Sigue lloviendo sobre mi cabeza

Para ser buen cirujano, hay que pensar como un cirujano. Las emociones perturban, hay que tragárselas y entrar en una sala estéril, donde el procedimiento es muy simple.

Gaara estaba sumergiéndose en el alcohol. Un chupito tras otro. Había recibido un duro golpe al descubrir que Naruto estaba casado y no se había dignado a comentárselo. Jamás había estado tanto tiempo con nadie. Nunca se había entregado a otra persona hasta ese punto. Y ahí estaban las consecuencias.

Un insoportable dolor. Y una terrible vergüenza.

Cortar. Suturar. Y cerrar.

-Tu cara me suena-el barman, un joven regordete, de cabellos castaños, y mirada afable, le dirigió la palabra-¿has estado aquí antes?

Efectivamente. Había ido a ahogar sus penas en el bar que estaba justo enfrente del hospital. Precisamente, en el que tiempo atrás, había conocido a Naruto- una vez, fue una noche estupenda-dijo y bebió de un trago del pequeño vaso, chocándolo después con fuerza en la barra.

-Conozco esa mirada-continuó el castaño-puede ser por dos cosas, o tu jefe o tu novia te hacen la vida imposible.

-Ambos...mi novio es mi jefe, lo cual es un problema, pero no es tan grave como el hecho de que mi novio tiene marido.

A veces, te enfrentas a una herida que no cicatriza. Una herida, a la que se le saltan los puntos.

-Toma-dijo el chico sirviéndole otro trago-a ésta invita la casa.

Tras la fulminante marcha del pelirrojo, Naruto mantenía una charla con Iruka en la sala de espera del hospital.

-Iruka ¿qué haces aquí?-se le notaba claramente enfadado.

-Te ha crecido el pelo, te queda bien.

-Las cosas son diferentes-el otro hizo amago de tocarle el cabello, pero movió la cabeza para evitarlo-¿qué haces aquí?-repitió.

-¿Y tú?, ahora tienes un novio, parece...dulce-dijo irónico.

-Juegas con fuego-agregó y comenzó a alejarse.

-Es joven, debe de pensar, es neurocirujano, pero parece agradable, es lo que buscabas ¿no?, un anti Iruka.

-Si has venido para intentar que lo nuestro funcione, pierdes el tiempo, nunca te he querido y nunca lo haré.

-Relájate, estoy aquí por mi trabajo. Me encargo de un caso que me ha asignado Jiraiya y después me iré.

-¿Jiraiya sabía que venias?.

-Me llamó él ¿no te lo dijo?.

-No, no lo hizo.

-Sorpresa.

Gaara seguía aun en el bar, cuando Sasori y Sasuke llegaron.

-¡Hurra por el campeón!-vitoreó el barman al ver aparecer al pelirrojo de ojos café-por fin recibió lo que merecía-añadió refiriéndose a Kiba y la pelea en los vestuarios.

-Sasori le tumbó de un puñetazo, de uno solo-dijo Sasuke orgulloso a la vez que se quitaba el abrigo y se dirigía al taburete junto al que utilizaba su mejor amigo.

-¡No quiero hablar de eso!-dijo el pelirrojo menor a la vez que ocupaba su asiento, al lado del azabache- ponme una cerveza.

-Juguemos a ver quién está más jodido-dijo Gaara entonces- ganaré, siempre gano.

-No juegues conmigo-añadió Sasuke, que se pidió una cerveza como Sasori.

-Claro que si, empezaré...Naruto está casado-la cerveza salió a chorros disparada de la boca del otro pelirrojo.

Tras el asombro, Sasuke miró al menor con cara de repulsión- Sasori, la cerveza te está saliendo por la nariz-el chico se marchó al aseo y Gaara continuó hablando.

-Resulta que Naruto es un marido adúltero y embustero.

De repente, Chôji, el barman del Ichiraku, cayó al suelo inconsciente y no les quedó otra que llevarlo al hospital.

Sakura, que estaba trabajando, se sorprendió de ver a sus tres compañeros de piso allí, sobretodo al ver a Gaara.

-¿Qué haces aquí?, habías quedado con el doctor macizo.

-Más bien el doctor casado-agregó Sasori.

-¿Cómo dices?-el asombro en la cara de la chica era patente.

-He venido a ver a Chôji- respondió Gaara.

-¿Crees que habrá que operarle?-cuestionó Sasuke.

-Es posible-dijo Naruto, que apareció de pronto-aunque no es seguro, tiene un aneurisma como una pelota de golf, una operación extracorpórea quizá.

-¡Una operación extracorpórea!-se entusiasmó el de negros cabellos.

-Lo intentaré-continuó el rubio mientras miraba a Gaara- pero necesitaré el historial del paciente, análisis y una angiografía-dijo a la vez que tendía los informes a su pelirrojo.

-Estoy borracho-dijo éste y se marchó.

-¡Gaara!-el rubio empezó a ir tras él. Siendo Sasori el que cogió los informes.

-Capullo-le dijo Sakura en baja voz, pero audible cuando pasó por su lado, rumbo al de ojos aqua.

Fuera llovía copiosamente y ya era noche cerrada.

Tras pasar por las puertas automáticas, Naruto le alcanzó.

-¡Gaara!.

-¡Déjame!.

-¡Espera!, tenemos que hablar.

El pelirrojo le encaró-¡estás loco!, ¡no!¡y deja de seguirme!.

La lluvia empezó a empaparle la ropa y a calarle los huesos.

-Al menos déjame explicarme-el otro no parecía querer rendirse.

-¡¿Explicarte?!¿sabes cuándo debiste hacerlo?, la noche que nos conocimos, ¡mucho antes de todo esto!-volvió a darle la espalda y a seguir su camino-hubiera sido un buen momento.

-Sé como te sientes...

-¿Ah si?¿sabes por qué lo dudo?, ¡porque si fuera así, cerrarías el pico, te darías la vuelta y volverías dentro, porque te darías cuenta de que estoy a punto de coger mi coche y de atropellarte en medio del parking!

Y cual caballero salvador, Sasori corrió hacia él con un paraguas abierto y dispuesto a llevarlo a casa, ante la impotente mirada azul.

Naruto se apresuró a la habitación donde Jiraiya se estaba recuperando de su reciente operación.

-¿Por qué trajiste a Iruka aquí?.

-Ambos sabemos que es el mejor en su campo, ha sido una decisión profesional, no personal.

-Ah, bueno, que alivio-ironizó-no es personal...¡lo es para mi!.

-Lo que ocurre en mi unidad quirúrgica no tiene que ver con...

-¡No incluyas a mi marido!.

-No incluyas tú tu vida privada...y te estás acostando con un interno, y no cualquier interno, sino el hijo de Karura, mi amiga.

-Así que sí es personal.

-Cierra cuando salgas.

Deidara, como jefe sustituto temporal, pone a Gaara en un caso con Iruka para atender a una embarazada de gemelos unidos.

Sasori estaba en el área de maternidad, contemplando a los recién nacidos en el nido a través del cristal. Gaara llegó y se puso junto a él.

-¿Qué haces aquí tan solo?

-El jefe me ha puesto a vigilar lo que ocurre en el hospital mientras él está convaleciente, y soy un mal detective...-le miró y se puso nervioso de repente-estás muy guapo.

-Es mi nuevo peinado, nada como un poco de gomina para darle un leve cambio...el marido de mi ex novio parece mucho más guapo, y yo parezco...yo. Intento vencerle a pesar de que es la víctima en todo esto ¿es una locura?.

-Que va, eres listo, tu pelo está genial y has...¿has dicho tu ex novio?.

-Soy un ser despreciable y malvado.

-Pero estás...guapo.

-Gracias.

Operan a Chôji. Y a la mujer de los gemelos unidos. Todo con éxito.

Finalmente, Gaara se decide a escuchar lo que Naruto tiene que decirle y va a buscarlo a su caravana nada más salir del trabajo.

El rubio se sentó en su porche, y el pelirrojo en el capó de su propio coche, pero frente al otro.

-Mis padres y los de Iruka son amigos de toda la vida-empezó diciendo-de pequeños, pasábamos mucho tiempo juntos, e incluso mi padre y el suyo compartieron algunos negocios, hasta que su familia comenzó a tener problemas financieros. Estaban al borde de la quiebra, y no se les ocurrió otra cosa más que juntarnos.

Gaara no decía una palabra. Estaba serio, y se mantenía con los brazos cruzados.

-Pensaron que al haber estado tan unidos, no sería difícil que nos enamorásemos, aunque por mi parte, nunca ocurrió. Jamás le he tocado. De hecho, desde que nos casamos, nuestra relación cambió radicalmente, porque era algo impuesto, me vi obligado a hacerlo, por eso opté por marcharme de mi casa, le dejé y me vine aquí, con mi caravana.

-Y me conociste.

-Y te conocí.

Se bajó del capó-¿y yo quién era?, ¿el que te tiraste porque no querías tirarte a tu marido?.

-Eras un soplo de aire fresco, me estaba ahogando y me salvaste.

-No es bastante-agregó antes de subir al coche y marcharse de una vez por todas.

Dicen que la práctica conduce a la perfección. En teoría, cuanto más pienses como un cirujano, más cirujano serás. Cuanto mejor se te dé ser neutral, clínico, cortar, suturar, cerrar; más difícil será cambiar el chip. Dejar de pensar como un cirujano, y recordar lo que se siente cuando piensas como un ser humano.

Continuará...