¡Hola! ¡Esta es la décima entrega de este fic! Creo que a este paso, voy a culminarla bastante rápido.
Como siempre, gracias a las personas que han puesto esta historia entre sus favoritas y aquellas que le han dado follow, de verdad, se los agradezco. Nunca había tenido tal aceptación 3
Namikazee: ¡Hola! Si, normalmente es difícil dejar un review desde el celular. Creo que todo lo que me has dicho se irá desarrollando en cada capítulo c: y si te respondo, dejaría al descubierto respuestas rápidamente c: Muchas gracias por leer y comentar, te mando un fuerte abrazo.
Lunn94: ¡Por supuesto que no le pasara nada! ¡Es el príncipe de la tempestad! c: ¡Y un guerrero como su padre! Creo que estaba demasiado inspirada cuando plasme el capítulo anterior :3 Gracias por leer y comentar Lunn c:
: ¡Muchas gracias! :D ¡Intentare no decepcionarlos! Gracias tu comentario 3
Elaine Haruno de Uchiha: En realidad aún hay muchas cosas ocultas que plasmare poco a poco c: Muchísimas gracias, Elaine.
Tsukky: ¡Hola! No quería hacer de Sakura una chica débil y sumisa, al contrario, con cada capítulo te darás cuenta de su gran evolución como persona c: Intentare hacerlo c: Gracias, Tsukky.
Lamento si en los próximos días tardo en actualizar, he tenido la idea de otro fic en mi mente aunque aún no encuentro la manera de organizar las ideas c: Pero bueno.
Espero que el capítulo sea de su agrado, por lo cual, ojala disfruten la lectura.
De nuevo, mil gracias 3
Nos leemos en la próxima entrega. Cuídense, les mando un fuerte abrazo 3
Bye.
Capitulo X: Una noche como esta.
Miro alrededor, se encontraba en el bosque, la nieve caía y cubría todo a su paso.
En medio del bosque se encontraba Sakura, sosteniendo a un pequeño de cabellos negros entre sus brazos.
—Sasuke. — Llamo. — Ven, acércate. — Sin titubear, camino hacia ella. Miro al pequeño, admitía que poseía un enorme parecido con él. Lo que parecía ser un momento feliz, se tornó en uno aterrador.
La fina hoja de la espada atravesaba su estómago. Las gotas de sangre resbalaban por el objeto utilizado, se desprendían de esta para caer a la blanca nieve, emanaban de su boca, resbalando por sus hermosos labios. Aquellos ojos esmeraldas detonaban la súplica, un grito de auxilio desesperado y a la vez ahogado.
— ¡Sakura!— Exclamo, intentaba mantenerla con él, suplicaba a los dioses, pero en momentos como ese todo parecía ser en vano, inclusive las suplicas.
—Sakura. — Abrió los ojos, siendo el techo lo primero en su campo de visión, su pecho subía y bajaba de manera rápida, a casusa del ajetreo por . Le parecía extraño no tenerla a su lado, ver la mata de cabellos rosas revolverse entre las cobijas, entre abrir esos hermosos ojos, iluminar su día con una sonrisa, todo eso se resguardaba en Salitrium, como su pequeña hija.
Nunca fue un hombre supersticioso, al contrario, se reía cuando mencionaban temas como esos pero el joven halcón comenzaba a preocuparse, los sueños donde perdía a Sakura se hacían presentes en su mente, inclusive, en sus mejores sueños. Lo extraño de esto era que siempre moría de la misma manera.
Se puso de pie, camino hacia la pequeña mesita de madera, vertió vino en un cáliz y lo bebió de golpe, nada mejor para ahuyentar las penas.
Si no llevaba mal la cuenta, Kalyan estaría a pocos días de nacer, deseaba tanto estar al lado de Sakura, sentir los movimientos de su hijo, experimentar la dicha de ser padre.
Lanzo un largo suspiro, odiaba los conflictos bélicos con todo su ser. Ponía en riesgo su vida y la de otras personas solo para proteger sus propios intereses, debería llamarse egoísta o tal vez, mártir, por defender a su pueblo como lo hicieron su hermano y padre.
Tomo una parte de su armadura, vestir una cota de malla durante largo rato dejaba estragos en su espalda y hombros.
Camino hacia las afueras de su tienda, el día comenzó muy rápido para los soldados, aún permanecían las fogatas por el frio, otros, para cocinar sus alimentos, algunos hombres descansaban un poco. Admiraba sus sacrificios, dejaron todo atrás solo para seguirlo a él, para luchar por el bien de su pueblo, tal vez, estaba haciendo un buen trabajo como rey.
—O—
EL shofar resonó en todo el lugar, provocando que un eco sonoro atravesara toda la sala, alertando a todos los ahí presentes, sobre todo a la reina.
—Mi reina. — Llamo Obito, agitado. Sakura se puso de pie inmediatamente, se enfrentaba a una situación bastante complicada. — El ejército de Kaguya se acerca. — Aviso, era su deber notificarle sobre la problemática.
— ¿Cuántos hombres tenemos?— Pregunto, acariciando su vientre con fuerza.
—Tal vez 2000, son muy pocos para defender la ciudad. — Espeto. Sakura lanzo un bufido, debía tomar su posición como reina, protegería Salitrium con su vida si era necesario.
—Que las mujeres y los niños sean llevados a la guarida. — Ordeno. — No importa su clase social, todos deben ser protegidos. —
—Entendido. — Dijo un soldado, acatando las órdenes de la peli rosa.
—Coloca grupos de 200 hombres en la puerta del sur y norte. — Sentencio.
— ¡Es un suicidio! Terminaran con ellos en un dos por tres. — Obito desconfiaba de las órdenes de Sakura, solo era una niña, no comprendía nada sobre el arte de la guerra. La oji esmeralda camino lentamente, haciéndose rodear por varios guardias.
—¿Ustedes también desconfían de mí?— Cuestiono recibiendo como única respuesta al silencio.— No son los únicos, yo también lo hago y debo confesarles que no se nada acerca de esto…pero al menos lo intento…intento proteger a todos esos hombres que trabajan dignamente para darle un sustento a su familia, a todos esos niños indefensos, a esas mujeres que esperan firmente por la llegada de un esposo, padre, hijo o hermano.— Espeto con voz fuerte y autoritaria.— Hemos pasado por mucho durante meses, dolor, sufrimiento.— Sentencio.— ¡Pero lucharemos como hombres libres! ¡Lucharemos por nuestros antepasados! ¡Por aquellos hombres que pelearon valientemente, aquellos que entregaron la vida por proteger a nuestro pueblo! ¡Saldremos del infierno juntos!— Exclamo. Su discurso levantaba la moral de todos los ahí reunidos. — Porque yo no puedo hacerlo… ¡Construiremos un futuro juntos! ¡Terminaremos con la tiranía y maldad de Kaguya! ¡Esta es nuestra lucha y aún no está perdida!— Aplaudieron ansiosos, saldrían a pelear, defender todo lo que les pertenecía.
Obito se quedó estático, subestimo a Sakura.
—Mi reina. — Musito, poniéndose de rodillas y depositando un beso en su mano. —
—Hoy no es el día de nuestra muerte, sino, el de nuestra victoria. — Espeto Sakura. — ¡La mitad de los hombres restantes utilizaran flechas! Los demás se mantendrán en la espera de la gran puerta. — Ordeno. Mikoto e Ino sonrieron ampliamente, Sakura ya no era la niña temerosa que arribo a Salitrium, ahora, hablaba como una reina, actuaba como una reina.
—O—
—Se encuentran a solo dos horas. — Sasuke se mantenía al tanto de la situación, Salitrium seria asediada. —
— ¡Mierda!— Golpeo con fuerza la mesa. — ¡Prepara mi caballo!— Ordeno, colgando su espada. — ¡Necesito a mil hombres!— Exclamo. —
—Como usted ordene, su majestad. — Uno de los altos mandos corrió a cumplir las órdenes del pelinegro. —
—No puede retirarse de esa manera. — Susurro Orochimaru al oído del Sasuke.
— ¡Por supuesto que puede hacerlo! ¡Es el rey!— Sentencio Naruto. — No te preocupes, mantendré la situación bajo control. — Dio ánimos para que el pelinegro acudiera a la batalla.
—Gracias. — Susurro. Debía apresurarse si deseaba llegar a tiempo.
—O—
La ciudad se encontraba completamente vacía, ni un alma circulaba por las calles de Salitrium. Sakura, aún se mantenía en el palacio, atendiendo a mujeres y niños, brindándoles hospitalidad, protección.
—Sakura, es muy peligro que sigas aquí. La señora Uchiha ha resguardado un lugar para ti. — Murmuro Ino, intenta hacerla entrar en razón.
—No. — Respondió. — Estaremos bien. Sera mejor que tu vayas a resguardarte. — Sugirió.
— ¡Por supuesto que no! No te dejare aquí sola, sobre todo en la situación que te encuentras, tú y el bebé deben estar a salvo. —
—Lo estaremos. — Esbozo una sonrisa.
La lluvia caía sin intromisión alguna. Los hombres sujetaban sus armas con manos temblorosas, mirando atentamente a los enemigos.
Esta batalla se detonaría en cuestión de segundos. Las flechas se perdieron entre la oscuridad de la noche, así como los gritos de batalla.
Las espadas chocaban unas contra otras, sobre las armaduras o yelmos, atravesaban las carnes arrebatando vidas, las flechas se incrustaban entre las pieles, chocaban contra los escudos, el sonido de la batalla era lo único audible.
Sakura se percató de que nadie estuviera en el palacio. Conocía bien las consecuencias que traería una derrota, pero confiaba ciegamente en esos soldados.
Un dolor invadió su ser. Se detuvo unos cuantos segundos, acariciando su vientre para apaviguar el dolor que le impedia caminar.
—Ahora no, Kalyan, resiste un poco. — Suplico en tono dulce.
— ¡Ataquen!— Ordeno Obito, incitando a luchar. Su deber consistía en proteger a la reina. Los enemigos avanzaban con fuerza hacia el castillo.
Las mujeres se resguardaban temerosas, abrazándose unas entre otras, rezando, sujetando a sus niños, relatando grandes historias sobre guerreros.
— ¿Dónde está Sakura?— Pregunto Mikoto, preocupada. Ninguno supo responder sobre el paradero de la peli rosa.
Caminaba lentamente entre los amplios pasillos, el dolor aumentaba más y más. No pudo continuar, tomo asiento en el suelo, llorando, necesitaba llegar hasta el refugio.
—O—
Las gotas chocaban contra su rostro, nublando su campo de visión. Cabalgaba con rapidez, daba gracias a los dioses por no estar tan lejos del nuevo campo de batalla.
Esperaba que Sakura se encontrara en óptimas condiciones, resguardada, protegida de todo mal. Una flecha fue el aviso suficiente para decirle que había llegado a Salitrium.
Cortaba las gargantas de los soldados enemigos, esquivaba golpes, el rey había llegado.
Una parte considerable del ejército de Kaguya avanzaba con fuerza hacia la puerta principal del palacio.
No le importaba seguir la estrategia planeada. Solamente deseaba ponerle un punto final a ese infierno de una vez por todas.
—O—
Un sonoro ruido inundo toda la habitación. Sakura yacía tendida en el suelo entre un charco de agua, Kalyan era una niño impaciente.
El ruido se repitió incontables veces, haciéndose más y más fuerte con cada golpe. Si los enemigos se adentraban en ese momento. Todo estaba perdido.
Alguien la tomo entre sus brazos, el rostro era irreconocible por la oscuridad.
—La llevare a un lugar seguro. — Susurro.
—O—
— ¡Entraran al palacio!— Aviso un hombre.
—Eso no lo voy a permitir. — Sasuke corrió entre los cuerpos, golpeaba, ensartaba, luchaba. Cuando menos lo pensó estaba frente a frente con 15 hombres. Esbozo una sonrisa arrogante. No fueron suficientes para detenerlo.
—Mi señor. — Interrumpió uno de los guardias que resguardaba la puerta. —
— ¡¿Dónde está la reina?!— Pregunto exaltado.
—Obito la ha llevado a las mazmorras, la reina está a punto de dar a luz. — Aviso. Sin más preámbulos corrió por los pasillos, el momento había llegado. —
—O—
—Tranquila, tranquila. — Incito Ino, secando el sudor de su frente, sujetando con fuerza la mano de Sakura.
El dolor era insoportable, rogaba que todo eso terminara de una buena vez por todas.
— ¡Ya está aquí!— Sentencio una de las parteras. — Puje, puje. — Sujeto aun con más fuerza la mano de la rubia, las lágrimas resbalan por sus mejillas, humedeciendo su rostro he inclusive su cuello. — Puje, puje. — Tomo una gran bocana de aire, poseía las fuerzas necesarias para traer a ese pequeño al mundo.
— ¡Agggg!— Grito de dolor, resonando en las mazmorras, apenas alumbrado por las tenues luces de las antorchas. — ¡Duele!—
—Una vez más su majestad. — Y por última vez pujo con las fuerzas restantes . Un llanto inundo la habitación, un grito de guerra.
Sakura lloraba de alegría y dolor, era un mar de hormonas en ese preciso momento.
—Un verdadero guerrero. — Espeto Obito.
El pequeño cumplia a la perfeccion con la descripción emulada por la vidente; de cabellos negros como la noche, tez blanca y mejillas rosadas encontró refugio en los brazos de su madre, apaciguando el llanto al sentir el calor que emanaba de su cuerpo.
—Mi dulce principe. — Susurro Sakura, depositando un tierno beso en su frente. — Pase lo que pase yo siempre te amare. Te alentare toda la dulzura del mundo, mi amor. Tendré el tiempo necesario para mecerte y cantarte en voz baja una canción de cuna para consolarte por que nada es más hermoso que estar juntos. — Las primeras palabras de una madre a su hijo.
Los pasos firmes y rápidos acompañaron el sonido del llanto. Obito desenvaino su espada, podría tratarse de un enemigo.
Sakura apego a Kalyan a su pecho, protegería ese regalo con su vida misma. El niño dormía tranquilo ante la tempestad que se desataba a las afueras del palacio, al parecer, aun no era el príncipe de la tormenta, solo un recién nacido que necesitaba de su madre para sobrevivir y luchar contra las adversidades del mundo.
Una extraña sombra se posiciono frente a ellos. Se encontraba estático, incapaz de moverse, mirando desde las penumbras esos ojos esmeraldas, ese excéntrico cabello, ese pequeño cuerpo sujetando al recién nacido.
—Sakura. — La mencionada sonrió, Sasuke se encontraba ahí, de pie frente a ella.
—Mi rey…llegaste a tiempo. — Sentencio entusiasmada.
—Debería limpiar al principe para que pueda alimentarlo. — Sugirió Ino, tomando a Kalyan. Sakura no tenía fuerzas para levantarse asi que Sasuke se aproximó a ella, tomo su mano y la miro.
—Necesita descansar. — Sugirió Obito.
—Ella es la flor de cerezo, es más fuerte de lo que pensé. — Le dedico una sonrisa llena de calidez y orgullo. —
—Sobre la batalla…—
—Ganamos. — Respondió Sasuke. — Obito…gracias, sin ti…Sakura y mi hijo estarían. — No quería terminar la frase.
—No debe agradecerme. Esa niña se ganó el respeto de todos, no me sorprendería que ese pequeño realmente sea el príncipe de la tempestad.
— ¿De que estas hablando?— Cuestiono Sasuke, algo desconcertado por el comentario de Obito.
—Deberíamos llevar a la reina hacia su habitación, necesita descansar, el parto la dejo sin fuerza alguna y el pequeño también necesita un lugar cómodo para dormir. — Sentencio el otro pelinegro. Sasuke volvía a aproximarse hacia Sakura, con delicadeza, él tomo entre sus brazos a la peli rosa, mientras tanto, Sakura se sujetó firmemente de los hombros de Sasuke.
—Tranquila. — Susurro. — Ahora todo estará bien. — Deposito un beso en su frente, Sakura le sonrió, por una vez se sentía segura en su vida, con ese joven que se convirtió en una parte importante de ella y ese pequeño pedacito de cielo. Los dos hombres más importantes en su vida.
Continuara
