Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Acompañamiento musical: To Victory y Fever Dream de Tyler Bates, de la banda sonora de 300. To Victory se toca durante la primera parte del club, comenzando cuando Haruhi entra en Vivid Lain y terminando con ella subiendo la escalera. Fever Dream le pisa los talones, y termina cuando ella entra en la habitación.

Notas de la Autora: Muchas gracias a huamulan03 por betear mi trabajo; es sólo gracias a sus amables ánimos y ayuda que no tiré éste capítulo a la basura. (El diálogo entre Haruhi y Masayuki me gusta mucho más ahora; tu opinión arregló todo lo que me preocupaba.)


Capítulo 10: Ofrece tu mejor defensa

El alivio en sus ojos –incluso en los de Kyouya, sin importar cómo intentaba disfrazarlo de aprobación- fue palpable, y Haruhi sintió cómo algo en su cabeza encajaba en su lugar. Incluso su elemancia canturreó con aprobación sin palabras, y la primera pregunta que hizo, ahora que era libre de sentir júbilo, fue:

- ¿ Así que cuándo es la ceremonia?

Tamaki abrió y cerró la boca unas cuantas veces.

- Uhm... No lo sé. Estamos teniendo algunos problemas.

Su cuelgue momentáneo se evaporó de golpe.

- ¿ Problemas¿Cómo cuales?

- Uh... no sabemos cómo realizar la ceremonia del Círculo. – dijo él, casi disculpándose, y Haruhi no pudo evitar que un gruñido de fastidio se derramase por sus labios.

- Hemos definido la ceremonia básica. – dijo Kyouya, ojeando su archivador.- Es muy directa, casi simplista, pero es como mirar el índice de un libro de texto. No nos dice nada de los detalles.

- Hemos estado buscando información todo este tiempo, pero hemos salido con las manos vacías. Hice un montón de búsquedas online y no fui capaz de encontrar ninguna información detallada sobre cómo forjar un Círculo. Incluso intenté hackear algunos servidores del Gobierno y del Alto Círculo, pero no conseguí nada. –dijo Hikaru.

- No es que no pudiésemos entrar, - clarificó Kaoru- sino que las páginas no fueron de ayuda.

- Yo he estado dejar caer nombres significativos, con resultados igualmente inefectivos. – dijo Kyouya, sonando profundamente frustrado. Teniendo en cuenta su naturaleza obsesiva-compulsiva, Haruhi sintió compasión.- Admito que es la primera vez que me he encontrado con una situación en la que he sido incapaz de …- y buscó un eufemismo antes de rendirse y decir- … lograr lo que quería, usando tanto la diplomacia como la contundencia.

- Yo y Takashi pensamos que tenemos que encontrar un Círculo que estuviera dispuesto a ayudarnos. –dijo Hani.- Creemos que los Elementales Circundandos pasan la técnica de boca a boca. La gente mantiene las historias de Círculos forjados muy en privado.

- Probablemente tienes razón¿ pero quién va a ayudarnos? –dijo Kaoru con un encogimiento de hombros.- Podemos meternos en un problema gordísimo si la gente se entera de lo que estamos haciendo. Ninguno de los Elementales de alto rango que conocemos dudaría en denunciarnos, y ni siquiera quiero pensar en qué nos podría hacer el Alto Círculo.

- ¿ Aparte de obligar a algunos de nosotros a salir del país y arrancarnos toda nuestra elemancia? No demasiado, estoy seguro. – dijo Hikaru con crudo sarcasmo.

- Así que hemos vuelto a la casilla de salida. –suspiró Tamaki.- Simplemente no sabemos qué hacer.

Pero Haruhi lo sabía. Cogió su mochila de repente, sorprendiendo a todos cuando corrió hacia la puerta.

- Chicos, tengo que irme a casa. Hay algo que tengo que hacer. Os veré mañana.

La miraron, confusos, antes de continuar debatiendo entre sí, y ella se apresuró hacia la salida. Su corazón empezó a palpitar cuando se dio cuenta de que ella podría ser capaz de hacer lo que el resto del Club de Hosts, con todo su dinero y poder, no podían. Cuando llegó a casa cuarenta y cinco minutos después, ni siquiera se molestó en quitarse el uniforme. Registró una libreta de direcciones forrada de flores y encontró un trozo de papel amarilleado con seis nombres y números de teléfono escritos en él; dos estaban tachados.

Algo dentro del pecho de Haruhi se tensó con dolor empático.Éste podría ser mi futuro… pero no tuvo tiempo de pensar en ello cuando cogió el teléfono y marcó el tercer número. Se equicovó dos veces antes de lograrlo finalmente, y el receptor cogió el auricular inmediatamente.

- Residencia Tanaka.

- Hola¿ tía Hisako? Soy Fujioka Haruhi.

Un suspiro encantado llegó hasta sus orejas.

- ¡ Oh, cielos¡ Masa, ven rápido¡ Es nuestra pequeña Haruhi-chan, y suena muy mayor¡ Caramba, no había tenido noticias de ti ni de tu padre en años¡ Dime cómo estás!

Tanaka Masayuki y Hisako eran los Elementales de Oscuridad y de Luz del Círculo de Kotoko, y eso los convertía en lo más parecido que Haruhi tenía a un tío y una tía. Después de que Kotoko muriera, los Tanakas acudierona visitar frecuentemente y a ofrecer su consuelo a los dolientes padre e hija. A su vez, ganaban algo de consuelo al estar con haruhi, como si pudieran ver a Kotoko en los ojos y el talento de su hija. Fueron los que les dieron algunas de sus primeras lecciones con la elemancia y le contaron historias de la destreza de su madre con el Agua.

No había tenido noticias suyas en casi seis años, y no se había dado cuenta de lo mucho que les echaba de menos.

Desearía no haber llamado por este tipo de razón. Desearía haberos llamado sólo para decir "hola".

- He estado bien, igual que papá. Siento molestaros, pero tengo un par de preguntas. –dijo ella, y Haruhi oyó un chasquido cuando Masayuki cogió una segunda línea.

- Claro, cariño. ¿ Sobre qué? – preguntó Hisako.

- Yo estoy, hum, estudiando elemancia ahora que estoy en el instituto y estoy interesada en la psicología de los Círculos. Me preguntaba si podríais contarme algo sobre ellos –y no tiene que ser nada en profundiad- dijo Haruhi apresuradamente, cuando los Tanakas tomaron aliento entrecortadamente.- Sólo cosas como… ¿ qué hizo que decidieráis forjar un Círculo con mi madre?

- ¡ Oh, quieres esa clase de información! – dijo Hisako, sonando aliviada.- Bueno, para empezar, los siete fuimos a la misma universidad. Yo compartía un apartamento con Kotoko y Tenkei, y Reiko tenía clases con nosotros tres.

- Nobu y yo crecimos juntos. –dijo Masayuki, su voz como un barítono grave.- Y él y Kasei y Kotoko iban juntos a clases de derecho.

- Tu madre era la mujer más dulce del mundo. Le encantaba cocinar, pero también era tan cabezota… No me sorprende que se convirtiera en una gran abogada. Nunca dejaba que nada se le escapara si podía evitarlo. –dijo Hisako con la misma alegría fluída que empapaba la personalidad de Tamaki. Se deleitaba genuinamente con la oportunidad de compartir sus recuerdos.

Pero Masayuki carraspeó, y Hisako continuó rapidamente.

- En cualquier caso, forjamos un Círculo porque éramos grandes amigos. Nosotras las chicas – yo, Tenkei, Reiko y Kotoko- éramos como hermanas; los chicos, hermanos. Y me enamoré de Masa, y Tenkei de Kasei, así que, la verdad, era lo más sensato que podíamos hacer.

- ¿ No tuvistéis que pedirle permiso al Alto Círculo o algo? Quiero decir… hacer un Círculo es una decisión muy importante. ¿ No hay ninguna forma de regular que no haya mil Círculos en Japón?

- La mejor forma de regular es dejar que la gente se ocupe de sí misma. –dijo Masayuki, hablando lenta pero tranquilamente. – Un Círculo mal forjado puede matar a los Elementales envueltos en él o conducirles a la locura.

Haruhi sintió que se le paraba el corazón, y el mundo se quedó en silencio.

- Pero ese no era nuestro problema, -dijo Hisako, barriendo la brevedad de él. – Sí, éramos jóvenes, pero no éramos niños. Sabíamos en qué nos estábamos metiendo. Y después de asegurarnos de que el Círculo estaba forjado adecuadamente, simplemente contactamos con el Alto Círculo y les dejamos saber que estábamos disponibles para actuar cuando nos necesitaran. Nos ocupábamos de tres prefecturas¿sabes?

- Guau –suspiró Haruhi.- Eso es... guau. ¿ Era peligroso?

Hisako lanzó una risa entrecortada.

- No nos ponían a menudo en la linea de fuego. Podía pasar, y recibíamos una llamada –o algo le ocurría a un afín- pero no demasiado a menudo. Lo que era bueno, porque a mi no me gusta luchar. No es que no pudiera, pero algunos lo llevaban mucho mejor que yo. Kotoko, por ejemplo, era una duelista inspirada. Podía hacer sudar a Kasei cuando luchaban cuerpo a cuerpo. Cierto, él es Fuego para su Agua, pero aún así era increíble de ver.

- Kotoko amaba la elemancia – aportó Masayuki- Me dijo que esperaba enseñarle a su hija todo lo que ella sabía. Lamento que no pudiera ser.

Las lágrimas le picaron a Haruhi en el rabillo del ojo.

- Sí… yo también.

- Pero a pesar de todas las pruebas y tribulaciones, valió la pena. –dijo Hisako, y Haruhi se sorprendió al no oir tristeza en su voz. Más bien estaba llena de la calidez de la felicidad rememorada.- Éramos sagrados para los demás. Era hermoso –es hermoso, entre aquellos de nosotros que aún estamos vivos- y me alegro de que tengamos lo que tenemos. ¿ Verdad, Masa?

- Lo volvería a hacer. –dijo él tranquilamente, y eso fue todo.

Eso lo dice todo, pensó Haruhi, y sabía que no lograría más información de ellos.

- Gracias a los dos por compartir cosas tan personales conmigo. Lamento haberos molestado.

- Tú nunca eres una molestia, cariño. Llámanos cuando quieras.

- Lo haré.

- Antes de que cuelgues, Haruhi, - dijo Masayuki rápidamente.- ¿ te importa si charlo contigo un momento?

- Oh, no, en absoluto. Hablaré contigo más tarde, tía Hisako.

- Hasta ahora, Haruhi-chan. – y colgó.

Masayuki esperó unos segundos antes de preguntar, de la nada:

- ¿A qué instituto vas que necesitas saber cosas sobre Círculos?

- El Instituto Elemental Ouran.

- Ah, he oído hablar de él. Una de las mejores escuelas de Tokio, tanto académica como elementalmente. Probablemente no sabes que muchos Elementales de Círculos rotos trabajan ahí –un verdadero testimonio de su influencia. Que vayas a Ouran es altamente indicativo de tu inteligencia y de tu talento.

- Lo hago lo mejor que puedo, y espero que eso sea suficiente.

- Así que sé que no es por ignorancia por lo que estás buscando respuestas a preguntas que no deberías hacer. – dijo Masayuki de una manera informal que convirtió el estómago de Haruhi en hielo.

- Yo… no lo entiendo.

- No estoy de acuerdo. Creo que sabes muy bien lo que quiero decir, y sé exactamente lo que estás pensando.

- No, sólo estaba preguntado…

- ¿ Sobre Círculos con alguna intención inocente en la cabeza? Por favor, insulta mi inteligencia, Haruhi. He vivido lo bastante como para saber cuándo un niño se está metiendo en problemas de los que no va a poder salir por si mismo.

Su corazón estaba latiendo como un martillo dentro de su pecho, pero no se le ocurría nada que decir.

- Haruhi, eres demasiado joven para estar pensando sobre esto. – dijo él, un amable remordimiento entrelazando sus palabras.- Si estás persiguiendo la sombra de tu madre, este no es el camino que debes tomar. Quizás cuando seas más mayor, pero no ahora mismo.

La repentina comprensión le llegó como un relámpago; él estaba equivocado. Aunque siguiera las huellas de su madre en casi todo, esto no era sobre acercarla o alejarla del recuerdo de su madre; esto era sobre acercarla a sus propios sueños. Esta elección siempre había sido sobre lo que Haruhi quería y no sobre lo Kotoko había hecho.

Y lo quería más aún a causa de eso.

Haruhi se preparó y habló con honestidad brutal.

- No, Tío, este es el camino que estoy destinada a tomar, y voy a encontrar una forma de hacer que ocurra. Ya estoy atada a mis afines, para mejor o para peor, y la ceremonia sólo hará que ese lazo sea visible en los ojos de la elemancia. Lamento haberos molestado.

Estaba lista para colgar el teléfono cuando oyó a Masayuki gritar.

- ¡ Espera, Haruhi!

- ¿ Sí?

- Sanano Amaya. Su número de móvil es el 003-111-111. Dile que te envía Tanaka Masayuki.

Ella buscó una hoja de papel, y garabateó el nombre y el número en ella.

- Gracias. –le dijo, sintiéndo el agradecimiento más que en toda su vida.

- No hagas que me arrepienta de esto, Haruhi. Ya fue suficientemente duro tener que enterrar a una Fujioka.

Ella se mordió el labio, y Masyuki colgó sin decir una palabra más. Su mirada se deslizó del teléfono al nuevo número, y de vuelta al teléfono mientras pensaba en lo que le habían dado.

No me servirá de nada llamar al resto del Círculo de madre, pero no sé nada de esta otra mujer. A cuanta más gente hable, mayor el riesgo de que alguien descubra lo que estamos planeando.

Pero las palabras de Masayuki –un Círculo mal forjado puede matar- pendían sobre su cabeza como un responso. Probablemente los chicos del Club de Hosts no sabían eso, incapaces como eran de conseguir esa información; incluso si lo sabían, era improbable que comprendieran de verdad los peligros a los que se estaban arrojando.

No fue tan difícil reunir su valor una segunda vez, y sólo sonó un timbrazo antes de que alguien descolgara.

- ¿ Sí?

Haruhi se quedó paralizada durante un latido –la voz sonaba extremadamente hostil- antes de responder:

- Ah… ¿ tú eres Sanano Amaya?

- Sí. ¿Quién diablos es?

- Fujioka Haruhi. Llamo porque… hum, Tanaka Masayuki me dijo que podía hablar contigo.

- Eso hizo¿huh¿ De qué quieres hablar?

- … Círculos.

Hubo un momento de silencio antes de que la mujer silbara suavemente.

- Maldita sea, has escogido un tema bien jodido. ¿ Pero Masa dijo que eres legal?

- Yo… creo que sí. Me dio este número, y tu nombre.

- Interesante. – masculló ella.- Te cuento. No me gusta hablar sobre elemancia por teléfono. ¿ Tienes algo de tiempo libre en las próximas horas?

Después de unos diez minutos de discusión, las dos acordaron encontrarse en uno de los clubs del centro de Tokio. A Haruhi le preocupaba ser demasiado joven, pero Sanano despachó el problema. Sorprendentemente, aceptaba el hecho de que Haruhi era menor de edad.

- Sólo una cosa más. –dijo Sanano.- Si esto sale a la luz, estoy jodida a muerte. No se lo cuentes anadie.

Haruhi no tenía problemas con eso. No tenía ninguna inclinación de meter a nadie en problemas.

- Entonces te veré a las siete. –y Sanano colgó.

Lo primero que Haruhi hizo, una vez que puso a su corazón desbocado bajo control, fue abrir el armario de su padre. Necesitaba coger prestada algo de ropa.

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Vivid Lain era un edificio de dos pisos que hubiera tenido que ser demolido hacía casi una década, pero los jóvenes y los modernos lo adquirieron par usarlo para su propia diversión. Estaba cuidadosamente escondido entre los callejones de otros clubs, prometiendo recompensas esotéricas para aquellos que tuvieran vicios acordes. Los gustos iban del house y lo despampanante a lo más sencillo, pasando por lo sexy, y nada, no importaba lo salvaje que fuera, parecía fuera de lugar.

También era un club que servía estrictamente a Elementales, y uno de los lugares dónde un Elemental podía encontrar un refugio y un lugar al que pertenecía. A pesar de lo bien aceptada y omnipresente que la elemancia era en la vida cotidiana, aún había aquellos que no se molestaban en fraternizar con los inclinados mágicamente.

Haruhi estrechó la raída chaqueta alrededor de su cuerpo; no hacía frío en el exterior, pero ella necesitaba la imaginaria protección que le ofrecía. Estaba guardando su turno en una cola provisional, intentando hacerse lo más pequeña e invisble que fuera posible. Nadie le estaba prestando mucha atención, ya que estaban más interesados en los miembros más despampanantes del sexo opuesto. Mientras se acercaba más al puerta –un Fuego grande que hubiera hecho sudar a Mori en términos de puro tamaño- Haruhi se dio cuenta de que lo único que la gente hacía para lograr acceder al interior era mostrar sus tatuajes; ni siquiera comprobaba el DNI.

Cuando llegó al inicio de la cola, el puerta alzó una ceja y Haruhi llamó inmediatamente a su talento. Colores oceánicos bailaron alrededor de su ojo, y él asintió con satisfacción mientras cogía su dinero. Ella se deslizó al interior sin mirar hacia atrás ni una sola vez.

Entonces fue envuelta por ruidos y luces destelleantes y demasiada gente. Eso la desorientó. Se quitó el abrigo –hacía, sorprendentemente, demasiado calor, gracias a la presión de cuerpos a su alrededor- y se apoyó contra una pared para recuperar su porte. La música, si esa cacofonía podía describirse como tal, era casi insoportable, derramando los bajos y los tambores con una presencia casi física hacia el suelo. El club no estaba tan repleto como Shibaya en domingo, pero había gente presente más que suficiente para hacer que se sintiera insegura y tímida.

El primer piso era, aparentemente, la sección para beber y bailar. Justo delante de ella había una pista de baile gigante de la que la gente subía y bajaba con frecuencia de ferrocarril. Bordeando cada lado de la sala había largas barras, y Haruhi podía ver a un Elemental de Agua detrás de cada una, realizando trucos y números con el licor. Una parte de ella estaba intrigada –un camarero hacía malabarismos con seis bolas de agua de colores diferentes antes de dejar caer cada una en un vaso de chupito con precisión de francotirador- pero sacudió la cabeza y comenzó a rastrear las escaleras.

'Estaré en el segundo piso en la zona VIP, vistiendo morado y negro. Ponte algo azul para que te pueda reconocer.'

El conjunto que había escogido era un vestido sin tirantes azul marino que no llegaba a medio muslo, y debajo llevaba un par de leggings cerúleos por pudor. Las botas tobilleras negras eran sus zapatos más estilosos, y había atado lazos azules alrededor de su cuello y antebrazos. Se rindió ante el maquillaje complicado, ya que no tenía ningún talento para esas cosas, y simplemente se puso brillo labial e iluminador. Al mirar alrededor de la sala, Haruhi se dio cuenta de que no destacaba tanto como había pensado.

Aunque el Club de Hosts empezaría a convulsionarse si me vieran, pensó con un toque sardónico, y finalmente localizó las escaleras. Era una escalera de caracol de aspecto desvencijado medio escondida detrás de una de las barras, y casi estaba en el primer escalón cuando alguien la llamó.

- Hey, monada Acuática.

Al volverse, Haruhi vio a un chico que miraba en su dirección, con un tatuaje de Agua proyectando cautivadoras sombras sobre su piel. Tenía que tener por lo menos diez años más que ella, con cabello rojizo echado hacia atrás en una despreocupada cola de caballo y ojos azul oscuro que la miraron de arriba abajo en silenciosa apreciación. Le dedicó una brillante sonrisa, y Haruhi se sintió clavada en el sitio.

- Te vi entrar, cariño, y pensé que parecías un poquito perdida.

- Sól estoy buscando a alguien. –dijo ella rápidamente.

- Por favor, dime que no es tu novio. –bromeó él.

- No, es una… - ¿amiga¿cómplice? Oh, al diablo- ...chica que conozco. La estoy esperando.

- ¿Cómo se llama? A lo mejor la conozco, la gente de aquí me es bastante familiar.

Haruhi negó con la cabeza.

- Lo siento, pero no te conozco ni necesito tu ayuda.

El pareció pensativo durante un momento, y luego extendió su mano.

- Zakioku Takumi.

Ella guerreó un momento contra sí misma antes de contestar educadamente "Fujioka Haruhi", y estrechar la mano que él le ofrecía.

Sin previo aviso él le dio la vuelta a su mano, con la palma hacia arriba, y le besó en la muñeca. Su lengua apenas se asomó en una burlona caricia, y la sangre se subió a la cara de Haruhi tan rápido que se sintió lo bastante ligera como para salir flotando de la sala.

- Bueno, Haruhi, es un honor conocerte. – dijo él, poniendo un suave énfasis en su nombre. A pesar del ruido dentro del club, ella aún podía oir sus palabras como si las soplase en su oreja.- Si tu amiga aún no está aquí, quizás tendrías algo de tiempo para bailar conmigo.

No tenía el mismo carisma que los miembros del club de hosts, pero irradiaba masculinidad y conciencia precisa de la diferencia entre él y ella que hizo que su corazón continuase latiendo sólo un poquito más rápido de lo habitual. En realidad se quedó ahí de pie quieta durante unos cuantos segundos, con la boca parcialmente abierta en callado asombro y Takumi aún sosteniendo su mano. La piel de su muñeca aún estaba caliente, azorada de rojo pálido, y ella se preguntó qué diablos había hecho él para que ella disfrutara de verdad de la sensación.

El descubrimiento de que algo así no era propio de ella, y que su tatuaje parecía pulsar al mismo tiempo que el latido de su corazón le ayudó a romper el hechizo. Ella retiró su mano de la de él rápida y cuidadosamente y negó con la cabeza.

- No, gracias. Me alegro de conocerte, pero debería irme ya.

Con un giro de bailarina, Haruhi subió las escaleras antes de que él pudiera replicar.

Pero cuando llegó al segundo piso, había otro puerta de pie en el recibidor, con los brazos cruzados sobre su pecho en aburrida intimidación y un cordón de terciopelo detrás de él.

- ¿ Tienes asuntos aquí arriba, nenita? – le preguntó, mirándola de arriba abajo.

- Sí. Estoy buscando a Sanano Amaya.

Él resopló.

- Sí, tú y todos los demás. Vuelve a bajar las escaleras.

- No, de verdad, tengo una cita con ella. –dijo Haruhi, apenas conteniendo el tono alarmado de su voz. ¿ Por qué me diría que me encontrara con ella aquí si sabía que no podría entrar? – Por favor, sólo tengo que hablar un minuto con ella.

- Buen intento, nenita, pero tendrás que ser un poco más creativa. Ahora vuelve a bajar tu culo por las escaleras antes de que lo tire yo.

- Está conmigo. – y un brazo demasiado amistoso se enroscó alrededor de su cintura. Takumi estaba a su lado, sonriendo ampliamente al puerta, y Haruhi le miró asombrada.

- Oh¡hey, tío¿ Qué es lo que pasa? No es de tu estilo subir aquí arriba a las preciosidades. – dijo el puerta, su ánimo dando un giro de 180 grados mientras los dos chocaban palmas.- ¿ Tú y Amaya vais a jugar esta noche?

Una gota de sudor se deslizó a lo largo de la línea del pelo de Haruhi cuando su "compañero" se rió de corazón.

- Nada en lo que podamos incluirte. Lo siento.

- Bueno, avísame cuando tengas algo interesante que me pueda gustar. – dijo el puerta, y retiró la cuerda. - ¡Diviértete, nenita!

- Lo haré. – dijo Haruhi, aunque su voz sonó infinitamente débil.

El segundo piso contenía los cuartos privados, y Haruhi trató de no pensar en las cosas que podrían estar ocurriendo dentro de ellos. Las paredes estaban hechas de piedra y cemento, pero las puertas eran de cristal espejado. No estaba tan atiborrado de gente ahí arriba, pero la música aún retumbaba a través de los altavoces, ahogando eficientemente todos los sonidos dentro de los cuartos de ladrillo y cristal. Haruhi sabía que Sanano tenía que estar detrás de uno de ellos, y esperaba que la otra Elemental hiciera su aparición pronto.

¡Porque ahora sería un momento realmente bueno!

Cuando su guía la empujó hacia el cuarto al final del corredor, sintió que tiraba de ella hacia sí mismo. Resistió el impulso de abofetearle; hubiera sido un movimiento liberador aunque imprudente.

- Hubieras debido aceptar mi oferta antes. – dijo Takumi, hablando con ligereza al pasillo a sus pies. – Hubiera sido un poquito menos doloroso.

Y antes de que pudiera detenerle, la empujó contra la pared más cercana, golpeando su cabeza contra el cristal con suficiente fuerza como para llenar su campo de visión con chispas. Una mano de Takumi mantenía fija su muñeca, mientra la otra la agarraba alrededor del cuello. Aunque podía respirar, Haruhi se defendió y arañó su brazo con su mano libre.

Entonces él se inclinó completamente sobre ella, clavándola contra la pared con su cuerpo. Visiones de la pelea con Iwasaki destellearon en su mente cuando recordó lo terriblemente atrapada que había estado, y Haruhi apenas resistió el impulso de gritar. El pánico convirtió el bajo de fondo en un trueno amenazador que envió temblores a través de sus brazos y piernas.

La boca de Takumi estaba ahora a la misma altura que su oreja. Desde lejos probablemente parecería que la estaba besando, pero su tono juguetón de antes había sido reemplazado con malicia.

- Dime qué es lo que estás haciendo aquí de verdad, y quizás no tenga que matarte.

Le llevó un segundo antes de que pudiera contestar:

- E... estoy aquí para hablar con Sanano-san.

- ¿Sobre qué?

- ¡N.. n... no es asunto tuyo!

- ¡Falso! – rugió él, y su mano se estrechó sobre su cuello el ancho de un cabello.- ¡Ella es afín, y si una mierdecilla como tú pretende que el Alto Círculo le haga daño, es muy asunto mío!

Retiró su cara sólo un poquito, y Haruhi vio su tatuaje ondear con azules de medianoche. Entonces notó que la sensación en sus manos se secaba. Podía percibir el pulso de sus venas debilitándose mientras la sangre aletargaba su movimiento. Sus pensamientos se enfangaron, su respiración llegó en jadeos superficiales, y su vista se volvió oscura. La única cosa que la sostenía era Takumi.

Está usando la elemancia, controlando la sangre de mi cuerpo. Controlando el pulso de mi corazón hasta el capilar más pequeño. Va a matarme... y yo no puedo evitarlo.

Haruhi sabía que ella no era contrincante para él; no tenía el poder bruto para hacer lo que él estaba haciendo. No podía hacer que su sangre fluyera, no podía usar su elemancia contra él.

Éstees el poder de un Elemental Circundado.

- Sólo dime qué es lo que estás haciendo aquí, y pararé. – dijo él, y su voz apenas penetró a través de la niebla de su cabeza.

"No le hables a nadie sobre esto."

... y Haruhi se dio cuenta de que era una prueba; había sido una prueba desde el mismo instante en que se acercó a ella.

- No es un juego. – susurró.

La elemancia de sangre se detuvo, reflejando su asombro.

- ¿Qué?

- Un juego. Tú y Sanano-san estáis jugando un juego, y no lo es. Sabes por qué estoy aquí, y no voy a decirlo en voz alta.

Se sentía tan lenta, dejando caer palabras en cualquier orden y esperando que él les encontrara alguna coherencia. Su vista regresó, y pudo ver la dureza incambiable de su expresión. Sus manos aún la sostenían, inmóvil, y Haruhi no tenía fuerza para luchar.

Finalmente, él dijo:

- Tienes razón. Sé por qué estás aquí... y sé que Amaya está pensando en ayudarte. A mi no me gusta. No me gusta la idea de mi afín arriesgándose por alguna cría estúpida que no sabe una maldita cosa sobre lo que significa forjar un Círculo.

Déjà vu, pensó absurdamente.

- Eres demasiado joven para estar pensando en forjar un Círculo. Podría delatarte y hacer que el Alto Círculo atara tu elemancia hasta que te murieras... ¿pero sabes eso, verdad? Y eso significa que algo tiene que valer el riesgo.

Sus ojos se volvieron del mismo tono que su tatuaje, oscuros como el rencoroso océano.

- Dime, Haruhi... ¿por qué estás aquí?

Haruhi recordó la mirada en los rostros de sus mejores amigos cuando desnudaron sus almas, y cuando accedió a forjar un Círculo con ellos.

- Porque ellos valen el riesgo. –dijo, elevando su barbilla sólo un poquito.- Y no saben que yo estoy aquí.

Los labios de Takumi se separaron un milímetro mientras la observaba.

Entonces una risa tintineante resonó a través del pasillo, enviando un escalofrío por la columna de Haruhi.

- Ya basta, Takumi. Ha aprobado.

Volvió su cabeza hacia la voz, y una mujer que vestía poco más que un corsé morado y unos pantalones pirata desgarrados a propósito estaba de pie bajo el marco de la puerta de la última habitación. Sobre su ojo izquierdo estaba el símbolo del Elemental de Oscuridad, y tenía una sonrisa que podía prometer cosas tanto buenas como malas a la gente que la rodeaba.

En ese momento estaba sonriendo hacia Haruhi y Takumi.

- Entrad, vosotros dos. Tenemos que hablar.

Con un gesto de alivio por ambas partes, las manos de Takumi soltaron a Haruhi. No dio cuenta de que aún mantenía ese apretón tentativo en su sangre hasta que se retiró; cuando la dejó, pudo sentir la energía y la vida fluyendo por su sistema. Se frotó el cuello –espero no estar magullada- y caminó hacia la mujer.

- Sana...

- Amaya. Llámame Amaya. –dijo ella, permitiendo que los dos Elementales de Agua pasaran delante de ella antes de cerrar la puerta y echar la llave.- Sin pretensiones.

Haruhi asintió lentamente, asimilando la habitación. La puerta era, aparentemente, un espejo bidireccional. Ella podía mirar hacia el exterior, pero nadie en el pasillo podía ver el interior.Había dos sofás de cuero negro enfrentados, con una mesita de obsidiana en el centro. Esparcidas por encima de ésta había un gran número de botellas – Haruhi adivinó que no podría beber nada de lo que ofrecían- y vio una puerta en la esquina opuesta señalizada como "Oficina".

Ahora que estaba a salvo, Haruhi sintió la adrenalina alimentando su furia.

- ¡¿A qué diablos venía eso?!

Takumi se dejó caer en el sofá más cercano a la puerta.

- Lo lamento. – dijo en un tono algo avergonzado, sin ni siquiera mirarla.- No me gusta hacerlo, pero es sólo que... tenía que hacerlo. Teníamos.

- ¿Teníais que casi matarme? – escupió Haruhi.

- Te pusimos a prueba para descubrir lo decidida que eres. –dijo Amaya sin rastro de disculpas, sentándose al lado de Takumi. – Los Círculos dentro y alrededor de Tokyo nos envían a personas que están interesadas en hacer Círculos porque somos... oh, cual es la palabra... agresivos. Somos buenos evitando que los ineptos, o los verdaderamente peligrosos, forjen Círculos. Te sorprenderías de ver cuántos visitantes tenemos que quieren aprender sobre cómo forjar, pero no tienen ni la más mínima idea de la clase de riesgos a los que se están exponiendo a ellos mismos, y a sus futuros afines.

Una parte de la ira de haruhi se había fundido bajo su lógica justificación, pero el terror residual le estaba dando valor para discutir.

- Pero tú mismo lo dijiste. Soy muy joven, legalmente, para estar pensando en forjar un Círculo. No teníais ningún motivo para jugar ese juego cuando podriáis haberme dicho, fácilmente, que me marchara o haber llamado al Alto Círculo. ¿Por qué tendríais que molestaros en primer lugar?

- La edad legal para forjar y la edad legal para beber funcionan con los mismos principios; aunque en teoría son útiles evitando que los críos hagan gilipolleces, no tienen en cuenta los niveles de madurez individual. Rechazamos a tantos adultos como niños que intentan forjar Círculos. –dijo Amaya.

- Así que estáis dispuestos a ignorar el hecho de que soy menor porque yo... ¿qué? – preguntó Haruhi.

- Pasaste porque estabas preparada para morir por tus futuros afines. Ese estado mental es importante porque vas a enfrentarte a la muerte como una posibilidad constante cuando formes parte de un Círculo. –dijo Takumi, y Haruhi vio cómo sus dedos estaban entrelazados con los de Amaya y cómo el pulgar de ella acariciaba el reverso de su mano. El descubrimiento de que eran probablemente más que Elementales afines hizo a Haruhi especular sobre cuánto había estado actuando Takumi cuando la amenazó.

- Te mantuviste firme ante Takumi cuando él podría haberte matado fácilmente. –dijo Amaya tranquilamente.- No es que lo hayamos hecho, pero casi todos se desmoronan antes, y dicen a Takumi, o a quien quiera que esté "vigilando", por qué están aquí. La mayor parte de los Elementales se cagan en los pantalones cuando se cruzan con un Circundado; la diferencia de poder no es algo de lo que uno deba reírse. Pero tú te enfrentaste a él, y mantuviste tu cabeza estable incluso cuando era obvio que estabas asustada.

- Me impresionó lo que dijiste, sin embargo. –dijo Takumi con sólo una pizca de admiración. - ¿De verdad que ellos no saben que estás haciendo esto?

Haruhi negó con la cabeza.

- Quería evitar que les pillaran, en caso de que algo me pasara a mi.

Amaya sonrió.

- De acuerdo, Haruhi... podemos llamarte Haruhi?... nos has convencido. Eres un poco joven, sí, pero la mayor parte de los adultos no tienen la clase de ingenio y pelotas que tú acabas de mostrar. Hablemos.

El alivio fluyó a través de Haruhi como una ola gigante, y rápidamente les esbozó la historia. Dejó fuera nombres y detalles, pero les dio suficientes detalles de fondo para satisfacer la curiosidad de los dos Elementales. Hablaron durante dos horas, y Haruhi salió del club sintiéndose un poco más en paz con el mundo de lo que se había sentido durante las últimas dos semanas.

Ahora sabía lo que tenía que hacer para evitar que se mataran a sí mismos.


Notas de la Autora (08/27/07): Estas actualizaciones de los lunes son asesinas. La última semana casi pierdo la historia por culpa de una corrupción de datos, y hoy estoy enferma. En cualquier caso, ni tormentas ni virus ni nada entre medias impedirán que cuelgue esto. Porque, sabéis, os quiero, chicos.

En cualquier caso, el próximo episodio es el momento que vosotros (y el Club de Hosts) habéis estado esperando. De todas formas, me llevará unas dos semanas tener todo batido a la perfección, pero confiad en mi... vale la pena esperar.

Quiero agradecer a todos los que habéis seguido conmigo. No me puedo creer la cantidad de ánimos que estoy recibiendo de mis lectores; sois absolutamente maravillosos. Sois la razón por la que me empujo a mi misma a escribir todos los días; saber que alguien aprecia y disfruta mi trabajo hace que valga la pena por completo.

Notas de la traductora (21/08/2008): ... er, no tengo excusas para justificar el retraso. Confío en vuestro interés por saber lo que pasa a continuación para evitar el envío masivo de virus a mi bandeja de correo electrónico.

Takumi está muy bueno. 