Disclaimer: Los personajes no me pertenecen ¡Lo saben! Pertenecen a la señora Meyer y su casa editora. Yo sólo juego con los personajes, moviendolos a mi gusto.
Summary: AU/TH/OoC -Llevamos seis meses.- ¿De qué?- ¡De salir, hombre! Rose es mi novia. Tenía una misión: volver a Bella mujer en todo el sentido de la palabra.
I Will Make You a Woman
Los besos poco a poco fueron aumentando de nivel. Desde un casto besito, hasta besos mojados. Edward recorría con sus manos todo el cuerpo de Bella, pero no le gustaba tener tanta ropa encima.
Se deshizo de la blusa de Bella. Sus pechos, firmes y suaves, estaban cubiertos por la fina tela del sostén; sus duros pezones sobresalían y le resultaron apetitosos. Edward se relamió los labios. Con cuidado, bajo un tirante. Aunque en esos momentos no estaba para juegos, tenía una enorme erección que se estaba haciendo dolorosa.
Pero sería la primera vez de Bella. La primera vez con un hombre. Quería que fuera especial. Sus labios besaron suavemente su hombro descubierto. Desabrochó el sostén, y terminó por quitarlo. La joven respiraba agitadamente, sus mejillas estaban sonrojadas. Con sus enormes ojos achocolatados, miró temerosa a Edward.
- Promete que serás –Buscó la palabra- ¿Gentil?
Edward le sonrió. Colocó sus manos en sus mejillas y las acarició.
- Lo prometo.
Besó de nuevo sus labios. Bella desabrochó su pantalón, quedando solamente en bóxers. Ella sonrió. Nunca había visto a un hombre excitado en vivo y en directo. El chico de ojos esmeraldas, volvió al ataque. Sus manos trazaban caminos imaginarios desde sus pechos hasta su intimidad. Bella gemía suavemente, y se concentraba en disfrutar.
Era muy diferente de cuando lo hacía con Rose. Ella era toda una experta y sabía cómo manejar la situación, ya fuesen hombres o mujeres. Bella, no. Era más el tipo de chica tímida que no es fanática de tener relaciones sexuales cada día, pero cuando tenía, disfrutaba cada segundo, como en ese momento.
Sus tímidas manos, se metieron bajo la playera de Edward, se aferró a la parte baja de esta y tiró de ella hacia arriba. De esta manera, ambos estaban más que semi desnudos.
Edward pensaba que ella era hermosa. La más hermosa de todas las chicas que había conocido jamás. Sus besos y caricias lo decían todo. Quería todo de ella. Quería ser de ella y que él fuera suyo. Que ambos, fueran intocables para los demás. Sonrió. Se quitó su bóxer, mostrando su erección. Bella dio un gritito. Uno, por la excitación, además de la sorpresa. ¡Era enorme!
Se relamió los labios. Ella hizo lo propio y se quitó su última prenda. Se fundieron en un beso muy apasionado, jugueteando con sus lenguas, mientras que sus manos hacían todo lo posible por tocar cuanta más piel posible. Todo era tan desesperado. Como si hubieran prendido una mecha de un cohete y este fuera pronto a despegar. Se sentían felices.
En un momento, sus ropas habían quedado a un lado de las gradas, y ellos, recostados sobre estas. El deseo era mucho, y no se podía ocultar. Edward tenía que entrar pronto en ella. Y lo necesitaba hacer en ese momento.
- ¿B-Bella? –Jadeó, sin aliento-. ¿Puedo?
Bella asintió, con una sonrisa. Ella confiaba en él.
Al principio, sólo ingreso la punta. La castaña se retorció un poco, pero con una sonrisa lo incitó a continuar. Edward metió su miembro un poco más, ella hizo una extraña mueca, mientras arqueaba su espalda. Un pequeño charco de sangre se formó. El chico de ojos esmeraldas se alarmó.
- ¿Estás bien? –Ella le sonrió.
- Sigue… ¡Ah!
El joven prosiguió. Tal vez en un comienzo fue doloroso, pero poco a poco, Bella se iba acostumbrando a él. Y gemía y gritaba por más. Entre estos, ella no se cansaba de repetir el nombre del chico que le estaba dando tanto placer.
Porque las noches con Rosalie, no se podían comparar con esto. Esto que era más especial.
Edward repetía su nombre, incontables veces. Le decía palabras dulces, intentando que el dolor que había sentido, desapareciese.
Cuando estaban próximos a llegar al clímax, ella jadeó por más y más. Sus labios se habían curvado en una sonrisa de placer, y sus manos estaban enredadas en los cabellos de él, tirando de ellos con un poco de fuerza. Estaba tan cerca… Unas embestidas más, y ambos llegaron juntos. Bella soltó sus cabellos y acarició la ancha espalda de Edward. Éste le sonreía tiernamente.
- No sé si es el momento adecuado, pero –Le sonrió avergonzado. Sacó su miembro de su entrada. Y la ayudo a incorporarse-. ¿Quieres ser mi novia, claro, oficialmente?
Ella sonrió. Los ojos de Edward brillaban, esperanzados. Ahí, con sus cuerpos desnudos, si ningún pudor, acaban de hacer el amor.
- Sí, Edward –Sonrió y se acercó a los carnosos labios del chico-. Quiero ser tu novia.
Se besaron.
Edward estaba más que feliz. Muchos grados más arriba de la felicidad. Estaba realmente enamorado de Bella. Y no sólo eso, la había marcado como suya, había sido su primer hombre y sería el único.
En cuanto se separaron, se apresuraron a vestirse. Minutos más tarde, y tomados de las manos, salieron de las canchas, sonrientes.
- Edward…
- ¿Qué pasa?
- ¿Es normal que… bueno, que me duela?
Edward rió y besó su coronilla.
- La primera vez sí –Susurró, recargando su mejilla en la cabeza de ella-. Ya verás como las otras veces serán mejores, y yo… -Calló abruptamente. El rubor se había instalado en sus mejillas, al igual que en las de Bella, que miraba avergonzada hacia el piso, y había dejado de caminar-. Q-quiero decir… Claro que sí tú quieres…
La castaña soltó una risita de vergüenza. Él suspiró, aliviado y retomaron el camino.
Rosalie que la había estado buscando por todos lados –a excepción de las canchas, porque según estas estaban cerradas- vio con sorpresa, como Edward y Bella caminaban muy juntos mientras reían. Frunció su ceño. Pensó que estaría deprimida o buscando una explicación. Parecía que estaba feliz, demasiado, tal vez.
- ¡Bella! –La llamó. La castaña se giró en su dirección, para ver quien le hablaba, pero al ver a Rosalie, siguió andando.
La rubia estaba estupefacta. Caminó a paso veloz y se plantó frente a Bella.
- Bella, escúchame por favor –Suplicó. Parecía que quería llorar, pero Rosalie Lillian Hale, nunca, nunca lloraría.
- ¿Qué tengo que escuchar? –Preguntó, ácidamente-. ¿Lo estupendo que fue tu revolcón la noche anterior? ¿De eso?
Rosalie negó con la cabeza y se acercó más a ella, pero ésta retrocedió. Bella se aferró al cuerpo de Edward como si fuera un salvavidas. La rubia se enojó.
- ¡No, Bella! –Gritó-. ¡Estás en un error! –Mucha gente, conocidos y desconocidos, se habían reunido para ver el espectáculo que estaba siendo montado en uno de los pasillos principales de la escuela.
- ¿Sabes qué, Rosalie? ¡Por mí puedes meterte tus explicaciones por…! –Muchos alumnos hicieron a coro un ''oooh''. Prácticamente, Rosalie Hale, una de las chicas más populares de Forks, estaba siendo pisoteado por una chica tan normal como Bella Swan, que además, se negaba a regresar con ella.
- ¡Vamos, Bella! –Pidió-. ¡Él me sedujo! Y a veces… La carne es débil.
Bella no quería seguir escuchando las patéticas escusas de la rubia. Con esa última explicación, ella había colmado su paciencia.
- Al menos ten la decencia de decirme con quién me engañaste…
Rosalie lo pensó. No tenía nada que perder, y Emmett tampoco. Sonrió un poco.
- Emmett Cullen –Respondió. La mayoría de las miradas se enfocaron en Edward, que parecía inocente y despreocupado a lado de Bella.
La castaña lo miró interrogante, pero éste se encogió de hombros.
- Yo no sé con quién se mete o no mi hermano –Murmuró en el oído de la castaña-. Es su vida, Bella. No es la mía –Sonrió, y después con voz suave, agregó-: La mía, eres tú.
Eso derritió a Bella; con un movimiento fiero, se giró a Rosalie y la miró con ojos de pistola.
- Dime por qué, Rosalie –La voz de Bella era suave, dulce, aunque sus ojos dijeran lo contrario-. ¿Por qué me engañaste?
Rosalie no sabía qué responder. ¿Por venganza? ¿Por ira? ¿Por qué Bella no era más que un pasatiempo? ¿Por caer en los juegos de Emmett? ¿Por qué?
- ¿Insatisfacción? -Contestó, pero su entonación fue de pregunta.
- ¿Cómo? ¿Qué has dicho? –Escupió.
- Bella, necesitaba ya un pene –Ok. Bella esperaba que no hablará más, porque no sería responsable de lo que sus manos pudieran hacer-. Las vaginas me gustan, pero no son tan ricas como los p…
La castaña le había volteado el rostro de una cachetada que resonó. Su mano se había quedado en una horrorosa marca roja, en el pálido rostro de Rosalie. Si antes la rubia estaba sorprendida, ahora parecía que le iba a dar algo. Los alumnos presentes –y algunos maestros- estaban sorprendidos. Por lo general, Bella Swan no era una persona violenta, es más, se alejaba de las peleas. El mundo debía estarse volviendo loco.
- Mira Rosalie Hale –Habló, con seguridad, sin tartamudear-. Tu no me vas a venir a hablar de lo que carezco o no. Yo te lo digo a ti. Edward es mucho mejor que tú, y es mi novio. ¿Escuchaste, Hale? ¡Te estoy dejando por Edward Cullen! –Finalizó. Cogió la mano de Edward y salieron de ahí. Todos miraban con la boca abierta.
¿Bella Swan –la lesbiana de Forks- había dejado a Rosalie Hale por un hombre?
¡Pero vamos! No era cualquier hombre, era su mejor amigo.
Edward reprimió la sonrisa que se quería formar en sus labios. Rosalie había sido humillada. Rosalie había sido destruida. Bien, un obstáculo menos en su relación con Bella. Ahora tenía que librarse de otro: Tanya Denali.
OMEC!
Este capítulo tuvo de todo... Desde besos, lemmon y palabras dulces... Hasta palabras crueles y una agresión.
¡Eso Bella, se agresiva!
[Sonrisa]
¿Qué les pareció la actitud de Rosalie?
Well...
Me voy...
Tengo que ir a la escuela.
Kisses & Rockets,
AnNeLiCe'
