N/A: ¡Chicas, las amo con todo mi corazón! nunca crei que este Fics gustara tanto :).
Bueno a lo nuestro.
Muchas ya me han tirado ideas para el Fics y de verdad me agradan ¡Gracias! hasta me causan gracia las ideas que me dan para pareja de Inuko.
Hay una lectora que quiere que Inuko se quede con Yuki, mientras que otras les gusta Inuko con Yuna. Mi hermana piensa que debería quedarse con Rumiko, porque fue su primera amiga XD. Me matan chicas ¡Son geniales! Pero lo dejaremos para más adelante, recuerden que Inuko es solo un niño xD.
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ATENCIÓN: Les advierto que en este capitulo es muy probable que me odien T-T, desde ya pido disculpas y ¡No me maten!.
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Capitulo 10:
Inuko Pov´s.
No era que Inuyasha me estresaba o ya me estaba cayendo mal, solo era algo molesto y bien baboso. Digo, nos estamos conociendo. Siendo algo parecido de un intento de "Padre e hijo". Pero creo que Inuyasha se esta pasando de la cuenta, porque se que la época antigua es peligrosa y más siendo yo solo un niño de la época moderna y lujos, pero no hace falta estar siempre fijándose todos mis movimientos y cuidarme como si no supiera ni caminar.
Pero en verdad era molesto, ya parecía una burla.
Por eso engañe a Inuyasha diciendo que tenia hambre y que si podía ir por algo de fruta para desayunar, asi podría escaparme hacia la cascada. Ya que el olor confundiría mi aroma y al menos estaría solo unos cuantos minutos.
Al llegar a la parte alta me sente en la orilla, me saque los zapatos que Miroku me había dado de su cuñado y meti mis pies en el agua.
—Aaah, se siente bien... —esclame totalmente relajado.
Los zapatos me molestaban solo un poco, pero no iba a ir descalzo por el bosque como Inuyasha lo hacia. Odiaba cuando esas pequeñas piedritas se clavaban en mis pies.
De pronto siento mi cuerpo tensarse, oigo algunos ruidos extraños entre los árboles. Un aroma agri-dulce llena mis fosas nasales. Salgo del agua alerta y miro a mi alrededor cuando de repente aparece un youkai con forma de dragón. Tenia casi la misma altura que Inuyasha y su cuerpo rojizo era ancho, con dos alas pequeñas y una cola con grandes escamas sobresaliéndole.
—Hanyou, vendrás conmigo ahora mismo... —digo con voz ronca y fría, yo le miro serio— Mi ama te espera, asi que ven ahora... —me ordeno mientras me estiraba su mano.
¿Y ahora a este que le pasaba? yo me rei suavemente en su cara, el demonio me vio confundido y enfadado.
—¿Que te crees? ¡Yo no ire a ningún lado contigo, lagarto feo! —le rugi con burla, si algo me enseño mi madre, era que no debía irme con desconocidos y mucho menos con demonios dragón.
El dragón se enfado con mis palabras, pude ver como un hilo de humo salía por su nariz y de entre sus afilados colmillos salían chispas de fuego. Sabia que estaba en problemas ¡Que tonto soy! no debi alejarme de Inuyasha, ahora estaba en unos verdaderos aprietos.
—Como quieras hanyou, yo te he dado la opción de que me siguieras a voluntad... —dijo tranquilizándose, yo nege varias veces.
—¡Khe! ¿En verdad creías que me iria contigo solo porque me lo ordenabas? —le pregunte ironico— ¡Y ya deja de decirme hanyou! Tengo nombre ¿Sabes? —le dije molesto, el dragon se rio.
—Como digas... ¿Cuál es tu nombre, hanyou? —dijo este burlon haciéndome enojar, solo deseaba ser más fuerte. Asi podría callarlo de una buena vez.
—Me llamo Inuko... —le respondí con un suave gruñido, el youkai asintió y se dio media vuelta.
—Soy Lacayo, niño. Es mejor que cuides tu espalda, por que la próxima que te encuentre no dudare en llevarte conmigo... vivo o muerto—me amenazo para lugo volver a meterse en el bosque.
Cuando lo vio desaparecer entre la maleza sentí como mi cuerpo se relajaba de inmediato. Ese tipo me dio miedo, porque no era nada comparado con lo que me había enfrentado antes.
Porque no podía comparar a los tontos niños y adolescentes con los que he lidiado en la otra época y nada que ver con lo que fue pelear contra los demonios gato, Taishita y Taishiko.
Suspiro pesadamente y me pongo los zapatos otra vez, puedo sentir el aroma de Inuyasha acercándose.
Fin Inuko Pov´s.
Cuando Inuyasha volvió al campamento y noto la falta de su cachorro, maldijo varias veces por lo bajo. No entendia porque ese niño le gustaba adentrarse al bosque justo en los momentos cuando él estaba ausente.
—Se nota que Inuko es hijo de Kagome... —pensó divertido y al mismo tiempo molesto, porque temia que a su cachorro le sucediese algo y él no pudiera ayudarlo.
Pero grande fue su alegría al verlo al pie de una cascada, estaba mirándolo con cansancio y algo serio ¿Qué le pasaba a ese niño loco?
—Oye, ¿Por qué te fuiste asi como si nada, mocoso? —le reprocho cuando llego con él— Es peligroso que andes... —quizo decir el ojidorado hasta que fue interrumpido por el pequeño hanyou.
—Si, lo se. Pero si no me dejar ir al bosque nunca sabre defenderme solo...—le explico el oji-dorado mientras se cruzaba de brazos y hacia un ligero puchero.
Inuyasha lo miro serio varios segundos y luego dio un largo suspiro, ese niño le crispaba los nervios.
—De acuerdo, cachorro... —dijo mientras él tambien se cruzaba de brazos— Pero no puedo dejarte ir a donde quieras sin ningún arma con el cual puedas protegerte... —le dijo, Inuko lo miro con sus ojitos brillantes.
—¿Me dejaras usar a Tessaiga? —pregunto ilusionado, mientras apretaba sus manitos y las llevaba hasta su pecho con ilusión. Inuyasha se giro de medio lado y sonrio suavemente sin que Inuko lo notara.
—No precisamente, pero dejare que te quedes con ella cuando crescas... —le aviso.
Tal vez esa no era la respuesta que quería, pero Inuyasha le había dicho que cuando fuera mayor él podría quedarse con Colmillo de Acero y aunque faltaba mucho para ello no podía evitar ilusionarse.
No podía esperar para volver a la aldea y decirle a Yuna y a Yuki que él era El heredero de Tessaiga.
La alegría hizo al pequeño peliplateado correr hacia Inuyasha y abrazarlo suavemenete. El hanyou mayor se había quedado sorprendido, pero aun asi sonrio ante esa muestra de cariño por parte de su cachorro.
—Oye, volvamos a la aldea ¿Si?. Recuerda que debes volver a la otra época para asistir a la escuela... —le recordó Inuyasha con algo de pesar, pero entendia que los estudios eran importantes en el futuro y quería que Inuko fuera como Kagome.
El niño hizo un mohín pequeño y termino asintiendo. No le gustaba la escuela, pero el pensar que volveria a ver a Rumiko y a Kiseki le alegro ¡Tenia tantas cosas por contarles!.
/Época Actual/
Kagome, recostada en su cama y con sus ojos chocolates fijos en el techo, no dejaba de pensar en lo sucedido con Kurama. Ese beso aun estaba en su mente, haciéndole sentir sentimientos que nunca volvio a creer poder sentir por alguien más.
Flash Back
El pelirrojo aumente el beso tierno y suave a uno más apasionado y exigente, sostuvo a su compañera desde la cintura y la acerco mucho más a él. Kagome solo se dejaba hacer, se había perdido en ese mar de emociones y que extrañamente lo sentia totalmente nuevo. Kurama no podía estar más emocionado, cuando sus labios tocaron los dulces de su Kagome no pudo resistirse más. Tuvo que intensificar el beso, la ex-miko entre abrió sus labios dándole una clara invitación y Kurama no se hizo el rogar. Atrapo sus labios mordiendolos suavemente y subsionandolos.
El pelirrojo no se hizo esperar y adentro su lengua en la boca de la mujer, buscando la suya. Sus lenguas se rozaban con deseo, los dos exploraban la boca del otro con pasíon y cariño.
Las manos de Kagome dejaron de estar en la nuca de Kurama para pasar a la espalda de este y enterrar sus dedos fuertemente.
Ambos sabían que lo que estarían por hacer estaría mal, muy mal. Pero en verdad eso ya no les importaba, ya no querían pensar en nada.
Ni en donde estaban.
Ni les importaban Inuyasha, Erza o quien fuera.
Solo querían disfrutar de ese momento suyo.
Aquello no tenía ningun sentido, se habían dejado llevar. Pero... ¿Por qué lo habían echo en realidad?. Ninguno quería averiguarlo ahora, eso lo dejarían para más tarde.
Kagome se separo solo un poco de la boca de Kurama para recuperar el aire perdido, sus mejillas estaban suavemente ruborisadas y con la respiración acelerada. El hombre oji-plata atrapo nuevamente a la mujer entre sus brazos y la sentó en la mesa. El pelirrojo sabia que debía detenerse, no quería que ella pensara que solo se estaba aprovechando. No quería que después lo odiase por todo lo que estaba pasando, no soportaría su rechazo.
Pero cuando entre abrió sus labios para disculparse fue ella quien esta vez le devoró con un demandante beso, él no puso resistencia alguna. Iba a dejar que ella hicise lo que quisiera.
Kagome se sentía en el cielo, el paraíso.
—Kura...ma —gimio la azabache por lo bajo cuando él empezó a deslizar sus besos por su cuello.
Ella no pudo más que aferrarse a los hombros anchos de su mejor amigo. Se sentía tan bien, se...
*Riiing Riiing*
El teléfono de la casa había sonado cortando el silencio de los amantes y sacándolos de su apasionado momento. Ambos se separaron sonrojados y nerviosos, Kagome se bajo de la mesa y prácticamente corrió hacia el teléfono para poder atenderlo y maldecir a la "bendita" persona que los interrumpio.
—¿Hola? —dijo de mala gana, estaba roja de la vergüenza y de la molestia. Deseaba poder voltearse y ver a Kurama, pero no podía. Estaba muy apenada por lo sucedido con ellos.
—Kag, soy Ayumi... —dijo la dulce voz de su amiga, Kagome suspiro tratando de relajarse y sonar amable y normal... Aunque le costase.
—¡Hola, Ayumi! —respondio como habitualmente lo hacia, la mujer en el otro lado de la línea no noto nada extraño en su amiga de la infancia.
—Kag, estuve hablando con Kiseki y me estuve preocupando... —hablo ella, Kagome le presto atención—Pues él me dijo que Inuko no a estado presente en su casa y no quería pensar equivocadamente pero... ¿Podrias decirme que es lo que esta ocurriendo? ¿Es algo malo? —se notaba la preocupación en la voz de la pelinerga—Sabes que yo puedo ayudarte en lo que sea, solo tienes que pedírmelo... —le hizo saber Ayumi, Kagome sonrio ante la manera se ser de su amiga.
—Tranquila, Ayumi... Inuko esta bien solo que... —Kagome corto su dialogo y vio de reojo a Kurama—Mmm... mejor ven a mi casa y te lo contare todo con más detalles ¿Si? —le pidió.
—¡Claro, Kag! Sabes que adoro visitarte... estare allí cuanto antes—le dijo Ayumi feliz— ¡Chao! —
—Adios... —se despidió la ex-miko.
Fin Flash Back.
Después de la charla con Ayumi por teléfono la cosa se puso tensa, le apenaba tener que hablarle después de lo ocurrido en la cocina. Pero había sido Kurama quien había dado el primer paso. Él se había acercado a ella y con un suave beso en los labios se despidió de ella, prometiéndole que hablarían más tarde. Kagome se había sentido feliz, el echo que de Kurama le entendiera le había alegrado. Pero ahora quedaba una cosa más por hacer.
Pues Ayumi venia para su casa y era obvio que debía hablar sobre el tema.
*Diiing Dooong* (N/A: Si lo se, que original ¿No? -ironico-)
—Creo que llego la hora... —susurro apesadumbrada.
/Época Sengoku/
Inuko les platicabaa sus dos nuevas amigas sobre la noche que paso junto a Inuyasha y el echo de que algún día, cuando fuera mayor, él se quedaría con la poderosa Tessaiga.
—Ya deja de presumir tonto, mejor juguemos con la nueva pelota que mi padre nos regalo —comento Yuna algo molesta, pues se suponía que habían venido al monte a jugar. No a escuchar a Inuko fanfarronear.
—Solo estas celosa... —le dijo Inuko a la pequeña taijiya con burla, de pronto sintió el pelotazo en su cabeza— ¡Auch!... —se quejo mientras tomaba la pelota entre sus manos.
—Estas tocado... —le aviso Yuna con cierta malisia infantil— ¡Corre Yuki! —le dijo a su hermana mientras corria colina abajo.
Su hermana gemela corrió siguiéndola, tratando de huir asi del hanyou con la pelota.
Inuko sonrio con altanería, sabia que seria muy fácil darle a una de ellas desde donde estaba o simplemente de un salto llegar hasta ellas y darle con la pelota. Pero no iba hacer ninguna de esas opciones. Porque ellas eran humanas y podría dañarlas, tendría que ser "suave" sino quería lastimarlas.
Asi que con rapidez bajo la colina siguiéndolas y amenazándolas con la pelota roja. Ellas solo reian y gritaban, era muy gracioso ver a Inuko perseguir a Yuna y a Yuki con la pelota como si esta fuera un arma letal.
Por fin Inuko golpeo suavemente a Yuki, haciendo que ella fuese la que persiguiera a sus presas.
Estuvieron jugando de esa manera toda la tarde, hasta que la última en quedarla fue Yuna. Pero mientras trataba de tocar a Inuko, esta tropeso haciendo que la pelota rebotase lejos.
—Hermana ¿estas bien? —le pregunto preocupada Yuki.
—Si, estoy bien... —respondio la castaña mientras se levantaba.
—Ire por la pelota... —les dijo Inuko mientras corria hacia ella, pero antes de llegar pudo ver como unos adolescentes la tomaban— ¡Oigan, pásenla! —les aviso Inuko, para que supiera que el juguete les pertenecia.
Uno de ellos, con pecas en la cara, negó divertido.
—No, ahora es nuestra... —dijo con burla mientras se daba media vuelta para marcharse con sus amigos quienes reian de la situación.
—¡Oigas, eso es nuestro! —rugio enojada Yuna, pues ella era la hermana con más carácter.
—Si... —le afirmo su hermana, Yuki no era violenta como lo era su hermana.
—¿Qué no entendieron lo que Mamiya-san a dicho? —dijo otro adolescente de pelo azul— Esta pelota ahora es nuestra... —
—Si no quieren que les de una paliza, es mejor que regresen la pelota —gruño Inuko, el grupo de adolescentes se habían intimidado por ellos, menos el líder.
El joven que sostenia la pelota solo dio una mueca de burla y arrojo entre los matorrales el rojo juguete.
—Ve por ella, niño bestia... —dicho esto el grupo se fue, dejando muy confundido a Inuko.
Yuki y Yuna corrieron en busca de la pelota que Miroku les había regalado para que jugasen juntos, pero Inuko se había quedado aun en su lugar pensativo.
Las hermanas volvieron con el hanyou desilucionadas, entre sus manos traían una totalmente desinflada pelota roja. Yuki estaba con esa expresión triste y Yuna con una mirada totalmente molesta pero a la vez de tristeza. Inuko apretó sus manos con fuerza, esos idiotas habían arruinado su tarde.
—Ya dejen de hacer esas caras —les demando, no les gustaba que sus amigos estuvieran tristes— Cuando vuelva a mi época les prometo que les traeré otra pelota para que jueguen... —les prometio.
Yuki no pudo más que brincar de felicidad y darle un fuerte abrazo a Inuko, este termino todo sonrojado pero aun asi le sonrio. Yuna, en cambio, solo le sonrio con cariño. Asi los tres amigos se volvieron a la aldea.
/En la aldea de Kaede/
Kagome había llegado antes de lo esperado, pues esperaban que ella llegara antes del anochecer. Pero al parecer ella extrañaba mucho a su hijo, como para poder seguir esperando.
—Tranquila, Kagome... ya llegaran —le tranquilizaba Sango a la ex-miko.
—Ya llegaron... —aviso Inuyasha, quien desde que Kagome llego se había mantenido alejado y callado. Como si con solo pronunciar una sola palabra, la azabache lo castigase de alguna forma cruel.
Miroku, Sango, Inuyasha y Kagome salieron para resivir a sus hijos. Pudieron ver como las gemelas venían hablando, mientras que un distraído Inuko caminaba a su lado.
—¿Qué le pasa a Inuko? —pensó Inuyasha preocupado. Kagome había tenido el mismo pensamiento.
Cuando los niñas pudieron verlos corrieron hacia ellos, mientras estiraban sus manos en un saludo.
Inuko no los había notado al principio, pero al oler el aroma de su madre levanto la vista encontrándola y no dudo en correr hacia ella.
Cuando se produjo el encuentro, Kagome se inclino suavemente. Inuko se abrazo a los pies de ella y la azabache le acariciaba suavemente su cabellera plateada.
—Niñas... ¿Qué sucedió? —pregunto curioso Miroku mientras sostenia lo que antiguamente había sido una bella pelota roja.
—Unos tontos jóvenes nos la quisieron robar y al no poder hacerlo la arrojaron contra unos arbustos con espinas... —les conto Yuna molesta, mientras se cruzaba de brazos.
Los adultos se sintieron mal al escuchar sus palabras, pero por suerte no había pasado nada grave. Se podría comprar otra pelota y listo, pero ya no dejarían ir a sus hijos al monte y verían quienes habían sido los adolescentes abusones.
—Mamá... —le llamo Inuko, Kagome le presto atención viéndole con ternura— ¿Qué significa niño bestia? —pregunto dejándola sorprendida a ella y a Inuyasha.
—¿D-de donde... sacaste eso? —le pregunto asombrada.
—Es que los jóvenes que nos molestaron me llamaron asi... —decía inocentemente— ¿Qué significa, niño bestia? —volvió a preguntar para saber.
El antiguo grupo recolector de fragmentos vio la escena con cierta tristeza, Inuko aun era muy inocente como para saber como eran las cosas en esta época.
Kagome se inclino más hacia su hijo y le beso la coronilla con amor.
Inuyasha, en cambio a los otros, estaba paralizado. Algo dentro de él le hizo re-vivir una escena de su niñez. Donde él le preguntaba lo mismo a su querida madre y ella no hacia más que llorar de tristeza. Ante ese recuerdo tuvo que cerrar fuertemente sus puños. Estaba enojándose y su youki estaba saliéndose de control, tuvo que huir sino quería dañar a nadie.
Y mientras huia hacia el árbol sagrado, aun en su mente quedaba esas frías y duras palabras que su cachorro habia mencionado.
—Mamá ¿Qué significa niño bestia? —
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N/A: Entendere si quieren darme con Osuwair T-T, pero créanme es necesario.
Seguramente se preguntaran ¿Cómo es que Inuyasha no olio a Kurama en Kagome? o ¿Qué charla abran tenido Ayumi y Kagome?.
Pues estas se responderán en el siguiente capitulo con un corto Flash Back ;)
¡Gracias a todas, las amo!
