Parte X

El sol se elevaba en el horizonte y Eliza fue la primera en despertarse. Pero ella no se sentía nada bien. Aun así decidió leer la última parte del libro de estrategias. Finalmente despertó Redel. Saco unas barras energéticas del bolsillo, le ofreció a la chica, pero esta lo rechazo de inmediato. No pensando mal el muchacho, comió la barra y dijo:

—Muy bien Eliza, es hora de hablar de otro punto importante en el entrenamiento, papeles en el equipo— el chico parecía emocionado y no notó la cara algo decaída en la chica.

—Pues según leí en el libro existen varios papeles de equipo, defensores físicos, defensores especiales, atacantes físicos, atacantes especiales, molestosos y contra atacantes—la chica sonaba cansada pero trataba de dar una buena respuesta.

—Bien dicho, y tu equipo ¿qué composición quieres que tenga?— Preguntó con emoción, aunque esta vez notando algo de desaliento en la chica.

—Pues, no sé, dos atacantes físicos, dos atacantes especiales y las dos defensas básicas… no me agradan los molestosos y no creo saber utilizar contratacantes aun—La chica consiguió, con todas sus fuerzas, pensar y decir una buena respuesta.

—Perfecto, entonces vamos a la tienda, ya que hay mucho que hacer— Dijo el chico lleno de emoción. Después se puso de pie y empezó a recoger todo, la chica hizo lo mismo con algo de esfuerzo y se fueron caminando. Eliza se fue quedando atrás.

—¿Te sientes bien Eliza?, podríamos detenernos a descansar—Dijo el muchacho algo preocupado al verla tan cansada y al ver que se estaba quedando atrás.

—No, estoy bien, en serio—La chica mentía, pero esperaba que todo eso mejorara.

—Ok, entonces sigamos ¿Te parece?—Redel noto que algo no andaba bien, pero decidió no intervenir. Redujo su velocidad para caminar junto a la chica y no dejarla atrás. Pasaron las horas y finalmente llegaron a la ciudad más próxima Ciudad Montechico. Las callejas estaban viejas y algo gastadas, pero realmente limpias. Las personas miraban a todas partes y nadie parecía notarlos. Se detuvieron cerca de un edificio que decía "Tienda Pokemon". La chica iba a entrar pero Redel la detuvo.

—No es aquí, este lugar es solo para engañar a los entrenadores inexpertos. Si quieres buena mercancía, tienes que buscar otras fuentes…— El chico siguió caminando y Eliza hizo lo mismo, hasta que llegaron a un edificio que simplemente se llamaba "Larry's". El muchacho le dio una señal y entraron. Por dentro no había mucho que le hiciera pensar a la chica que era una tienda. No había estantes solo unos carteles viejos pegados en las paredes y un mostrador. Detrás de él estaba un señor tatuado, de unos cincuenta años y con cara de pocos amigos. Pero la cara cambio a una sonrisa al ver al chico.

—¡Redel! ¿Cómo te encuentras? Veo que vienes acompañado esta vez ¿Trajiste el pedido?— El señor le dijo con una voz alegre y cordial.

—Pues sí, aquí estoy Larry y si traigo tu pedido, diez Cacturnes de los más fuertes que hay— Sacó de su bolso diez pokebolas y las puso en el mostrador. La chica estaba confundida, ¿le estaba vendiendo los pokemon que la habían atacado?

—¿Cacturnes? ¿Qué estás loco? No voy a poder vender eso, ni lo creas— Larry parecía enojado, pero no era así. Estaba tratando de negociar el precio. Redel ya se sabía este pequeño juego.

—Bueno, si tú no los quieres puedo ir directo con los entrenadores en la net y a ver que consigo a cambio— el chico sonrió, sabía lo que hacía, conocía el valor de los pokemon que tenía. La chica seguía confundida por toda esa conversación.

—Muy bien chico listo, 5000 pokeyenes por cada uno y nada más— El señor no se veía contento pero sabía que era un buen negocio, podría sacar una ganancia de una tercera parte de su inversión. La chica pensó "¿Con qué así es como se gana la vida Redel?".

—Preferiría que me pagaras en especia esta vez, ¿Ok?—El chico tenía los ojos iluminados.

—Esto me va a costar ¿verdad?— Dijo Larry casi refunfuñando.

—No mucho, necesito cuarenta carburantes, veinte calcios, veinte proteínas, veinte ps más, diez zinc y diez hierros. Además cuatro franjas recias, dos brazales recios, dos lentes recios, dos pesas recias, un cinto recio y una banda recia todos ellos usados, desde luego. Diez pokébolas, diez ultra bolas, unas diez sopas en sobre en especial la de verduras, diez barras energéticas y dos piezas de carne seca grande.— Redel habló con toda naturalidad como si fuera un experto sobre lo que estaba diciendo. Eliza estaba abrumada, eran demasiadas cosas y no sabía para que tantas.

—¿Me estas tomando el pelo muchacho? Con todo eso tendrías que pagarme 15,000 extras— Dijo el Larry, haciendo cuentas rápidas debían ser al menos 60,000 pokeyenes y desde luego quería ganancias.

—Sera como tú digas Larry, te pagaré la diferencia— Dijo el chico tranquilamente, tenía mucho en sus ahorros podría pagar esta vez. Los víveres le durarían una semana o dos y los otros objetos eran necesarios para el entrenamiento de los pokemon de Eliza.

—Entonces haré la transferencia de inmediato— Redel saco un aparato de su bolsillo y tecleo unos números en la pantalla.

—Ya recibí el depósito, fue un placer hacer negocios contigo Redel, señorita— Larry se encontraba excepcionalmente feliz, le había sacado al chico al menos entre 3,000 a 5,000 pokeyenes más de lo esperado. Seguro que el muchacho lo sabía pero también necesitaba esas cosas. Le entregó una bolsa bastante llena. El chico no quería desconfiar, pero hizo un conteo rápido de las cosas y al parecer no faltaba nada

—Adios, Larry te veré en unos días para otro "negocio"— Redel lo dijo con una sonrisa en el rostro, pero un poco decepcionado por dentro. El viejo le había hecho una mala jugada, se la cobraría en otra ocasión. En esos momentos lo que quería era empezar con la explicación y la lección de ese día. Eliza y él salieron del lugar y caminaron un poco hasta una plaza. Se sentaron en una banca y el chico empezó la explicación.

—Eliza, ¿sabes que es lo que compré?— el chico quería empezar por llamar su atención.

—Pues unas pokebolas, algunos viveres, unas cosas raras y unos recios… o algo así— de repente Eliza se sentía muy cansada y adolorida. No pensaba con claridad.

—Sí eran unas vitaminas, como el hierro y el calcio son para incrementar la salud y las capacidades de tus pokemon, lástima que su cuerpo solo acepta diez de ellos y después ya no incrementa nada. Los objetos recios son también para incrementar sus habilidades, tienen pesos y energías que se ajustan según el peso y medidas del pokemon, gracias a esto pueden hacer su trabajo. Solo deben llevarlos puestos dos de ellos, uno un mes cada uno y quitárselos en batallas contra gimnasios u otras de importancia y sus resultados son incuestionables y…—El chico estaba tan enfrascado en la explicación que no notaba que la chica tenía la mirada perdida, hasta el final.

—Eliza, ¿Te sientes bien? ¡Eliza!— Grito Redel al notar que la chica parecía ida, trato de moverla pero era inútil, se había desmallado…