Capitulo X- Sin Luna ni Sol...


Golpeo con todas sus fuerzas la húmeda piedra de su cueva, desquebrajándole. Sintiendo como la sangre recorría sus manos empapándole, y goteando en sus afiladas garras.

Ahora entendía todo, quien era ese sujeto del abrigo rojo.

Lo reconocía al verle junto a Merceia, antes de que la rubia le descargara el arma al intentar darle. Era ese maldito sujeto.


FLASH BACK/.. …

Ella era lo único que iluminaba sus noches a parte de la luna, era a quien había buscado desde mucho tiempo atrás. Ella, era su mitad opuesta.

Ella era la noche, y él, era el sol y las estrellas. Y ambos estaban unidos desde muchos siglos atrás, pero ahora ella se comportaba de manera diferente.. ¿Qué era lo que pasaba con ella?

La notaba extraña, secreta, sigilosa.

Una noche le siguió sin que ella se diese cuenta; desde las montañas donde ellos habitaban, hasta los valles de muerte, que ya habían sido testigos de otra batalla entre los humanos para hacerse poseedores de esas tierras. Pero los humanos no eran amenaza alguna para seres como ellos. No para él, Araco.

Miro cómo su amada descendió al suelo, entre armas rotas y tiradas en la tierra, y entre cuerpos masacrados y mutilados. Cercas de aquella creatura que sostenía entre sus mandíbulas un trozo e brazo mutilado a medio comer, reconoció a ese ser sin siquiera tener que agudizar su vista. Era Dracula, el nosferatu, el vampiro.

Al parecer la masacre había sido para alimentarse. El vampiro y Merceia se miraban.

—Dracula. —Escucho de los labios de su amada.

El vampiro tan solo sonrió, mostrando los afilados dientes cubiertos en sangre. Un hilo de sangre broto, resbalando por su barbilla. La arpía se acercó hasta él, lamiendo el hilo de sangre, dirigiéndose hacia los labios del vampiro, besándolo. Él no alejo, por el contrario, le respondió con lujuria.

Araco se dejó llevar por los celos y la ira que le provocaba la traición de Merceia, no dudo en atacar al vampiro.

Dracula (Recuerden que Van Hellsing aún no lo capturaba), ya había sentido la presencia de Araco desde que llego a escondidas para espiarles. Al ver a Araco acercarse rápidamente, se alejó de Merceia, golpeándole tan fuerte para tumbarle al suelo.

Araco les miro a ambos con odio, poniéndose en pie y golpeando repentinamente al vampiro con sus alas; haciéndole derrapar por la tierra metros atrás. Dracula tan solo sonreía, pero su rostro cambio a uno de ira al ver las afiladas plumas en forma de dardos enterradas en su piel. Las miradas de ira de ambas creaturas chocaron.

Ambos seres atacaron, terminando por entrelazar sus manos; empujándose el uno al otro en una batalla de fuerza. En la cual Araco perdía al sentirse retroceder, derrapando en la tierra poco a poco. Merceia tan solo les miraba, sin poder hacer nada para poder pararles a ambos.

Araco al sentirse retroceder golpeo con sus alas al vampiro de nuevo, dándole al final un zarpazo lo suficientemente fuerte para hacer sangrar a Dracula del rostro. Él cual al sentir el líquido recorrer su mejilla, enfureció aún más.

Dracula, convocando a las sombras, sometió a Araco; estrujándoles con ellas. Tomo su cuello apretándole, haciéndolo tronar mediante más presión daba a su mano. Araco le miraba con los dientes apretados, encajando sus orbes azuladas en las rojizas del vampiro.

Envolviéndose en sus alas pudo evitar la que la presión de las sombras siguiera estrujándole. Se escabullo por la parte de debajo de sus alas, escapando de las sombras, liberándose de su prisión.

Esquivó el resto de las sombras que le seguían y envestían tratándolo de aprisionar de nuevo. Dracula pudo esquivar la patada que Araco intento darle, pero no pudo escapar de nuevo de sus plumas; las cuales rasgaron una parte del abdomen del vampiro, con todo y ropas, haciéndole sangrar. Para nuevamente ser golpeado por Araco, en un golpe que le hacía retroceder de nuevo.

Merceia miro como el cielo ya comenzaba a aclararse, para abrir paso al nuevo día.

Dracula atrapo a Araco de los pies con las sombras, impidiéndole moverse e incluso volar. Se acercó a él, atrapándole del cuello con ambas manos y convocando al perro demoniaco Baskerville. Pero no logra exterminarle.

Al ver la luz del día aproximarse, soltó a Araco y convirtiéndose en murciélagos abandono el lugar. (Aclaraciones al final del capítulo).

FIN DEL FLASH BACK/.. …


Aun dormía en su cama, recuperando las horas de sueño que la misión de anoche le había quitado. Gracias a su trabajo como líder de la Organización, los desvelos de ese tipo ya eran comunes para ella; afectándole mínimamente.

Después de lo de anoche, no quiso sacar a flote nada referente al tema sobre la arpía. No es que le interesara, pero era obvio que en una parte de ella sí, ya que sentía un malestar interno. Algo que le hacía enojar y a la vez le dolía.

¿Pero qué rayos era lo que le estaba pasando?, ella no sentía nada por Alucard, era estúpido. Lo único que sentía por él era una clase de aprecio por haberle salvado la vida cuando tenía doce años, no era nada que tuviese que pasar de allí.

Se maldecía por tener ese tipo de pensamientos recorriéndole la mente, justo cuando debería estar sumergida en un sueño profundo, preparando lo que harían en la misión de esa noche. Pero, no podía evitar quitarse esa imagen de él besándose con aquella creatura. Siempre que intentaba conciliar el sueño profundo era lo que a su mente llegaba.

Bufo tratando de dormir.


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Hace tiempo que ya se había despertado, pero estaba tan relajado en su ataúd que aún no había decidido salir de él.

Con los ojos cerrados, aun divagaba en su mente lo de anoche. El comportamiento de su amo había sido algo que no había visto desde aquella vez que llego a la Organización con la chica policía en brazos. Sonrió divertido.

Anoche cuando llegaron al lugar que se hospedaban, su amo ni siquiera recordaba que él le había abrazado por todo el trayecto del camino, hasta llegar a la sala. Solo le soltó cuando ella le amenazo con dispararle a la cabeza si no desaparecía de su vista en ese instante, cosa que al ver sus ojos llenos de enojo no dudo en hacer. No porque no tuviese miedo a que ella le disparara.

Ahora la notaba confundida, enojada en parte con él, y en otra parte con ella misma. Carcajeo levemente poniéndose en pie desapareciendo del sótano frio y oscuro. Para aparecer en la habitación donde Integra trataba de conciliar el sueño.

Ella no tuvo ni siquiera que abrir los ojos para saber que se encontraba ya en su habitación para fastidiarle.

—Largo. —Le dio la bienvenida Integra.

Sonrió al verle acurrucada entre las almohadas y las sabanas, corriéndole ya de su habitación.

Sin hacer caso a lo que su amo le había ordenado, se acercó a la cama de ella, acostándose al lado de su amo.

Integra ni siquiera saco su cara de entre las almohadas, tratando de conciliar el sueño por una media hora más. Pero si el estúpido de Alucard la molestaba no dudaría darle con toda la artillería que yacía bajo su cama. No estaba de humor.

—Estas molesta. —no fue una pregunta, fue una aclaración.

Integra se sorprendió ante el comentario, para pasar a la ira.

Le miro, desenfundando el arma que estaba bajo su almohada y apuntando a la cabeza de su ciervo. Lista para dispararle ante el más mínimo movimiento. Sin darle una respuesta.

Pero no conto en la situación que se encontraba, ya que solo con un movimiento rápido Alucard ya se encontraba encima de ella, que yacía boca abajo, impidiéndole moverse. Sujetando sus brazos a su lado, en especial la mano que sostenía el arma, para que evitara que ella le disparara.

—Suéltame! —Ordeno fríamente, mirando al vampiro con ira.

—No, hasta que me digas el ¿porque estas molesta? —menciono viéndola bajo de él.

—No tengo nada que decirte. —Le miro fríamente.

—Entonces.. —sonrió viéndole.

—¿Entonces?

—Ó contestas mi pregunta ó te resignas a dormir un par de horas así. —sonrió victorioso al saber que el orgullo de la mujer no le aria contestar.

Integra miro su estúpida sonrisa de victoria, maldiciendo estar así de inmune, sin poderse mover; si no se encontrara atrapada así de seguro ya le habría terminado de descargar el arsenal. Y lo peor de todo era que sabía bien que no se iría sin una respuesta por tanto que le amenazara o le gritoneara. Cuando Alucard se proponía a ser un fastidio, lo era.

Se relajó cerrando los ojos de nuevo, acomodándose en la almohada; pero sin dejar de empuñar su arma. Sintiendo como extrañamente esos pensamientos que le atormentaron por todo el rato se desvanecían. Haciéndole pasó al sueño total y tranquilo.

Alucard al ver a la mujer dormitar sonrió, acomodándose en su espalda, colocando su barbilla en la cabeza de Integra. Sin soltar en especial la mano que sostenía aun el arma, para prevenir que le disparara.

Ambos se quedaron profundamente dormidos, incluso hasta Roset quedo extrañada al no recibir respuesta alguna al tocar en la casa. Pasando otro "tipo" de pensamientos por su cabeza. Obto por dejarles solos por ese día.


Fin del capitulo 10!

Primero que nada, perdonen el retraso; tuve algunos problemas con la pagina para poder subir el capitulo desde la semana pasada y asta hoy se soluciono.

Aclaración: en el momento que Alucard desaparece por la llegada de la luz de día, es por una razón.

La razón es que (para lo que ya han leído el libro de Dracula), al aun no ser capturado aun por Van Hellsing, Alucard no tiene la mayoría de los poderes ni la resistencia con la cual le conocemos en el anime. Una de ella es la resistencia a la luz del sol.

La cual se le agrego tal habilidad hasta que fue capturado, y objetivo de experimentación.

Quiero agradecerles como siempre el seguir esta historia y por sus reviews a:

Palomixta

Y a: miguel. puentedejesus

gracias chicos por sus reviews y nos vemos este jueves ;)


Zak -La Dama de Hielo-