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Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

VERDADES OCULTAS


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Impulsos


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-¿A las 6 y media en el mismo lugar? - Preguntó al despedirse de mi. Aun estábamos muy cerca y me perdía cuando observaba aquellos labios que habían besado los míos hacía tan solo dos días frente a la puerta de su habitación. Sonreí.

-No, te dije que te pasaría a buscar ¿recuerdas? - Ella sonrió mordiéndose el labio y dejándome en un estado completamente perdido.

Si hubiese sido valiente… si aquella maldita inseguridad que últimamente me molestaba tanto se hubiese ido de vacaciones, hubiese acortado los pocos centímetros que nos separaban y la habría besado. Asintió con decisión y eso me hizo sentir muy bien.

Había sentido el impulso, había sentido la energía del suyo absorberme, pero era superior a mi y lo único que podía hacer era quedármela observando como un idiota, bebiendo aquel color chocolate que tenía el poder de hechizarme.

Dejó de morderse el labio mirando hacia abajo y cuando me deleité observando como las comisuras de sus labios se alzaban levemente en una sonrisa tímida no pude evitar hacer lo mismo.

-Me parece perfecto. - Contestó casi en un susurro.

Nuestras miradas conectaron de tal manera que sentí la necesidad de transmitirle con algún gesto lo que ella provocaba en mi cada vez que me miraba de esa forma. No quise pensar e ignoré la inseguridad que había sentido hacía solo pocos minutos. Alcé mi mano titubeante y la posé suavemente sobre la piel de su mejilla sintiendo la calidez y la suavidad que desprendía. No pude evitar suspirar cuando vi como ella cerraba sus enormes párpados.

Me sentí mucho mejor así, notando como ella reaccionaba favorable a mi gesto. Miré de nuevo sus labios y quise besarlos, quise sentir otra vez la textura de ellos al deslizarse sobre los míos, la calidez que desprendían, el aroma de su dulce aliento acariciando mi rostro.

A medida que aquella idea iba cobrando fuerza en mi mente mi respiración se agitaba de igual manera, lo iba a hacer… Tenía que dejar atrás toda inseguridad si quería conseguir algo con Bella. No podía pretender que ella hiciese todo el trabajo, el amor era cosa de dos y yo… yo ya me encontraba perdidamente enamorado de Isabella Swan.

Pero para tener el derecho a hacer algo así primero debía hacer algo más importante y era contarle toda la verdad, aquella que hasta ese mismo día seguía callándome. Apoyé mi frente en la suya e intenté recobrar mi respiración.

-Nos vemos luego. - Murmuré

-Sí. - Dijo simplemente en un murmullo.

Se separó un poco de mi para hipnotizarme con su mirada, aquella que se clavaba sin piedad en la mía sin mi permiso, pero que lejos de no agradarme, me encantaba. Sus ojos miraron mis labios y sentí de nuevo mi respiración acelerada, al igual que mi corazón, cuando sus labios presionaron los míos sintiendo aquella descarga eléctrica cruzar los míos y recorrer mi cuerpo hasta alojarse en mi estómago.

Cómo el sábado, no pude evitar estrecharla contra mí, olvidándome de que no estábamos solos, olvidándome de que le estaba ocultando quien era de verdad porque en ese momento no sabía ni quién era, olvidándome de todo… solo existíamos nosotros dos, mis manos acariciando su espalda y su cintura, sus pequeños estremecimientos por mi toque, sus labios cálidos adueñándose de los míos y volví a responder a su intensidad cuando sus labios se abrieron, sintiendo la calidez de su lengua.

Si con el primer beso creí sentirme en el cielo, ahora me encontraba en el paraíso, ¿iba a ser siempre así? ¿Sentiría siempre que ella me besara aquellas cosquillas que atormentaban a mi estómago y que me hacían sentir así de extraño?

Sus labios volvieron a presionar los míos y se alejó unos centímetros de mi mirándome con aquel irresistible color en sus mejillas y mordiéndose el labio.

-Lo… lo sien…

Pero no la dejé acabar y esta vez, asombrándome yo mismo, acorté la poca distancia que nos separaba para callarla con un beso. Fue solo algo fugaz y puramente impulsivo, pero aquel simple contacto hizo que aquella descarga característica me azotara de nuevo y me sentí valiente por haber sido yo el que tomaba la iniciativa.

La observé con una breve sonrisa y ella no dudó en contestármela. Su mano se alzó y cerré los ojos cuando su dedo pulgar dibujó la forma de mis labios, sintiendo aquella simple caricia a través de un estremecimiento que casi tenía el poder de hacerme quedar inmóvil y aunque hubiese deseado que ella hubiese seguido con aquella caricia, sin importarme cuánto tiempo tendría que seguir de pie solo para disfrutarla, ella retiró su contacto. Abrí mis ojos encontrándome en sus labios una sonrisa aun más grande.

-Deseaba que hicieras esto desde hacía tiempo… - Confesó provocando que me avergonzara conmigo mismo. Sabía que se refería al tema de una demostración por mi parte de lo que se suponía que debía sentir…

-Siento haberte hecho esperar. - Me disculpé sin dejar de mirarla ni un instante. Ella soltó una risita mirando hacia abajo y después volvió a mirarme entre las pestañas.

-Deberíamos… hablar esta tarde. - Murmuró sin dejar de sonreír, y aquella frase hizo que recordara lo que esa tarde me había propuesto y ya no solo era contarle la verdad. Por lo que podía imaginar, suponía que también quería hablar de lo que estaba pasando en aquellos precisos momentos.

-Claro, debemos hablar. - Dije más serio, pero sin dejar de mirarla, aquellos besos y aquella mirada tenían el poder de dejarme totalmente atolondrado. Ella suspiró y solo me di cuenta de que nuestras manos habían estado entrelazadas hasta entonces, cuando me dio un apretón y sentí una descarga más recorrer las fibras de mi cuerpo.

-¿No tenías clase ahora? - Preguntó con una sonrisa divertida que hizo que me avergonzara un poco, otra vez.

-Sí, lo cierto es que ya debería ir. - Pero no quiero separarme de ti.

-No quiero que pierdas clase por mi. - Dijo apenada. Negué con la cabeza y sonreí. - Anda, ve, nosotros nos vemos esta tarde. - Volvió a presionar mi mano y una vez más sentí aquella sensación.

-Eso espero. - Asintió, se acercó y presionó sus labios en mi mejilla por unos segundos, dejando un cosquilleo cuando se retiró.

-Te espero a las 6. - Dijo empezando a caminar y agitándome la mano, yo solo asentí, luchando por agitar la mía,.

Observé cómo se alejaba, bebiendo su figura femenina al caminar con tanta gracia que me era imposible apartar mi vista de ella, hasta que desapareció al torcer la esquina. Con un suspiro me giré y me di cuenta que Jacob había desaparecido, quizá se había cansado de esperar a que quedara con Bella, o al ver lo que estaba pasando entre nosotros le había dado envidia y una vez más aquella chica rubia me lo había robado. ¡Perfecto!

Me encaminé hacia la cafetería por si acaso lo encontraba allí y no había necesidad de llamarlo al móvil, pero de nada sirvió porque no estaba allí. Fui al aseo para refrescar un poco mi rostro, ya que quería espabilarme un poco y dejar atrás el estado atontado en el que ya solía dejarme Bella. Me miré al espejo viendo como las gotas caían por mi cara y no pude evitar sonreírme a mi mismo.

No recordaba haberme sentido así de feliz en ningún momento de mi vida y me sentía tan extraño y tan bien a la vez… Aunque aquella sonrisa se desvaneció en cuanto pensé en que aquella misma tarde le contaría a Bella la verdad. Ya no podía callar más, lo único que conseguiría, como había dicho Jake era alejarla más y no era eso lo que quería.

El móvil me vibró en el bolsillo del vaquero y de inmediato lo cogí.

Me salto la siguiente clase, Carmen me ha invitado a su habitación. Nos vemos más tarde.

Jacob.

Negué con la cabeza y puse los ojos en blanco, algo así me había estado temiendo, por lo que el SMS no me sorprendió en absoluto. Suspiré mirando el reloj y en ese momento alguien salió del aseo. Faltaban tres minutos para que la clase empezara, pero la profesora Cope siempre llegaba tarde, así que iba sobrado de tiempo. Comencé a caminar hacia la salida, pero su voz y sobretodo aquel comentario provocó que me quedara en mi lugar, justo antes de llegar a la puerta del aseo.

- Lo pasó mal en el pasado, no deberías hablar así de él. - Escuché a Bella. De repente el corazón comenzó a latirme muy rápido al relacionar aquella frase conmigo directamente… ¿estaban hablando de mi?

-No me puedo creer que estén saliendo esas palabras de tu boca. ¡Bella, por favor! - Exclamó su amiga bastante enfadada.

-Lo digo en serio Rose, no lo acuses. Él lo ha pasado mal por eso ahora se cierra en ese cascarón, por eso se comporta así, para protegerse… - Un calor insoportable envolvió mi cuerpo, dejando que la mayor temperatura se alojara en mi rostro. ¿Sabía… sabía quien era yo? ¡Cielos! Llevé una mano en el lugar dónde mi corazón estaba galopando, intentando que no saliera de mi pecho.

Quise escuchar más, pero los constantes y casi insoportables latidos de mi cabeza, de mi corazón y en definitiva de todo mi cuerpo me hacían imposible escuchar… ¿o es que acaso ya se habían alejado? Tomé dos respiraciones profundas y me asomé por la puerta un minuto, intentando discernir por el pequeño y redondo cristal que adornaba la puerta, el rostro o el cabello de Bella, pero no había nadie.

¿Bella sabía quien era yo? ¿Estaba haciendo el imbécil? Sabía que desde el primer momento me había comportado como tal dejando que esa mentira avanzara, pero… ¿ella lo sabía? Dejé caer mi cabeza hacía atrás con los ojos fuertemente cerrados, provocando que me diera un golpe en la pared, pero ni siquiera me había dolido más que la herida que yo ya había comenzado a abrir.

Bella sabía quien era yo y no me había dicho nada. ¿Por qué? ¿Acaso esto era una especie de castigo? ¿Es que ella en el fondo se estaba riendo de mi? No… no podía ser, porque no había sonado como tal. Aquella afirmación era triste, no la había dicho como si estuviera enfadada, o como si quisiera vengarse… Quizá no hablaba de mi…

Volví a respirar hondo antes de salir al pasillo y dirigirme hacia el aula donde tenía clase.

La conversación que había escuchado a escondidas me había dejado en mi mundo, apartado de todo, solo podía darle vueltas una y otra vez, por eso casi no había cogido apuntes, por eso no había atendido en absoluto a la clase, por eso ahora también me sentía frustrado por todo lo que yo mismo había comenzado.

-¿Estás bien? - Preguntó la voz de Tanya, cuando James y Laurent habían salido ya del aula, dejándome allí.

-Sí…

Contesté un poco desganado, sin ni siquiera mirarla, aun sentado en el aula con mis manos tapando mi rostro. Esperaba que aquello fuese suficiente para que ella entendiera que le estaba pidiendo muy sutilmente que me dejara solo, que no deseaba compañía. Pero si lo entendió hizo caso omiso, ya que sentí como se sentaba a mi lado. La suave caricia de la palma de su mano en mi cabeza me hizo apartar las manos de mi rostro y mirarla confundido y algo molesto…

-No estás bien. ¿Qué ha pasado? - Preguntó clavando sus ojos color miel en los míos.

-Nada… simplemente no me encuentro muy bien. Quizá no tenía que haber venido hoy a clase. - Dije entre dientes, sin ganas de tener que dar explicaciones. Sabía que mi voz había sonado del todo antipática, pero no podía hacer nada para cambiar aquello.

-Dudo que ese mal estar sea físico. ¿Puedo ayudarte? - Preguntó inocentemente.

Estaba comenzando a sentirme culpable por contestarle de las maneras que lo había hecho pero no podía cambiar el estado anímico en el que me encontraba. Me sentía totalmente sucio por lo que había hecho con Bella. Otra vez… Parecía que ahora era totalmente conciente de ello. Y me sentía como un sucio mentiroso.

-¡Tanya! - Me giré al notar como la llamaban para ver a Aaron en la puerta del aula agitando la mano. Después desvió su mirada hacia mi completamente irritado. ¿Por qué me miraba así?

-Ya voy. - Dijo ella, después volvió a poner su atención en mi. - Debo irme, pero recuerda que si necesitas algo aquí estoy.

-Gracias Tanya.

-No hay de qué. - Su mano se paseó por mi mejilla y la miré sorprendido por aquel gesto viendo una sonrisa en el suyo y esa mirada extraña analizarme.

Después se alejó para irse con Aaron. Había conocido a Tanya pocos días después de iniciar el curso, pero no habíamos hablado mucho, por eso me había sorprendido que se sentara a mi lado y me intentase ayudar en ese instante. Tampoco habíamos entablado una amistad como para ayudarnos de esa manera, pero en el fondo, si alejaba mi estado, se lo agradecía. La próxima vez que la viese intentaría hacerle saber mi agradecimiento.

Me levanté de mi silla respirando profundamente recogiendo las hojas en blanco que había sacado para nada y me encaminé hacia la salida… debería pedirle más tarde los apuntes a Laurent. Casi no podía mirar a James a la cara desde que presencié la escena con Bella. Y aunque él mediante su comportamiento me hacía saber que no sabía qué pasaba yo no era capaz de contestarle sin que de mi boca salieran monosílabos. Esperaba que con el tiempo todo eso pasara, pues sabía que cuando intentó aquello con Bella no estaba en sus cabales, aun así me costaba entenderlo.

-¡Ey, Edward! - Exclamó Jacob, por el pasillo, con una enorme sonrisa.

-Hasta que al fin apareces. - Dije.

-¿Qué te ha pasado?

-¿Qué me ha pasado? - Le pregunté a él para que me respondiera.

-Mírate. Te había dejado con una sonrisa radiante, casi habías eclipsado la mía irresistible para las chicas… - puse los ojos en blanco. - Pero ahora estás serio, ¿ha pasado algo con… Bella? - Negué con la cabeza. - ¿Ha sido porque te he dejado tirado?

-Jacob, por favor, sabes que no me importa.

-¿Entonces? - Preguntó sentándose en el banco frente al aula donde teníamos la siguiente clase.

Le conté todo lo que había escuchado en el baño, incluida mi conclusión final de que seguramente no estaba hablando de mi. Pero también le dije que esa pequeña conversación me había llevado a sentirme más culpable por el tiempo que había dejado pasar.

-¿Y si en realidad hablaba de ti, Edward?

-Me lo habría dicho. Como mínimo se habría enfadado, sé que se lo habría notado, no lo sabe Jake.

-¿Y si solo está jugando? ¿Has pensado en la posibilidad de que ella haya cambiado? - Enarqué una ceja.

-No, no ha cambiado.

-Eso no lo sabes al 100%

-Sí Jake… lo sé, lo sé de sobra. - Mi amigo puso los ojos en blanco y después volvió a enfocar sus ojos oscuros en mi.

-¿Has hablado con James?

-No. - Dije en un suspiro.

-¿Pasa algo con él?

-Nada, ¿por qué?

-No me vas a negar que has estado extraño estos días, desde la fiesta. ¿Fue por sus comentarios sobre las chicas? - Yo seguía callado sin querer contestar, pero lo cierto era que notaba cada vez más mi mandíbula tensa. - Vamos Edward… no es peor que yo. Comprendo que te moleste, yo he aprendido un poco a no hablar así de ellas delante de ti, pero…

-Jake, basta. - Suspiré rindiéndome. - Estaba "persuadiendo a Bella" , - Dije haciendo las comillas con los dedos. - lo vi cuando volví al local y… - Miré a mi amigo sorprendido cuando escuché una carcajada.

-Pero no le hizo nada… ¿o sí? - Dijo ahora más serio. Negué con la cabeza.

-Bella se lo quitó de encima, pero aún así….

-¿Por qué no me lo habías dicho antes? Está claro que James no debía estar muy sobrio, aunque yo creo que Bella le atrae. - Apreté más la mandíbula. - Tranquilo, tranquilo amigo. - Dijo poniéndome una mano en el hombro. - Escuché un par de comentarios de Bella salir de su boca, pero parece ser que mis advertencias no le sirvieron de mucho aquella noche. De todas formas puedes estar tranquilo, no ha vuelto a hablar sobre el tema.

Decidí quedarme callado, en aquel momento solo había una cosa importante y era contarle a Bella la verdad. Seguí el resto de la mañana distraído, incluso el estómago comenzó a dolerme de lo nervioso que me había puesto.

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-¿Puedes dejar de dar golpecitos con el pie? El suelo no tiene culpa de la metedura de pata que hiciste con Bella y yo menos. - Dijo Jake poniéndome la mano en la rodilla para que dejase de moverla. Suspiré. - Queda más de una hora… ¿puedes tranquilizarte? Como sigas así dudo que puedas llegar a salir de aquí y ¿qué pensará Bella?

-¿Quieres callarte? - Pedí en tono hosco. - Me estás poniendo más nervioso… no es fácil ¿sabes?

-Supongo… Pero eso lo tendrías que haber pensado antes de decirle que te llamabas Anthony.

Bufé y cerré los ojos apoyando mi espalda en el respaldo del sofá, intentando tranquilizarme un poco. Respiré hondo para dejar salir el aire de mis pulmones lentamente unas cuantas veces, esperando que el malestar que se había implantado en mi estómago desapareciese en algún momento y al menos me permitiese caminar para ir a recogerla a su habitación.

Mientras tanto acariciaba por debajo del puño de mi camiseta el lazo que rodeaba mi muñeca, aquel que jamás me había quitado y que ya era una tontería quitarme también si contaba con contarle la verdad. Ya no perdería nada si lo veía. Aquel lazo tan insignificante para la mayoría de gente era claramente un símbolo de fidelidad a ella. ¿Sería por eso que nunca había sido capaz de fijarme en otra chica? ¿Sería ese simple objeto, inconscientemente, su recuerdo?

Ya no me importaba…

El móvil de Jake comenzó a sonar y sentí de repente como me crispé de nuevo. Bufé y me llevé las manos a la cabeza.

-Lo… lo siento. - Se disculpó levantándose del sofá.

-Pensaba que ibas a servirme de apoyo moral hasta que me fuera. - Le dije levantándome también.

-E iba a hacerlo, pero… - Había algo extraño en su manera de hablarme y de mirarme, por lo que di un paso hacía él, parecía estar ocultándome algo.

-¿Ha pasado algo? - Pregunté preocupado.

-Es… Leah. -Dijo muy bajito y entre dientes. Elevé una ceja.

-¿Quién diablos es Leah?

-Una amiga.

-Dios mio Jake, pero si esta mañana has estado con Car…

-No, no, no. No esa clase de amiga… solo es una amiga y ahora si me permites debo irme.

Confundido me quedé sin saber qué decir, simplemente me quedé mirando como cogía su chaqueta y salía de mi habitación dejándome allí con la boca abierta. Volví a suspirar y me senté en el sofá.

Sabía que desde que Emily cortó con Jake este te había cerrado a tener relaciones serias que implicasen sentir más sentimientos de los necesarios hacía alguna persona y sabía que las amigas que Jake tenía eran amigas efímeras que duraban muy poco, solo lo justo y necesario, el tiempo que él las necesitaba. ¿Sería posible que como el había dicho esta tal Leah no fuera de esa clase de amigas?

Me costaba creer en realidad aquello, entonces ¿cómo podía ser que esa misma mañana se hubiese ido con la tal Carmen? ¿Jake estaba ocultándome algo? Al pensar en la palabra ocultar, rápidamente volví a la realidad y un estremecimiento nervioso volvió a azotar mi cuerpo. Miré el reloj, aun quedaba una hora, una maldita hora. El tiempo se me estaba pasando demasiado lento. ¿Y si la llamaba y le decía que pasaba por ella ya mismo? Quería acabar con esto cuanto antes, quería contarle toda la verdad y que ella tomase una decisión de una vez.

Sí, iba a llamarla. Me remangué la camiseta y cogí el móvil que descansaba sobre la mesa para buscar su número en la agenda, pero me detuve cuando lo encontré, sintiendo como el corazón amenazaba con salirme del pecho, una vez más. Pero no dejé que me controlara aquel sentimiento que siempre me instaba a obrar de manera incorrecta, por lo que cerré los ojos y apreté el botón verde.

Di un respingo y en seguida le di al botón rojo para colgar cuando escuché tres golpes en la puerta de mi habitación. La miré con el ceño fruncido, no esperaba a nadie, a no ser que Jake se hubiese arrepentido de haberme dejado en la estacada en un momento como este… Respiré un par de veces y avancé a la puerta ante los insistentes golpes que le propinaban a la misma, algo más tranquilo.

Pero aquella poca tranquilidad que había sentido se desvaneció en el instante en el que dos ojos marrones me traspasaron con la pena bailando en los mismos. Su boca abierta dejaba escapar pequeños jadeos, parecía haber llegado hasta la puerta de mi habitación corriendo.

-¡Anthony! - Su voz llena de dificultad a la hora de hablar me hizo volver a la realidad.

-¿Bella? - Pregunté confuso, tragando saliva y sintiendo como mi corazón volvía a latirme incontroladamente de nuevo. ¿Qué hacía ella aquí? ¿Por qué diablos sabía dónde vivía? - ¿Cómo… has llegado hasta aquí? - La observé negar con la cabeza y puso una mano en su frente.

-Jake se lo dijo a Rose hace tiempo, pero ahora eso no importa. - Su ceño fruncido y la emoción en sus ojos chocolates dejaba ver que no se encontraba frente a mi en la puerta de mi habitación por algo bueno…

-¿Qué pasa? - Pregunté lleno de preocupación. - Pasa por favor.

-No, no, solo vengo un minuto. Venía a avisarte de que no podré ir al café contigo… Mi padre… mi padre ha sufrido un ataque de unos locos que trataban de atracar el bar dónde suele ir a tomar algo después de cenar. Iba desarmado y… ha recibido un balazo en un hombro y otro en el bazo… - Podía notar su nerviosismo a la hora de hablar.

-¿Está grave? - Pensar en Charlie en esas circunstancias hizo que mi corazón se encogiera y más notando como se encontraba Bella.

Sus ojos cristalinos me miraron a punto de llorar y vi como su labio inferior temblaba. Sentí la necesidad de eliminar aquel movimiento frenético presionando los míos en los suyos, transmitiéndole en aquel beso el sentimiento que me embargaba por verla así.

-Los delincuentes tardaron varias horas en dejar salir a mi padre del local, estando herido, a pesar de la insistencia del cuerpo de policía… Mi madre me acaba de llamar y lo están interviniendo, van a extirpárselo, pero tengo miedo… - Y acabó rompiendo en llanto. La vi tan triste y tan frágil que avancé un paso y la estreché entre mis brazos.

-No te asustes pequeña, ya verás como sale todo bien. Ya verás como tu padre sale de esta, estoy seguro. - Sus brazos rodearon mi cintura y presionó su cuerpo más contra el mío. La apreté más contra mí cuando sentí como su cuerpo temblaba constantemente.

-¿Qué habría pasado si le hubiesen dado el balazo en el corazón o en algún órgano más importante? - Preguntó dificultosamente sorbiendo la nariz. Me separé de ella acunando su rostro con las manos y la miré fijamente a los ojos, secando, cómo podía, con mis pulgares las lágrimas de sus mejillas.

-No pienses en eso, va a estar bien. - Dije intentando infundirle ánimos. Sus lágrimas dejaron de caer y me miró por unos segundos sin pestañear.

-Gracias. - Murmuró. - Siento todo esto, pero estoy muy nerviosa, mi vuelo sale dentro de tres horas y debo irme ya. - Asentí aun con mis manos en su rostro y me incliné para presionar mis labios en los suyos, sin pensar en nada más que en transmitirle mi apoyo y mi incondicionalidad en ese beso. Sentí sus manos sobre las mías que aun sostenían su rostro y cuando me retiré presionó una de mis manos con las dos suyas.

-Todo va a ir bien, ¿de acuerdo? - Ella asintió con la cabeza gacha y de pronto noté como fruncía el ceño, como si algo le hubiese extrañado. Seguí la dirección de su mirada y el corazón me pegó un latigazo junto con el estómago cuando me di cuenta de a qué le estaba prestando atención. El lazo de mi muñeca…

-¿Qué… qué es esto? - Preguntó sorprendida pero con la voz apagada. Mi respiración se agitó y me quedé en silencio sin saber qué decir por un par de segundos hasta que ella me miró.

-Algo sin importancia, anda ve, no quiero que pierdas el vuelo por mi culpa. - Sacudió la cabeza y me miró fijamente de nuevo.

-Sí, de acuerdo. - Sus ojos que se habían vuelto a clavar como dos dagas en los míos habían cambiado su interior y ahora se mostraban agradecidos. Elevé mi mano libre y acaricié su mejilla.

-Te echaré de menos. - Dije sin pensar, logrando una leve, muy leve sonrisa por su parte. - Pero ahora lo importante es que tu padre esté bien.

-¡Gracias!- Agradeció lanzándose a mi en un abrazo fuerte que tuve que responder. Sentí su efluvio de nuevo rodear todo mi cuerpo y la estreché más fuerte contra mi aspirando el aroma de su cabello. Se separó después de pocos segundos, para mi, pero comprendía que debía irse ya… - Volveré pronto. - Asentí y volví a presionar mis labios en los suyos.

-Adiós… - Dije agitando la mano.

-Adiós.- Dijo ella alejándose casi corriendo.

Me quedé en el umbral hasta que la vi desaparecer. Una vez más había pasado algo que me había impedido contarle la verdad… ¿era esto algún tipo de castigo por lo que había hecho? Suspiré de mala gana y cerré la puerta apoyándome en la misma.

No estaba enfadado porque Charlie estuviese ahora mismo en un quirófano y hubiese interrumpido mi cita con su hija, comprendía perfectamente que esa situación era muy difícil para ella y que era lógico que quisiera volver con su padre, yo mismo lo habría hecho… Es más, me encontraba muy preocupado tanto por él como por ella… ¿Pero por qué todo estaba en contra mía? ¿Tan caro estaba pagando aquel error? Tragué saliva impotente por no haber podido acompañarla si quiera, apoyándola.

Hubiese deseado ser más que… Detuve mis pensamientos al no saber como seguir… ¿qué era de Bella? ¿Un amigo que la besaba…?

No lo sabía, pero quería ser algo más de lo que era en ese momento, quería estar ahí con ella como Edward, apoyándola, haciéndole sentir que siempre tendría mi apoyo y que siempre estaría para lo que ella necesitara, porque ella siempre iba a ser la mujer de mi vida… Siempre…


Bueno pues aquí teneis el siguiente capítulo, ¿qué pasará a partir de aquí? jum! jajaja Al menos Edward parece que se está espavilando más... :P En fin, os dejo que tengo un pelín de prisa... siempre la tengo últimamente... ¬¬ Espero que lo disfruteiss... :)

Noe, Impossible Love, Julimuliluli De Cullen, Maiy, EDWARD-BELLA-MASON, claudi17, lexa0619, Milhoja, isabela91, BABYBOO27, Jos WeasleyC, joli cullen, Cullen Vigo, Ally Masen, GRACIAS! :)

Un besito a todaas! y hasta el próximo :)

Muuá!