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— No sabía que tenías un fetiche por el uniforme de las chicas de secundaria —dijo un hombre serio empujando sus lentes hacia arriba— Acabas de llegar y vas a esta escuela por...un uniforme estilo marinero... Kuon, puedes ser señalado de pervertido si haces esto —meneó la cabeza en negativa.
Kuon se atragantó con su propia saliva, y volteó para mirarlo. Creyó que lo había perdido cuando venía.
— ¿Me seguías? —dijo exhalando un suspiro.
— ¿Qué haces aquí mirando a escondidas? —Yukihito echó un vistazo tras la pared, y vio como los estudiantes salían, siguió mirando, hasta que reconoció el uniforme — ¡¿A-acaso ese uniforme es...?! De esa jovencita —sonrió maliciosamente, pero luego sacudió su cabeza— Kuon, sabes...ella es aún menor...y tú cumplirás pronto dieciocho...
— No soy un pervertido —exclamó, defendiéndose.
— No, no... —dijo riendo entre dientes— Solo decía que deberías tener cuidado...y sabes —esbozó de nuevo una sonrisa maliciosa— Aun tienes diecisiete...
— Yukihito... No es lo que piensas —repuso con una mirada incrédula— Tengo cuatro año más que ella.
— ¡¿La acosaste hasta ese punto?!
— No —exclamó con el ceño fruncido— La conocí..., hablamos, nos hicimos amigos... Pero ayer —bajo su cabeza— Nos encontramos y descubrió una mentira que dije...
— ¿Son amigos? —dijo sorprendido— Eres rápido...
Kuon le miró fijamente, y Yukihito se encogió de hombros, mirando nerviosamente hacia el portón de la escuela.
— Pero ella te gusta, ¿no? —siguió diciendo él— Desde antes la mirabas mucho...¿No ocurrió nada más que solo amistad? —el silencio hizo que volteará, y mirase asombrado su cara.
— Solo es una amiga.
— Es-estas escondiendo algo... Es la primera vez que te veo con esa cara... —lo vio por solo un instante, parecía avergonzado, y luego cambió rápidamente a otra expresión— ¿Qué...qué ocurrió? —insistió— ¿Hiciste algo? ¿Alargaste un brazo? ¿La abrazaste?... ¿La...la besaste? —exclamó sonrojado.
Kuon quería cerrarle su boca de alguna forma al ver como las miradas se dirigían hacia ellos.
— Yukihito, estás hablando muy alto —dijo acercándose con una sonrisa falsa.
— No estás negándolo. ¿De verdad la besaste?
— No...Solo fue por accidente —bajó su vista al recordar el beso que le dio en la mejilla. Sabía que en Japón no era acostumbrado ese tipo de contacto, pero por alguna razón solo lo hizo.
— Entonces... Aceptas que la besaste... ¿dónde? —su rostro se acercó al de él entornando los ojos.
— Yukihito —dijo alejando su cara— Quiero encontrar a Kyoko-chan, necesito hablarla. No me distraigas.
— Así que se llama Kyoko... Quieres cambiar de tema... No me digas que...la besaste en...—sus ojos se agrandaron— La besaste en la boca...Kuon eres un picarón —exclamó con una sonrisa malvada, haciendo que él se sonroje— Pero debes esperar por lo menos hasta que tenga quince.
— No la veo de esa manera.
— ¿Qué? No seas tímido, no hay nada de malo en que te guste ella.
Kuon suspiró y solo sonrió — Me gusta, pero solo como una amiga.
— No, no la ves así—dijo riendo entre dientes, mientras miraba como él lo veía seriamente— Ya deja de negarlo —siguió riendo, pero su expresión no cambió. Dejó de reír de a poco, y lo miró con sorpresa— ¿Eh?... ¿Qué?...Tú...
— ¿Qué?
— No...No te das cuenta que...
— Yukihito, ya deja de decir esas cosas —con un suspiro, se fue de nuevo a mirar a hurtadillas.
— Pe-pero...todas esas veces que la encontrabas siempre lo hacías de inmediato y la veías fijamente hasta lo último —repuso tras su espalda masajeándose la sien — Admitías que te gustaba —enfatizó— Decías que admirabas lo gentil que era, que te gustaba el esfuerzo que notabas que hacía en su estudio. Siempre que la veías sonreías como nunca lo he visto.
Al no oírle responder nada, Yukihito resopló, fue unos pasos atrás y volvió a él para tratar de nuevo — Eso es lo que sé y puede ser nada—replicó aun tras su espalda—, pero estoy seguro que ha pasado más mientras no estaba. Titubeaste cuando te pregunté si lo que paso fue solo amistad, y hasta admitiste que la besaste…La besaste en la boca.
— Por accidente.
— Kuon —cerró los ojos y suspiró— ¿De verdad fue por accidente?
— Eso... —miró como otro grupo de estudiantes salía, distinguiendo fácilmente que ella no estaba ahí— Yo...no...No tenía pensado hacerlo...Nunca la besaría, ella es menor… No me di cuenta de lo que hacía…y…después ya fue tarde…Fue un accidente…
Yukihito sonrió y palmeó su espalda— Ella no te gusta solo como amiga.
Los ojos de Kuon se agrandaron, y está vez no contrarió nada, y solo quedó en silencio. Yukihito dejo de hablar, sabiendo que él necesitaba pensar en lo que le había dicho. Unos minutos pasaron, viéndole mirar hacia los portones.
— Kuon, yo ya me voy —dijo él, y lo vio voltear por primera vez para mirarlo.
— Ah...Sí, gracias...—murmuró frotándose la nuca con una mano.
— Que tengas suerte —se despidió, pero en un imprevisto e inesperadamente, ella, ellos, se encontraron uno en frente del otro— Ah…Ehmm…— Yukihito no sabía que decir, mientras miraba como ambos se quedaron mirándose uno al otro en silencio, al lado de la joven había un chico que observaba con el ceño fruncido.
— Yo…—después de unos segundos, ella desvió su mirada y habló— Yo tengo que ir en otra lado… Ahora no tengo tiempo.
— ¿Tiempo para qué o qué? —exclamó el chico que estaba a su lado, fulminando con la mirada a Kuon, quien siquiera se daba por aludido.
— Kyoko-chan, solo será un momento, por favor —dijo Kuon sin apartar la mirada de ella.
— ¿Q-qué? ¿Y por qué este tipo sabe tu nombre, Kyoko? ¿De qué están hablando? ¿Es que se conocen? —seguía diciendo Sho, sin que nadie le prestase atención.
— Lo siento, Hizuri-san, pero yo…no puedo hablar con usted —contestó ella, mirando a un costado.
— Kyoko ¿Acaso no te dije que tenías que tener cuidado con este tipo? ¿Por qué es que se conocen ahora? —continuó Sho, malhumorado.
— Entonces, ¿Cuándo podrás? —dijo Kuon con seria expresión.
— No… No lo sé…—Kyoko juntó sus manos y las apretó, nerviosa.
— Hey, Kyoko, dime que— Sho no terminó de hablar, y miró asombrado a su lado, cuando de repente sintió que ella le agarró del brazo y se pegó a él— ¿Q-qué pasa? —tartamudeó. Hace años que no le agarraba así, sus manos alrededor de su brazo se sentían delicadas y suaves, podía oler un dulce perfume que provenía de ella.
— Vamos, Sho-chan... Hizuri-san, lo siento, pero ahora no podrá ser.
Kyoko quiso adelantarse, pero Kuon se interpuso en medio, haciendo que se detenga.
— ¿Me estás evitando de nuevo? No te vayas, por favor…
— No lo estoy haciendo…—negó sin mirarlo— De verdad no puedo.
La vista de Kuon fue hacia el brazo que ella agarraba, y luego pasó al chico que estaba sutilmente sonrojado, y ceñudo al verlo a él. Le intercambió sin darse cuenta una mirada furibunda, no le gustaba ver como ella se pegaba de su brazo.
— No lo creo…—dijo él con tono oscuro sin percatar.
Sho sintió un escalofrío al ver su semblante, pero igual siguió mirándolo desafiante.
— Kyoko, no voy a dejar que te quedes con este tipo, no confió en él —repuso con el entrecejo más fruncido.
— Siento entrometerme en todo esto —Yukihito se puso a un lado de Kuon, dándole un codazo para que se percate de lo que hacía— Soy Yashiro Yukihito, amigo de Kuon —dijo con una sonrisa forzada— Kuon me ha hablado mucho de ti, Kyoko-chan. Él solo también me contó lo que pasó, y ha venido hasta aquí a buscarte porque quiere hablar contigo para explicarte sus razones...No podrías…darle por lo menos unos minutos, por favor.
Kyoko se sorprendió de escuchar y ver por primera vez a esa persona. Miró algo nerviosa, pero saludó haciendo una pequeña reverencia — Lo lamento, Yashiro-san —dijo apretando del brazo de Sho— Pero yo ya… —miró abajo y calló. Sabía que estaba llamando la atención de muchos, y causando problemas, pero no quería escucharlo a él, y no es que fuese porque le mintió, lo que no quería es oírle decir que esa mujer era su novia, no soportaría oírlo, necesitaba tiempo para enfrentarlo, y nunca creyó que ese día él solo estaría frente a su escuela.
— ¿No entienden? — Kyoko lo oyó a Sho enojado— Ella no quiere ir, así que dejen de insistir. Además, no dejaré que ella se vaya con este tipo que siquiera conozco, desde que lo vi no he confiado en éste.
— Sho-chan —lo llamó, mirándolo con inquietud— Por favor, no…
— Kyoko-chan —ella giró titubeante a mirar a Kuon, y vio como sus ojos verdes expresaba súplica, tribulación y frustración. Su corazón aceleró y sus mejillas se arrebolaron al verlo. Bajó su cabeza y soltó del brazo de su amigo de infancia.
— Lo siento —con una reverencia y sin decir nada más, ella volteó y se marchó con rapidez.
— ¡Hey, Kyoko! —vociferó Sho viéndola correr en dirección contraria— ¡¿Dónde te vas?!...¿Qué es lo que está haciendo? —murmuró para sí mismo, pero luego vio como frente a sus ojos el tipo rubio y alto pasó para seguirla— ¿Qué demonios…? —quiso detenerlo, pero de repente sintió una mano posar sobre su hombro.
— Hoy es un lindo día, ¿no? —dijo Yukihito con una sonrisa.
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No supo adónde iba, solo fue corriendo en dirección contraria para poder escapar. Sus pasos fueron disminuyendo de velocidad, al creer que se encontraba lejos de él, giró para mirar atrás, y el susto hizo que su corazón se le saltase del pecho. Él estaba a unos metros, lejos, pero viniendo con una celeridad que estaba segura en cualquier momento la alcanzaría.
Miró de un lado a otro, no sabiendo adonde escapar, hasta que de pronto visualizó un patio baldío, fue allá y se alteró al solo ver un árbol, pasto y malezas, que no servirían para esconderse. Con cautela, miró por si podía aun escapar por otro camino, pero, tragando grueso, vio que él ya estaba cerca.
Fue hasta el árbol y, para asegurarse que no la viese, trepó desesperada en él con algo de dificultad, alcanzando la copa en dónde inesperadamente también lo acompañaba un pequeño gato, que comenzó a llorar más alto al verla.
Kyoko se aferró de la rama más gruesa, la mochila le molestaba, y el maullido del gato temía que la delatará. Sintiendo su corazón bombear a mil por minuto, esperó a que él pasase, soltó un suspiro de alivio al verlo pasar de largo, pero entonces, no sabiendo porqué, él volvió y miró de nuevo adonde estaba.
Contuvo la respiración, mientras veía como él venía, se detenía y buscaba tras el árbol.
— Tanto así no quieres verme…— dijo pasando una mano por su cabello.
Rezaba para que se largará de una vez, mientras, sonrojada, apretaba del dobladillo de su falda contra sus muslos para que no se meciera con la brisa ocasional. Dejó salir el aire lentamente de la boca, al ver que él estaba volteando para largarse, pero como si todo estuviera en su contra, el pequeño felino maulló. Vio que él se acercaba y miraba arriba, sus ojos se abrían amplios al encontrarla, y ella se sonrojaba a niveles extremos.
El viento sopló, y Kyoko chilló.
— ¡No…No mire hacia aquí!
Kuon tardamente se percató de la vista que se ofrecía desde lo alto, y avergonzado bajó su mirada. El silencio se presentó durante largos segundos, hasta que el gato maulló de nuevo y él comenzó a temblar, trató de cubrir su boca, pero la risa reprimida salió como carcajadas.
— ¡No ser ría! —gimió ella colorada.
Él rió durante largos segundos, hasta que con esfuerzo pudo disipar su risa.
— Lo siento —dijo limpiándose las lágrimas— ¿Puedes bajar? —preguntó mirando aun abajo.
— Supongo...—respondió, pero en realidad creía que no.
— Kyoko-chan, ¿por qué me evitas?
— No lo hago…—musitó.
— Eres terca.
—…
— ¿Te ayudo a bajar?
— Puedo bajar sola.
— ¿Es qué aún me estás evitando? —preguntó con el ceño fruncido.
— Ya te dije que no…
— ¿Entonces por qué no quieres escucharme? ¿Estás muy enojada porque mentí?
— No lo estoy...Pero no debiste mentir —dijo sintiendo su corazón oprimirse— No sé porque quiere esconder el hecho de que tenga una novia —quiso sonar casual, pero su tono salió molesto. No le oyó responder, y entonces, percibió que parecía sonreír— ¿Te estás riendo? —dijo enojada.
— Perdón por mentir —le oyó de pronto serio—…Elly es mi ex novia, rompimos hace meses, duró poco, las cosas no resultaron… Ella suele…insistirme para que volvamos… y no sé porque se presentó ayer como mi novia.
Kyoko cerró los ojos, y los abrió mirando al gatito que desde hace rato no lloraba y la miraba curioso— ¿Y ya…no quieres regresar con ella? —dijo abatida, recordando que él la llamó cuando estaba enfermo.
— No —negó esbozando una sonrisa— Para ser sincero, nunca me llegó a gustar.
— Mentiroso —replicó enojada, irguiendo su cuerpo para mirarlo nuevamente— La llamaste mientras dormías.
— No sé porque habré dicho su nombre, pero no es por lo que piensas, ella no me gusta.
— ¿Entonces porque permitías que se te pegué del brazo? —murmuró irritada.
Kuon alzó su rostro y la miró— ¿Estás celosa? —dijo sonriendo.
— ¡¿Qué?! —abrió y cerró su boca como un pez fuera del agua— ¡No lo estoy! —exclamó enrojecida— ¡¿Por qué debería?! ¡Y deje de mirar hacia aquí!
— ¿No lo estás? —preguntó sin dejar de sonreír.
— ¡No! ¡Y tú eres un mentiroso! ¡¿Por qué tenías que mentirme?!
— Porque no quería que pienses lo que estás pensando ahora —dijo repentinamente con seriedad.
— ¿Eh?... ¿Por…por qué?
Las mejillas de él se ruborizaron, bajó de pronto la mirada, causando que ella quedé totalmente pasmada.
— Porque me gustas —confesó mirándola de nuevo.
Los ojos y la boca de Kyoko se abrieron con exageración, sus manos se aflojaron de la rama y casi cayó a un costado.
— ¡Kyoko-chan!
— ¡E-e-e-estoy bien! —tartamudeó agarrándose de nuevo de la rama— Pe-pe-pe-pero usted no…no está bien… No…no bromeé conmigo.
— No lo hago… Me gustas... No solo como una amiga...
— No…no lo creo… ¿po-po-por qué usted podría po-po-por alguien como yo?
— ¿Piensas que soy un pervertido?
— ¿Eh? No, no, no, no, no es eso…So-so-solo…
— ¿Qué piensas de mí?
— ¿Q-qué?
— Como hombre...
Kyoko perdió el equilibrio, y esta vez soltó un grito al sentir que caía. Cerró los ojos con fuerza, pero no sintió el lacerante dolor que creía le causaría la caída, sino un par de brazos que la agarraron en una incomoda posición. Con el miedo de caer de sus brazos, movió presurosa sus manos hasta alcanzar a abrazarlo, aferrando inconscientemente sus piernas alrededor de su cintura.
— Dios—le oyó susurrar en su oído— Me asustaste.
Sentía los latidos acelerados de su corazón en sus oídos, así como también podía sentir los de él con el mismo ritmo. Siguió aferrándose con fuerza a él, quedándose muda y temblorosa.
Kuon bajó para sentarse en el suelo con ella aun en sus brazos.
— Lo siento —le susurró acariciando su espalda con sus manos— Fue mi culpa...Lo siento.
Kyoko negó con su cabeza sobre su hombro, callando y abrazándolo, con los ojos cerrados.
— Kyoko...¿qué están haciendo? —una sombría voz, hizo que sus ojos se abrieran de golpe. Alejó la cabeza de su hombro, y miró a Sho con el ceño exageradamente fruncido; atrás de él, el amigo de Kuon, Yashiro-san, los miraba muy sonrojado.
Su rostro y su cuerpo entero estalló en llamas, al percatarse de la posición en la que estaban. Sus piernas lo soltaron de inmediato y sus brazos se alejaron de él, levantándose con un salto, tambaleante y completamente roja.
— ¡Fu-fu-fu-fue por accidente! —exclamó agitada, sacudiendo sus brazos.
— Sí, por accidente le estabas abrazando con tus piernas y brazos. ¿Cómo no? —dijo Sho con sarcasmo.
— Kyoko-chan, creo que los accidentes pueden suceder más seguido.
Sus ojos casi se le salieron de las órbitas al oírlo susurrar en su oído. Miró como él se alejaba de su oreja para mirarla a los ojos y esbozar una sonrisa cómplice.
— ¡Hi-Hi-Hizuri-san! —su rostro quemó y hasta creía estaba humeando.
Después de ese día, los encuentros, los abrazos o los besos que Kuon le daba a Kyoko, eran siempre por accidente, todo hasta que ella cumplió los quince años.
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N/A: Me siento como una alumna entregando tarde la tarea al profesor XD Pero no me arrepiento, a última hora reescribí cierta parte, y me quedé satisfecha con ello.
No sé que decir, más que agradecer a todos por seguir esta historia. A Aria-sm agradezco muchísimo por invitarme a escribir Por accidente, fue realmente satisfactorio y emocionante escribirlo. Llegué a amar esta historia con todo mi corazón :)
Saludos! y espero que les haya gustado.
