De pronto decidí cortar el capítulo 9 para que no quedara tan largo. Jeeeee sufran. Pero ahora sí, este es el último! Y sí, es la primera vez que empiezo a escribir un capítulo antes de publicar el anterior. No se preocupen, tendrán que esperar de todos modos mwahahaha.
Ya saben lo que debería ir aquí, advertencias y disclaimer de siempre. Los comentarios en forma los haré terminando el capítulo, porque ahora ni siquiera he terminado el anterior, sólo que el principio de este iba a ser apenas la mitad del 9; como quedaba muy largo decidí cortarlo (además, quería un capi que se llamara hermana, tengo "psychological issues" con las cuestiones de hermanos XD tú (si eres tú sabes de quién estoy hablando) entiendes el por qué)
Así que disfruten del último capítulo. Espero les guste. Los quiero!!!!
Sister
No… no puede ser… Matt no debía llegar tan pronto. Matt no debía ver a mi hermana. No debía saber que la llamé. Porque Matt… podría lastimarse de nuevo… y me volverá a dar la espalda… No quiero que eso pase.
Y aún así… me está dando la espalda de nuevo. Se irá… ¿se irá de nuevo? ¿Y si esta vez no regresa? Yo no… no… no quiero.
-¡Matt!
No… sigue caminando. Me ha ignorado de nuevo… No otra vez…
-¡Prometiste que ya no me darías la espalda!
Se detiene, me mira por el rabillo del ojo y sonríe. Pero no es su sonrisa idiota que me da ganas de patearlo. Es forzada, fingida… falsa.
-Sólo voy a fumar un cigarrillo.
Sé que sólo eso hará, porque Matt no me miente. Pero también sé que lo he lastimado de nuevo. Y no sé si pueda perdonarme ahora. Pero ¿qué hago? ¿Ir tras él? ¿Qué le diría? A duras penas puedo controlar mi voz en este momento. Y a pesar de todo… no soy capaz de decirle que llamé a mi hermana… para que me explique qué siento por él. Sigo siendo demasiado orgulloso. ¡Mierda!
Pero no puedo hacer nada más que mirarlo mientras cierra la puerta tras de sí. Matt me ha dado la espalda de nuevo. Hice llorar a Matt de nuevo. Soy un asco.
Salí de ahí lo más pronto que pude, con la idea de huir, de irme lejos, a donde fuera. A Canadá, a México, a Senegal, a Mongolia. A donde fuera. Pero que estuviera lejos. Donde pudiera no pensar en Mello. Donde Mello no pudiera llamarme para que mis piernas no me llevaran corriendo por él. Donde ya no me doliera más. Pero no había ni llegado a la puerta cuando supe que eso era imposible.
-¡Prometiste que ya no me darías la espalda!
Su voz sonaba asustada, desesperada. Y yo se lo había prometido… No podía irme. Yo y mis promesas. Yo y mi absurda dependencia.
-Sólo voy a fumar un cigarrillo.
Cualquier pretexto para salir de ahí. Aunque no pudiera ir muy lejos. Cerré la puerta del departamento y me recargué contra la pared.
Escuché la puerta abrirse de nuevo, y dos pares de pasos ligeros salir de ella. Ni siquiera volteé a ver al par de personitas que se pararon frente a mí. Exhalé una bocanada de humo.
-Tiempo sin verte, pequeño monstruo.
No me daba mucho gusto verlos, pero era mejor ver a los dos enanos que a esa mujer. El pequeño monstruo me miró con enfado y me pateó la espinilla. Tal vez me pudo haber dolido, pero tras una infancia entera recibiendo los golpes de Mello, aquello parecía insignificante.
Layla Lawliet era un pequeño monstruo (eso queda más que claro después de repetirlo tantas veces). Haciendo un cálculo apresurado, debía tener ya nueve años. Era pelirroja, un gen que no tengo idea de dónde salió. Más de una vez fastidié a ésa mujer preguntándole con quién había engañado a L. Por desgracia, tenía todas las manías raras del padre, incluyendo las ojeras de "no he dormido nunca en toda mi vida". Sus ojos eran verdes, como los míos. También le había tomado muchas manías a Near, pude notarlo en seguida. No era sorpresa, pues tras la muerte de L, Near tuvo que encargarse de los dos niños muchas veces, cada vez que a esa mujer le entraba una recaída.
-Hola Matty. Mamá me pidió que me asegurara de que no te fueras.
Suspiré. Cómo odiaba a ésa mujer.
-Es demasiado Mello-dependiente. No se irá, sin importar cuántas patadas reciba.
Luke Lawliet era un clon miniatura de su padre. Fue un poco impactante verlo por primera vez. Cuando abandoné Wammy's House, él apenas tenía unas semanas de haber nacido. Contaría ya casi seis años. Tenía ese mismo aspecto desaliñado de L, el cabello revuelto, la ropa gastada y los ojos vacíos. Y sin embargo, más que tristeza, sus ojos irradiaban sed de venganza. Fue escalofriante ver tanto odio en un niño tan pequeño. No tenía ojeras. Al menos alguien apreciaba el valor de dormir. También tenía esa mirada de "yo lo sé todo y todos son inferiores a mí" que me recordaba un poco a Mello, un poco a Near.
-Son una molestia. Son muy chicos para entender.
Y estoy consciente de que soné totalmente como Roger en uno de sus largos discursos sobre algo no muy importante que ni siquiera recuerdo. Pero no estaba de humor para lidiar con los dos enanos. De hecho no estaba de humor para absolutamente nada.
-¿Qué tenemos que entender? ¿Tus obsesiones? ¿Tu dependencia? ¿Tu absurdo orgullo? Creo que el que no entiende eres tú.
-Hasta le pediste a Near que intercediera por ti. Si realmente quieres algo, deberías pedirlo personalmente. Si prefieres defender tu orgullo a proteger a la persona que quieres, entonces ordena tus prioridades o deja de quejarte. Y dale tiempo al príncipe para que termine de subir por tu larga cabellera.
Miré de reojo al pequeño monstruo.
-Pensé que detestabas los cuentos de hadas.
Ella se rió, acomodando un mechón rojo detrás de su oreja.
-Sólo quise ponerlo en un lenguaje que entendieras.
Y se atreven a preguntarme por qué detesto a los niños…
Esto es espantoso. Mis piernas me dicen que salga a hablar con Matt. Mi razón me dice que los enanos ya están haciendo eso. Mi orgullo me dice que no tengo de qué justificarme con él. Y esa parte de mi cuerpo que no quiero escuchar me está diciendo cosas que prefiero ignorar.
Le doy la espalda a la puerta y vuelvo a sentarme en el sillón. Ella sonríe tranquilamente pero no dice nada. Esperará a que hable primero. Al fin de cuentas, yo la llamé. Pero ni siquiera sé qué decir. Me da vergüenza hablar de esto con ella. Me siento como una niña que ha tenido su primera menstruación. Sólo pensarlo me da asco. Ni siquiera sé por qué ese tipo de analogías se me cruzan por la cabeza ahora.
-No sé qué hacer…
Creo que lo he dicho en voz alta. Se suponía que lo dijera para mí mismo, mentalmente o algo así. Mi subconsciente me traiciona. Maldito sea. Él y los ojos verdes de Matt, que han hecho de mi vida mil veces más complicada de lo que debería ser. Y no sé por qué hablo de mi subconsciente como si fuera una persona.
-Has madurado Mello.
¿Madurado? No lo sé. Me siento más como un niño. Un niño que necesita de alguien que lo cuide. Y eso es estúpido. Va totalmente contra lo que siempre he pensado. Sobre todo si alguien se refiere a Matt. Es como si me hubiera vuelto dependiente. Y detesto eso. Siempre he podido valerme por mi cuenta, ¿por qué ahora me hace tanta falta tener a ese idiota cerca? Es una estupidez.
Pero al fin de cuentas… tendré que lidiar con ello, ¿cierto? Porque… no soportaría que Matt me ignorara de nuevo.
Mello ha madurado mucho desde que lo vi la última vez, hace más de seis años. Aún recuerdo cuando L y yo lo encontramos abandonado.
L tenía diez años y yo tenía ocho. Acababa de pasar la Navidad. Estábamos leyendo en nuestra habitación, cuando Katherine de pronto salió corriendo por una ventana. L y yo la seguimos hasta el depósito de basura del orfanato. Había un bebé ahí. No debía tener más de un par de semanas de haber nacido. Se veía muy flaco y apenas respiraba. Lo llevamos de prisa con Roger, y el pequeño fue atendido inmediatamente. Estuvo hospitalizado toda una semana, nos explicaron que probablemente llevaba varios días en ese basurero y estaba muy desnutrido.
Fue difícil convencer a Roger y Watari para conservar al niño. L le tomó cariño en seguida, pues a él también lo abandonaron en un basurero cuando acababa de nacer. Yo lo adopté como mi hermano y lo llamé Mihael. En su registro de nacimiento lleva mi apellido, como si de verdad fuéramos hermanos.
Recordar a ése pequeño niño de ojos azules, y verlo ahora, ya convertido en un adulto, me hace sentir nostalgia. Saca una barra de chocolate de su bolsillo y le da una mordida. Ese vicio lo aprendió de mí.
Está nervioso, aunque no lo demuestra abiertamente, sus ojos se mueven en distintas direcciones, sin enfocar nada en particular. Estrés, nervios y preocupación; tal vez algo de miedo, pero es algo que él jamás se permitiría sentir. Mello siempre ha puesto su orgullo antes que nada. Es algo normal, después de haberse criado en un lugar como Wammy's House. Si no tienes tu orgullo, no tienes nada; por eso no puedes perder. Eso era… lo que en el fondo significaba la competencia en Wammy's. Y proteger el orgullo es no darle paso a la verdad, a la debilidad. Proteger tu orgullo para ser el mejor… es casi negar tu propia humanidad.
Tal vez por eso siempre me ha agradado Matty. Él nunca le dio importancia a la competencia. Él pensaba un poco como yo. Para él, su orgullo no era tan importante como otras cosas. Pero aún así… aquí estoy, y hasta yo he de admitir que ese orgullo maldito ocupa un lugar privilegiado entre mis prioridades, y sé que para Matt es igual. Nadie se escapaba de esa cruda competencia.
Mello voltea a verme y clava sus ojos azules en mí. Tiene miedo, estoy segura.
-Hermana… Matt dijo que me ama.
Diablos, me sentí tan estúpido diciendo eso… como una colegiala. Es que todo en sí es tan estúpido. Ni siquiera tendría que estar hablando de esto con ella. No tendría que estar hablando de esto con nadie. Ni siquiera tendría que estarlo pensando. Y aún así, no logro sacarlo de mi cabeza. Su estúpida peste a encierro, mugre y cigarro, su estúpido cabello sucio y revuelto, sus estúpidos ojos chispeantes y su estúpida sonrisa idiota… yo no tendría que estar pensando en todo eso.
Mi hermana sigue en silencio, sonriendo tranquilamente. Pero al mismo tiempo, siento que me escanea con su mirada, como tratando de leer a través de mí. Siento que no puedo esconderle nada, como si ella pudiera adivinar todos mis pensamientos con sólo mirarme. Pero es distinto que con Matt. Porque siento que Matt no necesita mirarme para saber exactamente lo que pienso y lo que siento. Siento que para Matt es suficiente sentir mi respiración, escuchar el tono de mi voz, o simplemente el eco de mis pasos, para entender a la perfección lo que pasa por mi mente. Porque así son las cosas con Matt, y no sé por qué no me había dado cuenta hasta ahora. Porque Matt puede leerme como si yo fuera un libro abierto sin siquiera esforzarse. Y ahora que me pongo a analizarlo, creo que Matt me conoce y me entiende mejor que yo mismo.
Qué estupidez.
La risa infantil de mi hermana me saca de mis pensamientos. Matt siempre dice que una persona adulta no debería reírse de esa forma.
Mierda. ¿De nuevo estoy relacionándolo todo con Matt?
Ella se sigue riendo. Es esa risa de cuando ve algo interesante, algo que le agrada.
-Ya se había tardado.
Hmmm… recuerdo ese día muy bien. Pero honestamente no es un tema que me guste tratar. Siempre he pensado que es muy triste recordar la última conversación que tuviste con una persona que ha muerto. Quiero decir… la última vez que hablé con papá le reclamé por tardarse tanto con el estúpido caso Kira en lugar de cuidar a mamá, que tenía unos tres meses de embarazo en ese entonces. Una se siente culpable por decir cosas que no debía y no decir las que debió haber dicho. Pero supongo que no tengo alternativa, ¿cierto?
Matt estaba fumando en silencio. Después de nuestra pequeña discusión, ya no había dicho nada. Se lo notaba ojeroso y más delgado que cuando abandonó Wammy's House. También se veía más alto. Eso me enfadaba. Matt siempre me molestó con mi estatura. Yo apenas tenía 9 años, aún no daba el estirón. Siempre supe que algún día sería más alta que él, pues tanto papá como mamá eran muy altos. Pero en aquel entonces, yo apenas le llegaba a la cintura.
-Se te van a podrir los pulmones.
Él apenas movió los ojos para verme.
-Eso es problema mío. No molestes, enana.
Luke le arrancó el cigarrillo de la boca con un manotazo y lo pisoteó. Puede ser muy calmado y racional la mayor parte del tiempo, pero hay momentos… Luke es muy emocional a veces… creo que en eso se parece un poco a Mello.
-Ya te has fumado ocho en la última hora, deja que entre oxígeno a tus pulmones antes de que les resulte tóxico.
Matt frunció el ceño y sacó su videoconsola portátil. Cuando era pequeña, me gustaba sentarme a ver a Matt jugando videojuegos. A veces Matt se hartaba tanto de mis preguntas, que me prestaba sus consolas viejas y los juegos que ya había completado para que lo dejara en paz. Inspeccioné la consola que llevaba en las manos.
-¿Una Slim and Lite? Por dios, Matty, eso es prehistórico. Esperaba más de ti.
Él se alzó las gafas naranjas, dejando ver sus ojos verdes. Siempre me gustaron mucho los ojos de Matt, porque se veían muy vivos. Totalmente distintos a los de Mello, Near o papá, que tenían esa mirada como de muerto. Alzó una ceja con curiosidad.
-Es mi favorita. Y la 3000 tenía defectos en la pantalla.
-No era un defecto, era un efecto secundario por el mejoramiento en la calidad y lo vivo de los colores.
-Pero más que una mejora, deterioraba la calidad de la imagen y causaba que se vieran líneas de scanner en la pantalla.
Me reí. Siempre me gustó discutir de videojuegos y consolas con Matt. Luke sólo murmuró algo sobre "niñerías". Una media sonrisa burlona cruzó fugazmente por las facciones de Matt. Sacó otro cigarrillo y se lo llevó a la boca, exhalando un suspiro junto con la primera bocanada de humo.
-¿Por qué discuto de consolas viejas contigo, monstruo?
Sonreí de oreja a oreja, mostrando una blanca dentadura con un molar faltante y un canino en pleno crecimiento.
-Porque no hay nadie en el mundo que pueda sostener esa conversación contigo, sólo yo.
Matt ahogó una risa. Era como si los ánimos se hubieran calmado sólo hablando de defectos de pantalla. Suena a una tontería ahora.
-Tonta.
Sé que dije que detesto a los niños, eso no era mentira. Pero la enana tenía razón. Con nadie más podía tener una conversación que para cualquier otro sería totalmente trivial. Y todo es enteramente mi culpa. Prefería enseñarle al pequeño monstruo a hacer trampa en Super Mario Sunshine que ayudarle con la tarea. Y ahí estaba, hablando con una niña de nueve años sobre pixeles mientras pensaba en una manera de salir corriendo de ahí sin romper mi promesa.
Me tapé los ojos con una mano.
-¿Qué está pasando conmigo?…
El clon de L me miró fijamente, con aburrimiento. Lo interrumpí antes de que pudiera abrir la boca para insultarme.
-¡Era retórica!
La enana empezó a reírse de nuevo. Tan insoportable… Su risa era igual a la de ésa mujer. Empezaba a sentir que no podía escapar de esa risa infantil y absurda. Como si me persiguiera. Diablos, comenzaba a tener delirios paranoides. Definitivamente Mello era malo para mi salud mental.
Sabía perfectamente lo que pasaba conmigo. Estaba enamorado de Mello. Loca y perdidamente enamorado de Mello. Y por eso estaba aquí, atrapado con los engendros de un tipo que no dormía y una mujer loca, que trataban de darme asistencia psicológica. Dioses, debía estar loco para no salir corriendo de ahí.
Y lo estaba. Por Mello.
-¿Sabes Matty? Tal vez si le dijeras a Mello…
Apreté los dientes y golpeé la pared con un puño, haciendo que la enana diera un brinco por el susto.
-Obviamente ya se lo dijo.
Odiaba ese tono de autosuficiencia. Diablos, ese niño crecería siendo igual que Near. Definitivamente no era algo que quisiera ver.
-¿En serio? ¿Y Mello qué te dijo? ¿Te pegó, acaso? ¿O te…
Luke le tapó la boca con una mano. Al menos el niño tenía un mínimo de sentido común.
Me tapé la cara con las manos con rabia. ¿Qué había hecho Mello? Me había besado y…
-Y se lo tiró… al parecer.
La mirada en los ojos oscuros del niño mostraba un mínimo interés, como si fuera divertido molestarme. De verdad era idéntico a Near. El pequeño monstruo le reprochó por ser "vulgar", y luego volteó a verme con curiosidad, como si no entendiera qué estaba haciendo yo ahí en ese momento.
-Pero entonces… ¿cuál es el problema?
Me senté en el suelo, creciendo mi frustración a cada momento. De nuevo recordé por qué detesto a los niños. De pronto empecé a reírme como maniático. Una risa escalofriante, mezcla de rabia y autocompasión.
-¿Cuál es el problema? Ustedes son el problema. Ésa mujer es el problema. Siempre lo ha sido. Cada vez… que las cosas parecen ir bien… ésa mujer aparece y lo echa todo a perder. ¡Ése es el maldito problema!
Los niños se sentaron también, uno a cada lado mío. Como si quisieran hacerme sentir rodeado.
-Ya te había dicho que no deberías sacar conclusiones apresuradas. Aunque fue ingenuo de mi parte suponer que lo entenderías a la primera.
El niño me quitó el cigarrillo que estaba a punto de llevarme a la boca junto con el encendedor. Lo miré encender el cigarrillo y suspirar largamente. ¿Tan joven y fumando? Ni siquiera yo había empezado tan chico.
-¡Luke! Te va a matar ese vicio absurdo.
-Es culpa de él- y me señaló acusadoramente con su dedo índice –El primer recuerdo que tengo es verlo a él fumando.
Suspiré fastidiado. Era realmente desconcertante ver a un mini L fumando y sentado como persona normal.
-Claro, es psicología elemental. "Monkey see, monkey do", ¿o no?
Él me miró de reojo, y pude ver sus cejas fruncirse ligeramente, molesto de que lo hubiera insultado tan descaradamente. Una bocanada de humo salió por la esquina de su boca, dándome de lleno en la cara.
Escuché a la enana suspirar resignada a un lado mío. Se revolvió el cabello con una mano, como molesta de que la conversación se hubiera volteado de ésa forma.
-Matty, escúchame. Mello no… no quiero que malinterpretes las cosas, ¿vale? Porque yo entiendo… cuando alguien que te importa sufre por otra persona. Quieres… que esa persona desaparezca… para que la persona que quieres deje de sufrir… para que te vea… que se fije en ti y se dé cuenta… de lo mucho que te importa. Y quiero que sepas que Mello… él llamó a mamá porque estaba confundido. Mello tenía miedo de lastimarte de nuevo. Mello no quiere perderte… yo lo sé. Por favor, no saques conclusiones apresuradas.
Layla estaba enamorada de Matt. Al menos en ese entonces. Yo lo sabía y lo odiaba por eso. Layla se entristecía mucho de ver a Matt sufrir por Mello. Parecía como una broma o un viejo cliché. Pero era la realidad.
Suspiré mientras una nube de humo escapa de mi boca. Me aguanté las ganas de patear a Matt. Porque eso delataría a Layla. Y eso sólo enredaría más las cosas. Yo sólo quería acabar con esta tontería pronto, volver a casa con mamá y con Layla y dejar de meternos en asuntos ajenos. Quería que Mello y Matt arreglaran sus asuntos, follaran mucho y nos dejaran en paz. Que mamá dejara de preocuparse por ellos. Que Layla dejara de preocuparse por ellos.
Soy una persona rencorosa. Odio a Mello porque abandonó a mamá cuando su corazón estaba más frágil. Odio a Matt porque se fue cuando Layla necesitaba alguien con quien llorar. Odio a L porque no pudo mantenerse vivo para cuidar a mamá. Odio a Kira porque destruyó a nuestra familia. Supongo que al único que no odio, aparte de mamá y Layla, es a Near, pero eso es aparte.
Matt miró fijamente a Layla un momento, como si estuviera asimilando lo que ella decía.
-Son muy chicos para entender.
De nuevo con esa mierda. Me saqué el cigarrillo de la boca y le quemé el dorso de la mano con él. Matt dio un respingo y me lanzó unas veinte groserías, en cuatro idiomas distintos, mientras se sobaba la mano.
-Mail… ya pasamos por esto. Una conversación productiva y útil no da vueltas sobre un mismo asunto. Lo que ya se haya dicho, no tiene por qué repetirse. Hace la conversación cíclica y absurda. Si voy a perder mi tiempo haciendo de Celestina, al menos que sea sin darle vueltas a la misma estupidez.
Él me miró de reojo, molesto. No habíamos parado de lanzarnos miradas de odio en la última hora. No éramos gente compatible, estábamos destinados a lanzarnos insultos y palabras mordaces todo el tiempo.
-¿Y qué esperan que haga? ¿Qué me siente aquí a recibir un sermón sobre mi vida privada, de ustedes? No fucking way in hell.
-Pero el sermón ya te lo dimos. Lo único que esperamos es que tu cerebro lo asimile.
De nuevo parecía que los ánimos se volteaban y se calmaban de golpe. Era muy extraño y molesto. Me recordaba a una de esas conversaciones entre amigos que sólo se entienden a groserías y golpes. Era tan insoportablemente estúpido que me daban ganas de irme de ahí y dejar las cosas como estaban.
Matt sonrió tranquilamente. Nunca lo vi sonreír así. Aunque considerando mis pocas semanas de edad cuando él se fue, era comprensible. Ahora se veía calmado, como si súbitamente todos sus problemas se hubieran resuelto por sí solos. Al parecer, no había sido una pérdida total de tiempo, después de todo.
-Ya veo…
No hemos parado de hablar. He oído ruidos y gritos afuera. Una risa extraña y la voz de Matt alzarse en más de una ocasión. Y me cuesta trabajo concentrarme en otra cosa, preguntándome qué podría estar pasando allá afuera.
-Mihael… ¿de verdad necesitas otra respuesta?
Le veo. Ella se ve tranquila y libre de cualquier duda. Tal vez es por eso que pensé en llamarla en primer lugar. Porque su presencia tranquiliza mi alma y me ayuda a ver más claro. Así ha sido siempre. Pero ahora siento… que mi visión sigue igual de nublada que antes.
-Ni siquiera tengo UNA respuesta. Yo no… De verdad no sé…
Ella me toma de la mano y sonríe dulcemente.
-Sólo recuerda… lo que has hecho y pensado en las últimas dos horas. Lo que te ha preocupado. Lo que te ha asustado. Lo que te ha entristecido. Lo que te haya hecho sonreír. ¿No ves el factor común, Mello?
Suspiro. Es cierto que mis pensamientos no han dejado de girar alrededor de Matt. Preocuparme por no lastimarlo. Asustarme cuando creí que se iría de nuevo. Y hasta… he dejado que se me escape una sonrisa o dos, recordando algo que Matt haya hecho, alguna tontería que haya dicho. Es como si de pronto todo el mundo girara alrededor de Matt. Como si Matt… fuera el centro del universo. Es confuso y aterrador. Porque me cuesta creer… que una persona que era sólo otra persona más en el mundo… se convirtiera en el centro del mundo… en la única persona del mundo.
-¿Por qué…?
-Ya sabes la respuesta. No me necesitas, Mihael.
-Pero yo…
Ella sonríe. Aunque no ha dejado de sonreír en ningún momento. -¿"Pero" qué?
Y la verdad es… que ni siquiera sé qué debería objetar. Es como si mi cabeza fuera un torbellino de ideas borrosas. Ideas, imágenes, palabras. Todas borrosas y lejos de mi alcance. Es tan frustrante… tan desesperante… quiero gritar, golpear a alguien, hacer algo… ¡Lo que sea! Cualquier cosa que haga que una idea se haga clara, sea la que sea. Odio sentir esa niebla impidiéndome acceder a mis pensamientos.
-¡NO LO SÉ, MIERDA!
Se exalta un poco por mi respuesta. Mierda, metí la pata de nuevo. Pareciera que no hago más que equivocarme últimamente. ¿Qué pasa conmigo? Antes todo salía bien, todo iba de acuerdo al plan. Pero desde que estoy con Matt, es como si… nunca hubiera habido un plan.
-Sis, yo… perdón. Sólo estoy… confundido. Esto no tendría que pasar. No a mí. Yo tenía un maldito plan. Y luego Matt… es como si todo el plan se hubiera roto. Como si ya no pudiera haber un plan. Porque cuando trato de llevar a cabo un nuevo plan, me equivoco en el primer paso, y hay que rehacer el plan por completo. No debería ser así. Yo no debería estarme equivocando tanto. Yo no debería equivocarme.
-Mello… -sonríe y me acomoda el cabello para destapar mi rostro –Este es el tipo de cosas que no necesitan un plan.
-No entiendo.
-Sólo improvisa.
¿Improvisar? Eso suena tan… tonto. Improvisar nunca funciona. Porque improvisando, las cosas pueden ponerse de cabeza, y entonces nunca llegarás al objetivo. Cuando improvisas, pasan cosas estúpidas e inesperadas, como despertar desnudo en la cama de Matt. Improvisar no funciona.
-Improvisar sólo trae más problemas.
Ella empieza a reírse. Es como si nunca dejara de sonreír. Es raro… es tranquilizador. Aunque… me gusta más cuando Matt se ríe. Porque cuando Matt se ríe, tiene una cara de idiota. Y con esa cara de idiota que me da ganas de golpear, se me olvida que el mundo se está colapsando a mi alrededor. Y sólo importa borrarle esa sonrisa a golpes, que entienda que no soporto a los idiotas.
-¿Sabes, Mello? Si tus planes hubieran funcionado, yo no estaría aquí sentada ¿cierto? Además…
Es como si lo que ella me dice ya no llegara a mis oídos. Porque ahora… sólo estoy pensando en ver a Matt, y verlo reírse como idiota. Y golpearlo. Para que deje de ser un idiota. Aunque cuando golpeo a Matt, generalmente se ríe más. Tal vez si le disparo deje de ser un idiota. Pero ¿qué digo? Es Matt. Si Matt no fuera idiota, no sería Matt. Y entonces no tendría a nadie a quién golpear.
Quiero ver a Matt.
-Eso ya lo sé Mello. Lo tienes escrito en toda la cara desde que llegué.
-Niños, entren un momento por favor. Necesito hablar con Matty.
Sé que Matt será más difícil de manejar que Mello. A Mello puedo predecirlo hasta cierto punto, puedo leerlo y calcular la dirección que tomará una conversación con él, dependiendo de sus expresiones y las inflexiones de su voz. Pero aunque conozco bien a Matt, sé que es capaz de cambiar de personalidad sólo para tratar de sorprenderme. También tengo que considerar que su orgullo está herido por mi presencia.
Los niños entran al departamento. Matt está sentado en el suelo, con la espalda recargada contra la pared. No voltea a verme, sólo me mira momentáneamente por el rabillo del ojo.
-No has empezado a gritar. Supongo que los niños hablaron contigo.
-Para eso los mandaste ¿o no?
Le sonrío tranquilamente. Normalmente estaría gritándome palabrotas y lanzando frases mordaces sobre lo plana que estoy o lo tonta que soy. Pero ahora se limita a dejar escapar una bocanada de humo.
-Le diste cigarrillos a Luke.
-No se los di. Me los quitó. Y me quemó con ellos. Aparte del pequeño monstruo escandaloso, tienes un enano prepotente y fumador.
No puedo evitar reírme ligeramente. Matt siempre me critica cuando me río, dice que parezco niña pequeña, que debería portarme de acuerdo a mi edad.
-Es cierto. Es como si nunca te hubieras ido.
Voltea a mirarme de golpe, con algo de rabia y confusión. Aplasta su cigarrillo contra el suelo y arroja los restos hacia el fondo del corredor. Está molesto, eso es más que obvio.
-Matty… te encargo mucho a Mello. No tengo que decirte que él merece ser muy feliz… por eso…
Él se ríe. Es una risa rara, melancólica y autocompasiva. Golpea el suelo con fuerza y rabia.
-Claro que lo sé… que el merece ser el más feliz de todos. Por eso… tienes que quedarte. Él no será feliz si no estás tú. Deberías saberlo, si lo conoces tan bien como dices.
Me quedo mirándolo, sin saber qué decirle. No esperaba una respuesta así. Ni remotamente. Esperaba que dijera que si quería hacerlo feliz, me largara, que lo dejara en sus manos.
-No me veas así. No quiero tu lástima. Tú ganaste. Yo me rindo… ya estoy cansado de perder. Tú ganaste.
A pesar de lo que había hablado con los enanos, sólo de verla me llené de rabia. No había razón, sólo sentía rabia. Porque Mello la llamó a ella. Él no confiaba en mí. No tanto como confiaba en esa mujer. A mí no me decía las cosas, pues su orgullo se anteponía. Con ella, su orgullo pasaba a segundo plano. A pesar de todo, yo había perdido.
-Estás equivocado, Matt. Mello te quiere a ti, ya deberías saberlo. Tú conoces a Mello mejor que nadie, deberías entender lo que pasa por su cabeza. Lo que siente, lo que piensa, nadie mejor que tú puede entenderlo. Deberías haber notado la forma en que te mira, la forma en la que piensa en ti.
-¡CLARO QUE LO SÉ, MIERDA!
Sus expresiones habían cambiado un poco. De su habitual sonrisa, ahora estaba exaltada, agitada y preocupada.
-Yo sé perfectamente… cómo se siente Mello respecto a mí. Yo lo entiendo a la perfección. Y aún así… a pesar de todo… a pesar de que… tú eres sólo su hermana ahora… él va a ir a matarse por cumplir una promesa que te hizo a ti.
Sí, había escuchado la última parte de su conversación a través de la puerta. Lo había oído todo. Y eso era lo que me daba rabia.
-Sis, yo… voy a capturar a Kira. Voy a hacer que pague por lo que ha hecho.
Casi pude imaginarla agachando la vista con preocupación y tristeza. El recuerdo de L que la perseguía desde hacía años le hacía perder el color en la cara. Y el miedo y la culpa de saber que su hermano probablemente moriría por su causa.
-Sabes que no tienes que hacerlo. Ya sabes que… yo no quiero que lo hagas. No quiero que arriesgues tu vida de esa forma. Quiero que te quedes aquí, a salvo. Quiero que estés aquí con Matt. Que tengas una vida más tranquila y normal. Que seas muy feliz. Te lo mereces Mello. Y es todo lo que yo deseo para ti.
Y también pude imaginar a Mello desviando la mirada, fijando sus ojos azules en sus rodillas ligeramente separadas, captando un atisbo del suelo color rojo del apartamento.
-No puedo no hacerlo. No puedo permitir que Near me derrote. No puedo permitir… que Kira se quede sin pagar por lo que te hizo.
Y la oí suspirar. Porque es difícil hacer que Mello cambie de idea. De hecho es imposible.
Suspiró de nuevo, mirándome con tristeza. Odiaba su lástima. La odiaba con toda mi alma. Y no podía hacer nada al respecto. Ella era la hermana de Mello, y yo no podía tocarla.
Luego, de la nada empezó a reírse. Reírse tontamente. Como niña pequeña, o peor. Parecía que le costaba trabajo respirar de la risa. Y seguía riendo y riendo. Por un momento pensé que se ahogaría de la risa. Se sostenía el estómago, quejándose del dolor entre carcajadas. Finalmente pareció calmarse, se limpiaba las lágrimas que se le habían escapado de los ojos, mientras aún dejaba ir un par de risitas tontas.
-¿No entiendes Matty? Este juego… nosotros nunca estuvimos jugando. Sin importar lo que hiciéramos o dijéramos… el que manejaba la maquinita era Mello.
Esta vez pensé que de verdad había perdido la cabeza. Siempre pensé que estaba loca, pero ahora en serio se veía como para ponerle una camisa de fuerza.
-Quiero decir que… todo el tiempo, esto ha sido como una de esas máquinas. Las que están rellenas de muñecos, y el que juega trata de sacar un muñeco con una garra. Tú y yo, Mail, hemos sido siempre los muñecos; y el que maneja la garra siempre ha sido Mello. Sólo era cuestión de que… escogiera qué muñeco sacar. Y al final parece que… no escogió a ninguno.
Hasta me reí en ese momento. Porque entendí de lo que hablaba. Entendí que había perdido contra una persona que ni siquiera competía. No… peor aún. Yo era el único que competía desde el principio. Pero quien ganó al fin de cuentas, nunca supo que formaba parte de la competencia.
-Al final… escogió a L ¿cierto?
-Totalmente.
-Maldito bastardo…
Y es que por encima de su vida y de las promesas, de cualquier tipo de aprecio o amor, lealtad, fraternidad, o cualquier cosa… Mello había elegido que quería superar a L. Y todo lo demás no importaba.
Luke y Mello llevaban quince minutos mirándose con odio el uno al otro. No habíamos dicho una palabra desde que entramos a la habitación y el silencio se estaba volviendo incómodo y molesto.
-¿Podrían dejarlo? You're getting on my nerves.
Luke volteó a verme un momento, con el ceño fruncido.
-Es culpa de él.
Mello se enfadó y se levantó de golpe de la silla.
-¿Culpa mía? No he dicho una palabra, no puede ser culpa mía.
Luke volvió a mirarlo, dirigiendo su odio hacia él de nuevo.
-Tú abandonaste a mamá. Es culpa tuya.
Y volvieron a mirarse con odio, en silencio. Dioses, y dicen que yo soy infantil.
-Matty…
Odiaba ese apodo. Lo odiaba con toda mi alma. Sonaba totalmente estúpido e infantil. Nada que ver conmigo. Me molestaba inmensamente. Por ello, no volteé a mirarla, ni hice ningún movimiento que dijera que la estaba escuchando. Ella hablaría de todos modos.
-Necesito pedirte un favor.
Tsk. Como si yo fuera a hacerle un favor a esa mujer. Antes me tiraría todos mis videojuegos a la basura.
-No creo… que pueda hacerse nada al respecto ya... pero por favor… No dejes que Mello vaya a matarse para atrapar a Kira.
Suspiré derrotado. Era un favor de doble cara. Porque era hacerle un favor a ella, lo cual iba contra todo lo que me había jurado a mí mismo desde que era un niño. Por otro lado, era por el bien de Mello. Aunque como ella misma dijo, cualquier cosa sería inútil. Mello era demasiado cabezota para cambiar de opinión.
-Tsk. Como si me fuera a escuchar. Es más probable que yo vaya a matarme junto con él.
Ella suspiró tristemente.
-Sea como sea, esto terminará pronto.
Encendí otro cigarrillo.
-Eso espero.
Ella sonrió tranquilamente. Aún se notaba la tristeza en su rostro. Algo así como… un sonrisa de tranquilidad, y a la vez llena de preocupación. Y como si… se sintiera derrotada. Era absurdo. Siempre he dicho que es muy estúpido eso que hacen las mujeres. Estar tristes, enojadas y danzando de felicidad al mismo tiempo. No tenía sentido.
Por el rabillo del ojo, vi que metía una mano en el bolsillo de su chamarra y sacaba una caja, pero por la perspectiva, no supe de qué se trataba. Dejó la caja en mi regazo, y sólo entonces pude darle un buen vistazo.
-Estás como una cabra. ¿De dónde has sacado esto? Sólo salieron tres copias a la venta. Debió costar una millonada.
Ella sonrió alegremente.
-Tenía que asegurarme de que fuera algo que no tuvieras ¿o no? Y ya sabes… que tengo muchos contactos, Matty. Tómalo como un regalo adelantado de cumpleaños.
Me guardé el videojuego bajo el chaleco y dejé que una nube de humo escapara de mi nariz.
-No pienses que te daré las gracias.
Ella rió suavemente. Tanto ella como yo sabíamos que las gracias ya se las había dado.
-Nunca esperé que lo hicieras.
Guardamos silencio un momento. ¿Por qué las cosas se habían tornado de esta forma? Yo la odiaba. ¿Por qué nos quedábamos callados, sumidos en el cómodo silencio, como viejos amigos? Sabía bien que ella me veía como a otro de sus hermanos. Pero yo la odiaba.
-De verdad vas a hacerlo, ¿no es así?
Su primera reacción fue voltear a verme de golpe, con los ojos muy abiertos. Luego su expresión se volvió triste. Siempre encontré gratificante el encontrar las palabras correctas para hacer desaparecer esa sonrisa tonta.
-Sé lo que estás pensando. Que soy egoísta ¿no es cierto? Lo soy, en efecto. Sé que todo terminará pronto. Y al fin de cuentas… yo hice esa promesa. Sé que es una tontería. Sé que tengo dos hijos que no están en edad de cuidarse solos, y que pesará sobre sus hombros una culpa muy grande. Sé que tengo un hermano que no ha dejado de depender de mí del todo. Sé que Near me ve como a una madre. Sé que todos los niños de Wammy's dependen parcialmente de mí. Y sé que L nunca aprobó que yo hiciera esa promesa.
-¿Y aún así piensas hacerlo?
-Siempre he dicho que hay un límite de dolor que una persona puede soportar. Y yo pasé mi límite hace mucho tiempo, Mail.
-Tsk. De verdad eres de lo peor.
-Lo sé.
-Si Mello llora… hackearé las computadoras del infierno y me encargaré personalmente de que te pongan la olla a la misma temperatura que el punto de fusión del titanio.
-No espero menos de ti.
Y volvió a sonreír melancólicamente. Se levantó con ligera torpeza, como si estuviera ebria.
-Creo que es hora de que me vaya.
Se tambaleó hasta la puerta y tuvo que sostenerse de la pared para no caer. Era como si nuestra conversación la hubiera agotado, como si le hubiera drenado su fuerza vital.
-¡Reira!
Ella volteó a verme, sorprendida. Era natural. Ella se creía que no quedaba nadie vivo que supiera su nombre. Ingenua. Ni siquiera fue difícil de averiguar. Si ella podía molestarme llamándome por mi nombre, yo tenía el mismo derecho, ¿no?
Su expresión de sorpresa cambió por una sonrisa de esas que me hacían enfadar. Le arrojé una barra de chocolate que llevaba guardada en un bolsillo. Ella la atrapó en el aire y la miró confundida.
-Eres tan tonta que seguro se te quedaron tus chocolates en Wammy's cuando te saliste corriendo para acá.
Si Mello era adicto al chocolate, lo suyo no sé qué era. Si se quedaba mucho tiempo sin comer chocolate, se le bajaba el azúcar y se volvía más torpe de lo normal. Era como si le diera un auténtico síndrome de abstinencia, daba miedo.
Ella sonrió y murmuró un "gracias" antes de darle una mordida a la barra de chocolate y golpear un par de veces. Yo también me acerqué a la puerta, dispuesto a entrar en cuanto los intrusos se largaran. Me estaba helando ahí afuera.
La puerta se abrió rápidamente y el pequeño monstruo salió de ahí despotricando contra Mello y el enano, sobre no sé qué cosa relacionada con "niñerías".
-Por los dioses, mamá, ya era tiempo. ¡Me están volviendo loca!
Escuché las voces de Mello y el enano desde adentro, como sincronizadas.
-¡Yo no estoy haciendo nada!
Sentí ganas de reírme, sonaban como niños pequeños, en el momento en el que la mamá llega y los ve jalándose de los cabellos. Los tres finalmente salieron del apartamento y se dirigieron hacia la calle, lo cual me hizo sentir enormemente aliviado. Esa mujer se detuvo un momento cuando pasó junto a mí.
-Hazlo muy feliz, por favor.
Entré al apartamento, deseoso de acostarme a dormir o algo así. Alcancé a darle una respuesta antes de que estuviera muy lejos para escucharla.
-No necesitas pedirlo.
Y cerré la puerta tras de mí.
Finalmente, después de dios sabe cuántas horas, cuántas tonterías y cuánto tiempo perdido, estaba al fin en casa, con Mello. Y él estaba sentado en el sofá, mirando fijamente al suelo, como tratando de poner en orden sus pensamientos. No podía ver su rostro, pues su cabello lo tapaba, pero estaba seguro de que tenía la nariz arrugada de esa forma tan particular que me fascinaba.
Sólo de imaginarlo arrugando su nariz se me olvidó toda la rabia, todo el despecho, todo el miedo, toda la confusión. Todo, todo se fue, y sólo quedó ese infinito y absurdo amor que había sido la causa de todos mis problemas.
Estaba a punto de irme a mi habitación a dormir. Supuse que lo mejor era dejar esta conversación para el día siguiente. Ambos estábamos muy cansados y exaltados para hablar a gusto y como se debía. Y él necesitaba terminar de desenmarañar sus pensamientos. No dudaba que lo que esa mujer le hubiera dicho había ayudado a acomodar las cosas, pero también sabía que aún quedaban nubarrones y telarañas en su mente, y que necesitaba poner todo en orden antes de poder hablar.
Sin embargo, una mano fina y ligeramente temblorosa se aferró a mi pantalón antes de que yo pudiera siquiera salir de la sala.
Miré a Mello. Él seguía mirando fijamente al suelo, pero su mano estaba firme en su agarre. Su voz sonaba igualmente firme, y no daba lugar a réplicas.
-Matt… no te vayas. Necesito hablar contigo. Es… importante.
De nuevo no sé por qué dije eso. No tenía que haberlo dicho. Siento que mi cuerpo me está traicionando mucho estos días. Y no me agrada en absoluto que lo haga.
Hablar… ¿Hablar? ¿Hablar de qué? No tengo idea de qué es lo que le quiero decir. O más bien… tengo una idea pero… es que esto no debería ser así. Mi vida no tenía que haberse vuelto una serie para chicas. Una de esas en las que la protagonista es imbécil y se pasa toda la serie tratando de confesarle sus estúpidos sentimientos al chico guapo de la escuela, que sufre de retraso mental. Al final descubre que está enamorada de su mejor amigo y se casan. ¡A la mierda con eso!
Pero la verdad… sí quiero hablar con Matt. Quiero dejar las cosas en claro. No quiero que Matt me dé la espalda de nuevo.
Matt se sienta a mi lado en el sillón. No me atrevo a verle la cara, no sé bien por qué. ¿Qué debo decirle ahora?
-Matt yo…
¿Qué le digo? ¿Por qué no te enseñan estas cosas en los libros? Tal vez porque son estupideces. Sí, son estupideces. Yo no tendría que estar pasando por esto, diciendo y pensando este tipo de estupideces.
-… ya estoy recuperado de la explosión. Mañana me iré para atrapar a Kira.
Ni siquiera sé de dónde ha salido. Sólo quise decir algo, algo que no fuera estúpido. Y eso fue lo que salió de mi boca. Aunque decir eso es… como un aviso. Un aviso de que… me iré de nuevo. Y ya no veré a Matt sonreír como idiota. Es mejor así. Tengo asuntos que resolver. Y cuando lo haga, tal vez vuelva a buscar a Matt… tal vez entonces las cosas vuelvan a cómo debían ser, a cómo eran antes.
-Vale, ya mismo hago las maletas. ¿A dónde iremos? Porque tenemos que pensar dónde quedarnos, y necesitaremos plata. Y tengo que…
-¡Tú no irás conmigo, idiota!
No, Matt no irá conmigo. Ya lo decidí. Me estorbaría, con lo idiota que es. Y me distraería. ¿De dónde ha sacado que vendría conmigo? Dije que yo iría a atrapar a Kira, no nosotros.
Supongo que Matt se enfadará. Pero no me preocupa ahora. Mientras no llore. No sé qué haría si Matt llorara. Creo que… no, no tengo idea de qué haría.
Pero Matt… no se oye enfadado. No está fumando, acabo de notarlo. Y se ríe, deja ir una risa corta y burlona.
-Mello… me tomó seis años encontrarte. Tú no me conoces lo suficiente si crees que te dejaré ir de nuevo.
Mierda, Matt es tan terco… Pero diga lo que diga, él no vendrá conmigo. Porque simplemente no vendrá. Así tiene que ser. Porque yo lo decidí. Es verdad, yo soy quien toma las decisiones. Así ha sido siempre. Yo tomo las decisiones. Yo doy las órdenes. Y Matt sólo es Matt. Se queja y al final obedece.
-Eso no…
Matt me tapa la boca con una mano. Me mira como si me tuviera lástima. Y sonríe. Luego su mirada se vuelve firme, libre de cualquier duda. Decidida, y sin dar lugar a réplica.
-No pierdas tu tiempo. No me importa si quieres o no. No me importa si estás de acuerdo o no. Yo voy a seguirte hasta el puto infierno, Mello.
Siento los ojos húmedos. Es algo que no había sentido en muchos años. Es como si… todo el tiempo… hubiera estado esperando que Matt dijera esas palabras. Todo el tiempo. Como si en el fondo, deseara que él lo dijera, con esa mirada y esa voz firme de "y lo que pienses al respecto no me importa".
Su rostro cambia de nuevo. Y ahora vuelve a sonreír como idiota. La mano que tapaba mi boca se mueve a mi nuca y me jala. Matt ya me había besado antes, anoche y esta mañana. Pero ahora se siente diferente. Es estúpido. Sí, se siente como algo estúpido. Pero diferente. Porque no es normal que algo estúpido se sienta tan bien. Bien como… como si en el fondo hubiera estado esperando que pasara… desde siempre. Tal vez a eso se refería mi hermana cuando dijo que la respuesta la sabía solamente yo. Tal vez siempre estuvo ahí y yo no lo veía. Tal vez eso era lo que se escondía detrás de la niebla en mi mente. Eso que es lo mismo que me hace cerrar los ojos ahora.
Ya es hora. Tengo que empezar a ejecutar el plan. Lo primero es contactar a Near y recuperar mi fotografía. Y tal vez… conseguir que me dé algo de información. No fue difícil encontrar la residencia de esa mujer de la SPK. Casi puedo sentir que Near espera que lo busque a través de ella. Pero no importa. Mi prioridad ahora es recuperar mi fotografía. Es lo único que evitará que Kira me mate, ahora que sabe mi nombre. Ni siquiera sé por qué Near tiene esa foto.
-No vale Mello. ¿Cómo que Near tiene una foto tuya y yo no? Tsk, no llevamos ni un día juntos y ya me engañaste. Hieres mis sentimientos, Mello. Si te vas a ver con Near, no olvides que yo soy mejor que él en la cama.
Estúpido Matt.
Por alguna razón, dudo al poner mi mano en el pomo de la puerta. Siento que cuando salga, se romperá este pequeño espacio aislado y tranquilo. No, más que sentirlo, lo sé. Me dan ganas de quedarme aquí dentro, encerrado solo con Matt. Que nada de afuera pueda entrar a destruir la paz que encontré en este diminuto departamento. Pero no puedo. Es algo que no puedo permitirme. Darme por vencido y dejarle el camino libre a Near. Yo juré que me convertiría en un digno sucesor de L. Y para hacerlo, debo capturar a Kira. Estaría traicionándome a mí mismo si no lo hiciera.
-Sabes que yo preferiría no hacer nada. Pero te conozco, Mello, y sé que no cambiarás de opinión. Ya te lo dije, te seguiré hasta el puto infierno y más allá si hace falta. Aunque si decides quedarte aquí encerrado conmigo, no me molestaré.
Estúpido Matt.
Siento una mano cálida sobre la mía. Matt me sonríe. Quiero patearlo por lo idiota que se ve con esa sonrisa. Y temo que cuando abra la puerta, se desvanecerá esa sonrisa y se apagarán esos centelleantes ojos verdes. Siento algo que podría calificarse como miedo. Porque no quiero que eso pase.
-Toma una decisión, Mello. Afuera o adentro. De todos modos estaré ahí, sin importar lo que decidas. No tienes que preocuparte por eso.
Mientras abro la puerta y el aire frío de Los Angeles me da de lleno en la cara, me doy cuenta de que no me hace falta nada más. Ahora está más claro que nunca.
Lo único que necesito es esa sonrisa idiota, esos ojos verdes y esta mano cálida. Y ese insoportable olor a cigarrillo.
Sí, es lo único que necesito.
END!!!!
Se acabó!!! OMFG No puedo creer que se acabara!!! Dios, que largo me quedó!!! 8045 palabras, 19 cuartillas Word. Y siento que mucho de eso es pointless conversation.
Monkey see, monkey do, se refiere a "el mono ve, el mono hace" en referencia a que los animales, al ver a otro de sue specie hacer algo sin sufrir daño, lo consideran seguro, por lo que no dudan en imitarlo
Sis es una abreviación de "Sister" que significa hermana
No fucking way in hell es como "Ni madres" aunque la traducción más exacta sería "De ninguna manera" sólo que lleno de groserías XD.
You're getting on my nerves es como "Me están hartando" o "Me están sacando de mis casillas"
Todos esos los puse en inglés porque en español no se leían bien, lo lamento.
Les seré sincera, de este capítulo tenía planeada UNA COSA cuando empecé a escribirlo, y es la conversación de Kath/Reira con Matt. Todo lo demás salió por su cuenta. Tal vez por eso todo lo demás es tan largo y pointless. Pero siento que si le quito cosas quedará vacío e incompleto.
Particularmente las conversaciones con los niños. No tengo idea de dónde salieron. Cuando empecé a escribir N'U, L no había tenido hijos, lo cual notarán cuando Kath menciona la soledad que siente en el primer capítulo. Luke nació por el capítulo 3 XD y el timing para su concepción no me queda muy claro. Layla nació entre los capítulos 6 y 7, ya no me queda muy claro. El único inconveniente con ellos fue que la salida de escena quedó muy rara y precipitada, no me gusta.
Ahora en la parte climax del capítulo, cuando Matt está a punto de decir "Tú ganaste" llega el grito estridente desde la azotea "(inserte aquí el nombre de Liaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa)!!! Ayúdame a bajar la ropaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!" ¿Quién mejor que una mamá para matarte la inspiración? NADIE!!!! Así que me mataron la inspiración de la peor manera posible. Fue frustrante.
Ahora, sobre la conversación de Layla con Matt. Igual que en el segundo capítulo, hice toda una investigación sobre videojuegos. Como no sé qué consolas estarán de moda en 2010, tomé una de las actuales, el Play Station Portable (PSP) y lo investigué. La segunda versión es el Slim and Lite o 2000 que trae Matt, mientras que la versión 3000 (que salió a la venta el 14 de octubre de este año) que lo sucedió en efecto tenía un error de pantalla en la que se veían "líneas de scanner" "debido a las características del hardware del nuevo sistema LCD del PSP-3000" (cita textual de la declaración de SCEA al respecto) Busquen en Wikipedia si están interesados, en la versión en inglés, el artículo en español está muy incompleto.
¿Qué videojuego le regala Reira a Matt? No tengo idea. De nuevo, no sé qué videojuegos estén de moda en 2010, ni cuáles tendrán versiones especiales o algo así. Imagínense lo que quieran, no es relevante.
Un agradecimiento especial a Axia, Seihi, Usagi, tribiusa y a todas las maravillosas personas que me siguieron en esta historia hasta el final. Los quiero!!! (GRAN ABRAZO)
Hay un proyecto de Epílogo sobre el 26 de enero de 2011, pero no sé si escribirlo. No sé si podré plasmar la angustia y el dolor de la muerte por escrito.
Por lo pronto tengo en mente muchas historias! Quiero escribir más one-shots pero me falta inspiración. Tengo pensado uno de navidad, sólo falta darle forma. También otro MxM pero en Universo Alterno, y un LxOC con un acercamiento a Kath (no sé si escribir este) y una especie de secuela enfocada en Near y los niños Lawliet. Además tengo en mente algunos de Bleach, un GrimmUlqui más Angsty, un ByakuyaRenji con Mpreg, y uno comedia con muchos pairings diferentes. Finalmente tengo mis otros fics que de pronto me nació continuar, especialmente Tsuki y CoD, así que ya veremos qué nos depara el destino XD. Pero tengan por seguro que me verán por aquí.
Muchas gracias por apoyarme y estaré esperando sus opiniones sobre este final. A mí me gustó bastante. Esa última frase de Mello que es abierta pero concluyente. Me encanta. El resto del cap no sé qué tal esté, me da cosa leerlo por lo largo que es.
En fin, me despido y espero verlos a todos pronto en algún momento de la vida!!! Los amooo!!!!
