N/A: "He vueltoooo, despues de tanto tiempoooo" XD Chicas ya llego por quien lloraban (Capitulo nuevo) Aqui ya las cosas se ponen mas tensas y interesantes y aviso desde aqui, Tommy y Carrie tendran que literalmente pelear por su amor y las cosas se pondran dificiles, pero waaaaano. Otra vez chica gracias por su apoyo ustedes me inspiran a continuar y un saludito a Carla que es la tercera que me da review ;) Bienvenida a la historia nena. Bueno disfruten.
Te necesito
Capitulo 9
Nos tomo dos días, llegar a Dakota del Norte. Era donde vivía el hermano de Billy, Jack. Su hermano había ido a la cárcel un par de veces por robos menores y un par de delitos menores, según Billy él nos ayudaría con la "blanca Carrie". Billy apago el motor del auto cuando aparco en frente del edificio, que se notaba era de mala muerte.
-Vamos, nos está esperando. –me dijo, bajando del auto. Yo abrí la puerta del copiloto y lo seguí.
-¿Estás seguro que él nos puede ayudar con esto? No quiero más fallas. –le dije molesta e insegura de confiar en este tipo.
-Chris, cállate la puta boca. La que arruino todo esto fuiste tú, la que jodio toda esta mierda fuiste tú. Gracias a ti estamos huyendo como malditos perros mientras que la policía nos tiene en la mira! Así que hazme el maldito favor y ¡cierra la boca! –me contesto Billy, casi gritando y bastante molesto.
Le hice caso y no hable más. Lo último que quería era que me hiciera daño, solo necesito saber si este plan va a funcionar, necesito destruir a Carrie White aunque sea lo último que haga. Subimos las escaleras hasta el tercer piso y Billy toco una puerta con el número 68 en ella. Me imagino era el numero de apartamento. Me pare detrás de Billy y mire a mi alrededor, este lugar tenía un olor horrible además de su apariencia: Paredes desteñidas, piso mojado con quien sabe qué y ni hablar del techo y la iluminación, definitivamente no es la clase de lugar a la que estoy acostumbrada. Increíble, que de vivir una vida llena de lujos, ahora me arrastre en estos lugares como si fuera una rata; todo por la maldita White. Pasaron los minutos y se abrió la puerta; un chico sin camisa y tatuado por todas partes con aretes, cabello caoba oscuro con corte de cresta y ojos marrones estaba en la entrada. El era una pulgada más alto que Billy y un poco más fornido.
-¡Jackie, maldito desgraciado que te cuentas! –dijo Billy entre risas abrazando a su hermano mayor.
-¡Pero si es el marica de Billy! Ven acá hermanito. –Le respondió su hermano entre risas. – Pasa, pasa. Mi casa es tu casa y con eso me refiero a que no toques mi mierda. Por cierto ¿Qué haces acá? No es que me moleste que estés aquí pero…no es normal en ti. –le dijo su hermano dándonos la espalda mientras entrabamos, su casa parecía un chiquero, había botellas de cerveza en el piso, ropa por todos lados (tanto de hombre como de mujer) y se sentía un fuerte olor a hierba. -¿Quién es la chica? –escuche preguntar a Jack.
-¿Esta? No sé si decir una zorra brillante o una brillante estúpida. –dijo entre risas Billy, a lo que yo le respondí con el dedo medio. A estas alturas ya estaba acostumbrada a sus desplantes y la verdad no me interesaba mientras yo obtuviera lo que quería. Escuche la risa de Jack mientras se sentaba y tomaba un cigarrillo.
-En fin hermanito, que trae tu feo trasero a mi "hermosa mansión" –Billy se sentó en un sofá frente a su hermano y lo miro serio.
-Te tengo un trabajo. –Jack lo miro serio, mientras soltaba el humo del cigarrillo.
-¿Qué trabajo? –pregunto inclinándose hacia adelante.
-Hay una chica, a la que queremos liquidar y así librarnos de cierta peste. El trabajo no es gratis, Chris aquí nos pagara mucho dinero y luego tu y yo nos iremos a California, hm? Qué te parece, tú y yo, un nuevo comienzo desde cero.
-¿Qué pasa con esta chica que quieren "liquidar"? ¿Les robo o algo?
-Oye, ¿quieres el dinero o no? No te voy a pagar para que sepas su vida te voy a pagar para que la asesines. –le conteste ya harta de tantas preguntas.
-¡Cállate la puta boca Chris! No olvides que estamos aquí por ti. –me grito Billy.
-¡Ahora me vas a sacar eso en cara siempre! No te escuche negarte así que estas tan metido en esto como yo.
De repente escuchamos una risa ronca y miramos a Jack que soltaba el humo de cigarrillo mientras que lo colocaba en el cenicero. Lo vimos levantarse y caminar hacia nosotros y detenerse frente de mí. Me sentí asustada pero no permitiría que me vieran de esa manera.
-Escúchame perra, no sé qué es lo que pasa entre mi hermano y tu, y para ser franco no me interesa; Pero ten en mente esto, yo no soy el. Que él te haya tolerado tus porquerías no quiere decir que yo lo haga, harías bien en recordar eso, segundo: no voy a ir matando gente solo porque tú me dices, quiero su nombre, saber quién es y qué coño es lo que esta chica ha hecho para merecer tal destino, porque si voy a hacer este trabajo, que por cierto es mas de una década en la cárcel si me atrapan, quiero saber con qué estoy lidiando, así que ¿qué te parece si pones esa bonita boca a hablar cosas importantes en vez de pura mierda? O mejor aun ¿porque no te asesino aquí mismo y doy por terminado el día? –eso si me asusto y abrí mis ojos entre sorpresa y miedo, el lo noto y me dio una sonrisa casi sádica, pero Billy la voz de Billy se oyó en la habitación.
-Espera Jack, no hagas una estupidez. El padre de Chris tiene mucho dinero y si hacemos esto nos iremos con los bolsillos llenos.
-Y ¿Por qué no mejor, la mantenemos aquí y pedimos un rescate? Digo es más fácil que buscar a una chica y matarla ¿no crees pequeño Billy? –dijo el hermano mirándome con esa sonrisa.
-No idiota la policía nos encontraría más rápido, pero si asesinamos a la chica no habrá testigos y será más rápido desaparecer. Esta chica no le importa a nadie, solo tiene 17 años será fácil. Piénsalo, hermano. –Hubo un silencio prolongado, mientras Jack me miraba a los ojos, luego rompió el silencio.
-Bien, pero no quiero menos de cien mil por esto niña, ¿me escuchas? O la única que va a morir eres tú.
Ya habíamos llegado. Estábamos justo en frente de la puerta de la Srta. Desjardin, note que el Sr. White tenía una mirada de preocupación en su rostro; es normal. No ver a tu hija en dieciséis años y luego de un día para otro vas a verla, bueno no debe ser fácil.
-Aquí es. –le dije casi susurrando. –¿Listo? –pregunte. El solo respondió mirándome y asintiendo.
Toque el timbre y pasaron unos quince minutos hasta que la puerta se abrió, dejando ver a la profesora Desjardin en bata y el cabello enmarañado con una cara que indicaba que se acaba de despertar. Si no fuera por la fuerte situación que se avecina me estaría riendo hasta no poder más.
-¿Tommy? ¿Qué haces aquí a esta hora? –dijo la Srta. Desjardin con una voz que denotaba sueño y confusión.
-Lo siento Srta. Desjardin pero es muy importante que veamos a Carrie, ahora.
-¿Qué? Tommy, ella debe estar dormida ahora y ¿quién es este tipo?
-Es una larga historia. –le dije tratando de convencerla, pero antes de que pudiera hablar el Sr. White me interrumpió.
-Señorita, lamento venir a esta hora, pero en serio necesito ver a Carrie en este momento, por favor. –le dijo el Sr. White con voz que denotaba impaciencia y desesperación.
-Ok, como ya dije está dormida, además de que no sé quién diablos eres, así que les voy a pedir que se va…
-Soy su padre. –interrumpió el Sr. White con voz segura.
-Ok, ahora si se tiene que ir. –dijo Desjardin molesta.
-Por favor, Srta. Desjardin el no miente. Yo lo sé. –le dije desesperado porque me creyera.
-Miren, no sé que están planeando ustedes dos, pero sea lo que sea no los quiero cerca de Carrie, su padre está muerto y lo sé porque la misma Carrie me lo dijo.
-¡Es porque ella no sabe la verdad! –le dije desesperado.
-¿Qué verdad Tommy? – me pregunto molesta.
-No hay tiempo para esto. –dijo en un susurro el señor White, dejando ver sus ojos negros otra vez. –lamento que esto tenga que ser así señorita. –luego de eso vi como la señorita Desjardin era movida no con mucha fuerza hacia un lado, haciéndola caer al piso. Luego el señor White entro a la casa y yo me agache a ayudar a la Srta. Desjardin a levantarse del suelo, aunque seguía un poco en Shock la senté en su sala y vi al señor White mirar hacia el techo de la casa.
-Ella está arriba. –fue todo lo que dijo el señor White, antes de empezar su camino por las escaleras. Pero lo detuve.
-¡Espere! Déjeme ir a mí. Creo que se asustara si ve a un hombre que no conoce en su cuarto.
-Sí, si…creo que…tienes razón. –dijo un poco nervioso. –es solo que…quiero verla.
-Lo sé, no se preocupe yo la traigo.
-¿Que es lo que está pasando? –dijo la Desjardin con la voz quebrada.
-Lo entenderá en un minuto. –respondí dirigiéndome a las escaleras.
Subí lo más rápido que pude no sin antes preguntar cuál era su habitación a lo que Desjardin respondió, la segunda puerta a la derecha. Abrí despacio y la vi recostada con la sabana cubriéndola hasta el cuello y de espaldas a la puerta. Me acerque lento y le toque el hombro suavemente, me entro un escalofrió al tocar su piel nuevamente. Carajo, concéntrate Tommy, no es tiempo para eso.
-Carrie, Carrie soy yo, Tommy. Despierta. –la sacudí suavemente. Ella se empezó a despertar y cuando se espabilo sus hermosos ojos azules cayeron en mí.
-¿Tommy? ¿Qué haces aquí? –me dijo con la voz soñolienta.
-Carrie, tienes que bajar hay alguien que quiere verte. –le dije sonriendo.
-¿Alguien que quiere verme? ¿Quién? –me pregunto con una voz dulce.
-Ya lo sabrás, pero tienes que venir conmigo. –Ella se levanto de la cama y yo tome su mano, se sentía bien tenerla conmigo de esa manera. Bajamos las escaleras a paso lento ya que ella seguía un poco dormida aun; llegamos a la sala y vimos a la Srta. Desjardin aun donde la deje y al padre de Carrie de pie en medio de la sala mirando a Carrie con ojos entre sorpresa y anhelo.
-Carrie…-dijo con voz quebrada el Sr. White.
-Tommy, ¿Qué está pasando? ¿Quién es él? –Estaba asustada, lo podía notar en su voz. Estaba a punto de responderle pero el Sr. White me interrumpió.
-Carrie…soy yo…soy papá…nunca pensé que te volvería a ver…-dijo conmovido y emocionado.
-Tommy, esto no me gusta…si es una broma no es graciosa, deténganse por favor. –Carrie estaba a punto de explotar lo sentía.
El padre de Carrie avanzo a paso lento hasta su hija.
-Carrie, sé que no me recuerdas y como podrías, eras una bebe cuando me fui; pero ya estoy aquí cariño, soy yo…soy tu padre.
-Mi padre está muerto y creo que ambos deben irse. –la voz de Carrie se volvió fría, justo como en la graduación. Me soltó la mano y se dio la vuelta para irse. La Srta. Desjardin observaba en shock y confundida. Estaba a punto de hablar pero nuevamente el Sr. White se adelanto.
-¡Carrie, espera! –justo en ese momento, la casa empezó a temblar y las cosas a moverse; y lo supe, Carrie estaba molesta.
-Dije…¡VAYANSE! –justo en ese momento el padre de Carrie fue lanzado al otro lado de la habitación.
-¡Carrie, detente. Tienes que escucharlo! –le dije entre desesperado y asustado.
-¡No, Tommy! Yo me encargo, tu saca a la señorita, esto es entre mi hija y yo. –Hice lo que me pidió tome a la Srta. Desjardin que estaba congelada de miedo y la saque de la casa. Nos detuvimos al otro lado de la calle, mejor será darles espacio.
Sabía que no sería fácil convencerla pero no me rendiría, Carrie es mi hija y la quería conmigo.
-Carrie, escúchame por favor. Sé que es duro de creer, pero soy tu padre, no estoy muerto. Vine porque quiero protegerte. Debes parar, por favor. –le dije al borde de la desesperación.
-¡Mentiras! Mama dijo que mi padre estaba muerto. El nunca volvió, porque debo creerte. –Sus poderes estaban incrementando, el viento dentro de la casa se volvió violento, como cuando una tormenta se avecina y entonces ella se elevo del piso muy lentamente, hasta llegar casi al techo. –¡No más bromas!, ¡No más mentiras!, ¡No más DOLOR! –lo último lo dijo con tanta ira que sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo; y entonces lo supe: la única forma de convencerla era, demostrándole que lo era.
Me levante del piso mis ojos completamente negros, tenía que detenerla sin herirla. Eso no sería fácil. Primero tenía que inmovilizarla, sin que ella creyera que quería hacerle daño. Vi hacia la ventana y vi los soportes de metal de la cortina, eso serviría, los hice moverse rápido y la envolví con ellos como si fueran serpientes en el cuerpo de ella, ella cayó al suelo y de repente todo paro, sus ojos volvieron a la normalidad y me miro sorprendida. Me acerque a paso lento y me arrodille a su lado.
-Carrie…Soy yo, escúchame por favor. –ella me seguía mirando con esos grandes ojos azules y de repente vi lagrimas en ellos.
-¿En serio eres mi papa? –dijo con la voz quebrada.
-Si cariño, soy yo. –le dije sonriendo. De a poco fui abriendo y aflojando el metal con el que la sujete hasta dejarla libre. Ella se sentó y toco mi rostro, como asegurándose de que no era un sueño. Yo cubrí con mi mano una de las suyas y le sonreí. –Estas hermosa Carrie. Ya eres toda una mujer. –ella se rio entre lagrimas, y me abrazo mientras lloraba en mi hombro, yo hice lo mismo mientras la apegaba a mi cuerpo y le besaba la frente.
-Papá, papá… -seguía repitiendo con voz ahogada y quebrada a causa del llanto.
-shh…Ya estoy aquí cielo, yo cuidare de ti.
Note que el temblor en la casa se detuvo, le dije a la Srta. Desjardin que se quedara aquí hasta que volviera, ella tomo mi brazo y me dijo que no que era peligroso, pero le dije que estaría bien, aunque por dentro me cagara del miedo, aun no me acostumbro a esto de ver gente con poderes. Fui a paso lento hasta llegar a la puerta que estaba abierta, entre sin hacer ruido y vi varios adornos, como lámparas, jarrones y muchas cosas más en el piso y quebrados. Llegue a la sala y vi al Carrie en brazos de su padre llorando de alegría, no pude evitar sonreír esa chica se merecía un poco de buenas noticias y paz. Me acerque pero no tanto como para invadir su privacidad. Carrie abrió los ojos y me observo, yo solo le sonreí, ella hizo lo mismo. Se separo de su padre y se dirigió hacia mí, yo la observe entre contento y sorprendido. Llego y se detuvo justo en frente, me miro directo a los ojos y me sonrió yo hice lo mismo, para luego sentir sus brazos rodearme y susurrarme un gracias que fue ahogado por mi pecho. Yo sonreí y la rodee con mis brazos.
-Oye, te dije que siempre te cuidaría no?. -dije con una sonrisa en mis labios. Ella alzo su cabeza y me miro, yo hice lo mismo. Lo que me sorprendió fue lo que hizo después, fue rápido y efímero; pero lo sentí como si fuera una ola que golpea mi cara…un beso de Carrie. No pude evitar sonreír, nos quedamos viendo hasta que la voz de la Srta. Desjardin rompió el silencio.
-Ok, no sé qué está pasando, ni de que se trata todo esto pero…¡¿ALGUIEN PODRIA DECIRME, QUE DIABLOS PASA AQUÍ?!
Genial, hay que contar una larga historia…otra vez.
"No me dejes…Tommy"
