Choque 9:

Cartas sobre la mesa.

Tras la insitencia de Lexa, Clarke había accedido finalmente a dormir con ella. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Era cierto que las cosas habían mejorado entre ellas, pero tenían una conversación pendiente que aún no se veía capaz de enfrentar. Le debía una explicación de su actitud aquella noche, lo sabía, pero no se atrevía a abrirse ante Lexa, a reconocer lo que empezaba a sentir.

Tenía miedo, mucho miedo. Lexa le daba miedo. Lo que le hacía sentir le daba miedo. Que para ella no significase nada y solo fuese un juego, le daba miedo. Y estar en esa cama con ella, compartiendo un espacio tan reducido, le daba miedo.

Ambas estaban acostadas en la cama de Lexa. La castaña leía un libro mientras la rubia simplemente miraba el techo.

-¿Tienes frío? -preguntó Lexa, cerrando el libro y girándose hacia ella.

-No, estoy bien, gracias. -le respondió.

-Es que no dejas de mover el pie, y pensaba que tiritabas. Si necesitas algo, simplemente dilo.

-No, no tengo frío, de verdad. Gracias Lexa. -le agradeció, y repitio su gesto, girándose también para mirarla. -Por todo.

Lexa pudo notar el nerviosismo que había en ella, Clarke era como un libro abierto, sus ojos transmitían a la perfección todo lo que esta sentía, y no pudo evitar acariciarle el brazo, suavemente, sintiendo su piel erizarse a su paso, para intentar darle un poco de tranquilidad.

-Esta bien Clarke, todo está bien. -le afirmo, haciéndole entender que todo estaba olvidado.

-No, Lexa, no lo está...se que te debo una explicación, te la mereces, pero...- dijo mientras notaba que sus ojos empezaban a humedecerse.

-Ey, tranquila, no hace falta que me digas nada ahora, cuando quieras hablar sabes donde encontrarme, ¿vale?

-¿Seguro?

-Seguro. Ahora vamos a dormir, ambas necesitamos descansar.

-Esta bien, buenas noches Lexa. -le dijo con una media sonrisa.

-Buenas noches, rubia. -le respondió, mientras que con su pulgar quitaba la lágrima que caía por su mejilla. -voy a apagar la luz, cualquier cosa que necesites, ya sabes.

Pero las dos sabían que ninguna iba a poder se habían dado la espalda.

Por un lado Clarke seguía dándole vueltas a todo, y por el otro Lexa no dejaba de pensar en lo cerca que tenía a la rubia, y en lo que se moría por abrazarla, por volver a besarla, esta vez sin alcohol de por medio. Hacía mucho tiempo que no tenía esa necesidad con una chica, y al igual que la otra, también estaba aterrada, pero Clarke le había dejado claro todo aquella noche.

Estaba sumida en sus pensamientos cuando notó que la de ojos azules se giraba y susurraba su nombre.

-Lexa, ¿sigues despierta? -le preguntó en un susurro. No quería despertarla en el caso de que estuviese dormida.

-Si, ¿necesitas algo? -le respondió en un susurro también.

-Si, necesito hablar, pero si estabas a punto de dormir podemos hacerlo mañana.

Lexa giró su cuerpo, quedando frente a ella, esta vez mucho más cerca que la anterior, observándola. La luz estaba apagada, pero la luzde la luna iluminaba la habitación lo suficiente como para distinguirse.

-No, esta bien. ¿De qué quieres hablar? ¿Te da miedo la oscuridad?

-No. Me das miedo tú. De eso quiero hablarte...

-¿Yo?

-Si, tú.

-¿Tan fea soy?

-No seas idiota...ya sabes que no me refiero a eso.

-¿Entonces...?

-Esta bien, pero no me interrumpas por favor. Llevo mucho meditando sobre esto y quiero ser capaz de decírtelo. -le rogó, e incluso a través de la oscuridad, Lexa pudo notar la angustia en las palabras de Clarke.

-Vale, suéltalo todo.

-Esta bien -dijo, dando un largo suspiro. -primero quiero pedirte disculpas otra vez, no debí pegarte, yo no soy así, pero como te dije, me das miedo Lexa. Y esa noche tuve miedo. Miedo de mi, de ti, de lo que estaba pasando. Me da miedo todo lo que me haces sentir, me dio miedo que ese beso solo fuese por la dichosa apuesta y que realmente no quisieras dármelo. Me da miedo dejarme llevar contigo y salir lastimada, me da miedo que me hagas daño. Pero también siento que con todos mis miedos a quien realmente estoy haciendo daño es a ti, y no te lo mereces, tú no. No estoy enamorada, ni mucho menos, pero eres diferente a todas las chicas que conozco y que he conocido en mi vida. Me desestabilizas, y lo peor es que eso me gusta. Me gustas Lexa, pero sé que no eres una chica de relaciones, y yo en estos momentos de mi vida tampoco estoy preparada para entrar en una, pero tampoco quiero que esto se me vaya de las manos y perderte del todo, porque más allá de ser una chica guapa por la que me siento atraída, te considero mi amiga, y una amiga diferente. No eres como Octavia, contigo tengo un tipo de conexión diferente. Y no quiero perder eso. No quiero perderte Lexa. Porque nos conocemos hace menos de un año, pero siento que contigo a mi lado todo va a estar bien. -se desahogo Clarke, diciéndolo todo de golpe, quedándose sin aire, y cerrando los ojos, temiendo haberla asustado.

-Esto no me lo esperaba, Clarke. -Respondió Lexa, mientras notaba como un nudo se había formado en su estómago tras todo lo que acababa de escuchar.

-No tienes que decir nada, entiendo si por tu parte...

-Shhh - la paró la ojiverde, posando uno de sus dedos en los labios de Clarke, acariciándolo en el proceso. -ahora déjame hablar a mi, no seas acaparadora rubiales. -le bromeó, haciéndola reír.

-Esta bien.

-Te voy a ser completamente sincera, no esperaba que me dijeses todo esto, pero quiero que sepas que tú no eres un juego para mí Clarke. Me importa una mierda la estúpida apuesta, una apuesta que solo fue una excusa para poder acercarme a ti. Eres como un imán, y siento que te necesito, necesito tus sonrisas, tus enfados, que me eches la bronca cada mañana por dejar todo tirado, necesito ir a verte al bar con la excusa de beberme un café, así que quiero que te quede claro de que no eres un juego y no eres una más. Pero ya lo sabes, no soy una chica de relaciones serias, porque no estoy preparada para ello,pero siempre soy clara con eso, y a ti no puedo hacerte daño Clarke. Yo también tengo miedo, miedo de no ser lo suficiente buena para ti, y de no poder darte lo que necesitas. Me gustas Clarke, me gustas mucho, no te lo puedes ni imaginar, y es por eso por lo que me dolió tanto lo que pasó. De otra chica me hubiese dado igual, pero nada que venga de ti es indiferente para mi. Me haces ser mejor persona, has cambiado mi vida y mi manera de enfrentarme a ella y yo tampoco quiero perderte.

Pero tampoco puedo hacer como si no pasara nada entre nosotras, porque no puedo evitar sentirme atrída por ti, no puedo evitar querer besarte y abrazarte al verte, querer simplemente hacerte reír, pero entiendo que tal vez todo eso no es suficiente para ti, y tal vez solo quieras una amistad, amistad que estoy dispuesta a darte, porque es lo único claro que no quiero perder. Tu eliges, Clarke, y elijas lo que elijas, lo respetaré.

-Bfffff, esto es mucho que asimilar Lexa.

-Lo se, puedes pensarlo el tiempo que quieras, voy a esperarte.

-No necesito tiempo, se lo que quiero.

-¿Y qué quieres? -preguntó Lexa nerviosa, temiendo lo peor.

-Quiero simplemente dejarme llevar...-dijo mientras cortaba la poca distancia que quedaba entre ellas.