Disclamer: Los personajes de Tinkerbell que aparecen en las películas, libros no son de mi propiedad, pertenecen a Disney.
Ni una semana, una lástima.
Capítulo 10: El fin.
Empezó el segundo día sin Tink. Ya no me sentía tan relajada y no me la podía quitar de la cabeza. Gliss lo sabía e intentó distraerme para que no le diera más vueltas pero simplemente, no podía. Pasamos por la frontera a buena mañana y ahí estaban, esos dichosos y aburridos scouts, cada vez los odiaba más.
El único momento en el que se despejaron mis pensamientos fue cuando fuimos al el sótano de su casa. Era genial probar sus aparatitos, cada uno era diferente y se disfrutaban de formas muy diversas. Bauticé el sitio como el santuario del placer.
Después de una intensa mañana, volvimos con nuestra rutina diaria. No es que me aburriera escarchando por el bosque, pero solo con pensar en Tink me desanimaba. Quería volver a verla, que estuviera aquí conmigo y pasarlo bien juntas. Me frustraba saber que no podía.
Aquella noche casi ni dormí, empezaba a pensar que nunca más volvería a ver a mi hermana y eso me rompía por dentro. Sólo habían pasado dos días y ya estaba de los nervios. No quería ni pensar cómo podría aguantar una semana o un mes sin ella, y mucho menos un año.
Habiendo dormido una o dos horas escasas, amaneció el tercer día. Estaba de mal humor por la falta de sueño y por volver a ver a esos scouts. Si Tink aún no había conseguido que la reina rompiera la regla de la frontera, pensé que quizás nunca lo conseguiría. No sabía ni siquiera si aún lo estaba intentando, quizás ya se había rendido y me había olvidado. El hecho de no saberlo me sacaba de quicio.
Mi cabeza se llenó de mala leche y empecé a cuestionarme si realmente yo le importaba tanto a Tink. Estaba segura de que su novia estaba encantada de que la frontera nos hubiera separado, así podría estar siempre con ella. La cuestión era si Tink lo estaría llevando mejor que yo.
Busqué formas de poder cruzar o alguna forma para que nos pudiéramos ver, pero no se me ocurrió nada más que colarme por la frontera y aguantar el infierno de calor, o dañarme el ala para que Tink pudiera volver y así curarmela. Las dos opciones eran malas con ganas, Gliss me dejó bien claro que no me permitiría hacerlo pero cada vez lo veía más claro.
Fuimos a ver a Dewey para que me diera algún consejo o algo para sobrellevar el tema, pero su solución para todo era leer y no estaba de humor para hacerlo.
El cuarto día fue peor que el tercero, y casi seguro que el quinto sería aún peor. Ya ni el sexo podía evadir mis pensamientos, estaba obsesionada con Tink hasta tal punto que me empezó a doler la cabeza.
No le dije nada a Gliss para no preocuparla, pero por la tarde se me hizo imposible disimularlo. Fuimos al gran bloque de hielo para que me dieran algo que bajara el dolor de cabeza y más o menos se me pasó un poco, pero no iba a durar mucho.
A media noche estallé, lloré desconsoladamente por todo lo que estaba ocurriendo. Mi vida se había vuelto vacía desde que perdí a Tink y lo estaba pasando fatal.
Ya ni Gliss podía animarme.
Como era de esperar, el quinto día fue una absoluta mierda. El dolor de cabeza no dejaba de atormentarme, no tenía ganas de nada y me pasé medio día tirada en la cama. Necesitaba estar con mi hermana, sin ella no podía vivir tranquila. No sé como Gliss seguía estando a mi lado después de todo aquello, me sentía fatal por ella. Tenía que hacer algo o iba a volverme loca.
Al anochecer, desaté mi rabia que llevaba guardando todos estos días y aprovechando que Gliss se fue al baño, salí volando a toda velocidad hacia la frontera. Ignorando y esquivando a los scouts, crucé al lado cálido sin pensarlo y el choque de temperaturas me derribó.
Me hice algunos rasguños al caer al suelo pero lo peor fue que me sancionaron con una semana sin poder acercarme a la frontera. Si me volvían a ver me iba a meter en serios problemas.
Estaba por meterme en la cama y no volver a salir de mi habitación jamás, mi obsesión terminaría acabando conmigo.
Tras una bronca de Gliss por hacer tal estupidez y llorar de impotencia, dormimos en mi casa. Allí pude dormir un poco mejor que los otros días.
Después de casi una semana entera sin Tink, noté que yo misma había cambiado, ya no era la misma. Era como si hubiera perdido el espíritu para seguir viviendo, desprendía negatividad y Gliss se estaba hartando de todo aquello.
Ella odiaba verme sufrir de esa forma, pero no podía olvidar a mi hermana, tenía miedo de hacerlo, no quería olvidar nada de ella.
Pasaron los días y cada vez estábamos peor, empezaba a pensar que Spike y Sled nos evadían para no estar con nosotras y Gliss iba a dejarme sola.
Al noveno día de perder a Tink, tuve una pelea horrible con Gliss. Sabía que tarde o temprano terminaría pasando, pero no esperaba que fuera tan duro.
Me quedé en casa sin ella, después de tenerla todos esos días a mi lado, me sentí muy sola. Ya no me quedaba nada que perder, mi cabeza iba a explotar de un momento a otro y se me ocurrió la peor idea que podría tener. Romperme el ala.
·¡A LA MIERDA TODO!· agarré mi ala derecha con las manos e intenté romperla como si fuera una hoja, pero no podía, sólo conseguía dolor y mi propio cerebro me lo impedía.
Busqué algún objeto o algo que pudiera romperla pero solo encontré una estalactita puntiaguda que colgaba del techo. La cogí y apoyé el ala contra la mesa para abrir un agujero con el que poder empezar a romper el ala.
Cogí un libro que tenía por ahí y con un golpe seco destrozando el trozo de hielo, conseguí hacerme un agujero en el borde del ala. Nunca había sentido tanto dolor, pensé que no dolería tanto ya que Tink se la rompió y ni me enteré, pero luego caí en cuentas de que tenía las alas heladas y de esa forma no se dolía.
Con ese agujero en el ala, ya podría romperla un poco, lo justo para no poder volar. Tampoco era necesario partirla por la mitad.
Me puse a ello y oh cielos, a penas la rompí un par de dedos me caí al suelo retorciéndome de dolor.
Tenía que hacerlo de un tirón, pero mis manos temblaban y no podía ver bien con las lágrimas en mis ojos. Entonces pensé en apoyar el ala en la mesa y ponerle el libro encima para romperla usando mi espalda.
Me preparé, respiré hondo, me sequé las lágrimas y me puse a ello. Tres... dos... u-uno... y...
·¡AAAARRG!· escuché como se rasgaba mi ala y al caer al suelo por aquel infierno de dolor se me terminó de romper el ala por completo. Oh dios mío ¿qué he hecho? Vi el trozo de ala desde el suelo colgando de la mesa y me eché a llorar.
Al cabo de unos minutos, el dolor fue disminuyendo poco a poco y fui capaz de levantarme pero esto era solo la primera parte. Ahora tenía que ir a la frontera, aún con la prohibición que me impusieron. Cuando miré hacia la entrada, recordé que vivía en lo alto de un acantilado y no podía volar.
·¡Mierda! ¡Joder! ¡Soy imbécil!· ¿cómo no pude pensar en ello antes? Eché un vistazo a la altura y no me quedó otra que saltar. Debajo había una buena capa de nieve blanda así que planeando un poco con suerte podía caer bien.
Me detuve unos minutos para relajarme y prepararme para el salto. Entonces cogí algo de carrerilla y salté intentando planear un poco. Fui muy ingenua al pensar que podría hacerlo con una ala y media. Perdí el control nada más saltar y di vueltas sobre mí misma hasta que caí a la nieve con la pierna izquierda.
Nada podría superar al dolor que sentía en mi espalda, pero supe que me había dado un buen golpe y al intentar levantarme me di cuenta de que me había torcido el pié. Aún así, tenía que llegar a la frontera, por Tink.
Me puse en marcha cojeando por la nieve, me quedaba un largo camino hasta la frontera, pero no iba a detenerme. El dolor se hacía más fuerte con cada paso pero seguí como si una fuerza sobrehadana me llevara.
A los diez minutos de camino, escuché a Gliss gritar como una loca.
"¡PERIII!" no tardó en quedarse delante mío "¡¿ESTÁS LOCA?!"la ignoré e intenté seguir con mi camino, pero un guantazo me detuvo. La miré como si estuviera desafiando a la mismísima muerte "¡¿Cómo se te ocurre romperte el ala de esa forma?! ¡Puede que nunca más puedas volver a volar, lo sabes ¿no?!"
·¡SÍ JODER! Déjame en paz...· se me quedó mirando pasmada con la boca abierta y seguí mi camino dejándola atrás.
"¿Has saltado desde tu casa...?" mi cojera no pasó desapercibida "En serio Peri... no sé qué hacer contigo" me cogió el brazo y lo rodeó en su cuello para ayudarme a andar "¿te has torcido el pié?"
·¿Tú qué crees?· seguimos andando sin decir palabra hasta que nos vieron los scouts y un par de ellos se lanzaron hacia nosotras.
"¿Qué ha pasado? ¿Porqué venís hacia aquí? Creí haberte prohibido que te acercaras"
"Es una urgencia, Peri ha tenido un accidente y se ha roto el ala. Necesitamos que venga su hermana cuanto antes para que se la cure, ahora" Gliss se lo tomó muy en serio.
"Cielos... acercaros" ha funcionado... podré ver a Tink. Fuimos con los scouts y uno se largó hacia el lado cálido.
"Esperad aquí mientras llega nuestro supervisor. Cuando venga hablaremos de lo ocurrido y decidiremos qué hacer" oh mierda, tengo que inventarme una excusa para que parezca un accidente.
Esperamos allí unos minutos y me dio tiempo para pensar. Entonces apareció Lord Milori con su búho.
"¿Qué ha pasado aquí? Oh cielos... Periwinkle..."
·H-he tenido un accidente... cuando estaba en-·
"Si vas a contarme algo, que sea la verdad" era como si supiera que estaba mintiendo, me quedé en silencio por la sorpresa "Al parecer Vidia también se dañó una ala casualmente para venir al invierno, ¿lo hiciste tú para ver a tu hermana?" la seriedad de Milori me intimidó, no sabía qué decir.
"Por ahora estamos esperando al supervisor de los scouts..." Gliss desvió su atención.
"Esto está yendo demasiado lejos..." se quedó pensando y después se fue a hablar con un scout a solas.
¿Entonces Vidia se dañó su ala para venir? ¿Para ver a... Spike? ¿Y Tink?
Poco después mis alas se pusieron a brillar y mi corazón se disparó. Estaba cerca, casi la podía ver y detrás de la reina, apareció. Los scouts nos pararon al intentar acercarnos como si fuéramos imanes.
·¡Tink!· todo ese esfuerzo mereció la pena. Después de nueve largos y duros días pude volver a verla.
"¿Pero qué has hecho Peri?" volver a oír su voz me inundó los ojos de lágrimas. Parecía preocupada pero estaba feliz de volver a verme.
"Está bien, que lo hagan" la reina me desvió la vista y los scouts nos soltaron. Me quedé de piedra, Tink se acercó a mí y me abrazó. No podía ni moverme de la emoción del momento. Volver a sentir su cálido cuerpo me hizo sentir muy feliz.
"Ni te imaginas cuanto te he echado de menos" esas palabras me hicieron ponerme a llorar en su hombro. Lo pasé muy mal esos días, no quería volver a separarme de ella nunca más, ojalá pudiera parar el tiempo para que siempre estuviéramos juntas.
·Tink... no me dejes sola· me abrazó con fuerza hasta que los scouts nos hicieron separar.
"Venga, ya está bien. Apresúrate en curarle el ala"
"Te prometo que no descansaré hasta que quiten la norma" se dio la vuelta y preparó sus alas "¿Hermanas?" le cogí de las manos y me puse de espaldas a ella.
·Hermanas...· cerramos los ojos y el dolor que sentía se fue desvaneciendo. Sentía su pulso en mis manos, quería que el tiempo se detuviera, quería estar con ella para siempre, no soportaría que nos volvieran a separar. Tengo que parar el tiempo, ojalá... quizás... si lo deseo con todas mis fuerzas, con toda mi alma... Tink... no te vayas... no te vayas...
Y se hizo el silencio absoluto. Abrí los ojos despacio y me quedé mirando a los copos de nieve que flotaban por el aire. ¿Qué cojones...?
"¡Aah!" Tink soltó mi mano de repente y al girarme vi que todos estaban quietos como piedras, menos ella "N-no puede ser... se ha cumplido..." me miró con la boca abierta, no sabía qué hacer, no salía de mi asombro.
·¿S-se ha parado el tiempo?· todos estaban quietos, con los ojos cerrados por la luz que desprendimos, mi ala estaba curada y ya no me dolía el pié. Era perfecto.
"¡Sí! Justo cuando lo estaba pensando... se ha cumplido mi deseo"
·¿Tú también deseaste que se detuviera el tiempo?· oh sí, esto es perfecto.
"¡Yuuhuuuu!" me cogió de la mano y nos adentramos en el invierno dejando a todas esas estatuas en la frontera.
·¡Esto es genial! ¡Podemos hacer lo que queramos!· a medio camino de algún sitio, se detuvo y me quedé frente a ella con una enorme sonrisa en mi cara.
"Lo que queramos..." entonces puso las manos en mis hombros y las descendió lentamente pasando por mis pechos hasta la cintura "Del tipo cinco, los que se dan cuando se para el tiempo" y me besó pegando su cuerpo al mio, fundiendo nuestras bocas y compartiendo nuestras lenguas. Nadie nos podía ver, todo lo que hiciéramos quedaría entre nosotras dos. No me lo podía creer.
Seguimos besándonos hasta que a Tink le dio un escalofrío.
·No llevas el abrigo...·
"N-no, no esperaba cruzar al invierno. ¿Tienes algo que dé calor?" me extrañó la pregunta pero en realidad sí que tenía algo.
·Pues sí, en casa de Gliss hay un... objeto que da calor. Vamos· no era la mejor idea, pero era lo único que tenía por ahí.
"Espera" me volvió a besar con intensidad ahora metiéndome mano en mis pechos "Esto también me da calor" estaba de acuerdo con ello si eso le ayudaba, aunque me parecía un poco inapropiado.
Llegamos en un momento a casa de Gliss y encontré el consolador encima de su cama. Genial, así no hace falta bajar. Al cogerlo me di cuenta de que estaba cargado y lo activé.
"Un momento, ¿eso no es...?"
·Eh... b-bueno, sí, pero n-no hace falta que...· cuando dejó de hacer el zumbido se lo di ·toma, quería algo caliente ¿no?·
"Increíble... tengo que saber cómo funciona..." típico de Tink "gracias" se lo pasó por su cuerpo para entrar en calor "y... ¿tú usas eso? ¿no es demasiado caliente para ti?"
·Hm... sí, un poco pero ahí está la gracia. Me hace subir de temperatura y... me vuelve loca· su cara de 'me gustaría verlo' no me dio muy buena espina.
"Aún está caliente... po-"
·¡No! Qué vergüenza...·
"¿Qué? Sólo iba a decir que podríamos ir a tu casa, hace mucho que no voy"
·A-ah... pensé que ibas-·
"Y usarlo"
·¡Oye! No juegues conmigo·
"Era broma hehe..." no estoy muy segura de ello "y... ¿Gliss tiene más aparatitos de estos? Me gustaría verlos"
·Sí... pero... no sé si estás preparada para ello·
"¿A qué viene eso? ¿Por quién me has tomado? Venga, enséñamelos, porfa"
·Hm... vale, pero te tienes que portar bien·
"Lo que tú digas" aparté la cama y saqué el bloque de hielo para bajar al santuario "vaya..." cuando vio todo aquello le pareció fascinante, no dejaba de toquetearlo todo y le gustó un montón.
·Apuesto a que tienes envidia·
"Hehe... la verdad es que no mucha. La mayoría de estos los tengo en casa"
·¿¡Qué!?·
"Sí, soy yo quién los hizo y se los pasé por la frontera a Gliss. No te quise decir nada por si Gliss no te lo había enseñado aún. ¿Los probaste todos?" me sorprendió que fuera ella pero ya me olía algo desde el principio.
·Em... n-no todos... la mayoría...·
"Ya veo... Uff, pues sí que hace frío aquí dentro... Necesito calor Peri" dijo mientras volvía a cargar el consolador.
·P-pues... b-bueno si quieres usarlo... puedo ir arriba...·
"Tengo una idea mejor, una que me pondría muy caliente" terminó de cargarlo y me lo dio "úsalo para mí"
·¿¡Q-q-qué!?·
"Venga, hazlo como un favor para mí. Hace mucho que no te veo y tengo frío, no tengas vergüenza anda" entonces se quitó el vestido y se quedó completamente desnuda. Se acercó y me quitó la ropa sin que pudiera hacer nada y me pellizcó los pezones para que gritara.
Dejé caer el consolador al suelo sin querer y Tink se agachó para recogerlo. Se quedó de rodillas y fue directa a lamerme los labios. La calidez de sus labios, lengua y saliva ahí abajo me volvía loca. No tardó mucho en meterme el ardiente consolador y caí de rodillas al suelo por lo rápido que lo metió.
"¿A eso te referías con lo de volverte loca?" me echó hacia atrás y me devoró la oreja mientras metía y sacaba el consolador sin parar. Gemí como nunca, no me podía creer que Tink me estuviera haciendo eso.
Entonces escuché un vibrador, era esa pequeña piedra con la que disfruté tanto la primera vez y ahora ella lo estaba usando encima mío con la otra mano. Verla disfrutar de esa forma me ponía a cien y no iba a tardar mucho en correrme. Para mi sorpresa, Tink se vino empapándome con sus fluidos vaginales y entonces los usó para lubricar su mano.
"Este vibrador funciona de maravilla..." sacó mi consolador y metió tres dedos dentro de mí "vaya... te dilatas muy rápido" entonces metió el cuarto y me lo abrió más hasta que logró meter los cinco. Era la segunda vez que me metían la mano entera, pero la suya era más grande que la de Gliss.
Era como meterme dos consoladores calientes a la vez y la sensación era demasiado fuerte para mí. Metía y sacaba su mano, la removía y jugaba con los dedos dentro de mí, iba a estallar en nada. Lo más fuerte fue cuando cogió la piedra y la metió con su mano, metiéndola hasta lo más profundo y haciéndome vibrar entera.
Fue el mejor orgasmo que tuve jamás, se me fue totalmente la cabeza y entonces, todo se volvió oscuro.
¿Qué... ha pasado aquí? No podía moverme, a penas sentía mi cuerpo y escuchaba ruidos muy extraños, distorsionados y resonantes. Quise abrir los ojos pero no podía, no podía moverme en absoluto y no sabía por qué.
El recuerdo de Tink en el santuario del placer se fue perdiendo como si de un sueño se tratara, a penas pude recordar cómo llegó hasta allí.
Pensé que quizás aún estaba dormida o algo pero era consciente, podía pensar y escuchar ruidos. Eso me desconcertó, me puse muy nerviosa y entré en pánico. No sabía qué estaba pasando, por un momento pensé que estaba muerta o algo por el estilo, no entendía nada y seguía sin moverme, sin sentir nada.
Me estaba volviendo loca por momentos y los minutos pasaron, las horas y quizás los días. Perdí la noción del tiempo, no tenía ninguna referencia a la que aferrarme. Lo único que podía hacer era pensar.
Uff...
