Ha pasado un buen tiempo. Lo cierto es que no contaba con la disposición o las buenas ideas para actualizar la historia. Y no me gusta hacer cosas a medias. De allí nace la mediocridad. No estoy en posición de hacer promesas sobre cuando pueda volver a subir otro capítulo, solo espero que este sea lo suficientemente interesante para compensar en algo la espera. Gracias a todos por sus comentarios, los leo todos y ayudan bastante en mis momentos oscuros.
Era un día soleado, tan poco habitual en Londres que mucha gente pausaba lo que estaba haciendo para salir a la calle y contemplar el cielo despejado con cierto asombro y murmullos excitados.
Hermione Granger estaba saliendo de su casa, preparada para regresar a la escuela y sin poder sacudirse un mal presentimiento de la mente… la opresión en su pecho era una constante desde la noche anterior. Su madre estaba cerrando la puerta y su padre hacía rato que salió a alistar el auto, todo tan rutinario y normal que le daba un falso sentido de seguridad, la manta que ofrecía la rutina no era suficiente para acallar su mal presentimiento.
…
La búsqueda, a estas alturas era una pérdida de tiempo si le preguntaban a ella. Con sus planes de grandeza amenazados por un chiquillo inmaduro, Molly Weasley no era una campista feliz. No veía la hora en que el chiquillo Potter creciera para casarlo con Ginny y tener acceso a sus bóvedas en Gringotts. Hasta el momento lo único que le habían sacado eran los libros de Lockhart que les regalo en esa firma de autógrafos… unos libros no eran suficiente incentivo para el riesgo que estaban corriendo. Y Dumbledore lo sabía.
La única razón por la que seguían con toda esta farsa era la promesa del futuro y la paga que les daba Dumbledore. Porque ciertamente el peligro superaba con creces las ganancias. Que su familia se convirtiera en blanco de los mortifagos, el incidente con el cachivache muggle que Arthur guardaba en el garaje por el que tuvieron que comprarle una varita nueva a Ron y el casi haber perdido a Ginny con todo el asunto de la Cámara de los Secretos eran cosas que le dificultaban terriblemente su actuación.
Y que Dumbledore los tuviese trabajando en turnos esclavizadores en medio de la búsqueda ciertamente no hacia maravillas con su humor. Debería estar en casa, relajada ya que todos los chicos estaban camino a Hogwarts pero en lugar de eso solo le quedaba peinar Londres buscando una aguja en un pajar. ¿El lado positivo? solo le quedaba revisar el banco sur del rio Támesis, y luego quizá podría irse a casa y prepararse una taza de té.
…
Con el plan puesto en marcha, una muy satisfecha Tonks caminaba por la costa, junto a un ceñido Dawlish que escrutaba a las personas a su alrededor, esperando encontrar a Harry entre las filas de sonrientes turistas.
_ ¿Estas segura que encontraremos algo útil aquí?- inquirió Dawlish por lo que parecía enésima vez.
_ Si- respondió Tonks siendo cuidadosa en fingir irritación- Cuando dividieron zonas de búsqueda nos asignaron esta área decidí empezar aquí porque a veces el lugar más obvio es el mejor escondite.
Por supuesto ella solo estaba distrayendo a Dawlish hasta que comenzara el evento principal, pero no haría bien a los planes que se distrajera. Hoy la actuación debía ser perfecta si querían tener éxito con la agenda. Dando una mirada escrutadora alrededor pudo reconocer al menos a diez periodistas entre la multitud, todos mezclados a la perfección entre los muggles.
Gracias a Merlín que Remus insistió en enseñarlos a armar conjuntos adecuados-pensó Tonks, sin quitarle la mirada de encima a Dawlish que a todas luces tenia pinta de desear estar en cualquier otro lugar. La fila de gente que esperaba observar la ciudad de Londres desde lo alto de la noria tendría un espectáculo digno de una película taquillera. Era difícil, contener la sonrisa retorcida que quería florecer en su rostro. Al fin, después de tanto tiempo, tenía ocasión de hacer algo grande y divertirse en el proceso.
…
_ Es tu ultima oportunidad para arrepentirte de esto, Prongslet- comentaba Sirius, quien sufría un grave caso de "nervios de último minuto". Remus le lanzaba miradas de soslayo y Regulus simplemente lo contemplaba con las cejas arqueadas.
_ Ya hemos discutido esto antes Padfoot, para que no queden dudas debo ser yo. De esa manera quedara una firma mágica que no podrán desacreditar y será el golpe perfecto para Dumbledore y la Orden de los pollos sin cabeza- Remus contuvo la risa ante eso ultimo y Regulus rodo los ojos (pese a lo impropio de esa acción).
_ Es que no quiero que te pase algo. ¡Por Merlín! ¡James me asesinaría!- A estas alturas Sirius sonaba algo desesperado… no era para menos, hace un par de días intentaba disuadirle de intentarlo.
_ Técnicamente solo volverás a verlo cuando mueras. Y por mucho que se esfuerce dudo que pueda matarte una segunda vez.- Enric dijo aquello con una sonrisa inocente… y un brillo en los ojos.
Sirius abría y cerraba la boca buscando como debatir aquello, Regulus le dedicaba a su hijo una mirada cargada de orgullo y una sonrisa socarrona a su hermano… Remus no era tan reservado y reía abiertamente con todo el asunto.
_ Nymphadora ya está en posición con Dawlish, igual los periodistas.- informo Remus, una vez se recuperó de la risa- y según el reloj solo nos queda una hora para que se acabe el tiempo.
Eso pareció disolver el ambiente ligero. Todos se prepararon. Sirius asumió su forma de animago y Regulus cambio algunos de sus rasgos para que no lo reconociera algún miembro de la Orden en caso de que estuviesen por allí. Cuando termino, Sirius se veía como un Golden Retriever, para indignación suya y diversión de los demás, resulta que Regulus sí que tenía un buen sentido del humor (solo que oculto bajo sus buenos modales y severidad)
Enric subió la capucha del conjunto que llevaba, el que consistía en pantalones demasiado grandes, sujetados con un trozo de cuerda. Una camiseta ancha, manchada y agujereada en algunos lugares que seguro tuvo mejores tiempos, sobre la cual llevaba una chamarra que parecía sacada de un basurero. Y unas zapatillas que hace algún tiempo fueron blancas pero ahora eran de un color amarillento y estaban deshaciéndose en algunos lugares atados con alambre en lugar de cordones. Y sus lentes… eran los que llevaba cuando salió de Privet Drive, reparados con cinta adhesiva.
Todo el conjunto preparado para causar una grave impresión en quienes lo viesen. Incluso el dinero que consiguieron en Gringotts eran billetes en mal estado, de la clase que esperas encontrarle a un mendigo o a algún jornalero que los guardara en el bolsillo donde se llenaban de sudor y mugre.
La primera vez que vio el conjunto, Regulus tuvo emociones encontradas. Satisfacción, y una ira arrolladora con quien sabe qué otra cosa, un tumulto mental que amenazaba con dejarlo mudo de la impresión.
Tomo un poco de tiempo recuperar el balance y asegurarse que su hijo estaba bien, con gente que lo amaba y que no tendría que enfrentar esos niveles de abandono nunca más.
Sirius contemplaba a Enric con una expresión inescrutable y a Remus se le escapo un sonido muy semejante a un gruñido.
Ahora, tan cerca de la actuación y con sus emociones bajo control. Regulus se concentró en lanzar los hechizos pertinentes a Enric, una vez terminado le dio un guijarro.
_ Este es tu portkey, apenas toques el agua vas a activarlo y te traerá directo hasta aquí, donde tenemos preparado el cuerpo que dejaremos. Y luego de eso tenemos solo 15 minutos antes de tener que usar el giratiempo. ¿Tienes todo?
Una rápida inspección de los bolsillos confirmo que sí. Los billetes, la lista de "lugares a los que ir antes de morir" un caramelo y un rollo de cinta adhesiva a punto de terminarse y una identificación, una con la dirección de Privet Drive, como un detalle de última hora pensado especialmente para los Dursley por Regulus y Remus, con algo de ayuda de Sirius.
_ Deséenme suerte, esta es la última vez que veremos a Harry- con esas palabras, Enric desapareció
Remus se dedicó a preparar "el cuerpo" que dejarían, era una copia exacta lo que lo hacía perturbador a muchos niveles, en olor, firma mágica, sangre… en todo. Ciertamente salió bastante costoso crear una réplica tan correcta y requirió de muchos expertos por no mencionar favores que Regulus cobro de ciertos círculos en los lugares adecuados. La ropa y los objetos en el cuerpo eran exactamente iguales a los que cargaba Enric, lo que costo otra suma considerable.
Sirius, en su forma de Golden Retriever se dedicaría a observarlo todo desde la costa del Támesis y si algo se desviaba del plan que tenían, serviría de distracción y elemento de apoyo a Nymphadora.
Con los últimos preparativos listos, se subía el telón de la obra final.
…
Las personas en Lamberth daban miradas de soslayo a un chico que caminaba entre ellos, de ropas andrajosas, demacrado y pequeño para su edad, avanzaba cabizbajo entre la multitud como intentando ocultarse de la vista. La mayoría de los que contemplaban aquello sentían lastima, unos pocos sentían desdén. De buen grado algunos transeúntes le hubiesen dado una que otra libra pero el chico no parecía estar pidiendo dinero. Avanzaba contemplando un trozo de papel y murmurándose a sí mismo. La escena estuvo sin cambiar al menos por unos quince minutos, cuando el chico alcanzo el London Eye, sus ojos de un verde opaco parecieron cobrar vida, como si una clase de fuego se encendiera en sus profundidades y algo parecido a una sonrisa surco sus labios agrietados.
Ni siquiera las miradas de soslayo parecían quitarle el ánimo, muchas personas que estaban en la fila para subir a la noria lo contemplaban con desagrado… cuando finalmente llego su turno para subir, nadie quería compartir asiento con él. El operador de la máquina, contrariado, intento negarse a que subiera pero el chico pago el precio de los asientos vacíos, con unos billetes arrugados y sucios pero que igual valían.
Solucionado el inconveniente, la maquinaria cobro vida enfrentándose al cielo gris de la ciudad, en la distancia los edificios ofrecían una visión maravillosa en contraste con el cielo. Todos los monumentos antiguos saltaban a la vista, compitiendo unos contra otros para captar la atención del espectador, los tripulantes de la noria que en su mayoría eran turistas, exclamaban emocionados y se escuchaba como las cámaras se disparaban sin cesar. Las risas y conversaciones entusiasmadas llenaban en aire con vitalidad, todo ello con excepción del compartimiento de nuestro chico. Ese estaba silencioso, la diminuta figura que parecía encogerse sobre si misma contemplaba el cielo con una expresión difícil de describir, sacando ese pedazo de papel que tanto le entretenía hacia unos momentos, pareció tachar algo… y pasaron muchas cosas en el último minuto.
La noria se detuvo en medio de exclamaciones de temor y sorpresa, en la base, el operario estaba entrando en pánico porque no encontraba una explicación para lo que pasaba. Cuando intento llamar por apoyo las líneas no funcionaban. Algunos de los controles empezaron a humear… a estas alturas el pánico de los pasajeros era notorio y se empezaba a formar una multitud a los pies del aparato. Pronto entre la multitud empezaron a aparecer individuos con conjuntos extraños-que aun en medio de la aglomeración y lo que tomaba lugar en lo alto del London Eye—llamaban la atención ganándose miradas cargadas de extrañeza y curiosidad.
Nuestro pelinegro andrajoso se preparaba para saltar pese a los gritos rogándole que cambiara de opinión. La multitud estaba sorprendida, algunos de los que la componían sacaban varas de madera que apuntaban hacia arriba y emitían luces extrañas que rebotaban de una especie de barrera. Todo aquello parecía una escena de película de ciencia ficción.
En medio de los gritos, se pudo discernir que el nombre de nuestro suicida era "Harry" y que por alguna razón era alguien importante… aunque el cómo alguien importante puede andar por allí en harapos y aparente desnutrición es algo que escapaba al entendimiento de la multitud.
El chico… Harry… no le daba cuidado a los espectadores, simplemente se lanzó al vacío… en ese momento pareció que se lanzaban fuegos artificiales por la cantidad de esos extraños rayos de clores que rebotaban contra la menuda figura del chico. Un anciano que parecía sacado del Señor De Los Anillos apareció a último minuto. Justo cuando el cuerpo del chico tocaba el agua. El aullido lastimero de un perro se escuchaba ahogado en el caos de la multitud, muchos de ellos portadores de esas extrañas varas de madera que ahora parecían inútiles. En medio de exclamaciones de terror y sorpresa, sus propietarios no eran capaces de usarlas. A lo lejos empezaron a resonar las sirenas de las patrullas de policía y las ambulancias, los agentes del orden empezaron a controlar la situación. Y un examen del cubículo de la noria donde se encontraba el pelinegro rindió resultados.
La obra, pese a que fue breve, cumplió el propósito para el cual fue concebida.
…
Caos, esa era la única palabra apta para describir el pandemónium que se desato tanto en el Londres muggle como en el mundo mágico. Con un impacto mayor en este último que en el primero, la sensación de abandono, completa desesperanza e indignación se cernía en las masas que exigían un responsable en medio de susurros apresurados en hogares, calles y oficinas. En una estación de policía de Lamberth, los agentes estaban en medio de un asunto verdaderamente engorroso, pues tenían en su custodia a muchos detenidos que no aparecían en sus registros. Esto bien podría convertirse en un asunto de seguridad nacional con el que ninguno de ellos sabía cómo lidiar.
Pero por suerte para ellos no sería algo que tendrían que solucionar, puesto que cuando estaban preparados para arrancarse los cabellos, dos camionetas negras se detuvieron en la entrada de la estación, los agentes que bajaron de ellas eran claramente personal al servicio directo de su majestad, dos guardias elite escoltaban a una mujer con traje de ejecutiva y aspecto severo.
_ Por orden de su majestad, todos los detenidos en el incidente de Lamberth deben ser puestos en nuestra custodia inmediata. Sus efectos personales deben mantenerse a distancia en el momento del traslado de los sospechosos. Establezcan un perímetro de seguridad. Las órdenes son disparar a todo lo que se mueva en los alrededores y traspase la seguridad.
Los buenos agentes se sentían tranquilizados al obedecer instrucciones de sus superiores, ese alivio lo transmitieron cumpliendo con lo solicitado con una eficiencia rayando en la perfección. Sus mejores efectivos fueron desplazados al perímetro y los agentes restantes se dispersaron en cumplir la orden siguiente. Estaban felices de librarse de esos individuos, de dondequiera que hubiesen salido.
Con sus ropas raras e improperios indescifrables se ganaron la antipatía del personal de la estación y los pocos individuos que interactuaron con ellos en medio del pandemónium.
Lo único concreto de este caso es que la fiscalía y el servicio infantil tendrían mucho trabajo que hacer. Quizá alguna institución mental donde arrojar a uno o a todos los que componían ese grupo tan singular
…
Tonks se dio cuenta desde el momento en que Harry llego a la escena y aunque sabía que todo aquello no era sino una jugarreta estelar, sintió como se le estrujaba el corazón al ver a la figura menuda ahogada en harapos que se abría paso en la multitud. Dawlish estaba distraído por lo que no se percató de nada, no hasta que la noria se detuvo, era imposible no notar la magia en el ambiente que parecía emanar de cada adoquín bajo sus pies. A su alrededor empezaron a aparecer miembros del Departamento de Aurores y algunos integrantes de la Orden del Fénix, algunos de los cuales se quedaron en shock ante lo que veían, Tonks se sumó al tumulto fingiendo lanzar hechizos para "detener a Harry" pero en todo momento manteniendo un ojo en los muggles, subestimarlos no le haría ningún bien.
En efecto cerca del final, Dumbledore apareció y trato de traer abajo la barrera con todo lo que tenía para llegar hasta Harry que para ese momento ya había saltado y desaparecía en el agua, para ese momento los periodistas destacados en la multitud parecían tener suficiente material y hacían su silenciosa retirada, esa parte estaba saliendo de acuerdo al plan, incluso mejor. Sirius en su forma de perro se abría paso entre la multitud y se lanzaba al agua antes que las ondas causadas por la caída de Harry se disiparan.
Por supuesto que el juego de luces, la multitud de civiles y turistas aterrados no tardo en llamar la atención de la policía que luego de un reconocimiento rápido reconoció a los sujetos que resaltaban entre la multitud y los aisló para llevarlos detenidos, por supuesto con mucha resistencia por su parte. Tonks lo veía todo desde detrás de la cinta amarilla dispuesta por la policía, con el aspecto de una anciana cualquiera que acababa de salir de su casa para contemplar el escándalo.
Al menos la mitad de la Orden del Fénix estaba siendo arrastrada en patrullas de policía. Solo 5 Aurores cayeron en esta oportunidad y eso encendió las alarmas de Tonks. Seguramente Fudge estaba planeando algo si es que despachaba tan poco personal para algo tan importante. Mejor conseguía la forma de contactar a Regulus cuanto antes.
…
Cuando llegaron a Hogwarts y bajaron del expreso, el mal presentimiento de Hermione solo empeoro, llegaron al Gran Comedor a tiempo para la selección de los de primer año y la ausencia de Dumbledore fue la señal que Hermione necesitaba para aumentar su ansiedad. Los murmullos a su alrededor indicaban que muchos compartían su opinión. Pese a los esfuerzos de los profesores para mantener la calma se respiraba la tensión.
A medio sorteo del Sombrero Seleccionador una oleada de lechuzas se abrió paso cargando cartas y periódicos. Bien, definitivamente algo pasaba porque El Profeta solo sacaba una edición y generalmente era en las mañanas.
Y los gritos se escucharon apenas se desplego el periódico para una impactante primera plana. Estaba hecho para impactar con una foto de Harry cubierto en harapos y saltando desde lo alto del London Eye hacia el Támesis.
¡Harry Potter salta al vacío!
Queridos lectores, es mi lamentable deber informar que Harry Potter nos ha abandonado. Esta corresponsal se encontraba desplegada en el lugar de los hechos gracias a una misiva anónima que advertía de la presencia de Potter en el sitio. Mezclada entre los muggles, contemple como Potter cubierto en harapos y con aspecto famélico subía al artefacto muggle mejor conocido como "London Eye". Al principio parecía que solamente era un pasajero más que aprovechaba la panorámica desde las alturas, pero de repente el artefacto se detuvo en medio de exclamaciones de terror por parte de los muggles y Potter salió de su asiento después de desvanecer los vidrios y barras de seguridad. Efectivos del Ministerio de Magia, concretamente del Departamento de Aurores y al menos 10 integrantes de un grupo liderado por Albus Dumbledore en persona que se hacen llamar "La Orden del Fénix" fueron detenidos por lo que al parecer es la versión muggle del Departamento de Aurores. Muchos de ustedes se preguntaran lo siguiente: ¿Cómo fue que Potter consiguió suicidarse con toda esa gente allí? ¿Cómo fue que los capturaron los muggles? ¿Qué va a pasar con ellos ahora?
Cuando Potter se disponía a saltar, la magia parecía salir de todas direcciones y eso interfirió con las varitas de todos los presentes. Ninguno de los hechizos que se lanzaban podía alcanzar a Potter, la magia no parecía afectar a los muggles o sus artefactos. En cambio las varitas se convirtieron en poco más que objetos decorativos. El Ministerio no ha ofrecido declaraciones y el Ministro Cornelius Fudge no puede ser localizado hasta ahora.
En el resto del periódico se detallaba lo que había pasado. Y a quienes exactamente se llevaron los policías.
Hermione miraba aquello sin podérselo creer, alguien tan poderoso como Dumbledore debió ser capaz de salir de allí sin problemas. Cualquiera que tuviese la manera de contenerlo era alguien de quien tenía que cuidarse. De repente, deseo irse lejos. Un sentimiento desagradable le atenazaba la boca del estómago.
_ Eh… ¿Dónde demonios esta Malfoy?- al parecer Ron quería hablarle de nuevo. Pese a lo que pasaba a su alrededor el pelirrojo no parecía visiblemente afectado, cosa por la que Hermione quería estrangularlo. Se suponía que su mejor amigo acaba de suicidarse y Ron seguía atiborrándose de comida, por no mencionar que estaba pendiente de Malfoy… quien ahora que lo comentaba no estaba por ninguna parte.
Bien, quizá debería reconsiderar lo que sus padres querían y aceptar continuar con su educación no mágica. Así podría irse bien lejos antes de que el desastre estallara. Porque sin duda alguna eso pasaría.
…
Decir que estaba incomodo era poco, la casa estaba viva, respiraba e incluso hablaba si es que uno podía escuchar su voz, era una vieja casa temperamental que no tenía reparos en derramar la sangre de sus ocupantes si así lo deseara. El tipo de cosa que Draco solo conoció en los cuentos de su madre ahora cobraba vida. Pero esa amenaza latente no dejaba de hacerla una mansión magnifica. Con unos muebles exquisitos, parecía el tipo de lugar que solo habitaba la realeza.
Todo marchaba relativamente bien. Sus padres y Sev fueron instalados en el mismo pasillo, en habitaciones que estaban relativamente cerca una de la otra. Cada una encantadora a su estilo, tanto así que ni siquiera alguien tan quisquilloso como Sev pudo encontrar algo malo que decir al respecto. Aquello era una muestra de las tradiciones en su máxima expresión, la reconocida hospitalidad de la casa Black.
Claro está, aquello no podía durar.
Cuando Tiana (la elfina que los estaba guiando) llevaba a Draco a una habitación que estaba cerca de la de Sev, la puerta de la habitación se cerró apenas la abrieron y no hubo forma de hacerla ceder.
_ Tsk. Al parecer la vieja casa tiene otros planes para el joven amo- informo la criatura, dándose la vuelta y emprendiendo el camino, guiada quizá por la voz de la casa.
Draco, algo tenso, la seguía sin decir palabra, rogando que al día siguiente fuese capaz de encontrar el camino a través de tantos pasillos y salones, en cierta forma aquello le recordaba su primer año en Hogwarts, pero esa casa no podía ser comparada a algo tan gris como las habitaciones de Slytherin y los pisos inferiores.
Llegaron a lo que solo podía ser el ala principal, porque ciertamente Draco se quedó sin palabras ante todo el lujo, y eso era decir mucho para alguien que se supone creció rodeado con exceso del mismo.
Una puerta se abrió suavemente en la pared del fondo a la izquierda y si Tiana sintió sorpresa por la elección, no lo demostró.
Su baúl estaba al pie de una cama inmensa en la que parecía un pecado capital la idea de acostarse. Se veía tan suave que quizá estuviese hecha de nubes. Las paredes estaban pintadas de un suave tono pastel con un poco de verde mezclado aquí y allá. Era una habitación que gritaba a vivas voces "Siéntete en casa, bienvenido".
La mejor forma en que la casa le comunicaba que estaba contenta de tenerlo como huésped, y Tiana pareció notarlo porque el cambio en su actitud fue inmediato, aunque sutil. Ahora lo miraba como lo hacían los elfos en la mansión Malfoy.
_ Si el amo necesita alguna cosa, solo tiene que llamar y le será proporcionado en un instante.
Y la criatura desapareció sin emitir sonido alguno. Dejando a Draco a solas para admirar su nueva habitación. Y preguntarse qué era lo que pudo haber hecho para granjearse el aprecio de la vieja casa. Apenas acababa de llegar y ciertamente su madre tenía un reclamo mayor en el lugar...
El fuego de la gran chimenea a sus espaldas pareció crecer, como si de alguna manera la casa leyera sus pensamientos y no se encontrase satisfecha con ellos. Y ciertamente eso le dio un susto de muerte, cayo sentado sobre la cama con los ojos amplios… y como si pudiese presentir su miedo, el fuego se aplaco hasta volver a ser simples llamas.
Bien… al parecer muchas cosas estaban a punto de cambiar para siempre, una de ellas siendo la misma casa en la que se alojaba que era una especie de entidad sobrenatural todopoderosa con la habilidad de leer la mente y que por alguna razón que solo ella comprendía, decidió que Draco era alguien agradable. Y… su intuición le anunciaba que era una ella, pero se sentía mal comparar a la casa con su tía Bellatrix, si bien estaba algo intimidado por lo que contemplo desde su llegada, lo cierto es que toda la situación estaba hecha para ser intimidante… en especial porque su madre no fue muy comunicativa.
Solo cabía esperar la reacción de su anfitrión, aunque si se trataba de Sirius Black, Draco no pensaba ser capaz de entrar en su lista positiva. El hombre era el padrino de Harry Potter, el mismo con el que paso todos sus años en Hogwarts siendo enemigos y lanzándose maldiciones siempre que los profesores no los veían. Si Lord Black era Sirius Black, una cosa casi segura es que terminarían en la calle tan rápido como pudieran decir Quiddicth, no solo por su mala relación con Potter sino por la existente entre sus padres y Black.
Pese a que Sirius era primo de su madre, Draco nunca aprendió nada de él, o de su tía Andrómeda. Cuando alguien era quemado del tapiz familiar quedaba claro el mensaje, estaban fuera de la familia y del círculo con el que tenían permitido socializar. Que su vida y honor dependieran de alguien que no conocía… era justo decir que ahora estaba conociendo el verdadero terror. Ni siquiera la idea de pasar a formar parte de los Mortifagos lo perturbo tanto.
Fue un Draco Malfoy intranquilo el que se acostó a dormir en esa cama tan suave, y toda la noche su mente estuvo plagada de visiones y sueños horribles
