Rebel Heart

Capítulo 10 "Sentimientos"

…..

Syaoran llegó a su departamento y se fue directo a la cama. Se recostó y sacó su móvil. Texteo un mensaje sin pensarlo dos veces.

"Tenemos que hablar… Eriol…" –envió al anteriormente nombrado.

En menos de un minuto, Eriol llamó a Syaoran.

— ¿Qué pasa? ¿Todo bien? –preguntó el chico de gafas.

— Para mí si está todo bien pero… no sé para ti…

— No entiendo… ¿de qué hablas?

— ¿Recuerdas a la amiga de Sakura?

— Eh… ¿Tomoyo? –dijo incómodo.

— Sí… ella. Me alegro que te acuerdes…

— ¿Por? –preguntaba confundido.

— Está embarazada…

Eriol se quedó mudo por unos segundos. Es decir, sabía muy bien que la chica con la que tuvo relaciones tenía novio. Puede ser de su novio el bebé… ¿cierto? Aunque, si lo pensaba bien… las fechas coincidían… quizá el bebé era… suyo… Eriol esperaba que no fuera así.

— Tierra llamando a Eriol… -decía Syaoran desde el otro lado de la línea. — Eriol… ¿Sigues ahí?

— Eh…. Sí… aquí sigo… -decía serio. Era muy raro escucharlo con ese tono de voz. — Eh… Syaoran, cómo… ¿cómo sabes que está embarazada? –preguntaba nervioso e incluso se podía notar preocupación en su voz.

— Sakura, su amiga… ella me lo dijo ésta noche…

— Ya veo… -comentó. — ¿Te dijo algo más?

— No. Sólo eso. ¿Qué vas a hacer ahora?

— ¿Hacer? Nada… ¿qué quieres que haga? –decía aún muy serio.

— Joder Eriol… ¿hablas enserio? –regaño el doctor.

— Syaoran... no es mi problema.

— ¿Pero qué mierda dices? –decía consternado Syaoran. No esperaba esa reacción de su amigo.

— Syaoran… es obvio que ese niño que espera no es mío ¿no es así? Es de su novio. De otra forma, ella me hubiera buscado ¿no crees? –decía serio intentando fingir su gran preocupación.

— Lamento decirte amigo mío… que su novio y ella terminaron a causa de ese embarazo… Ya me dirás tú qué significa eso…

— Bueno… quizá… tenían problemas o algo ajenos al embarazo y…

— Eriol… por dios… -suspiraba cansado. — ¿Hasta cuándo vas a aceptar la gravedad de las cosas? Eriol… ¡Ese bebe puede ser tuyo! Así que no seas uno de esos imbéciles que dejan preñadas a una chica y se hacen los idiotas y desaparecen. Yo sé que eres mucho mejor que eso.

— No… yo no soy uno de esos sujetos… no soy tal mal hombre… -decía serio y despacio, como si estuviera analizando sus palabras… — Es sólo que… bueno… me tomó por sorpresa la noticia… creo que solo estaba evadiendo la realidad… pero créeme, estoy perfectamente consciente de que ese bebe, puede ser mío…

— Entiendo… -suspiró Syaoran. — Y entonces… ¿qué sigue ahora? ¿Cuál es el plan?

— No lo sé… ella no me ha dicho nada… por algo será… Crees… ¿crees que se prudente ir a verla?

— Sí, no veo por qué no. Además, de ser tuyo, estas en todo tu derecho.

— Ya veo… -suspiró. — Oye Syaoran, pero, ¿no tendrás problema con Sakura? Es decir, si le digo algo a Tomoyo al respecto, es obvio que me enteré por ti y bueno…

— No te preocupes por eso… Esto es más importante, no sé si Sakura se enojará o no pero, creo que lo entenderá…

— Vale… mañana iré a ver a Tomoyo entonces…

…..

Al día siguiente, muy temprano por la mañana, Sakura ya se encontraba en medio de la capacitación para su nuevo puesto. Kurogane era muy paciente y muy bueno para explicar todo.

Estuvieron toda la mañana ocupados, pero al medio día, Kurogane decidió que era tiempo de un descanso para los dos.

— Anda… ve a descansar un momento Sakura. –suspiraba Kurogane también cansado.

— Sí. Tú también deberías descansar un poco. –comentó la ojiverde.

— Claro… oye Sakura…-detuvo a la chica antes de que saliera del cine para fumarse un cigarrillo. — ¿Cómo… está Tomoyo? ¿Está bien? –preguntó.

— Ella, bueno, dentro de lo que cabe, ésta bien. –le regalo una media sonrisa. — No quiero meterme en sus asuntos, pero si quieres saber de ella, deberías llamarla o algo. –le regaló otra pequeña sonrisa, y salió por la puerta del cine, dejando pensativo a Kurogane.

Una vez fuera, Sakura encendió su cigarrillo. La chica sintió un alivio en cuanto lo puso en su boca. Llevaba horas esperando para poder fumar.

Sacó su móvil y quiso llamar o enviar un mensaje de texto al doctor Li, pero se contuvo, es decir, apenas lo vio a noche, tampoco quería acosarlo. Pero como si el chico le hubiera leído la mente, Syaoran le envió un mensaje.

"Hola Sakura. Qué tal va tu día?" –texteó. A Sakura se le dibujó una enorme sonrisa en el rostro.

"Hola Syaoran. Todo va bien. ¿Y tú?"

"Todo bien. Gracias. ¿Estas ocupada? ¿Puedo llamarte ahora?"

Sakura se puso levemente nerviosa, no esperaba recibir una llamada del chico. Sakura respondió rápidamente al mensaje.

"Claro. Ahora mismo estoy en mi descanso."

Al cabo de menos de un minuto, Syaoran la llamó.

— Hola hola… -saludó alegre el ambarino. — ¿Segura que no te interrumpo?

— Hola Syaoran… -sonrió. — Sí, como te dije estoy descansando un poco y bueno, salí a fumar también. –rio levemente. ¿Por qué se sentía tan nerviosa?

— Ya veo. –soltó una risita. — Sabes, no quiero decirte que hacer con tu vida y sé que tampoco te gusta, pero, mi ética de médico me obliga a hacerlo… Deberías dejar de fumar, no es bueno para la salud. –rio nuevamente.

— Me lo dice el mismo chico con el que estuve fumando en su departamento la otra noche… vaya, que curioso… -bromeó. Syaoran se soltó a reír.

— Tienes razón… no soy el indicado para decírtelo… Pero bueno, como te comenté esa noche, ya no fumo más. Solo digamos que ese día estaba vulnerable y el tabaco me venció. –sonrió.

— Vale… me lo pensaré ¿sí?, lo de dejar de fumar.

— Sí, es difícil pero no imposible.- comentó. — Y bien… ¿harás algo ésta noche?

— No, es martes, así que no. –rio la chica.

— Tienes razón… -rio. — Odio no ir al trabajo, me aburro en casa y todos mis conocidos trabajan. No sé cómo sobreviviré ésta semana…-comentó cansado.

— Oye… sé que nos vimos ayer pero… ¿te gustaría ver una película conmigo esta noche? –dijo muy sonrojada, pero afortunadamente, Syaoran no estaba ahí para verlo.

— Claro, me encantaría, digo, si no te importa verme dos días seguidos.- rio. ¿Pero cómo le iba a importar aquello? Pensaba la chica. Cada día sentía la necesidad de pasar más tiempo con él.

— Para nada… -contestó sonrojada.

— Perfecto. ¿Vemos algo en el cine?

— Claro… o si lo prefieres… puedes venir a mi departamento y vemos algo ahí…

— Sí, claro. Si no te importa. –comentó. — Ahora que recuerdo, no te gustan mucho las películas que exhiben en el cine, ¿cierto? Yo soy igual. Es más, veamos una película que a ti te guste, ¿te parece bien?

— Me parece perfecto. –sonreía la chica. — Saldré del trabajo a las 8:30…. ¿Nos vemos en mi casa a las 9 pm? Digo, en lo que llego…

— ¿No prefieres que pase por ti al trabajo? No es ningún problema para mí, me queda de paso. –comentó. A Sakura le comenzó a latir el corazón.

— ¿De verdad? ¿No es ninguna molestia?

— Para nada Sakura. –rio el chico. — Vale, entonces te dejo seguir con tú día. Te veo a las 8:30 en tu trabajo.

— Sí. Gracias.

— De nada. Nos vemos en la noche.

— Nos vemos…

Las siguientes horas en el trabajo se le hicieron infinitas. Sakura ya quería que las manecillas del reloj marcarán las 8:30 para poder ver a Syaoran. ¿Desde cuándo se había convertido en ese tipo de chica? Pensaba.

…..

Eran las 8:10 pm. Syaoran se preparaba para ir por la chica. Se miraba una y otra vez al espejo, ¿por qué nunca podía hacer algo con su cabello? Syaoran pensó que desde hace mucho tiempo, ese tipo de cosas no le importaban, aunque últimamente se estaba preocupando más de lo usual, es decir, ¡desde hace más de media hora que se cambia de ropa una y otra vez!

Al final optó por unos jeans negros, camisa de manga larga del mismo color, y una bonita chaqueta de color verde esmeralda… aquel color le hacía recordar a cierta chica del cine…

— Bueno… esto es lo mejor que pude hacer… -suspiro mirándose por última vez al espejo antes de emprender su camino para recoger a la chica.

Syaoran se sentía más feliz desde hace un par de días, pero no entendía por qué. Subió al auto y lo puso en marcha. Puso un poco de música y en cuanto sonó la canción "I'm With You" de Avril Lavigne, recordó a la ojiverde, ya que la última vez la cantaron juntos a todo pulmón en el auto. Al doctor se le escapó una risita al recordarlo.

Sakura… -suspiró soltando una pequeña risita. ¿Por qué de pronto la simple idea de verla esa noche, le provocaba tanta alegría?

Syaoran llegó 5 minutos antes de lo acordado. La chica aún no había salido. Bajó del auto y entro al cine.

— ¡Syaoran! –saludó Sakura sorprendida al verlo viendo la cartelera. No lo esperaba tan pronto.

— Hola Sakura. –saludó alegre con su típica e irreconocible sonrisa. — Lo siento, llegue un poco antes.

— No te preocupes, ya en un par de minutos salgo. Ahora vengo, tengo que llevarle éstos papeles a Kurogane. –decía apresurada. — Espérame ¿Vale?

— Claro. –sonrió. — A eso vine.

— Bien, ya vengo. –le regaló una enorme sonrisa.

…..

Syaoran siguió esperando pacientemente en el cine, veía como la gente entraba y salía del lugar.

— Tú otra vez… comentó alguien detrás suyo. Era Kurogane.

— Buenas noches. –saludó el ambarino muy cortes.

— Vienes por Sakura ¿no es así? –preguntaba Kurogane serio. Para él, Sakura era como su hermana menor. No supo en que momento comenzó a sobreprotegerla…

— Sí, la estoy esperando. Tenemos planes esta noche… -comentaba sonriente como siempre.

— Pero si se vieron ayer… -comentó.

— Lo sé pero… -Syaoran se estaba poniendo nervioso, no sabía qué decir.

— ¡Syaoran! –se acercó la chica a los dos hombres. — Ya estoy lista. Podemos irnos. –sonrió.

— Espera un momento Sakura… -dijo Kurogane con su mismo semblante serio. — ¿A dónde piensan ir?

— ¿Enserio? Otra vez con esto. Ya te dije que no te preocupes. Sólo vamos a ir a mi casa a ver una película. –comentó.

— ¡¿Qué?! –preguntó sorprendido Kurogane. — ¿A tu casa? Por dios Sakura, ¡Estamos en un cine!, vean algo aquí.

— Sabes que no me gustan el tipo de películas que proyectan aquí. Además, ¿Qué tiene de malo que vayamos a mi casa?

— ¿Qué tiene?, ¿Enserio vas a quedarte con éste a solas? –decía como cual padre o hermano celoso. — Ah… ya veo… -dijo dirigiéndose a Syaoran. — Con que eso es lo que quieres eh… Estar a solas con ella para…

— Disculpe si le di una mala impresión. –interrumpió Syaoran amablemente. — Sé que se preocupa mucho por Sakura…-la chica escuchaba atentamente a las palabras del ambarino. —…pero le aseguro que mis intenciones con ella son buenas. Además, solo somos amigos, y créame que eso es lo único que pretendo con ella, una amistad. –aquellas palabras le dolieron a Sakura. ¡Tonta! Claro, Syaoran nunca le había dado indicios de otra cosa… además, era obvio, él es un chico estudiado, ¡Un doctor! Y ella, solo era una chica simple que terminó la preparatoria y trabajaba en un pequeño cine de la ciudad. Jamás podría fijarse en ella… — Así que, por favor, no se preocupe.

— Aun así… cuidadito con hacerle algo, o te las veras conmigo.

— Kurogane… -regaño Sakura.

— De acuerdo… -se resignó el ex novio de Tomoyo. — Ya pueden irse…

…..

— Creo que tu amigo me odia. –bromeó Syaoran una vez que puso el auto en marcha.

— No, es sólo que se preocupa mucho por lo que me pueda pasar. Desde que lo conocí, siempre ha sido así conmigo… -comentó mirando por la ventana.

— Ya veo. –sonrió el doctor. — ¿Y cómo lo consiste?

— Pues… -Sakura recordó cómo había conocido a sus dos mejores amigos. Lamentablemente no era un grato recuerdo… ya que ellos dos la habían salvado de que su compañero de trabajo de aquella cafetería, abusara sexualmente de ella. Sí… de aquello ya habían pasado un par de años… — Los conocí cuando me mude al departamento donde vivo ahora. –es decir, en parte aquello era cierto, pero no quería entrar en detalles en ese momento.

— Claro, son tus vecinos. Es inevitable que los conocieras. –comentaba mientras manejaba por las solitarias calles de Tomoeda.

— Sí. –se limitó a responder. Syaoran notó sería a Sakura desde que subieron al auto. ¿Quizá se molestó por algo que hizo? Pero no sabía qué podría ser. Por su parte, la chica estaba un poco desilusionada con las palabras del doctor, es decir, ¿de verdad sólo veía una buena amiga en ella? Al parecer sí.

— ¿Todo bien? –se aventuró a preguntar.

— Eh… sí, todo bien. – salió de su mondo de pensamientos mientras fingía una sonrisa.

— ¿Segura? –dijo no muy convencido.

— Todo bien. Lo prometo. –volvió a fingir su sonrisa.

— De acuerdo…

Unos minutos después, ya se encontraban en la puerta del departamento de la chica.

— Adelante. Pasa. –dijo amablemente la chica abriendo la puerta de su departamento.

— Gracias. Después de ti. –sonrió el chico. — Vaya, que lindo lugar tienes Sakura. –dijo una vez dentro.

— Gracias. Toma asiento por favor. Siéntete como en tú casa. –sonrió. Sakura se encontraba un poco más animada. Sí bien Syaoran no la veía como nada más que una amiga, ella intentaría pasar un buen rato con él como amigos.

— Y entonces, ¿qué película quiere ver la señorita? –preguntó el doctor sentándose en el sofá.

— ¿Te gustan las películas de terror?

— Creí que no te gustaba el cine comercial que pasan en el cine… -rio Syaoran. — No hay nada más comercial que las de terror… pero sí, me gusta mucho. –sonrió.

— Lo sé… a decir verdad, son mi gusto culposo. Aunque casi nunca las veo. –confesó.

— ¿Por qué?

— ¡Es que me dan mucho miedo! -Syaoran rio ante la actitud infantil de la chica.

— Bueno, pero si la vemos juntos, seguro que no da tanto miedo ¿no?

— Sí, veámosla juntos. Sabes… justo acaban de poner en netflix la segunda parte de una que me encanta.-decía animada.

— ¿Por qué siento que me estas utilizando para no verla sola? –bromeó.

— N…no es así.-mintió.

— ¿Cuánto tiempo llevas esperando para verla…? –preguntaba divertido.

— Vale… llevo todo un mes queriendo ver ésta película. ¡Pero Tomoyo nunca quiere verlas conmigo! No le gustan las de terror.-confesó al fin. El doctor rio más y más fuerte.

…..

Tomoyo se encontraba en su departamento. En los últimos días, había comprado un montón de libros y revistas para futuras madres. A decir verdad, no esperaba estar haciendo esto hasta dentro de un par de años… Aún no le daba la noticia a su madre sobre el embrazo y su ruptura con Kurogane. ¿Qué pensaría ella? Seguramente estaría decepcionada de ella.

La madre de Tomoyo, Sonomi, la había criado sola ya que su novio, la abandono apenas supo que estaba embarazada. Apenas tenían 16 años cuando eso paso… Es por eso que seguramente Sonomi se disgustaría con aquella noticia. Es decir, Tomoyo ya no era una niña, pero aun así… el hecho de no saber quién era el padre de su hijo, seguramente no le haría ninguna gracia.

Un pequeño golpecito en la puerta interrumpió sus pensamientos.

— Kurogane… -suspiro su nombre en cuanto vio a su ex novio parado en la puerta.

— Hola Tomoyo. –le regalo una débil pero sincera sonrisa.

— Hola… -sonrió Tomoyo. Dios… lo extrañaba demasiado. — ¿Qué… que haces aquí? –pregunto nerviosa.

— Si quieres me voy. –bromeo serio.

— No es eso…sólo que no esperaba verte por aquí…

— Bueno, confesaré que… tenía ganas de verte y además… Vine por Sakura. –confesó.

— ¿Sakura? –preguntó confundida. — ¿Ella está bien?

— Eh… sí… es sólo que… bueno, es que trajo a un tipo a su casa…

— ¿Sakura qué…? –preguntó aún sin comprender de lo que hablaba el chico.

— Sí, Sakura trajo a un sujeto. Ya deben estar en su departamento justo ahora y ve tú a saber qué están haciendo… -comentaba molesto. Tomoyo se echó a reír ahí mismo.

— Vaya… Con que lo trajo a su departamento ¿eh? Sakurita sí que va rápido. –bromeó. A su ex novio no le hizo mucha gracia.

— No juegues con eso Tomoyo. –dijo molesto. Tomoyo se hizo a un lado para dejarlo pasar, y así lo hizo. — ¿Lo conoces? A ese sujeto…

— Bueno, me temo que no conozco a todos los noviecitos de Sakura. –molestaba a Kurogane. — Pero creo que el de ésta semana es un tal Syaoran Li…

— Tomoyo… -regañó. — Y bien… ¿qué sabes de él? ¿Es un buen sujeto? –preguntaba fingiendo que no le importaba el tema, sin embrago estaba muy preocupado por su pequeña amiga.

— Ay Kuro… Creo que siempre verás a Sakura como una adolescente. –comentaba. — Sabes, Sakura se ha convertido en toda una fuerte, inteligente y maravillosa mujer. No tienes nada que temer. Entiendo que te preocupes por ella, yo también lo hago, pero ella ya es capaz de cuidarse por sí misma. Y sabes que más… -comentaba como si de una madre orgullosa se tratara…quizá era cosa del embrazo. —… Ha aparecido un chico maravilloso en su vida…-sonreía. — Nunca le había visto esa mirada a Sakura, tan llena de alegría, paz… de amor… Sakurita no es de poner sus ojos en cualquiera, y si lo hizo con él, es porque debe ser realmente especial. Así que confiemos en su instinto. –terminó.

— Vaya… ya que lo pones así… creo que, confiare más en ella… ¿Aunque no crees que es muy pronto para llevarlo a su departamento? –Tomoyo rio.

— No te preocupes por eso. Sakura no es así… no… no es tonta como yo… -suspiró.

— ¿Cómo va… el bebé? –preguntó Kurogane con una voz triste.

— Todo bien… la próxima semana iré a que me revisen. –sonrió levemente.

— Ya veo…Sí necesitas cualquier cosa… No dudes en avisarme por favor…

— Gracias. Lo haré. –le dedicó una linda sonrisa.

…..

— No entres ahí… no entres ahí… -Sakura se encontraba de lo más metida en aquella película de terror. Aunque la verdad es que no es que diera mucho miedo, o eso pensaba Syaoran. La película no le había parecido muy buena, pero estaba de lo más divertido con las reacciones de la chica. Y es que no mintió cuando dijo que le daban miedo. Ahora entendía porque no quería verlas sola.

Siguieron viendo un poco más, hasta que la chica protagonista de la película, entró a una cueva obscura llena de telarañas y unos cuantos murciélagos. De pronto, alguien tomó a la actriz por el hombro.

— ¡AHH! –gritó Sakura al ver aquella escena abrazando a Syaoran inconscientemente. Escondió su rostro en el pecho del chico. Al doctor aquello lo tomo por sorpresa, pero muy lejos de molestarse, estaba de lo más divertido.

— Tranquila… no pasa nada… Mira. –dijo señalando a la pantalla. — Solo era su amigo que la estaba buscando. –intentó consolar.

— Eso dio mucho miedo. — comentó Sakura con los ojos cerrados aún sin separase del doctor. Aquello enterneció a Syaoran. Pasó su brazo por encima de los hombros de Sakura y recostó su rostro sobre la cabeza de la ojiverde.

— Sólo es una película… no pasa nada. –consolaba. Aunque por dentro estaba de lo más divertido. Quién diría que aquella chica de carácter fuerte, se pondría como un pequeño cachorro asustado por una película de terror…

— Ya sé… pero me dio mucho miedo... –dijo abrazando con más fuerza al chico. Syaoran se dejó impregnar por el rico aroma de la cabellera de Sakura. Dios… qué era esto que estaba naciendo en el corazón de Syaoran.

Ninguno de los dos dijo o hizo nada. Se quedaron en esa posición el resto de la película. Aunque ambos, habían dejado de prestarle atención a la pantalla. Por un lado, en cuanto a Sakura se le pasó el miedo, se percató de la posición en la que se encontraban. A decir verdad, no le disgustaba. Es decir, el chico tenía un rico aroma y podía sentir sobre sus hombros los fuertes brazos de Syaoran. Además, el calor que desprendía su cuerpo era reconfortante.

En cuanto a Syaoran, no tenía intención de moverse. Aquella posición le resultaba de lo más cómoda. El dulce aroma del cabello de la chica, lo había embriagado por completo. El brazo de la Sakura rodeando su abdomen lo tenía inquieto, pero no entendía por qué pero no le desagradaba, al contrario, le encantaba sentirla cerca. Y su respiración sobre su pecho, que podía sentirla atreves de la ropa, lo calmaba. ¿Hace cuánto no se sentía sí con alguien?

La película por fin terminó dando lugar a la pantalla negra con los créditos.

Sakura y Syaoran se quedaron todavía un momento más. Pareciera que ninguno de los dos quería romper ese momento. Los créditos de la película terminaron también…

— Vaya… -suspiró Syaoran separándose lentamente de la ojiverde. — Estuvo… interesante… -dijo un poco tenso.

— Eh… si… me gustó mucho… la película... –dijo levemente sonrojada. También separándose del doctor.

— Sí… estuvo buena. -¿Por qué estaba tan nervioso?

— Sí. – sonrió nerviosa.

—Bueno… Ya es algo tarde y tú trabajas mañana… -comentó. — Será mejor que me vaya. –sonrió.

— Esta bien… Gracias por venir…

— Gracias a ti por invitarme… Me… me la pase realmente bien. –le dedicó una tierna sonrisa.

— Yo también… -regresó el gesto. Ambos se quedaron mirando, perdiéndose cada uno en la mirada del otro.

— Eh… bueno, ya me voy entonces… -reaccionó nervioso el chico poniéndose de pie del sofá.

— Eh… sí, claro…-dijo Sakura haciendo lo mismo que él y dirigiéndose a la puerta.

— Muchas gracias por lo de hoy. –comentó de nuevo Syaoran.

— También muchas gracias… Espero… verte pronto… -comento ruborizada mientras miraba fijamente aquellos lindos ojos ámbar del chico.

— Claro… nos veremos pronto Sakura… -dijo mientras intentaba no perderse en los bellos ojos verdes de la linda chica que tenía frente a él.

— Hasta luego… Syao…-se ruborizó aún más. Es decir, sus rostros no estaban tan lejos el uno del otro.

— Hasta luego Saku… -sonrió sin dejar de mirarla a los ojos. Sakura se acercó a él y deposito un tierno beso en la mejilla del chico. Esta vez fue más lento que el anterior que le había dado la otra noche, como si quisiera saborear el momento. Syaoran no puso resistencia.

— Ve con cuidado vale…

— Vale…-suspiró.

Sakura observaba desde la puerta de su casa como Syaoran caminaba hasta su auto. ¿Qué era este sentimiento? Acaso, a esto es a lo que llaman ¿amor? Vaya… Sakura se dio cuenta, que lo que alguna vez sintió por Yue, su ex novio, no se podía comparar con lo que estaba sintiendo por Syaoran.

Por otro lado, Syaoran puso en marcha su auto, y comenzó su viaje de regreso a casa. ¿Qué estaba pasando con él? Sakura lo hacía sentir tantas cosas a la vez que ni él mismo podía explicarlas. Hace mucho que no se sentía así desde….desde…Akiho.

Syaoran se recriminó mentalmente. No. No podía estar sintiendo algo por otra mujer que no fuera su querida Akiho. Seguramente lo que sentía por Sakura era nada más que una gran y bonita amistas. Sí. Eso debía ser ¿cierto? Bueno, aquellos pensamientos tenían inquieto al Doctor Li.

…..

— Creo que ya se fue ese sujeto… -comentó Kurogane mirando por la ventana de casa de Tomoyo.

— No puedo creer que te esperaras a que Syaoran se fuera. –reía Tomoyo. — Te dije que Saku estaría bien.

— Ya sé, pero qué tal si necesitaba algo y…

—Kuro… pareces un padre celoso. –rio pero de inmediato se percató de sus palabras.

— Sí… supongo que soné como un padre. –sonrió incómodo. — Tomoyo… ya que estoy aquí, me gustaría que decirte que… bueno… quizá podamos, ya sabes… tú y yo…

El timbre sonó interrumpiendo a Kurogane. Tomoyo fue de inmediato a abrir y para su sorpresa estaba a quien menos esperaba ver frente a su puerta.

— Eriol… -suspiro sorprendida la chica.


Hola a todos! Aquí les dejo un capítulo más!

Espero que les éste gustando la historia. Pronto habrá más y más momentos SxS que sé cuanto les gustan! jaja.

Mil gracias a cada uno de mis lectores y también me gustaría darle la bienvenida a los nuevos que han llegado éstos días! Y como siempre, también muchísimas gracias a todos los que se toman el tiempo de dejarme sus comentarios! Me animan a seguir con ésto!

Nos leemos muy pronto! Saludos! :D