¡Hola a todos y a todas! :D Primero, me disculpo por tardar tanto en actualizar; la semana pasada me gradué de la Universidad, e imaginarán todo el alboroto que se arma con eso, pero ahora podré actualizar semanalmente (espero) Segundo, MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEN MI FICTION, dejen o no un review, se los agradezco mucho :) Tomo en cuenta cada cosa que me dicen o recomiendan. Se siente bien el saber que les gusta lo que mi pequeña mente crea.
Tercero, me disculpo también por las faltas de ortografía que puedan encontrar D: generalmente escribo por la noche, y mi cerebro me juega bromitas que paso por alto XD No es justificación, pero igual me disculpo.
¡Y cuartooooo! Agradezco de verdad sus reviews, sólo tengo un pequeño inconveniente con unos que son de "invitadas" D: no se los puedo contestar por eso mismo, pero en mi perfil he puesto mi correo por si se quieren comunicar conmigo personalmente :) Espero poder contestar mañana en la mañana (¡vivan los sábados!)los inbox que me han enviado (como sólo por la noche entro a mi compu, me cuesta un poquito contestar) y poder leer fictions que tengo pendientes de leero (soy una irresponsable D: )
Bueno, sin más, les dejo una pequeña introducción de lo que sucederá en este capítulo: MUCHO SOBRE MILK. :D Esta es una fiction de Vegeta y Bulma, pero no por eso ignoraré el Goku/Kakarotto x Milk que pueda crearse (que lo veo un poco difícil en estos momentos XD) Igualmente habrá una pequeña escena de nuestra pareja estelar en este capítulo, y varias menciones de Vegeta por parte de Bulma :)
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Aliados o Enemigos
-Inicio del Flashback-
-"Vaya, vaya, pero si es nada y más y nada menos que El Hombre más fuerte del Mundo, ¿a qué se debe este honor, hijo?"-
Kakarotto sabía que debía asesinarlo lo más rápido posible. 'Unos deben morir para que el resto sobreviva', ésa había sido la frase que se repitió constantemente durante todo el día. Y ahora estaba frente al último rey menor que debía asesinar para cumplir el requisito que Raditz le había solicitado.
-"Tengo asuntos que atender con usted"- respondió de la manera más tranquila posible. Se había limpiado la sangre de encima, así no levantaría sospechas.
-"¿Asuntos? Bien, sígueme. Mi hija me dijo que te gusta mucho comer, le ordenaré a mis chefs que preparen algo. Sígueme, vamos a la Sala de Reuniones"-
-"Preferiría que tratáramos esto en un lugar privado"-
Ox Satán se quedó pensativo por un segundo –"No te preocupes, en donde está mi trono no hay guardias de momento. Le avisaré a Milk que estás aquí, se pondrá contenta"-
-"Preferiría que no lo hiciera"- pero su voz quedó perdida cuando el rey comenzó a ordenarle a un guardia que fuera a buscar a su hija –"Debo hacer esto rápido"- pensó en una pequeña entrada de pánico. Definitivamente no quería ser visto esta vez.
El asesinato fue rápido. Cuando entraron al lugar donde se encontraba el trono, Kakarotto lo golpeó en la parte posterior del cuello, y acto seguido perforó su corazón. Estaba seguro que el enorme hombre no sintió dolor alguno, pero la sangre que emanaba de la perforación que le había hecho estaba haciendo demasiado escándalo.
Tomó al ya fallecido rey y lo colocó sobre sus hombros con mucho esfuerzo –"Maldita sea"- masculló. El rey era incluso más pesado de lo que aparentaba.
Lanzó un ataque de energía hacia el cielo del castillo para poder tener un escape rápido, no tenía intención de matar a más personas. Seguía algo molesto por haberse dejado llevar y asesinar a sangre fría a todos, pero había matado ya a tantos que este último asesinato no le remordió la conciencia como él había creído que lo haría –"Quizás cada día me vuelvo más un saiyajin"- dijo para sí mismo, pero con un tono de tristeza.
Comenzó a elevarse y cuando ya estaba cerca de la salida, escuchó unos gritos en la parte de abajo. Miró rápidamente y reconoció a Milk, arrodillada ante el charco de sangre que él había dejado atrás –"No"- se dijo a sí mismo, pero incluso aunque aumentó su velocidad para huir, su mirada se cruzó con los ojos llenos de lágrimas de la bella terrícola.
Kakarotto sintió un ligero frío dentro de él, no lo había sentido en mucho tiempo. Era la misma sensación que experimentó cuando mató por primera vez a un civil, ese sentimiento de culpa. Aunque esta vez la culpa era porque había sido descubierto. Enfocó toda su energía para volar más rápido y salir del castillo, mientras atrás dejaba a Milk quien gritaba llena de dolor y furia.
-Fin del flasback-
-"¿Estás diciéndome que ella está encadenada en esa habitación?"- preguntó Bulma desde la mitad del pasillo mientras intentaba despertarse por completo. Era pasada la media noche cuando Kakarotto fue por ella tan apresuradamente que no pudo contarle los detalles hasta que llegaron a la nave.
-"No es que yo la haya encadenado"- se intentó defender él.
-"Pero no la liberaste"- lo acusó Bulma.
Kakarotto se quedó callado. Apenas había podido acercarse a Milk, y ella había entrado en un arranque de furia. Le había lanzado la cama que había en la habitación, le había gritado y maldecido. Si su padre creyó que encadenándola le rompería su espíritu, había estado tan equivocado; en todo caso había provocado todo lo contrario.
-"¿Puedes ayudarme o no?"- preguntó ya molesto.
-"Bien, lo haré… pero necesito que te vayas de aquí"-
-"¿Planeas entrar con ella?, ¿no te dije que la mujer está loca?"-
Bulma exhaló cansada –"No acuses a alguien con estar loco sólo porque quiere venganza"- le advirtió –"Sé que me escuchará. Ambas somos humanas, pero más que todo ambas somos mujeres. Nos entenderemos… pero si te ve a ti no la podré controlar y quién sabe de lo que será capaz"-
-"Pero si tú le hablas, quizás deje de odiarme, ¿verdad?"-
Bulma negó con la cabeza –"Aunque yo le explique, seguramente no te lo perdonará"- vio la confusión en los ojos de su amigo, y sonrió con tristeza –"Yo no lo haría"-
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Bardock estaba parado en los niveles altos de la prisión, desde donde podía ver a todos los terrícolas. Tenía a Rhubarb detrás de él y otros saiyajin a quienes les habían ordenado estar ahí. Bardock estaba al lado de Tarble con los brazos detrás de su espalda viendo con severidad a todos los terrícolas.
-"Terrícolas"- la voz de Tarble no era tan imponente como la de Vegeta, pero había aprendido a emplear el tono correcto para ser escuchado –"A partir de ahora ustedes trabajarán para nosotros. Responderán a mis órdenes, y si alguien intenta romperlas, el castigo será la ejecución"- a pesar que no le gustaba lo que estaba diciendo, debía sonar frío y déspota.
Los terrícolas comenzaron a agitarse y a murmurar entre ellos. Tenían miedo, ¿y quién no? Habían sido llevados a un planeta totalmente distinto, los habían vestido con unos trajes extraños que, aparentemente, regulaban la gravedad que se aplicaba en sus cuerpos, y ahora estaban encerrados en una prisión fría y sin ninguna sola posibilidad para salir de ahí.
-"Todos los agricultores, diríjanse al fondo izquierdo del lugar, los mecánicos e ingenieros vayan al fondo derecho"- al inicio nadie se movió, así que Tarble lanzó un ataque de energía suave que explotó en la parte de arriba –"¡Háganlo ahora!"-
Bardock miraba de reojo al joven príncipe, estaba haciendo un buen trabajo. De no ser por un pequeño movimiento nervioso de sus dedos de la mano izquierda, habría jurado que no estaba nervioso por todo lo que estaba pasando, pero no podía culparlo, ¿quién no estaría nervioso de estar fingiendo ser algo que no es? Además, le había advertido que Vegeta estaba en camino –"Esa noticia no ayuda a que uno se relaje"- pensó mientras miraba a los terrícolas moverse a esquinas opuestas.
-"Los médicos acérquense a la esquina de la izquierda. Todos los que saben pelear hacia la esquina derecha"- siguió ordenando Tarble –"Y el resto…"- ésta era la parte difícil –"El resto de personas que no entran en ninguna categoría de éstas, quédese en el centro"-
La cantidad de personas que se quedaron en el centro era bastante. Tarble frunció el ceño, esperaba que hubiesen sido menos, ésas eran las personas a quienes él no podría salvar. Ésas eran las personas de las que Vegeta dispondría. Se dio la vuelta y ordenó a los saiyajin que encerraran en distintas áreas a cada grupo de personas, no necesitaba que hubiese confusión alguna.
-"Hizo un buen trabajo, príncipe"- murmuró Bardock ya cuando estaban fuera de la prisión.
-"¿Lo hice?"- preguntó sarcásticamente el joven príncipe –"Tengo la impresión que he sentenciado a esas personas a la muerte"-
-"Sí, pero ha salvado al resto"-
Tarble movió negativamente la cabeza, eso no era suficiente para él. Sabía que no había saiyajin como él, incluso Kakarotto tenía fama de despiadado cuando se lo proponía, ¿pero él? Él había sido exiliado por ser todo menos un saiyajin, había sido criado de una manera distinta, él jamás podría ser como se esperaba que fuera –"Regresaré al castillo, ¿qué hay de ti? Kakarotto ya no dijo nada por el rastreador, supongo que le fue bien con la terrícola"-
-"O le fue tan mal que no puede ni siquiera decirlo"- respondió Bardock –"Regrese al castillo, yo iré a otro lugar"- sin mayor explicación prendió vuelo hacia la ciudadela.
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-"Éste es mi apartamento"- dijo Bulma mientras prendía la luz –"Me dieron uno más adecuado a mis necesidades… al inicio me dieron una cueva, pero cuando expliqué la situación, me pasaron a este lado del Muro… aquí la vida es mucho mejor"-
Milk miraba hacia todas partes todavía no confiando plenamente en Bulma. Ambas eran terrícolas, pero ella había estado ya por un poco más de seis meses conviviendo con los saiyajin, y aparentemente se llevaba bien con Kakarotto. Se mantuvo callada mientras Bulma le platicaba sobre el lugar desde una pequeña cocina. Se sentó en un sofá de forma extraña mientras pensaba lo que debía hacer.
-"Ten"- dijo Bulma, sacando a Milk de sus pensamientos ofreciéndole una taza de color rojo –"Es café"- explicó ella al ver la expresión en el rostro de la recién llegada terrícola –"Tuve que crear un sembradío de café en los jardines que están cerca de mi laboratorio"- sonrió mientras se sentaba en el sofá frente a Milk –"De momento nadie se ha enterado, y espero que siga así"-
Milk le dio un sorbo al café de la taza –"Está delicioso, gracias"- respondió lo más amable que pudo.
Bulma, quien estaba frente a ella, se cruzó de piernas y la miró detenidamente antes de entrar en el tema que le concernía –"Puedes quedarte aquí cuanto gustes, al inicio me costó adaptarme a este lugar, pero… Kakarotto y yo te ayudaremos a que regreses a la Tierra"-
Milk apretó la taza de café y frunció el ceño –"Kakarotto"- murmuró para sí misma. Levantó la mirada y vio a Bulma directamente a los ojos –"No necesito la ayuda de ese asesino"- espetó con visible odio.
Bulma levantó las manos demostrando que no tenía mala intención –"Sé que Kakarotto puede ser un asesino, pero…"-
-"¿Te contó lo que le hizo a mi padre?"- la interrumpió Milk, quien se había puesto a la defensiva –"Mi padre…"- continuó sin darle tiempo a Bulma para responder –"Mi padre le abrió las puertas del palacio, las puertas de nuestro hogar… y Kakarotto…"-
Bulma apretó los labios, sabía muy bien lo que había sucedido. Kakarotto se lo había contado con detalles cuando la fue a buscar –"No te diré que él no ha cometido errores, pero…"-
-"¿Acaso le hizo algo a tus padres?"-
La pregunta tomó por sorpresa a Bulma, quien negó con la cabeza.
-"Entonces no podrías siquiera imaginar estar en mi posición"- concluyó Milk.
-"Tienes razón"- respondió Bulma. Es cierto, ella conocía a Kakarotto muy bien, sabía que había asesinado a muchísimas personas, y que lo seguía haciendo cada vez que iba a misiones, y muchas veces lo disfrutaba… y aunque comprendía que era la cultura de los saiyajin, no podía ni siquiera imaginar cómo podría sobrellevar su amistad si él le hubiese hecho algo a sus padres.
Ambas mujeres quedaron calladas mientras la luz de las pequeñas lámparas era lo único que iluminaba el lugar –"¿Qué se supone que debo de hacer?"- preguntó finalmente Milk.
Bulma pestañeó un par de veces antes de responder –"¿Con respecto a qué?"- la pregunta de su compañera la había tomado por sorpresa.
-"Si me trajeron en una celda distinta al resto de los demás, significa que quieren algo de mí, ¿no es así?"-
Bulma cruzó la otra pierna y se quedó pensativa por unos instantes –"No lo sé"- dijo finalmente –"Lo que sea que planeen, podremos con ello"- le sonrió.
Milk le devolvió la sonrisa –"Tú has sobrevivido por seis meses aquí, ¿tienes algún consejo?"-
-"No intentes nada hasta no saber porqué te trajeron"- le dijo Bulma mirándola con seriedad –"Puedo verlo en tus ojos… hagas lo que hagas, intenta sobrevivir"-
Milk le sonrió con picardía –"No sé de qué estás hablando"-
Bulma le sonrió de vuelta y miró su reloj –"Bien…"- aclaró su garganta –"El dormitorio está allá"- señaló con la mano –"Debo regresar al castillo"-
-"No tienes que irte"- la interrumpió Milk –"Dormiré bien en el sofá"-
Bulma le sonrió con ternura, con el aspecto salvaje que la joven terrícola tenía se le había olvidado que Milk era más pequeña que ella –"No te preocupes, debo regresar a terminar un pequeño proyecto que tengo pendiente"- mintió –"Cuando despiertes, ten en cuenta que el horario de este planeta es distinto… si quieres salir, puedes ponerte uno de esos relojes que están en la mesa del comedor, así podrás quitarte las botas"- Cerró la puerta detrás de ella y caminó unos metros hasta estar lejos de la construcción rocosa.
-"No tienes por qué ocultarte de mí"-
Kakarotto descendió lentamente –"¿Qué tal te fue?"-
Bulma se encogió de hombros –"Está muy cansada como para que yo le hable e indague sobre su situación, pero no es tan malo como dijiste. No comentó nada sobre ti"- mintió.
Kakarotto frunció el ceño –"¿Por qué crees que estoy interesado en saber lo que dice de mí?"-
Bulma le sonrió y sacudió con la cabeza –"Mi error"- se acercó a su amigo, quien parecía algo molesto –"Deja de hacer pucheros y hagamos una carrera hasta el castillo"- dijo sacando una pequeña cápsula y lanzándola al aire, para que de ésta saliera una motocicleta bastante aerodinámica.
Kakarotto arqueó una ceja –"Sabes que no me ganarás"-
Bulma se subió a su moto, la encendió y se colocó el casco –"No subestimas a mis máquinas"- aceleró un poco, haciendo que la motocicleta ronroneara.
-"Bien"- dijo poniéndose en posición para salir en carrera –"Por cierto, me llegaron noticias… Vegeta parece estar acercándose al planeta"- dijo sin darse cuenta que al escucharlo, una sonrisa se posó en los labios de Bulma.
¿Así que el petulante príncipe había escuchado su mensaje? Cada vez que Vegeta hacía algo, Bulma sentía más y más curiosidad por develar cada matiz de la oscuridad que rodeaba al joven príncipe, ¿era normal? Seguramente no, ¿pero desde cuándo Bulma se había considerado una chica normal?
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Milk despertó varias veces durante la noche y la madrugada, ¡cielos! Aparentemente estaba muchísimo más cansada de lo que creía. Cuando finalmente despertó por completo, el dolor de las muñecas y los tobillos había disminuido, ¿quién en su sano juicio encadenaba a una mujer por tanto tiempo? No es como si ella quisiera matar a alguien… a nadie más que a Kakarotto.
Desayunó algo que encontró en el lugar, el cual debía admitir estaba bastante desordenado, quizás lo arreglaría, sería una buena manera de agradecerle a Bulma… aunque sabía que los genios solían tener una tendencia al desorden.
Salió del lugar sin las botas y con el reloj puesto en su muñeca izquierda. Todo alrededor del apartamento de Bulma estaba desolado, podía caminar hacia el castillo aunque era un largo camino, así que optó por ir a la ciudadela, la cual parecía estar mucho más cerca. Caminó un buen rato por las calles, el lugar estaba bastante poblado y por más que buscaba, no lograba encontrar a nadie que supiera sobre los terrícolas que acababan de llegar, ¿y dónde estaban los saiyajin? No había visto a ninguno en todo el lugar. Muchos de los que estaban en todo el pueblo parecían seres pacíficos.
Su caminar la llevó hasta un gran muro de piedra que parecía que soportaría un sinfín de ataques, ¿pero realmente había construcción segura en un planeta repleto de saiyajin? El muro parecía provenir desde el castillo y daba la impresión de que dividía al planeta en la mitad. Podía ver que en la parte de arriba había guardias patrullando, ¿intentaban mantener algo afuera o adentro del otro lado de la muralla?
Al acercarse un poco más, pudo admirar que el muro era muchísimo más alto de lo que esperaba de lo que se miraba a simple vista. No podía ni siquiera imaginar el grosor del muro, parecía estar hecho de metal y revestido de piedra fría, al estar tan cerca sintió la escala aplastante que tenía la construcción; ningún edificio construido en la Tierra llegaba ni a la mitad de la altura de ese muro. Una verdadera construcción para resistir ataques –"Supongo que todo en este planeta es sobrevivir"- murmuró para sí misma. Podía ver las puertas que daban hacia lo que sea que había del otro del muro, eran de metal y tenían marcas de ataques de energía y con armas. Un escalofrío recorrió su cuerpo.
En las afueras del muro podía ver que habían cargas y descargas constantes de comida, y por primera vez vio a algunos saiyajin. Pero eran distintos, recordaba perfectamente a Kakarotto, a su padre y el otro saiyajin alto, los cuales eran bastante fornidos, pero estos saiyajin tenían una complexión distinta, de hecho la única razón para denominarlos 'saiyajin' era por la cola.
-"Tú, mujer, ¿qué haces aquí?"-
La voz era de un guardia que estaban descendiendo lentamente desde la parte superior del Muro. Milk retrocedió un poco por la sorpresa, pero el soldado bajó más rápido y en cuestión de segundos estaba frente a ella –"No se permite estar cerca de la puerta sin una autorización"- la vio de pies a cabeza con una mirada de acusación -"¿Quién eres?"- preguntó mientras se acercaba de manera amenazadora hacia ella.
Milk sabía que no era un saiyajin por la falta de la cola, pero además de eso su rostro no poseía cejas. Pero quitando eso, parecía tan despiadado como el resto de saiyajin, con la mirada fría y vacía. Mientras él se acercaba, Milk no se movió, si algo había aprendido era a mantener la compostura frente a los oponentes.
-"¿Quién-eres-tú?"- preguntó de nuevo el soldado articulando lentamente cada palabra.
-"¡Ahí estás!"-
Milk y el soldado voltearon a ver a la dueña de la voz, una saiyajin delgada, con el cabello negro y alborotado llegándole arriba de los hombros. Y un cuchillo en la mano derecha. Se acercó a Milk y le sonrió, para luego girarse hacia el soldado –"Lo siento, es la chica nueva. Tenía curiosidad por la puerta, ya sabes que es algo para admirar cuando se viene al Muro la primera vez.
El soldado dirigió la mirada de Milk hacia la saiyajin y viceversa –"Intenta que no se acerque a este lugar. La mataré si lo vuelve a hacer"- miró a Milk con severidad –"Estás advertida"-
Ambas mujeres esperaron a que el soldado regresara a su puesto, mientras la saiyajin agitaba su cola y el cuchillo en un mismo compás –"Es peligroso estar en este lugar sin conocerlo"- dijo viendo de reojo a Milk.
Milk se sonrojó –"Lo siento, es sólo que…"-
-"Eres nueva"- completó la saiyajin –"Puede verse en tu mirada y tu manera de actuar. Sin mucha precaución"- se encogió de hombros –"Aprenderás. Ahora sígueme, puede caerte bien algo de comer"-
Milk dudó por unos instantes antes de seguirla, pero finalmente accedió. Si planeaba vengarse de los saiyajin, y liberar a los terrícolas, necesitaba conocer a su enemigo. Siguió a la saiyajin hacia dentro del mercado que estaba en la periferia del Muro, parecía un lugar para distribuir comida. Mayormente había carne, pero también pudo ver alimentos que parecían verduras u otro tipo de comida.
-"Ven, entra"- le dijo la saiyajin con una sonrisa genuina en el rostro. Milk siguió a la saiyajin aun con algo de desconfianza. Llegaron hasta una mesa de madera donde había carne que parecía recién cortada en trozos –"Bien, supongo que si estás aquí es porque te interesa el Muro… y este Centro de Distribución es lo más cercano que estarás de él"-
Milk miraba de un lado a otro, quienes trabajaban ahí eran esos saiyajin que parecían todo menos soldados, y unos cuantos extraterrestres de distintas formas.
-"Ten"- dijo la saiyajin, entregándole algo de carne cruda –"Puedes calentarla con tu energía, te buscaré algunas verduras para que la acompañes"-
Milk miró la carne sin saber lo que debía hacer y luego a la saiyajin, quien buscaba en las otras mesas verduras y las depositaba en una pequeña cubeta –"¿Qué pasa?"- preguntó cuando regresó con la terrícola.
-"No tengo hambre"- mintió Milk.
La saiyajin la vio por unos instantes antes de comprender. Le sonrió y tomó la carne, calentándola ella misma. Se la devolvió puesta sobre un trozo de papel que serviría de plato. No le dijo nada, simplemente se mantuvo sonriéndole y regresó a sus quehaceres.
Milk se quedó sentada comiendo, no sabía lo hambrienta que estaba hasta que probó la carne, ¡estaba deliciosa! Comió mientras veía todo lo que sucedía. La comida que se miraba más apetitosa era enviada en carretas jaladas por extraños animales con forma de bisontes enormes hacia el otro lado de la puerta de metal; mientras que el resto de la comida, la cual no se miraba tan buena como la anterior, se quedaba de ese lado del Muro.
Cuando finalmente terminó de comer, se acercó a la saiyajin –"Gracias"- dijo con timidez. Desde la muerte de su padre, había actuado de manera errática, sobre todo cuando trataba con personas que parecían querer acercase a ella. Había cometido el error de bajar la guardia con Kakarotto, no lo volvería a hacer.
-"No hay problema"-
-"Lamento si me porté con desconfianza, es sólo que…"-
La saiyajin negó con la cabeza –"En este planeta, la desconfianza te puede salvar. Además, es normal desconfiar de alguien de mi raza"-
-"No quise decir eso"-
-"No te preocupes, incluso mi esposo y mis hijos son unos despiadados"- se encogió de hombros –"Somos pocos los saiyajin que poseemos cierta bondad"-
Milk abrió los ojos de par en par y se sonrojó –"Yo sólo…"-
-"Suficiente con las disculpas, ¿qué te parece si me ayudas? No sé de dónde vienes ni cómo terminaste aquí, pero siempre es bueno tener ayuda. Y es el mejor lugar para conseguir comida"-
Milk le sonrió, se sentía mal por abusar de la hospitalidad de la saiyajin, pero debía estar cerca para aprender todo lo que podía sobre ellos –"Claro, soy muy buena cocinando"-
La saiyajin le sonrió alegremente y le recomendó ponerse una armadura, de esa manera no la mirarían con desconfianza por llevar los atuendos que tenía puestos, pero Milk se negó amablemente, su traje cheongsam azul y sus pantalones rojos los llevaba con orgullo, por ser la ropa tradicional de combate en su pueblo.
-"Por cierto"- dijo la saiyajin mientras le entregaba sus herramientas para cocinar –"¿Cuál es tu nombre? Si trabajaremos juntas, es necesario conocernos mejor"-
Milk le sonrió con más confianza –"Me llamo Milk"- se inclinó un poco como muestra de saludo –"Es un placer"-
La saiyajin la miró desconcertada, no estaba familiarizada con ese tipo de saludos, así que simplemente imitó lo que la bella joven hizo –"Mucho gusto, Milk. Mi nombres es Gine, sé que nos llevaremos muy bien"-
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Tres días pasaron desde que Milk y los demás llegaron al planeta. Por más que ella intentó saber sobre los terrícolas, no logró averiguar nada; por más que ella intentó que Bulma la metiera al castillo para buscar información, no lo logró… hasta ese día.
Bulma estaba saliendo de la ducha, y se topó con un desayuno listo en la mesa –"¿A qué se debe esto?"- preguntó mientras se sentaba todavía con la toalla enrollada al cuerpo.
Milk puso una cara de inocencia antes de contestar –"Me has tenido en tu casa sin pedir nada a cambio, pensé que ésta sería una buena manera de agradecerte"-
Bulma vio con sospecha a Milk, pero el olor de la comida era demasiado fuerte como para no distraerse –"Debo admitir que este pequeño trabajo que conseguiste cerca del Muro ha sido lo mejor"- dijo mientras probaba un bocado.
-"Hablando del Muro…"- dijo mientras tomaba agua –"¿Qué tanto sabes sobre él?"-
-"¿Sobre el Muro? Bueno… los saiyajin son los que están del otro lado"- dijo como si nada –"Han habido problemas entre los saiyajin y los otros aliens que viven en este lado del Muro, por eso Vegeta lo mandó a construir"-
-"¿Vegeta?, ¿te refieres al príncipe?"-
Bulma asintió –"Aunque muchos crean que es un loco, creo que puede tomar buenas decisiones"-
Milk frunció el ceño –"He escuchado mucho de él, pero es la primera vez que oigo a alguien opinar bien sobre él"-
Bulma le dirigió una mirada rápida y le sonrió –"Te equivocas"- dijo mientras tragaba un bocado –"Todos tienen razón en tener malas opiniones de él"- dijo encogiéndose de hombros –"Pero… no creo que sea tan malo"- rió al ver la expresión de horror en el rostro de Milk –"No me tomes a mal, todavía creo que es un psicópata, pero… creo que también tiene mucho carácter, eso es algo de admirar"-
Milk esperó que pasaran unos minutos antes de seguir hablando –"He estado pensando… ¿has cambiado de opinión sobre meterme en el castillo?"-
Bulma dejó sus cubiertos a un lado mientras pensaba en cómo responder –"Hoy es tu día de suerte"- dijo con una sonrisa –"No te había podido meter al castillo porque sería una locura entrar a ciegas, pero he averiguado algo. Mi contacto…"- dijo refiriéndose a Kakarotto, y Milk lo sabía muy bien, pero agradecía que no lo mencionara –"…me ha informado que los terrícolas han sido trasladados a una prisión cerca del castillo, y podemos ingresar a ella atravesando el Muro. Será una caminata de unos 5 kilómetros, pero podemos hacerlo"-
Milk se alegró al escucharlo, había estado esperando que accediera. Bulma repasó el plan, incluso sacó un plano para poder guiarse y que ninguna de las dos se perdiera. Ambas fueron juntas hacia el castillo en la moto de Bulma, pero antes de llegar a éste, se separaron. Milk tendría que utilizar una armadura de saiyajin para poder entrar, después de todo, su condición física le ayudaba a pasar como soldado.
-"Recuerda"- dijo Bulma –"Debes ir directo a mi laboratorio, no importa a quién llegues a ver, es necesario que vayas directo hacia mí"-
Eso había sido una hora, y ahora Bulma estaba ansiosa escribiendo anotaciones en cualquier papel que encontraba a su alcance –"Esto de estar esperando es aburrido"- sin tomar en cuenta que últimamente no había tenido mucho que hacer en el laboratorio. Tarble era todo menos exigente con las reparaciones, las cuales no eran ni siquiera un cuarto de lo que tenía que reparar cuando Vegeta estaba cerca ordenando misiones a cada minuto.
Un golpeteo en la puerta la sacó de sus pensamientos. Corrió hacia la puerta y la abrió apresuradamente –"Ya era hora"-
-"El castillo es mucho más grande de lo que creía, y hay muchos guardias, ¿pasa algo hoy para que estén tan agitados?"-
Bulma se quedó pensativa –"He escuchado que las naves de Vegeta y los demás están cerca, pero sería demasiado rápido que vinieran hoy. No te preocupes"-
Milk la miró unos segundos antes de asentir. Bulma era el cerebro de la operación, confiaría en su opinión. Salieron del laboratorio siguiendo un pasillo que casi no era usado, además tenían la ventaja de que los shamoians que trabajaban en el castillo estaban ayudándolas, avisándoles de cada movimiento de los guardias. Incluso Kakarotto estaba al tanto del plan, claro que esto era algo que Milk no sabía, y no tenía por qué enterarse.
-"¿Ves esa puerta? Es la entrada al Muro del Este, ahí es donde está la prisión a la que llevaron a los demás"- explicó a Bulma mientras caminaban apresuradamente.
Cruzaron la enorme puerta de metal sin problemas, después de todo, Bulma tenía los códigos de acceso de casi todas las puertas del castillo. No habían guardias en esa parte del Muro, mayormente los guardias estaban en la parte superior o inferior, en el pasillo intermedio casi nunca había actividad.
Caminaron en silencio por varios minutos hasta que Milk decidió romper el silencio -"Esto es una gran ayuda"-
Bulma le sonrió –"Después de todo, ambas somos terrícolas, tenemos que ayudar a los nuestros"-
-"Debo disculparme"- confesó Milk algo sonrojada –"Al inicio creí que estabas del lado de los saiyajin"-
-"¿Por qué creíste eso?"-
-"Ya sabes… estando tan apegada a Kakarotto, incluso tienes ciertos privilegios como el tener tu propio apartamento… no creí que estuvieras dispuesta a ayudarnos a regresar a la Tierra, mucho menos a vencer a los saiyajin"-
Bulma rió –"El estar investigando en el laboratorio me da la oportunidad de acercarme a su tecnología… ésa puede ser la clave para vencer a los saiyajin y liberarnos de su opresión"- pausó por un momento mientras miraba fijamente hacia el frente –"Yo también quiero regresar a la Tierra"- No sabía si habían revivido ya a Yamcha, pero estaba segura de que él estaría más seguro en la Tierra.
-"¿Alguien especial?"- preguntó Milk.
Bulma le sonrió, Milk no necesitó más explicación. Esas sonrisas son las que se dan cuando se trata de alguien especial. Envidiaba a Bulma por tener alguien especial, ella siempre sintió que estaba destinada a alguien, pero parecía que no había podido encontrarlo todavía… quizás algún día.
-"¿Falta mucho?"- preguntó Milk cuando escuchó todo el bullicio que provenía desde las pequeñas ventanas que daban hacia afuera del Muro –"Los saiyajin se ven agitados"- dijo acercándose a admirar el otro lado del Muro. El lado de los saiyajin era muy distinto; mientras que en el lado donde ellas vivían, las construcciones eran sofisticadas y la ciudad parecía poseer un diseño urbano, en el lado de los saiyajin parecía un caos entero… las construcciones eran de piedra y parecían solamente un conjunto de rocas enormes dispersadas en todas partes.
Bulma se detuvo para ver la conmoción desde la ventana, era cierto que los saiyajin eran mucho más bulliciosos que los demás, pero esta agitación era distinta. Su cerebro comenzó a atar cabos cuando una alarma sonó.
-"¡Nos descubrieron!"- dijo Milk nerviosa.
-"No"- Bulma se hizo hacia atrás –"Debemos regresar"-
-"¿Qué? Hemos llegado ya bastante lejos"-
Bulma negó rápidamente –"El Muro es muy largo, no hemos llegado ni a la mitad… quizás si regresamos ahora no nos noten"-
-"¿De qué hablas? Estabas muy segura de este plan"-
-"Aparentemente mis naves nuevas son mucho más veloces de lo que calculé previamente. Vegeta debe estar por entrar al planeta"-
Ambas comenzaron a correr hacia de regreso, molestas por haber llegado tan lejos y ahora verse obligadas a regresar. Antes de llegar a la puerta, Milk se detuvo y miró hacia atrás –"Quizás si tú estás en tu laboratorio"- dijo en voz baja –"Nadie sabe que estoy aquí"- dijo rápidamente –"No notarán que estoy de extra en este lugar, tú podrás sacarme si las cosas se complican"-
Bulma se quedó pensativa por unos segundos –"No"- dijo ella –"Es fácil cuando el Príncipe Tarble está aquí, pero con Vegeta es distinto"- intentó explicar –"Y mucho más si Celery y Okkra están aquí"- ellas eran los peores problemas, Vegeta podía ser astuto, pero las saiyajin parecían tener un sexto sentido para estas cosas.
-"¡No podemos dejarlos ahí!"- gritó Milk ya dispuesta a correr hacia el lado contrario, cuando una mano la tomó de la muñeca.
-"Escucha a Bulma"- Kakarotto parecía haber salido de la nada, pero él había estado cerca de la puerta del Muro desde el inicio, pendiente de cualquier movimiento.
Bulma había olvidado que Kakarotto sabía sobre el plan, y había olvidado también que Milk no lo sabía.
Milk pareció tardar en reaccionar un poco. Al inicio pareció demasiado sorprendida, pero cuando pasaron los primeros dos segundos, su rostro se puso rojo, sus ojos parecieron encolerizarse y ni siquiera Bulma estaba segura de que Kakarotto podría contra la furia de la terrícola.
-"Suéltame"- advirtió de manera amenazadora.
-"No"- dijo Kakarotto con más determinación –"No tienes ni idea de lo que te sucederá si te descubren, en especial ahora que Vegeta está de regreso"-
-"¿Qué planeas hacer si me rehúso?, ¿matarás a Bulma frente a mis ojos esta vez o traerás a mi padre para asesinarlo de nuevo?"-
Kakarotto frunció el ceño y apretó más la muñeca de Milk, quien no dio muestras de dolor. Bulma sintió la tensión crecer entre ambos, sabía que Kakarotto tenía cierto límite de paciencia, estaba segura de que pronto se cansaría de ser acusado una y otra vez.
-"Chicos, éste no es el momento para hablar de esto"-
Milk jaló su mano bruscamente, logrando soltarse del agarre de Kakarotto –"Si quieres morir, hazlo, pero no planees que te salve esta vez"- dijo él.
-"Preferiría morir antes de ser salvada por alguien de tu especie"-
Bulma suspiró, ¿desde cuándo ella era la voz de la razón? –"Suficiente. Si tardamos unos segundos más, ya no habrá escapatoria"-
Kakarotto se adelantó a ellas, no tenía intención de seguir en el mismo lugar que Milk. Caminaron en silencio hasta toparse con otro soldado saiyajin quien frunció el ceño a ver a Kakarotto.
-"Clase baja"- dijo el saiyajin viendo hacia Bulma y a Milk –"El príncipe mandó un comunicado. Requiere tu presencia en el Salón"-
-"¿A dónde vas?"- preguntó Kakarotto al notar que el saiyajin se dirigía hacia la puerta del Muro.
El saiyajin siguió su camino sin voltear a ver mientras respondía –"Tengo que ir por algunos terrícolas, el príncipe dará una lección de obediencia en el Salón del Trono"-
Milk y Bulma quedaron paralizadas al escuchar eso –"¿A qué se refiere?"- preguntó Bulma.
Kakarotto la miró, y con es esa mirada ella supo lo que pasaría, pero Milk parecía no querer comprender –"Debemos hacer algo"- dijo ella.
Bulma la vio pensativa –"Quizás si intercepto a Vegeta, puedo distraerlo como para que lo olvide por un momento"-
Kakarotto negó –"Esto tiene que ver directamente con Tarble. Aunque tú lo distraigas, seguramente no se detendrá hasta enseñarle a Tarble de lo que es capaz"-
Bulma se frustró, no le gustaba quedarse sin planes. Milk dio un paso al frente –"Quiero verlo"-
Kakarotto la vio con severidad –"¿Ver a Vegeta? Bulma te puede dar una charla sobre porqué eso es una mala idea"-
-"Entonces quiero ver lo que le harán a los terrícolas. Quiero ser testigo de a lo que nos enfrentamos"-
Bulma y Kakarotto se vieron mutuamente –"Bien"- dijo Bulma hablando por ambos –"Desde mi laboratorio puedo activar una pequeña cámara que está en el Salón"-
-"¿Vegeta sabe de esto?"- preguntó Kakarotto mientras retomaban el camino. Bulma le sonrió de manera inocente. –"Es mejor que jamás se entere"-
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Tarble estaba nervioso mientras esperaba a que su hermano aterrizara. Sabía que era cuestión de segundos. Cuando divisó las naves acercándose al Área de Aterrizaje, un frío caló todo su cuerpo.
-"Mantente firme"- le dijo Bardock, quien estaba detrás de él –"Vegeta es despiadado, pero lo es más cuando nota debilidad en sus hombres"-
-"Supongo que eso es lo que lo hace un buen rey"-
-"Todavía no es rey"- respondió Bardock. Tarble se sorprendió al escuchar eso, sabía que su hermano era un saiyajin hambriento de poder, por lo que escuchar que no era el rey todavía era algo que verdaderamente lo sorprendía –"Ya están aquí"-
Las naves de Vegeta y Celery fueron las primeras en llegar. Dos soldados se acercaron corriendo a las naves en caso de que alguno de sus pilotos requirieran ayuda. Las compuertas se abrieron y Vegeta fue el primero en bajar. Su armadura estaba algo dañada, pero nada fuera de lo normal. Celery descendió de su nave y miró a Tarble con algo de burla.
-"El resto vendrán en su debido tiempo"- dijo Vegeta a nadie en particular, pero sabiendo que todos lo habían escuchado. Los soldados encargados del área se miraron entre ellos, sabían que eso significaba que estarían ahí durante horas y horas hasta que los últimos saiyajin llegaran.
Vegeta caminó y pasó de largo a su hermano, ignorándolo por completo. Tarble contó hasta cinco y luego se giró para seguir a su hermano, seguido de Bardock y Celery.
-"Esto será divertido"- dijo Celery a Bardock.
Bardock sonrió de lado –"Como no tienes idea"- respondió sarcásticamente.
Los cuatro saiyajin caminaron en silencio hasta llegar al Salón del Trono, donde Kakarotto ya los estaba esperando con unos veinte terrícolas custodiados por otros saiyajin. También habían soldados de alto rango que habían sido convocados. Vegeta caminó hasta su trono y se sentó, los que lo acompañaban se colocaron en la parte bajo del trono. El lugar se quedó en completo silencio mientras esperaban que Vegeta hablara.
-"Me he enterado que hay terrícolas en el planeta"- miró a todos y cada uno de los soldados que estaban presentes –"Sin que yo ordenara su venida"- recalcó mientras entrelazaba sus dedos y se acercaba al borde del trono.
Tarble contó hasta tres antes de caminar hacia el frente –"Hermano"- dijo intentando mantener un tono firme –"Fue mi decisión. Sabía que este planeta no cuenta con la tierra para poder sembrar su propia comida, incluso se tiene que filtrar el agua para siquiera poder beberla, por lo que la importan de otros planetas"- pausó uno segundo esperando que sus palabras surtieran algo de efecto –"Vine a este planeta con provisiones suficientes para suplir a todos los saiyajin durante un año, además…"- titubeó un segundo y se maldijo por eso, estaba seguro que Vegeta no lo había pasado por alto –"Traje terrícolas que sirvieran para un propósito. Traje médicos, agricultores, guerreros y mecánicos"- omitió lo del resto de humanos que serían utilizados para crear híbridos, sabía que era algo que Vegeta quería mantener en secreto.
-"Eso no explica el por qué no esperaste mi orden"- la voz de Vegeta era fría, y por mucho sobrepasaba el tono de voz de su hermano menor.
Tarble apretó los puños –"Creí que lo acababa de explicar"-
-"No"- respondió Vegeta molesto, poniéndose de pie y haciendo que el resto de saiyajin se hincaran –"Me diste la explicación de por qué el planeta Tierra es necesario, pero eso no explica ni remotamente tu desobediencia"- comenzó a descender los escalones, haciendo que el corazón de su hermano se acelerara más y más –"No estamos en una situación que requiere más provisiones, no estamos pidiendo doctores, ni necesitando mecánicos y mucho menos agricultores… ¿guerreros terrícolas? Bien pueden servir para entrenar bebés saiyajin, pero en esta guerra no son nada más que estorbo"-
Finalmente sus pasos lo llevaron frente a Tarble, quien estaba controlándose para no retroceder. Recordaba que Vegeta había sido bastante intimidante cuando lo vio, pero esta vez la intimidación la estaba haciendo específicamente sobre él.
-"¿Y bien?"-
-"Lo siento"-
Bardock cerró con fuerza los ojos, esa muestra de debilidad seguramente complicaría todo. Los segundos pasaron y se sintieron como una eternidad hasta que Vegeta finalmente volvió a hablar.
-"¿Son estos los terrícolas que no tienen ninguna función?"-
Tarble se sorprendió, no había mencionado nada al respecto, pero al ver que Vegeta se dirigía a Rhubarb, supo cómo su hermano se había enterado de ello –"Sí"- contestó de mala manera.
Vegeta no esperó ni siquiera a que su hermano pudiera decir algo más. Levantó la mano y en cuestión de segundos, alrededor de cinco terrícolas habían muerto. El resto de terrícolas gritaron aterrados, mientras que los saiyajin miraban sonriendo la escena, ¿si hacían alboroto por eso, cómo esperaban sobrevivir en ese planeta?
-"No tenías por qué hacer eso"- dijo alterado Tarble.
-"No"- le espetó Vegeta, tomándolo del cuello de la armadura y levantándolo –"Tú no tenías que haber retado mis órdenes, si ellos están muertos es porque los trajiste a este planeta"- arrojó a su hermano al suelo con tanta fuerza que el golpe provocó una pequeña abertura en el piso –"No vales nada como para siquiera llamarte príncipe exiliado"-
Antes de que Vegeta terminara su arranque de furia, Kakarotto dio un paso al frente –"Príncipe"- dijo en voz alta, haciendo que Vegeta se detuviera y lo volteara a ver –"Los terrícolas pueden sernos de algún uso"- sabía que se estaba arriesgando, pero tenía fe en el plan de Bulma –"Como Consejero, debo recomendarle emplear a los terrícolas y sus habilidades, y en caso de que todo esto falle, pueden ser simple carnada para algún ataque contra Freezer"-
Los saiyajin presentes se agitaron entre ellos al escuchar el plan, es cierto que sentían desprecio por toda raza que no pudiera pelear, pero si podían ser peones en una guerra, estaban dispuestos a utilizarlos.
Vegeta vio a su hermano, quien estaba todavía en el suelo viéndolo con temor, pero también era obvio que se estaba esforzando por sostenerle la vista –"Supongo que de vez en cuando, es bueno escuchar lo que dice alguien de clase baja"-
Kakarotto apretó los labios al escuchar el pequeño desprecio, pero se esforzó por bajar la cabeza en señal de agradecimiento y retrocedió unos pasos.
-"No tan rápido"- dijo Vegeta mientras regresaba a su trono –"Esta es tu idea, así que tú te encargarás de que los terrícolas tengan una función, y aquellos que no…"- no terminó la oración, ambos sabían perfectamente qué sucedería con los terrícolas que no servían de nada. Vio hacia su hermano con más desprecio que antes –"Tarble"- dijo con un tono imponente –"A partir de ahora, entrenarás hasta poder siquiera llegara ser un saiyajin de clase media… comenzarás a entrenar con los de clase baja, y quizás un día puedas ser el saiyajin que se encargue de limpiar mi nave"-
Los saiyajin del Salón rieron, todos menos Bardock y Kakarotto, que eran los únicos de clase baja en el lugar. Tarble apretó los puños, se inclinó ligeramente para que su hermano no viera lo frustrado que estaba, se dio la vuelta y salió rápidamente del Salón.
-"¿Quiere que vaya por él, Alteza?"- preguntó el saiyajin que estaba más cerca de la puerta por donde había salido Tarble.
-"Déjalo"- respondió Vegeta sin interés –"No tengo tiempo para insectos como él"- vio de nuevo a los terrícolas, quienes lloraban y se agitaban –"Regrésenlos a la prisión"- Se puso de pie y bajó del trono, había terminado con eso por hoy.
Dos guardias sacaron a los terrícolas, mientras que el resto de saiyajin se dispersaban. Vegeta sabía que sus generales tendrían informes que darle, pero igualmente los despachó, no estaba de humor para eso. Kakarotto, por el otro lado, estaba ansioso por preguntarle algo a Vegeta, quien había sentido la mirada del soldado desde el inicio.
-"¿Qué quieres, insecto?"-
Kakarotto tomó eso como una buena señal, y decidió hablar –"¿Planeas llevar acabo el cruce de terrícolas y saiyajin?"- preguntó sin rodeos –"Ése era un buen momento para decirlo, sólo los soldados de más alto rango estaban presentes"-
-"¿Estás interesado en alguna terrícola, Kakarotto?"- preguntó con un tono burlón –"Si es así, adelante, seguro tu bastardo nacerá sin poder y tendrás que matarlo"-
Kakarotto se quedó callado, quizás Vegeta tenía razón. Los terrícolas no eran famosos por ser fuertes ni resistentes, había conocido a unos cuantos humanos con habilidades para el combate, pero en un enfrentamiento cara a cara con un saiyajin, no eran nada más que basura –"Tienes razón"- respondió finalmente –"¿Entonces qué harás con esos terrícolas que no tienen uso? Creí que los usarías para crear híbridos"-
Vegeta se quedó callado por unos instantes antes de contestar –"No dije que no se intentará lo de los híbridos, pero quiero asegurarme de qué tan posible es que nazcan híbridos poderosos. Haremos unas pruebas de compatibilidad primero, luego veremos qué hacer"-
Ambos saiyajin quedaron en silencio. Vegeta se dio la vuelta para salir, sería buena idea ir a entrenar, no necesitaba descansar, fue ahí cuando recordó algo –"Kakarotto, ve por la terrícola"-
Esta orden hizo que Kakarotto se agitara, ¿sabía sobre Milk? –"¿Cuál…? Claro, Bulma"- dijo rápidamente al recordar que Bulma trabajaba directamente para Vegeta, pero sabía que ese pequeño titubeo había sido demasiado obvio. Se inclinó rápidamente y salió del Salón, para así evitar cualquier situación con Vegeta.
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-"Es necesario que Milk se vaya de inmediato, Vegeta está de regreso junto a Celery, y sabes que eso sólo trae problemas"- Kakarotto estaba hablando hacia Bulma, pero sabía perfectamente que Milk lo escuchaba. No tenía interés en dirigirle la palabra, pero debía admitir que, por más que intentara, no se perdonaría si la llegaban a herir. Milk estaba ahí por él, era obvio que ella quería vengarse, él lo entendía a la perfección, y algún día quizás él dejaría que ella lo torturara, pero mientras tanto no dejaría que nada le pasara. Ya había sufrido mucho por su culpa… aunque la actitud de Milk hacia él no hacía fácil que la soportara, quizás jamás se entenderían, pero no por eso la dejaría a la deriva.
-"Bien, yo iré a hablarle a Vegeta, mientras tanto tú puedes sacarla por alguna puerta de servicio"-
Kakarotto miró de reojo a Milk, quien estaba sentada frente a otro escritorio viendo los planos de Bulma –"Haré lo mejor que pueda"- respondió intentando ocultar su desacuerdo con tener que estar con Milk a solas.
Bulma salió rápidamente de su laboratorio, llevando consigo unos planos de la nave nueva. Kakarotto contó hasta diez antes de dirigirse a Milk, quien parecía seguirlo ignorando. Aclaró su garganta y se dirigió a una puerta trasera del laboratorio –"¿Vienes?"- preguntó.
Milk estaba visiblemente molesta por tener que pasar tiempo con Kakarotto. Caminó lentamente hacia donde estaba el saiyajin y lo vio con desprecio -"Indícame el camino, no es necesario que me guíes"-
Kakarotto exhaló profundamente –"Bien"- francamente no quería discutir, y no quería estar con ella tampoco –"Este camino te lleva hacia los jardines desolados del castillo, hay un pequeño invernadero que Bulma construyó, a los saiyajin no les da curiosidad, pero como recomendación es mejor que esperes a que entre la noche"-
Milk vio el estrecho corredor, y luego vio de nuevo a Kakarotto –"El que estemos trabajando juntos en esto, no significa que seamos aliados"-
Kakarotto sonrió de lado –"Jamás te consideraría mi aliada"-
Milk asintió, un poco más molesta de lo que le hubiese gustado admitir. Caminó por el corredor hasta llegar al vivero, donde pudo admirar todo el trabajo que Bulma había hecho. A pesar que era obvio que el terreno del planeta era infértil, Bulma había logrado recrear tierra fértil en él. Obviamente había llevado una gran cantidad de ingeniería biomecánica para ello, pero igualmente era bastante impresionante. Podía ver que en su mayoría eran frutos lo que había logrado sembrar –"¿Así que de aquí es de donde saca el café?"-
Miró hacia el cielo –"Tardará un poco en anochecer"- Todavía le costaba acostumbrarse al horario del planeta, por lo que decidió sentarse y recostarse sobre uno de los muros de vidrio ahumado. Cerró los ojos y dejó llevarse por el cansancio.
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-"Si tanto interés tenías en la nave, pudiste haber llegado al laboratorio"- dijo Bulma, quien estaba frente al trono.
-"Cuida el tono que empleas con el príncipe, terrícola"- espetó Celery, quien estaba al lado izquierdo de Vegeta ahora que Kakarotto no estaba. Ambos se repelían como el agua y el aceite, y preferían no estar en la misma habitación al mismo tiempo.
Vegeta frunció el ceño –"No es necesario que me defiendas, Celery. Retírate"-
Celery quedó callada por unos segundos, acto seguido inclinó la cabeza y salió del Salón, pero no sin antes mirar de manera amenazadora a Bulma. Príncipe y científica quedaron solos en el lugar, rodeados únicamente por el silencio.
-"No tenías que hacerla que se fuera, ahora me tendrá más rencor"- se quejó Bulma.
-"Tus problemas con Celery no me incumben. La hice que se retirara porque no quiero interrupciones, ahora comienza a hablar sobre eso que construiste para mí"-
Bulma le sonrió, ¿así que sí estaba interesado? Al inicio creyó que había regresado únicamente por lo de Tarble, pero ahora no estaba tan segura –"Bien. Al tener materiales mucho más resistentes en este planeta, he podido hacer naves más veloces y resistentes, como pudiste comprobar con la nave que utilizaste"-
-"Mujer"- interrumpió Vegeta –"Si lo único que harás será alardear, llamaré a Celery de vuelta para que te lleve a tu laboratorio"-
Bulma puso los ojos en blanco –"Vaya, y yo que creía que este era un momento entre tú y yo"- molestó sonriéndole, haciendo que Vegeta se moviera incómodo en su trono –"Bien, como iba diciendo… ahora he podido crearte una nave nueva"- al ver que Vegeta parecía estar por interrumpirla de nuevo, alzó el tono de voz –"Una nave totalmente distinta a la que tienes ahora. Cuando estábamos en la Tierra, pude ver que mirabas con curiosidad la nave de Kakarotto"-
Vegeta se molestó al escuchar esta acusación, especialmente porque no esperaba que lo hubieran visto –"No sé qué viste mujer, pero jamás estaría interesado en la nave de ese insecto"-
-"Oh"- Bulma hizo un gesto de inocencia –"Entonces supongo que la nueva nave con la máquina de gravedad integrada no te debe interesar"- Jaque. Sabía que Vegeta era demasiado orgulloso para admitir que había hablado apresuradamente. Sonrió al ver cómo el príncipe se debatía consigo mismo sobre la situación –"Tu nave será superior a la de él"- sabía que con esto, Vegeta no dudaría en aceptar la nave –"Llegará hasta una gravedad aumentada a 1,000… igual que la máquina de tu Cuarto de Entrenamiento. La mejoré en tu ausencia. Vi cómo te molestabas cada vez que parabas tu entrenamiento por ir en una misión así que…"-
Bulma siguió explicándole a Vegeta los beneficios de la nueva nave por un largo rato, pero lo único que estaba en la mente del joven príncipe era esa sensación de que la terrícola no había hecho esto sin esperar nada a cambio, claro que el que todavía siguiera con vida era ya regalo suficiente. Pero algo en el interior de Vegeta le decía que la mujer tenía un motivo detrás de todo esto, en la mente del saiyajin no cabía la idea de que alguien hiciera algo sin pedir nada a cambio.
-"Seguiré tu juego"- pensó mientras Bulma le indicaba que lo siguiera para mostrarle la nave.
-"Me alegra que hayas regresado sin problemas"- dijo Bulma luego de caminar hacia su laboratorio en completo silencio –"Estaba preocupada"-
Vegeta no pudo evitar verla de reojo mientras caminaba a su lado, aunque manteniendo una distancia prudente entre ambos.
-"Las naves… siempre hay un riesgo de que algo salga mal"- se encogió de hombros –"Es bueno saber que no te causó problemas"- le sonrió, sabía que Vegeta la debía de estar viendo de reojo.
Una repentina sensación de incomodidad se apoderó de Vegeta, ¿qué era lo que tenía esa mujer que siempre lo hacía sentirse así? Por momentos pensaba en matarla para no volver a sentirse así, pero cuando pensaba eso era cuando recordaba que la mujer era muchísimo más útil que el resto de sus ingenieros.
No contestó nada, ¿qué podía contestar? Varias veces le había indicado a la terrícola que prefería estar en silencio, y todas esas veces ella insistió en seguir hablando, era como si lo hiciera para fastidiarlo.
-"Bien"- dijo Bulma cuando llegaron a la puerta de su laboratorio –"Ahora verás que valió la pena haber venido de regreso tan rápido"- le guiñó el ojo.
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Milk había logrado salir del castillo sin problema, había dormido un poco más de lo que esperaba, pero al final su retirada se dio sin problemas. Se encontró a sí misma caminando por las calles del pueblo, el cual parecía nunca dormir. Las ventas inundaban todas las calles todavía, criaturas que podían ser niños corrían por las calles y el bullicio parecía jamás disminuir sin importar la hora. Sus pies la llevaron hacia el mercado del Muro, donde ayudaba a Gine en la preparación de alimentos.
Entró a la cocina sin problemas, pues ya la conocían, aunque se sentía rara por llevar todavía puesta la armadura. Llegó hasta el puesto de Gine, quien estaba separando unas verduras, o lo que parecía ser unas verduras.
-"¡Milk! Es bueno verte, como no viniste hoy pensé que algo te había pasado, ¿estás bien? Te ves algo agotada"- dijo con genuina preocupación.
-"Estoy bien"- respondió Milk, sentándose y pensando que quizás debió irse para el apartamento de Bulma –"Tuve un día agitado… intenté ver a los demás terrícolas en la prisión, pero…"-
Gine comprendió de inmediato –"No te preocupes, estoy segura que estarán bien"- Milk sacudió la cabeza negándose a aceptar consolación alguna –"Ya veo… imagino que viste a algunos terrícolas ser asesinados"-
Milk se sorprendió al escuchar eso –"¿Cómo lo supo?"-
Gine le sonrió con tristeza –"Tienes la misma mirada que tuvo mi hijo pequeño cuando miró a unos civiles ser asesinados por primera vez."- Por la cara de Milk, era obvio que no comprendía –"Mi hijo menor es distinto al resto de saiyajin… a pesar de ser muy hábil, él no podía matar inocentes, simplemente no podía… el Príncipe Vegeta lo golpeó severamente desde niños por ello, quizás ésa sea una de las razones de por qué no se llevan bien"- se encogió de hombros.
Milk estaba verdaderamente sorprendida, aparte de Gine y Tarble, no pensó en que hubiese otro saiyajin así –"Creí que sus hijos y su esposo eran despiadados"-
Gine asintió con la cabeza –"Mi esposo y mi hijo mayor siempre lo han sido, pero el menor…"- hizo una leve pausa mientras buscaba las palabras correctas –"Él siempre fue distinto. El príncipe lo torturó hasta llegar al punto donde en varias misiones tuvo que asesinar algunos para salvar a otros"-
Milk quedó pensativa, ¿matar unos para salvar a otros? Tenía sentido, pero aun así era difícil de ponerse en el lugar del hijo de Gine –"Debió ser muy difícil. Decidir quién vive y quién muere"-
-"Tuvo dificultades para sobrellevarlo, mi esposo decidió enviarlo en una misión a otro planeta por dos años para que quizás así lo lograra superar. Cuando regresó, me contó que tuvo que tomar la misma decisión en ese planeta… ahora está muy decidido a superar al príncipe, para así poder evitar nuevas masacres"-
Milk estaba emocionada, quizás había encontrado a su aliado perfecto –"¿Su hijo sería capaz de retar al príncipe para liberar a los terrícolas?"- preguntó llena de esperanza.
-"Estoy segura que lo haría"- dijo ella convencida –"Quizás tú y él se lleven bien, estoy segura que podrían ser amigos"-
Milk estaba extasiada, quizás este saiyajin desconocido era la solución para todos los problemas, quizás incluso podría ayudarla a vengarse de Kakarotto por lo que le había hecho a su padre y a los demás humanos.
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Tarble estaba terminando de entrenar en el Centro de Entrenamiento. Estaba ahora en el área de los soldados de clase baja. Al inicio creyó que por no poseer tanto poder, estos soldados lo comprenderían, pero vaya que estuvo equivocado. Lo tenían marginado. Cuando pedía un combate de práctica, estaba seguro que la única razón por la que no lo mataban era por ser el hermano menor de Vegeta, de lo contrario seguro estaría ya muerto.
Le habían puesto unos puntos en el tórax; los tanques de recuperación estaban ocupados y los otros tanques eran exclusivos para los soldados de clase media y alta, ¿tan marcada estaban las clases sociales en ese planeta? Tenía heridas visibles en el rostro, ¿pero eso qué importaba? Quizás una que otra cicatriz lo ayudaría a verse un poco más como un guerrero.
Salió del Centro y recordó que no tenía dónde dormir. Estaba seguro que su hermano lo sacaría a golpes si se quedaba en el castillo, ¿quizás alguna de las cavernas que estaban en las montañas del Oeste? Estaba demasiado cansado para volar, así que decidió descansar en una pequeña roca que le serviría de banca.
-"No creo que sea sabio estar descansado de manera tan despreocupada"-
La voz desconocida hizo que Tarble se pusiera de pie rápidamente y tomara posición de defensa. La voz tenía algo que se le hacía conocida, pero desconocida al mismo tiempo. Una figura salió de las sombras y se le acercó lentamente.
-"¿Posición de defensa y no de ataque? Raro ver en un saiyajin"- era obvio que se estaba burlando, y no le hacía ninguna gracia al joven príncipe exiliado.
Cuando finalmente lo tuvo de frente lo reconoció –"¿Bardock?"- Pero no era Bardock, este saiyajin era idéntico, pero su armadura era de un color gris oscuro con negro, a pesar de ser de noche, Tarble podía verlo a la perfección.
-"No me confunda con ese idiota, príncipe"- dijo mientras jugaba con una fruta redonda y roja que llevaba en la mano derecha –"Me presento"- hizo una pequeña reverencia –"Mi nombre es Turles"-
Tarble no confiaba, a pesar de tener la misma apariencia que la de Bardock y Kakarotto, la mirada era totalmente distinta –"¿Qué quieres?"- preguntó sin rodeos.
Turles intentó no sonreír, era obvio que el pequeño príncipe estaba intimidado –"Escuché su predicamento, príncipe Tarble, y decidí que podría ofrecerle algo que lo ayude a ganar poder"-
Tarble bajó las manos, se cruzó de brazos y activó su rastreador –"¿Qué le hace creer que necesito ayuda?"-
-"Hablar y actuar como el Príncipe Vegeta no le servirá si incluso los soldados de clase baja lo siguen superando"- dijo burlón –"Yo, en cambio, estoy dispuesto a ayudarlo"-
Tarble dudó, es cierto que el saiyajin que tenía enfrente poseía bastante poder, ¿cómo es que no lo había visto en el castillo antes? Con ese poder, seguramente era de clase media –"¿Qué quieres a cambio?"-
-"Desconfianza, veo que aprende rápido"- comenzó a pasarse la fruta de una mano a otra –"Verá, soy una especie de… botánico, por así decirlo. Y he estado estudiando cierta planta cuyos frutos proveen de gran poder a quien los come"-
Hizo una pequeña pausa y le lanzó la fruta al joven príncipe –"Estoy seguro que ahora no me cree, pero pruebe esa fruta y no dudará de lo que le digo"- se dio la vuelta, pero antes de irse vio por sobre su hombro al príncipe –"Lo que le pido es sólo una cosa: cuando venga a verme a los laboratorios de las montañas del Este, que están cerca de la prisión, no le comente nada a nadie"-
-"¿Por qué cree que iré a verlo?"- preguntó sin darse cuenta que con su mano estaba comenzando a jugar con la fruta esférica.
Turles sonrió de lado –"Es inevitable"- respondió, y acto seguido prendió vuelo y, con la ayuda de su armadura negra, desapreció en la oscuridad de la noche.
¡Ha reaparecido Gine! :D La pobre no sabe que Milk muere de ansias por vengarse de KAkarotto, y Milk no sabe que su nueva esperanza es él xD será interesante escribir cómo se desarrollará esa parte de la historia.
Pobre Tarble, su hermano lo desprecia, aunque supongo que esto lo hará ser de carácter fuerte XD y ahora aparece Turles (sensual Turles) ofreciéndole poder D: ¿qué hará?
:) Hoy escribí de un nuevo elemento en al fiction, un Muro enorme que parte desde el lado Este y Oeste del castillo, y básicamente divide a la mitad al planeta. Se me hizo la única solución para que no se mezclen saiyajin con otros seres. (Sería más fácil de explicar si pudiera subir imágenes XD así subiría el mapa que hice como referencia.
Espero leernos el próxima viernes por la noche :D (o sábado por la mañana XD)
