No puede faltar el descargo de responsabilidad :P Nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de la historia es, Drotuno, yo solo traduzco.

Y como siempre le doy la bienvenida y le agradezco a mi compañera de armas, mi querida Beta Erica Castelo. Gracias por ayudarme a mejor la calidad de mis traducciones.


Capítulo 10 – Nada más importa

Never opened myself this way (1)

Life is ours, we live it out way

All these words I don't just say

And nothing else matters

Trust I seek and I find in you

Every day for us something new

Open mind for a different view

And nothing else matters

Never cared for what they do

Never cared for what they know

But I know

"Nothing Else Matters" – Metallica

EDWARD

No me moví del tapete de bienvenida en la entrada de Bella, pero el suave sonido de la puerta abriéndose me sobresaltó un poco y aceleró el latido de mi corazón porque las cosas estaban a punto de hacerse reales. Estaba familiarizado con el sexo, pero de pronto, mis palmas y mi frente estaban sudorosas, mi corazón latía con fuerza, y mi respiración era superficial.

Cuando Bella se retorció un poco para bajarse, salí abruptamente de la confusión en la que había estado. Ella agarró mi guitarra y luego mi mano, llevándome dentro. Recargó la guitarra en la pared de la cocina, cerrando su puerta principal. Era como si yo hubiera desarrollado algún tipo de visión de túnel, porque todo lo que podía ver era a ella, y me di cuenta que estaba tan nerviosa como yo.

"Nosotros… no tenemos…" Comencé a decir que no teníamos que hacer nada, pero sabía que sería una rotunda y obvia mentira. La necesitaba. La necesitaba a un grado que no podía controlar, ni quería ya hacerlo.

Ella me quitó el gorro de lana lentamente de mi cabeza y lo puso sobre la encimera, mirándome con una cálida sonrisa que simplemente me mató. Di un paso hacia ella y sonreí con suficiencia cuando retrocedió al mismo tiempo, solo que su paso estaba obstaculizado por la mesa de la cocina.

"¿Estás nerviosa, ángel?" Le pregunté, no solo porque necesitaba saber que no era el único, sino porque si ella lo estaba, entonces quería saber por qué para poder tranquilizarnos a ambos.

"N-No…" Empezó a decir pero sonrió, sacudiendo su cabeza. "De acuerdo, sí… un poco."

"¿Por qué?" Me acerqué, sujetándola entre mi cuerpo y la mesa. Quité el cabello de su rostro, deslizando una mano entre los obscuros rizos en su cuello a fin de inclinar su rostro hacia arriba. Besé suavemente sus labios una y otra vez, tratando de calmarme. De otra forma, jodería todo esto. "¿Por qué, Bella? Por favor, dime. No te quiero nerviosa. Yo lo estoy un poco por ambos."

Su risa fue corta pero dulce. "Tú… tú eres, bueno, tú eres tú, Edward. Yo no soy… una modelo o…"

"No quiero que seas nadie más que tú, cariño. Por favor, confía en mí en eso," le juré, frunciéndole un poco el ceño. Nunca habría considerado a Bella como insegura por su apariencia, pero supongo que en este momento era compresible. "Creo que eres la cosita más hermosa en la que he puesto mis ojos, así que… ¿qué más?"

Levantando su mano, empujó la chaqueta de mis hombros para quitármela, colgándola en el respaldo de una silla de la cocina. Se quedó callada por un momento, pero su ceño se frunció cuando finalmente me volvió a mirar a los ojos.

"No sé… No sé qué esperas de mí," dijo muy bajito.

Dejé escapar una suave risa, pero murió rápidamente porque al parecer la hirió un poco. "No espero nada. Honestamente. Nada podría pasar esta noche, y solo estar aquí me hace un hombre malditamente feliz. Pero las cosas que quiero hacerte forman una gran lista, y la mayoría de ellas terminan contigo gritando mi nombre. Más de una vez."

Y ahí estaba, esa puta sonrisa sexy que vivía para ver. Hizo que sus ojos se oscurecieran y su nariz se arrugara, por lo que no pude evitar acercarme y besarla de nuevo. La estaba inclinando lentamente sobre la mesa, así que retrocedí un poco.

"¿Y después?" Preguntó vacilante, lamiendo sus labios.

Tomando ambos lados de su rostro en mis manos, hice que me mirara. "No estoy aquí por algo de una sola vez, Bella. Estoy… me gustaría… no quiero solo esta noche. Quiero… todas tus noches… o mañanas… o días. Si crees que voy a—"

"No, Edward," replicó, sacudiendo la cabeza, que seguía acunada entre mis manos. "También quiero eso; es solo que—"

La interrumpí con un beso, agradeciéndole en silencio a cualquier deidad que tuviera que agradecer que estuviéramos en la misma sintonía. Mis dedos se hundieron en su cabello, tirando solo lo suficiente para sacar un sexy gemido de ella. Sosteniendo su cabeza en mi mano, dejé que mi brazo libre envolviera su cintura a fin de levantarla hacia el borde de la mesa. Joder, la quería por todo este maldito departamento. Cada superficie tenía posibilidades.

"¿Solo qué?" Jadeé, pegando mi frente a la de ella, pero en sus ojos, a pesar del oscuro deseo con el que me miraban, vi una pizca de miedo.

"¿Cómo vamos…?" Comenzó a decir, solo para detenerse con el ceño fruncido. "Soy tan estúpida. Debería solo… dije escapar, y ahora me estoy cuestionando…"

"No voy a ir a ninguna parte," le juré pero la besé rápidamente para corregir eso. "Me refiero a que, me iré de gira, pero quiero decir que… te deseo a ti, Bella. No será fácil—simplemente no lo será—pero deseo que seas la única con la que regrese, tal vez llevarte conmigo algunas veces. Nada importa tanto como tenerte en mi vida… Quiero que lo resolvamos juntos." Mi mirada recorrió todo su deslumbrante rostro, y simplemente me encogí de hombros. "Ya te pertenezco, ángel. Ha sido así desde que entré al bar esa noche. Solo quiero que me pertenezcas."

"Edward," lloriqueó, deslizando sus manos por mi estómago y mi pecho y alrededor de mi cuello al mismo tiempo que arrugaba un poco su frente. "Demasiado tarde. Joder, ya es demasiado tarde."

"Bien," gruñí, acercándome para besarla una vez más.

Mi lengua reclamó su boca mientras mi cuerpo se movió para quedar entre sus piernas. Su cabello era suave entre mis dedos, y no pude evitar tirar un poco de sus rizos cuando sus piernas rodearon mi cintura y sus manos se deslizaron bajo mi camiseta. Mi mano libre agarró y tiró de su camiseta, tomando su seno sobre la suave tela, y una sarta de maldiciones se escaparon de mis labios contra su boca.

"Jodido infierno… ¿tienes un piercing?" Susurré, mi cabeza cayendo sobre su hombro, aunque no podría mantener mi boca lejos de su piel si pudiera. "¿Qué más estás ocultando ahí, ángel?"

Su risita fue entrecortada, y se detuvo cuando dejé besos con la boca abierta a lo largo de su cuello hacia su oído al mismo tiempo que mi pulgar hacía círculos en lo que solo podía imaginar era un aro que atravesaba su pezón.

"Te lo dije, Edward… no soy un ángel," me dijo, la última palabra interrumpida por un gemido cuando revisé su otro pezón y encontré que eran iguales. "M-Mierda…"

Sonriendo al escuchar su reacción, me aparté de su cuello y retiré mi mano de su cabello. Quedándome entre sus piernas, tomé sus dos senos en mis manos sobre esa malditamente increíble camiseta Fender, usando mis pulgares para jugar con los piercings. Viendo sus ojos rodar dentro de su cabeza y sentir sus piernas acercarme a dónde podía sentir el calor de su coño, mordí mi labio inferior, tratando de no hacer su ropa completamente tiras y tomarla justo ahí.

Rodando un pezón al mismo tiempo que mi otra mano se deslizaba entre nosotros, me incliné para besar sus labios, susurrando, "¿Qué más me estás ocultando?"

Tomé su coño posesivamente sobre sus pantalones de pijama, sintiendo el calor e imaginando que se estaba humedeciendo más por segundo mientras se retorcía en mi mano.

"¿Más?"

Asintió, gimiendo cuando detuve todo para apartarme. Deslizando mis manos debajo de su camiseta, agarré la cintura de sus pantalones, y la miré a los ojos hasta que asintió y se levantó solo un poco para que pudiera bajarlos. Sus piernas eran tersas, con preciosa piel cremosa, y aparentemente largas para una chica que era unos centímetros más alta del 1.50. Arrodillándome frente a ella, la ayudé a quitárselos, y alcancé a ver algo negro, encaje y tatuajes debajo de su camiseta.

Sin embargo, mis manos tenían mente propia. Se estiraron, agarraron y rozaron piel tersa, desapareciendo debajo de esa larga camiseta Fender, y le sonreí a ella.

"¿La camiseta de quién?" Le pregunté, liberando una mano y delineando la pantalla blanca sobre el algodón negro que tenía un fénix entre el logo Fender.

"De mi papá," respondió con una sonrisa, sus ojos en mí cuando me volví a enderezara frente a ella. "Es mi favorita."

"Me gusta," le dije, "pero no la tendrás puesta por mucho más tiempo."

"Tú primero," declaró, agarrando la orilla de mi camiseta, y llevé mi mano hacia atrás para agarrar la tela a fin de quitármela por encima de mi cabeza. Sus ojos estaban oscuros y fieros al admirar mi pecho, y aunque trataba de mantenerme en forma para el escenario, algo en la forma en que me estaba mirando me hizo sentir increíblemente orgulloso.

Sonriendo con suficiencia cuando esas piernas ahora desnudas envolvieron mis muslos para atraerme nuevamente, agarré puños de su camiseta, retorciéndola y tirando de ella para llegar a su piel y sedosa ropa interior, solo para encontrar de nuevo su boca. Joder, tomarla sobre esa mesa se estaba volviendo cada vez más atractivo entre más largo e intenso se hacía nuestro beso. Sus dedos se entrelazaron en mi cabello y agarraron mi espalda, provocando que me restregara en ella. Su calor era intenso entre sus piernas; podía sentirlo a través de mis jeans, dirigiéndose directamente a mi polla. Y lo deseaba.

Tomando su trasero, la pegué a mí, restregándome en ella. "Recuéstate," susurré contra sus labios, mi mano extendida sobre su estómago debajo de su camiseta, y sonreí ante otro descubrimiento. "Caray… otro piercing. Mierda, estoy ansioso por ver todo de ti." Jugueteé un poco con el piercing en su ombligo, continuando hacia abajo a la orilla de encaje de su ropa interior.

Ella apenas pudo reír, pero su sonrisa seguía ahí mientras sus manos trataban de aferrarse a mí en alguna parte, donde sea. Mis dedos se deslizaron sigilosamente debajo de la cintura, encontrando su piel desnuda, vello recortado y humedad.

"¿Qué? ¿Ningún piercing aquí?"

"Joder no. Ninguna aguja se acercar ahí," bufó, mirándome suplicante. "Edward… Oh, mierda…"

Sonriendo, asentí. "Comprendo. Agujas no… ¿pero qué hay de esto?" Pregunté, mis dedos acariciando, deslizándose por sus pliegues, y girando su clítoris solo lo suficiente para que su respiración se entrecortara. "¿Es ese un sí?"

Necesitaba que se corriera. Lo necesitaba tanto que me estaba poniendo de rodillas frente a ella, arrancándole esas cosas de encaje y arrojándolas al suelo. Volví a tocarla, rozando con mi nariz el interior de su muslo, solo para inhalar su aroma.

"Dime, ángel…" Le ordené, deslizando dos dedos muy dentro de ella. "Tan mojada, pero creo que podemos mejorarlo. Agujas no, y parecen gustarte mis dedos, nena, pero… ¿qué hay de mi boca? ¿Mi lengua?" Pregunté, chupando la piel del interior de su muslo, sonriendo en satisfacción cuando todo su cuerpo reaccionó. Sus piernas se abrieron, y se recostó un poco más sobre la mesa. Dejé un beso tentador en su clítoris, viendo si realmente respondería a mí.

"Por favor… Edward… por favor," gimió, tratando de encontrar algo de lo que agarrarse y decidiéndose por mi cabello y un puñado de su camiseta, que estaba en el medio, pero joder, no iba a detenerme, en especial cuando ella dijo mi nombre de esa forma. Solo tenía que escuchar esa mierda otra vez.

Nadie había dicho mi nombre de esa forma. Jamás. Siempre fue Masen. Siempre estaba interpretando un papel, pero esta vez no. Esta vez, todo en mí estaba a punto de hacer sentir bien a Bella.

Mi polla se tensó contra mis jeans, y traté de ajustarla, pero no ayudó en nada. Maldición, no podía esperar, pero mi chica estaba perdiendo su mierda. Mis ojos se clavaron en el rostro de Bella cuando finalmente pasé mi lengua sobre sus labios, a través de sus pliegues, y en torno a su clítoris.

Sus talones se aferraron a mis hombros, sus dedos agarraron mi cabello de una forma deliciosamente dolorosa, y su coño comenzó a cerrarse sobre mis dedos cuando prácticamente montó mi rostro. Estaba muy cerca. Curveando mis dedos en el punto justo, prendí mi boca a su clítoris y chupé con fuerza al mismo tiempo que giraba mi lengua una y otra vez. Sus caderas se elevaron, sus dedos se curvearon, y finalmente, el sonido que había estado deseando escuchar tocó el aire a nuestro alrededor como el suave coro de una plegaria.

"¡Mierda… Edward!"

Algo sobre escuchar mi nombre de esa forma era tan diferente, tan significativo, que casi me corrí con ella en mis jeans justo en ese momento por escucharlo.

La calmé al continuar hasta que pasaran los espasmos, dejando un dulce beso en su montículo antes de ponerme de pie. Sonriéndole, coloqué sus brazos alrededor de mi cuello y tomé su trasero para levantarla. La quería fuera de esa mesa, así que comencé a caminar hacia su cama. Su respiración seguía pesada cuando sus labios encontraron los míos, y me besó hasta que apenas pude caminar. De alguna forma, llegué a su colchón sin tropezar o correrme en mis jeans, pero caíamos en la cama en un enredo de piernas y labios y lenguas, sin mencionar esa camiseta olvidada de Dios y mis pantalones.

Me quité las botas, y cayeron de un extremo de la cama con un golpe sordo al mismo tiempo que Bella alcanzó mis jeans.

"Podemos… podemos detenernos, ángel," le advertí, agarrando suavemente su muñeca para detenerla. "Yo…" Mis ojos rodaron dentro de mi cabeza cuando su mano frotó el exterior de mis jeans sobre mi ansiosa polla.

"No se siente como que quieras detenerte."

Se me escapó una estridente carcajada, y sacudí mi cabeza. "Joder, no, pero…" Detuve su mano otra vez. "Pero si sigues haciendo eso, vamos a tener problemas."

Ella sonrió, y estaba hermosa y salvaje por correrse, sus ojos recorrieron todo mi rostro mientras abría los botones de mis jeans poco a poco. Uno por agonizante uno.

"Recuéstate," me dijo, empujando mi hombro hasta que hice lo que me pidió, y luego levanté mis caderas para que bajara mis jeans y ropa interior. Mi polla saltó libre, casi palpitando de alivio después de estar atrapada, y siseé cuando su mano caliente me envolvió.

"Oh, mierda…" Susurré con mis dientes apretados, mi cabeza hundiéndose en su almohada.

Cuando sentí sus labios en mi piel, casi me levantó disparado de la cama. Se arrastraron sobre mi muslo, subiendo por mi eje, y a lo largo del sendero de pelo en mi estómago. Echándole un vistazo, no pude evitar mecerme un poco hacia arriba. Ella estaba admirando los tatuajes en mis piernas y mi estómago, pero principalmente, estaba arrastrando esos preciosos labios por mi polla que goteaba.

"Bella…" Gemí, quitando el cabello de su rostro. "Quiero eso, pero…" Joder, había pasado muchísimo maldito tiempo desde que me había corrido por algo más que mi mano. Había estado de gira antes del accidente, y luego en rehabilitación, lo que terminó las cosas con Heidi. Meses, en realidad. "Quiero…" Jadeé, forzándome a concentrarme lo suficiente en ella. Me incorporé, sonriendo con suficiencia al ver su adorable expresión de inconformidad. "Tranquila, ángel…ven aquí," susurré, guiándola hasta que estaba sobre mí. "Oh, mierda… el calor." Metiendo la mano en su cabello, le di un beso intenso y profundo, girando mi lengua con la suya, pero finalmente me aparté. "Quédate quieta, quédate quieta…"

Me sonrió con picardía pero dejó de retorcerse. Sus dedos, sin embargo, estaban en mi cabello, cruzando por mi rostro, y tirando de mis hombros.

"Espera, cariño," le supliqué, al fin alcanzando la orilla de su camiseta. "Déjame verte…" Cuando no se movió, miré a su rostro pensativo. "¿Ángel?" Le pregunté en voz baja, y por fin asintió.

Levantando la tela, le quité la camiseta, y mi boca se abrió al ver a la hermosa criatura sentada a horcajadas en mi regazo. Iba a cubrirse, y la detuve.

"No, nena… no lo hagas. Eres… jodidamente perfecta," susurré asombrado, tragando grueso ante la vista frente a mí.

Los senos que habían encajado en mi mano estaban respingones, y el acero de los piercings atravesando sus apretados pezones, suplicaban mi atención. Inclinando un poco su espalda, arrastré mis dedos sobre el tatuaje—espirales en negro, con flores y libélulas, y lo que creí eran notas musicales sobre el hueso de su cadera. Subiendo por su costado estaba una mancha de color donde un diente de león se estaba desbaratando en el viento. Mi pulgar rozó el brillante piercing de su ombligo, y sonreí cuando dio un suave chillido.

La toqué en todas partes en las que pudiera poner mis manos, inclinándola hasta que su espalda encontró la cama entre mis piernas. Tomé, amasé, acaricié… solo la sentí por todas partes.

"Joder, ángel… eres como un juguete nuevo," gruñí, volviéndola a sentar.

Ella sonrió, una carcajada con un gemido escapando de ella, pero agarró mi rostro. "Edward, por favor…"

Y ahí estaba de nuevo, el dulce sonido de mi nombre viniendo de ella. Mi verdadero nombre. Mi ceño se frunció mientras solo miraba su rostro.

"Bella, tú…" Dejé ligeros besos en sus labios. "Amo… el sonido de mi verdadero nombre viniendo de ti de esa forma; nadie jamás… Y…"

Su mirada se enterneció al escuchar mi estúpido parloteo, y sus dedos pasaron por mi cabello.

"Joder, suena tan bien…"

Ella empezó a moverse sobre mí, y la detuve. "Mis jeans, cariño… tenemos…"

Sacudiendo su cabeza, se inclinó hacia el cajón de su buró, regresando con un condón en su mano, y asentí. Se deslizó un poco hacia atrás en mis piernas, abriendo la envoltura y desenrollando el condón sobre mí. Una vez que estuvo puesto, nos miramos a los ojos por un minuto. La energía entre nosotros, el pulso eléctrico que venía de su toque… todo se estaba acumulando.

No había retorno, sobre todo cuando mi dulce chica se levantó y bajó lentamente sobre mí, tomándome por completo dentro de ella.

"Maldición," susurré, mis ojos nunca dejaron los suyos.

"Lo sé," jadeó, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello, mi cabeza, de manera que no se encontrara espacio entre nosotros. "Edward…"

Comenzó a moverse, levantándose despacio y restregándose al bajar. Nuestras bocas apenas separadas, exhalando respiraciones pesadas sobre mejillas. Mis brazos la mantuvieron cerca, ayudándola a guiar su ritmo, pero nuestros movimientos se volvieron erráticos y frenéticos.

Rodándonos, la presioné en la cama, y todo se volvió más nítido y claro y se sentía jodidamente bien. Sus piernas alrededor de mi cintura, pero elevé una más alto, sosteniéndola ahí mientras entraba y salía de ella con profundas estocadas. Los rizos oscuros de Bella estaban extendidos en torno a ella, y de pronto, con desesperación, deseaba ver esa mierda en mi propia cama, mi propia mesa, tal vez incluso contra mi puerta. Bella agarró mi espalda, deslizándose hacia mi trasero para sujetarlo con cada estocada.

"¿Más, cariño? ¿Con más fuerza?"

"Sí…" Gruñó, trabajando conmigo.

Me senté sobre mis talones, sujetando sus caderas mientras empujaba con más fuerza, usando mi pulgar para acariciar su clítoris. Ella estaba preciosa y sexy y tan malditamente cerca. Colocando su pierna en mi brazo, apoyé mi mano junto a su cabeza. Agachándome, acaricié sus pezones y sus piercings con mi lengua, mordisqueando ligeramente con mis dientes.

"Oh, vamos, Bella. Déjame tenerlo… lo deseo. Por favor…"

Unas cuantas estocadas más, con un giro de mis caderas, sin mencionar que chupé sus pezones con fuerza, nos tenía a ambos cayendo a un abismo sin control. Su coño se cerró sobre mi polla con veloces palpitaciones mientras todo en ella me acercaba, y mis estocadas flaquearon una, dos, tres veces hasta que me hundí tan profundamente como pude.

"¡Joder… joder… maldita sea!" Gemí en la curva de su cuello.

Su pequeña figura se estremeció, y me abrazó con fuerza, sus dedos hundiéndose en mi cabello.

"Mierda, ángel… eso fue…"

"Dios, lo sé," susurró, volviéndose para besar el punto donde mi cuello se encuentra con mi hombro. "Edward," comenzó a decir pero retorció un poco mi cabello. Cuando me levanté ligeramente para mirarla, me besó. "Quédate. Sé que… tienes…" Sus ojos se desviaron hacia el techo.

Besé su barbilla, su nariz, y luego sus labios, y dije, "No voy a dejar este lugar. Mañana será otro día, ángel. Justo ahora, solo quiero esto. ¿De acuerdo?"

Su gesto afirmativo fue ferviente y adorable, y sonreí, pero se volvió una mueca cuando nos separamos. Retiré el condón, y ella señaló hacia el baño, así que me levanté para desecharlo. Al volver a entrar a la habitación, le sonreí al verla sosteniendo las mantas de su cama. Todavía estaba gloriosamente desnuda, y me deslicé junto a ella, atrayéndola a mí.

Algo en cada segundo que pasaba dentro de su departamento se sentía perfecto y correcto, y dejé un beso en su frente cuando su cuerpo se moldeó a mi costado. El sueño vino fácilmente, a pesar de los acontecimientos de esa noche más temprano, y tarareé alegremente al quedarme dormido con los labios de Bella pegados a mi pecho.

~oOo~

Lo primero que empecé a notar fue la luz filtrándose a través de mis párpados. Lo segundo fue la sensación de piel caliente y sedosa deslizándose en la mía. El aroma a Bella me rodeaba, y poco a poco los recuerdos de la noche anterior empezaron a volver. Mi polla se endureció al recordar los sonidos, el sabor, el olor a sexo; parecía que aún pendían en el aire de su departamento, y quería ese olor siempre conmigo. Pero no había sido solo sexo—había sido muchísimo más. Había sido eléctrico y simplemente perfecto… pero deliciosamente perfecto.

Recordé regresar a la cama y quedarme dormido, solo para ser despertado poco tiempo después por labios cálidos y húmedos alrededor de mi polla, y Bella no sabía que había despertado a un monstruo, porque eso inició una ronda completamente nueva, donde la tomé por detrás. Con fuerza.

Rodando sobre mi costado, miré la espalda de Bella, piel tersa y desnuda, y el tatuaje que había visto en la parte más oscura de la noche. Ahora a la luz del día, podía verlo por lo que era: un cisne en forma de una llave de sol. Rozando mis labios en él, suspiré con tristeza por ella, porque ni siquiera necesitaba decirme que representaba a su papá.

La acerqué a mí, envolviendo un brazo en torno a su cintura y sonriendo cuando se acurrucó mucho más cerca.

"Edward," susurró, removiéndose un poco.

"Shh… duerme, ángel," le dije, pero intensos ojos castaños se abrieron solo un poco cuando quité el cabello de su rostro. "Hola…"

"Hola," respondió con voz rasposa.

Estaba por decirle de nuevo que durmiera más, pero se escucharon golpes sordos por encima de nuestras cabezas, y los dos miramos hacia el techo. No estaba preparado para enfrentar la realidad de mi papá, su probable resaca, y lo que todavía teníamos que decirnos el uno al otro, así que me centré en la dulce cosita soñolienta en mis brazos mientras se escuchaba como que papá se estaba levantando y vistiendo.

"Maldición, ¿camino así de fuerte?"

Su risita fue suave, y enterró esa mierda en mi cuello. "Sí, aunque como que me gusta, sobre todo cuando estás…"

Mis cejas se dispararon hacia arriba al escuchar eso, mis dedos se enterraron en sus costados a fin de escucharla chillar de risa, para que entregara el resto de la verdad. "¿Cuándo estoy qué?" Pregunté, rodándome encima de ella para evitar que se alejara. Sujetando sus manos por encima de su cabeza, me agaché para morder y mordisquear su cuello, el lóbulo de su oreja, y finalmente esos piercings jodidamente sexies en sus pezones. "¿Cuándo estoy qué, ángel?"

"¡Corriendo!" Respondió riendo con fuerza, rodeándome con sus piernas. Nos estábamos excitando de nuevo rápidamente. "En tu caminadora, Edward…"

Sonriendo, pegué mi frente a la suya pero la mantuve sujeta debajo de mí, no que todavía estuviera tratando de alejarse. "Ahora… Me preguntó… ¿Y eso por qué, Bella?"

Su risita fue un poco avergonzada y sus mejillas se tiñeron de rosa, pero encogió un hombro. "No lo sé. Hay un ritmo en ello que me gusta. Es reconfortante, y a mí solo… me gusta."

Entrecerrándole mis ojos, solté un resoplido. "No me estás diciendo todo."

"Edward," me suplicó, comenzando a retorcerse otra vez. "¡Tienes que dejar que me levante! ¡Por favor! ¡Si no… no te gustará!"

Con una risita, me rodé de sobre ella, y ella salió de la cama y entró directamente al baño. Cuando la puerta se cerró con un clic detrás de ella, mis ojos se desviaron nuevamente hacia el techo. Podía escuchar a mi papá caminando por mi departamento, y escuché su voz, lo que significaba que estaba al teléfono. Esperaba que fuera con mamá, pero no podía escuchar lo bastante bien. Me senté a un lado de la cama, las sábanas todavía envueltas alrededor de mi cintura. Agarré mi cabello con mis codos en mis rodillas mientras trataba de pensar en lo que tenía que hacer por él.

"No puedes curarlo, Edward," Bella dijo en voz baja, sus dulces y pequeños pies desnudos aparecieron en mi visión cuando miraba al suelo. Estuve muy decepcionado cuando levanté la mirada para verla envuelta en una bata. "Él tiene que curarse solo," añadió, poniéndose entre mis piernas cuando estiré mis manos para acercarla.

Asintiendo, dejé que mi rostro se presionara en su estómago, relajándome un poco cuando sus manos pasaron por mi cabello con sus dedos arrastrándose lentamente. "Lo sé."

"Tenía un tío," comenzó a decir en un susurro en mi oído. "Bueno, en realidad no era un pariente consanguíneo, pero lo llamaba tío Sam." Bufó una suave carcajada. "Esa era la broma entre nosotros. Él era mi tío Sam personal."

Sonriendo, me eché hacia atrás para mirar a su dulce rostro, solo para verlo lleno de tristeza. "Cariño, ¿qué sucedió?"

"Él… él de verdad era uno de los buenos amigos de mi papá. Tocó el piano para papá por años. Él um… tenía un problema, Edward. Mi papá lo sacaba de problemas todo el tiempo—tanto legal como financieramente."

Observando su rostro, asentí. "¿Drogas?"

"Sí, heroína."

Gimiendo, tomé su rostro entre mis manos, besando su barbilla. "Lo siento."

"Era el adulto más dulce, amable, y divertido que conocía, además de papá. Simplemente… no podía detenerse." Sonrió con tristeza pero colocó sus manos a cada lado de mi rostro. "Y lo intentó, pero algo siempre lo hacía recaer—su matrimonio, sus hijos, o el negocio de la música. La última vez…" Tomó una respiración profunda y la dejó salir. "Tenía catorce años la última vez que lo vi, y estaba drogado. Él y mi papá estaban trabajando con un nuevo cantante en uno de los estudios del centro. Mike y yo fuimos juntos a ver. Yo había estado súper excitada por ir, pero Mike tenía siete y estaba muy distraído—tocando cosas, haciendo un millón de preguntas, y accidentalmente volcó un vaso de agua sobre Sam. Él nos gritó, levantando la mano para golpear a Mike, y mi papá lo golpeó directamente a la cara antes de que pudiera pensar. Le dijo que se desintoxicara o que no volviera, pero que no iba ni siquiera a mirarnos hasta que no lo hiciera.

"Sam estaba… devastado. No se dio cuenta de lo que había hecho. Fueron las drogas, no el hombre, pero aun así… Él nunca volvió, Edward. Tuvo una sobredosis poco después de eso."

Envolviendo su pequeña figura con mis brazos, la puse en mi regazo y la abracé con todo lo que tenía.

"Lo siento. Comprendo. Lo he visto en mi trabajo más veces de lo que me gustaría admitirlo, Bella. La industria de la música puede ser un puto cliché, ¿sabes?" Le pregunté, y asintió. "Jake tenía un problema con la hierba, pero tuvo suerte. Solo tiene algunos cables sueltos." Di unos golpecitos con mi dedo en mi sien al mismo tiempo que ella esbozaba una sonrisa. "El cabrón está loco pero aun así es inofensivo. Nuestro mánager de gira es del tipo hippy de la vieja escuela, por lo que siempre está usando algo. Tengo suerte que no sea peor a mi alrededor, pero he visto a otros artistas, y es… horrible." Hice una mueca pero volví a mirar al techo. "Nunca pensé…"

"Lo sé, amor," susurró, besando mi frente.

La voz de papá se elevó un poco, y alcancé escuchar fragmentos de su conversación. Lo escuché mencionar el choque, Bree, policía, y alcohol. Escuché algo sobre rehabilitación y tiempo de vacaciones. Finalmente, escuché, "¡Y necesito encontrar a Edward!"

Gimiendo, di un suspiro profundo. "Mierda, de verdad escuchaste todo. ¿Eh?"

Ella sonrió, y fue su acostumbrada sonrisa dulce y cálida, pero podía darme cuenta que estaba sufriendo por mí. "Sí. No me agrada que hayas tomado su lugar, pero fue muy valiente de tu parte hacerlo. Creo que has hecho por él todo lo que puedes. Y…" Me besó suavemente, dejando sus labios contra los míos. "Y amo que solo me quieras a mí y a la música. Desearía poder darte eso. Desearía poder hacer desaparecer todo esto."

"Yo también, ángel." Sentí mis mejillas calentarse al escuchar eso, pero asentí. "Aunque, hablaba en serio. Yo… te quiero en mi vida, Bella. En cualquier capacidad que me des, pero tengo la esperanza de que sea… como anoche. Nunca…" Sacudí mi cabeza despacio, añadiendo, "Entendería si no quieres ser parte de esto…" Señalé hacia el techo, indicando mis problemas familiares. "O nada que tenga que ver con mi… trabajo, porque está a punto de volverse realmente complicado. Pronto vamos a filmar en el bar, el álbum está casi terminado, y luego… joder, la gira, Bella. Es larga y desagradable y vamos a estar separados, y…"

Sus manos encontraron de nuevo mi rostro, provocado que la mirara. "Edward, sigo sin huir. Desearía que dejaras de asumir que lo haré. Después de anoche, habría pensado—"

"Oh, Dios…" Agarré su rostro y la besé con putas ganas, mi lengua reclamando y probando. "Demasiado… lo de anoche lo fue… todo. Estoy arruinado, Bella." Prácticamente gruñí contra su dulce boca. "Tú eres cada canción sobre toda mujer que se haya escrito."

Se echó a reír, su cabeza cayendo hacia atrás, y mordisqueé la piel expuesta de su garganta.

"Lo eres…" Me giré, arrojándola sobre la cama. "¿Quieres que te lo pruebe?"

Sus ojos se estrecharon juguetonamente, y sacó su barbilla. "¡Claro!"

"Mmm," murmuré con sorna, viéndola de la cabeza a los pies, pero alcancé el cinturón de su bata. "Empecemos con… las piernas…ZZ Top dijo…"

Su risa fue alegre y relajada, pero sus piernas patearon cuando acaricié la parte de atrás de sus rodillas con mis dedos. Estaba por repasar la letra de cada cursi canción de rock sobre la anatomía femenina solo para escucharla reír, pero se escuchó un golpe en su puerta, deteniéndome abruptamente.

"¿Edward?" Escuché a mi papá desde el otro lado.

Nos quedamos inmóviles, mis ojos clavados en los de ella. Una parte de mí quería ignorarlo, pero la otra parte sabía que no podía. Las manos de Bella acunaron mi rostro, besándome con dulzura.

"Voy a dejarlo entrar, Edward," Bella susurró, ciñéndose aún más la bata y sentándose. "Tú vístete. Y creo que necesitamos café…"

Asintiendo, me puse de pie, poniéndome nuevamente los jeans de la noche anterior y caminando hacia el baño por un momento. Oriné y lavé mi rostro, volviendo a salir a la habitación. Desde el otro lado del biombo que Bella tenía bloqueando su cama de la cocina, la escuché saludar a mi padre y luego la disculpa de él por interrumpir.

Se veía hecho una mierda cuando salí a la cocina donde Bella lo había sentado a la mesa. Ella se detuvo por un momento, una sonrisa traviesa curveando las comisuras de su boca mientras su mirada quedaba fija en la mesa.

Ignorando a mi padre por un momento, me agaché para besar su mejilla y susurré en su oído. "La mejor comida que he tenido, ángel. Sin lugar a dudas."

Me dio un manotazo, sacudiendo su cabeza, y luego fue al fregadero a preparar café.

Tomé asiento en la mesa frente a mi padre, controlando mis emociones y manteniendo mi rostro estoico. Empujó mi teléfono por la superficie hacia mí.

"Ha estado sonando toda la maldita mañana."

Resoplando sin humor, miré la pantalla. Varios mensajes, unas cuantas llamadas, y algunos mensajes de voz—todos de quienes parecían ser Rose, Emmett, y mi madre. Cerré la pantalla; lo revisaré todo en un momento.

"Edward," dijo papá, y mi mirada se levantó de golpe para mirarlo observando a Bella mientras ponía la cafetera y caminaba hacia mí.

"Voy a vestirme," dijo, besando mi sien y luego se volvió a mi papá. "El café estará listo en un minuto."

Se alejó, y los dos la observamos por un momento mientras reunía algunas cosas de su cómoda antes de desaparecer al baño.

"Ella es, um…" Empezó a decir pero luego sonrió, bufando una ligera carcajada al mismo tiempo que sacudía su cabeza.

"Ella es lo mejor que me ha pasado en la vida," terminé de decir por él, sin importar qué mierda iba a decir. Necesitaba saber que tenía que andarse con cuidado en lo que se refiere a Bella.

"Eso veo," respondió con firmeza.

"Pero es nuevo, y tengo que…" Suspiré, frotando mi rostro mientras deseaba que el café se apresurara de una puta vez. "Ella es importante, papá, y tengo—"

"Hijo, detente." Su voz imploró pero con firmeza, y fue sincero cuando dijo, "Lo sé. Lo veo. Y… lo siento."

"Siempre lo sientes, papá. Solo estoy agradecido que no fueras así cuando Em y yo éramos niños."

"Lo era." Esa declaración pendía pesadamente en la cocina de Bella mientras me le quedaba mirando como un estúpido. Añadió, "Solo lo oculté de todos ustedes."

Frunciendo el ceño, asentí, mirando la pantalla negra de mi teléfono en lugar de a su rostro. No estaba seguro que decir de eso, pero supongo que tenía sentido.

"Edward… hijo," comenzó a decir en voz baja. "Yo um… tengo que irme por un tiempo."

Mi corazón se apretó cuando lo miré, y abrí mi boca para hablar.

"Tengo que hacerlo, campeón," dijo, usando su viejo apodo para mí. Llamó a Emmett "oso" y a mí "campeón" por tanto tiempo como puedo recordar. "Tu madre… va a dejarme si no soluciono esto, si no me recupero. Está cabreada porque permití que tomaras mi lugar, porque he permitido que mi bebida se salga de control. Y te pido que no la culpes, hijo, porque maldición, me volví realmente bueno en ocultarlo de ella. Ella no tenía idea."

Asintiendo, esperé a que terminara.

"Te lo debo a ti, a ella, a mis pacientes, y a la pequeña Bree… Yo… tenías razón al decir que podría haberla matado, o a alguien en el hospital, Edward. No puedo… hacer esto solo. Ya he pedido un permiso para ausentarme del trabajo, y le dije a tu madre. Emmett hizo que Rosalie iniciara el proceso para internarme en la clínica a dónde fuiste. Me voy hoy."

Mi boca se abrió, pero la cerré de golpe, solo para soltar, "Yo… puedo llevarte."

"No. De ninguna manera, hijo." Me sonrió con tristeza, y de repente, se veía cansado, agotado y derrotado. "Ya has hecho suficiente, y ya viene un coche por mí. Rose insistió en que tu chofer me lleve. Umm…"

"Tony."

"Sí," suspiró, asintiendo. "Como sea, solo quería disculparme y agradecerte."

Bella volvió a entrar a la cocina completamente vestida en jeans y una camiseta de manga larga, alcanzando las tazas en el gabinete.

"Nada para mí, Bella, pero gracias," le dijo, poniéndose de pie. Inhaló profundamente, sonriendo en su dirección. "Y gracias por soportarme anoche y por llamar a mi hijo."

Ella asintió, con los ojos amplios, pero echó un vistazo en mi dirección.

Se acercó a ella, ofreciéndole su mano. "Espero tener la oportunidad de conocerte mejor, Bella."

"Yo también, doctor Cullen," respondió ella.

"Carlisle, por favor," insistió, y ella sonrió un poco. Él se volvió hacia mí, la tristeza por todo su rostro. "Necesitas saber… Tu madre y yo nunca te consideramos a ti o a Emmett unos… ¿Cómo dijiste? ¿Fracasos?" Sacudió su cabeza. "Nunca, hijo. Son nuestros hijos, y solo les deseamos lo mejor. Y queremos que sean felices. Lamento si no se los dijimos lo suficiente o por no decirles lo malditamente orgullosos que estamos de ustedes. Nunca deberías haber tenido que…" Le echó un vistazo rápido a Bella.

"Ella sabe," le dije, sonriéndole un poco.

Asintió. "Nunca deberías haber tenido que ir a la cárcel para probar algo, Edward… y todo eso es mi culpa. Un padre debe proteger a sus hijos, no al revés, y ahora tienes un récord permanente por mí."

Se movió un poco justo cuando Bella me trajo una taza de café, y se quedó de pie junto a mí, casi en una pose protectora.

"Yo solo… quería verte antes de irme, hijo. Dudo que te vea por unas cuantas semanas, si no más… yo no estaré aquí, y tú estarás…"

"De gira," le dije, y Bella entrelazó mis dedos con los suyos, apretándolos antes de que me pusiera de pie.

"Sí," papá suspiró, caminando hacia la puerta, y dejándola abierta, viendo a Tony abajo en el callejón esperando pacientemente. Iba a salir por la puerta pero se volvió para atraerme en un fuerte abrazo, solo para apartarse y palmear un lado de mi rostro. "Tú… te amo, hijo."

"También te amo," respondí bajito. "Puedes hacerlo, ¿sabes? No es fácil, pero… estoy orgulloso de ti…"

Asintió nervioso, pero apretó un poco mi hombro. "Cuida de tu madre y tu hermano por mí. Y Rose… y esa dulce chica detrás de ti que parece querer saltar frente a una bala por ti."

Sonriendo con suficiencia, asentí. "Lo haré. Lo prometo."

Lo vi bajar las escaleras hacia el callejón, donde Tony abrió la puerta trasera para él. Cuando echaron de reversa, cerré la puerta y me recargué en ella. Esperaba que funcionara para mi papá, y esperaba que esta vez fuera sincero, cuando no lo había sido antes. Y me pregunté si el que le dijera a mi madre la verdad y la furia de ella fueron el verdadero catalizador para su repentino cambio.

"¿Estás bien, Edward?" Bella preguntó, viniéndose a parar frente a mí.

Poniéndola en mis brazos y enterrando mi rostro en su cuello, le dije, "Ahora lo estoy."


(1) Nunca me abrí de esta manera

La vida es nuestra, la vivimos a nuestro modo

Todas estas palabras que no me limito a decir

Y nada más importa

Busco confianza y la encuentro en ti

Cada día hay algo nuevo para nosotros

Abrir la mente para una visión diferente

Y nada más importa

Nunca me preocupé por lo hacen

Nunca me preocupé por lo que saben

Pero lo sé


Awwww sin duda Bella llegó en el mejor momento a su vida, ahora puede ser el apoyo que necesita cuando su familia se desmorona. Carlisle reaccionó y va camino a rehabilitación, ¿funcionará? ¿Y creen que eso sea suficiente para mejorar su relación con Esme? Ya lo veremos. ¿Y qué les pareció ese caliente encuentro? Muchas veces dieron la impresión de que nos dejarían a medias jejejeje pero no, al fin pudieron estar juntos y tal parece que con ello su relación se hizo más fuerte. Todavía hay muchas cosas por ocurrir, ya veremos cómo lo resuelven juntos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, me encantaría saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó, y dependiendo de su respuesta, podemos saber pronto de este dos.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Karen CullenPattz, Brenda Cullenn, V1V1, Milh Llop, Sarai, beakis, alejandra1987, ELIZABETH, kaja0507, Techu, Manligrez, aliceforever85, supernawb, Antonia, freedom2604, YessyVL13, Cary, Merce, bellaliz, Noelia, PRISOL, Sheei Luquee, Edward y Bella Cullen 08, Tata XOXO, PEYCI CULLEN, nnuma76, Rosibel, lizdayanna, Vanina Iliana, Laliscg, Srher Evans, Ericastelo, tulgarita, Tecupi, Nadiia16, Melania, Cathaysa, Shikara65, patymdn, Gabriela Cullen, Lady Grigori, Ali-Lu Kuran Hale, injoa, rjnavajas, Masilobe, debynoe, glow0718, LicetSalvatore, Pam Malfoy Black, Maribel, Adriu, rosy canul, Janette Smith, Pili, Yoliki, myaenriquez02, lagie, saraipineda44, floriponcio, erizo ikki, Mafer, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo. Espero que pronto ;)