Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Ya sé que dije que actualizaría el jueves si adelantaba un capítulo, y sí, adelanté capítulo, pero hoy en la madrugada, así que bueno, aquí estoy subiendo capítulo, ya saben que tampoco será siempre una doble actualización, podría hacerlo, pero no quiero quedarme sin reserva y dejar en el abandono la historia en lo que sigo avanzando, así que es por el bien de ambas partes ;) muchas gracias por todo el apoyo que le están dando al fic, lamento si este capítulo les hace enfadar un poco, pero es la justificación al sufrimiento de Scorpius en un futuro, jajajaja, muchas gracias por sus reviews, sus follows y sus favoritos, ojalá la historia siga siendo de su agrado ;)
Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.
Era medio día cuando salió a la sala común, Scorpius estaba sentado en el sofá, con cara de pocos amigos, pero no le dio importancia, avanzó hasta la puerta, para ir al Gran Comedor, a comer algo, el rubio, al ser ignorado, se levantó apresurado, para seguirla.
—He estado esperándote por horas –bufó enfadado.
—Ya ni mi madre que me esperó por nueve meses estaba tan furiosa cuando nací –comentó, bostezando.
Se adelantó un par de pasos, ya que por un instante, lo dejó perplejo por semejante comentario, negó con una sonrisa que borró en cuanto la alcanzó, no podía creer lo divertida que podía ser incluso sin planearlo, estaba por reprenderla de nuevo, pero en el pasillo, se toparon con Rose y Albus, así que al ver a la chica Weasley, a Scorpius se le olvidó todo lo que iba a reprocharle.
—Fue buena la fiesta, supongo –bromeó Albus Severus Potter.
Scorpius se quedó completamente sorprendido, ese día parecía ser el día de "Sorprendamos a Scorpius Malfoy lo más que podamos". Ya que el mediano de los Potter, estaba dirigiéndose tanto a su hermana como a él ¿desde cuándo los Gryffindor eran tan amables con ellos?
— ¿Qué pasa, Potter? –Cuestionó Scorpius, en un tono socarrón – ¿te quedaste sin guardaespaldas y ahora buscas suplentes? –Lily le dio un codazo en el costado, haciendo que la observara con el ceño fruncido –tranquila, Potts –soltó –sólo quiero dejarle en claro que no estamos interesados en el puesto.
—Lastima, era bueno el pago –soltó Rose.
—Bueno, ya que has mencionado el pago ¿de qué hablamos exactamente?
Se acercó a ella, aprovechando que el colegio estaba prácticamente vació, si acaso, en esa fecha de vacaciones, había doce alumnos, aparte de ellos, o menos.
—No has aceptado el trabajo, no podré decirlo.
Rose y Scorpius entraron al Gran Comedor, sin esperar a los Potter, compartiendo miradas cómplices, y la chica dedicándole sonrisas coquetas.
—No me digas –comentó Albus –él sólo te habló para acercarse a ella.
—Así inició todo, realmente –se encogió de hombros Lily –pero somos buenos amigos, no los mejores, pero me divierto insultándolo.
— ¿Ya superaste el abandono de Dom? –Cuestionó en un tono serio, así que ella supo que en realidad, su hermano estaba preocupado, más no sacaba el tema con intenciones de burlarse de ella.
—En eso estoy –admitió ella –ellos ayudan bastante, ellos y Hugo.
—Creo que deberías ampliar tus amistades, no me entiendas mal –la cortó con el reproche –McLaggen y Malfoy son un año mayor que tú, así que ellos se irán y tú te quedarás en el colegio.
—Sí, ya lo había pensado –admitió.
Entraron al Gran Comedor, para darse cuenta que sólo estaba una mesa para todos, así que ella se sentó del lado de Rose y Albus del de Scorpius, la menor de los Potter observó a su hermano y a su amigo, hacían buena pareja, podrían ser buenos compañeros de crimen, pero no dijo nada, porque ambos saltarían y comenzarían una batalla campal de insultos contra la casa del otro.
—Contigo es como estar en casa –bromeó Rose al ver a su prima devorar lo que había puesto en su plato.
—Sí, Potts tiene el apetito más grande que he visto en mi vida.
—Supongo –rió Rose –un día de estos te invitaré a casa, así podré organizar una batalla entre mi padre y ella.
—Olvídalo, Rose –pidió Albus –no quiero ver a tu padre llorando en una esquina porque una niñita lo venció.
—Un chorobojo –murmuró divertido al ver a la pelirroja comiendo sin prestarles atención alguna.
Lily seguía comiendo mientras los otros tres chicos tenían una charla tranquila y divertida, levantó la vista cuando su hermano había invitado a Scorpius a jugar ajedrez Mágico, y como Rose estaría ahí, él aceptó, cuando se giraron a ella, se negó, había quedado con Audrey de arreglar su escoba, así que no tenía tiempo para perderlo.
Su hermano, su prima y su amigo se quedaron ahí, jugando entretenidos, mientras ella salía y caminaba hasta el campo de Quidditch, tomó la escoba de su amiga y la observó por unos minutos, no tenía idea por donde comenzar, así que comenzó con las pruebas.
Se elevó por los aires, para ver por sí misma donde estaban los detalles, pero no podía encontrar algo que estuviese mal, tenía un poco las ramas descuidadas, pero nada que no pudiese solucionarse con un mantenimiento continúo.
Se elevó más de lo que normalmente lo hacía, salió del campo de Quidditch, dirigiéndose por una zona del bosque prohibido que no estuviese prohibida para los alumnos, se quedó en un pequeño claro, era tranquilo, sacó su varita, y comenzó a revisarla, pero al igual que la prueba de vuelo, no podía encontrar algo más allá que unas pequeñas fallas normales, mientras más modelos salían, más fallas podías encontrar en los antiguos modelos, pero no eran tan graves.
La vista de la joven se posó en un trozo de pergamino atorado entre las ramitas, así que lo tomó, el sol estaba a poco de hacer su puesta, se le había ido casi todo el día ahí, y no lo había notado.
Lily, perdón por mentirte de esta forma, pero no he tenido la oportunidad de decirlo, utilicé el pretexto de la escoba y mi castigo para no decirle nada a Scorpius, pero… Hugo y yo hemos decidido escaparnos, no huimos, sólo quisimos pasar vacaciones los dos juntos, pero sabes cómo se pondría Scor si se entera, así que por favor, cúbreme, y tendrás el poder de hacer que Malfoy se humille.
—Hasta que te encontré –soltó Scorpius, asustándola, así que escondió el pergamino, logrando que su amigo frunciera el ceño –dime ¿por qué te escondiste aquí? Duré horas buscándote, hasta que tu hermano de la nada, dijo que estabas aquí.
Lily supo que había usado el mapa del merodeador que su padre le había dado, claro que no iba a contárselo a Scorpius, no ahora, claro, porque tendría que decirle que ella se había quedado con la capa de invisibilidad.
—Dime ¿qué es lo que estás escondiendo? –Investigó.
—Nada –contestó rápidamente.
—No eres buena mintiendo, Potts, déjame ver que escondes.
—No escondo nada, chismoso, son mis anotaciones de lo que puede tener la escoba de Audrey.
La vista del rubio se posó en la escoba, frunció el ceño, y cuando ella creyó que se le había pasado la curiosidad y se relajó, intentó quitarle lo que escondía, pero fue más rápida, moviéndose, apretando el puño aún más.
—Déjame ver, Potts ¿qué escondes tan recelosa? ¿Una nota de amor acaso? –bromeó.
—No es nada –repitió.
—Entonces déjame ver.
Lily hizo una bolita con la nota, el rubio aprovechando, quiso quitársela de la mano, pero ella era mejor jugadora que él, así que tenía mejores habilidades, la pelotita cayó a medio metro de los dos, el joven se abalanzó, claro que ella lo empujó, haciendo que cayera sobre su espalda, así que intentó aprovechar la oportunidad, no contó con que él la sujetaría de la cintura con su brazo, haciendo que perdiera el equilibrio y tuviera que usar sus manos para detener la caída, quedando sobre él.
—Vamos Potts –se burló el rubio –no puede ser algo tan vergonzoso, intentó estirar la mano para alcanzar la nota, pero Lily pelearía ferozmente para mantener oculto el secreto de Audrey, lo sujetó de las muñecas, colocándolas a cada lado del rostro del rubio, que se movió para liberarse, claro que aplicó más fuerza para evitar que se liberara.
Lily había quedado a horcajadas sobre el tórax del rubio, se estiró, alcanzando la nota, y usando trucos baratos y sucios, Scorpius mordió el estómago de la chica, haciendo que se levantara rápidamente.
—Quiero ver que dice –le aprisionó las manos, la mirada de Lily fue más enfadada que nunca, se soltó y en un momento de distracción de Scorpius, introdujo el pergamino en su boca, haciendo que la curiosidad en el rubio incrementara ¿qué podía decir que era necesario tal extremo?
Se incorporó, enviando a Lily a su regazo, su mano derecha se colocó en su pierna de la joven y la izquierda fue hasta su barbilla.
—Ábrela –ordenó, haciendo que Lily negara –Potts, déjame ver que es, ábrela, vamos –la chica negó de nuevo.
Fue un movimiento rápido el que usó, para aprisionarla contra el pasto y su cuerpo, sin siquiera detenerse a notar la posición en la que se encontraba, acercó su rostro al de la pecosa pelirroja.
—Vamos –sonrió lo más encantador que pudo, claro que sabía que eso no funcionaba con ella –vamos, Potts, sé buena chica, y déjame ver lo que escondes –negó de nuevo, apretando más las quijadas –no quieres que sea malo ¿cierto? –alzó las cejas.
La sujetó de las muñecas, imitando su gesto, salvo que las manos de la pelirroja quedaron sobre su cabeza, y las manos grandes del chico le permitían usar sólo una para sujetarla, mientras la otra iba a su rostro.
—Abre la boca, Potts –susurró, acariciando los labios de la pelirroja con su pulgar –sé una buena chica, y abre los labios.
Alguien carraspeó a sus espaldas, haciendo que el rubio observara sobre su hombro, para encontrar a Rose Weasley, con una ceja enarcada y una sonrisa incómoda.
—Lamento interrumpir su… íntimo momento.
—No –Scorpius soltó a Lily –no hay nada entre nosotros, es sólo que…
—Quieres que habrá la boca, y que sea una chica buena –soltó.
—No, ella… -Scorpius se giró a su amiga, en busca de ayuda, pero lo único que pudo ver fue como se tragaba el pergamino –es en serio ¿te comes todo así no sea comestible? –bufó.
—Ah, yo sólo venía a invitarlos a jugar Snap Explosivo –murmuró –pero comprendo que están tan ocupados.
—No –carraspeó Lily –yo sólo revisaba una escoba.
—La constructora –bromeó Rose.
—Reparadora –la corrigió –te veré en el colegio.
Se alejó de su amigo y su prima, para darle oportunidad de que le aclarara lo que había estado ocurriendo, no quería estar en un interminable tartamudeo de Scorpius, y terminar solucionando todo, después de todo, si él pensaba conquistarla y casarse con Rose, tendría que aprender solo a defenderse de los malos entendidos.
La pelirroja llegó al Gran Comedor cuando Albus, Scorpius y Rose estaban a mitad del juego, el rubio bastante coqueto con la pelirroja, Albus iba a llamarle cuando la vio, pero se quedó con la palabra en la boca cuando Lily se giró y se dirigió a la sala común.
—M—
Scorpius se levantó cerca de las 10 de la mañana, bostezó y sin esperar a Lily, fue hasta el Gran Comedor, Rose y Albus ya estaban ahí, riendo divertidos, mientras jugaban Gobstones, él sonrió al escuchar la risa cantarina y perfecta de Rose.
—Vaya que ustedes no pierden el tiempo –soltó sentándose junto a Albus, para poder ver a la perfección a la chica.
— ¿Qué podemos decir? –Se encogió de hombros Albus –no hay nadie en el colegio como para desperdiciar las bombas fétidas a lo tonto.
—Cierto –admitió el chico estirándose por una tostada.
— ¿Y Lily? –cuestionó Albus.
— ¿Eh? –cuestionó confundido Scorpius.
Por un momento, se le había olvidado que le hablaba a Lily, y que ella era su amiga, la razón por la que en ese momento, podía estar sentado tan tranquilamente cerca de Rose, observó a su alrededor, encogiéndose de hombros restándole toda la importancia que pudiese tener el paradero de Lily Potter.
—En el campo de Quidditch –murmuró Rose negando divertida –dijo que tenía que revisar una escoba, que aún le faltaba usar un par de hechizos, y que si se detenía a perder el tiempo, no la tendría lista.
—Oh, eso –soltó Scorpius, sin darle importancia, mientras su mirada se cruzaba con la azulada de Rose, nunca iba a cansarse de aquello.
— ¿Sabes por qué tiene tanto interés? –elevó las cejas la chica.
—Hicimos una apuesta –fue todo lo que les dijo.
—M—
Las vacaciones estaban por terminar, en unos días regresarían todos los alumnos al colegio, y desde aquél malentendido con Rose sobre el pergamino que quería leer y que Lily no lo dejó, no se habían vuelto a topar, y eso que tenían toda la sala común de Slytherin para ellos dos solos, claro que no le interesaba, podía dejar de perseguirla, después de todo, ya había conseguido lo que quería, que era que Rose Weasley notara su existencia, y por las miraditas que habían estado compartiendo todas las vacaciones, su objetivo de conquistarla estaba demasiado cerca.
La puerta se abrió, haciendo que él observara la hora en el reloj sobre la chimenea, eran las tres de la mañana, la ropa de Lily estaba llena de nieve, al igual que su cabello, así que se levantó apresurado hasta ella.
—Lily –la nombró, había estado tan absorta, que no notó que él estaba frente al fuego –hey –chasqueó los dedos frente a ella, para atraerla a la realidad, su vista estaba nublada –Potts ¿te ocurrió algo?
—Nada –murmuró, pasando junto a él rumbo a su habitación.
—Oye… ¿sí sabes que puedes contarme lo que te ocurrió, cierto? –Elevó las cejas, intentando animarla –somos amigos, no lo olvides.
—Ajá, claro, como digas –soltó dándole por su lado y perdiéndose de vista.
La condenada pelirroja tenía suerte de que ni siquiera él que era prefecto podía entrar a las habitaciones de las chicas, sino, iría hasta ella y la reprendería por ser tan insolente respecto a que podía contarle todo.
Scorpius se quedó dormido en el sofá, con la finalidad de que Lily no se escabullera a primera hora de la mañana y no la volviera a ver, sin embargo, cuando su estómago rugió de hambre, supuso que se había colado de alguna forma sin que él se diera cuenta.
Fue al Gran Comedor, tomó asiento junto a Albus Potter y le sonrió a Rose, que le regresó el gesto, así como veía, podía cambiar a Lily y a Audrey por Albus y Rose, serían bastante bien como amigos, después de todo, se había dado cuenta de que tenía muchas cosas en común con ellos, más de lo que había pensado en un inicio.
— ¿Y Lily? –Cuestionó Albus –no la he visto en casi todas las vacaciones.
—Winky me dijo que ha estado dándole comida por órdenes de la profesora McGonagall, ya que no la ha visto por aquí.
—Mientras esté comiendo, está bien.
—En serio –se burló el rubio –en serio ¿tú crees que no tendríamos a Lily sentada a la mesa si no estuviese comiendo?
Los tres soltaron una risa colectiva, el rubio tenía razón, para Lily, no había nada más importante que su estómago, así que si no estaba consiguiendo comida por medio de Winky, ella misma se escabulliría a la cocina para conseguirla, porque así era Lily Luna Potter, una adicta a la comida, a menos ante los ojos de Scorpius Malfoy.
—Señor Potter –los tres se giraron hasta la profesora McGonagall.
— ¿Sí? –cuestionó Albus.
—Madam Pomfrey me dijo que su hermana olvidó esto en la enfermería, tendrá que entregárselo y asegurarse de que lo beba, o tendré que enviarle una lechuza urgente a sus padres.
—Pero… profesora –la detuvo Albus –qué ¿para qué es? –interrogó.
—Debería estar más al pendiente de su hermana si quiere saber que es –soltó claramente enfadada –usted sólo asegúrese de que la tome, y si no lo hace, venga directamente a mi despacho.
El rubio observó el frasco ¿eso tenía algo que ver con lo extraña que estaba en aquella madrugada? Frunció el ceño, tendría que reprenderla por ser tan hermética ¿era acaso que no eran amigos?
—Deberías revisarla –comentó Rose.
El sonido suave de la voz de Rose, logró que todos los pensamientos de Scorpius dejaran de rondar en Lily, y en lo que pudiese estar pasando con ella, no le interesaba del todo, todo lo que le preocupaba e interesaba, estaba sentado frente a él, al otro lado de la mesa.
—Está en su alcoba –murmuró Albus, cuando Scorpius se giró a verlo, no descubrió como podía saberlo.
—Yo la esperé, y no salió, la llamé y no contestó.
—Se la daré a Winky –murmuró Albus y se levantó.
—Es bastante extraño ¿Has notado algo raro en ella?
— ¿Qué harás saliendo de Hogwarts? –cambió de tema, por algo más interesante.
—Oh bueno –rió –aun no sé si estudiaré algo más u optaré por ser parte del Ministerio, como mi madre –sonrió –dime ¿y tú?
El rubio abrió la boca, pero nada salió de ella, no había pensado absolutamente nada de lo que haría cuando terminara Hogwarts, todo en su vida se limitaba a casarse con Rose, pero claro que no iba a decirle eso, porque la pelirroja terminaría riéndose de él en su propia cara.
—Listo, Winky tiene las instrucciones de darle esa poción en el jugo de calabaza –sonrió Albus.
—Claro –sonrió incómodo Scorpius, y aliviado de que la atención girara en otra cosa.
—M—
Lily abrió los ojos cuando sintió que alguien la movió, observó su reloj, eran las doce del día, y Winky estaba frente a ella, le informó lo que la profesora McGonagall le había dicho a su hermano, así que suspiró, se tomó la poción que había olvidado el otro día en la enfermería, al final, había resultado que la escoba de Audrey sí tenía pequeñas alteraciones, y la forma en la que lo descubrió fue desastrosa, por fortuna, ahora también podía decir que había tenido su propio altercado con el Sauce boxeador, le había costado un par de golpes bastante bien atinados, pero la Nimbus de Audrey, no había corrido la suerte de la de su padre.
Observó cómo los moretones de sus piernas perdían color, así que sonrió, se estiró por el par de sándwich y comenzó a comerlos ante la atenta mirada de Winky, sabía que ya fuera la profesora McGonagall o Madam Pomfrey la habían obligado a quedarse ahí, hasta que se asegurara de que estuviese todo bien con ella, también, por ser la hija de quien era.
—Todo bien Winky –sonrió Lily –pero ¿podrías traer más sándwich? –sonrió encantadora, así que la elfa con un chasquido de dedos hizo aparecer otros cuatro.
—Eres maravillosa –admitió con una sonrisa.
La elfina se cubrió el rostro y soltó una risita aguda, ante la pena que el comentario de Lily había ocasionado, cuando todo estuvo bien, limpió todo y dejó a la pelirroja que suspiró, se colocó unos pantalones, un polo, tomó su abrigo, cuando estuvo en la sala común, tomó su bufanda y su gorro de lana color plata que le había tejido la abuela.
Cuando iba a mitad del pasillo, escuchó la risa divertida de su prima, se asomó, notando que Scorpius estaba con ella, estaban solos, el rubio se acercó a la joven de cabellos rizados y la sujetó de la cintura, elevándola un poco.
—Hacen bonita pareja ¿no lo crees? –cuestionó Albus junto a ella.
—Sí, supongo que la hacen –contestó, y comenzó a caminar rumbo al campo de Quidditch.
—No te hemos visto en todas las vacaciones ¿qué es lo que ocurre contigo, Lily?
—Estoy arreglando una escoba –contestó –sabes que es lo que me gusta, a lo que me quiero dedicar –apretó la mejilla de su hermano.
—Dime ¿no es que estás celosa de ellos? –señaló con la vista a la pareja a lo lejos, Lily soltó una carcajada.
—No, Albus, no hay nada de eso, si lo hubiese, no lo ayudaría con ella ¿no lo crees?
—Cierto –admitió –pues han sido las mejores vacaciones de tu amigo.
—Lo sé –contestó.
—No va a durarle mucho –murmuró, haciendo que Lily regresara en sus pasos.
— ¿A qué te refieres? –frunció el ceño.
—A que en cuanto vuelvan todos, la burbuja de esa felicidad –volvió a señalarlos, haciendo que Lily viera como Scorpius acariciaba el rostro de Rose –va a reventarse como una burbuja, a ella no le interesa él, sólo está ocurriendo esto por las fechas, y porque realmente quiere que las cosas entre ella y tú, mejoren.
—Si quiere que eso pase, tendrá que ser buena con él, sin importar si es Navidad o no.
Lily se alejó enfadada, no podía creer que todo lo que pensó que ocurriría fuese a romperse, había estado creyendo que Scorpius por fin podría dejarla en paz, pero no, Rose no podía arruinarle eso, no podía.
—M—
El viento helado golpeaba el rostro de Lily, al mismo tiempo que mecía sus cabellos, en algún momento, había perdido el gorro, pero no le importaba para nada.
— ¡Hey tú! –sonrió feliz, cuando la voz de Hugo golpeó en sus tímpanos –pelirroja hermosa, deberías venir aquí y abrazar a tu primo favorito.
Lily descendió en su escoba de inmediato, completamente feliz, saltó a medio metro del piso, con la nieve desnivelando el suelo, cayó de rodillas, aun así se levantó y se arrojó a los brazos de Hugo.
—Volviste antes –chilló llena de felicidad.
—Así es –sonrió.
— ¿Y Audrey? –interrogó.
—Shhh –la reprendió –volverá hasta mañana.
—Genial, adoro tenerte aquí.
— ¿Qué tal la escoba? –le guiñó un ojo.
—Sí, encontré la nota, pero también un pequeño fallo, pero lo solucioné, no hay nada de qué preocuparse.
—Eres la mejor, Lily pop.
—Lo sé –le guiñó un ojo.
—Te invito a Hogsmeade por una cerveza de mantequilla ¿qué dices?
—Suena fantástico.
Hugo y Lily pasaron toda la tarde en el pueblo, comprando dulces al por mayor, la chica le contó sobre todos los avances que había logrado Scorpius con Rose, y no pareció agradarle del todo al joven Weasley, pero tampoco dijo nada, se limitó a cambiar de tema cada que encontraba la oportunidad.
—Por cierto, Teddy te mandó esto –le extendió una barra de chocolate, logrando que sus ojos se abrieran y sus pupilas se dilataran.
— ¿Por qué te lo envió a ti? –Abrió la boca formando una enorme O –no, Teddy es todo un encubridor –rió divertida.
—Se quedó en el apartamento de uno de sus amigos aurores.
— ¿En serio? –sonrió.
—Sí, su apellido es algo como Kent, King, no tengo la menor idea, pero es bastante agradable.
—Les dio preservativos ¿Verdad? –sonrió Lily.
—Algo así, te agradará, le diré que te lo presente, es divertido, me recuerda a ti en algunos aspectos, no en todos.
—Ya veremos, tengo que darle el lado bueno a Kent, King, como sea.
—Clark Kent –bromeó Hugo, haciendo que Lily riera divertida.
Llegaron a Hogwarts a la hora límite, el celador les dedicó una mirada enfurruñada, pero no les dijo nada, y aunque las vacaciones habían sido muy solitarias, Hugo había llegado en el último momento, haciendo eso para ella, que contaran como las mejores vacaciones de todas.
—Ve a dormir –besó su sien el joven Weasley.
—Oye, llegaste hoy y no me avisaste –soltó Rose, a espalda de ellos.
—Lo siento, fui a ver a mi pelirroja favorita en todo el colegio.
—Eres mi hermano –lo pellizcó –se supone que tengo que ser yo tu favorita.
—Se supone, pero no lo eres –observó a Scorpius –además, supongo que tienes que ser la pelirroja favorita de alguien más –argumentó sin quitarle la vista al rubio.
—Tengo hambre, Hugo –soltó Lily –vayamos por algo al Gran Comedor, dejémoslos romancear a gusto.
Lily arrastró a su primo rumbo al Gran comedor, haciendo que Rose observara a Scorpius, que se limitó a aclararse la garganta y observar al cielo oscuro, que no mostraba señales de nada más que la oscuridad sempiterna.
—Vayamos por algo para comer nosotros también –sonrió Rose, sujetándolo de la mano.
—Claro –sonrió feliz el rubio.
