Capítulo 9
Shaoran y Sakura habían salido a cenar a solas a un restaurante que estaba en la zona céntrica de la ciudad, como ambos estaban muy ocupados con sus obligaciones escolares así como sus actividades extracurriculares, pocos eran los momentos en que podían disfrutar de su intimidad como pareja. Es por eso que esa tarde el castaño le había mandado un mensaje de texto preguntándole si quería ir a cenar con él, como ya era viernes por la noche y la chica no tenía otros planes aceptó su invitación con gusto.
-Me alegró mucho tu propuesta, hace rato que no tenemos un momento a solas- dijo la chica.
-Salvar el mundo y mantener un buen promedio escolar es una tarea bastante agotadora-
-Y que lo digas, ayer Steven me hizo luchar contra él, era un combate sin reglas por lo que tuve que utilizar una enorme cantidad de magia para poder defenderme y al mismo tiempo derrotarlo-
-¿Y quién ganó?-
-Fue un empate, la próxima vez será la revancha y espero estar lista. Pero dejemos ese tema de lado y disfrutemos de la velada- respondió sonriendo. Al cabo de un rato el camarero había venido con su pedido: gaseosa para ambos y una bandeja grande con pequeños platillos, cada uno con algo distinto, trocitos de carne, pollo, pescado, mariscos, etcetera.
-¡Vaya! Sí que fue una buena comida- dijo la chica.
-Y que lo digas, debe ser la primera vez que comemos tanto, probablemente porque tu muñeco de felpa no estaba aquí para robarnos la comida-
-¿Acaso tú y Keros nunca podrán llevarse bien?-
-Pocas son las personas con las que me llevo bien, pregúntaselo a tu hermano- respondió sonriendo.
-Bueno al menos ahora ya tienes sentido del humor, recuerdo cuando estábamos en busca de las cartas Clow, eras bastante serio para ser un chico de once años-
-Uno cambia con el tiempo, yo tuve suerte de conocerte a tí, de no haberlo hecho probablemente seguiría siendo aquel amargado- le respondió al tiempo que la tomaba de la mano. Ella acercó su rostro al de él y cuando estuvieron a punto de besarse fueron interrumpidos por alguien -Ajem-
Ambos se voltearon y cuando vieron que era cada uno reaccionó de diferente forma, el castaño se puso serio y la chica estaba sorprendida -Hermano ¿Qué haces aquí? No me digas que ahora trabajas aquí- preguntó la chica, ya que sabía que su hermano siempre tenía hacía trabajos temporales que lo ayuden para mantener sus gastos y estudios.
-Casi aciertas monstruo pero no, vine a comer con Yuki. Me pidió que busque una mesa mientras él iba al baño, ah mira allí viene- dijo señalando con el mentón en dirección hacia la izquierda.
-Hola chicos, es bueno verlos-
-Hola- dijeron los dos adolescentes al mismo tiempo.
-Touya me invitó a comer algo aquí, que coincidencia que ustedes también estuvieran en este lugar-
-Si, seguro que fue toda una coincidencia- pensó el joven Li, mientras le dedicaba una mirada maliciosa al hermano de Sakura, el cual sonreía con satisfacción.
-Bien vayamos a sentarnos, cuanto antes nos atienda el camarero antes podremos comer-
-Tu apetito insaciable nunca deja de sorprenderme Yuki- le dijo su amigo y se fueron a su mesa, la cual no estaba muy lejos de la de ellos.
-Estoy empezando a pensar que tu hermano eligió este lugar para espiarnos-
-A veces puede ser irritable, yo tuve que crecer con él. Pero tiene buenas intenciones-
-Tal vez pueda hacer uso de los movimientos que me enseñó Lizzie-
-Tengo que admitir que sería divertido, tal vez así dejaría de ser tan sobreprotector conmigo y empiece a ser más amable contigo. Pero no quisiera verlos pelear, siento que quedo en medio de ustedes-
-Sabes que nunca te pondría en esa posición, eres mi novia-
-Lo sé- respondió y le dio un pequeño beso en la mejilla -Por eso es que te quiero mucho-
Tomoyo estaba saliendo de una cena formal con su madre en un lujoso restaurante. No es que le gustara ir, pero como era un evento importante en el que se reunían los socios y conocidos de familias prestigiosas, era obligada a ir, en especial porque su madre tenía la esperanza de que conociera a los hijos de sus colegas, después de todo ya no era una niña y es normal que a su edad empiece a interesarse en los chicos.
-No puedo creer que intentaras presentarme a ese chico-
-Vamos, no es tan malo, su padre es uno de mis socios y un gran partido-
-Es un snob arrogante y pomposo-
-Si sigues así nunca tendrás novio querida-
-Prefiero quedarme sola a que estar junto a ese descerebrado y altanero- respondió ella con firmeza.
-Heredaste esa boca de tu padre- dijo rindiéndose mientras suspiraba. Mientras viajaban en el auto vieron que había bastante gente cerca del parque, donde por lo general había muchos artistas callejeros, pero uno de ellos fue quien captó la atención de la gente, en especial de los niños, incluso varios artistas habían dejado su puesto para ir a verlo. Tomoyo dijo que quería ver de qué se trataba, aunque su madre se mostraba reacia a ir allí.
-Si yo soporté la cena con tus socios creo que ahora te toca a tí-
-Supongo que es lo justo- respondió sonriendo y le dio indicaciones al chofer para que estacionara, una vez fuera del auto la chica se dirigió con la cámara en mano para grabar lo que sucedía, y cuando logró acercarse más abrió los ojos sorprendida al ver que la persona que todos miraban era Steven, quien realizaba un espectáculo de magia.
-Bien ahora necesitaré a una dama del público, si es posible alguien con el cabello largo, ah pero que coincidencia- dijo posando sus ojos en ella -La chica de la cámara por favor acérquese hacia mí-
-¿Qué? ¿Yo?- dijo algo nerviosa, ya que la tomó por sorpresa. Al ver que todos la miraban se dio cuenta de que él la había elegido a ella, se puso algo colorada, le dio su cámara a su madre para que se la sostenga y se acercó hacia su amigo.
-Buenas noches mi adorable dama, por favor tome asiento- dijo él siguiendo con el acto y con un gesto de su mano hizo que una silla que estaba cerca se moviera hacia la chica -Dígame ¿Alguna vez se tiñó el cabello?-
-Nunca, siempre lo he tenido así-
-Ya veo ¿Y nunca se preguntó cómo se vería si lo tuviera de otro color?-
-Puede que sí, pero me gusta mucho mi cabello y no quería arriesgarme a elegir un color que luego no me gustara-
-Sabia decisión, bueno podemos hacer una pequeña prueba. Damas y caballeros usaré mi magia para cambiarle de color el pelo, si le gusta mi trabajo dejaré que lo conserve y sino, le devolveré el color que la madre naturaleza le dió- le dijo que cerrara los ojos un momento. Al cabo de unos segundos sintió la mano de él sobre su cabeza, y sintió un cosquilleo eléctrico, cuando escuchó que la gente empezó aplaudía con fuerza, abrió los ojos y delante de ella había un espejo. Al mirar su reflejo entendió por qué la gente estaba tan eufórica, su largo cabello negro ahora era de color rubio. Estaba tan sorprendida que tuvo que mirarse varias veces para asegurarse que era ella.
-Mira mami, parece una de mis "barbies"- oyó decir a una niña del público.
-Un aplauso para esta dama tan hermosa quien me ha permitido hacerle un cambio de look, pero no se preocupen, sé lo importante que es el cabello para una mujer- y le volvió a colocar su mano en su cabeza haciendo que su pelo volviera a la normalidad -Gracias a todos, han sido un público maravilloso- les dijo haciendo una pequeña reverencia, muchos aplaudieron con fuerza incluso algunos pedían que siga actuando.
-Eso fue increíble, la mayoría debe creer que es un truco, pero yo sé que es magia verdadera- le dijo en voz baja mientras la gente se retiraba e iban hacia los otros puestos de artistas.
-Todo es original, nada de trucos baratos- respondió guiñando un ojo.
-Fue un buen espectáculo joven- dijo la madre de Tomoyo quien se había acercado a ellos.
-Gracias señora, debo decir que Tomoyo sería una excelente adhesión para mi show, nada como el toque femenino-
-¿Ustedes se conocen?- preguntó la mujer.
-Vamos a la misma escuela- respondió su hija.
-Entiendo. Debo decir que fue un gran show, podría ganar mucho dinero si lo hiciera en auditorios o teatros-
-Gracias, pero hago esto como un hobby, de hecho, todo lo que recaudo de estas actuaciones se los doy a los chicos de los otros puestos. Mi familia tiene bastante dinero asi que trato de ayudar a los que lo necesitan más que yo-
-Eres una persona muy generosa, y bastante talentosa debo decir. La gente no quería que tu acto terminara-
-Regla del espectáculo: siempre déjalos con ganas de más- respondió sonriendo y la mujer le correspondió el gesto.
-Bien, debemos irnos. Nos vemos luego Steven- le dijo Tomoyo y ambos se despidieron. Mientras caminaba junto con su madre en dirección al auto, la mujer le devolvió su cámara, abrió su bolso para guardarla y al abrir su cartera vio que dentro de ella había una rosa con una pequeña nota que decía:
Espero que la próxima vez que nos veamos no sea simplemente por casualidad
Steven
P.D: El cabello rubio te quedaba bastante bien
La chica sonrió y luego de oler la rosa la volvió a guardar con cuidado en su bolso.
Eriol se encontraba en su celda meditando como siempre, había descubierto que hacer eso no sólo lo mantenía cuerdo sino que también parecía devolverle sus energías, como cuando uno se despierta de una buena siesta. Luego de que abrió los ojos vio que Fausto entró a la celda.
-Tu cena- le dijo arrojando con hostilidad un plato con lo que parecía ser un caldo.
-Gracias- respondió en tono seco.
-¿Incluso en estas condiciones haces alarde de esa caballerosidad?-
-La gente suele buscar refugio en las cosas que le son familiares, recuerdos, hábitos, etc-
-Como si pudieras hacer otra cosa. Sinceramente no sé para que pierdes el tiempo con la meditación, puede que eso renueve tu fuerza, pero mientras sigas teniendo esa marca en tu brazo no podrás hacer magia- le dijo señalando el brazo izquierdo de Eriol, en el cual parecía tener un tatuaje.
-Esta marca no me detendrá para siempre Sebastián-
-¡Te dije que no volvieras a llamarme por ese nombre!- gritó su carcelero haciendo un movimiento brusco con su mano al aire, al cabo de unos segundos una pequeña línea de sangre empezó a descender de su frente hasta pasar por la mejilla de Eriol -Sigue así y acabarás muerto- le dijo enojado antes de irse.
Una vez que volvió a quedarse solo, se dispuso a comer ya que tenía mucha hambre, su única fuente de luz y calor en ese lugar eran unas pequeñas velas. Las cuales tenía que vigilar que no se apaguen debido al frío y humedad de ese lugar. Una pequeña brisa de aire entró haciendo que éstas se apagaran, el chico suspiró y apuntó hacia una de ellas con su dedo índice mientras intentaba concentrarse, al cabo de un gran esfuerzo mental la vela logró encenderse -Un paso a la vez, primero unas velas, luego una explosión- dijo con una sonrisa mientras terminaba su cena.
¡HOLAAAA! Espero que les haya gustado este capitulo. Gracias a todos los que siguen mi historia y que tengan un buen fin de semana, no olviden comentar! ;)
