Me despierto con un suave toque en mi hombro. Abro los ojos de forma perezosa y veo la palidez del pelo de Draco sobre mí.

-¿Qué ocurre?

-¿Puedo dormir contigo?

Arqueo una ceja, pero me aparto a un lado y levanto las mantas. Enseguida él se tumba a mi lado, muy cerca de mí. Le tapo cuidadosamente y le atraigo más rodeándole con mis brazos. Su nariz roza mi cuello y me estremezco.

-Tienes la nariz fría.

-Lo siento.

-No te disculpes. Hace demasiado frío para la época del año. ¿Qué te ha despertado?

-No suelo hacer ruido con las pesadillas. No te importa, ¿verdad?

-Para nada. Me gusta que estés aquí, conmigo.

Lo abrazo más cerca y beso su sien. (Su respiración es muy cálida contra mi cuello.)

Enseguida me quedo dormido, sintiendo su calidez junto a mí.


Bajamos juntos las escaleras. Hermione nos sonríe como saludo.

-Buenos días.

-Hey, Mione.

-Por una vez en esta semana no ha habido problemas durante la noche.

Le sonrío mientras me siento.

-Sí, extraño, ¿no?

Shaun es el primero en salir, sin su habitual suéter (únicamente con una camisa azul claro.)

-Buenos días a todos.

-Buenos días.

-¿Habéis dormido todos bien?

Hay asentimientos alrededor de la mesa. El profesor Miles sale bostezando y con un arañazo en la mejilla derecha.

-Genial, porque me han mantenido despierto hasta hace una hora. ¿Cómo puedes verte así sin dormir apenas?

-Habilidad, Des. Y una buena gama de hechizos-le guiña un ojo-. Cúrate ese arañazo antes de la primera clase.

Se gira hacia la salida.

-¿A dónde vas?

-A la biblioteca, he escuchado que va a venir una nueva bibliotecaria a organizar mejor los libros. Quiero conocerla.

(Enseguida pienso en una mujer de la edad de la señora Pince. ¿Por qué será?)

-¿Puedo ir?

Hermione se levanta entusiasmada.

-Claro, pero coge algo de desayuno.

Elige una tostada y una manzana y los dos se marchan hablando sobre libros. El profesor Miles sacude la cabeza.

-¿Cómo pude haberme enamorado de él?

-Papá...

El profesor Miles se estremece. Mira a Draco con una ceja arqueada.

-Supongo que tendré que acostumbrarme. Me adelantaré a clase, quiero comprobar que hay esencia de orquídea suficiente para todos.

Va a marcharse, pero justo en ese momento entran el profesor Uzumaki y Sasuke.

-Buenos días.

-Sí que os ha cundido la noche. ¿Dónde habéis estado?

-Por el mundo.

-Me adelanto, ¿vale? Kanda y yo hablamos de entrenar pronto.

-Descansa un poco antes.

Sasuke solo le besa en la mejilla (algo que nunca antes ha hecho delante nuestra) y entra en la otra sala común.

-Sé que ha pasado algo más que una "noche de cita" entre vosotros.

-Déjalo, Desmond, la deducción no es tu fuerte. Ha sido lo de siempre: cena, paseo, hotel.

-Lugares. Ahora.

Los dos empiezan una guerra de miradas, que pierde el profesor Uzumaki.

-Tokio, Shangai... Nevada.

-Lo suficientemente vago como para saber que mientes. Naruto, nos conocemos desde hace mucho y sé que no puedes ocultar nada por mucho tiempo. Tarde o temprano lo sabremos.

-Pues empieza a contar con que será tarde. Prefiero meterme de cabeza en un nido de katakans antes que decirlo.

El profesor Miles se estremece.

-No preguntaré más. Me largo.

Sale sin mirar atrás. El profesor Uzumaki ríe ligeramente.

-Nos vemos a tercera, necesito recuperar algo de energía y curarme las marcas de dientes...

Desaparece en su Sala Común. (Entre los arañazos y las marcas de dientes, creo que Desmond y Naruto acabarán muy mal al final del curso.)

-¿Qué haremos hoy en Pociones?

-Bueno... la esencia de orquídea se suele utilizar normalmente en pociones para la apariencia y hay miles de ellas. Podría ser cualquiera.

Miro a Draco.

-¿Algún ejemplo?

-Antiarrugas, antiestrías, antimanchas, cierraporos, rejuvenecedor, bronceador instantáneo, alisador o rizador de pelo. La lista sigue.

-¿Cómo sabes...? Déjalo, me lo imagino por todas las botellas en tu lado del baño. ¿Nos vamos a clase?

Nos levantamos solos y salimos de la Sala Común (no sin notar algunas miradas envidiosas de las chicas hacia mi Draco. ¿De dónde ha salido ese pensamiento posesivo?)

Nos dirigimos hacia el aula de Pociones, pero decido tomar un desvío improvisado. Levanto un tapiz para descubrir un pasadizo secreto y arqueo una ceja hacia Draco. Él solo sonríe y pasa frente a mí para entrar antes de tirar de mi muñeca.

En un segundo estoy de espaldas contra la pared con los brazos de Draco alrededor de cuello. Sus ojos de mercurio brillan incluso en la penumbra. Le abrazo con más fuerza. Es él quien inicia el beso, uno dulce y suave. (Nada igual que el del otro día. Y hablando del otro día...)

Nos giro repentinamente, para que sea él quien esté contra la pared. Me envía una sonrisa divertida y tira de mí hacia un beso abrasador. Deslizo mi mano de su cadera a su espalda. Él muerde mi labio interior.

Nos separamos para respirar. Sonrío y me desvío hacia su mandíbula. Escucho la risa de Draco.

-¿Te hago cosquillas?

-Más quisieras. Estoy pensando en lo que dirá mi padre si dejas una marca visible.

-Concéntrate aquí, por favor-le miro sonriendo ligeramente-. Quizás veamos lo que dice.

Empiezo a hacerle cosquillas.

-¡No! ¡Harry!

Se ríe y se retuerce, intentando librarse de mis dedos. Y yo me río con él, feliz de tener una relación normal por una vez en la vida (y que defenderé a toda costa.)

Le atraigo en un beso sorpresa. Me aparta sonriendo.

-Vamos, llegaremos tarde a clase.

Me besa en la mejilla y sube las escaleras del pasadizo. Una vez arriba se gira y me guiña un ojo. Le sigo saltando los escalones de dos en dos.

Por extraño que parezca (mentira absoluta) somos los últimos en llegar. Nos lanzan algunas miradas (nada que decir.)

El profesor Miles abre la puerta y nos hace entrar a todos. Severus está junto a la mesa del profesor en el lado de las mesas altas, revisando unos cuadernos de notas.

-¿Algún avance, Sev?

-Lo más cerca que llegamos es al rosa pastel.

-¿Por qué tiene que ser fucsia?

-El año pasado le teñí el pelo de azul eléctrico, este año tiene que ser rosa fucsia.

El profesor Miles se frota la frente con cansancio.

-Ni siquiera voy a preguntar de qué va todo eso, pero gracias por la idea de la clase-comprueba que estamos todos en nuestros lugares-. Bien, hoy haremos pociones para cambiar el color del pelo. Tenéis delante todos los ingredientes necesarios, salvo la esencia de orquídea. Cuando tengáis terminada la preparación elegiremos un color diferente y pondréis las gotas necesarias para llegar a él. Es... relativamente fácil, pero no os pondré nota si os equivocáis con el número de gotas, tenedlo en cuenta. Empezad. Las instrucciones están en los pergaminos.

(Bueno, al menos Draco tenía razón.) Abro el pergamino para leer las instrucciones.

Un ligro toque en mi hombro me hace levantar la mirada. Como no, el profesor está mirándome con los brazos cruzados.

-Vamos fuera, tengo que hablar contigo.

Asiento con algo de miedo y me levanto. Draco me envía una mirada preocupada, pero sonrío para tranquilizarle. (No me hará nada malo. Creo. Soy su Hermano. Solo espero que eso sirva de algo...)

Desmond cierra la puerta de la clase con cuidado y lanza un hechizo silenciador a nuestro alrededor.

-Lo primero de todo, esto no va exactamente sobre tu relación con mi hijo. Solo quiero asegurarme que el sello sigue activo durante unos días más.

-¿El sello?

-Ahora que has encontrado a tu pareja empezará a disminuir su eficacia con más rapidez. Te enseñaremos algunas técnicas para controlar tu magia esta misma tarde. Ahora quédate quieto-pone sus manos en mis hombros y una ligera chispa pasa entre nosotros-. Bien, todo parece correcto.

-¿Cuánto más va a resistir?

-A este ritmo una semana. Pero procura no utilizar grandes cantidades de magia a la vez, eso lo desgastará al instante-mira a ambos lados del pasillo y luego a la puerta-. Ahora, hablando como padre, le haces daño y te castro.

Asiento frenéticamente.

-Sí, señor.

Él sonríe y me tiende la mano.

-Bienvenido a la familia, Harry-se la estrecho también sonriendo-. Ya que está todo fuera de camino, volvamos dentro, ya vas con retraso con la poción.

(Supongo que es lo máximo a lo que puedo aspirar.)

Una vez dentro otra vez (e ignorando las miradas de todos) me concentro en la poción.

Sorprendentemente se me da bastante bien.

-¡Lo tengo!

Todos miramos hacia el profesor y Severus.

-¿Cómo has resuelto el balance entre el acónito y la orquídea?

-Añadiendo estramonio.

-Inteligente. Ahora solo queda probarlo...

Justo cuando dice eso, la puerta se abre y entra Shaun hablando con una mujer joven de pelo rubio dorado y ojos marrones que lleva un grueso tomo en los brazos. (¿Quién es?)

-Desmond, no puedes creer lo que Zinnia ha encontrado en la biblioteca. Un Ab Pocionem en perfecto estado.

-¿Un Ab Pocionem? ¿Hablas en serio? Hace siglos que no veo uno de esos. Déjalo aquí, por favor.

La mujer se acerca a la mesa del profesor (con un paso firme y algo seductor.) Deja el libro sobre la mesa y sonríe a ambos hombres.

-Soy Zinnia Crane, la nueva bibliotecaria.

-Desmond Miles, profesor de Pociones y Alquimia de Octavo.

-Shaun ya me ha contado algo sobre tus experimentos y pensé que te gustaría ver a esta preciosidad-dio un ligero golpe sobre la portada del libro.

-Seguro. ¿Dónde lo has encontrado?

-Detrás de un montón de libros de la sección de Herbología. También he encontrado un par de ejemplares del Kirtus.

Severus sale de ese estupor en el que estaba con la entrada de la mujer y habla por primera vez.

-¿El Kirtus? ¿El libro sobre los hombres lobo? Escuché que los habían quemado todos.

La mujer le atravesó con sus ojos marrones. (¿Cómo puede un color tan común tener tal poder? Lo entiendo del mercurio, pero el marrón...)

-Bueno, tú eres un vampiro supremo, hombres lobo como mi hermano no te interesan mucho, ¿cierto?-miró el caldero sobre la mesa y se alegró instantánamente-. ¿Eso es una poción para cambiar el color del pelo?

-Sí, rosa fucsia. Nos queda probarla para saber si es correcta.

-¿Puedo ofrecerme voluntaria? Siempre me ha gustado cambiar de color casi cada día.

-Cl...claro, por supuesto.

El profesor Miles cogió un vaso del estante y sirvió un poco de su poción antes de entregársela a Zinnia. (La poción tiene un ligero toque rosa.)

Ella se la bebió de un trago.

-¿Cuánto tardaba?

-Diez minutos.

-Entonces a esperar.

Se sentó en una de las banquetas, junto a Shaun.

-¿De dónde eres?

-Según mi partida de nacimiento de Londres, pero me considero parte del mundo. Estudié en Ilvermorny, en la casa de la Serpiente Cornuda. Hice algunos trabajos en Asia, Indonesia y Australia, en su mayor parte. Pero desde que mi hermano se convirtió en un hombre lobo me quedo con él en Europa y el norte de África-arqueó la espalda con los brazos tras ella (extendiendo su ya amplio pecho, no es que me fije)-. También hago estudios y teorías sobre las dimensiones y espacios interdimensionales, como el que se utiliza con el hechizo de almacenaje.

-¿De verdad estudias un campo sin salida?

(Otra vez fulminó con la mirada a Severus.)

-Si te fijaras más en tu entorno, vampiro, sabrías que no es un campo sin salida. He viajado interdimensionalmente, he conocido mundos que ni siquiera puedes imaginar-se inclinó hacia él amenazadoramente-, tengo más edad de la que piensas.

De repente, su pelo cambió de la raíz a las puntas a un rosa fucsia. Movió la cabeza y volvió a sonreír.

-Bueno, el tono parece el que buscábamos.

-Entonces me voy, los libros no van a ordenarse solos.

Salió sin una sola palabra más. (La chica más extraña que he conocido y soy amigo de Luna.)

-Me cae bien.

-Shaun, mejor no hables ahora. Ya sabes de lo que es capaz un vampiro cuando le molestan.

-Pero no está molesto. Mírale.

Le observo. Severus está mirando la puerta con una expresión ausente. Al final sacude la cabeza.

-Voy a llevarme esa poción a Ilsit y recoger a alguien. Y a ver si puedo disculparme, he sido insensible.

Mueve una mano y toda la poción se mete en varias botellas y desaparece. Con un último gesto sobre el hombro cierra la puerta.

El profesor Miles parpadea asombrado.

-Le conozco desde hace mucho, pero es la primera vez que le veo disculparse.

-Le ha tocado la fibra sensible.

-¿Ella es...? No, no puede ser. Siempre dijo que veía a una pelirroja.

-No hay motivo para pensar que no es pelirroja, ya ha dicho que le gusta cambiar de color.

-Pero...

-Sin peros, Miles. No puedes hacer nada para evitarlo.

-Al menos puedo reirme de sus intentos de reconquisarla. Ya verás cuando el resto lo sepa.

-Supongo que no puedo hacer nada por eso. Ahora a trabajar. Vamos.

Volvemos a concentrarnos en nuestras pociones. (Extrañamente yo con más facilidad de la que suelo tener.)

Más o menos cuando queda media hora para terminar la clase doble de Pociones, todos hemos terminado. Shaun coge un pergamino y se prepara para escribir.

-Ahora elegiréis el color que queréis buscar y lo anotaremos. Mientras más cerca quedéis, más nota os pondré. Vamos por orden de lista.

Cada uno empieza a elegir un color. Cuando llega mi turno me decido por el gris mercurio. (Desmond me guiña un ojo discretamente.)

Empezamos a dejar caer gotas de esencia de orquídea para variar el color. Hay un tiempo de espera entre la caída y el cambio, así que todos van con cuidado. Pero algo me dice que son cinco exactas, así que dejo caer cinco consecutivas. No escucho las advertencias de Hermione y observo cómo el blanco pálido se transforma en un gris metalizado precioso. (Exactamente el color que buscaba, el mismo que el de los ojos de mi Draco.)

-Perfecto, señor Potter. Shaun, apunta la nota más alta. ¿Cómo va el resto?


Bajamos las escaleras junto al profesor Uzumaki, riendo de una historia estúpida sobre cómo mordió el polvo frente a Sasuke cuando éran más jóvenes. El mismo Sasuke hace algún comentario en japonés que le molesta más y terminan discutiendo durante un minuto exacto antes de volver a la conversación.

Pero al salir al patio (para lo que sea que vayamos a hacer) ambos se detienen de golpe.

Severus y otro hombre están hablando en mitad del patio. Ese segundo hombre tiene el pelo largo de color azul oscuro recogido en la nuca y ojos azul marino, con una piel extremadamente pálida. Dos líneas marcan su rostro a ambos lados de la nariz. (¿Quién es?)

-¿Aniki?

-¿Itachi?

El hombre se gira y sonríe ligeramente.

-Ohaio, ototou, Nandaime.

-¿Qué...? Te vimos morir...

-Ya, me lo merecía. Esta es mi segunda oportunidad.

-No lo entiendo, aniki.

Severus suspira pesadamente.

-Lo que estás viendo, Sasuke, es un cuerpo bio-tecnológico preparado específicamente para el alma de Itachi Uchiha con todas sus habilidades motoras y psíquicas. Uno de los experimentos de Samael.

-¿Samael es nigromante?

-No es nigromancia si el alma está de acuerdo, ahí radica todo su trabajo, en ese simple tecnicismo. Y por supuesto no pueden condenar a un inmortal de más de tres mil años, el Tratado de Dashur le protege, igual que a vosotros el Tratado de Delfos.

(No he entendido nada de lo que ha dicho.)

-Pero según escuché esta mañana el Ministerio le ha citado para mañana mismo. Se enfrenta a una condena perpétua en Azkaban.

Severus silvó impresionado.

-Espera, no os desviéis del tema. ¿Es posible, realmente posible, que un alma pueda habitar un cuerpo fabricado por un humano?

-¿Qué crees que soy, Nandaime? Podría abrirme el brazo si quieres comprobarlo. Mis huesos son de nanotubos de carbono con titanio endurecido, mis músculos están compuestos por nanotubos con fibras creadas mágicamente y mi sangre una mezcla de ácidos y venenos corrosiva para cualquierda menos para mí. Aunque la piel es real, un pequeño detalle que agradezco.

Sin una palabra más, Sasuke se lanza a abrazarle. El hombre (creo que se llama Itachi) le abraza con fuerza.

-Te he echado de menos, aniki.

-Y yo a ti, ototou. Espero que puedas perdonarme por lo que hice.

-Idiota, también me uniste al amor de mi vida-se separa un poco-. Aunque te pusieras literalmente en medio durante un par de horas.

-¿Un par de horas? Dí mejor un par de días, el efecto del afrodisíaco duró más de la cuenta.

-¡Itachi!

Sasuke le golpeó con fuerza en el pecho y se cruzó de brazos. El profesor Uzumaki se acerca lentamente.

-Solo lo diré una vez. El trío estuvo bien, pero prefiero no volver a repetir, sobre todo con vosotros dos. Mordéis mucho.

-Sí, estuvo bien. Siento envidia de mi hermanito por tenerte monopolizado, Nandaime.

-Deja de llamarme así, dejé el nombre cuando me echaron. Solo Naruto.

(Más tarde preguntaré por todo eso, cuando empiecen las lecciones para controlar mi magia.)

Itachi mira a su hermano.

-¿Me darás una segunda oportunidad, ototou?

-Ni lo dudes, aniki. Ya verás cuando el resto te conozca. Mañana por la tarde nos vamos a Milán de compras, puedes venir si quieres.

-¿Compras? Me apunto. Aunque no podré comprar demasiado.

-Samael ya habrá preparado una cuenta a tu nombre con varios miles. Cuando vuelvas a Ilsit te dará la tarjeta.

-¿A cuántos ha despertado antes que a mí?

Severus tuvo que hacer un esfuerzo para recordarlo.

-Seis. 1D, 2D, 3D, 4D, 3S y 4S. Pero los sujetos 3D y 4D fueron secuestrados para intentar replicar los cuerpos, por supuesto sin éxito, los niveles de seguridad son extremadamente altos. Y de todos los demás, 1D y 2D comparten una cuenta a la que van sumando los sueldos de sus trabajos actuales, 3S no tiene autorización y 4S prefiere esperar a que sus amantes despierten. Saph está tardando más de lo previsto con el 5S y sin él no pueden despertar a 6S.

Me adelanto con algo de curiosidad.

-¿Cuántos sujetos hay?

-Veamos... tres de la clase A, trece de la clase D, cuatro de la clase E, seis de la clase I, uno de la clase N y siete de la clase S. Así que treinta y cuatro, seis de los cuales están despiertos y en pleno funcionamiento.

-¿Todos iguales a Itachi?

-La mayoría. Hay algunos... especiales, sobre todo en las secciones I y S.

-¿Y qué tienen de diferente?

Severus se cruza de brazos incómodo.

-Eso es mejor que te lo explique Sam, no tengo autorización para hablar de los sujetos de forma individual. Me arriesgo a una castración y ya he visto cómo lo hace Sam.

Itachi le lanza una sonrisa. (Ahora que me fijo, se parece mucho a su hermano.)

-¿Estás hablando del mismo hombre que protege a los que lo necesitan?

-Si le conozco bien, y lo hago, no utilizará el Tratado de Dashur para defenderse en el juicio. Hará lo que mejor se le da hacer: buscar el punto débil y golpear con una precisión de crujano, no importa si es una sola persona o un grupo de ellas-Severus sonríe siniestramente-. Además, tiene un punto extremadamente débil al que apuntar con el Ministerio. Lleva mucho tiempo queriendo utilizarlo, desde que le quitaron la mitad de su fortuna por "posesión ilegal de criaturas peligrosas".

-¿Qué criaturas?

-Tres dragones y un basilisco. Todo cierto, ya que hablamos de ello. Pero Sam tiene un nivel de entrenador mágico más alto que cualquier otro, técnicamente puede tener todas las criaturas peligrosas que quiera. En realidad fue una excusa para quitarle el dinero y aumentar el sueldo del Wincengamot.

-Solo le conozco desde ayer, pero sé que no se tomará eso a la ligera.

-Para nada. Les aplastará y les sacará hasta la última gota de sangre, metafóricamente hablando, desde luego.

El profesor Uzumaki sacude la cabeza.

-Bueno, yo voy a seguir con la clase. Vosotros tres podéis seguir charlando.

-Ah, no, de eso nada. Vas a necesitar más de un par de ojos para vigilarlos a todos, sobre todo con lo que tienes pensado.

El profesor Uzumaki suspira pesadamente y nos indica a todos que vayamos hacia el lago.

-Seguiremos practicando con el hechizo de la última clase. Pero haremos algunas variaciones.

(No me gusta a dónde va todo esto...)

Nos dirigimos al lago. Severus desaparece en el castillo, pero los hermanos nos siguen hablando en japonés. El profesor se sitúa frente a nosotros y coge un medallón de uno de los bolsillos del pantalón. (Es dorado con un símbolo que creo que es japonés.)

-Bien, por cuestiones de seguridad, duplicaré este medallón y los repartiré. Tiene grabado un símbolo que me permite transportarme en un instante sin gastar demasiada energía. El motivo de esto es porque poco a poco empezaréis a utilizar vuestra propia magia para manteneros sobre el agua, no un hechizo, exactamente como hizo Sasuke. Por supuesto usaréis los patines y yo estaré ahí hasta que le pilléis el truco. Vamos de uno en uno. Señor Potter, tú primero.

(¿Por qué siempre yo?)

Me adelanto y transformo mis zapatos en los patines. Naruto me da un medallón y me lo cuelgo al cuello.

-¿Recuerdas el hechizo?

-Frigus contracto.

-Bien. Para reducir los niveles de magia es reduces. De momento no lo lances, yo te aviso.

Me lanzo al lago con cuidado. Naruto se queda junto a mí en todo momento, vigilando mis pies con atención. (Él no utiliza patines, en su lugar ha desplazado su magia a las plantas de los pies. Por extraño que sea, puedo notarlo, supongo que es por haber encontrado a mi pareja.)

Cuando me estabilizo, Naruto se aparta un poco.

-Empezamos hoy después del ensayo del coro. En nuestra sala común-asiento-. Entonces reduce la magia. Sújétate a mí si crees que vas a caerte.

Vuelvo a asentir y murmuro el hechizo. Veo impresionado cómo el hielo alrededor de las cuchillas se deshace y estas se van hundiendo poco a poco. Antes de darme cuenta, estoy soportando mi peso sobre el agua únicamente con mi magia.

-Lo tengo.

Naruto sonríe.

-Increíble. Tienes un control bastante alto de tu magia. ¿La sientes moverse?

Cierro los ojos y me concentro. (Hay algo, una especie de corriente, moviéndose por mi cuerpo, saliendo de un punto justo en el centro del pecho, expandiéndose por todas mis extremidades y fluyendo hacia mis pies, donde hay una mayor concentración.)

-Sale de aquí-toco mi esternón-y va hacia las extremidades, pero sobre todo hacia mis pies.

-Perfecto. Ese es tu flujo mágico. Normalmente la magia solo se mueve hacia la mano dominante en el momento de lanzar un hechizo, pero cuando conectas con él directamente, empieza a extenderse de forma inconsciente hacia todos los rincones, preparándose para lo que sea que necesitas. Es el mismo principio cuando no utilizas la varita.

-¿Hay algún modo de ver el flujo?

El profesor Uzumaki lo piensa realmente.

-¿Ver el flujo? Sí... si se cambia un poco la fórmula... Veamos.

Se pone la mano en el pecho y tras unos segundos, una línea se dibuja sobre su ropa y piel. (Es de un tono anaranjado, pero con un tinte morado en el centro. Tengo el presentimiento de que eso no estaría ahí si hubiera lanzado el hechizo unos días antes.)

Como ví en mi propia magia, hay una mayor concentración en las plantas de los pies.

-¿Ha funcionado?

-¡Por fin haces algo bien, dobe!

Urusai, teme!

Se escucha la risa de Itachi resonando por todos lados.

-Vosotros dos no váis a cambiar nunca.

-Cállate, aniki.

-Sí, Itachi, mejor calla.

Las líneas de magia desaparecen del cuerpo del profesor, que sonríe divertido.

-¿Puedo caminar por ahí?

-Claro, manten el flujo estable y si sientes que te debilitas, vuelve a lanzar el frigus.

Asiento y me acerco a la orilla donde están los hermanos, hablando animadamente. Sasuke me mira brevemente.

-Aniki, él es Harry Potter, el Octavo de los Ocho y Guardián del Metal. Harry, mi hermano Itachi.

Itachi me sonríe ligeramente como saludo.

-Ah, ya decía yo que habías utilizado tu flujo con demasiada facilidad. Tienes un gran talento, Harry, no lo desperdicies como el Nandaime.

(Otra vez ha vuelto a utilizar esa palabra... Nandaime. ¿Qué significará?)

Sasuke parece ver mi confusión.

-Nandaime significa séptimo. En nuestro viejo pueblo al líder se le conoce con el número que ocupa en la lista de líderes. Naruto fue el séptimo. Y casualmente también es el Séptimo entre los Ocho, lo echaron a suertes.

Itachi mira a su hermano sorprendido.

-Hace mucho que no te escucho llamarle por su nombre.

Sasuke desvía la mirada hacia el lago. (¿Está sonrojado?)

-Puedo llamarle como quiera.

-No lo niego, pero la última vez que lo hiciste fue bajo los efectos del afrodisíaco.

-¿Y me puedes culpar? Tú también lo gritaste más de una vez.

Itachi también se sonroja, pero no desvía la mirada. En su lugar se lleva una mano a la mejilla.

-Parece que fue hace una vida... Y al menos ahora sé que las venas reflejan un cuerpo humano real.

-En realidad es un buen trabajo. Si no lo supiera diría que es auténtico.

Sasuke pellizca la mejilla de su hermano y tira.

-¡Ouch! ¡Duele, ototou!

-Los nervios también funcionan.

Itachi le saca la lengua y hace una mueca frotándose la mejilla herida. (Sí, realmente son hermanos.)

-Créeme, lo sé, ayer por la tarde empecé con la rehabilitación de Kagura. Me presionó hasta límites que ni siquiera sabía que existían. Todavía me tiemblan los músculos.

Unos pasos sobre el agua me sorprenden y Naruto se situa a mi lado.

-Bueno, parece que todos lo han pillado y los que no tienen a alguien que sí. No ha ido tan mal como pensaba-me sonríe-. ¿De qué estáis hablando por aquí?

-Recordando el pasado y comentando el nuevo cuerpo de Itachi.

-Sí, me gustaría conocer personalmente a Samael. Parece alguien realmente interesante.

-Y lo es. Solo le he visto cuando desperté y durante las comidas, pero Severus me ha contado bastante de él, métodos para sobrevivir en Ilsit. Y más aún mientras viva en la Mansión de Metal.

-Siempre hemos escuchado sobre Ilsit, pero nadie nos ha contado mucho sobre ella. ¿Cómo es?

-Bueno... es bastante grande. Hay un gran monte a un lado de la isla, donde están las Mansiones Elementales y la Catedral de Metal. A los pies del monte hay un pequeño pueblo, donde viven los sujetos que ya han despertado. Saphira ya me ha enseñado mi futura casa, un pequeño piso en el bloque de los solteros.

(¿Hay una catedral en la isla?)

-¿De verdad hay algo llamado así?

-Es un nombre informal, Samael los llama Los Pisos. De momento seré el único viviendo allí, pero en Las Casas hay una pareja y un sujeto esperando que sus amantes despierten. Creo que eran... de las clases D y S.

-¿Y esa clasificación tiene algún significado?

Itachi sonríe misterioso.

-Por supuesto, pero no tengo autorización para hablar de ella. Los únicos que pueden son Saphira, Firnen, Thorn y, por supuesto, Samael.

-¿Y la catedral que mencionaste?

-Ah, al menos alguien inteligente. Esa es la guinda del pastel, Harry. Una catedral gótica creada únicamente con metal y dedicada a un solo ángel, el ángel de Samael. Es un santuario sin dios, cubierto por las estatuas de los maestros escultores de todos los tiempos. Incluso yo me sentí relajado cuando entré y sentí el sol a través de las vidrieras-cierra los ojos-. Es un sitio donde realmente puedes sentir el amor y la devoción que siente Samael por su ángel.

-¿Quién es su ángel?

Su expresión cambia a una realmente triste. (¿He preguntado lo que no debía?)

-El amor de su vida. Murió hace mucho tiempo. Sev me contó que cuando ocurrió lo de Dashur, ya había muerto.

Hay un segundo de silencio.

-Dashur... eso ocurrió hace... ¿cuatro mil años?

-Creo que fueron cinco mil. Le preguntaremos a Shaun después-Sasuke mira a su hermano-. ¿Samael tiene más de cinco mil años?

-Según Severus, pero no sabe exactamente cuánto más. En realidad... toda su vida antes de la Batalla de Dashur es virtualmente inexistente. Conoce todos los idiomas, la historia, la sociedad, todo, pero no habla de lo que ocurrió antes de Dashur. Ni siquiera sabemos dónde nació, pero se considera un egipcio auténtico.

-¿En serio? ¿Egipcio?

-Fue el sumo sacerdote del primer Faraón. Es todo lo que sé sobre él, siento no ser de más ayuda, Nandaime.

Miro a Naruto. Él observa sus pies con las manos en los bolsillos del pantalón. Mueve la cabeza pensativo.

-Más de cinco mil años... egipcio... amor muerto... buen arquitecto... excelente científico... metal... tendremos que esperar al sábado para conocer más. Aun así hay algo que no me cuadra en todo esto...

-¡Profesor! ¡Mire! ¡Allí!

Todos nos giramos hacia el otro lado del lago. (Noto un cuchillo en la mano de Naruto y que Sasuke ha hecho aparecer su katana repentinamente.)

Un lobo de un blanco algo sucio nos observa. Parece tranquilo, sentado moviendo la punta de la cola lentamente. Sus orejas están apuntando hacia nosotros, pero se mueven hacia los lados. De repente giran hacia atrás y el lobo mira hacia el interior del bosque. Una bandada de pájaros levanta el vuelo.

-Naru, ¿es...?

-Sí. Nunca antes había visto uno con ese color tan pálido.

El lobo se pone en pie y empieza a trotar bordeando el lago. Se detiene junto a una mujer de pelo rosa que le acarica entre las orejas. El lobo se tumba sobre su espalda para que ella le rasque en la barrica, como si fuera una mascota juguetona.

-Debe ser... sí. Perdonadme un momento. Sas, vigílales.

Naruto sale del lago y se acerca a Zinnia (es claramente ella, su pelo es rosa) y al lobo. Habla con ella un momento y luego ambos miran al lobo. Este ladea la cabeza graciosamente y lanza un ladrido corto. Zinnia asiente hacia Naruto y este regresa feliz.

-¿Qué has hecho, dobe?

-Mejorar la clase de Criaturas Mágicas.

-Sí, claro, lo que tú digas.

Naruto solo sacude la cabeza.


Todos estamos sentados en la zona de alquimia del aula de pociones. A pesar de llevar aquí diez minutos, el profesor todavía no ha llegado. (Noto que Draco está poniéndose inquieto.)

Shaun entra bastante molesto.

-Desmond tardará un poco más. Hay algunos problemas que tienen que solucionar. De momento terminaréis de combinar los elementos básicos y cuando terminéis, podéis hacer lo que queráis hasta la siguiente hora. Vamos.

Se acerca a una ventana y observa el exterior con seriedad. (Está ocurriendo algo importante...)

Kanda y Sasuke entran con sus katanas y se acercan a Shaun.

-¿Cómo van?

-Les están dando una paliza. Desmond ha tenido que bajar al cuerpo a cuerpo.

Shaun suspira.

-¿Y el resto?

-Eragon e Inuyasha siguen atacando con Percy y Shaoran defendiendo. Naruto cambia de una zona a otra según es necesario. Y Desmond ha bajado de su torre.

-¿Qué hay de Allen?

-Sigue con el acertijo de la puerta.

Los tres se quedan en silencio.

-¡¿Quién le dijo que se metieran en los sótanos?!

Kanda y Shaun sonríen frente al estallido de Sasuke.

-Ya sabes cómo son. Si ven un lugar oscuro, tenebroso y con monstruos, se meten de cabeza. No importa que puedan pasarse allí dentro días, semanas o meses.

-Si no regresan en menos de una hora, llamamos a los refuerzos. De momento que sufran un poco más.

-¿Y qué hay de Severus?

-Intentando reconciliarse con la nueva bibliotecaria. Nunca lo había visto tan pillado.

-La primera vez que se enamora en toda su vida y tiene que ser de una femme fatale.

(¿Zinnia? ¿Una femme fatale? No creo que... Sí, le queda totalmente.)

Escuchamos un estallido desde el exterior y los tres hombres miran fuera.

-Parece que han salido y Desmond viene corriendo.

-Le dije que no me cortaría las uñas si llegaba antes de que termine su clase. Tendré que devolerte la lima, Kanda.

-Quédatela de momento, puede servirte para afilarlas. Seguro que le haces unas bonitas marcas.

-Creo que iré a ver cómo ha acabado el dobe. Le he visto un par de heridas...

-¿No estaba Kyubbi con él?

-Esa bola de pelos no hace nada útil. Solo se burla y aparece en los momentos más inoportunos. Como en nuestra última cita. Me gustaría aplastar a ese saco de pulgas...

El profesor Miles entra jadeando y con un rifle colgado del hombro.

-¿Llego a tiempo?

-Tienes suerte, Miles. ¿Por qué os habéis metido ahí?

El profesor se acerca a la ventana también. Deja el arma junto a la pared y se cruza de brazos.

-Según la investigación de Eragon, ahí dentro puede haber algo que ayude a deshacer la maldición de Murtagh.

-¿De verdad? ¿Qué es?

-Se supone que es una perla, la que utilizó Cleopatra para ganar contra César.

-¿Y qué es ese sitio?

-La tumba de los Fundadores de Hogwarts.

Eso nos detiene a todos los alumnos. (¿Ese lugar existe de verdad?)

-¿Qué?

-Según las leyendas más antiguas de Hogwarts, bajo el castillo existen cuatro cámaras creadas por los fundadores que preceden a su cámara sepulcral. Hemos pasado por la Cámara de Gryffindor, con todos los monstruos que metió allí dentro para demostrar el valor. Pero la puerta de la Cámara de Ravenclaw se nos resiste.

-Lo vuestro nunca fue la inteligencia.

El profesor ignoró el comentario de Shaun.

-Volveremos después de la cena.

-Pero... el coro...

-Se cancela por hoy. Allen ya ha dejado claro que su prioridad es el hermano de sangre de Eragon.

-¿Cómo es la puerta?

-Tiene algunos símbolos y runas, pero ni siquiera Percy los conoce. Parecen anteriores al Imperio Romano.

Sasuke observa al profesor.

-¿Hay una flor de loto?

-Sí, pero también una constelación y un símbolo de fertilidad armenio.

-Es extraño que aparezcan juntos... Pertenecen a condificaciones diferentes... ¿Conoces a alguien que sepa más de simbología?

-Personalmente no, pero escuchamos que Samael es un experto en todo este tema.

-¿Y vas a traer a Samael en una sola tarde?

-Nos las arreglaremos. De algún modo...


Sasuke y el profesor Uzumaki nos están esperando en el patio. (Los dos están tensos, seguramente por lo de esta noche.)

-Bien, vamos a esperar un poco a que llegue nuestro guía de hoy. Y a ver si Zinnia acepta a venir también.

-Conociendo a mi hermana, seguro que acepta.

Los dos se giran sorprendidos hacia el hombre de pelo castaño rizado y ojos azules. Viste unos pantalones de cuero negros y sus hombros anchos llenan la chaqueta gris grafito con dos filas de botones en plateado. (¿Quién es?)

-¿Hyperion?

-A vuestro servicio. ¿Debo llamarte también profesor?

-Solo Naruto. ¿Dices que tu hermana vendrá?

-Zinnia siempre ha sido un alma libre. Además, querrá alejarse un rato del vampiro.

Su labio superior se eleva ligeramente en una mueca molesta.

-Al parecer la rivalidad entre vuestras especies es real.

-Ha ido redunciéndose con el tiempo, pero no voy a aceptar que un vampiro salga con mi hermanita.

De repente, una pelota de goma de color rosa chillón le golpea de lleno en la frente.

-¡Scorpius Hyperion! ¡No voy a dejar que opines sobre mis relaciones!

Zinnia está en la puerta con las manos en las caderas y una expresión amenazante (a pesar del pelo rosa.)

-Pero, Lil... ¿no te puedes quedar con las súcubos?

-Con el tiempo te aburres y sabes perfectamente que siempre he sido más de vampiros.

-¡No de él! ¡Sabes que odia a los de mi tipo!

-Y le patearé el culo las veces que sean necesarias hasta que deje de hacer comentarios sobre ti y los tuyos. Pero tú también vas a dejar de hablar así si todavía quieres tener hijos. ¿Está claro?

-Lil...

-¿Está claro?

Hyperion se estremece.

-Sí, señora.

Zinnia sonríe.

-Entonces perfecto. ¿Nos vamos?

Sasuke sacude la cabeza.

-Me recuerda a alguien...

Se sitúa junto a la mujer y ambos se dirigen al bosque. El profesor les sigue haciéndonos un gesto para continuar. Hyperion se queda un momento rezagado. Le observo mientras recoge la pelotita y la lanza al aire un par de veces, mirando hacia el castillo. Con un asentimiento firme se gira sobre los talones y se acerca a su hermana con un trote rápido.

-Antes hice un recorrido rápido del camino. Pasaremos cerca de la zona de nacimiento de Kara, espero poder evitar los problemas si me desvío por otra ruta y atraígo a Damien. ¿Conoces el Río de Luna?

-Por supuesto.

-Si no me equivoco, estamos en mitad de la temporada de migración de otoño de los Gamos de Invierno y los Ciervos Gigantes. También es posible que veamos náyades y dríadas, en ese caos me gustaría que usaras tus... "habilidades".

-Es la primera vez que me pides que distraiga a alguien. ¿Por eso me has traído?

-Ciertamente es my útil en ocasiones, pero no te adelantes.

-No lo haré, tranquilo.

Llegamos al borde del bosque y nos detenemos. El profesor pide atención a todos.

-Bien, escuchadme. Hoy iremos a un punto importante del Bosque Prohibido donde veremos varias especies de criaturas mágicas. Lo primero es mantener la calma y permanecer en silencio, muchas de esas criaturas son susceptibles a los ruidos extraños. Lo segundo es que permaneceréis en todo momento cerca de uno de nosotros cuatro. Y por último, voy a presentaros a Hyperion Crane, un hombre lobo blanco.

(¿Él es el lobo blanco que vimos antes?)

Hyperion se cruza de brazos.

-Por mi edad, soy uno de los hombres lobo más antiguos que siguen vivos. Al pasar de los quinientos años, todo miembro de mi especie puede cambiar a su forma lupina sin necesidad de la presencia de la luna llena. Además, como fui mago antes de transformarme, tengo una capacidad mágica superior a la media, ya que he tenido suficientes años como para mejorar y aumentar mis habilidades y conocimientos. Vuestro profesor me pidió que fuera vuestro guía en el Bosque Prohibido. Os pido, que sigáis todas mis indicaciones, por absurdas que parezcan. Soy el encargado de vuestra seguridad y eso me lo tomo muy en serio. ¿Todos listos? Entonces vamos.

Se gira hacia el bosque y empieza a caminar. (Puedo notar que todos mis compañeros, incluyendo a Draco, están un poco aterrorizados por él. Aunque no es para menos.) Respiro hondo y me adelanto hasta estar a su lado.

-¿Qué se siente al correr como un lobo?

(Por estar a su lado, noto el estremecimiento que recorre su espalda.)

-Es de lo mejor que se puede sentir. Notas el tacto de la tierra bajo las almohadillas de las patas y los músculos estirarse y contraerse. Y por supuesto, el oído aumenta y se escuchan cosas que en forma humana no eres capaz. También lo hace el olfato-cierra los ojos y respira hondo-. Y cuando vas de cacería con una manada que confía en ti para que la guíes... no hay nada mejor.

-¿Y tu edad?

Hyperion ríe (con una risa profunda.)

-Demasiada como para contarla. A partir de los mil pierdes la cuenta.

-Entonces puedo suponer que tienes más de mil años.

-Más o menos... mil seiscientos.

(Eso me sorprende.)

-¿Puedo preguntar por tu hermana?

-Algunos menos de quinientos. Pero es la más joven de la familia y yo ni siquiera soy el mediano de todos los primos.

-¿Cuántos primos sois?

Hyperion tiene que pensarlo seriamente.

-Tengo veinte primos y una tía, pero esa tía es la hermana de mi madre y sobrina de mi padre.

-¿Incesto?

Me lanza una ligera sonrisa.

-Algo así. En realidad ninguno de mis tíos está relacionado con la sangre, algo así como contigo y tus Hermanos.

Me tropiezo con una raíz. (¿Sabe que somos los Ocho?)

-¿Cómo...?

-Créeme, cuando los Ocho se reúnen, el mundo tiembla y las criaturas mágicas empiezan a movilizarse para la Noche Eterna. Por supuesto, la mayor parte de los hombres lobo estaremos con vosotros. No puedo decir lo mismo del resto.

-¿Sabes cómo será la Noche Eterna?

Hyperion se queda en silencio unos segundos.

-En realidad... ya hubo una Noche Eterna hace cinco mil años.

Eso me hace detenerme físicamente. (¿Qué?) Vuelvo a ponerme a su lado.

-¿Qué quieres decir? ¿Por qué no me han dicho nada?

-Porque ninguno de tus Hermanos lo sabe-mira hacia atrás, hacia Naruto-. Hablaremos luego, con Zinnia y el vampiro presentes.

-¿Severus lo sabe?

-Conoce partes, pero no conecta los puntos. Por supuesto es normal en un vampiro. Los hombres lobo lo hicimos hace muchos siglos-se detiene y levanta la mano sobre el hombro-. Vale, aquí nos separamos. Zinnia, nos vemos en el Río.

Sacude la cabeza y con un destello de luz blanca, se transforma en el lobo blanco. Me mira y se lame el hocico antes de saltar entre los árboles y desaparecer. Zinnia se aleja del profesor y Sasuke y se pone a mi lado.

-Vale, damas y caballeros, a partir de aquí el camino se vuelve realmente peligroso. Una pareja de la manada de estos bosques tiene su madriguera de nacimiento a un par de kilómetros de aquí, lo que significa que estamos en los límites de su territorio. Hyperion ha ido a distraer al macho al otro lado, pero id con cuidado.

Se gira (moviendo el pelo rosa sobre el hombro) y empieza la marcha de nuevo.

Me quedo a su lado, sin saber exactamente si hablar con ella o no. Al final es ella quien inicia la conversación.

-Seguramente mi hermano ya te ha contado mucho sobre nosotros.

-Algo así. Un poco sobre vuestra familia, vuestras edades y... la primera Noche Eterna.

Zinnia asiente.

-Sí, suena como mi hermano. Verás... la primera Noche Eterna en realidad es una teoría que hicimos él y yo con dos de nuestros primos hace mucho. Todo encaja, pero... de ser verdad, los Ocho anteriores a vosotros habrían ganado y seguirían vivos. Aunque no les hemos encontrado en ningún lado y si hubieran muerto, lo sabríamos.

-¿Por qué nadie lo sabe?

-También tenemos una teoría sobre eso, no somos expertos, pero creo que hay alguna especie de hechizo sobre esa Noche Eterna en particular. Como el Destierro de los Nombres aplicado a un hecho histórico.

-¿El Destierro de los Nombres?

-Pregúntale a Eragon. Está en su área de especialización-un crujido nos sobresalta a todos. Zinnia me empuja hacia atrás y coloca la mano frente a ella. (Unas pequeñas chispas saltan entre sus dedos.) Observa atentamente entre los árboles. De repente, un pájaro salta de una rama y se posa en mitad del camino.

Parece un cuervo, pero sus plumas son de todos los colores. Ladea la cabeza y abre las alas.

-¿Eso es un Cuervo Arcoiris? Pensé que se habían extinguido.

-Sí, deberían haberlo hecho...

Zinnia se arrodilla y extiende una mano. El pájaro graznó, pero fue saltando hacia su mano. Deja que ella le acaricie y se sube a su brazo, picoteando la manga de la chaqueta. El profesor se acerca en silencio (en serio, sus pasos apenas se escuchan y eso que estamos sobre un montón de hojas secas.)

-Es precioso.

-¿Qué es? Es la primera vez que escucho sobre un Cuervo Arcoiris.

El profesor se agacha y acarició el pecho emplumado del ave.

-Se supone que están extintos. Que esté aquí significa...

-Que es posible que sea el último de su especie.

El cuervo se subió al hombro de Zinnia y agitó el ala que no estaba junto a su cuello.

-Parece que le gustas.

-No sé por qué...-le rasca bajo el pico-. Será mejor que sigamos. No quiero que mi hermano se esfuerce más de lo que necesita.

El profesor asiente y continuamos con el camino. Tras casi un cuarto de hora, llegamos a un claro entre los árboles. Un río cristalino fluye en mitad del claro.

-Bien, quedaos cerca de los árboles por si hay alguna emergencia. Esperaremos hasta que venga alguna criatura.

Zinnia se sienta en una gran roca (el pájaro salta a su rodilla) y se recoge el pelo rosado en una cola alta con varios mechones alrededor de la cara.

-A esperar.

Solo dice eso, pero una ligera brisa agitó las ramas de los árboles. Una mujer de piel verdosa, con unos trozos de corteza y hojas cubriéndola y el pelo trenzado con flores apareció de detrás de un árbol. Nos observa a todos con ojos verdes y poco a poco se acerca a Zinnia.

Ambas mujeres se miran un momento, hasta que la dríada (estoy seguro que de que es una dríada) acerca una mano para tocar el pelo rosa. Suelta una risa melódica y sonríe.

Zinnia extiende una mano para tocarle también pelo.

Hay otra risa desde el río y todos nos giramos para ver a otra mujer, esta de pelo rubio platino tapando todo lo necesario y ojos azules. La dríada se acerca a la náyade y empiezan a hablar emocionadas en un idioma muy melódico. La náyade mueve la mano para que Zinnia se acerque.

-Parece que las has enamorado.

-Suele pasarme. Y al menos consigo que no intenten seducir a los alumnos.

Zinnia le guiñó el ojo a Sasuke y se acerca al río. Draco se sienta a mi lado y ambos observamos a la náyade y a la dríada mientras hablan entre ellas y juegan con Zinnia.

Un crujido entre los árboles nos alerta a todos de nuevo. (La náyade y la dríada se esconden tras Zinnia.) Hyperion aparece en forma humana con la chaqueta desgarrada en la manga y sangre goteando al suelo.

-¿Ya estás ocupada, Lil?

Zinnia solo le lanzó una mirada.

-¿Qué ha pasado, Hyperion?

-Con Damien todo bien, pero de camino aquí me encontré con un par de miembros de la manada que me atacaron sin motivo. Creo que hay una guerra interna.

Zinnia suspiró y le indicó que se acercara. Hyperion se sentó en la orilla del río y empezó a quitarse la chaqueta. (Debajo solo lleva una camiseta negra de manga corta.) La dríada se acercó y miró la herida con curiosidad. Luego habló de forma que todos la entendiéramos.

-¿Quieres que te cure?

-Gracias-la dríada cogió un trozo de musgo de su "falda" de corteza-. ¿Cuál es tu nombre?

-Ilianajiroshani. ¿Y el tuyo?

-Scorpius Hyperion.

La náyade se unió a la conversación. (Parece que todos han olvidado nuestra presencia.)

-Como la constelación del escorpión y el titán Hyperion padre del Sol, la Luna y la Aurora. Tus padres debían estar muy unidos a la mitología.

-También a las estrellas. Nuestro hermano mayor se llama Eryx y mi mellizo Lynx.

-Cuatro hijos: tres varones y una mujer-la náyade aparta un mechón de pelo de la frente-. Y puedo suponer que los tres mayores son criaturas mágicas.

Zinnia sonrió.

-Exacto. Eryx es un íncubo y Lynx un youkai.

-¿Cómo podéis ser tan diferentes?

Hyperion hizo una mueca de dolor cuando Ilianajir... la dríada presionó con fuerza la herida.

-Un siglo y medio antes del nacimiento de Lil, un grupo que se oponía a nuestros padres nos secuestró a los tres para darles una lección. Mediante una réplica de los experimentos de nuestro padre, nos convirtieron en las criaturas que somos ahora. Eryx y Lynx fueron utilizados en el tráfico de esclavos sexuales y a mí me metieron en anillos de pelea ilegales. Imagínate, recien transformados y ya luchando por nuestras vidas. Cuando me salvaron... fue cuando ví por primera vez al auténtico guerrero que es nuestro padre. No dudó un solo momento en acabar con todos los que estaban allí con sus propias manos. Luego se acercó a mí y me dijo que volviera a casa, que mamá estaba preocupada. Lo hizo parecer tan fácil...

-¿El qué?

-No tener remordimientos por quitar una vida.

El profesor Uzumaki se cruza de brazos (todavía sentado contra un árbol cerca de mí.)

-Batalla tras batalla, aprendes a liberarte de tus emociones para no sufrir ni hacer sufrir a tus personas más cercanas. Tu alma se rompe en tantos fragmentos que es fácil utilizar las emociones para tapar las grietas, a costa de la pérdida de ellas. Vuestro padre... debió haber luchado en muchas ocasiones para llegar a ese punto.

Zinnia asintió.

-Lo hizo. Desapareció antes de mi nacimiento, pero por lo que me han contado que gracias a él, mis tíos sobrevivieron en muchas ocasiones. Su apodo era "Escudo de Hierro".

(Algo resuena en mi mente, como si yo conociera ese apodo. ¿Por qué? No tengo nada que ver con ellos. Son mucho mayores que yo.)

La náyade y la dríada intercambian unas palabras en su idioma melódico. Ambas tienen expresiones serias. (Hay una palabra que se repite mucho. Samael. ¿Que tiene que ver con esto? ¿Por qué está en todos lados últimamente?)

-Si la intuición de Hanabikilahuara es correcta, y suele serlo, vuestro padre es una de las personas más confiables para las criaturas mágicas. ¿Le estáis buscando, no?

-¿Le conocéis?

-Es posible... pero es una persona muy privada y a veces tiene... ataques de auto-odio. Ha pasado siglos estableciendo un horario anual para equilibrar su vida e intentar que eso no ocurra. Odia los imprevistos y vuestra llegada...

-Podría desestabilizarle. Comprendemos.

-Le haremos llegar vuestra presencia en Hogwarts, él vendrá cuando esté preparado.

Zinnia sonríe ligeramente triste.

-Gracias. Con eso podremos trabajar.

Se hace el silencio en el claro.

-Naru, debemos volver si queremos llegar a tiempo para hacer los planes antes de bajar.

-Cierto. Gracias por acompañarnos Ilianajiroshani y Hanabikilahuara por quedaros con nosotros y permitirnos veros.

-No es nada, Nandaime. Si quieres algo de nosotras, Zinnia, estamos a tu servicio.

La náyade se inclina primero y deja caer un beso en los labios de Zinnia. Luego lo hace la dríada. Ambas desaparecen entre risas (una convertida en agua y otra en hojas llevadas por una ráfaga de viento.)

-¿Cómo lo consigues siempre?

-Si puedo impresionar a las súcubos y sobrevivir a tres semanas con ellas, puedo seducir a cualquier criatura femenina y masculina. Ahora volvamos, tengo toda la sección de Astronomía que archivar y organizar.


En cuanto llegamos a nuestra Sala Común (Naruto, Sasuke, Hyperion y Zinnia se dirigieron a la otra) me dejo caer en uno de los sofás.

-Primera semana terminada. Ha sido muy interesante.

Asiento distraído, ensimismado en mis pensamientos.

-Hay algo que no me cuadra en todo esto... Tengo que ir a hablar con los profesores.

Me levanto sin prestar atención a las miradas que me lanzan. Cruzo la puerta que separan ambas Salas Comunes y me encuentro con todos repartidos por los sofás. Me miran. (Noto que Zinnia e Hyperion están alejados de Severus, muy alejados.)

-Ah, Harry, te estábamos esperando. Ven.

Me siento en un sofá entre Shaoran y Percy.

Hyperion respira hondo antes de empezar a hablar.

-Antes ya le comenté algo de esto a Harry. Existió una Noche Eterna anterior a la que esperáis y, por tanto, otros Ocho anteriores a vosotros.

Eragon es el primero en reaccionar.

-¿Qué? No... no es posible, lo sabríamos.

-No si se aplicó un hechizo similar al Destierro de los Nombres a la Primera Noche Eterna y se cambió en la memoria de las personas que lo vivieron, salvo, por supuesto, los Ocho.

-¿Cuándo sucedió eso aproximadamente?

-Hace unos... cinco mil años, creemos. Tuvo que ser una batalla de grandes dimensiones, con millares de muertos.

Severus es quien responde.

-Hay una.

-¿Cuál?

-La Batalla de Dashur. Sam... debe saber algo.

-¿Puedes llamarle?

-Lo intentaré.

Coge un móvil del bolsillo del pantalón y marca un número. Luego lo pone en altavoz sobre la mesa. (Se me hace raro que exista tecnología en el mundo mágico.) Una voz profunda responde a los tres tonos.

-Más vale que sea importante, Sev. Tengo un bizcocho mármol en el horno.

-En realidad lo es, Sam. Estás en altavoz y alrededor están...

-Allen, Kanda, Desmond, Shaun, Eragon, Inuyasha, Naruto, Sasuke, Percy, Shaoran y Harry. ¿Alguien más?

Hay miradas confusas entre los profesores. Severus sonríe.

-Es adivino. Sí, los hermanos de los que te hablé antes.

-Ah, sí, "ella" y su hermano hombre lobo. ¿Te sirvieron los consejos?

-Me fueron de pena, pero de eso hablamos luego. ¿Sabes algo sobre la Batalla de Dashur?

-Severus, si vas a preguntarme por esa estupidez de nuevo voy a colgar. Quiero hacer un pan de helado de vainilla y no me queda mucho tiempo.

-No, escucha. ¿Hay alguna posibilidad de que la Batalla de Dashur fuera una Noche Eterna que no se conoce?

Silencio al otro lado de la línea.

-Los hermanos. ¿Cómo os llamáis?

-Zinnia e Hyperion Crane.

-¿Hyperion?

(La voz de Sam suena conmocionada.)

Los hermanos se miran confundidos.

-Sí.

-¿Por casualidad es Scorpius Hyperion?

-¿Cómo...?

-Esperad un momento-la voz se vuelve más lejana-. Firnen, vigila el bizcocho del horno. Estaré en la Catedral-se escuchan pasos-. Escuchadme bien, la Batalla de Dashur fue realmente una Noche Eterna. Perdimos a Nuestros Hermanos del Rayo y de la Tierra.

-Entonces tú eres...

-Soy el Señor del Metal anterior a Harry-se escucha una gigantesca puerta abrirse y un minuto después cerrarse-. Yo y mis Hermanos decidimos ocultarnos, preparar el camino para los siguientes Ocho evitando que los Enemigos piensen que pueden matarnos. Eso habría sido peligroso.

-¿Sobrevivieron vuestros Enemigos?

-No, arrasamos con ellos-suspira pesadamente-. Ahora que todo ha salido a la luz, puedo contaros lo que pasó en aquella ocasión, para que os preparéis. ¿Por dónde empiezo?

-Siento curiosidad por algo. Tus Hermanos... ¿son los Ángeles Caídos?

-Sí, ese puede ser un buen punto. Veréis, a lo largo de los años, mientras os observaba, he notado similitudes entre todos. El Señor del Fuego es de la realeza, el Señor del Viento tiene demasiada lujuria contenida, el Señor de la Madera prefiere el pelo largo o el Señor del Agua es hijo del dios del mar. También entre los gustos: el género de la pareja, el tipo de lucha favorita, los hobbies...

-Entonces... ¿podremos saber nuestro futuro si nos fijamos en vosotros?

Samael se queda en silencio en su lado de la línea.

-No, haré todo lo posible para que no sea igual. No soportaría dejar que vuestras familias sufran lo que nosotros. Es más, a pesar de las muchas quejas de Fer, he cambiado vuestro futuro.

-¿Has cambiado...?

-¿...nuestro futuro?

-Pero... eso es imposible.

-El Metal es mucho más que controlar las armas o los minerales que se incluyen en la sangre. Tenemos la capacidad de la adivinación y el poder de influir en el destino.

(¿Minerales que componen la sangre?)

-¿Quieres decir que yo también podré hacerlo?

-No exactamente, hacen falta muchos milenios para conocer el momento exacto en el que pasará cierta adivinación y qué decisión cambiar para desviar el camino que conduce a ella. Pero con tiempo, paciencia e instinto, podrás cambiar pequeñas decisiones en un futuro cercano. Por ejemplo, lo que ocurrió en la última cita de Naruto y Sasuke debería haber pasado en... tres años, pero hace dos siglos me encontré con un niño rubio de cinco años que me contó que estaba enamorado de cierto chico pelinegro, pero que sabía que nunca podrían estar juntos.

Naruto interrumpe.

-Espera, espera. ¿Tú fuiste Shigen?

-¿Shigen?

-La primera persona que me trató como un niño y no como un monstruo.

Samael ríe.

-Sí, uno de mis muchos nombres. En realidad me he involucrado en vuestras vidas más de lo que creeis. Jiral, Macarel, Shintarou, Alfred, Salai, Kriptokos... Todos tienen algo en común. ¿Alguno lo sabe?

-Fueron pelirrojos.

-Exacto. Seguro que a mi ángel no le gustará pero soy pelirrojo natural y no puedo cubrirlo cuando cambio de apariencia. Supongo que es la maldición que me lanzó mi Enemigo... Da igual.

-Como nota al margen y hablando de Salai... vuelve a robar en mi Louvre y te falta mundo para huir.

-Créeme, mañana mismo me lo agradecerás. Y también por la Virgen de las Rocas y otros varios cuadros del Prado.

-¿También en el Prado? Serás...

-Sí, la posesividad de la Tierra. Eso tampoco ha cambiado. Buena suerte con tu suegro, Harry, la necesitarás.

-Esto... ¿gracias?

Samael vuelve a reirse.

-Volvamos a lo serio. La Noche Eterna. Todo empezará con una alteración de la naturaleza. Los volcanes se activarán a la vez, los tsunamis arrasarán con las costas, los terremotos derrumbarán los edificios, los huracanes arrancarán los árboles. Entonces, en un mundo casi desolado, el ser humano mostrará su verdadera naturaleza y empezarán a matarse los unos a los otros. Esa fase la llamamos Las Masacres. En una de esas Masacres lucharéis vosotros y vuestros Enemigos, esa en concreto es la que se conoce como la Noche Eterna. Tenéis que darlo todo desde el principio, confiar en los antiguos enemigos y desconfiar de los viejos amigos. Eso... es todo lo que puedo deciros, el resto es inescrutable.

(¿Confiar en los antiguos enemigos y desconfiar de los viejos amigos? ¿Qué quiere decir con eso?)

-Gracias, Samael.

-No es nada. Y una última cosa. Vosotros dos, los hermanos Crane, regresad a vuestra dimensión, esta no es vuestra guerra.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Exactamente lo que he dicho. Quienes no se involucran en nuestra guerra, no deberían lucharla. Ademas... vuestro padre todavía tiene mucho que hacer aquí.

-¿Conoces a nuestro padre?

-Se puede decir que sí. Y por mucho que le alegre saber que no mató al amor de su vida y a su hija no nacida y que ahora esa hija ha venido con uno de sus hijos mayores para llevarle de regreso, sé que quiere terminar lo que tiene que hacer aquí. Sin su conocimiento exacto de los hechos que pasarán ahora yo no podría ayudaros como lo estoy haciendo. Regresad y no os pongáis en peligro.

Hyperion se inclina hacia delante.

-No, prometimos a nuestro padre y a los tíos regresar con él.

-Perdéis el tiempo, pero haced lo que queráis. Ya nos veremos.

Samael cuelga sin una palabra más. (Los hermanos se miran serios y creo que puedo notar una conversación no verbal entre ellos.) Allen suspira y nos mira a todos.

-Bueno, eso es suficiente de la Noche Eterna. Planeemos ahora cómo entrar en la Cámara de Ravenclaw.

-Voy con vosotros.

-Harry.

-Intad impedírmelo y sacaré la Capa de Invisibilidad para seguiros.

Mis Hermanos sonríen ligeramente.

-De acuerdo, estás dentro. Shao, pásale un medallón.

-Está claro que es imposible entrar sin tener delante la puerta.

-Ahora al menos podré pensar sin sonido ambiental...

-Cállate, Allen.

Sonrío sin poder evitarlo. (Esta es mi familia, ahora.)


-¿Dónde vas?

Miro a Draco. Está sentado en su cama revisando los deberes de Encantamientos.

-Tengo que hacer algo con mis Hermanos.

-No vuelvas muy tarde.

Me acerco a besarle. (Sus labios siguen siendo igual de dulces.)

-No lo haré. Te quiero.

Salgo de la habitación en silencio para evitar alertar a los ocupantes de las demás. Me encuentro con todos en la Sala Común. Con un chasquido de dedos de Shaoran, estamos en un lugar bajo tierra. Parece un salón de banquetes medieval, con cortinas rojas en las paredes, tapices sobre hazañas y una larga mesa de madera completamente puesta con platos, cubiertos y copas de oro. (Supongo que estamos en la Cámara de Gryffindor.)

-Bien, la entrada a la Cámara de Ravenclaw está ahí.

Shaun se acerca y observa los símbolos.

-Tiene que haber una conexión... Severus, mencionaste que Samael es experto en esto.

-Intenté llamarle antes y no contesta. Creo que contarnos todo eso de antes... no se lo esperaba. Él siempre ha actuado entre las sombras.

-Bueno, tendremos que hacerlo nosotros. Veamos... constelaciones, runas y símbolos armenios. Hay algo en común entre todos ellos.

También me fijo en los símbolos. (En realidad la constelación me suena de algo... Espera...)

-¿Eso no es Virgo?

-¿Virgo?

-Sí, la constelación es Virgo.

-Harry tiene razón. Y los otros símbolos... Todo tiene que ver con la fertilidad.

Desmond se acerca a la puerta.

-Todos... salvo uno-señala una especie de triángulo sin base señalando hacia arriba-. Esto es un símbolo masculino, la espada.

-Entonces ese debe ser la clave. ¿Señala algo?

Desliza los dedos hacia arriba.

-Sí, este de aquí, es...

Se parta de allí como si se hubiera quemado.

-¿Desmond? ¿Qué ocurre?

-Es el símbolo de la infertilidad absoluta. Los que me capturaron... lo grabaron en mí a la fuerza.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Me ataron a la mesa de operaciones, cortaron mi piel y músculos hasta dejar expuesto el homóplato derecho y lo tallaron. Todo sin anestesia, en nombre de la ciencia, decían.

-Desmond...

-¿Por qué está aquí?

Aprieto la mandíbula y presiono sobre el símbolo. La puerta se abre.

-Sea el motivo que sea, encontraremos las respuestas al final. Vamos.

Cruzo el portal (frente a las miradas de todos) y me encuentro en una biblioteca, pero sin libros. En el techo hay una gran cúpula pintada de azul con pequeños destellos blancos. Al otro lado de la estancia hay un par de cortinas de color bronce.

-Supongo que hay que pasar por allí.

Allen se acerca a las cortinas para separarlas, pero no lo consigue.

-¿Podrías ser más débil, moyashi?

-Lo digo en serio, parece piedra.

Desmond se acerca. (Parece repuesto de lo de antes.)

-Si fuera piedra lo notaría. Supongo que tiene un mecanismo para abrirlas.

-Toca buscar... Yupi...

-Yash, con un poco más de entusiasmo.

-Sí, sí...

Se separan por toda la sala, pero yo me quedo frente a las cortinas. (Siento algo extraño desde ellas. Son metálicas, de bronce. Pero su interior es hueco. ¿Hueco? No, ahí está el mecanismo. Es un metal diferente.)

Me acerco a ellas y busco una abertura. La encuentro en la de la derecha, pero no hay modo de abrirla. (Salvo para mí.) Me concentro en mi conexión con el metal y atraigo la placa cuadrada hacia mí. Se abre fácilmente. Detrás hay varios engranajes y correas, pero falta uno. Ante mí hay varias piezas más, de diferente tamaño y número de dientes.

-Ninguno encaja...

Me dejo guiar por mi instinto y enseguida empiezo a sacar piezas y a sustituirlas con otras. Conecto las correas entre las más lejanas, dejando huecos sin ocupar. Cuando coloco la última se escucha un clic y todo empieza a moverse. Doy un paso atrás para ver cómo las cortinas de bronce se mueven a ambos lados.

Todos me miran sorprendidos cuando regresan corriendo.

-¿Cómo lo has...?

Levanto una pieza que tengo en la mano.

-A veces hay que dejar llevarse por el instinto. Todo era metálico.

Severus sacude la cabeza.

-Supongo que te pareces a Sam más de lo que suponía. También le encanta la mecánica.

Me encojo de hombros y cruzo. Al instante me encuentro en una habitación similar a la Cámara de los Secretos. (Genial. ¿Tendré que volver a enfrentarme a un diario loco?)

-Harry, también eres el experto aquí. ¿Qué opinas?

-Que la puerta está en la cara. Pero mi capacidad se queda ahí, aquí no hay nada de metal.

-Con un poco de suerte, habrá una serpiente común y no un basilisco. Con Hime tengo más que de sobra.

-Por lo menos no matamos al último basilisco plateado.

-Dentro de unas semanas Hime tampoco será la última.

-¿Y por qué te molestan tanto las serpientes?

-Sam tiene predilección por el veneno y le gusta combinar el ADN de diferentes especies de serpientes para crear diferentes tipos. Por desgracia, la recombinación molecular les hace que les guste la sangre vampírica y soy el único supremo por allí. Me han mordido todas, menos Heart.

-¿Heart?

-Su serpiente favorita. El veneno produce los mismos efectos que cualquier poción de lujuria.

-Espera un momento. ¿Samael ha creado una serpiente que produce lujuria?

-Exacto. También pasa a ser su método de tortura favorito cuando lo mezcla con su conocimiento de los nervios del cuerpo humano. Es un poco sádico-me mira-. Harry, no seas como él. Desmond te matará.

-Si le hace algo a mi hijo, le dejaré peor que muerto.

-Desmond.

-Shaun.

El móvil de Severus suena sorprendiéndonos a todos. (¿Quién querría llamar a un vampiro a estas horas de la noche?)

-¿Sí?-Sev frunce el ceño-. Claro.

Lo coloca sobre su palma en altavoz.

-Siento el retraso por contestar. Hemos despertado a varios sujetos al mismo tiempo.

-¿A quiénes?

-Todos. Me aburrí de que la isla estuviera tan vacía.

-Estás peor que mal. ¿Cómo vas a controlarles a todos?

-Persuasión, un poco de soborno y bastantes amenazas.

Severus sacude la cabeza.

-No pienso perseguirles si se fugan.

-Conforme. Bueno, ¿en qué Cámara estáis?

-En la de Slytherin. Es como la Cámara de los Secretos.

-Que poco me gustó ese sitio... A ver, déjame que piense... Harry, en el lugar aproximado donde mataste al basilisco hay una losa suelta. Sacadla y debajo encontraréis una... no tengo ni idea de cómo la llaman, pero encontraréis algo que os servirá de ayuda.

Señalo el lugar y entre Eragon y Percy sacan la losa. (Debajo hay...)

-¿Qué demonios es eso?

Es una serpiente viva, pero hecha de plata y esmeraldas. Silva y se desliza entre los pies de todos.

-Creo que Salazar la llamó... Sibilis. Se la regaló un amante. Ella tiene la clave.

-¿Y cómo vamos a hablar con una serpiente?

-Preguntadle al Gryffindor con parte Slytherin. ¿Harry?

-No he probado a hablar pársel desde la guerra. No sé si...

-Podrás, estoy seguro. Solo hazlo.

-¿Y qué le pregunto?

-Ella te dirá lo que necesitas, solo sé lo más amable que puedas. Las serpientes adoran los buenos modales.

(¿Y cómo demonios lo hago?)

Me arrodillo frente a la serpiente de plata y ella me observa con ojos de esmeraldas.

-Buenas noches, señorita. ¿Puedo preguntar cuál es su nombre?

(Al menos sé que puedo hablar pársel.)

-Me llamaban Sibilis, pero nunca me gustó el nombre.

-¿Entonces, cómo prefiere que la llame?

-Sense.

-Es un placer conocerla, señorita Sense.

-Eres muy amable, joven. ¿Por qué nombre te conocen?

-Harry.

-Un placer, Harry. Supongo que quieres pasar por la puerta de mi maestro.

-Solo si usted lo permite.

-Quizás lo haga, pero prométeme que me sacarás de este sitio. Ha sido muy aburrido esperar mil años bajo esa piedra.

-Desde luego, jamás negaría un favor a una señorita.

Se desliza hasta mi brazo y empieza a subir por él hasta mi cuello. (Su piel de plata está demasiado fría.)

-Hay una palanca tras el tercer pilar de la derecha. Abrirá la puerta y creará un puente para pasar.

-Gracias, señorita.

-Solo Sense.

Asiento.

-Hay una palanca en el tercer pilar de la derecha.

Mientras Shaoran se acerca al pilar, Inuyasha me mira.

-Tengo que decir que esos silvidos son aterradores.

Sense silva molesta y se retuerce.

-Qué modales tan horribles...

Samael vuelve a hablar molesto al otro lado del móvil.

-¿Vais a pasar al otro lado o no? Tengo más trabajo que hacer aparte de quedarme en la cocina toda la noche.

Severus resopla molesto.

-¿El qué?

-Uno por el que me pagan tres millones.

-¿Información de alta clase? ¿De quién?

-De un tipo que se esconde en Brasil. Tendré que desempolvar el diccionario de portugués...

-¿Y qué vas a usar?

-Improvisaré, como siempre hago.

-Tu última improvisación no salió muy bien.

-Te dije que estaba bajo mucha presión en ese momento. Un país quería que matara al objetivo y otro que no lo hiciera. Y un tercero se metió para matarme a mí.

-¿Por qué siempre intentan matarte?

-Sé demasiado, estuve en el lugar equivocado en el momento menos oportuno, alguien se fijó en mí, la lista sigue.

-Sí, te aseguro que la lista sigue. Si vuelves a acabar en una cárcel de Singapur no cuentes conmigo para sacarte.

Eragon frunce el ceño.

-¿Acabó en una cárcel de Singapur?

Severus asintió fulminando el móvil con la mirada.

-Y lo más extraño es que estaba en Perú. Todavía siento curiosidad por cómo lo hiciste, Sam.

-Ni yo lo sé. Estoy seguro que me transporté a Tahití.

-¿Cuántas copas te tomaste?

-Cinco o seis.

-Creo que eso lo explica todo.

-Sev, sabes que tengo una alta resistencia al alcohol. Puedo beber más que Saphira, Fírnen y Thorn y no emborracharme.

-Sí, sí, y yo soy un cristiano devoto.

-¿No lo eres? Que yo recuerde una vez te colaste en un monasterio.

Severus suelta un gruñido molesto.

-Aquello fue un caso aparte y lo sabes. Tú mismo fuiste sacerdote.

-Sumo sacerdote de Ra, es otro tema. Fer sabía desde el principio que solo tengo un ángel.

-Siempre recurres a Fer. ¿Tienes alguna otra excusa?

-Cuatro más: Semyazza, Belial, Grigory y Mefistófeles. Mis Hermnos restantes.

-Hablando de tus Hermanos. ¿Cuándo te vas a Tokio?

-Bueno, tenemos que organizar el golpe, creo que lo haremos el domingo. El lunes tengo que hacer la revisión de todos los sujetos y el martes es el baile de disfraces en Sevilla. El miércoles es el mercado internacional en París, donde quiero comprar un par de nuevos ingredientes para mis experimentos en la cocina. El jueves... creo que tendré que perseguir a algunos sujetos por el mundo, seguro que encuentran enseguida los puntos débiles de las defensas de Isit. Supongo que la búsqueda se extenderá al viernes porque es aburrido terminar tan pronto. Así que supongo que el viernes nos iremos a Tokio, repasaremos el plan y por la noche me colaré en el museo para desactivar los sistemas de seguridad.

(Parece una vida entretenida, aunque debe ser un poco aburrido conocer lo que puede pasar.)

-Veo que tienes una agenda muy apretada.

-Sí, y todavía tengo que escribir mi apelación de mañana. ¿Os importa que lo haga ahora?

-Adelante.

Por fin, pasamos a la Cámara de Hufflelpuff. (Es... una cocina.)

-Bueno, hasta aquí llegamos.

Severus no puede evitar reirse con la declaración de Percy.

-Sam, tu especialidad.

-Buscad si hay alguna receta por ahí. Seguramente sea algún postre, a Helga le encantaban. ¿Crees que llamarles "viejos carcamales" es demasiado?

Todos empezamos a buscar por las cocinas, pero Severus se queda en el centro hablando con Sam. (Escucho atentamente.)

-Creo que ese es de tus insultos más suaves. ¿No puedes inventar algo mejor?

-Tengo varios mejores, pero me parecen exagerados para un juicio.

-¿Y qué piensas hacer cuando te pongan de los nervios?

-Cambiar a mi lengua materna. Con Osiris tengo un par de maldiciones bastante buenas.

-Te creeré, porque no tengo ni idea de egipcio.

-Me ofrecí a enseñarte cuando fui tu profesor.

-¿Samael te enseñó, Severus?

-Poco después de encontrarnos. Yo no era tan educado en aquellos momentos. Sam me enseñó a controlar muchos aspectos de mi vida.

-Salvo uno, sigues siendo muy irreflexivo cuando se trata de hombres lobo. Ahí radican todos sus problemas con... ¿se llamaba, Zinnia?

-Sí...

-¡Aquí hay algo!

Shaoran se acerca leyendo un pergamino. Allen se lo quita.

-Parece un postre. Tarta de chocolate con nueces y almendras. ¿Quién se encarga?

-Yo no.

-Ni me mires.

-Negativo.

-Soy horrible.

-Lo quemaré todo.

-Que lo haga otro.

Miro a los siete y suelto una carcajada. Sasuke, Kanda y Shaun se unen a mí. Severus sonríe.

-Sí, será mejor que ninguno de vosotros siete lo haga. Podéis quemar todo Hogwarts.

-¿Entonces quién, Sam?

-Harry.

-¿Yo?

-Si te pareces en algo a mí, y estoy seguro de eso, será tan natural como respirar. Vamos, te daré las instrucciones. Sev, envíame una foto del pergamino. Mientras, Harry, hazte con la colocación de la cocina.

Severus cuelga y le hace una foto al pergamino. Luego hace algo y vuelve a llamar.

-¿Lo tienes?

-Sí, es la tarta favorita de Helga. Empecemos con las medidas...

Con las instrucciones de Sam me resulta realmente fácil hacer la tarta. Trabajo rápido, utilizando hechizos para acelerar el proceso según me indica Samael. En poco más de media hora, el olor a chocolate inunda la cocina. Me seco el sudor de la frente. (Los hechizos sustitutos del horno son realmente potentes.)

-Creo que ya está.

-Bueno, creo que puedo imaginarme el olor. Según mis cálculos la puerta debería abrirse cuando alguien la pruebe.

Kanda se adelanta.

-Me presento voluntario. Huele de maravilla.

Corto un trozo de la tarta y lo pongo en un plato blanco con detalles en negro. Kanda lo prueba. Allen se cruza de brazos.

-¿Y?

-Delicioso.

Suelto un suspiro de alivio. (Lo he hecho bien.)

De repente, la puerta del otro lado de la sala se abre. Sasuke se acerca a Kanda y prueba la tarta.

-Oh, kami... esto está de muerte. ¿De verdad es la primera vez que cocinas?

Asiento tímidamente.

-Deberías hacerte profesional cuando todo esto acabe.

-Sí. Y al menos ahora no tenemos que preocuparnos porque los chicos mueran de inanición.

-¡Hey!

-Desmond, sabes que es cierto. Déjame probar eso.

(Shaun también. Estoy acabado.) Intento escaparme hacia la otra sala, pero Eragon me coge por la espalda del uniforme.

-De eso nada, tú de aquí no te mueves.

-Oh, vamos, suéltame.

-Con el tiempo te acostumbras, Harry.

Miro al móvil en la mano de Severus.

-¿Puedo hablar un momento con Samael sin el altavoz?

Severus se encoge de hombros, me da el móvil y va a probar el pastel. (No debería estar tan avergonzado.) Me aparto un poco y me llevo el móivl al oído después de quitar el manos libres.

-¿Qué ocurre, Harry?

-¿Me enseñarías a controlar el metal? ¿Y a cocinar?

Se queda un momento en silencio.

-Verás, Harry, no creo que sea un buen profesor. Pierdo la paciencia con rapidez y me exaspera repetir las cosas.

-Aprenderé rápido, tomaré notas y practicaré siempre que pueda. Pero... mis Hermanos solo pueden enseñarme la parte general de todo. Si tuviera más tiempo, si hubiera tenido el Retroceso...

-Harry, que no hayas sufrido el Retroceso es en parte culpa mía. Tuve que sacrificar muchos de tus futuros conocimientos para que no perdieras a tu amor. Soy alguien egoísta.

(¿Fue él? Sé que alguien detuvo mi Retroceso, pero...)

-¿Cómo?

-Verás, tu Enemigo está más cerca de lo que piensas. Si tu amor vivía, tu Enemigo debía morir prematuramente y detener tu Retroceso, anulando toda tu capacidad de aprendizaje. Mi Eemigo... mi cuerpo para matar a mi ángel, pero dejó mi mente intacta para verlo.

(Oh, Merlín. Él... mató al amor de su vida.)

-Yo... siento haberte hecho recordarlo.

-No pasa nada... Mira, lo pensaré esta noche y mañana antes del juicio te daré mi respuesta. Es lo máximo que puedo decirte ahora mismo.

-Es suficiente, gracias por considerarlo.

-De nada. Pásame a Severus, tengo algo que decirle.

-Bien-me acerco al vampiro y le tiendo el móvil-. Quiere hablar contigo.

Él asiente y escucha por un momento antes de hablar en un idioma que no reconozco. (Creo que es de Europa del este...)

-Bueno, ya basta de comer-miro y veo que se han terminado toda la tarta-. Sigamos y encontremos la perla de Cleopatra para que pueda ayudar a mi hermano.

Naruto se lame el chocolate del labio superior y asiente conforme. (Decido tomarles un poco el pelo.)

-¿En serio? ¿Soy el cocinero y no me habéis dejado probarlo?

-Tú mismo eres el culpable, no cocines tan bien la próxima vez.

-Y hazlo más grande. Apenas hay suficiente para todos.

Sacudo la cabeza y me dirijo a la puerta. (Severus me sigue, todavía hablando por el móvil.) Una vez al otro lado me encuentro frente a cuatro estatuas pintadas, dos hombres y dos mujeres.

Todos tienen expresiones naturales. Una mujer de largo pelo azul con una corona de zafiros con un vestido azul y bronce muy adornado sujeta un libro entre sus manos mientras conversa con otra mujer de pelo corto rubio y un vestido amarillo y negro hasta las rodillas que sostiene una bandeja con un plato y una copa de oro. Uno de los hombres, el pelirrojo con ropas de caballero rojas y doradas, sujeta el pomo de una espada de plata con rubíes mientras entrega una rosa de piedra al otro hombre, de largo pelo plateado y ropas verdes y plateadas con un anillo de oro con una piedra negra.

(Los cuatro Fundadores de Hogwarts. Rowena Ravenclaw, Helga Hufflelpuff, Godric Griffindor y Salazar Slytherin.)

En el pedestal que sostiene las cuatro figuras hay una inscripción en latín. Me acerco a leerla.

Querido buscador de la Perla Blanca:

Esa perla fue el precio que pedimos a un hombre a cambio de nuestros conocimientos más avanzados. Años después, el mismo hombre la pidió de vuelta cuando construyó este santuario. Siento que no encuentres lo que busques entre estos muros. Quizás el hombre siga vivo en tu época y pueda entregártela sin muchos problemas. Pregunta por él al fantasma que habita aquí dentro.

Sinceramente, Rowena Ravenclaw.

(¿Fantasma?)

-¡Sam! ¡Ni se te ocurra colgar ahora! ¡No!

Me giro hacia Severus que fulmina con la mirada el móvil.

-Sabes que eso es inútil, ¿no?

-Sí...

De repente, siento frío.

-Sois los primeros en entrar aquí en un milenio.

Sentado en el pedestal hay un fantasma de pelo corto y ropajes nobles con una expresión triste. (Me suena de algo...)

-¿Godric Gryffindor?

El fantasma sonríe.

-Supongo que es normal que el primero que me reconozca sea mi descendiente.

-Entonces es cierto que soy tu descendiente.

Asiente. Se levanta del pedestal y camina hacia mí.

-Sí, lo que dicen es cierto. Tienes los ojos de tu madre.

-¿Mi madre?

-Sí, mi auténtica descendiente. Me casé con una muggle de ojos verdes y tuvimos una hija. Con el tiempo la magia se ha diluido, hasta tu madre y tú. Lo único que no han cambiado son los ojos-adelanta una mano fría hacia mi mejilla-. Los mismos ojos que él. Dime, ¿su pelo plateado ha desaparecido con las generaciones?

(Sé exactamente de quién habla.)

-No, ni de lejos. Su último descendiente está saliendo conmigo.

Vuelve a sonreír.

-Espero que vosotros terminéis mejor que nosotros.

-¿Godric?

El fantasma mira a Severus.

-Ah, August, no esperaba verte a ti. ¿Qué haces aquí?

-Buscar algo que al parecer no está. ¿Y la perla de Cleopatra?

-La tiene... ¿cómo se llamaba? ¿Samuel?

-¿Samael? ¿Me estás diciendo que todo el tiempo estuvo frente a mis propias narices? ¡Oh, venga ya!

Empieza a murmurar en el mismo idioma de antes.

-Supongo que un vampiro nunca cambia. Harry, ¿cómo es su descendiente?

-Simplemente precioso. Tiene el pelo plateado y ojos de mercurio con una piel blanca. Hasta el año pasado nos llevamos fatal, pero ahora nuestra relación parece que va a durar mucho tiempo.

-Me alegro.

Miro las estatuas.

-¿Qué haces tú aquí?

Godric también mira las estatuas (en concreto la de Slytherin.)

-Cumplir una condena que no me pertenece. Pero tú lo entiendes, ese sentimiento de protección hacia la persona que más amas. Cuando Salazar murió fue condenado a vagar por la eternidad en la tierra, pero me ofrecí voluntario para sustituirle. Ahora soy yo el que está atrapado aquí, pero...

-Sabes que él está a salvo.

-Exacto. Samael... me hizo un último favor. Mi condena terminaría si mi descendiente venía aquí voluntariamente sin conocer nada sobre mí.

(Por esto Samael no le dijo nada a Severus. Para que yo viniera aquí y le liberara.)

-Entonces no te retengo más aquí. Al otro lado hay personas que te esperan.

Me sonríe, ahora más feliz.

-Sí. Tengo un último regalo para ti-señala a las estatuas-. Esas son nuestras auténticas reliquias. Son tuyas y de tu pareja, como los últimos descendientes. Las escondimos aquí para evitar que cayeran en malas manos. La verdad, no tengo ni idea de cómo Salazar sustituyó su anillo por la Piedra de la Resurrección, pero fue muy Slytherin de su parte.

-Mucho. Gracias a él yo sigo vivo.

-Cuando le vea le daré las gracias por proteger a mi descendiente.

-Una última pregunta. ¿La corona realmente otorga el mayor conocimiento?

Godric ríe.

-No, fue una broma que se le ocurrió a Helga. Puede ser un bonito regalo para tu pareja.

-Quizás. El azul puede resaltar sus ojos, pero es el verde el que realmente combina mejor.

-Sí, siempre es el verde-respira hondo-. Entonces me voy, mi descendiente. Cuida de él.

Se acerca a mí y se inclina para besarme en la frente antes de desaparecer en infinidad de destellos de luz. Me acerco a las estatuas y los objetos aparecen en el pedestal.

Cojo el anillo y observo el sello. (Es una serpiente entrelazada con un león.) Me lo pongo en el pulgar de la mano derecha y cojo la copa. (Junto al tejón hay un águila.) En la gema principal de la diadema también hay un tejón y un águila grabados. (Supongo que Helga y Rowena eran más que amigas.) Por último cojo la espada. (Puedo notar la serpiente que se envuelve aldededor del mango y los nombres de Godric y Salazar.)

-¿Alguno puede enseñarme a luchar con espada?

(Sé que todos ellos se han mantenido al margen en la conversación.)

-Allen, Eragon, Percy y Shaoran pueden enseñarte el método occidental. Inuyasha el oriental.

Asiento, giro la espada para sujetarla del lado contrario al habitual y les miro.

-Supongo que mañana tendremos que hablar con Samael sobre más cosas de las que pensábamos.

-¿Cuándo has madurado tanto?

Miro la espada y el anillo. (Símbolos del amor que dos hombres sentían por el otro.)

-Las circunstancias me obligan a ello.

(La Noche Eterna. Los Ocho. Todo. Necesito crecer para sobrevivir y vivir una vida junto a Draco.)