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Promesa

And those who were seen dancing were thought to be insane by those who could not hear the music.

-Friederich Nietzche.

"El verdadero alquimista no convierte plomo en oro, convierte el mundo en palabras".

Las palabras de William H. Gass resonaron en su mente mientras que la guitarra y la voz de Ed Sheeran resonaba en sus oídos. La frase la había dejado su padre en uno de sus libros de Edgar Allan Poe, para ser precisos, en medio de "El Cuento del Globo". No le sorprendía que esa frase fuera la única que podía encontrarse en ese cuento. Era de los pocos en los que Poe optaba más por exponer teorías científicas que por crear una narración tétrica y atrapante. Y le costaba trabajo imaginar a su padre leyendo el cuento sin dormirse. Él nunca había sido un gran fan de la ciencia ficción, por algo pese al tamaño de su colección, en ella no encontrarías nada de Aldous Huxley o George Orwell, y muy poco de Julio Verne y H. G. Wells.

Do you ever wonder if the stars shine out for you?

Float down

Like autumn leaves

Hush now

Close your eyes before the sleep

And you're miles away

And yesterday you were here with me

De nuevo ese estúpido sentimiento. Las palabras de su padre se colaban por sus venas sin permiso y la invadían por completo, y ni siquiera eran sus palabras. No era más que una cita. Pero él tenía una manera de hacer que las frases de otros también fueran parte de él. Porque eso es lo que él era, un puñado de palabras, un libro que parecía no tener fin.

Another tear

Another cry

Another place for us to die

It's not complicated

Sentía ganas de arrojar el libro al reproductor para hacer que el pelirrojo se callara. ¿Cómo es que su música era siempre tan oportuna? Claro, era su maldición.

Si su padre estaba compuesto de palabras, ella estaba hecha de canciones. Simplemente no tenía manera de evitarlo; la canción mas acorde al momento llegaba a su cabeza incluso antes de que el momento comenzara. Si bien amaba los libros, le parecía que nunca llegaba a poseerlos de la manera en que su padre lo hacía. Pero la música era diferente para ella. Se metía en su cuerpo y se alojaba para siempre en su memoria. Lo que le llevaba aprenderse, leer tantas veces una frase hasta que la memorizaba, podía meter diez canciones en su cabeza cuya letra no se iría aunque lo intentara.

Decidió rendirse a su maldición y apagó el reproductor para agarrar su guitarra. Miro a la Luna y no necesito mucho más para saber qué hacer; sus manos se movían solas sobre las cuerdas, como si fuese una melodía que podía tocar desde que nació. Le parecía fascinante como la música podía interpretarse de tantas maneras. Sin duda la canción había sido escrita para dedicársela a un amante, y aun así ahí estaba ella, pensando en su padre mientras cantaba.

Is it that it's over or do birds still sing for you?

Float down

Like autumn leaves

Hush now

Close your eyes before the sleep

And you're miles away

And yesterday you were here with me

Ooh how I miss you

My symphony played the song that carried you out

-¡JANE!-

Si hubiese estado parada sin duda se habría tropezado. Su guitarra casi voló de sus manos del susto.

-"¿Qué demonios?"- pensó mientras se reponía y sacaba la cabeza por la ventana -¿Jack?-.

-¡Voy a tu casa!

-¿Qué?- replicó en voz alta pero el único que le respondió fue el sonido de las ventanas de la casa de al lado cerrándose. "Está bromeando, ¿verdad?".

Lo primero que hizo fue correr preocupada hasta la habitación de su madre y abrir la puerta con la mayor delicadeza de la que fue capaz, para asegurarse de no haberla despertado. Por lo que pudo ver, no había signos de que hubiese oído nada de la breve conversación. Suspiró aliviada y volvió a cerrar la puerta con el mismo cuidado con el que la abrió, hasta que unos golpes abajo la hicieron saltar de nuevo.

Corrió escaleras abajo y abrió la puerta del patio para encontrarse con un Jack que respiraba de manera sonora y saltaba un poco. El mismo se coló en su casa sin siquiera pedir permiso primero y descubrió su cara para poder hablar.

-Uff, lo admito. No medí bien el frío al momento de agarrar la sudadera-

-¿Estás loco?- le reprendió Jane en un pésimo intento de susurro.

-Tenía que verte-

-Creí que nos veríamos mañana-

-Lo sé, pero necesitaba hacerlo ahora- iba a replicar de nuevo cuando él la calló -Shh, no podemos hablar aquí. Vamos a despertar a tu madre-

-"Y ahora se preocupa por eso"- pensó ella.

-Vamos al ático- ordenó Jack antes de ponerse en marcha escaleras arriba. La arquitectura de su casa era casi la misma que la de él, por lo que no necesitaba mucha guía para encontrar el camino. Sin embargo a Jane casi le dio un ataque al escucharlo decir eso.

Quería detenerlo a toda costa pero no había manera de hablar en el segundo piso sin correr riesgo de que su madre escuchara, y él hizo caso omiso de todos sus gestos para que parara. Subió las últimas escaleras sin esfuerzo y Jane escaló detrás de él con el corazón en la boca. Si su jardín era preciado para ella, no se comparaba para nada a lo íntimo y cercano a su alma que era su ático. Era donde tenía todos sus libros, sus CDs, sus cuadernos y guitarra. Había blocs de notas apilados, fotografías colgadas en los muros y hojas secas acumuladas al lado de una manta rodeada de velas aromáticas. Su jardín era su corazón, pero el ático era su alma.

Nadie entraba ahí desde hacía años, y de pronto tenía a un chico que sin permiso ni razón, se había inmiscuido dentro como un torbellino, como se había metido en su vida, su trabajo y sus pensamientos. No entendía como una sola persona podía alborotar tanto su mundo con tal facilidad. Más que un torbellino, debía decirle un huracán.

Por supuesto que él se puso a recorrer el lugar prestando gran atención a todo, y ella lo seguía de cerca sin poder dejar sus manos en paz o hacer que sus pies dejen de saltar.

-Por favor, no leas eso- rogó mientras él agarraba uno de los blocs de notas.

-Ella vivía la poesía que no podía escribir- leyó la frase de Oscar Wilde con una sonrisa en el rostro antes de notar lo mucho que Jane se movía por los nervios y reír.

-¡No es gracioso!

-Por supuesto que no; "todos estamos en la zanja, pero algunos de nosotros estamos mirando las estrellas"(2), es genial. Tú eres graciosa-

-¡Jack!

-Shhhh- la silenció con un gesto de la mano mientras seguía viendo las fotografías -¿Las tomaste tú?

-Algunas. No eran para que alguien las viera.

-Pero se ven muy bien. ¿Tienes algún otro talento del que yo no sepa?

-No lo creo. Jack, ¿qué haces aquí?

Lo oyó suspirar mientras le daba la espalda y se dio cuenta que había dejado de mirar sus cosas para ver hacia la ventana. Parecía que la melancolía de repente lo rodeaba por completo. Le hizo olvidarse de su miedo y esperar curiosa a que él le respondiera. Pero luego de unos segundos de silencio lo único que él hizo fue ir hacia su reproductor y revivir el temor en ella. Para su suerte él vio el CD que estaba tocando y presionó play sin ponerse a revisar los otros. La melodía de Dive empezó a sonar y Jane volvió a maldecirse. De nuevo ella y su música siendo tan oportunas.

Maybe I came on too strong

Maybe I waited too long

Maybe I played my cards wrong

Oh, just a little bit wrong

Pudo ver que la expresión de Jack se volvió aún más seria y eso la hizo sentirse más que nerviosa. Sabía que lo que fuese que estuviese pasando por su cabeza debía ser algo similar a lo que decía la canción, pero no creía que tuviese relación con ella. Estaba pensando en alguien más, en algo, en el pasado. Mientras tanto ella seguía rascando sus manos con mil preguntas pasando por su cabeza para romper el silencio, todas siendo descartadas en el momento en que pensaba "¿Y si no quiere hablar de eso?". No se dio cuenta de que él había dirigido la mirada hacia sus inquietas manos, hasta que sujetó una y se le quedó mirando, como si examinara que no se hubiese herido. Cuando comprobó que no era el caso, enredó sus dedos y se la llevó a sus labios, enviando una onda eléctrica por todo su cuerpo.

-¿Qué estás pensando?- preguntó al fin.

-En que me gustan tus manos.

-Y… ¿antes de eso?

Él abrió los ojos pero sin mirarla, y tardó unos segundos en responder -Me la crucé hoy.

-¿A quién?

En lugar de responder, esta vez se acercó y extendió sus brazos en lo que ella percibió como un extraño abrazo, porque alzó la mano que estaba sujetando a la altura de sus hombros y sus pies comenzaron a balancearse de una forma que ella tuvo que seguirle el paso para mantener el equilibrio.

-Mi rosa-(3) esa respuesta fue sin duda inesperada, y despertó algo en ella que no estaba segura de cómo llamar. Una mezcla extraña de dolor. Tal vez lo que algunos denominaban "celos". Ella no lo sabría porque nunca lo había sentido antes -Pensé que ahora tú eras ella, pero cuando la vi me di cuenta de lo mal que eso estaría. La rosa no es más que pedidos y caprichos. Cualquiera huiría de ella. Tú no eres más que dar sin esperar nada a cambio. Podría estar toda la noche contando todo lo que me has dado en tan poco tiempo, y lo poco que yo te di a cambio.

-Eso no es cierto- respondió al instante y le pareció sentirlo sonreír con su rostro enterrado en el hueco de su cuello. Su respiración le llegaba a la poca piel que tenía descubierta del pecho, y fue en ese momento en que se dio cuenta de lo que estaban haciendo. No estaban abrazados; estaban bailando.

Jack de verdad tenía una manera extraordinaria de hacerla hacer cosas sin su permiso ni que se diera cuenta, y lo más increíble era lo mucho que terminaba por amar todas y cada una de ellas.

-Creo que en realidad eres el zorro- dijo luego de un momento, pero ella arrugó la cara y presionó su mano.

-No quiero ser el zorro. Significa que tendrás que dejarme para volver a ella.

Suspiró -Tienes razón. Hay una historia mucho mejor.

-¿Cuál?- preguntó con escepticismo.

-La nuestra- su respuesta hizo que le dé un vuelco -Más que el zorro, que la rosa, Alicia o Alma, prefiero tener a Jane. Creo que es sin duda mi preferida.

Otra vez estaba al borde de las lágrimas. ¿Cómo llegaron siquiera a eso? Un momento estaba sola en su apacible lugar, de pronto tenía a Jack invadiéndolo y ahora escuchaba las palabras más simples que se le podía ocurrir, y que aún así causaban un efecto en ella que era imbatible, estruendoso, tal y como cuando le pidió que cantara Blue Moon. Él en verdad era un huracán.

De pronto él alzó su cabeza para clavar sus ojos azules en los de ella y acariciar su rostro con dulzura -No tienes idea de lo mucho que temo perderte.

No sabía qué decir. Su habilidad para leer a las personas estaba haciendo efecto. Al haber visto a su rosa, no solo lo invadieron recuerdos del pasado, sino que se le crearon inseguridades sobre su presente. Jane no tenía idea de qué sucedió en ese pasado, el cual le daban ganas de apalear por haberlo herido, pero sin duda podía hacer algo sobre el presente.

-Pruébalo- la palabra escapó de sus labios sin tener idea de qué quería decir, qué quería que eso significase. Y aún así él parecía haber comprendido. Sujetó su rostro con ambas manos y la besó con pasión. Exploró su boca de una forma que no había hecho antes. Se dejó llevar de una manera que nunca había hecho antes. Sus alientos se mezclaron al igual que sus fuertes respiraciones. Él bajó sus manos en un intento por acercarla más, tanto que hasta podrían fundirse en uno. Eso no le fue suficiente y la empujó hasta que chocaron con una pared. La alzó y ella enredo sus piernas alrededor de su cintura para mantenerse allí. Aunque con lo mucho que Jack estaba presionando su cuerpo contra el suyo, no fue difícil.

Jane le quitó su ligero abrigo y lo dejó caer al suelo de madera. Enredó sus dedos en su cabello mientras él besaba su cuello, y no tardó en dirigirse también al de él. Tuvo que estirar el borde de su camiseta para tener mejor acceso, hasta que él volvió a perseguir su boca mientras sus manos se inmiscuían debajo de su vestido. Solo entonces fue consciente de lo poco que llevaba puesto. Su vestido no era más que un sweater que le quedaba holgado, abajo solo tenía una remera larga y unas medias que le llegaban a medio muslo. Jack también parecía haberlo notado recién, y ella pudo sentir la manera en que su corazón se aceleró, en que sus manos no dejaban de acariciar y buscar más piel que sentir.

Él siempre era tan cauto, cuidadoso, como si temiera que cualquiera cosa la ofendiese, y ahora ahí estaba, dedicado a subir su vestido más y más, antes de notar como ella hacía lo mismo con su remera y quitarla del camino, dejando su torso totalmente descubierto.

De pronto ella también se sintió abrumada con excitación. No quería que él volviese a pensar en su rosa, jamás. No quería que la dejara para volver a ella, ni que ella tuviera ningún poder sobre él. Ni el de hacerlo feliz ni el de entristecerlo. Quería ella misma darle todo lo que él necesitara, lo que le pidiera sería suyo si estaba en su poder.

-Jane- la llamó con voz entrecortada y su respiración agitada, y esa fue su bajada a la realidad.

¿Qué estaba haciendo? Estaba pensando en entregarse sin siquiera pensar en ello, sin darle tanta importancia. ¿Y por qué? Oh, eso lo sabía. Por un intento desesperado de aferrarse a lo mejor que tenía en ese momento, de aferrarse a él, a su magia, a su presencia. Tuvo que enterrar su rostro en su hombro de la vergüenza, y cuando él intentó enfrentarla, ella lo apretó con fuerza para impedirlo. Lo abrazó como si ahora fuese ella quien quería que los dos se fundieran, de una forma que pudiese tenerlo siempre cerca.

-Jack, no te vayas.

Él pudo sentir que su miedo no venía solo del momento, o de algo que él hubiese hecho. Venía de otro lugar, del pasado. Uno que él desconocía tanto como ella desconocía el suyo. En otra situación su curiosidad se hubiese apoderado de él, pero no esta noche. Ahora lo único que ambos necesitaban era consuelo, una promesa. Una que opacara el pasado para hacer el futuro más brillante. Así que la abrazó sin soltarla, prometiéndole eso. Un futuro. Fue allí cuando se dieron cuenta que Kiss Me estaba sonando.

La miró en sus ojos grises y volvió a besarla. Esta vez sin pretensiones ni pedidos, solo ofreciendo lo poco que tenía para ofrecer. Intentando brindarle seguridad y apagar todas sus inseguridades. Lo último en lo que él estaba pensando era en abandonarla. Lo que había sucedido fue simplemente que al ver su pasado, los recuerdos de todos sus errores comenzaron a torturarlo y generarle un miedo indescriptible a que pudiese cometer los mismos, arruinar y alejar lo más hermoso que tenía en ese momento.

I was made to keep your body warm

But I'm cold as the wind blows

So hold me in your arms,

Your heart's against my chest

Your lips pressed to my neck

I'm falling for your eyes

But they don't know me yet

And with this feeling I'll forget

I'm in love now


(N/a): Aloha a todos, ¿qué tal les trata la vida? Bienvenidos a otro episodio de este fin, especial Ed Sheeran xD Perdón, pero mencioné antes que no me gusta hacer referencias a cosas que no conozco muy bien, y ya que escucho tanto de este artista y tenía opciones de sobra para este cap, me decidí a usarlo. Así que siéntanse libres de poner todas las canciones de fondo, creanme que ayudan mucho a la atmósfera.

Bueno, ufff. Vaya que fue difícil hacer este capítulo. Para que se den una idea, tenía la intención de escribir un capítulo intermedio desde que escribí el primer cap (tal vez como hace un año o casi), quería uno en que pudiese mostrar la relación de Jack y Jane volviéndose más cercana, y la idea se me vino al fin hace como una semana, que es lo que me llevo escribir y editar esto. Simplemente tuve muchos debates sobre qué los llevaría a sentirse más cercanos, que podían estar pasando los dos, hasta donde llegarían en el capítulo *alza y baja las cejas*. Hasta que me decidí y pues, aquí lo tienen.

Ahora, a lo de siempre:

1-La cita simplemente me parecía un pecado traducirla, es demasiado complicado, algo así como "y aquellos que fueron vistos bailando, se les creyó locos por los que no podían oír la música". Tal vez es porque tengo el inglés muy clavado, pero no sé, para mí suena mejor así. Y qué decir de este señor, si no lo conocen el pecado es de ustedes.

2-esta cita también viene de Oscar Wilde, solo para aclarar. Ambas de "El Retrato de Dorian Gray".

3-El tema de la rosa y el zorro vuelven a ser referencias al Principito, por si siguen sin leerlo (¿qué rayos están esperando?).

Y eso es todo por hoy amigos, nos vemos en el próximo capítulo!