CAPITULO 10
Itachi había conseguido, reunirse con su organización, metió la mano en su bolsillo palpando algo redondo y pequeño, el anillo de Kisame ahora le pertenecía. No pensaba entregarlo, esos anillos eran importantes.
Informo de la muerte de Kisame, y del poder del Kiuby. Nadie le pregunto por el anillo, ya sea porque le tenían miedo o porque planeaban arrebatárselo mas tarde.
El jefe no apareció, como siempre estaba la mayor parte del tiempo ausente, dejando el trabajo sucio para ellos. Se fue a descansar, el viaje y la batalla con su sharingan le habían dejado agotado.
Aun no podía creer que alguien como Naruto casi había acabado con su vida, con ayuda del Kiuby desde luego, ese chico era peligroso. Aun sin el Kiuby había notada el enorme chakra que poseía, y desde luego había mejorado como ninja.
Se arrepintió visiblemente de no haberle dado caza hace dos años, en su primer encuentro, entonces todo hubiera sido mas fácil con el. Pero ese maldito Jiraiya y el inútil de su hermano tuvieron que intervenir obligándole ha abandonar sin completar su misión.
Su hermano, el muy cobarde, también había dejado vivir a Naruto aun cuando el mismo le dijo, que la única manera de desarrollar el sharingan era matando a su mejor amigo.
Esperaba poder volver a encontrarse con el, era un cabo suelto, no podía permitir que otro uchiha andará por ahí, posiblemente también abría mejorado, pero no creía que hubiera alcanzado su nivel. Si que había otros desarrollos del Sharingan, quería saber si Susake había conseguido alcanzar aluno de estos.
Kakashi ya había demostrado que podía utilizarlo sin formar parte del clan, algo que realmente aun sorprendía al mismo Itachi, cuando se supone que los únicos capaces de obtenerlo son los descendientes del clan. Ese maldito Obito , le entrego uno de sus ojos y kakashi había conseguido adaptarse a el, incluso lo utilizaba y bastante bien.
Kiba se decidió a investigar el torreón, había dado ya tres vueltas en torno a el sin encontrar una posible entrada, decidió mirar con mas atención. Se dirigió por la zona donde Sasuke había desparecido, y observo la pared de piedra, por todos lados el musgo nacía prolifericamente, como es natural en un sitio de gran humedad, pero algo llamo su atención. Un pequeño ladrillo entre toda esa piedra, se distinguía por su falta de la susodicha hierba. Empezó a palparlo, primero con cuidado, luego mas confiado presiono en el suavemente, el ladrillo se introdujo activando algún tipo de mecanismo, la piedra se abrió lentamente dejándole pasar al interior.
Observo desde fuera antes de entrar, cuatro antorchas alumbraban el lugar, sus llamas bailaban al compás de la corriente de aire que pasaba por la entrada, haciendo que la sombra de Kiba se deformara con cada vaivén.
El suelo era de piedra, en medio de el una gran argolla sobresalía, dio unos pasos hacia ella, la argolla tenia forma de una serpiente mordiéndose la cola. Tiro de ella abriendo una trampilla, cuyas escaleras se perdían en la oscuridad del pozo. Pensó en coger una de las antorchas de la habitación, pero algo en su interior le dijo que era mejor que no tocara nada, bueno realmente toda su conciencia le decia que no debía estar haciendo eso solo. Pero era un chico impaciente, y no podía detenerse ante ese descubrimiento, se prometió para si que solo investigaría un poco y saldría de nuevo a su escondite, en el hueco del árbol a esperar la ayuda.
Con nuevos ánimos y su instinto de ninja empezó a bajar lentamente los escalones, a oscuras como estaba no distinguía muy bien el final de esas escaleras, apoyo su mano en la pared fría, sin luz la horizontabilidad y la verticalidad se confundían y necesitaba un punto de apoyo para mantener el equilibrio.
Por fin lego al fondo, todo seguía oscuro, estaba parado, dio un paso cautelosamente, y una antorcha se encendió a su derecha , dio otro paso y otra antorcha volvió a prenderse en frente de la primera peri un metro mas adelante, debía ser alguna técnica de iluminación, donde las antorchas se prendían conforme el caminante andaba.
Pudo distinguir un pasillo, y algo mas seguro empezó a caminar por el, conforme hubo pasado la primera antorcha esta se apago, dejando la oscuridad tras el.
No llevaba unos metros, distinguió una puerta, por la que unas voces traspasaban la madera y gracias al pequeño eco del pasillo de piedra pudo distinguir una conversación
-¡Vaya! Así que el pequeño kiuby, tubo un gran enfrentamiento con Itachi, desde luego ese chico no dejara de sorprenderme.
-Deberíamos tener cuidado con el, Orochimaru, seguramente quiera recuperar a Sasuke.
-Me preocupa mas los Akatsukis, - Orochimaru se interrumpió, por un ataque inesperado de tos, lo que indicaba el estado de su actual cuerpo, realmente era necesaria la transferencia, cuanto antes mejor.
-Por lo que sabemos solo les quedan tres demonios por recolectar, y no creo que tarden en averiguar donde esta el 8 colas.
-¿usted sabe donde se encuentra?- pregunto kabuto, aunque sospechaba perfectamente donde se encontraba, era desconfiado por naturaleza l que hacia en el un buen espía y su tendencia a no fiarse de nadie, le ayudaba a investigar el pasado de cualquiera que le rodeara, incluido Orochimaru.Pero como buen espía, sabia que la información era poder, por lo que fingiría estar en la ignorancia todo lo posible.
-Vamos, sabes también como yo donde esta- Kabuto no oculto la sorpresa e su expresión- no te sorprendas, se muy bien, que lo sabes, nada se escapa a mi control.
- Eres muy bueno en tu trabajo, y sabes que el 8 colas soy yo. Hace muchos años el demonio se apodero de mi cuerpo, y al no estar sellado, se fundió con mi alma, por lo que puedo decir que somos uno. ¿Por qué te crees que me fui de la organización?¿De verdad creíste que le tenia miedo a Itachi? Me fui cuando me enteren que iban a por los bijus, si llegaban a enterarse que yo era uno habría sido un desastre.
-¿Por qué no se encargo de ellos? Usted con el poder del 8 colas y todas las técnicas que conoce seguro es mucho mas fuerte.
-Tienes que aprender mucho kabuto. Deja que tus enemigos se maten entre ellos, Al final solo quedara uno.
Kabuto comprendió, los Akatsukis iban a por los demonios, ya habían quitado 6 del camino de Orochimaru, y por su parte ellos ya habían empezado a caer, según sus informes Kisame había muerto.
Mientras tanto Orochimaru se escondía como una serpiente.
Aun en el estado que se encontraba, Kabuto sabia que no era el momento de revelarse, pues le superaba en poder.
Un nuevo ataque de tos, volvió a recordarles, que aquel cuerpo se estaba pudriendo por dentro.
-Esta miseria no durara un o dos días mas.
-Lo se, esta todo preparado, iré a buscar a sasuke.
Ahora entendía Kabuto como Orochimaru había conseguido dominar la técnica de la inmortalidad, pasando de un cuerpo a otro, todo gracias a que el ocho colas era uno con el. Pero este las consumía por dentro, pudriéndolas, hasta que según Orochimaru había dado con el cuerpo perfecto el de Sasuke, y poseería una de las técnicas mas poderosas, el sharingan.
Kiba se asusto, si Kabuto salia de la habitación en ese momento seguramente le pillaría, busco un posible escondrijo, pero no vio nada al final solo se le ocurrió una cosa y esperaba que funcionara. Concentro chakra en sus pies, el suficiente, como para poder sostenerse en el techo de piedra, de aquel angosto pasillo.
Kabuto salía en esos momentos, cerrando la puerta tras de si, su experiencia como espía ninja, le decía que no estaba solo, se volvió y recorrió con la mirada todo el pasillo.
Kiba se puso nervioso, y rezaba porque no mirase hacia arriba, una gota de sudor empezó a resbalar por su frente, llegando hasta su nariz, donde se quedo bailoteado unos segundos, tras lo cuales la gota empezó a caer, a cámara lenta como si de una película se tratase. Kiba miro nervioso, la dirección que llevaba, justo a las gafas de kabuto.
Este al no ver a nadie en el pasillo, se recrimino por su desmesurada desconfianza, nadie podía llegar hasta allí, sin que ellos se enteraran, dio media vuelta y se fue con paso ligero en busca de sasuke.
La gota se estrello contra el frió suelo de piedra, en el momento justo que Kabuto desaparecía, haciendo salir de la boca de su dueño un largo suspiro.
Kiba decidió no tentar mas a la suerte, y con la información que disponía se dirigió a su escondrijo, en el hueco de aquel árbol retorcido.
Alguien llamo a la puerta de Itachi.
Con reticencia, el Akatsuki se aproximo a ella, y la abrió.
-¿Qué quieres Deidara?
-Prepárate, nos vamos de caza, tu, yo y Sasori.
