''Tiene 20 mensajes nuevos y 10 llamadas perdidas de: Eren ❤''
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Esa noche, Mikasa no podía dormir y no precisamente por lo sucedido con Eren y Annie, sino por Levi. ¿Habría llegado bien a su casa? ¿Qué pensaba él de todo aquello? Eran tantas preguntas las que surgían en su mente que el insomnio se apoderó de ella.
Miró la hora en su reloj, 11:37 pm. Aún no era tan tarde, probablemente la persona con la que quería hablar seguía despierto, así que marcó el número y esperó a que respondiera.
*bip, bip, bip*
— ¿Hola?
— Armin... qué bueno que respondes... ¿te desperté?
— Hey, Mikasa. Apenas me acosté para dormir, ¿pasa algo?
— Sólo quería disculparme por haber cancelado la salida... Sasha estaba muy emocionada...
— No fue tu culpa, Mikasa, quédate tranquila.
— Pero...
— ¿Segura que sólo es éso? Suenas un poco extraña.
Era inútil ocultarle a su amigo las cosas incluso por teléfono, por lo que tomó algo de aire y comenzó a desahogarse.
— Lo que pasa es ésto, Armin...
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Levi Ackerman caminaba distraídamente por la calle, con su mente llena de pensamientos sobre esa tarde. Por fin había hecho las paces con Mikasa, y sólo quedaba confesarle quién era en realidad. Llegó a casa de Petra, y abrió la puerta lo más silencioso que pudo para evitar una discusión con su prometida.
Pero fue en vano. No pasó mucho que Levi cerró la puerta, cuando Petra encendió la luz y comenzó a interrogarlo.
— ¿Dónde estabas?
El azabache rodó los ojos y siguió su camino hacia la habitación, ignorando a Petra.
— Levi, llamé a la escuela y me dijeron que te fuiste a éso de las 5:00 pm, pasaron las horas y no llegabas, tampoco contestaste tu móvil... Me tenías preocupada-
— Bueno, ya estoy aquí, ¿no es suficiente con éso?
El tono de voz de Levi intimidó un poco a Petra, pero ella no se dejaría vencer tan fácilmente.
— ¿Vas a decirme dónde estuviste?
— Estoy cansado, déjame dormir.
Levi se tumbó sobre la cama y le dio la espalda, provocando que Petra estallara de rabia.
— ¡De seguro estabas con otra! ¡Éso tendría sentido!
— Tsk... No seas ridícula, la única ''mujer'' que sabes que conozco es esa cuatro ojos de mierda.
— ¿Y estabas con ella?
— ...
Al ver que Levi no respondía, Petra se resignó a recostarse a su lado y seguir con su monólogo.
— Ya sé que si estamos juntos es gracias a que Hanji te convenció, pero durante todos estos años tenía la esperanza de que llegarías a apreciarme aunque sea un poco...
— Tsk, no empieces con tus dramas, tuve un largo día hoy y sólo quiero dormir...
— Claro, después de tirarte a otra ahora quieres descanso, ¿verdad?
— ¡¿Quieres parar ya?!
Si quería que Petra dejara a un lado el tema, tenía que tomar medidas drásticas; giró su cuerpo de forma que quedó nuevamente frente a ella y, casi como un salvaje, se apoderó de los labios ajenos impidiendo que salieran más palabras de su boca, a la vez que la llenaba de caricias por doquier, para satisfacción de la mujer.
Esa noche, Petra Ral logró su cometido, consiguiendo que Levi Ackerman le diera el placer que necesitaba de él desde hacía días.
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A la mañana siguiente, lo primero que hizo Mikasa al llegar al instituto fue buscar a su amigo Armin, quien estaba cabizbajo mirando por la ventana del salón.
— Armin... ¿estás bien?
El pequeño rubio le mostró una triste sonrisa a su amiga y asintió con la cabeza.
— Sólo pienso... ¿por qué Eren nunca me habrá contado lo que tenía con Annie...? Sabiendo que yo...
Armin soltó un suspiro y bajó la mirada, y aquella visión hizo enfurecer aún más a Mikasa.
— Es un... imbécil, pero tú eres su amigo desde que eran pequeños, Armin... Tal vez no quería que te molestaras con él.
— Pues ocultándome las cosas no es la mejor manera.
— Lo sé... aunque, no entiendo qué le viste a ésa...
— La he tratado, y no es una mala persona, Mikasa...
— Pero-
Los dos amigos guardaron silencio ya que sus demás compañeros fueron llegando. Al ver a Eren, Mikasa se sentó lo más alejada posible de él, a un lado de Jean.
— ¿Qué te trae por aquí, Mikasa?
— No preguntes, sólo déjame estar aquí por ahora...
— Será un placer, preciosa.
Jean le guiñó un ojo con su sonrisa altanera y Mikasa rodó los ojos negando con la cabeza, pero era preferible soportar a Jean que a Eren quien, al ver esa escena, se acercó a los chicos con su visible enfado.
— Mikasa, tengo que hablar contigo.
— Yo no tengo nada que hablar contigo, Eren.
La azabache, incómoda, sólo esperó a que un milagro llegara, y que Eren desapareciera de su vista.
— Sé que estás molesta, pero te quiero explicar-
— Oi, Eren, ¿qué no oíste que Mikasa no quiere hablar contigo?
Jean se levantó de su asiento y se acercó amenazadoramente hacia Eren, acto que no intimidó al castaño y preparó su puño para asestar el primer golpe. Mikasa, harta del comportamiento inmaduro de ambos, se interpuso entre los dos.
— Eren, basta.
— ¿Vas a defender al cara de caballo?
— Oi, cállate, bastardo suicida.
El milagro que Mikasa estuvo esperando por fin llegó; la profesora Hanji ingresó alegremente canturreando en el salón y Eren no pudo hacer más que regresar a su asiento, a lado de Armin.
— ¡Buenos días! Espero que hayan despertado con energía, porque hoy toca ir al laboratorio a abrir unas cuantas ranas.
La mayoría de los alumnos mostró su desagrado ante la sola idea, no entendían la obsesión de su profesora por investigar especies.
— Lo harán en parejas, los veo en el laboratorio con sus batas puestas.
Dicho ésto, Hanji salió disparada del salón y Mikasa se apresuró a hacer equipo con Sasha, para frustración de Connie.
Eren, cayendo en cuenta de que sería imposible hablar con la pelinegra, se agrupó con Armin, quien se mantuvo apático toda la clase, a pesar de lo que su amigo le decía.
— Voy a recuperar a Mikasa.
— ¿No tuviste suficiente lastimándola de esa manera?
— Armin, entiéndeme, me sentía solo...
— Y decidiste ir con Annie... ¿en serio?
— No sé ni para qué te molestas, Armin, al menos yo sí tuve el valor de acercarme a ella.
— Vete a la mierda, Eren.
— ...
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Hanji Zoe aprovechó que sus alumnos estaban ocupados para buscar a cierto amigo suyo, quien estaba en la sala de profesores tomando un té.
— ¡Enaniiiiin! Llegaste temprano.
La castaña se abalanzó sobre él, pero Levi impidió el abrazo poniendo su mano en la cara de su amiga.
— ¿Qué quieres. cuatro-ojos?
— Sólo charlar, hace mucho que no lo hacemos.
— Tsk.
El azabache retiró su mano y dejó que su amiga se sentara a un lado suyo. Hanji, con una sonrisa escalofriante, comenzó su interrogatorio.
— Luces cansado.
— Fue una noche larga...
— ¿Ah, si? ¿Qué estuviste haciendo?
— Tsk, no te incumbe, Hanji.
— Pero quiero sabeeeeeer... ¿Qué tal todo con Petra?
Levi miró a su amiga y entrecerró los ojos; algo se traía entre manos esa cuatro-ojos.
— Sabes que todo es igual con ella.
— Bueno, no olvides que fui yo la cupido con ustedes.
— Tsk.
El azabache continuó bebiendo de su té, y Hanji decidió cambiar el tema un poco.
— En fin, ¿qué tal el trabajo? ¿Te llevas bien con los alumnos?
— ¿Tengo que hacerlo?
— No... pero, aquí entre nos, los profesores siempre tenemos a un predilecto, ¿o no, Levi?
— ¿A qué quieres llegar?
Definitivamente Hanji se traía algo entre manos, pero Levi no lograba entender qué.
— Seré directa, enanín. Se nota que tú ya tienes una alumna predilecta.
— Como bien dijiste, los profesores siempre tenemos 1.
Ignorando las risillas de Hanji, Levi observó su taza al parecer interesado en las hojas de té que quedaron en el fondo.
— Si... pero lo que me sorprende, es la forma en que la miras, Levi. Nunca, en mis años de conocerte, había visto esa mirada tuya llena de... afecto.
Levi, reflexionando aquello. permaneció en su lugar escuchando con atención, ahora sí, a las palabras de Hanji.
— Creo que estás metiéndote en un terreno muy arriesgado, Levi... después de todo, eres su profesor...
— Cuatro-ojos, Mikasa y yo no somos pareja.
— Pero te gustaría, ¿cierto, enanín?
— Tsk...
Por fortuna para Levi, el timbre que anuncia el receso sonó y el azabache aprovechó para irse, dejando a Hanji soltando una carcajada.
— ¡Tomaré éso como un sí!
