que su tono de voz, se escuchaba diferente, ¡Dios!, no podía creerlo, ¿Acaso el hombre estaba ebrio? —Como veras, no necesito de tu "Honesta" ayuda, puedo yo solo, Gracias.

¡Idiota! pensó Isabella de inmediato, Por lo que veo, sigues siendo el mismo patán, falta de honor, de siempre, te falta higiene. Hombre, por mi te dejaba aquí a que las ratas como tú te comieran.

Isabella frunció el ceño, las palabras la fastidiaron, pero no tenia elección más que sacarlo de ahí, ese era su problema, siempre pensaba, desde niño, que él podía arreglar toda situación solo, ¡Me revienta!—No lo entiendes, no podrás salir de aquí sin mi ayuda.

—Muchacho—dijo Jack en un tono irónico hacia ella, con una sonrisa satisfecha—Soy el capitán Jack Sparrow, ¿Savy?

Isabella hizo una mueca despectiva, Tenias que ser tú, el joven de ojos claros curvo los labios, hablando en un tono serio, e irritado—No me iré de aquí, hasta que tú me ayudes.

De un momento a otro, Gibbs se levantó del suelo sucio, asomando su cabeza teñida de canas blancas, hablando en un tono alto— ¿Qué quieres de Jack? —preguntó Gibbs de repente, haciendo que Isabella perdiera atención en Jack.

— ¿Qué tu no estabas muerto? —discutió Isabella hacia Gibbs, este parpadeó, y se enderezó.

Jack casi cerrando sus ojos, curvo sus labios delgados, pensando con más claridad las cosas, buscando una manera en que ese escape, pudiera beneficiarlo de alguna manera u otra, ¿Qué podía hacer?, así era Jack Sparrow, Gibbs solamente tenía los oídos atentos hacia la conversación que tenían ambos.

—Aquí no hay perro con llaves—dijo Gibbs, refiriéndose a Isabella, esta sonrió inteligentemente, girando su cabeza de vuelta hacia la celda de Jack.

—No necesito un cachorro para sacarlos de aquí.

La seguridad que Jack percibió en ese muchacho, infiltrado de guardia, con su astucia, pensó aun mejor la situación

— ¿Cómo te llamas? —Preguntó Jack ardiente de una respuesta, esperando algo afortunado que le pudiera convenir, está definitivamente no contesto, ¿Cómo podría hacerlo?, no podría saber quien le estaba ayudando a salir de los calabozos, ella simplemente pensaba, que no era el momento adecuado para que el supiera, que la tenía enfrente, Isabella se sentía calmada, ya que Jack no la reconocía, eso era más que evidente.

Isabella pensó, que esta no sería la primera vez en que él estaba envuelto en este tipo de problemas, después de todo, era un Pirata, había escapado de la soga varias veces en su vida, ahora se sentía satisfecha, al a verlo encontrado, su aspecto, manera de hablar, mirada, ojos, boca, aliento, todo él era excéntrico y desequilibrado.

—Mi nombre por ahora no es importante.

No ahora Jack, y sinceramente, no desearía que supieras, que soy yo.


Porque los mas profundos recuerdos se consumen, dejándome sin nada, mas que con una sonrisa gloriosa.